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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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martes, 15 de diciembre de 2015

Vence la indiferencia y conquista la paz: Mensaje del Papa para la XLIX Jornada Mundial de la Paz


Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre de 2015 (Vis).-''Vence la indiferencia y conquista la paz'', es el título del Mensaje del Santo Padre para la celebración de la XLIX Jornada Mundial de la Paz que se celebra el 1 de enero de 2016. El mensaje está fechado en el Vaticano el pasado 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María y día de la apertura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia y se articula en siete capítulos: Dios no es indiferente. A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona; Custodiar las razones de la esperanza; Algunas formas de indiferencia; La paz amenazada por la indiferencia globalizada; De la indiferencia a la misericordia: la conversión del corazón;Promover una cultura de solidaridad y misericordia para vencer la indiferencia y La paz en el signo del Jubileo de la Misericordia.

Sigue el texto integral del Mensaje

1.Dios no es indiferente. A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona.

Al comienzo del nuevo año, quisiera acompañar con esta profunda convicción los mejores deseos de abundantes bendiciones y de paz, en el signo de la esperanza, para el futuro de cada hombre y cada mujer, de cada familia, pueblo y nación del mundo, así como para los Jefes de Estado y de Gobierno y de los Responsables de las religiones. Por tanto, no perdamos la esperanza de que 2016 nos encuentre a todos firme y confiadamente comprometidos, en realizar la justicia y trabajar por la paz en los diversos ámbitos. Sí, la paz es don de Dios y obra de los hombres. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las mujeres, llamados a llevarlo a la práctica.

Custodiar las razones de la esperanza

2.Las guerras y los atentados terroristas, con sus trágicas consecuencias, los secuestros de personas, las persecuciones por motivos étnicos o religiosos, las prevaricaciones, han marcado de hecho el año pasado, de principio a fin, multiplicándose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podría llamar una ''tercera guerra mundial en fases''. Pero algunos acontecimientos de los años pasados y del año apenas concluido me invitan, en la perspectiva del nuevo año, a renovar la exhortación a no perder la esperanza en la capacidad del hombre de superar el mal, con la gracia de Dios, y a no caer en la resignación y en la indiferencia. Los acontecimientos a los que me refiero representan la capacidad de la humanidad de actuar con solidariedad, más allá de los intereses individualistas, de la apatía y de la indiferencia ante las situaciones críticas.

Quisiera recordar entre dichos acontecimientos el esfuerzo realizado para favorecer el encuentro de los líderes mundiales en el ámbito de la COP 21, con la finalidad de buscar nuevas vías para afrontar los cambios climáticos y proteger el bienestar de la Tierra, nuestra casa común. Esto nos remite a dos eventos precedentes de carácter global: La Conferencia Mundial de Addis Abeba para recoger fondos con el objetivo de un desarrollo sostenible del mundo, y la adopción por parte de las Naciones Unidas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con el objetivo de asegurar para ese año una existencia más digna para todos, sobre todo para las poblaciones pobres del planeta.

El año 2015 ha sido también especial para la Iglesia, al haberse celebrado el 50 aniversario de la publicación de dos documentos del Concilio Vaticano II que expresan de modo muy elocuente el sentido de solidaridad de la Iglesia con el mundo. El papa Juan XXIII, al inicio del Concilio, quiso abrir de par en par las ventanas de la Iglesia para que fuese más abierta la comunicación entre ella y el mundo. Los dos documentos, Nostra aetate y Gaudium et spes, son expresiones emblemáticas de la nueva relación de diálogo, solidaridad y acompañamiento que la Iglesia pretendía introducir en la humanidad. En la Declaración Nostra aetate, la Iglesia ha sido llamada a abrirse al diálogo con las expresiones religiosas no cristianas. En la Constitución pastoral Gaudium et spes, desde el momento que ''los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo'', la Iglesia deseaba instaurar un diálogo con la familia humana sobre los problemas del mundo, como signo de solidaridad y de respetuoso afecto.

En esta misma perspectiva, con el Jubileo de la Misericordia, deseo invitar a la Iglesia a rezar y trabajar para que todo cristiano pueda desarrollar un corazón humilde y compasivo, capaz de anunciar y testimoniar la misericordia, de ''perdonar y de dar'', de abrirse ''a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea'', sin caer ''en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye''.

Hay muchas razones para creer en la capacidad de la humanidad que actúa conjuntamente en solidaridad, en el reconocimiento de la propia interconexión e interdependencia, preocupándose por los miembros más frágiles y la protección del bien común. Esta actitud de corresponsabilidad solidaria está en la raíz de la vocación fundamental a la fraternidad y a la vida común. La dignidad y las relaciones interpersonales nos constituyen como seres humanos, queridos por Dios a su imagen y semejanza. Como creaturas dotadas de inalienable dignidad, nosotros existimos en relación con nuestros hermanos y hermanas, ante los que tenemos una responsabilidad y con los cuales actuamos en solidariedad. Fuera de esta relación, seríamos menos humanos. Precisamente por eso, la indiferencia representa una amenaza para la familia humana. Cuando nos encaminamos por un nuevo año, deseo invitar a todos a reconocer este hecho, para vencer la indiferencia y conquistar la paz.

Algunas formas de indiferencia

3.Es cierto que la actitud del indiferente, de quien cierra el corazón para no tomar en consideración a los otros, de quien cierra los ojos para no ver aquello que lo circunda o se evade para no ser tocado por los problemas de los demás, caracteriza una tipología humana bastante difundida y presente en cada época de la historia. Pero en nuestros días, esta tipología ha superado decididamente el ámbito individual para asumir una dimensión global y producir el fenómeno de la ''globalización de la indiferencia''.

La primera forma de indiferencia en la sociedad humana es la indiferencia ante Dios, de la cual brota también la indiferencia ante el prójimo y ante lo creado. Esto es uno de los graves efectos de un falso humanismo y del materialismo práctico, combinados con un pensamiento relativista y nihilista. El hombre piensa ser el autor de sí mismo, de la propia vida y de la sociedad; se siente autosuficiente; busca no sólo reemplazar a Dios, sino prescindir completamente de él. Por consiguiente, cree que no debe nada a nadie, excepto a sí mismo, y pretende tener sólo derechos. Contra esta autocomprensión errónea de la persona, Benedicto XVI recordaba que ni el hombre ni su desarrollo son capaces de darse su significado último por sí mismo; y, precedentemente, Pablo VI había afirmado que ''no hay, pues, más que un humanismo verdadero que se abre a lo Absoluto, en el reconocimiento de una vocación, que da la idea verdadera de la vida humana''.
La indiferencia ante el prójimo asume diferentes formas. Hay quien está bien informado, escucha la radio, lee los periódicos o ve programas de televisión, pero lo hace de manera frívola, casi por mera costumbre: estas personas conocen vagamente los dramas que afligen a la humanidad pero no se sienten comprometidas, no viven la compasión. Esta es la actitud de quien sabe, pero tiene la mirada, la mente y la acción dirigida hacia sí mismo. Desgraciadamente, debemos constatar que el aumento de las informaciones, propias de nuestro tiempo, no significa de por sí un aumento de atención a los problemas, si no va acompañado por una apertura de las conciencias en sentido solidario. Más aún, esto puede comportar una cierta saturación que anestesia y, en cierta medida, relativiza la gravedad de los problemas. ''Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una ''educación'' que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países —en sus gobiernos, empresarios e instituciones—, cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes''.

La indiferencia se manifiesta en otros casos como falta de atención ante la realidad circunstante, especialmente la más lejana. Algunas personas prefieren no buscar, no informarse y viven su bienestar y su comodidad indiferentes al grito de dolor de la humanidad que sufre. Casi sin darnos cuenta, nos hemos convertido en incapaces de sentir compasión por los otros, por sus dramas; no nos interesa preocuparnos de ellos, como si aquello que les acontece fuera una responsabilidad que nos es ajena, que no nos compete. ''Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien''.
Al vivir en una casa común, no podemos dejar de interrogarnos sobre su estado de salud, como he intentado hacer en la Laudato si’. La contaminación de las aguas y del aire, la explotación indiscriminada de los bosques, la destrucción del ambiente, son a menudo fruto de la indiferencia del hombre respecto a los demás, porque todo está relacionado. Como también el comportamiento del hombre con los animales influye sobre sus relaciones con los demás, por no hablar de quien se permite hacer en otra parte aquello que no osa hacer en su propia casa.

En estos y en otros casos, la indiferencia provoca sobre todo cerrazón y distanciamiento, y termina de este modo contribuyendo a la falta de paz con Dios, con el prójimo y con la creación.

La paz amenazada por la indiferencia globalizada

4. La indiferencia ante Dios supera la esfera íntima y espiritual de cada persona y alcanza a la esfera pública y social. Como afirmaba Benedicto XVI, ''existe un vínculo íntimo entre la glorificación de Dios y la paz de los hombres sobre la tierra''. En efecto, ''sin una apertura a la trascendencia, el hombre cae fácilmente presa del relativismo, resultándole difícil actuar de acuerdo con la justicia y trabajar por la paz''. El olvido y la negación de Dios, que llevan al hombre a no reconocer alguna norma por encima de sí y a tomar solamente a sí mismo como norma, han producido crueldad y violencia sin medida.

En el plano individual y comunitario, la indiferencia ante el prójimo, hija de la indiferencia ante Dios, asume el aspecto de inercia y despreocupación, que alimenta el persistir de situaciones de injusticia y grave desequilibrio social, los cuales, a su vez, pueden conducir a conflictos o, en todo caso, generar un clima de insatisfacción que corre el riesgo de terminar, antes o después, en violencia e inseguridad.

En este sentido la indiferencia, y la despreocupación que se deriva, constituyen una grave falta al deber que tiene cada persona de contribuir, en la medida de sus capacidades y del papel que desempeña en la sociedad, al bien común, de modo particular a la paz, que es uno de los bienes más preciosos de la humanidad.

Cuando afecta al plano institucional, la indiferencia respecto al otro, a su dignidad, a sus derechos fundamentales y a su libertad, unida a una cultura orientada a la ganancia y al hedonismo, favorece, y a veces justifica, actuaciones y políticas que terminan por constituir amenazas a la paz. Dicha actitud de indiferencia puede llegar también a justificar algunas políticas económicas deplorables, premonitoras de injusticias, divisiones y violencias, con vistas a conseguir el bienestar propio o el de la nación. En efecto, no es raro que los proyectos económicos y políticos de los hombres tengan como objetivo conquistar o mantener el poder y la riqueza, incluso a costa de pisotear los derechos y las exigencias fundamentales de los otros. Cuando las poblaciones se ven privadas de sus derechos elementares, como el alimento, el agua, la asistencia sanitaria o el trabajo, se sienten tentadas a tomárselos por la fuerza.

