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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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lunes, 27 de abril de 2015

El Papa elogia el dinamismo de la Iglesia en Benin


Ciudad del Vaticano, 27 de abril 2015 (VIS).-La vitalidad de la Iglesia, la pastoral de la familia, la atención a los sacerdotes y religiosos y las relaciones con las autoridades civiles son los temas centrales del discurso que el Papa ha entregado esta mañana a los obispos de la Conferencia Episcopal de Benin al final de su visita ''ad Limina''.

El Santo Padre elogia en primer lugar el dinamismo de la vida parroquial, la numerosa participación de los fieles en las ceremonias y el aumento de las vocaciones al sacerdocio, pero haciéndose eco de los informes de los prelados advierte de que la fe que anima todas estas manifestaciones, si bien cada vez es más generalizada, pueda adolecer de superficialidad y carecer de fuerza. ''Por eso es importante -escribe- que el deseo de un conocimiento profundo del misterio cristiano no sea prerrogativa de una élite, sino que se difunda a todos los fieles, ya que todos están llamados a la santidad. Es capital para que la Iglesia en Benin pueda resistir y dominar los vientos que se levantan en todo el mundo y que no dejaran de soplar sobre vosotros. Se que estáis alerta ante los muchos ataques ideológicos y mediáticos. El espíritu de secularización obra también en vuestro país, aunque todavía no sea visible. Sólo una fe profundamente arraigada en el corazón de los fieles, y concretamente vivida, permitirá hacerle frente''.

Entre los desafíos de la Iglesia en Benin, está el de la familia al que el próximo Sínodo intentará dar respuesta. De ahi que el Papa agradezca a los prelados benineses sus oraciones por esa asamblea y la movilización de la que están dando prueba en sus diócesis para participar en una reflexión tan importante. ''No puedo por menos -dice – que animaros en vuestra determinación de apoyar a las familias, tanto en su fe como en su vida diaria. Sé que la pastoral del matrimonio sigue siendo difícil, dada la situación concreta, social y cultural de vuestro pueblo. Pero no hay que desanimarse, sino perseverar constantemente porque la familia, así como la defiende la Iglesia católica es una realidad querida por Dios; es un don de Dios que aporta, a las personas y las sociedades, la alegría, la paz, la estabilidad, la felicidad. Es un reto importante porque la familia, por ser la unidad básica de la sociedad como de la Iglesia, es el lugar donde se transmiten los auténticos valores humanos y evangélicos''.

El Obispo de Roma aborda a continuación el tema de la educación de las jóvenes generaciones que deberían aportar a la sociedad futura solidaridad, justicia y respeto recíproco. ''Es necesario, efectivamente promover en vuestro país - por supuesto, sin renunciar en nada a la verdad revelada por el Señor - el encuentro entre culturas así como el diálogo entre las religiones, sobre todo con el Islam - Se sabe que Benin es un ejemplo de armonía entre las religiones presentes en su territorio. Hay que prestar atención, dado el clima global actual, a preservar este patrimonio frágil. Estoy particularmente satisfecho de que recientemente se haya celebrado bajo la presidencia del cardenal Tauran, un simposio internacional sobre el diálogo interreligioso, que ha sido apreciado por todos''.

''Vuestras Iglesias locales, al fomentar la armonía y la justicia desempeñan un papel principal en el progreso del país -observa Francisco- Pero es un papel, que también se acompaña con la labor sanitaria y la promoción humana.¡ Cuánto trabajo realizado en nombre del Evangelio en vuestras diócesis! Si bien la crisis económica mundial está afectando a muchos países, es necesario ir con valentía a contracorriente, luchando contra la cultura del ''descarte'' extendida por todas partes y difundiendo los valores evangélicos de la hospitalidad y de encuentro. El servicio de la caridad es una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia, y es una expresión de su esencia. Sin embargo, hay que tener muy en cuenta el espíritu con que se llevan a cabo porque tienen una especificidad que debe ser claramente identificada: no se trata nunca de una simple asistencia social, sino de la manifestación de la ternura y la misericordia de Jesús que se inclina sobre las lesiones y las debilidades de sus hermanos. Es así cómo la alegría del Evangelio se anuncia de la forma más eficaz a la humanidad''.

