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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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miércoles, 24 de febrero de 2016

Audiencia general: Misericordia y poder


Ciudad del Vaticano, 24 de febrero de 2016 (Vis).-La misericordia y el poder ha sido el tema de la catequesis del Papa Francisco en la audiencia general de este miércoles en la Plaza de San Pedro a la que han asistido más de 20.000 personas.

El Santo Padre explicó que en varios pasajes de la Biblia se habla de los reyes y los poderosos y también de su arrogancia y sus abusos, no obstante ''la riqueza y el poder puedan ser buenas y útiles para el bien común si se ponen al servicio de los pobres y de todos, con justicia y caridad. Pero, si como sucede demasiado a menudo, se viven como un privilegio, con egoísmo y prepotencia se transforman en instrumentos de corrupción y de muerte''.

Un ejemplo de ese injusto privilegio es el relato de la viña de Nabot. El rey Ajab quiere comprarla porque le conviene ya que linda con su palacio, pero Nabot se niega porque para Israel la tierra es de Dios, prenda de su bendición que se transmite de generación en generación. Ajab se indigna porque ve en ese rechazo una ofensa a su poder, un menoscabo de su autoridad. Su esposa, Jezabel, que también considera el poder real absoluto, decide eliminar a Nabot y hace que falsos testigos lo acusen ante los ancianos y las autoridades de haber maldecido a Dios y al rey. Un crimen que se castiga con la muerte. Nabot es ajusticiado y el rey se hace con su viña.

''Jesús recordando estas cosas nos dice : ''Sabéis que los gobernantes de las naciones dominan sobre ellas y los jefes las oprimen. Entre vosotros no será así: Quien quiera ser el primero sea el servidor de todos''. ''Si se pierde la dimensión del servicio -subrayó el Pontífice- el poder se convierte en arrogancia y opresión''... Y la historia de Nabot ''no es una historia de otros tiempos, es también historia de hoy, de los poderosos que para tener más dinero explotan a los pobres, explotan a la gente. Es la historia de la trata de personas, del trabajo esclavo, de la pobre gente que trabaja en negro con el salario mínimo para enriquecer a los poderosos. Es la historia de los políticos corruptos que quieren más y más y más''.

El episodio de la viña de Nabot enseña ''hasta donde lleva el ejercicio de una autoridad sin rispeto por la vida, por la justicia, sin misericordia. Y vemos hasta donde lleva la sed de poder: se convierte en codicia que todo lo quiere poseer''. Francisco ejemplificó esta situación con las palabras del profeta Isaías, ''que no era comunista'' -dijo- cuando advierte a los ricos latifundistas de la avidez que les lleva a querer tener siempre más casas y tierras: ''Ay de vosotros, que añadís casa a casa y unís campo con campo, hasta que no quede sitio y así os quedéis solos en el pueblo''.

Sin embargo ''Dios es más grande que la maldad y los juegos sucios de los seres humanos y en su misericordia manda al profeta Elías para ayudar a Ajab a convertirse, y el rey, frente a su pecado...se humilla y pide perdón ¡Que hermoso sería si hicieran lo mismo los poderosos explotadores de hoy! -exclamó Francisco- El Señor acepta su arrepentimiento, pero un inocente ha sido asesinado y la culpa cometida tendrá consecuencias inevitables.El mal causado dejará una herida que tendrá consecuencias en la historia''.

También en este caso la misericordia muestra el camino a seguir porque ''puede curar las heridas y cambiar la historia. La misericordia divina es más fuerte que el pecado de los hombres. Nosotros conocemos su poder cuando recordamos la venida del Inocente Hijo de Dios que se hizo hombre para destruir el mal con su perdón. Jesucristo es el rey verdadero pero su poder es completamente distinto. Su trono es la cruz. El no es un rey que mata: al contrario da la vida. Su encaminarse hacia todos, en particular hacia los más débiles, vence la soledad y el destino de muerte al que lleva el pecado y con su cercanía y su ternura conduce a los pecadores al lugar de la gracia y del perdón''.



miércoles, 10 de febrero de 2016

Audiencia General: Si el Jubileo no llega a nuestros bolsillos, no es un verdadero jubileo


Ciudad del Vaticano, 10 febrero 2016 (VIS).- Hoy, Miércoles de Ceniza, el Santo Padre ha dedicado la catequesis de la Audiencia General, en la Plaza de San Pedro, al sentido bíblico del Jubileo. Francisco ha explicado que cada 50 años, en el día de la expiación, tenía lugar un gran evento de liberación. Consistía en una especie de indulto general por el que se cancelaban las deudas y se restituía la tierra a sus propietarios. La idea central es que la tierra pertenece a Dios y ha sido confiada a los hombres como administradores. El Papa ha añadido que el jubileo bíblico era un verdadero jubileo de la misericordia, que tenía la función de ayudar al pueblo a vivir una fraternidad concreta buscando, a través de la ayuda recíproca, el bien del hermano necesitado. Asimismo ha mencionado que otras instituciones, como el pago del diezmo y las primicias, así como la prohibición de dar préstamos con intereses desproporcionados, estaban también destinadas a favorecer a los pobres, a los huérfanos y a las viudas. Francisco ha destacado cómo el mensaje del jubileo bíblico nos invita a construir una tierra y una sociedad basada en la solidaridad, en el compartir y en la repartición justa de los recursos.

''Si el Jubileo no llega a nuestros bolsillos no es un verdadero jubileo y esto está escrito en la Biblia, no se lo esta inventando el Papa -ha recalcado- Somos todos huéspedes del Señor, a la espera de la patria celeste, llamados a hacer habitable y humano el mundo que nos acoge. ¡Y cuántas "primicias" podría dar a los necesitados quien es más afortunado! Primicias no sólo de frutos de los campos, sino cualquier otro producto del trabajo, salarios, ahorros, todas las cosas que se poseen y que a veces se desperdician. Hoy también sucede''.

''La Sagrada Escritura exhorta insistentemente a que se responda generosamente a las solicitudes de préstamos, sin cálculos mezquinos y sin exigir intereses imposibles... Esta enseñanza es siempre actual -ha agregado-. ¿Cuántas situaciones de usura estamos obligados a ver y cuánto sufrimiento y angustia traen a las familias? Y muchas veces, en la desesperación, ¿cuántos hombres terminan suicidándose porque no pueden más, no tienen esperanza, no tienen una mano firme que les ayude, sólo la mano que les pide que paguen los intereses? La usura es un pecado grave que grita ante de Dios Pero el Señor ha prometido su bendición a los que abren la mano para dar generosamente. Él te dará el doble, tal vez no con dinero pero si con otras cosas, siempre te dará el doble''.

Antes de concluir Francisco ha reiterado que ''si queremos misericordia, empecemos a hacerla nosotros entre los ciudadanos, entre las familias, los pueblos y los continentes. Contribuir a realizar una tierra sin pobres significa construir una sociedad sin discriminación, basada en la solidaridad que lleva a compartir cuanto se posee, en una distribución de los recursos fundada en la fraternidad y la justicia''.



lunes, 8 de febrero de 2016

Audiencia Jubilar: ''Para Padre Pío, la oración era la mejor arma''


Ciudad del Vaticano, 6 febrero 2016 (VIS).- ''Era un servidor de la misericordia. Lo fue a tiempo completo, practicando, a veces hasta el agotamiento, ''el apostolado de la escucha''. Se convirtió, a través del ministerio de la Confesión, en una caricia viviente del Padre, que cura las heridas del pecado y conforta el corazón con la paz. San Pío nunca se cansó de acoger a las personas y escucharlas, de derrochar tiempo y fuerzas para difundir el aroma de perdón del Señor. Podía hacerlo porque siempre estaba unido a la fuente: continuamente apagaba su sed con Jesús Crucificado, y así se convirtió en un canal de misericordia''. Son las palabras con que el Papa Francisco ha definido esta mañana al santo de Pietrelcina en la Audiencia Jubilar en la plaza de San Pedro ante los grupos de oración de Padre Pío, los trabajadores de la Casa Alivio del Sufrimiento y los fieles de la arquidiócesis de Manfredonia-Vieste-San Giovanni Rotondo (Italia). Ayer por la tarde, en procesión, llegaron a la basílica de San Pedro las reliquias de san Pío y san Leopoldo Mandic que estarán en el Vaticano hasta el jueves 11 de febrero.