Además, la indiferencia respecto al ambiente natural, favoreciendo la deforestación, la contaminación y las catástrofes naturales que desarraigan comunidades enteras de su ambiente de vida, forzándolas a la precariedad y a la inseguridad, crea nuevas pobrezas, nuevas situaciones de injusticia de consecuencias a menudo nefastas en términos de seguridad y de paz social.¿Cuántas guerras ha habido y cuántas se combatirán aún a causa de la falta de recursos o para satisfacer a la insaciable demanda de recursos naturales?

De la indiferencia a la misericordia: la conversión del corazón

5. Hace un año, en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz ''no más esclavos, sino hermanos'', me referí al primer icono bíblico de la fraternidad humana, la de Caín y Abel , y lo hice para llamar la atención sobre el modo en que fue traicionada esta primera fraternidad. Caín y Abel son hermanos. Provienen los dos del mismo vientre, son iguales en dignidad, y creados a imagen y semejanza de Dios; pero su fraternidad creacional se rompe. ''Caín, además de no soportar a su hermano Abel, lo mata por envidia cometiendo el primer fratricidio''. El fratricidio se convierte en paradigma de la traición, y el rechazo por parte de Caín a la fraternidad de Abel es la primera ruptura de las relaciones de hermandad, solidaridad y respeto mutuo.

Dios interviene entonces para llamar al hombre a la responsabilidad ante su semejante, como hizo con Adán y Eva, los primeros padres, cuando rompieron la comunión con el Creador. ''El Señor dijo a Caín: ''Dónde está Abel, tu hermano? Respondió Caín: ''No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?''. El Señor le replicó: ¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo''.

Caín dice que no sabe lo que le ha sucedido a su hermano, dice que no es su guardián. No se siente responsable de su vida, de su suerte. No se siente implicado. Es indiferente ante su hermano, a pesar de que ambos estén unidos por el mismo origen. ¡Qué tristeza! ¡Qué drama fraterno, familiar, humano! Esta es la primera manifestación de la indiferencia entre hermanos. En cambio, Dios no es indiferente: la sangre de Abel tiene gran valor ante sus ojos y pide a Caín que rinda cuentas de ella. Por tanto, Dios se revela desde el inicio de la humanidad como Aquel que se interesa por la suerte del hombre. Cuando más tarde los hijos de Israel están bajo la esclavitud en Egipto, Dios interviene nuevamente. Dice a Moisés: ''He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a liberarlo de los egipcios, a sacarlo de esta tierra, para llevarlo a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel''. Es importante destacar los verbos que describen la intervención de Dios: Él ve, oye, conoce, baja, libera. Dios no es indiferente. Está atento y actúa.

Del mismo modo, Dios, en su Hijo Jesús, ha bajado entre los hombres, se ha encarnado y se ha mostrado solidario con la humanidad en todo, menos en el pecado. Jesús se identificaba con la humanidad: ''el primogénito entre muchos hermanos'' . Él no se limitaba a enseñar a la muchedumbre, sino que se preocupaba de ella, especialmente cuando la veía hambrienta o desocupada . Su mirada no estaba dirigida solamente a los hombres, sino también a los peces del mar, a las aves del cielo, a las plantas y a los árboles, pequeños y grandes: abrazaba a toda la creación. Ciertamente, él ve, pero no se limita a esto, puesto que toca a las personas, habla con ellas, actúa en su favor y hace el bien a quien se encuentra en necesidad. No sólo, sino que se deja conmover y llora . Y actúa para poner fin al sufrimiento, a la tristeza, a la miseria y a la muerte.

Jesús nos enseña a ser misericordiosos como el Padre. En la parábola del buen samaritano denuncia la omisión de ayuda frente a la urgente necesidad de los semejantes: ''lo vio y pasó de largo'' . De la misma manera, mediante este ejemplo, invita a sus oyentes, y en particular a sus discípulos, a que aprendan a detenerse ante los sufrimientos de este mundo para aliviarlos, ante las heridas de los demás para curarlas, con los medios que tengan, comenzando por el propio tiempo, a pesar de tantas ocupaciones. En efecto, la indiferencia busca a menudo pretextos: el cumplimiento de los preceptos rituales, la cantidad de cosas que hay que hacer, los antagonismos que nos alejan los unos de los otros, los prejuicios de todo tipo que nos impiden hacernos prójimo.

La misericordia es el corazón de Dios. Por ello debe ser también el corazón de todos los que se reconocen miembros de la única gran familia de sus hijos; un corazón que bate fuerte allí donde la dignidad humana —reflejo del rostro de Dios en sus creaturas— esté en juego. Jesús nos advierte: el amor a los demás —los extranjeros, los enfermos, los encarcelados, los que no tienen hogar, incluso los enemigos— es la medida con la que Dios juzgará nuestras acciones. De esto depende nuestro destino eterno. No es de extrañar que el apóstol Pablo invite a los cristianos de Roma a alegrarse con los que se alegran y a llorar con los que lloran, o que aconseje a los de Corinto organizar colectas como signo de solidaridad con los miembros de la Iglesia que sufren. Y san Juan escribe: ''Si uno tiene bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?''.

Por eso ''es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre. La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo. De este amor, que llega hasta el perdón y al don de sí, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres. Por tanto, donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia''.

También nosotros estamos llamados a que el amor, la compasión, la misericordia y la solidaridad sean nuestro verdadero programa de vida, un estilo de comportamiento en nuestras relaciones de los unos con los otros. Esto pide la conversión del corazón: que la gracia de Dios transforme nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, capaz de abrirse a los otros con auténtica solidariedad. Esta es mucho más que un ''sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas''. La solidaridad ''es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos'', porque la compasión surge de la fraternidad.

Así entendida, la solidaridad constituye la actitud moral y social que mejor responde a la toma de conciencia de las heridas de nuestro tiempo y de la innegable interdependencia que aumenta cada vez más, especialmente en un mundo globalizado, entre la vida de la persona y de su comunidad en un determinado lugar, así como la de los demás hombres y mujeres del resto del mundo.

Promover una cultura de solidaridad y misericordia para vencer la indiferencia

La solidaridad como virtud moral y actitud social, fruto de la conversión personal, exige el compromiso de todos aquellos que tienen responsabilidades educativas y formativas.

En primer lugar me dirijo a las familias, llamadas a una misión educativa primaria e imprescindible. Ellas constituyen el primer lugar en el que se viven y se transmiten los valores del amor y de la fraternidad, de la convivencia y del compartir, de la atención y del cuidado del otro. Ellas son también el ámbito privilegiado para la transmisión de la fe desde aquellos primeros simples gestos de devoción que las madres enseñan a los hijos.
Los educadores y los formadores que, en la escuela o en los diferentes centros de asociación infantil y juvenil, tienen la ardua tarea de educar a los niños y jóvenes, están llamados a tomar conciencia de que su responsabilidad tiene que ver con las dimensiones morales, espirituales y sociales de la persona. Los valores de la libertad, del respeto recíproco y de la solidaridad se transmiten desde la más tierna infancia. Dirigiéndose a los responsables de las instituciones que tienen responsabilidades educativas, Benedicto XVI afirmaba: ''Que todo ambiente educativo sea un lugar de apertura al otro y a lo transcendente; lugar de diálogo, de cohesión y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus propias potencialidades y riqueza interior, y aprenda a apreciar a los hermanos. Que enseñe a gustar la alegría que brota de vivir día a día la caridad y la compasión por el prójimo, y de participar activamente en la construcción de una sociedad más humana y fraterna''.

Quienes se dedican al mundo de la cultura y de los medios de comunicación social tienen también una responsabilidad en el campo de la educación y la formación, especialmente en la sociedad contemporánea, en la que el acceso a los instrumentos de formación y de comunicación está cada vez más extendido. Su cometido es sobre todo el de ponerse al servicio de la verdad y no de intereses particulares. En efecto, los medios de comunicación ''no sólo informan, sino que también forman el espíritu de sus destinatarios y, por tanto, pueden dar una aportación notable a la educación de los jóvenes. Es importante tener presente que los lazos entre educación y comunicación son muy estrechos: en efecto, la educación se produce mediante la comunicación, que influye positiva o negativamente en la formación de la persona''. Quienes se ocupan de la cultura y los medios deberían también vigilar para que el modo en el que se obtienen y se difunden las informaciones sea siempre jurídicamente y moralmente lícito.

La paz: fruto de una cultura de solidariedad, misericordia y compasión
7.Conscientes de la amenaza de la globalización de la indiferencia, no podemos dejar de reconocer que, en el escenario descrito anteriormente, se dan también numerosas iniciativas y acciones positivas que testimonian la compasión, la misericordia y la solidaridad de las que el hombre es capaz.

Quisiera recordar algunos ejemplos de actuaciones loables, que demuestran cómo cada uno puede vencer la indiferencia si no aparta la mirada de su prójimo, y que constituyen buenas prácticas en el camino hacia una sociedad más humana.

Hay muchas organizaciones no gubernativas y asociaciones caritativas dentro de la Iglesia, y fuera de ella, cuyos miembros, con ocasión de epidemias, calamidades o conflictos armados, afrontan fatigas y peligros para cuidar a los heridos y enfermos, como también para enterrar a los difuntos. Junto a ellos, deseo mencionar a las personas y a las asociaciones que ayudan a los emigrantes que atraviesan desiertos y surcan los mares en busca de mejores condiciones de vida. Estas acciones son obras de misericordia, corporales y espirituales, sobre las que seremos juzgados al término de nuestra vida.

Me dirijo también a los periodistas y fotógrafos que informan a la opinión pública sobre las situaciones difíciles que interpelan las conciencias, y a los que se baten en defensa de los derechos humanos, sobre todo de las minorías étnicas y religiosas, de los pueblos indígenas, de las mujeres y de los niños, así como de todos aquellos que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Entre ellos hay también muchos sacerdotes y misioneros que, como buenos pastores, permanecen junto a sus fieles y los sostienen a pesar de los peligros y dificultades, de modo particular durante los conflictos armados.

Además, numerosas familias, en medio de tantas dificultades laborales y sociales, se esfuerzan concretamente en educar a sus hijos ''contracorriente'', con tantos sacrificios, en los valores de la solidaridad, la compasión y la fraternidad. Muchas familias abren sus corazones y sus casas a quien tiene necesidad, como los refugiados y los emigrantes. Deseo agradecer particularmente a todas las personas, las familias, las parroquias, las comunidades religiosas, los monasterios y los santuarios, que han respondido rápidamente a mi llamamiento a acoger una familia de refugiados.