El Papa agradece la generosa entrega de los sacerdotes de Benin al servicio del Evangelio y reitera que el gran número de vocaciones, que es una bendición del Señor, lleva a la Iglesia beninesa ''a compartir generosamente sus recursos con otras regiones que carecen de iglesias. No obstante, cuando se envía a los presbíteros a estudiar fuera o en misión externa, hay que hacerlo con discernimiento sin olvidar las necesidades de las propias iglesias''.


Los últimos párrafos del discurso están dedicados a la buena relación de la Iglesia en con las autoridades civiles del país. ''La voz de la Iglesia se escucha y su acción es apreciada -nota el Pontífice- Os invito a seguir ocupando el lugar que os corresponde en la vida pública del país, especialmente en estos tiempos. Sé que estáis involucrados en una constante tarea para fomentar las relaciones entre los diferentes componentes de la sociedad. Os aliento a continuar por este camino, teniendo cuidado de no entrar directamente en el juego político ni en las querellas de partido. La guía de los asuntos públicos compete a los laicos, a los que tenéis el importante deber de formar y alentar sin cesar''.

viernes, 20 de marzo de 2015

El Papa recuerda la importancia de los ''cristianos escondidos'' de Japón

Ciudad del Vaticano, 20 de marzo 2015 (VIS).-''Aunque la comunidad católica es pequeña la sociedad japonesa estima vuestras Iglesias locales por sus numerosas aportaciones, nacidas de la identidad cristiana, al servicio de las personas independientemente de su religión. Elogio vuestro esfuerzo en los ámbitos de la educación, la salud, la atención a los mayores, a los enfermos y discapacitados y vuestras obras de caridad que han sido muy importantes en la respuesta a la trágica devastación causada por el terremoto y el tsunami de hace cuatro años. También expreso mi profundo agradecimiento por vuestras iniciativas en favor de la paz, especialmente por seguir recordando al mundo el inmenso sufrimiento de la gente de Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial hace setenta años. De este modo no sólo hacéis frente a las necesidades de la comunidad, sino que también creáis oportunidades para el diálogo entre la Iglesia y la sociedad''.

El Papa Francisco se dirige así a los obispos de la Conferencia Episcopal de Japón que acaban de concluir su visita ad Limina y que celebran este mes el ''descubrimiento'', hace ciento cincuenta años de ''los cristianos escondidos'' en ese país. Un tema central en el discurso que el Santo Padre ha entregado a los prelados esta mañana.

''La Iglesia en Japón -escribe- ha experimentado abundantes bendiciones, pero ha conocido igualmente el sufrimiento. De esas alegrías y tristezas, vuestros antepasados en la fe os han dejado el legado de un patrimonio vivo que adorna la Iglesia de hoy y alienta su viaje hacia el futuro. Este patrimonio se arraiga en los primeros misioneros que llegaron a vuestras orillas para proclamar la palabra de Dios, Jesucristo. Pensemos ante todo en San Francisco Javier,.... Para muchos de ellos, así como para algunos de los primeros miembros de la comunidad católica japonesa, el testimonio de Cristo llegó hasta el derramamiento de sangre ... Como es el caso de San Pablo Miki y sus compañeros cuya inquebrantable fe en medio de la persecución se convirtió en un estímulo para la pequeña comunidad cristiana a perseverar en cada prueba''.

Otra faceta de este rico patrimonio es el descubrimiento de los "cristianos escondidos", es decir de aquellos que cuando todos los misioneros laicos y sacerdotes fueron expulsados del país, conservaron la fe cristiana. ''Las brasas de la fe, que el Espíritu Santo encendió con la predicación de los evangelizadores y se alimentó con el testimonio de los mártires siguieron ardiendo -subraya el Pontífice- gracias a los fieles laicos que conservaron la vida de oración y la catequesis de la comunidad católica en medio de grandes peligros y persecuciones''.

Estos dos pilares de la historia católica en Japón, la actividad misionera y los cristianos escondidos ''siguen sosteniendo la vida de la Iglesia hoy y brindan una guía para vivir la fe. En todas las épocas y lugares -prosigue Francisco- la Iglesia es siempre una Iglesia misionera, que quiere evangelizar y hacer discípulos entre todas las naciones, enriqueciendo la comunidad de creyentes e inculcándoles la responsabilidad de alimentar esta fe en el hogar y en la sociedad''.