Francisco calificó la plegaria como ''verdadera misión'', y recordó que el santo definía a los grupos de oración como ''viveros de fe y brotes de amor''. ''Padre Pio decía que la oración es una fuerza que mueve el mundo que difunde la sonrisa y la bendición de Dios en cada desfallecimiento y debilidad'', ha dichio el Papa, explicando que la oración no es una buena práctica para dar un poco de tranquilidar al corazón y ni siquiera el medio devoto para obtener de Dios lo que nos sirva. ''Si fuera así – subrayó- estaría motivada por un sutil egoísmo. La oración, al contrario , es obra de misericordia espiritual, que quiere llevar todo al corazón de Dios. Es un don de fe y de amor, una intercesión tan necesaria como el pan. En una palabra, significa confiar: confiar la Iglesia, la gente y las situaciones al Padre, para que él las cuide. Por esto la oración, como amaba decir Padre Pío, es la mejor arma que tenemos, una llave que abre el corazón de Dios''.

El Papa dio las gracias a los grupos de oración por su tarea, animándoles a ser ''centrales de misericordia'' y recordó que Padre Pío quería que la Casa Alivio del Sufrimiento fuera no solamente un excelente hospital, sino ''un templo de la ciencia y la oración''. A este respecto citó las palabras del Papa emérito Benedicto XVI: ''Los seres humanos necesitan siempre algo más que una atención sólo técnicamente correcta. Necesitan humanidad. Necesitan atención cordial''. Es muy importante curar la enfermedad, pero sobre todo, preocuparse por el enfermo. Puede suceder que mientras se medican las heridas del cuerpo, empeoren las heridas del alma, que son más lentas y con frecuencia más difíciles de curar. Sólo la proximidad y la oración pueden ayudar a curarlas. Incluso los moribundos, a veces, aparentemente inconscientes, participan en la oración realizada con fe cerca de ellos, y se encomiendan a Dios, a su misericordia''.


Antes de finalizar, Francisco se dirigió así a los fieles de la arquidiócesis de Manfredonia-Vieste-San Giovanni Rotondo: ''Que cualquiera que vaya a vuestra hermosa tierra pueda encontrar en vosotros un reflejo de la luz del cielo''.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Audiencia General: Dios hace justicia con su misericordia


Ciudad del Vaticano, 3 de febrero 2016 (Vis).-La relación entre misericordia y justicia, a la luz de las Sagradas Escrituras, fue el tema de la catequesis del Papa Francisco en la audiencia general de este miércoles que tuvo lugar en la Plaza de San Pedro y contó con la presencia de más de diez mil personas.

''La Sagrada Escritura nos presenta a Dios como misericordia infinita pero también como justicia perfecta -dijo-...Parecerían dos realidades que se contraponen, pero no es así porque la misericordia de Dios es lo que hace que se cumpla la verdadera justicia. Si pensamos en la administración legal de la justicia, vemos que quien se considera víctima de una ofensa se dirige al juez del tribunal para pedir justicia: una justicia retributiva que inflige una pena al culpable, siguiendo el principio de que a cada uno se le da lo que se merece...Pero ese camino no lleva a la verdadera justicia porque en realidad no vence al mal, solamente lo limita. En cambio, solo respondiendo al mal con el bien se le derrota completamente''.

Ese el modo de hacer justicia que propone la Biblia: la víctima se dirige al culpable para invitarlo a la conversión ayudándole a comprender lo que ha hecho mal e invitándolo a la conversión, apelando a su conciencia. ''De esa forma -explicó el Papa- reconociendo su culpa, puede abrirse al perdón que la parte ofendida le ofrece...Esa es la forma de resolver los contrastes dentro de las familias, en las relaciones entre esposos o entre padres e hijos, allí donde el ofendido ama al culpable y no quiere perder la relación que los une. Ciertamente es un camino difícil : exige que quien ha sufrido la ofensa esté dispuesto a perdonar y desee la salvación y el bien de quien le ha hecho daño. Pero así solamente puede triunfar la justicia porque si el culpable reconoce el mal que ha hecho y deja de hacerlo, el mal ya no existe y el que era injusto se vuelve justo porque ha sido perdonado y ayudado a encontrar el camino del bien''.

''Dios actúa con nosotros, pecadores, de la misma manera. Nos ofrece continuamente su perdón, nos ayuda a acogerlo y tomar conciencia de nuestro mal para poder liberarnos de él. Porque Dios no quiere nuestra condena, sino nuestra salvación. ¡Dios no quiere la condena de ninguno!... El Señor de la Misericordia quiere salvar a todos...El problema es dejarlo entrar en nuestro corazón.Todas las palabras de los profetas -recordó el Pontífice- son un llamamiento apasionado y lleno de amor que busca nuestra conversión''.

El corazón de Dios es ''un corazón de Padre que ama y quiere que todos sus hijos vivan en el bien y en la justicia y por eso vivan en plenitud y sean felices. Un corazón de Padre que va más allá de nuestro pequeño concepto de justicia para abrirnos a los horizontes inmensos de su misericordia. Un corazón de Padre que no nos trata según nuestros pecados, ni nos paga según nuestras culpas, como dice el Salmo''.

''Y precisamente -reiteró Francisco- es un corazón de padre el que queremos encontrar en el confesionario. Quizás nos dirá algo para entender mejor el mal, pero al confesionario todos vamos a buscar a un padre que nos ayude a cambiar de vida; un padre que nos de las fuerzas para salir adelante; un padre que nos perdone en nombre de Dios. Por eso ser confesor es una responsabilidad muy grande porque ese hijo, esa hija que viene a tí, busca solamente encontrar a un padre. Y tu, sacerdote, que estás allí en el confesionario-concluyó- tu estás en el lugar del Padre que hace justicia con su misericordia''.


Presentado al Papa el libro: La flota pontificia en los Dardanelos, 1657


Ciudad del Vaticano, 3 de febrero de 2016 (Vis).-Esta mañana, al final de la audiencia general, el historiador Rinaldo Marmara ha presentado al Papa Francisco una copia de su libro ''La squadra Pontificia ai Dardanelli 1657 / İlk Çanakkale Zaferi 1657''. El volumen es una transcripción de los manuscritos italianos y turcos del fondo Chigi de la Biblioteca Vaticana, y un relato de la participación de la flota pontificia en la Segunda Batalla de los Dardanelos en 1657. El libro, a pesar de los dolorosos recuerdos de la historia, ilustra la importancia de la investigación académica y de la apertura de los archivos a las investigaciones históricas al servicio de la verdad y de la construcción de puentes de cooperación y entendimiento mutuo, informa un comunicado publicado hoy en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

A la luz de este hecho, se ha evidenciado y apreciado el renovado compromiso de Turquía para poner sus archivos a disposición de los historiadores e investigadores de las partes interesadas, con la intención de llegar conjuntamente a una mejor comprensión de los acontecimientos históricos, del dolor y de los sufrimientos padecidos, independientemente de la propia identidad religiosa o étnica, de todas las partes implicadas en las guerras y conflictos, incluidos los trágicos acontecimientos de 1915. Los hechos dolorosos de la historia no deben olvidarse; requieren en cambio un cuidadoso examen y una reflexión para que puedan llevar a la curación y la purificación de la memoria, tan necesaria para la reconciliación y el perdón para los individuos y de los pueblos, como afirmaba san Juan Pablo II.