Por último, deseo mencionar a los jóvenes que se unen para realizar proyectos de solidaridad, y a todos aquellos que abren sus manos para ayudar al prójimo necesitado en sus ciudades, en su país o en otras regiones del mundo. Quiero agradecer y animar a todos aquellos que se trabajan en acciones de este tipo, aunque no se les dé publicidad: su hambre y sed de justicia será saciada, su misericordia hará que encuentren misericordia y, como trabajadores de la paz, serán llamados hijos de Dios .

La paz en el signo del Jubileo de la Misericordia

8.En el espíritu del Jubileo de la Misericordia, cada uno está llamado a reconocer cómo se manifiesta la indiferencia en la propia vida, y a adoptar un compromiso concreto para contribuir a mejorar la realidad donde vive, a partir de la propia familia, de su vecindario o el ambiente de trabajo.

Los Estados están llamados también a hacer gestos concretos, actos de valentía para con las personas más frágiles de su sociedad, como los encarcelados, los emigrantes, los desempleados y los enfermos.

Por lo que se refiere a los detenidos, en muchos casos es urgente que se adopten medidas concretas para mejorar las condiciones de vida en las cárceles, con una atención especial para quienes están detenidos en espera de juicio, teniendo en cuenta la finalidad reeducativa de la sanción penal y evaluando la posibilidad de introducir en las legislaciones nacionales penas alternativas a la prisión. En este contexto, deseo renovar el llamamiento a las autoridades estatales para abolir la pena de muerte allí donde está todavía en vigor, y considerar la posibilidad de una amnistía.

Respecto a los emigrantes, quisiera dirigir una invitación a repensar las legislaciones sobre los emigrantes, para que estén inspiradas en la voluntad de acogida, en el respeto de los recíprocos deberes y responsabilidades, y puedan facilitar la integración de los emigrantes. En esta perspectiva, se debería prestar una atención especial a las condiciones de residencia de los emigrantes, recordando que la clandestinidad corre el riesgo de arrastrarles a la criminalidad.

Deseo, además, en este Año jubilar, formular un llamamiento urgente a los responsables de los Estados para hacer gestos concretos en favor de nuestros hermanos y hermanas que sufren por la falta de trabajo, tierra y techo. Pienso en la creación de puestos de trabajo digno para afrontar la herida social de la desocupación, que afecta a un gran número de familias y de jóvenes y tiene consecuencias gravísimas sobre toda la sociedad. La falta de trabajo incide gravemente en el sentido de dignidad y en la esperanza, y puede ser compensada sólo parcialmente por los subsidios, si bien necesarios, destinados a los desempleados y a sus familias. Una atención especial debería ser dedicada a las mujeres —desgraciadamente todavía discriminadas en el campo del trabajo— y a algunas categorías de trabajadores, cuyas condiciones son precarias o peligrosas y cuyas retribuciones no son adecuadas a la importancia de su misión social.

Por último, quisiera invitar a realizar acciones eficaces para mejorar las condiciones de vida de los enfermos, garantizando a todos el acceso a los tratamientos médicos y a los medicamentos indispensables para la vida, incluida la posibilidad de atención domiciliaria.
Los responsables de los Estados, dirigiendo la mirada más allá de las propias fronteras, también están llamados e invitados a renovar sus relaciones con otros pueblos, permitiendo a todos una efectiva participación e inclusión en la vida de la comunidad internacional, para que se llegue a la fraternidad también dentro de la familia de las naciones.
En esta perspectiva, deseo dirigir un triple llamamiento para que se evite arrastrar a otros pueblos a conflictos o guerras que destruyen no sólo las riquezas materiales, culturales y sociales, sino también —y por mucho tiempo— la integridad moral y espiritual; para abolir o gestionar de manera sostenible la deuda internacional de los Estados más pobres; para la adoptar políticas de cooperación que, más que doblegarse a las dictaduras de algunas ideologías, sean respetuosas de los valores de las poblaciones locales y que, en cualquier caso, no perjudiquen el derecho fundamental e inalienable de los niños por nacer.

Confío estas reflexiones, junto con los mejores deseos para el nuevo año, a la intercesión de María Santísima, Madre atenta a las necesidades de la humanidad, para que nos obtenga de su Hijo Jesús, Príncipe de la Paz, el cumplimento de nuestras súplicas y la bendición de nuestro compromiso cotidiano en favor de un mundo fraterno y solidario''.




Decretos de la Congregación para las Causas de los Santos


Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre recibió ayer tarde al cardenal Angelo Amato SDB, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y autorizó la promulgación de los siguientes decretos:

MILAGROS

-un milagro atribuido a la intercesión de la beata Maria Elisabeth Hesselblad, religiosa sueca fundadora de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida. (1870 - 1957).

-un milagro atribuido a la intercesión del Siervo de Dios Ladislaw Bukowiński, sacerdote diocesano ucraniano (1904 - 1974).

-un milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios Maria Celeste Crostarosa (en el siglo, Giulia), religiosa italiana fundadora de las Hermanas del Santísimo Redentor (1696 - 1755).

un milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios Maria di Gesù (en el siglo: Carolina Santocanale), religiosa italiana fundadora de la Congregación de las Hermanas Capuchinas de Lourdes (1852 - 1923).

-un milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios Itala Mela, oblate benedictina del Monasterio de San Pablo en Roma, italiana (1904 - 1957).

VIRTUDES HEROICAS

-Siervo de Dios Angelo Ramazzotti, Patriarche de Venecia (Italia), fundador del Instituto para las Misiones Extranjeras PIME (1800 - 1861).

-Siervo de Dios Joseph Vithayathil, sacerdote diocesano hindú, fundador de la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia (1865 - 1964).

-Siervo de Dios José María Arizmendiarrieta, sacerdote diocesano español (1915 - 1976).

-Siervo de Dios Giovanni Schiavo, sacerdote italiano profeso de la Congregación de San José (1903 - 1967).

-Siervo de Dios Venanzio Maria Quadri ( en el siglo Antonio), religioso italiano profeso de la Orden los Siervos de María (1916 - 1937).

-Siervo de Dios William Gagnon, religioso norteamericano profeso de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (1905 - 1972).

-Sierva de Dios Teresa Rosa Fernanda de Saldanha Oliveira e Sousa, religiosa portuguesa de la Tercera Orden de Santo Domingo fundadora de la Congregación de Portugal de las Dominicas de Santa Catalina de Siena (1837 - 1916).

-Sierva de Dios María Emilia Riquelme Zayas, religiosa española fundadora del Instituto de las Misioneras del Santísimo Sacramento y de la Bienaventurada Virgen Inmaculada (1847 - 1940).

-Sierva de Dios María Esperanza de la Cruz (en el siglo, Salustiana Antonia Ayerbe Castillo), religiosa española cofundadora de las Misioneras Agustinas Recoletas (1890 - 1967).

-Sierva de Dios Emanuela Maria Magdalena Kalb (Helena), religiosa polaca profesa de la Congregación de las Hermanas Canónicas del Santo Espíritu en Sassia(1899 - 1986).

-Siervo de Dios Niklaus Wolf, padre de familia suizo (1756 - 1832).


-Siervo de Dios Teresio Olivelli, laico italiano, fallecido en el campo de concentración de Hersbruck, Alemania (1916 - 1945).

Audiencias


Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre recibió ayer tarde en audiencia:

-Cardenal Angelo Amato,SDB, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.


-Cardenal Walter Kasper, Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 15 diciembre 2015 (VIS).- El Santo Padre nombró al reverendo James Patrick Powers obispo de Superior (superficie 40.701, población 467.000, católicos 77.800, sacerdotes 70, religiosos 75, diáconos permanentes 64) en Estados Unidos. El obispo electo nació en 1953 en Baldwin (Wisconsin, USA) y fue ordenado sacerdote en 1990. Ha estudiado Derecho Canónico en la Saint Paul's University de Ottawa (Canadá). En su ministerio pastoral ha sido entre otros, vicario y administrador parroquial, vicario judicial adjunto, vicario general, administrador diocesano. Actualmente era párroco de Saint Joseph en Rice Lake (USA).

lunes, 14 de diciembre de 2015

Audiencia al Presidente de Sri Lanka: El proceso de paz y reconciliación contribuya a la sólida armonía social


Ciudad del Vaticano, 14 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre ha recibido en audiencia en el Palacio Apostólico Vaticano al Presidente de Sri Lanka, Maithripala Sirisena, que se ha reunido sucesivamente con el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado acompañado por el arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados.

Los coloquios, transcurridos en una atmósfera de cordialidad, se abrieron con el recuerdo de la visita del Santo Padre a Sri Lanka el pasado mes de enero, para pasar más tarde a examinar algunos aspectos de la historia reciente del país y del proceso de paz y reconciliación en curso, manifestando el deseo de que contribuya a promover una sólida armonía social. Asimismo, se evidenció la contribución de la Iglesia católica en varios sectores de la sociedad y la importancia del diálogo interreligioso.

También hubo un intercambio de pareceres sobre el tema del ambiente y una evaluación de los resultados de la Conferencia sobre el cambio climático recientemente concluida en París.


Proyecto Policoro: Un trabajo que haga verdaderamente libre al hombre


Ciudad del Vaticano, 14 diciembre 2015 (VIS).- Encontrar respuestas a la cuestión existencial de muchos jóvenes que arriesgan el pasar del desempleo del trabajo al desempleo de la vida. Este es el deseo del proyecto Policoro que nació hace veinte años como fruto del resultado de la Asamblea eclesial de Palermo. Esta mañana, en el Aula Pablo VI, sus componentes han encontrado al Santo Padre que ha recordado cómo en su intento de combinar el Evangelio con la realidad de la vida, este proyecto representó enseguida una importante iniciativa para la promoción de la juventud, una verdadera oportunidad para el desarrollo local a nivel nacional. ''Sus ideas claves han logrado éxito -ha dicho-: la formación de jóvenes, el lanzamiento de cooperativas, la creación de figuras de mediación como "líderes de comunidad" y una serie de acciones concretas, signo visible del compromiso de estos veinte años de presencia activa''.

''Con su concreta atención al territorio y la búsqueda de soluciones comunes -ha continuado-, el Proyecto Policoro ha demostrado cómo la calidad del trabajo "libre, creativo, participativo y solidario" exprese, y haga crecer la dignidad de la vida humana. ¡No perdamos de vista la urgente necesidad de reafirmar esta dignidad! Es característica de todos y de cada uno''... cuando no hay trabajo lo que se arriesga es la dignidad, porque la falta de trabajo no sólo no te permite traer a casa el pan, sino que no te hace sentirte digno de ganarte la vida. Hoy en día los jóvenes son víctimas de esto. ¿Cuántos de ellos han dejado ya de buscar trabajo, resignados a los continuos rechazos o a la indiferencia de una sociedad que premia a los privilegiados de siempre - a pesar de que sean corruptos - y evita a aquellos que se merecen tener éxito?. El premio parece ir a aquellos que están seguros de sí mismos, aunque esta seguridad se adquiera con la corrupción. El trabajo no es un regalo que se concede amablemente a algunos recomendados: ¡es un derecho para todos!.