La obra de la evangelización, sin embargo, ''no es responsabilidad exclusiva de aquellos que dejan sus hogares para ir a tierras lejanas a predicar el Evangelio. De hecho, por nuestro bautismo, estamos llamados a ser evangelizadores y dar testimonio de la Buena Nueva de Jesús dondequiera que estemos. Para ser una comunidad evangelizadora estamos llamados a salir, incluso si eso significa simplemente abrir la puerta de nuestras casas y salir para encontrar a nuestros vecinos... Si queremos que nuestros esfuerzos misioneros den frutos, el ejemplo de los "cristianos escondidos" tiene mucho que enseñarnos. Aunque numéricamente pocos y enfrentándose diariamente a la persecución fueron capaces de conservar la fe preocupándose por su relación personal con Jesús, una relación basada en una sólida vida de oración y un sincero compromiso con el bien de la comunidad. Los "cristianos escondidos" de Japón nos recuerdan que las tareas de fomentar la vida de la Iglesia y la de la evangelización requieren la participación plena y activa de los fieles laicos. Su misión es doble: participar en la vida de la parroquia y de la Iglesia local y permear el orden social con su testimonio cristiano''.

A través del testimonio de los fieles japoneses "la Iglesia expresa su genuina catolicidad y muestra la belleza de este rostro pluriforme'', concluye el Papa citando su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium y advierte: ''Muy a menudo, cuando notamos la ausencia de este testimonio no es porque los fieles no quieran ser discípulos misioneros, sino más bien porque se creen incapaces de esa tarea. Os animo como pastores a inculcar en ellos un profundo reconocimiento de su vocación y ofrecerles expresiones concretas de apoyo y orientación para que puedan responder a este llamamiento con generosidad y valentía''.

jueves, 5 de febrero de 2015

A los obispos de Grecia: ''La solidaridad cristiana es un fermento de esperanza''


Ciudad del Vaticano, 5 de febrero 2015 (VIS).-''Frente a la crisis económica y financiera que sigue sacudiendo con una dureza especial vuestro país no os canséis de exhortar a todos a la confianza en el futuro, luchando contra la llamada cultura del pesimismo. El espíritu de solidaridad que todos los cristianos están llamados a testificar en la realidad de la vida cotidiana, es un fermento de esperanza'', escribe el Papa Francisco en el texto que ha entregado a los prelados de la Conferencia Episcopal de Grecia, al final de su visita ''ad Limina''. Y subraya, en este contexto, la importancia de que los obispos mantengan ''relaciones constructivas con las autoridades de su país así como con los diversos estamentos de la sociedad para difundir esa perspectiva de solidaridad, con una actitud de diálogo y de colaboración con los otros países europeos''.

Un tema capital en el texto del Papa es la necesidad de comunión fraterna entre los prelados que debe traducirse, a su vez, para los fieles en una ''diaconía de la fraternidad''. Esa diaconía ''por un lado postula la custodia y el fortalecimiento de las tradiciones culturales y las raíces cristianas de la sociedad griega, por el otro requiere apertura a los valores culturales y espirituales de los que son portadores los numerosos inmigrantes, en un espíritu de sincera bienvenida a estos hermanos y hermanas, sin distinción de raza, idioma o religión''. ''Vuestras comunidades cristianas mostrándose realmente unidas entre sí y abiertas al mismo tiempo al encuentro y a la acogida, especialmente hacia los más desfavorecidos -señala Francisco- pueden realmente contribuir a transformar la sociedad, para que sea más coherente con el ideal evangélico. Me alegra saber que ya os dedicáis a esta actividad pastoral y caritativa, sobre todo en favor de los inmigrantes, incluidos los rregulares, muchos de los cuales son católicos''.

En ese mismo espíritu, Francisco anima a los obispos griegos a continuar el diálogo interpersonal con los hermanos ortodoxos, ''con el fin de alimentar el necesario camino ecuménico, perspectiva imprescindible para un futuro de serenidad y de fecundidad espiritual para la entera nación''. No olvida el Papa que para llevar a cabo la misión de evangelización y promoción humana a la que está llamada la Iglesia en Grecia es ''indispensable la presencia de un generoso clero y motivado'', e insta a promover la pastoral vocacional para hacer frente a la escasez de sacerdotes, transmitiendo a la vez todo su afecto y agradecimiento a los muchos presbíteros de edad avanzada que han demostrado a lo largo de su vida su entrega apostólica.. Igualmente recuerda la preciosa aportación de los consagrados, a pesar de las dificultades, y subraya que para revitalizar las comunidades cristianas hay que valorizar el papel de los laicos y se debe incrementar ''la presencia de los movimientos y asociaciones eclesiales... que trabajen siempre en sintonía con las líneas pastorales de la Iglesia y estén bien insertados en las diócesis y parroquias''. Por cuanto respecta a la familia, el Santo Padre insiste en la necesidad de programas de formación al matrimonio y en la labor de formación cristiana de las nuevas generaciones e indica a los obispos que subrayen ''con la palabra y con las acciones que la presencia y la participación de los ancianos en la vida social es indispensable para el buen camino de un pueblo''.