La memoria del sufrimiento y del dolor, tanto del pasado lejano pasado como del más reciente, como en el caso del asesinato de Taha Carim, embajador de Turquía ante la Santa Sede, en junio de 1977, a manos de un grupo terrorista, nos exhorta a reconocer también el sufrimiento del presente y a condenar todos los actos de violencia y terrorismo, que sigue causando víctimas, todavía en nuestros días.


Particularmente odiosa y ofensiva es la violencia y el terrorismo cometido en el nombre de Dios y de la religión. Como el Papa Francisco afirmó durante su visita a la República Centroafricana: "Entre cristianos y musulmanes somos hermanos ... Juntos, digamos no al odio, no a la venganza, no a la violencia, especialmente a la que se comete en nombre de una religión o de Dios ". Que estas palabras inspiren a todas las personas de buena voluntad a recordar y afirmar su hermandad, solidaridad, compasión y humanidad compartidas y a reiterar su posición común contra toda violencia''.

miércoles, 27 de enero de 2016

Audiencia General: Dios nos dejó en herencia la misericordia


Ciudad del Vaticano, 27 de enero 2016 (Vis).-La misericordia de Dios ha estado siempre presente en toda la historia del Pueblo de Israel, acompañando el camino de los patriarcas, dándoles hijos a pesar de la esterilidad como en el caso de Abraham y Sara, llevándolo por caminos de gracias y reconciliación como demuestra la historia de José y sus hermanos. Y cuando su vida se vuelve dura por la esclavitud en Egipto, Dios no permanece indiferente ante su sufrimiento. Lo salva del Faraón por medio de Moisés, lo saca de Egipto y, a través del Mar Rojo y del desierto, lo conduce a la tierra prometida, hacia la libertad. De todo ello ha hablado el Papa en la catequesis de la audiencia general de este miércoles -que ha tenido lugar en la Plaza de San Pedro- y cuyo título, tomado del Libro del Exodo era :''Dios escucha el grito y hace alianza''.

''La misericordia -explicó Francisco- no es indiferente al dolor del oprimido, al grito de quien sufre violencia, esclavitud o es condenado a muerte. El sufrimiento es una triste realidad que aflige a toda época, también a la nuestra. Nos hace sentir impotentes y tentados a endurecer el corazón y pensar en otras cosas. Dios, en cambio, no es indiferente, no aparta nunca la vista del dolor humano. El Dios de la misericordia ... actúa para salvar, suscitando hombres capaces de escuchar los gemidos del sufrimiento y de actuar en favor de los oprimidos''. ''Y también nosotros en este Año de la Misericordia, podemos ser mediadores ...con las obras de misericordia, para acercarnos a los demás, para aliviarlos. ¡Hay tantas cosas buenas que podemos hacer!'', sugirió el Pontífice.

Moisés, uno de los escogidos por Dios, salvado de las aguas del Nilo por la misericordia divina, se hace mediador de liberación para su pueblo. ''La misericordia de Dios actúa siempre para salvar -señaló el Papa- Mediante su siervo, Moisés, guía a Israel en el desierto como si fuera un hijo, lo educa a la fe y sella una alianza con él, creando un lazo de amor fortísimo, como el del padre con el hijo y el del esposo con la esposa... Efectivamente, Dios posee ya toda la tierra porque la ha creado, pero el pueblo es para El una posesión distinta, especial: su reserva personal de ''oro y plata'', como la que el rey David dice que ha entregado para la construcción del Templo. En eso nos convertimos para Dios cuando acogemos su alianza y dejamos que nos salve.La misericordia del Señor hace de la persona algo precioso, como una riqueza personal que le pertenece, que defiende y en la que se complace''.

''Estas son las maravillas de la misericordia divina que se cumple plenamente en el Señor Jesús, en esa alianza nueva y eterna, consumada en su sangre, que con el perdón destruye nuestros pecado y nos hace definitivamente hijos de Dios, joyas preciosas en las manos del Padre bueno y misericoridioso. Y si nosotros somos hijos de Dios, tenemos la posibilidad de heredar esa bondad y esa misericordia. ¡Pidamos al Señor que en este Año de la Misericordia... abramos nuestro corazón para llegar a todos con las obras de misericordia!: La herencia de esa misericordia que Dios Padre tuvo con nosotros'', concluyó el Obispo de Roma.


El Papa invita a la jornada de retiro organizada por Cor Unum y saluda a los artistas del circo


Ciudad del Vaticano, 27 de enero 2016 (Vis).-El Santo Padre, al final de la catequesis, recordó que el Pontificio Consejo Cor Unum, con ocasión del Jubileo de la Misericordia ha organizado una jornada de retiro espiritual para las personas y los grupos que se dedican al servicio de la caridad que tendrá lugar en las diversas diócesis durante la Cuaresma y ''brindará la ocasión para reflexionar sobre la llamada a ser misericordiosos como el Padre'', dijo, invitando a los interesados a acoger esta propuesta siguiendo las indicaciones y los manuales preparados por Cor Unum.

Mañana se celebra la festividad de santo Tomás de Aquino, y el Papa dirigiéndose a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, invitó a los primeros a que el ejemplo del patrono de las escuelas católicas les llevase a ver en Jesús misericordioso ''al único maestro de vida''. ''Que por su intercesión, vosotros, queridos enfermos -continúo- tengáis la serenidad y la paz presentes en el misterio de la cruz y que su doctrina os sirva de aliento, recién casados, para confiaros a la sabiduría del corazón para cumplir vuestra misión''.


Por último saludó a un grupo de artistas del circo y acróbatas, reiterando que con su profesión creaban belleza y la belleza acerca siempre a Dios.

miércoles, 13 de enero de 2016

Audiencia general: Nuevo ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Biblia


Ciudad del Vaticano, 13 de enero de 2016 (Vis).-Durante la audiencia general de hoy, que tuvo lugar en el Aula Pablo VI, el Papa comenzó un nuevo ciclo de catequesis dedicado a la misericordia según la perspectiva bíblica para entender que es la misericordia escuchando lo que Dios mismo nos enseña con su palabra.

Francisco leyó un paso del Libro del Éxodo en el que el Señor se llama a sí mismo: Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad. ''En otros textos -dijo- también encontramos esta fórmula, con alguna variación, pero siempre el acento cae en la misericordia y el amor de Dios que nunca se cansa de perdonar''. Después analizó una a una esos términos de la Sagrada Escritura que nos hablan de Dios.

La palabra misericordioso evoca una actitud de ternura ''como la de una madre con su hijo. Efectivamente- explicó- el término hebreo empleado en la Biblia recuerda las entrañas o también el seno materno. Por eso, la imagen que sugiere es la de un Dios que se conmueve y se enternece por nosotros como una madre cuando toma en brazos a su hijo, deseosa solamente de amar, proteger, ayudar, dispuesta a darlo todo, hasta a sí misma. Un amor que se podría definir..''visceral''.

El Señor es piadoso porque tiene compasión y en su grandeza ''se inclina hacia el que es débil y pobre, siempre dispuesto a acoger, a comprender, a perdonar''. Es como el padre de la parábola del hijo pródigo ''que no se encierra en el resentimiento por el abandono de su hijo menor, sino que, al contrario, sigue esperándole y después corre a su encuentro y lo abraza; ni siquiera le deja que termine su confesión, así de grande es su amor y su alegría por haberlo encontrado''.

De este Dios misericordioso se dice también que es lento a la ira, como si contara hasta diez antes de responder, respirando profundamente con el aliento de la benignidad y sin impacientarse. ''Dios sabe esperar: sus tiempos no son los tiempos impacientes de los hombres. Es como el buen agricultor que aguarda y deja que la buena semilla crezca, a pesar de la cizaña''.