''Vosotros representáis sin duda un signo cierto de esperanza para todos aquellos que no se han rendido, sino que han decidido trabajar con coraje para crear o mejorar sus propias oportunidades de empleo''. El Papa les ha invitado a seguir promoviendo iniciativas para los jóvenes en forma comunitaria y participativa, diciendo: ''A la pregunta de: ¿Qué tiene que ver la Iglesia con mi situación?'', qué habréis escuchado varias veces. La respuesta es ''el testimonio'. Y aquí podéis hacer vuestra parte... podéis aportar vuestro testimonio, cuerpo a cuerpo con los que necesitan valor y apoyo''.

Francisco ha destacado al final que la tarea de Policoro no es simplemente la de ayudar a los jóvenes a encontrar una ocupación sino ''una responsabilidad de evangelización, a través del valor santificador del trabajo. Pero no de cualquier trabajo. No del trabajo que explota, que oprime, y que humilla, sino del trabajo que hace al hombre verdaderamente libre, de acuerdo con su noble dignidad''.





Francisco abre la Puerta Santa de San Juan de Letrán


Ciudad del Vaticano, 13 de diciembre de 2015 (Vis).-El tercer domingo de Adviento el Papa abrió la tercera Puerta Santa en este Año Jubilar de la Misericordia. Después de la Puerta de la catedral de Bangui en la República Centroafricana, el 29 de noviembre y de la de la basílica de San Pedro, el 8 de diciembre, hoy fue la Puerta de la catedral del Obispo de Roma, San Juan de Letrán. En este domingo de ''Gaudete'', o de la alegría, Francisco reafirmó que el motivo de esa alegría, expresado en las lecturas con palabras que infunden esperanza, y permiten mirar el futuro con serenidad, es que ''el Señor ha abolido toda condena y ha decidido vivir entre nosotros''.

Cuando nuestra mirada se dirige hacia la Navidad ya próxima, dijo en la homilía pronunciada durante la santa misa ''no podemos dejarnos llevar por el cansancio ni está permitida ninguna forma de tristeza, aunque tengamos motivos, por tantas preocupaciones y por las múltiples formas de violencia que hieren nuestra humanidad. La venida del Señor debe llenar nuestro corazón de alegría''.

El Papa citó la primera lectura del profeta Sofonías donde ''en un contexto histórico de grandes abusos y violencias, por obra sobre todo de hombres de poder, Dios hace saber que Él mismo reinará sobre su pueblo, que no lo dejará más a merced de la arrogancia de sus gobernantes, y que lo liberará de toda angustia. Hoy se nos pide que no dejemos caer nuestros brazos a causa de la duda, de la impaciencia o del sufrimiento''. San Pablo retoma la enseñanza de Sofonías y la repite: ''El Señor está cerca''. Por esto debemos alegrarnos siempre, y con nuestra afabilidad dar testimonio de la cercanía y de la atención de Dios con cada persona''.

''Hemos abierto la Puerta Santa, aquí y en todas las catedrales del mundo -recordó - También este simple signo es una invitación a la alegría. Inicia el tiempo del gran perdón. Es el Jubileo de la Misericordia. Es el momento de descubrir la presencia de Dios y su ternura de Padre. A Dios no le gusta la rigidez. Es un Padre tierno; todo lo hace con ternura de Padre. Seamos también nosotros como la gente que interrogaba a Juan: ''¿Qué tenemos que hacer?' . Y la respuesta del Bautista no se hace esperar: Invita a actuar con justicia y a atender a las necesidades de cuantos se encuentran en dificultad. Lo que Juan exige a sus interlocutores, está ya en la Ley. A nosotros, en cambio, se nos pide un compromiso más radical. Ante la Puerta Santa que estamos llamados a atravesar, se nos pide que seamos instrumentos de misericordia, conscientes de que éste será nuestro metro de juicio. El bautizado sabe que su compromiso es más grande. La fe en Cristo es un camino que dura toda la vida: el de ser misericordiosos como el Padre. La alegría de atravesar la Puerta de la Misericordia se acompaña con el compromiso de acoger y testimoniar un amor que va más allá de la justicia, un amor que no conoce confines. De este infinito amor, no obstante nuestras contradicciones, somos responsables''.

''Recemos por nosotros y por todos los que atravesarán la Puerta de la Misericordia, para que podamos comprender y acoger el infinito amor de nuestro Padre celestial, que recrea, transforma y reforma la vida'', dijo el Papa al final de su homilía.


Hoy también, el cardenal James M. Harvey, arcipreste de esa basílica abrió la Puerta Santa de San Pablo Extramuros, mientras en el resto del mundo se abrían también, como pidió el Papa, todas las Puertas Santas de iglesias y catedrales con motivo del Año de la Misericordia.

Ángelus: Alegría, don del Señor que se recibe con la conversión


Ciudad del Vaticano, 13 diciembre 2015 (VIS).- El Santo Padre, puntual como de costumbre, se asomó esta mañana a la ventana de su estudio, en el Palacio Apostólico Vaticano, para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. Antes de la oración mariana, el Pontífice les dirigió unas palabras:

''En el Evangelio de hoy -dijo- hay una pregunta que se repite tres veces: ¿Qué debemos hacer?... Es lo que preguntó la muchedumbre, los cobradores de impuestos, y algunos soldados al profeta, Juan el Bautista, para saber qué debían hacer para convertirse tal y como él predicaba. La respuesta de Juan a la pregunta de la muchedumbre fue compartir los bienes de primera necesidad: ''El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto''. A los cobradores de impuestos le dijo que no exigieran nada más de la suma debida... no sobornar, y al tercer grupo, a los soldados, les pidió no extorsionar nada a ninguno, sino contentarse de sus sueldos''.

''Tres respuestas para un idéntico camino de conversión, que se manifiesta en empeños concretos de justicia y de solidaridad. Es el camino que Jesús indica en toda su predicación: el camino del amor hecho por el prójimo. Y en estas advertencias de Juan Bautista comprendemos cuáles eran las tendencias generales de quien en aquella época tenía el poder, bajo las formas diversas. Las cosas no han cambiado tanto. No obstante, ninguna categoría de personas está excluida de recorrer el camino de la conversión para obtener la salvación, ni siquiera los publicanos considerados pecadores por definición ... Dios no impide a ninguno la posibilidad de salvarse... Él está ansioso por usar la misericordia, usarla hacia todos en el tierno abrazo de reconciliación y de perdón''.

Francisco explicó cómo ''la liturgia de hoy nos repite, con las palabras de Juan, que es necesario convertirse, cambiar dirección de marcha y emprender el camino de la justicia, de la solidaridad, de la sobriedad: valores imprescindibles de una existencia plenamente humana y auténticamente cristiana. ¡Convertíos! Es la síntesis del mensaje del Bautista. Y la liturgia de este tercer domingo de Adviento nos ayuda a redescubrir una dimensión particular de la conversión: la alegría. Quien se convierte y se acerca al Señor siente la alegría''.

Asimismo destacó que hoy ''se necesita valentía para hablar de alegría, ¡se necesita sobre todo fe! El mundo está sofocado por tantos problemas, el futuro agobiado por incógnitas y temores. Y sin embargo, el cristiano es una persona alegre, y su alegría no es cualquier cosa superficial y efímera, sino profunda y estable, porque es un don del Señor que llena la vida. Nuestra alegría deriva de la certeza que ''el Señor está cerca'' . Está cerca con su ternura, con su misericordia, con su perdón, con su amor''.

Antes de finalizar pidió a la Virgen María que nos ayudase ''a reforzar nuestra fe, para que sepamos acoger al Dios de la alegría, que siempre quiere vivir en medio de sus hijos. Y que nuestra Madre nos enseñe a compartir las lágrimas con quien llora, para poder compartir también la sonrisa''.


Empeño común para la salvaguardia del clima


Ciudad del Vaticano, 13 diciembre 2015 (VIS).- Después de rezar e Ángelus, Francisco habló del acuerdo firmado en la Conferencia sobre el Cambio Climático, recién concluida en París y recordó que ''su actuación requerirá el esfuerzo de todos y la generosa dedicación por parte de cada uno. Deseando que sea garantizada una particular atención a las poblaciones más vulnerables -continuó- exhorto a la entera comunidad internacional a proseguir con solicitud el camino emprendido, en el signo de una solidaridad que sea cada vez más concreta''.

También señaló que el próximo 15 de diciembre, en Nairobi, iniciará la Conferencia Ministerial de la Organización Internacional del Comercio. Y dirigiéndose a los países que participarán, les pidió que ''las decisiones que tomen tengan en cuenta las necesidades de los pobres y de las personas más vulnerables, como también las legítimas aspiraciones de los países menos desarrollados y el bien común de la entera familia humana''.


Por último se refirió al hecho de que hoy que en todas las catedrales del mundo se abren las Puertas Santas, para que el Jubileo de la Misericordia pueda ser vivido plenamente en las Iglesias particulares. ''Deseo -dijo- que este intenso momento estimule a tantos para hacerse instrumentos de la ternura de Dios. Como expresión de las obras de misericordia, están abiertas también las “Puertas de la Misericordia” en los lugares de dificultad y de marginación. Con estas palabras recordó a los detenidos de las cárceles de todo el mundo y antes de finalizar, saludó también a todos los fieles y peregrinos.

El Papa irá a Guadalupe el próximo 13 de febrero


Ciudad del Vaticano, 13 de diciembre de 2015 (Vis).-Ayer tarde en la solemnidad litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de Guadalupe, Patrona de América Latina, el Santo Padre celebró la misa en la basílica de San Pedro. La celebración estuvo precedida por el rezo del Santo Rosario y en ambos eventos participaron cientos de personas, por la mayor parte procedentes de todo el continente americano, donde la devoción de la Guadalupana se extiende desde Alaska hasta la Tierra de Fuego. En la homilía que pronunció, el Papa hizo hincapié en la misericordia de María, pidiendo que a través de ella entendamos cuanto nos quiere Diois.

Francisco comenzó citando las frases del profeta Sofonías en la primera lectura: ''El Señor tu Dios, está en medio de ti se alegra y goza contigo, te renueva con su amor; exulta y se alegra contigo como en día de fiesta''. ''Estas palabras dirigidas a Israel -dijo- pueden también ser referidas a nuestra Madre la Virgen María, a la Iglesia, y a cada uno de nosotros, a nuestra alma amada por Dios con amor misericordioso. Sí, Dios nos ama tanto que incluso se goza y se complace en nosotros. Nos ama con amor gratuito, sin límites, sin esperar nada en cambio. No le gusta el pelagianismo. Este amor misericordioso es el atributo más sorprendente de Dios, la síntesis en que se condensa el mensaje evangélico, la fe de la Iglesia''.