''Queridos hermanos en el episcopado -concluye- deseo expresar mi reconocimiento por la labor de evangelización que, a pesar de muchas dificultades, lleváis a cabo en Grecia. El reconocimiento jurídico de la Iglesia Católica por la autoridad competente es un evento de gran importancia, que os ayuda a mirar con mayor serenidad al futuro, comprometiéndoos con el presente con un dinamismo confiado y con el entusiasmo de los que son testigos del Señor muerto y resucitado. Os animo a perseverar con alegría evangélica vuestra misión''.

lunes, 1 de diciembre de 2014

A la Conferencia Episcopal Suiza: Salvaguardad la larga tradición cristiana de vuestro país


Ciudad del Vaticano, 1 diciembre 2014 (VIS).-El Papa Francisco recibió esta mañana a los prelados de la Conferencia Episcopal de Suiza al final de su visita “ad Limina” a los que entregó un discurso. En el texto, el Santo Padre habla de la larga tradición cristiana del país y de la responsabilidad de los obispos de mantener una fuerte fe en su tierra.

''Sin una fe viva en Cristo resucitado -escribe- las hermosas iglesias y monasterios terminan convirtiéndose poco a poco en museos; todas las obras dignas de alabanza y las instituciones pierden su alma dejando sólo entornos vacíos y personas abandonadas . La misión que se os ha confiado es pastorear el rebaño, caminando. según las circunstancias, delante, en medio o detrás.... El pueblo de Dios no puede subsistir sin sus pastores, obispos y sacerdotes; el Señor ha dado a la Iglesia el don de la sucesión apostólica al servicio de la unidad de la fe y de su transmisión completa''.

El Pontífice anima a los eclesiásticos a continuar sus esfuerzos en la formación de los seminaristas, ''un reto para el futuro de la Iglesia'', y les invita a prestar atención a sus sacerdotes, sobre todo cuando se alejan u olvidan el significado de la paternidad episcopal. ''Un dialogo humilde, verdadero y fraterno -observa- a menudo permite un nuevo comienzo''. También les pide que aprecien el apoyo y compromiso de los laicos diferenciando bien el trabajo de sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio de servicio y que seleccionen con esmero a los catequistas y formadores para que los laicos puedan integrarse realmente en la vida de la Iglesia siguiendo un camino que comienza en el bautismo.


''La Iglesia -recuerda Francisco- procede de Pentecostés... cuando los apóstoles salieron y empezaron a hablar en todas las lenguas, manifestando así a todos los hombres, por la fuerza del Espíritu Santo, su fe viva en Cristo resucitado. El Redentor nos invita siempre a anunciar la Buena Nueva sin dejarnos llevar por los caprichos humanos''. Finalmente imparte la bendición apostólica y manifiesta el deseo de que los obispos suizos puedan seguir cultivando con diligencia y paciencia el campo de Dios, manteniendo la pasión por la verdad, y los alienta a proseguir juntos el camino, confiando el futuro de la evangelización de su país a la Virgen María y a la intercesión de San Nicolás de Flue, San Mauricio y sus compañeros.

viernes, 17 de junio de 2011

OBISPOS DE INDIA: PROMOVER EL CARISMA DE LA UNIDAD

CIUDAD DEL VATICANO, 17 JUN 2011 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy a los prelados de Madras-Mylapore, Madurai, Pondicherry y Raipur (India), al final de su visita “ad limina” y, prosiguiendo con la reflexión sobre la vida de la Iglesia en ese país habló de las responsabilidades de los obispos con el clero y los religiosos y religiosas de la nación.

“Habéis sido enviados al pueblo de Dios como pastores y estáis llamados a enseñar, santificar y gobernar las Iglesias locales”, dijo el Papa. “Cumplís esta tarea a través de la predicación del Evangelio, la celebración de los Sacramentos, y la atención por la santidad y la eficaz actividad pastoral del clero. (...) También estáis llamados a gobernar en la caridad a través de una vigilancia prudente con vuestras facultades legislativas, ejecutivas y judiciales. En este papel delicado y exigente, el obispo, como pastor y padre, debe unir y formar a su rebaño como una familia en la que todos, conscientes de sus deberes, desean vivir y actuar como uno solo en la caridad”.