Finalmente, el Señor se proclama grande en el amor y la fidelidad. ''Aquí está todo -subrayó el Pontífice- Porque Dios es grande y poderoso, pero esa grandeza y ese poder se despliegan en amarnos, a nosotros, que somos tan pequeños, tan incapaces. La palabra amor indica aquí afecto, gracia y bondad. El amor da el primer paso, que no depende de los méritos humanos sino de una gratuidad inmensa. Es la solicitud divina que nada puede detener, ni siquiera el pecado, porque sabe ir más allá del pecado, vencer al mal y perdonarlo. Una fidelidad sin límites: es la última palabra de la revelación de Dios a Moisés. La fidelidad de Dios no decae porque el Señor...no duerme y está siempre atento a nosotros para llevarnos a la vida''.

''Dios es leal siempre y totalmente -concluyó Francisco- Una presencia sólida y estable. Esta es la certidumbre de nuestra fe. En este Jubileo de la Misericordia confiemónos completamente a El para sentir la alegría de que somos amados por este Dios misericordioso y clemente, lento a la ira y grande en el amor y la fidelidad''.



Francisco reza por las víctimas del atentado de Estambul


Ciudad del Vaticano, 13 enero 2016 (VIS).- Al finalizar la catequesis, el Santo Padre ha invitado a orar por las víctimas del atentado que tuvo lugar ayer en Estambul. ''Que el Señor, el Misericordioso -ha dicho-, dé paz eterna a los fallecidos, consuelo a los familiares, firme apoyo a toda la sociedad, y convierta los corazones de los violentos''.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Brillar como antorchas de la misericordia de Dios en el mundo


Ciudad del Vaticano, 9 diciembre 2015 (VIS).- La primera Audiencia General del recién inaugurado Año Santo, Francisco la dedicó a reflexionar sobre el porqué de un Jubileo de la Misericordia. ''La Iglesia necesita este momento extraordinario -explicó-. En nuestra época de profundos cambios, la Iglesia está llamada a ofrecer su contribución especial, haciendo visibles los signos de la presencia y de la cercanía de Dios. Y el Jubileo es un tiempo favorable para todos nosotros -añadió-, porque contemplando la Divina Misericordia, que supera todo limite humano e ilumina las tinieblas del pecado, podemos ser testigos más seguros y eficaces''.

''Celebrar un Jubileo de la Misericordia -dijo- significa poner de nuevo en el centro de nuestra vida personal y de nuestra comunidad lo específico de la fe cristiana, Jesucristo, el Dios misericordioso... este Año Santo se nos ofrece para experimentar en nuestra vida el toque dulce y suave del perdón de Dios, su presencia junto a nosotros y su cercanía sobre todo en los momentos de mayor necesidad... Este Jubileo, en definitiva, es un momento especial para que la Iglesia aprenda a elegir sólo ''lo que más agrada a Dios''... Perdonar a sus hijos, tener piedad de ellos, para que ellos también pueden a su vez perdonar a sus hermanos, brillando como antorchas de la misericordia de Dios en el mundo... El Jubileo será un ''tiempo favorable'' para la Iglesia si aprendemos a elegir lo que más le gusta a Dios, sin caer en la tentación de pensar que hay algo más, que es más importante o prioritario. Nada es más importante que lo que a Dios más le gusta, su misericordia, su amor, su ternura, sus abrazos y sus caricias''.

Francisco, también destacó el necesario trabajo de renovación de las instituciones y estructuras de la Iglesia, como una manera de tener una experiencia de vida de la misericordia de Dios, ''que sola- dijo-, puede garantizar a la Iglesia ser esa ciudad asentada sobre un monte que no puede permanecer oculta. Si olvidásemos, sólo por un momento, que la misericordia es "lo que más le gusta Dios", todos nuestros esfuerzos serían en vano, porque nos convertiríamos en esclavos de nuestras instituciones y de nuestras estructuras, por mucho que se renovasen''.

El Papa subrayó que el objetivo que se propone la Iglesia durante este Año Santo es ''sentir fuerte la alegría de haber sido encontrados por Jesús, que como Buen Pastor ha venido a buscarnos porque nos habíamos perdido... De esta manera fortaleceremos nuestra certeza de que la misericordia puede realmente contribuir a construir un mundo más humano. Especialmente en nuestro tiempo, en el que el perdón es un invitado poco común en los ámbitos de la vida humana, la llamada a la misericordia se hace más urgente, y esto en todas partes: en la sociedad, las instituciones, en el trabajo, e incluso en la familia''.


Antes de finalizar, el Pontífice afirmó que no se olvidaba de que en el mundo había muchas necesidades urgentes, recordando al mismo tiempo que la raíz del olvido de la misericordia era el amor propio, que se traduce en la búsqueda del interés propio, del acumular riquezas o de honores y mundanidad.''Las manifestaciones del amor propio, que hacen que la misericordia sea extraña al mundo -concluyó- son muchos y muchas veces ni siquiera seamos capaces de reconocerlas como límites y como pecado.Por eso es necesario reconocer que somos pecadores, para fortalecer nuestra certeza de misericordia divina''.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Francisco recuerda su viaje apostólico a África y elogia a los misioneros


Ciudad del Vaticano, 2 de diciembre de 2015 (Vis).-La catequesis de la audiencia general de los miércoles estuvo esta vez dedicada al viaje apostólico que el Santo Padre efectuó a Kenia, Uganda y República Centrofricana del 25 al 30 de noviembre. ''¡Qué hermosa es África!'', ha dicho Francisco antes de explicar a los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro los pormenores de su viaje.

Kenia ''es un país que representa muy bien el desafío global de nuestro tiempo: proteger la creación reformando el modelo de desarrollo para que sea equitativo, inclusivo y sostenible''. ''Todo esto -señaló Francisco- se refleja en Nairobi, la ciudad más grande de África Oriental, donde la riqueza y la miseria coexisten: ¡pero es es un escándalo! No sólo en África: también aquí, en todas partes. La coexistencia de la riqueza y la miseria es un escándalo, es una vergüenza para la humanidad'.

El Papa recordó que en todas las ocasiones alento a los keniotas a atesorar la gran riqueza de ese país ''riqueza natural y espiritual, formada por los recursos de la tierra, por la nuevas generaciones y por los valores que forman la sabiduría del pueblo. En este contexto tan dramáticamente actual -continuó- tuve la alegría de llevar la palabra de la esperanza en Jesús resucitado: "Sed fuertes en la fe, no temáis." Ese fue el lema de la visita. Un lema que experimentan cada día tantas personas sencillas y humildes, con noble dignidad; un lema testimoniado de forma trágica y heroica por los jóvenes de la Universidad de Garissa, asesinados el 2 de abril porque eran cristianos. Su sangre es semilla de paz y hermandad para Kenia, para África y para el mundo entero''.

En Uganda, el segundo país, la visita del Papa estuvo bajo el signo de los Mártires, 50 años después de su histórica canonización por el Papa Pablo VI. Por esa razón, el lema era: "Seréis mis testigos". ''Toda la visita a Uganda -dijo Francisco- se desarrolló con el fervor del testimonio animado por el Espíritu Santo. Testimonio en el sentido explícito es el servicio de los catequistas... Testimonio es el de la caridad.. que se esfuerzan por dar tantas comunidades y asociaciones al servicio de los pobres, los discapacitados, los enfermos. Testimonio es el de los jóvenes que, a pesar de las dificultades, conservan el don de la esperanza y tratan de vivir según el Evangelio y no según el mundo, yendo a contracorriente. Testimonio es el de los sacerdotes, los consagrados y consagradas que renuevan diariamente su "sí" a Cristo y se dedican con alegría al servicio del pueblo santo de Dios.... Todo este testimonio multiforme, animado por el mismo Espíritu Santo, es levadura para toda la sociedad, como demuestra la eficaz labor realizada en Uganda en la lucha contra el SIDA y en la acogida de refugiados''.