Después explicó que el término ''misericordia'' está formado por dos palabras: miseria y corazón. El corazón ''indica la capacidad de amar; la misericordia es el amor que abraza la miseria de la persona humana. Es un amor que ''siente'' nuestra indigencia como si fuera propia, para liberarnos de ella... ''El Verbo se hizo carne'', a Dios tampoco le gusta el gnosticismo, quiso compartir todas nuestras fragilidades. Quiso experimentar nuestra condición humana, hasta cargar en la Cruz con todo el dolor de la existencia humana. Est tal el abismo de su compasión y misericordia... Ningún pecado puede cancelar su cercanía misericordiosa, ni impedirle poner en acto su gracia de conversión, con tal de que la invoquemos. Más aún, el mismo pecado hace resplandecer con mayor fuerza el amor de Dios Padre quien, para rescatar al esclavo, ha sacrificado a su Hijo. Esa misericordia de Dios llega a nosotros con el don del Espíritu Santo... Por más grandes y graves que sean los pecados del mundo, el Espíritu, que renueva la faz de la tierra, posibilita el milagro de una vida más humana, llena de alegría y esperanza''.

'Comentando la segunda lectura, donde el apóstol San Pablo afirma :'El Señor está cerca... nada nos tiene que preocupar'', el Obispo de Roma añadió: ''Están cerca El y su Madre''. La misericordia más grande del Señor radica en su estar en medio de nosotros, en su presencia y compañía. ''Camina junto a nosotros -dijo- nos muestra el sendero del amor, nos levanta en nuestras caídas, -y con qué ternura lo hace- nos sostiene ante nuestras fatigas, nos acompaña en todas las circunstancias de nuestra existencia. Nos abre los ojos para mirar las miserias propias y del mundo, pero a la vez nos llena de esperanza.... Esta es la fuente de nuestra vida pacificada y alegre; nada ni nadie puede robarnos esta paz y esta alegría, no obstante los sufrimientos y las pruebas de la vida. El Señor con su ternura nos abre su corazón, nos abre su amor. El Señor le tiene alergia a las rigideces. ''Anunciar la Buena noticia a los pobres, como Juan Bautista, realizando las obras de misericordia -sugirió- es una buena manera de esperar la venida de Jesús en la Navidad''.

''En una de las oraciones más queridas por el pueblo cristiano, la Salve Regina, llamamos a María ''madre de misericordia'' -señaló el Pontífice- Ella, que ha vivido siempre íntimamente unida a su Hijo, sabe mejor que nadie lo que Él quiere: que todos los hombres se salven, y que a ninguna persona le falte nunca la ternura y el consuelo de Dios. A María santísima le encomendamos los sufrimientos y las alegrías de los pueblos de todo el continente americano, que la aman como madre y reconocen como ''patrona'', bajo el título entrañable de Nuestra Señora de Guadalupe.

''Que la dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios -concluyó el Papa- A Ella le pedimos que este año jubilar sea una siembra de amor misericordioso en el corazón de las personas, las familias y las naciones. Que nos convirtamos en misericordiosos, y que las comunidades cristianas sepan ser oasis y fuentes de misericordia, testigos de una caridad que no admite exclusiones. Para pedirle esto, de una manera fuerte, viajaré a venerarla en su Santuario el próximo 13 de febrero. Allí pediré todo esto para toda América, de la cual es especialmente Madre. A Ella le suplico que guíe los pasos de su pueblo americano, pueblo peregrino que busca a la Madre de misericordia, y solamente le pide una cosa: que le muestre a su Hijo Jesús''.

Finalizada la homilía y durante la oración de los fieles, el Papa rezó por sus padres, Mario y Regina, ''quienes me dieron la vida y me transmitieron la fe'', -dijo- y ''que en un día como hoy, hace ochenta años, contrajeron matrimonio''.


Como el año pasado también esta vez, al final de la misma se cantó "La Guadalupana", el canto a la Virgen de Guadalupe conocido en todo el mundo.

Programa del viaje apostólico del Papa a México


Ciudad del Vaticano, 13 de diciembre 2015 (VIS).- Se ha publicado hoy el programa del viaje apostólico que el Santo Padre efectuará a México del 12 al 18 de febrero de 2016. Francisco partirá del aeropuerto de Roma-Fiumicino el 12 a las 12,30 horas y aterrizará en el aeropuerto Internacional Benito Juárez de Ciudad de México a las 19,30h.

La ceremonia de bienvenida se llevará a cabo el sábado 13 a las 9,30 de la mañana en el Palacio Nacional, donde el Santo Padre encontrará a las autoridades locales y al cuerpo diplomático. Dos horas más tarde, en la catedral de la ciudad, se reunirá con los obispos del país y por la tarde, en la basílica de Guadalupe, celebrará la santa Misa.

El domingo 14, el Papa se trasladará en helicóptero hasta Ecatepec. En el Centro de Estudios de la ciudad celebrará una Misa y rezará el Ángelus. Sobre las 12,50 horas volverá a Ciudad de México, donde visitará el hospital pediátrico ''Federico Gomez'' y en el Auditorio Nacional encontrará al mundo de la cultura.

El lunes 15, el Santo Padre se trasladará en avión hasta Tuxtla Gutiérrez y desde allí en helicóptero hasta San Cristóbal de las Casas. Celebrará Misa con las comunidades indígenas de Chiapas, en el Centro Deportivo municipal, y al finalizar, almorzará con los representantes indígenas. Sobre las 15 horas visitará la catedral de San Cristobal de las Casas y una hora más tarde regresará de nuevo a Tuxtla Gutiérrez para encontrar a las familias en el estadio Víctor Manuel Reyna. Al finalizar, Francisco regresará a Ciudad de México.

Al día siguiente, martes 16, se desplazará en avión hasta Morelia para celebrar la Santa Misa con los sacerdotes, religiosos, religiosas, consagrados y seminaristas. Visitará la catedral de la ciudad y por la tarde tendrá lugar el encuentro con los jóvenes en el estadio José María Morelos y Pavón. De nuevo, volverá a ciudad de México al finalizar el encuentro.

El miércoles 17, el Papa se trasladará a Ciudad Juárez donde visitará la penitenciaría de la ciudad. A mediodía encontrará al mundo del trabajo en el Colegio de Bachilleres, en Chihuahua y después del almuerzo, por la tarde, celebrará una Misa en el Recinto Ferial de Ciudad Juárez. A las 19 horas tendrá lugar la ceremonia de despedida en el aeropuerto y unos quince minutos más tarde el avión papal despegará con rumbó a Roma donde se espera que aterrice el jueves 18 a las 14,15 horas.







Rescripto de institución de la Comisión Pontificia para las actividades del sector sanitario de las personas jurídicas públicas de la Iglesia


Ciudad del Vaticano, 12 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre, tras recibir en audiencia el pasado 7 de diciembre al cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, dispuso la institución de la Comisión Pontificia para las actividades del sector sanitario de las personas jurídicas públicas de la Iglesia. Sigue el texto.

''El Santo Padre Francisco, en la audiencia concedida al más abajo firmante Secretario de Estado el 7 de diciembre de 2015, adquirida la información oportuna acerca de las dificultades particulares de las personas jurídicas públicas de la Iglesia que operan en el sector sanitario, con el fin de contribuir a una gestión más eficaz de sus actividades y a la conservación de los bienes manteniendo y promoviendo el carisma de los Fundadores y hasta que se disponga lo contrario, ha conferido al Secretario de Estado el mandato de instituir una Comisión Especial, denominada ''Comisión Pontificia para las actividades del sector sanitario de las personas jurídicas públicas de la Iglesia ".

El cardenal Secretario de Estado, por lo tanto, dispone la institución de la ''Comisión Pontificia para las actividades del sector sanitario de las personas jurídicas públicas de la Iglesia " que se regirá por las siguientes normas:

I. A la Comisión se aplicarán los principios y normas establecidos en la Constitución Apostólica Pastor Bonus y en el Reglamento General de la Curia Romana, en cuanto aplicables y no incompatibles. La Comisión está dotada de un Reglamento propio.

II. La Comisión estará compuesta por un Presidente y seis expertos en las disciplinas sanitarias, inmobiliarias, de gestión, económico- administrativas, financieras. La Comisión podrá delegar algunas de sus facultades en uno o más miembros y será asistida por una Secretaría.

III. Por cuanto respecta a la designación y duración del mandato de los miembros y expertos de la Comisión, se aplicarárn las normas que rigen los dicasterios de la Curia Romana.

IV. La Comisión, que hará referencia directa al Secretario de Estado, podrá llevar a cabo cualquier acción jurídica y financiera encaminada al cumplimiento válido y correcto de la tarea encomendada.

V. Con ese fin, la Comisión otorga a las Congregaciones de la Curia Romana, de las que dependen las personas jurídicas públicas interesadas, el consenso necesario, vinculante para la concesión de las autorizaciones canónicas para la cesión o la reorganización de las actividades y /o de los bienes inmuebles relativos al sector sanitario . La Comisión está dotada del poder de acceso a los actos y de recursos para llevar a cabo sus actividades. La Comisión podrá asignar tareas a empresas, profesionales y consultores.

VI. La Comisión se encarga de:

a) el estudio general sobre la sostenibilidad del sistema sanitario de las personas jurídicas públicas de la Iglesia (presupuestos, características, vínculos, modalidades operativas y de gestión, la pertinencia de los objetivos del sistema sanitario de las personas individuales jurídicas públicas de acuerdo con su propia naturaleza, su propia misión y su propio carisma) para definir una posible estrategia operativa a largo plazo, también en relación con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia;

b) la propuesta para la resolución de situaciones de crisis en función de los resultados del estudio más general y la activación de todos los recursos posibles en colaboración con los responsables de las personas jurídicas públicas interesadas;

c) el estudio y la propuesta de nuevos modelos operativos para las personas jurídicas públicas que operan en el sector sanitario, que puedan implementar el carisma fundacional en el contexto actual.


Todo lo dispuesto puede considerarse estable y válido desde el momento de su publicación en "L'Osservatore Romano". Vaticano, 12 de diciembre 2015''.

Identidad y misión del hermano religioso en la Iglesia


Ciudad del Vaticano, 14 de diciembre de 2015 (Vis).-La Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica ha presentado esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el documento ''Identidad y misión del religioso hermano en la Iglesia'', y ha ilustrado además las manifestaciones conclusivas del Año de la Vida Consagrada. Han participado en el acto el cardenal João Braz de Aviz, Prefecto de ese dicasterio y el arzobispo José Rodríguez Carballo, O.F.M., Secretario de la misma congregación.