Entre las responsabilidades más importantes del obispo, prosiguió el pontífice, está “la promoción del carisma de la unidad, que constituye un poderoso testimonio de la unicidad de Dios y una característica de la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Con vuestro ministerio estáis llamados a fortalecer al pueblo a quien Dios ha elegido como suyo, a servirlo y reunirlo en un solo templo, una digna morada para el Espíritu”.

“Debéis apoyar a vuestros sacerdotes, vuestros colaboradores más cercanos, y estar atentos a sus necesidades y aspiraciones, interesándoos por su bienestar material, espiritual e intelectual. Ellos, como hijos y compañeros de trabajo, están llamados a su vez, a respetar vuestra autoridad y a trabajar con alegría, humildad y plena dedicación por el bien de la Iglesia, pero siempre bajo vuestra dirección. Los lazos de amor fraterno y de interés común que mantengáis con vuestros sacerdotes serán la base para superar las tensiones que puedan surgir, y promover las condiciones más propicias para el servicio del pueblo de Dios, (...) llevándoles a conocer su valor y a asumir la dignidad que les corresponde como hijos de Dios.”.

“Los religiosos y religiosas también necesitan vuestra orientación y apoyo”, observó el Santo Padre. “El testimonio de vuestro amor profundo por Jesucristo y su Iglesia les ayudará en su entrega a la perfecta pobreza, castidad y obediencia a la vida a la que han sido llamados”.

Benedicto XVI concluyó recordando la importancia de la vida consagrada y pidió a los prelados que garantizasen siempre a los consagrados “una sólida formación humana, espiritual y teológica”. Al final, el Papa expresó, en particular, su aprecio por “las muchas religiosas en la India” que “dan testimonio de la santidad, vitalidad y esperanza de la Iglesia, (...) ofrecen innumerables oraciones y llevan a cabo incontables buenas obras, a menudo escondidas, que sin embargo tienen un gran valor para la edificación del reino de Dios”.
AL/ VIS 20110617 (500)

lunes, 30 de mayo de 2011

PALABRA DE DIOS, CONSUELO Y RETO PARA CRISTIANOS EN INDIA

CIUDAD DEL VATICANO, 30 MAY 2011 (VIS).-“El Concilio Vaticano II nos recuerda que, entre las responsabilidades más importantes de los obispos, destaca la proclamación del Evangelio”, dijo hoy Benedicto XVI al tercer grupo de prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de la India al final de su visita “ad limina”, subrayando que era “un motivo de satisfacción que la proclamación de la Palabra de Dios dé ricos frutos espirituales en sus iglesias locales, especialmente a través de la difusión de pequeñas comunidades cristianas en que los fieles se reúnen para la oración, la reflexión sobre las Escrituras y el apoyo fraterno”.

“No deben escatimarse esfuerzos -prosiguió- a la hora de insistir en que la oración individual y de grupo, por su propia naturaleza, nace y lleva de nuevo a la fuente de la gracia que mana de los sacramentos de la Iglesia y de toda su vida litúrgica. Tampoco se puede olvidar que la Palabra de Dios no sólo consuela a los creyentes sino que los reta, como individuos y en comunidad, a avanzar en la justicia, la reconciliación y la paz entre ellos y en la sociedad. (...) Fieles al mandamiento nuevo de amarnos unos a otros como el Señor nos ha amado, los cristianos de todos los tiempos y lugares se han esforzado en servir desinteresadamente a los seres humanos y amarlos con todo su corazón. Después de todo, el amor es el don de Dios a la humanidad, es su promesa y es nuestra esperanza”.

“En este sentido, me complace observar los signos impresionantes de la caridad de la Iglesia en muchos campos de la actividad social, un servicio que corre a cargo, de manera particular, de vuestros sacerdotes y religiosos: (...) Las escuelas de la Iglesia preparan a los jóvenes de todas las religiones o de ninguna para construir una sociedad más justa y pacífica. Los organismos de la Iglesia han sido fundamentales en la promoción del microcrédito, que ayuda a los pobres a ayudarse a sí mismos. Además, desempeñan la misión de cuidados y caridad de la Iglesia a través de clínicas, orfanatos, hospitales y un sinnúmero de otros proyectos encaminados a promover la dignidad y el bienestar. (...) Que los cristianos en India -auspició el Papa- sigan ayudando a todos los necesitados en las comunidades cercanas a ellos, sin distinción de raza, etnia, religión o condición social, con la convicción de que todos han sido creados a imagen de Dios y a todos se debe igual respeto”.