La tercera etapa del viaje fue la República Centroafricana, el corazón geográfico del continente, el corazón de África. ''Esta visita -explicó el Obispo de Roma- era en realidad la primera en mi intención, porque ese país está tratando de salir de un período muy difícil de conflictos violentos y de tanto sufrimiento entre la población. Por eso, quise abrir allí en Bangui, con una semana de antelación, la primera Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia, como signo de fe y esperanza para ese pueblo, y simbólicamente para todas las poblaciones africanas, las más necesitadas de rescate y consuelo''.

La invitación de Jesús a los discípulos: "Pasemos a la otra orilla'' , fue el lema de esa etapa. ''Pasar a la otra orilla, en sentido cívico, significa dejar atrás la guerra, la división, la pobreza, y elegir la paz, la reconciliación y el desarrollo. Pero esto presupone un ''pasaje" que se lleva a cabo en las conciencias, en las actitudes e intenciones de las personas. Y en este ámbito es decisiva la contribución de las comunidades religiosas. Por eso encontré a la Comunidad Evangélica y a la Musulmana compartiendo la oración y el compromiso con la paz.... Y finalmente en la última misa en el estadio de Bangui... renovamos nuestro compromiso de seguir a Jesús, nuestra esperanza, nuestra paz, el rostro de la Divina Misericordia. Esa última misa fue maravillosa: ¡estaba llena de gente joven, un estadio lleno de jóvenes! Más de la mitad de la población de la República Centroafricana es menor de edad, menor de 18 años: una promesa para seguir adelante!''.

El Papa habló entonces de los misioneros ''los hombres y mujeres que dejaron la patria, todo y fueron allí cuando eran jóvenes, llevando una vida de tanto trabajo, a veces durmiendo en el suelo''. Francisco contó que en Bangui había encontrado a una monja italiana de 81 años que llevaba desde los 24 en Africa y había ido en canoa desde el Congo a verle acompañada de una niña. ''Así son los misioneros, valientes''. La religiosa era enfermera, comadrona, y había hecho nacer a 3.280 niños. ''Toda una vida por la vida de los demás -exclamó el Santo Padre- Y como esta monja, hay muchos, muchos: muchas hermanas, tantos sacerdotes, tantos religiosos que queman su vida para anunciar a Jesucristo''.


''Me gustaría decir una palabra a los jóvenes -concluyó Francisco- Pensad en lo que hacéis de vuestras vidas. Pensad en esta monja y en tantas como ella, que han dado sus vidas y muchas han muerto, allí. La misionariedad, no es hacer proselitismo: esta monja me dijo que las mujeres musulmanas iban donde ellas porque sabían que eran buenas enfermeras, que las trataban bien, y no les daban catequesis para convertirlas. Dan testimonio; después, a quien lo quiere, dan catequesis. El testimonio es la gran misionariedad heroica de la Iglesia. ¡Anunciar a Jesucristo con la propia vida! Me dirijo a los jóvenes: Pensad en lo que queréis hacer de vuestras vidas. Es hora de pensar y pedir al Señor que os haga sentir su voluntad. Pero, por favor, no excluyáis, la posibilidad de ser misioneros, para llevar el amor, la humanidad, la fe a otros países. No para hacer proselitismo: no. Eso lo hacen los que buscan otras cosas. La fe se predica primero con el testimonio y luego con la palabra. Lentamente''

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Audiencia general: La puerta santa es la puerta de la misericordia de Dios


Ciudad del Vaticano, 18 de noviembre de 2015 (Vis).-En el umbral del Jubileo del Año de la Misericordia, el Papa Francisco dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles al sentido de la ''puerta santa'', como la que el Pontífice abrirá el próximo 8 de diciembre en la basílica de San Pedro. Esa gran puerta es la de la misericordia de Dios, que acoge nuestro arrepentimiento y nos da la gracia del perdón. Una puerta que está abierta generosamente, pero cuyo umbral debe atravesarse con valentía.

Francisco se refirió al reciente Sínodo de los Obispos, que ha dado a todas las familias, y a toda la Iglesia, un fuerte impulso para encontrarse ante el umbral de esta puerta abierta. La Iglesia ha sido animada a abrir sus puertas para salir con el Señor al encuentro de sus hijos e hijas en el camino, a veces inciertos, a veces extraviados, en estos tiempos difíciles. Y las familias cristianas, en particular, han sido alentadas a abir la puerta al Señor. Pero el Señor nunca fuerza la puerta, pide permiso para entrar por las nuestras pero ''sus" puertas están siempre abiertas.

Ahora bien, como señaló el Santo Padre, hay lugares en el mundo donde las puertas no se cierran con llave, pero hay muchos donde las puertas blindadas se han convertido en algo normal. Y en este sentido, subrayó que no nos debemos rendir a la idea de tener que aplicar este sistema a toda nuestra vida, a la vida de la familia, de la ciudad y de la sociedad. Y también de la Iglesia, porque una Iglesia inhóspita, así como una familia encerrada en sí misma, mortifica el Evangelio y vuelve árido el mundo.''¡Nada de puertas blindadas en la Iglesia- exclamó- Todo abierto!.''

La gestión de las "puertas" simbólicas - los umbrales, los pasos, las fronteras, - se ha vuelto crucial. La puerta, observó el Papa, debe proteger ciertamente, pero no rechazar . La puerta no debe ser forzada, por el contrario, hay que pedir permiso para entrar porque la hospitalidad brilla en la libertad de la acogida, y se ensombrece en la arrogancia de la invasión. La puerta se abre con frecuencia para ver si hay alguien fuera esperando, y tal vez no tiene el coraje, tal vez ni siquiera la fuerza para llamar. ''Cuanta gente ha perdido la confianza... para llamar a la puerta de nuestro corazón cristiano, a las puertas de las Iglesias... Les hemos quitado la confianza ¡Que no suceda nunca!... Las puertas dicen muchas cosas de las casas y de la Iglesia''.

Nosotros mismos somos los guardianes y los servidores de la Puerta de Dios, que es Jesús, afirmó Francisco. Jesús es la puerta que nos permite entrar y salir porque el rebaño de Dios es un refugio, no una cárcel. Si nos acercamos a la puerta y escuchamos la voz de Jesús, estamos seguros de estar a salvo. Si el guardian escucha la voz del Pastor, abre y deja entrar a todas las ovejas que el Pastor lleva: a todas, incluidas las que se han perdido en los bosques más remotos, que el Buen Pastor ha ido a recoger. Las ovejas no las elige el guardián, sino el Buen Pastor. Pero también el guardian escucha la voz del Pastor. Y, en este sentido, podríamos decir que debemos ser como él. ''La Iglesia -subrayó- es la portera de la casa del Señor, no es la dueña de la casa del Señor.

El Papa reiteró al final de su catequesis que la Sagrada Familia de Nazaret sabía lo que significa una puerta abierta o cerrada, para lo que están esperando un hijo, para los que no tienen vivienda, para aquellos que tienen que escapar del peligro, y pidió a las familias cristianas que hicieran del umbral de su casa un pequeño signo de la gran puerta de la misericordia y de la acogida de Dios. Del mismo modo exhortó a la Iglesia a ser reconocida en todos los rincones de la tierra, ''como la guardiana de un Dios que llama, como la acogida de un Dios que no te da con la puerta en las narices, con la excusa de que no eres de casa''.


''Con este espíritu -concluyó- nos acercamos al Jubileo: habrá una puerta santa, pero es la puerta de la gran misericordia de Dios.Que también la puerta de nuestro corazón se abra para que todos recibamos el perdón de Dios y perdonemos a nuestra vez, acogiendo a todos a los que llaman a nuestra puerta''.