''El documento -explicó el cardenal Braz de Aviz- pone de relieve la gran riqueza y la actualidad de la vocación de los hermanos y su contenido es muy válido e innovador a la luz del Concilio Vaticano II. La vocación del hermano religioso es, en primer lugar, la vocación cristiana... y el rasgo de la persona de Cristo que el hermano religioso subraya especialmente con su forma de vida no es otro que el de la fraternidad... que refleja el rostro de Cristo-Hermano, sencillo, bueno, cercano a la gente, acogedor, generoso, servidor''.

La identidad y la misión del hermano religioso, como indica el texto, se resumen en la fraternidad entendida como don que el hermano recibe de Dios Trinidad, comunión de personas; don que comparte con sus hermanos en la vida fraternal en la comunidad y don que ofrece al mundo para la construcción de un mundo de hijos de Dios y de hermanos.

A continuación el purpurado ilustró el tema de la fraternidad como don que el hermano religioso recibe de Dios Uno y Trino. ''El hermano religioso- dijo- llega a ser tal porque el Espíritu hace que conozca a Dios que en Jesús se revela como Padre lleno de amor, de ternura y misericordia. Junto con Jesús se siente amado y con El se ofrece para ser en su vida todo por el Padre y todo para sus hijos e hijas de este mundo. Una característia de la identidad del hermano religioso es la exigencia de la fraternidad como confesión de la Trinidad; una fratenidad abierta a todos, especialmente a los más pequeños, humildes, oprimidos, a los no amados, en definitiva a los más pobres, para convertirse en fraternidad universal''.

Esa fraternidad es un don que el hermano religioso comparte con sus hermanos en la vida de la comunidad. ''Decir vida fraternal en la comunidad -aclaró el cardenal- equivale a decir relaciones armoniosas entre hermanos, conocimiento recíproco, aceptación...apoyo mutuo... división de talentos...., olvido de sí, perdón... colaboración en la misión eclesial, apertura a las necesidades de la Iglesia, del mundo y sobre todo de los más necesitados.. Todo esto es muy hermoso pero no brota espontáneamente...El alimento que sostiene a la comunidad es el don de la fraternidad que los hermanos religiosos reciben. El hermano necesita apoyar sus relaciones fraternales desarrollando su dimensión espiritual, mística y teologal''.

La fraternidad es, por último, un don que el hermano religioso ofrece al mundo y que se transforma en misión. Así, ''los hermanos realizan la misión de contribuir a la construcción del Reino de fraternidad mediante la oración incesante, el testimonio de vida fraternal y la dedicación comunitaria al servicio de la Iglesia y del mundo... La fraternidad de los hermanos religiosos no es autoreferente o encerrada en sí misma; es una fraternidad …. en perfecta sintonía... con una Iglesia en éxodo, en salida hacia las periferias de este mundo, llamada a lanzar puentes, abierta a todos los hombres contemporáneos de cualquier raza, cultura o credo''.

El amor fraternal se concreta en la Iglesia y en la vida de los hermanos religiosos en numerosos servicios que constituyen verdaderos ministerios, desde la educación a la atención a los enfermos y a los presos, pasando por la acogida de los refugiados y la catequesis etc... ''De esta forma -finalizó el Prefecto- el hermano religioso señala a Dios en las realidades seculares de la cultura, la ciencia, la salud humana, el mundo del trabajo, el cuidado de los débiles y desfavorecidos. Y simultáneamente señala que hay que salvar al ser humano, hombre y mujer, todo entero, cuerpo, mente y espíritu, ya que cuanta afecta a la persona humana forma parte del plan salvador de Dios''.

En su intervención el arzobispo Rodríguez Carballo expresó su doble agradecimiento al Papa emérito Benedicto XVI que en 2008 fue el primero en impulsar la redacción del documento presentado hoy y al Papa Francisco, que leyó el borrador cuando era cardenal arzobispo de Buenos Aires y alentó en 2013, cuando ya era Pontífice, a retomarlo, perfeccionarlo y publicarlo.

La conferencia concluyó con el anuncio de las actividades de clausura del Año de la Vida Consagrada. Del 28 de enero al 2 de febrero de 2016 tendrá lugar en Roma un encuentro internacional de todas las formas de vida consagrada titulado ''Vida consagrada en comunión'', en el que se prevé la participación de 6.000 consagrados y consagradas de todo el mundo y que concluirá con la Eucaristía celebrada por el Santo Padre en la basílica de San Pedro.





XII reunión del Consejo de Cardenales


Ciudad del Vaticano, 12 de diciembre de 2015 (Vis).-El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi S.I., ha informado esta mañana sobre la duodécima reunión del Consejo de Cardenales que ha tenido lugar del 10 al 12 de diciembre.

''Los trabajos comenzaron el jueves 10 por la mañana después de la misa concelebrada con el Santo Padre en Santa Marta, y terminaron en la mañana del sábado 12 de diciembre. Estuvieron presentes todos los miembros del Consejo y el Santo Padre participó en todas las reuniones'', ha informado el P. Lombardi.

Durante la primera mañana, el Consejo de Cardenales escuchó al cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, y profundizó su reflexión sobre esta importante Congregación, sus actividades, responsabilidades y también sobre su papel en el ámbito de las relaciones ecuménicas.

El Consejo de Cardenales ha tomado nota de la importancia del discurso pronunciado por el Santo Padre el 17 de octubre, con motivo de la conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos. En ese discurso el Papa desarrollaba ampliamente el tema de la "sinodalidad", pero también recordaba "la necesidad de proceder hacia una saludable ''descentralización". El Consejo de Cardenales ha destacado la necesidad de profundizar en el significado de dicho discurso y de su importancia en la tarea de la reforma de la Curia, y ha decidido dedicarle una sesión específica durante la próxima reunión en febrero 2016.

'Seguidamente -continuó el P. Lombardi- el Consejo de Cardenales reanudó la labor sobre los dos nuevos dicasterios de los cuales ya se había hablado anteriormente varias veces. El dicasterio dedicado a "Laicos, familia y vida'' -que el Papa anunció la decisión de instituir durante el pasado Sínodo (22 de octubre)- ha sido objeto de una propuesta detallada del Consejo de Cardenales al Santo Padre. Propuesta que ahora pasará a través del proceso oportuno hasta llegar a la decisión final del Santo Padre. También el dicasterio dedicado a "Justicia, Paz y Migraciones" ha sido objeto de consideraciones ulteriores, con el fin de elaborar las propuestas finales que se someterán al Santo Padre''.

El, viernes, el Consejo de Cardenales escuchó dos relaciones sobre la reforma de la economía, a cargo del cardenal Reinhard Marx, Presidente del Consejo para la Economía y del cardenal George Pell, Prefecto de la Secretaría para la Economía, que informaron sobre las actividades y los resultados obtenidos por ambas instituciones.

''Entre otras cosas -explicó el Director de la Oficina de Prensa- el cardenal Marx informó sobre la elección del auditor externo de los balances anuales consolidados, la sociedad Pricewaterhouse Coopers "PwC", que se hizo pública recientemente, mientras el cardenal Pell habló de la creación de un grupo de trabajo para trazar un panorama en perspectiva del ''futuro" de la economía de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano, del estado y el control total de los gastos e ingresos. El grupo en el que han sido llamados a participar, junto con la Secretaría de Economía, representantes de la Secretaría de Estado, de la Gobernación, del APSA (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica), de Propaganda Fide, de la Secretaría de Comunicaciones y del IOR (Instituto para las Obras de Religión) ha comenzad su labor con una primera reunión''.

El Consejo de Cardenales ha reconocido la conveniencia e importancia de la labor realizada tanto por el Consejo como por la Secretaría de Economía alentando su continuación.

''Por su parte el cardenal Sean O'Malley -concluyó Lombardi- informó sobre la labor de la Comisión Pontificia para la protección de los menores y de sus grupos de trabajo específicos, que se han ocupado, por ejemplo, de la puesta a punto de programas de educación y capacitación, o de la ayuda a las Conferencias Episcopales en la redacción de las directrices a nivel local, etc''.


El sábado por la mañana el Consejo de Cardenales estableció el calendario de las futuras reuniones y la agenda indicativa de la reunión de febrero del próximo año. Las reuniones en 2016 tendrán lugar en las siguientes fechas: 8 - 9 febrero, 11,12 y 13 de abril, 6, 7 y 8 de junio,12, 13 y 14 septiembre y 12, 13 y 14 de diciembre.

Audiencias


Ciudad del Vaticano, 14 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre ha recibido esta mañana en audiencia:

-Arzobispo Christopher Pierre, nuncio apostólico en México.


-19 miembros de la Comisión Directiva de la Asociación de Magistrados y Funcionarios del Ministerio Público de la Defensa de la República Argentina.

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 12 diciembre 2015 (VIS).- El Santo Padre nombró al arzobispo Vito Rallo como nuncio apostólico en Marruecos.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Rescripto del Papa Francisco sobre el cumplimiento y la observancia de la nueva ley del proceso matrimonial


Ciudad del Vaticano, 11 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre firmó, en la tarde del 7 de diciembre, el siguiente Rescripto ex audientia sobre el cumplimiento y la observancia de la nueva ley del proceso matrimonial.

''La entrada en vigor - en feliz coincidencia con la apertura del Jubileo de la Misericordia – de las cartas apostólicas en forma de Motu Proprio "Mitis Iudex Dominus Iesus" y "Mitis et Misericors Iesus" del 15 de agosto de 2015, dadas para actuar la justicia y la misericordia sobre la verdad del vínculo de los que han experimentado el fracaso matrimonial, plantea, entre otras cosas, la necesidad de armonizar el procedimiento renovado de los procesos matrimoniales con las reglas propias de la Rota Romana, en espera de su reforma.

El Sínodo de los Obispos, recientemente concluído exhortó con fuerza a la Iglesia a inclinarse sobre "sus hijos más frágiles, marcados por el amor herido y extraviado" (Relatio finalis, n. 55), a los que debe devolver la confianza y la esperanza.

Las leyes que ahora entran en vigor quieren mostrar la cercanía de la Iglesia a las familias heridas, con el deseo de que a la multitud de los que viven el drama del fracaso conyugal llegue la obra sanadora de Cristo a través de las estructuras eclesiales con la esperanza de que se descubran nuevos misioneros de la misericordia de Dios para con los otros hermanos, en beneficio de la institución familiar.