Francisco: Es deber de todos proteger a los niños


Ciudad del Vaticano, 18 de noviembre de 2015 (Vis).-Después de la catequesis el Papa recordó que pasado mañana, 21 de noviembre, se celebra la Jornada Mundial de los derechos del Niño. ''Es deber de todos proteger a los niños y anteponer su propio bien a cualquier otro criterio para que nunca sean sometidos a formas de servidumbre, malos tratos o explotación -dijo- Espero que la comunidad internacional vigile atentamente las condiciones de vida de los niños, en particular allí donde están expuestos a ser reclutados por grupos armados y que ayude a las familias a garantizar a todos los niños y niñas el derecho a la escolarización y la educación''.

También señaló que ese mismo día la Iglesia conmemora la Presentación de María en el Templo y pidió que ese día diéramos gracias por ''el don de la vocación de los hombres y mujeres que, en los monasterios y ermitas, han dedicado su vida a Dios. Que no les falte nuestra cercanía espiritual y material para que las comunidades de clausura puede cumplir su importante misión, en la oración y el trabajo silencioso''.


Francisco dio una cordial bienvenida a los peregrinos de Polonia, en particular a los representantes del Sindicato Autonómo de los Trabajadores ''Solidarnosc''. ''Desde hace treinta y cinco años vuestro sindicato está comprometido con el mundo del trabajo, tanto físico como intelectual, así como en la protección de los derechos fundamentales de la persona y de la sociedad. Sed fiel a este compromiso -exhortó- para que los intereses políticos o económicos no prevalezcan sobre los valores que constituyen la esencia de la solidaridad humana. Confío a todos los miembros del Sindicato a la protección de vuestro santo patrono el beato padre Jerzy Popieluszko felicito y os bendigo de corazón''.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Audiencia general: La importancia del perdón en la familia


Ciudad del Vaticano, 4 de noviembre de 2015 (Vis).-La entrega y el perdón recíproco sin el cual ningún amor puede ser duradero fueron el tema de la catequesis del Papa Francisco en la audiencia general de este miércoles.

Antes de abordar en profundidad ese argumento, el Santo Padre recordó que la asamblea del Sínodo de los Obispos, finalizada recientemente había reflexionado profundamente sobre la vocación y la misión de la familia en la vida de la Iglesia y la sociedad contemporánea. 'Es un acontecimiento de gracia -dijo- Al final los padres sinodales me entregaron el texto de sus conclusiones. Quiero que se publique para que todos sean partícipes de la tarea a la que nos hemos dedicado durante dos años. Ahora no es el momento de examinar esas conclusiones, sobre las que yo también tengo que reflexionar''.

''Mientras tanto, sin embargo -afirmó- la vida no se detiene, en particular, la vida familiar no se detiene. Vosotros queridas familias, estáis siempre en camino. Y continuamente escribís ya en las páginas de la vida real la belleza del Evangelio de la familia. En un mundo que a veces se vuelve árido de vida y de amor, todos los días habláis del gran don del matrimonio y la familia''.

Después el Ponífice introdujo el tema central de la catequesis citando las palabras del Padre Nuestro :''Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden''. ''No se puede vivir sin perdonarse -explicó- , o por lo menos no se puede vivir bien, sobre todo en la familia. Todos los días nos hacemos daño de una u otra manera. Hay que tener en cuenta estos errores, debidos a nuestra fragilidad y nuestro egoísmo. Pero lo que se nos pide es curar las inmediatamente las heridas que nos causamos, entretejer de nuevo los hilos rotos. Si esperamos demasiado tiempo, todo se vuelve más difícil. Y hay un secreto simple para sanar las heridas: No dejar que el día termine sin pedirse perdón ...Si aprendemos a pedir disculpas inmediatamente y a perdonarnos, las heridas se curan, el matrimonio se fortalece, y la familia se convierte en una casa cada vez más sólida, que resiste a las sacudidas de nuestras pequeñas y grandes maldades''.

''Si aprendemos a vivir así en la familia -reiteró- lo haremos también fuera, donde quiera que estemos. Es fácil ser escéptico acerca de esto. Incluso muchos cristianos creen que es una exageración... Pero gracias a Dios no lo es. Efectivamente, recibiendo el perdón de Dios, somos capaces a la vez, de perdonar a los demás.... Y es esencial que, en una sociedad a veces despiadada, haya lugares, como la familia, donde aprender a perdonarnos unos a otros''.

''El Sínodo ha reavivado nuestras esperanzas en esta materia: La capacidad de perdonar y perdonarse forma parte de la vocación y la misión de la familia... La Iglesia, queridas familias -exclamó Francisco- , está siempre a vuestro lado para ayudaros a construir la casa sobre la roca de la que habla Jesús. Y os aseguro, familias, que si sois capaces de caminar cada vez con más determinación por el camino de las bienaventuranzas, aprendiendo y enseñando a perdonaros recíprocamente, en la gran familia de la Iglesia crecerá la capacidad de dar testimonio de la fuerza renovadora del perdón de Dios''.

''De no ser así -advirtió al final de la catequesis- pronunciaremos sermones que pueden ser muy hermosos e incluso arrojaremos algún que otro diablo, pero al final del Señor no nos reconocerá como discípulos suyos porque no hemos sido capaces de perdonar y de hacernos perdonar. De verdad, las familias pueden hacer mucho por la sociedad contemporánea y por la Iglesia... Recemos para que las familias sean cada vez más capaces de vivir y construir caminos concretos de reconciliación donde ninguno se sienta abandonado bajo el peso de sus ofensas''.


Al final, el Papa repitió con los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro la frase del Padre nuestro: ''Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden".

miércoles, 28 de octubre de 2015

Audiencia ''Interreligiosa'' en la Plaza de San Pedro en el aniversario de la Declaración Conciliar Nostra Aetate


Ciudad del Vaticano, 28 de octubre de 2015 (Vis).-La audiencia general de esta semana ha tenido un carácter especial. Ha sido una audiencia ''interreligiosa'' -con motivo del 50 aniversario de la Declaración del Concilio Vaticano II ''Nostra Aetate'' sobre las relaciones de la Iglesia Católica con las religiones no cristianas- que ha contado con la presencia de representantes de diversas religiones y de los participantes en el Congreso Internacional organizado con motivo de ese aniversario por el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso en colaboración con la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y con la Universidad Pontificia Gregoriana.

Antes de comenzar la catequesis en la Plaza de San Pedro el Papa fue al Aula Pablo VI para saludar a los enfermos, ancianos y a las personas con diversos problemas de salud que, debido a las malas condiciones atmosféricas, no pudieron asistir a la audiencia al aire libre. Francisco los recordó también, una vez llegado a la Plaza, pidiendo unos minutos de silencio y oración por todos ellos.

La audiencia se abrió con los saludos de los cardenales Jean-Louis Tauran, Presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, y Kurt Koch, Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Después de la lectura de un párrafo en diversas lenguas de la “Nostra Aetate”, tomó la palabra el Santo Padre que dio la bienvenida y manifestó su agradecimiento a todos los presentes para recordar juntos el 50 aniversario del documento conciliar.

''El Concilio Vaticano II -dijo- fue un momento extraordinario de reflexión, diálogo y oración para renovar la mirada de la Iglesia Católica sobre sí misma y sobre el mundo. Una lectura de los signos de los tiempos de cara a una actualización orientada por una doble fidelidad: fidelidad a la tradición de la Iglesia y fidelidad a la historia de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Porque Dios, que se reveló en la creación y en la historia, que habló por medio de los profetas y plenamente en su Hijo hecho hombre se dirige al corazón y al espíritu de toda persona que busca la verdad y los caminos para practicarla''.

Francisco, reiterando que el mensaje de la Declaración Nostra Aetate es siempre actual, citó al respecto diversos puntos de la misma: La creciente interdependencia entre los pueblos; la búsqueda humana del sentido de la vida, del sufrimiento, de la muerte, de las preguntas que siempre acompañan nuestro camino; el origen común y el destino común de la humanidad;la unidad de la familia humana; las religiones como búsqueda de Dios o del Absoluto, dentro de los diversos grupos étnicos y culturas; la mirada benevolente y atenta de la Iglesia sobre las religiones que no rechaza nada de lo que en ellas hay de verdadero y bello; la Iglesia mira con estima a los creyentes de todas las religiones, apreciando su compromiso espiritual y moral; la Iglesia, abierta al diálogo con todos, es a la vez fiel a las verdades en que cree, comenzando por la que afirma que la salvación ofrecida a todos tiene su origen en Jesús, el único Salvador, y que el Espíritu Santo obra como fuente de paz y amor.