Reconociendo a la Rota Romana, además del ''munus'' que le es propio de Apelación ordinaria normal de la Sede Apostólica, también el de defensa de la unidad de la jurisprudencia (Art. 126 § 1 Pastor Bonus) y el de ayuda a la formación permanente de los agentes pastorales en los tribunales de las Iglesias locales, establecezco lo siguiente:

I.- Las leyes de reforma del proceso matrimonial más arriba citadas abrogan o derogan cualquier ley o norma contraria hasta ahora vigente, general, particular o especial, eventualmente aprobada también en forma específica (por ejemplo, el Motu Proprio ''Qua cura'', dado por mi predecesor Pío XI en tiempos muy distintos de los actuales)

II.-

1. En las causas de nulidad de matrimonio ante la Rota Romana, la duda se establece de acuerdo con la antigua fórmula: An constet de matrimonii nullitate, in casu.

2. No se puede apelar contra las decisiones de la Rota en materia de nulidad de sentencias o de decretos.

3. Ante la Rota Romana no se admite el recurso por la ''nova causae propositio'' después de que una de las partes haya contraido un nuevo matrimonio canónico, a menos que conste la injusticia manifiesta de la decisión.

4. El decano de la Rota Romana tiene la potestad de dispensar por causa grave de las Normas Rotales en materia procesal.

5. Como solicitaron los patriarcas de las Iglesias Orientales, se deja a los tribunales territoriales la competencia sobre las causas ''iurium'' relacionadas con las causas matrimoniales sometidas al juicio de la Rota Romana en apelación.

6. La Rota Romana juzgue las causas de acuerdo con la gratuidad evangélica, es decir, con el patrocinio ex officio, exceptuada la obligación moral para los fieles con recursos de entregar una oferta de justicia en favor de las causas de los pobres.


Que los fieles, sobre todo a los heridos e infelices, miren a la nueva Jerusalén, que es la Iglesia como "Paz de la justicia y gloria de la piedad" (Baruc 5: 4) y que puedan, volviendo a encontrar los brazos abiertos del Cuerpo de Cristo, cantar el Salmo de los exiliados (126, 1-2): "Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión, como soñando nos quedamos Entonces se llenó de risa nuestra boca, y nuestros labios de gritos de alegría''. 

Cumplimiento y observancia. El Decano de la Rota Romana explica el rescripto del Santo Padre


Ciudad del Vaticano, 11 de diciembre de 2015 (Vis).- Mons. Pio Vito Pinto, Decano del Tribunal de la Rota Romana, explica en un artículo que publica esta tarde ''L'Osservatore Romano'' ,y que reproducimos a continuación, el rescripto del Santo Padre sobre la nueva ley del proceso matrimonial.

''En la relación introductiva con que se abría el Sínodo ordinario, el cardenal Erdo describía uno de los principales objetivos de la reunión sinodal. Efectivamente el relator general afirmaba: "En virtud del sacramento del matrimonio, la familia cristiana se convierte en un bien para la Iglesia, pero su inclusión en el contexto de la Iglesia es igualmente buena para la familia, que es ayudada en ámbito espiritual y comunitario, también en las dificultades, y contribuye a salvaguardar la unión matrimonial y discernir acerca de su cumplimiento o de sus carencias eventuales".

Resultaban, pues, claras para los Padres Sinodales, la realidad y la misión de la Iglesia como las definió su mismo fundador divino, Jesús. La Iglesia ''in via'' no es la Iglesia de los perfectos, sino la comunidad de los fieles que todos los días se reconocen pecadores y por lo tanto necesitados de conversión, punto fuerte de la eclesiología de Francisco.

El Sínodo ha mostrado así que el gran número de fieles heridos o en un estado de relación difícil en la adhesión – en la práctica de la fe – a las verdades del Evangelio, no es una carga, sino una oportunidad, que empuja a muchos de estos "heridos" a convertirse, una vez reconciliados y sanados, en verdaderos misioneros de la belleza del sacramento del matrimonio y de la familia cristiana. Es necesario mencionar de nuevo las palabras del cardenal Erdo: "La inserción orgánica del matrimonio y de la familia de los cristianos en la realidad de la Iglesia también requiere que la comunidad eclesial preste una atención misericordiosa y realista a los fieles que conviven o viven solamente como matrimonio civil porque no se sienten preparados para celebrar el sacramento, dadas las dificultades que tal elección podría acarrear en la actualidad. Si la comunidad consigue mostrarse acogedora con estas personas, en las diversas situaciones de la vida, y presentar claramente la verdad sobre el matrimonio, ayudará a estos fiele a tomar una decisión sobre el matrimonio sacramental ".

El rescripto decidido por el Papa Francisco sobre la reforma del proceso matrimonial, introducida con dos motuproprio del 15 de agosto 2015, muestra claramente que la reforma jurídica es perfectamente coherente con la visión eclesiológica de su pontificado, como él mismo ha confirmado en los actos de éstas últimas semanas, después de trazarla gradualmente desde el principio de su magisterio.

En la homilía de la misa de apertura del Año Jubilar, el 8 de diciembre, el Pontífice describía el pleno cumplimiento del Concilio Vaticano II: " Un verdadero encuentro entre la Iglesia y los hombres de nuestro tiempo. Un encuentro marcado por el poder del Espíritu que empujaba a la Iglesia a salir de las aguas poco profundas que durante muchos años la habían recluido en sí misma, para reemprender con entusiasmo el camino misionero. Era un volver a tomar el camino para ir al encuentro de cada hombre allí donde vive: en su ciudad, en su casa, en el trabajo...; dondequiera que haya una persona, allí está llamada la Iglesia a ir para llevar la alegría del Evangelio y llevar la misericordia y el perdón de Dios."

Todavía antes en el importante discurso de conmemoración del quincuagésimo aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, Francisco hacía una síntesis de la eclesiología conciliar, destacando cómo el papel jerárquico del Pontífice Romano está finalizado al servicio, y hace de él un "testigo supremo de la fides totius Ecclesiae, garante de la obediencia y de la conformidad de la Iglesia con la voluntad de Dios, el Evangelio de Cristo y la Tradición de la Iglesia ''.

Sobre esta base eclesiológica se asienta el rescripto pontificio que se publica hoy, articulado en dos partes, definitivamente interpretativo e integrativo de los dos motuproprio.

En la primera, ya que toda ley que hace época, como la ley de reforma del proceso matrimonial, encuentra resistencias comprensibles, el Papa ha reiterado, como hizo Juan Pablo II con la promulgación del Código de Derecho Canónico de 1983, que la ley ya está promulgada y exige la observancia (véase la constitución apostólica Sacrae disciplinae leges). Hoy el rescripto de Francisco, como en su día la promulgación del Código de Juan Pablo II, obedece a la lex suprema, que es la salus animarum, de la cual el sucesor de Pedro es el primer maestro y siervo.


La segunda parte del rescripto se refiere específicamente a la Rota Romana como Tribunal Apostólico, que siempre se ha distinguido por la ''sapientia'' en sus decisiones judiciales, de las que es expresión el regreso a la fórmula de la duda genérica (en los tribunales inferiores permanece, sin embargo, la obligación de la duda específica, como puede ser por ejemplo, la exclusión de la prole); manifestando, con la óptica de la diaconía eclesial, la solicitud de la justicia en la doble sacralidad: por una parte la defensa de la verdad misma del vínculo matrimonial, por otra el derecho de los bautizados a recibir de la Iglesia la declaración solícita y gratuita de la verdad de dicho vínculo''.

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 11 diciembre 2015 (VIS).- El Santo Padre:

-Aceptó la renuncia del obispo Rutilio Juan del Riego Jánez al oficio de auxiliar de la diócesis de San Bernardino (EE.UU) por límite de edad.

-Nombró a mons. Rolf Steinhäuser obispo auxiliar de la archidiócesis de Colonia (superficie 6.181, población 5.400.000, católicos 2.056.173, sacerdotes 1.095, religiosos 297, religiosas 1.544, diáconos permanentes 310) en Alemania. El obispo electo nació en 1952 en Colonia y fue ordenado sacerdote en 1977. Estudió en la Facultad de Teología Católica de la Universidad de Bonn (Alemania). En su ministerio pastoral ha sido, entre otros, vicario parroquial, responsable de pastoral juvenil, párroco, canónico no residente y residente (desde junio de 2015) del capítulo metropolitano de Colonia, director de la Casa de Ejercicios Espirituales Edith Stein y responsable diocesano para la nueva evangelización.


-Concedió su asenso a la decisión del Sínodo de los Obispos de la Iglesia greco-católica ucraniana de erigir la eparquía de Kamyanets-Podilskyl de los Ucranianos (Ucrania) con sede en Khmelnitsky, con territorio desmembrado de la archieparquía de Ternopil-Zboriv como sufragánea de la misma.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Decimosegunda reunión del Papa con el Consejo de Cardenales


Ciudad del Vaticano, 10 de diciembre de 2015 (Vis).-Se ha abierto esta mañana la decimosegunda reunión del Santo Padre con los nueve cardenales consejeros. La reunión proseguirá hasta el sábado, 12 de diciembre.

El Papa manifiesta su pesar por la muerte de los cardenales Furno y Terrazas Sandoval


Ciudad del Vaticano, 10 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre ha enviado sendos telegramas de pésame al cardenal Angelo Sodano, Decano del Colegio Cardenalicio y al arzobispo Sergio Alfredo Gualberti Calandrina, de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) por el fallecimiento el 9 de diciembre de los cardenales Carlo Furno, Gran Maestro emérito de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, a los 91 años de edad y Julio Terrazas Sandoval, arzobispo emérito de Santa Cruz de la Sierra, a los 79 años.

En el telegrama al cardenal Angelo Sodano, el Papa manifiesta su vivo pesar al Colegio Cardenalicio y recuerda la preciosa colaboración que el cardenal Furno prestó durante tantos años a la Santa Sede, especialmente como nuncio apostólico, arcipreste de la basílica papal de Santa María la Mayor y Gran Maestro de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. Francisco pide al Señor que, a través de la intercesión de María Salus Populi Romani, acoja al purpurado en su paz eterna.


En el telegrama al arzobispo Sergio Alfredo Gualberti Calandrina, el Santo Padre une sus oraciones a las de los pastores, el clero y los fieles de Santa Cruz de la Sierra para que el Señor conceda su luz y su paz al cardenal que ''con la luz de la fe y la fuerza de la esperanza se mantuvo fiel al ministerio recibido y con generosidad y valentía entregó su vida al servicio del Evangelio, la justicia y la paz'' y, en estos momentos de inevitable dolor humano, que el misterio cercano de la venida del Señor llena de esperanza invoca la maternal intercesión de la Virgen María. 

Aplazadas las visitas pastorales en Italia durante el Jubileo


Ciudad del Vaticano, 10 de diciembre de 2015 (Vis).-El cardenal arzobispo de Milán, Angelo Scola ha informado esta mañana durante una conferencia de prensa que la Secretaría de Estado le ha comunicado que debido a la intensificación de los eventos del Jubileo, es intención del Santo Padre aplazar sus visitas pastorales en Italia. Por lo tanto, la visita a Milán, oficialmente programada y anunciada para el 7 de mayo de 2016 se aplazará a 2017. El cardenal Scola ha observado que será la ocasión para que el Santo Padre concluya la visita pastoral en curso en la arquidiócesis milanesa.

Presentación del documento ''Los dones y la llamada de Dios son irrevocables'', de la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo


Ciudad del Vaticano, 10 de diciembre 2015 (VIS).-''Los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Una reflexión sobre cuestiones teológicas en torno a las relaciones entre católicos y judíos en el 50° aniversario de ''Nostra Aetate'' (num. 4)'' es el título del documento publicado por la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, que se ha presentado esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Han participado en el acto el cardenal Kurt Koch, Presidente de ese dicasterio, el rabino David Rosen del American Jewish Committee Jerusalén, Israel; el profesor y teólogo judío Edward Kessler, Founder Director of the Woolf Institute, Cambridge (Reino Unido) y el P. Norbert Hoffmann. SDB, Secretario de la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaismo

En su intervención el cardenal Koch recordó que el 28 de octubre de este año, según el deseo del Papa Francisco, se organizó una audiencia general especial con motivo de la promulgación ese mismo día, hace cincuenta años, de la Declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano, en la que participaron representantes de diversas religiones en señal de que aquel documento representó una piedra angular en el cambio de actitud de la Iglesia Católica hacia los otros credos. De ahí que la Comisión que el purpurado preside haya elegido este año para presentar un nuevo documento que retoma los principios teológicos de Nostra Aetate, ampliándolos y profundizando en los puntos que interesan a las relaciones entre la Iglesia católica y el Judaísmo.

''Se trata-dijo- de un documento explícitamente teológico que pretende retomar y aclarar las cuestiones afrontadas en las últimas décadas en el diálogo católico-judío. Nunca antes nuestra Comisión había presentado un documento de signo teológico en sentido estricto: los tres documentos precedentes ''Orientaciones y sugerencias para la Aplicación de la Declaración Conciliar Nostra Aetate (n.4)'', (1974), ''Sobre una correcta presentación de los judíos y el judaísmo en la predicación y la catequesis de la Iglesia Católica'' (1985) y ''Nosotros recordamos : una reflexión sobre la Shoah'' (1998), se referían sobre todo a temas concretos, útiles para el diálogo con el judaísmo desde un punto de vista práctico''.

El nuevo documento -del que ofrecemos sea una breve síntesis, que el link al contenido completo- quiere destacar que el diálogo con el judaísmo, después de cincuenta años, se asienta ahora sobre un terreno sólido, porque en este arco de tiempo se han obtenido muchos resultados. ''Estamos muy agradecidos por todos los esfuerzos llevados a cabo tanto por parte judía como por parte católica para la promoción de nuestro diálogo -concluyó el cardenal- Pero también es muy importante recordar, como evidencia el documento, que sobre todo desde el punto de vista teológico, estamos solo ante un nuevo principio: quedan muchas cuestiones abiertas que requieren ulteriores estudios''.

Por su parte el rabino Rosen subrayó que el nuevo documento revela no sólo los avances en las directrices propuestas por Nostra Aetate de apreciar y respetar la autocomprensión judía sino también un profundo reconocimiento del lugar de la Torá en la vida del pueblo judío y, de acuerdo con el trabajo de la Pontificia Comisión Bíblica, un reconocimiento de la integridad de la lectura judía de la Biblia que es diferente de la cristiana. ''De hecho -señaló- el mismo hecho de que el documento también cita extensamente fuentes rabínicas judías es un testimonio más de este aspecto''.

El rabino mencionó también, que como el cardenal Koch y el Padre Hofmann ya habían dicho el documento es un documento católico que refleja la teología católica, y en ese sentido recordó que para la comprensión del pueblo judío era necesario apreciar también la importancia que la Tierra de Israel desempeña en su vida religiosa histórica y contemporánea.

''Efectivamente, incluso en términos del estudio histórico de los hitos a lo largo de este extraordinario viaje desde Nostra Aetate -afirmó- el establecimiento de relaciones bilaterales plenas entre el Estado de Israel y la Santa Sede (muy deseadas y promovidas por san Juan Pablo II) fue uno de ellos. Por otra parte, el preámbulo y el artículo primero del Acuerdo Fundamental entre las dos partes, reconoce precisamente este significado. Sin ''Nostra Aetat'', el establecimiento de estas relaciones seguramente no habría sido posible. El Acuerdo Fundamental no sólo allanó el camino a las históricas peregrinaciones papales a Tierra Santa y por lo tanto a la creación de la comisión bilateral con el Gran Rabinato de Israel, sino que podría decirse que refleja ante todo el hecho de que la Iglesia Católica repudió verdaderamente su representación del pueblo judío como vagabundos condenados a no tener hogar hasta el final de los tiempos''.

''La referencia a la paz en Tierra Santa en lo pertinente a la relación entre católicos y judíos también es importante -observó- Los pueblos viven allí en la alienación mutua y el descontento, y creo que la Iglesia católica puede desempeñar un papel importante en la reconstrucción de la confianza, como por ejemplo hizo el Papa Francisco con su iniciativa de oración por la paz. Permítanme expresar la esperanza de que pronto habrá nuevas iniciativas que permitan a la religión ser una fuente de curación en lugar de conflictos y de asegurar que éstas se coordinen con los que tienen la autoridad política para allanar el camino para que la tierra y la ciudad de la paz obedezcan a su nombre''.



Breve síntesis de ''Los dones y la llamada de Dios son irrevocables''


Ciudad del Vaticano, 10 de diciembre de 2015 (Vis).-La Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaismo publica hoy el documento ''Los dones y la llamada de Dios son irrrevocables''. Una reflexión sobre cuestiones teológicas en torno a las relaciones entre católicos y judíos en el aniversario de Nostra Aetate num. 4''. El texto consta de una prefación y siete capítulos titulados: Breve historia sobre el impacto de "Nostra Aetate" (Nº.4) en los últimos 50 años; El estatuto teológico especial del diálogo Judío-Católico; La revelación en la historia como “Palabra de Dios” en el Judaísmo y en el Cristianismo;La relación entre Antiguo y Nuevo Testamento, Antigua y Nueva Alianza;La universalidad de la salvación en Jesucristo y la Alianza irrevocable de Dios con Israel: El mandato de la Iglesia de evangelizar en relación al Judaísmo; Las metas del diálogo con el Judaísmo.

''Hace cincuenta -dice la prefación- años fue promulgada la Declaración "Nostra Aetate" del Concilio Vaticano II. Su artículo cuarto presenta la relación entre la Iglesia Católica y el Pueblo Judío en un nuevo marco teológico. Las siguientes reflexiones intentan repasar con gratitud todos los logros alcanzados durante las últimas décadas en las relaciones Judío-Católicas, y ofrecer un nuevo estímulo para el futuro. Destacando una vez más la naturaleza especial de esta relación, dentro del ámbito más amplio del diálogo interreligioso, serán ulteriormente examinadas cuestiones teológicas tales como la importancia de la revelación, la relación entre la Antigua y Nueva Alianza, la relación entre la universalidad de la salvación en Jesucristo y la perennidad de la Alianza de Dios con Israel, y el mandato de la Iglesia de evangelizar en relación con el Judaísmo. Este documento presenta algunas reflexiones católicas sobre estas cuestiones, colocándolas en su contexto teológico, para que los miembros de ambas tradiciones religiosas puedan profundizar su significado. El texto no constituye un documento magisterial o una enseñanza doctrinal de la Iglesia Católica, sino sólo una reflexión, preparada por la Comisión para las Relaciones Religiosas con los Judíos, sobre temas teológicos actuales, desarrollados a partir del Concilio Vaticano II, que pretende ser un punto de partida para un ulterior pensamiento teológico, en vistas a enriquecer e intensificar la dimensión teológica del diálogo Judío-Católico''.

En el primer capítulo se recuerda que durante los últimos cincuenta años, ha habido grandes avances en el diálogo, por lo que, desde una coexistencia separada se ha llegado a una amistad profunda. La declaración conciliar "Nostra Aetate" (n. 4) ha definido claramente, por primera vez, la posición teológica de la Iglesia Católica hacia el judaísmo; el documento tuvo un fuerte impacto en varios niveles.

Por cuanto respecta al diálogo con el judaismo, en el segundo capítulo se afirma, que no puede compararse absolutamente al diálogo con otras religiones a causa de las raíces judías del cristianismo. Jesús sólo puede entenderse en el contexto judío de su tiempo, a pesar de que, como el Mesías de Israel e Hijo de Dios, trasciende el horizonte histórico.

Dios se revela en su Palabra, se comunica a la humanidad. Para los judios, esta palabra está presente en la Torá. Para los cristianos, la Palabra de Dios se encarnó en Jesucristo. Sin embargo, la Palabra de Dios es indivisible y requiere una respuesta por parte de los hombres que les permite vivirla en una relación correcta con Dios, dice el tercer apartado.

Entre el Antiguo y el Nuevo Testamento hay una unidad indisoluble, a pesar de que los dos Testamentos son interpretados de manera diferente por judios y cristianos sobre la base de sus diferentes tradiciones religiosas. Para los cristianos – se lee en el cuarto capítulo- el Antiguo Testamento es entendido e interpretado a la luz del Nuevo Testamento. La Antigua y la Nueva Alianza forman parte de una sola y única historia de la alianza entre Dios y su pueblo, si bien la Nueva Alianza deba considerarse como el cumplimiento de las promesas de la Antigua.

El quinto capítulo subraya que a través de Jesucristo, con su muerte y su resurrección-, todas las personas toman parte en la salvación, todos son salvos. Aunque los judios no puedan creer en Jesucristo como redentor universal, tienen parte en la salvación porque los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Cómo esto suceda sigue siendo un misterio insondable del plan salvífico de Dios.

Aunque los católicos en el diálogo con el judaísmo, dan testimonio de su fe en Jesucristo, se abstienen de cualquier intento de conversión activa o de misión hacia los judios. La Iglesia Católica no prevé ninguna misión institucional destinada a los Judios, afirma el sexto capítulo.

Por último, en el diálogo fraterno, judios y católicos deben aprender a conocerse mejor, a reconciliarse cada vez más, a participar juntos en la promoción de la justicia, la paz y la salvaguardia de la creación, a luchar eficazmente contra todas las formas de antisemitismo. Unos y otros deben intensificar su cooperación en el ámbito humanitario en favor de los pobres, los débiles, los marginados, para convertirse así, juntos, en una bendición para el mundo.

Para leer el documento completo:

http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/relations-jews-docs/rc_pc_chrstuni_doc_20151210_ebraismo-nostra-aetate_sp.html








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