En estos últimos años, como recordó el Pontífice, han sido numerosas las iniciativas, las relaciones institucionales o personales con las religiones no cristianas encaminadas a promover la amistad y la unión entre las personas. Entre ellas, citó especialmente el encuentro en Asís el 27 de octubre de 1986 promovido por san Juan Pablo II.

Asimismo resaltó la gran transformación experimentada en los últimos 50 años en la relación entre los cristianos y los judios. ''La indiferencia y la oposición se han convertido en cooperación y benevolencia -subrayó- De enemigos y extraños nos hemos convertido en amigos y hermanos. El Concilio, con la Declaración Nostra Aetate, allanó el camino: "Sí" al redescubrimiento de las raíces judías del cristianismo; "No" a cualquier forma de antisemitismo y condena de cualquier injuria, discriminación y persecución que de ellos se derivan. El conocimiento, el respeto y la estima mutua son el camino que, si es válido sobre todo para la relación con los judios, también se aplica a las relaciones con otras religiones''. ''Pienso en particular en los musulmanes -añadió Francisco- que, como nos recuerda el Concilio - "adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres: Se refieren a la paternidad de Abraham, veneran a Jesús como profeta, honran a María, su Madre virginal, esperan el día del juicio, y practican la oración, las limosnas y el ayuno''.

''El diálogo que necesitamos no puede dejar de ser abierto y respetuoso: entonces será fructífero. El respeto mutuo es condición y, al mismo tiempo, objetivo del diálogo interreligioso: respetar el derecho de los demás a la vida, a la integridad física, a las libertades fundamentales, es decir, la libertad de conciencia, de pensamiento, de expresión y de religión. El mundo nos mira a nosotros, a los creyentes, nos exhorta a cooperar unos con otros y con los hombres y mujeres de buena voluntad que no profesan ninguna religión, nos pide respuestas efectivas sobre muchos temas: la paz, el hambre, la miseria que aflige a millones de seres humanos, la crisis ambiental, la violencia, en particular la cometida en nombre de la religión, la corrupción, la decadencia moral, la crisis de la familia,de la economía, de las finanzas, y sobre todo de la esperanza. Nosotros, los creyentes no tenemos recetas para estos problemas, pero tenemos un gran recurso: la oración. Tenemos que rezar. La oración es nuestro tesoro, al que nos acercamos según las respectivas tradiciones, para pedir los dones que anhela la humanidad'', afirmó el Obispo de Roma.

También constató que la violencia y el terrorismo han favorecido ''una actitud de sospecha o incluso de condena de las religiones. De hecho, aunque ninguna religión es inmune a los riesgos de desviaciones en los individuos o grupos fundamentalistas o extremistas hay que mirar los valores positivos que viven y proponen, y que son fuente de esperanza''. Del diálogo basado en la confianza pueden brotar la amistad y la cooperación en muchos campos, especialmente en el servicio a los pobres, los jóvenes, los ancianos, en la acogida de los migrantes, en la atención a los excluidos, así como en la defensa de un bien común, como el medio ambiente.

De cara a esa cooperación, el inminente Jubileo extraordinario de la Misericordia brinda una oportunidad extraordinaria en el ámbito de las obras de caridad. ''Y en ese campo, donde cuenta, sobre todo, la compasión -destacó Francisco- pueden unirse a nosotros tantas personas que no se sienten creyentes o que están en busca de Dios y de la verdad; personas que ponen en el centro el rostro del otro, sobre todo el del hermano o la hermana necesitados. Pero la misericordia a la que estamos llamados abraza toda la creación que Dios nos confío para que fuéramos sus custodios, no sus explotadores o, peor aún, sus destructores. Tendríamos que proponernos siempre dejar el mundo mejor de cómo lo encontramos''.

El Papa concluyó instando a todos a rezar por el futuro del diálogo interreligioso. ''Y a rezar unos por otros, somos hermanos -exclamó- Sin el Señor, nada es posible; con El, todo se hace posible !Que nuestra oración, cada uno según su propia tradición, se adhiera plenamente a la voluntad de Dios, que quiere que todos los hombres se reconozcan hermanos y vivan como tal, formando la gran familia humana en la armonía de la diversidad!''.

Acabados los saludos en diversas lenguas, el Papa invitó a todos a rezar al Señor, siguiendo la tradición propia, pidiéndole que nos hiciera más hermanos entre nosotros y más servidores de nuestros hermanos necesitados.



Pakistán y Afganistán en las oraciones de Francisco


Ciudad del Vaticano, 28 octubre 2015 (VIS).-El Santo Padre,durante la audiencia general de esta mañana, lanzó un llamamiento por las poblaciones de Pakistán y Afganistán afectadas por un fuerte terremoto que ha causado numerosos muertos y cuantiosos daños materiales. ''Recemos por los difuntos, sus familiares, y por todos los heridos y las personas sin hogar -ha dicho el Papa-, implorando a Dios alivio en el sufrimiento y valor en la adversidad. Que a estos hermanos no les falte nuestra concreta solidaridad''.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Audiencia General: Ser fiel a las promesas, una obra de arte de humanidad


Ciudad del Vaticano, 21 octubre 2015 (VIS).- El Santo Padre, durante la catequesis de la audiencia general en la Plaza de San Pedro, ha reflexionado acerca de la fidelidad a la promesa de amor entre el hombre y la mujer sobre la cual está fundada la familia, y que lleva en sí el compromiso de acoger y educar a los hijos, cuidar de los padres ancianos y de los miembros más débiles de la familia, ayudándose mutuamente a desarrollar las propias cualidades y a aceptar los límites.

''Una familia que se cierra en sí misma - dijo- es una contradicción, una mortificación de la promesa que la dio a luz y la hace vivir. No olvidéis nunca que la identidad de la familia es siempre una promesa que se extiende y se difunde todos sus miembros y también a la entera humanidad... El amor, así como la amistad, deben su fuerza y su propia belleza al hecho de que generan un vínculo sin quitar la libertad. El amor es libre, la promesa de la familia es libre, y esa es la belleza. Sin libertad no hay amistad, sin libertad no hay amor, sin libertad no hay matrimonio. Por lo que la libertad y la fidelidad no se oponen sino que se sostienen mutuamente, en las relaciones interpersonales como en las sociales. Tanto es así que basta observar los daños que produce la inflación de promesas no mantenidas en diversos ámbitos y la indulgencia por la infidelidad a la palabra dada y a los compromisos aceptados''.

''Ser fiel a las promesas -subrayó- es una obra de arte de humanidad. Ninguna relación de amor, ninguna amistad y ninguna forma de querer, llega a la altura de nuestro deseo y de nuestra esperanza, si no llega a habitar ''este milagro del alma'', que es la fuerza y la persuasión de la fidelidad, que no dejan de encantarnos y de sorprendernos Ninguna otra escuela puede enseñar la verdad del amor, si la familia no lo hace.Ninguna ley puede imponer la belleza y la herencia de este tesoro de la dignidad humana, si el vínculo personal entre el amor y la generación no lo escribe en nuestra carne''.

Francisco recordó antes de finalizar que ''nuestra fidelidad a la promesa está siempre encomendada a la gracia y la misericordia de Dios. El amor por la familia humana, en las ocasiones buenas y en las malas, es una cuestión de honor para la Iglesia. ¡Qué Dios nos conceda estar a la altura de esta promesa!''.




miércoles, 14 de octubre de 2015

Audiencia General: Fidelidad a las promesas hechas a los niños


Ciudad del Vaticano, 14 octubre 2015 (VIS).- ''Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay del hombre por el que se produzcan los escándalos!''. Recordando estas palabras de Jesús, el Santo Padre, antes de comenzar la audiencia general del miércoles, ha pedido perdón en nombre de la Iglesia por los escándalos ocurridos en Roma y en el Vaticano durante estos días.

Después Francisco ha retomado la catequesis sobre los aspectos de la relación entre la Iglesia y la familia, hablando esta vez de las promesas que hacemos a los niños. No de las que se hacen para que se porten bien sino a otras más importantes, ''decisivas para sus expectativas frente a la vida para que confíen en los seres humanos, para su capacidad de concebir el nombre de Dios como una bendición''.

''Los adultos -ha continuado- hablamos de los niños como una promesa de vida. Y nos conmovemos fácilmente al decir a los jóvenes que son nuestro futuro. Pero a veces me pregunto si somos igualmente serios con su futuro. Tendríamos que preguntarnos: a menudo: ¿Cuánto somos fieles a las promesas que hacemos a los niños, trayéndoles a nuestro mundo? Acogida y cuidado, cercanía y atención, confianza y esperanza, son las muchas promesas de base que se pueden resumir en una sola: amor. Esta es la forma más justa de acoger a un ser humano que viene al mundo, y todos nosotros lo aprendemos, todavía antes de ser conscientes. Es una promesa que el hombre y la mujer hacen a cada hijo:... desde que se concibe con el pensamiento''.

''Cuando sucede lo contrario, los niños son heridos por un ''escándalo'' insoportable, mucho más grave, porque no poseen los medios para descifrarlo. No entienden lo que sucede. Dios vigila esta promesa desde el primer instante. ¿Recordáis lo que dice Jesús? Los ángeles de los niños reflejan el rostro de Dios y Dios no pierde de vista nunca a los niños. ¡Ay de los que traicionan su confianza! .Su abandono confiado a nuestra promesa, que nos compromete desde el primer momento nos juzga''.

La confianza espontánea de los niños en Dios ''nunca debe herirse, especialmente si la causa es la presunción, más o menos inconsciente, de reemplazare. La tierna y misteriosa relación entre Dios y el alma de los niños nunca debería ser violada . El niño está preparado desde su nacimiento para sentirse amado por Dios. Tan pronto como es capaz de sentir que es amado por sí mismo, un hijo también siente que hay un Dios que ama a los niños''.


''¡Sólo si miramos a los niños a través de los ojos de Jesús, podremos realmente entender cómo, defendiendo la familia, protegemos a la humanidad! El punto de vista de los niños es el punto de vista del Hijo de Dios''. Francisco ha recordado antes de finalizar que la misma Iglesia con el bautizo, hace grandes promesas a los niños, con las que compromete a los padres y a la comunidad cristiana y, ha pedido a la Virgen María y a san José que nos hagan capaces y dignos de acoger a Jesús en cada niño que Dios manda a esta tierra. 

El Papa invita a celebrar el Día Mundial del Rechazo a la Miseria


Ciudad del Vaticano, 14 octubre 2015 (VIS).-Al finalizar la audiencia general y tras saludar a los presentes en diferentes idiomas, el Papa recordó que el próximo 17 de octubre se celebra el Día Mundial del Rechazo a la Miseria, establecido por el sacerdote francés Joseph Wresinski (1917-1988). ''Este día -ha explicado Francisco- tiene como objetivo aumentar los esfuerzos para eliminar la extrema pobreza y la discriminación, y asegurar que todos puedan ejercer plenamente sus derechos fundamentales. Estamos invitados a hacer nuestra esta intención, para que el amor de Cristo llegue y levante a los hermanos y hermanas más pobres y abandonados''. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

El espíritu familiar es la carta constitucional de la Iglesia


Ciudad del Vaticano, 7 de octubre de 2015 (Vis).-Durante el período del Sínodo dedicado a ''La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo'', las catequesis de la audiencia general de los miércoles tratarán algunos aspectos de la relación entre la Iglesia y la familia, anunció el Papa esta mañana a los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro. Francisco que pidió a todos que rezasen por el buen resultado de la asamblea sinodal, subrayó que la familia es es acreedora de toda atención y cuidado y el Sínodo está llamado a interpretar, en nuestra época la solicitud de la Iglesia por ella.

''Los hombres y mujeres de hoy necesitan una robusta inyección de espíritu de familia- continuó- De hecho, la naturaleza de las relaciones - civiles, económicas,jurídicas profesionales, de ciudadanía - parecen muy racionales, formales, organizadas, pero también muy "deshidratadas", áridas, anónimas. A veces se hacen insoportables. Aunque quiera ser inclusiva en sus formas, en realidad, abandona a la soledad y descarta un número cada vez mayor de personas''.

En cambio ''la familia abre para toda la sociedad una perspectiva mucho más humana: abre los ojos de los hijos a la vida ...introduce la necesidad de los lazos de lealtad, de honestidad, de confianza, de cooperación, de respeto; anima a proyectar un mundo habitable y a creer en las relaciones de confianza, incluso en condiciones difíciles... Y todos somos conscientes del carácter indispensable de la atención familiar a los miembros más pequeños, más vulnerables de la familia, más heridos, e incluso más devastados en sus vidas''.

Y no obstante, recalcó el Pontífice, ''no se da a la familia el peso que le corresponde.-.ni el reconocimiento, ni el apoyo – en la organización política y económica de la sociedad contemporánea. Yo diría más: ¡la familia no sólo no tiene un reconocimiento adecuado, sino que no genera aprendizaje! A veces dan ganas de decir que con toda su ciencia y su técnica, la sociedad moderna todavía no es capaz de traducir estos conocimientos en formas mejores de convivencia civil... En esa situación, los extremos opuestos de este embrutecimiento de las relaciones - es decir, la obtusidad tecnocrática y el familismo amoral - se unen y se alimentan mutuamente. Es una paradoja''.

La Iglesia ve hoy en día, ''en este punto exacto, el sentido histórico de su misión en lo que respecta a la familia y al auténtico espíritu familiar, empezando por una atenta revisión de vida que empieza por ella misma. Se podría decir que el "espíritu de familia" es la carta constitucional de la Iglesia: así debe aparecer el cristianismo y así debe ser... La Iglesia es y debe ser la familia de Dios''.

El Papa recordó que cuando Jesús llamó a Pedro para que lo siguiera le dijo que lo habría hecho "pescador de hombres". ''Y para ello -dijo Francisco- hacen falta un nuevo tipo de redes. Podríamos decir que las familias son hoy una de las redes más importantes de la misión de Pedro y de la Iglesia. ¡No es una red que aprisiona! Al contrario, libera de las aguas malas del abandono y la indiferencia, donde se ahogan muchos seres humanos en el mar de la soledad y la indiferencia. Las familias saben cual es la dignidad de sentrise hijos y no esclavos o extranjeros''.


''A partir de aquí, de la familia, -finalizó el Papa- Jesús recomienza su paso entre los seres humanos para persuadirles de que Dios no los ha olvidado. De aquí Pedro saca las fuerzas para su ministerio. De aquí la Iglesia, obedeciendo a la palabra del Maestro, sale a pescar en alto mar, convencida de que si lo logra, la pesca será milagrosa''. ¡Que el entusiasmo de los Padres sinodales, animados por el Espíritu Santo, suscite el valor de una Iglesia que abandona las viejas redes y vuelve a pescar confiando en la palabra de su Señor! -exclamó- Recemos intensamente por ello. Cristo, por otra parte, nos prometió y nos alienta: si hasta los malos padres no niegan el pan a sus hijos hambrientos, mucho menos Dios negará el Espíritu a los que – aunque imperfectos como son – lo piden con insistencia apasionada''.
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