El Santo Padre se refirió por último a “los graves desafíos que amenazan con minar la unidad, la armonía y la santidad de la familia”, que le habían relatado los obispos, y a la “tarea de construir una cultura de respeto por el matrimonio y la vida familiar”. “Una sólida catequesis, especialmente para los que se preparan al matrimonio, será de gran utilidad -dijo- para alimentar la fe de las familias cristianas y les ayudará a dar un testimonio vibrante y vivo de la sabiduría milenaria de la Iglesia sobre el matrimonio, la familia y el uso responsable del don divino de la sexualidad”.
AL/ VIS 20110530 (520)

lunes, 16 de mayo de 2011

OBISPOS DE LA INDIA: LIBERTAD DE RELIGION Y DE CULTO

CIUDAD DEL VATICANO, 16 MAY 2011 (VIS).-El Papa recibió hoy a los prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de la India, que acaban de realizar su visita "ad limina".

  En su discurso, el Santo Padre afirmó que "la revelación definitiva de Dios, que viene a nosotros en Jesucristo y que los creyentes en todo el mundo proclaman con alegría, se expresa de una manera particular en las Sagradas Escrituras y en la vida sacramental de la Iglesia. (...) Cuando la revelación cristiana es aceptada libremente y por la acción de la gracia de Dios, transforma a los hombres y mujeres desde dentro y establece una relación maravillosa, redentora con Dios nuestro Padre celestial, por medio de Cristo, en el Espíritu Santo. Este es el corazón del mensaje que enseñamos, este es el gran regalo que ofrecemos en la caridad al prójimo: una participación en la vida misma de Dios".

  "Dentro de la Iglesia, los primeros pasos de los creyentes en el camino de Cristo deben estar acompañado siempre por una catequesis sólida que les permita prosperar en la fe, en la caridad y en el servicio. (...) Reconociendo que la catequesis es distinta de la especulación teológica, los sacerdotes, religiosos y catequistas laicos necesitan saber cómo comunicar con claridad y devoción amorosa la belleza de la vida y enseñanza cristiana que transforma, que permite y enriquece el encuentro con Cristo mismo. Esto es especialmente cierto en la preparación de los fieles al encuentro con nuestro Señor en los sacramentos".

  Refiriéndose a la particularidad de la India, donde "hay varias religiones antiguas, incluido el cristianismo", Benedicto XVI subrayó que "la vida cristiana en estas sociedades exige siempre honestidad y sinceridad sobre las propias creencias, y respeto del prójimo. La presentación del Evangelio en esas circunstancias, por lo tanto, conlleva el delicado proceso de la enculturación. (...) Requiere que los sacerdotes, religiosos y catequistas laicos empleen cuidadosamente los lenguajes y costumbres adecuadas de las personas que sirven al presentar la Buena Nueva". En este sentido, pidió a los obispos que supervisaran este proceso "con fidelidad al depósito de la fe que se nos ha entregado para mantenerlo y transmitirlo".

  El Papa señaló a continuación que en el diálogo interreligioso deben afrontar "situaciones desafiadoras con los miembros de otras creencias religiosas, mientras tratáis de fomentar un ambiente de interacción tolerante. Vuestro diálogo se debe caracterizar por una atención permanente a lo que es verdadero, con el fin de fomentar el respeto mutuo, evitando la apariencia de sincretismo".

  "Mientras los cristianos indios -dijo- se esfuerzan por vivir en paz y armonía con sus vecinos de otras creencias, vuestra guía prudente es crucial en la misión cívica y moral de acción para salvaguardar los derechos humanos fundamentales de la libertad de religión y de culto. Estos derechos se basan en la común dignidad de todos los seres humanos y son reconocidos por el concierto de las naciones".

  Benedicto XVI puso de relieve que "la Iglesia católica se esfuerza por promover estos derechos para todas las religiones en todo el mundo" y terminó animando a los prelados a "trabajar con paciencia para establecer las bases comunes necesarias para disfrutar armoniosamente de estos derechos básicos en las comunidades. Si los cristianos encuentran oposición, su caridad y paciencia deberían servir para convencer a los otros de la justicia de la tolerancia religiosa, de la que se benefician los seguidores de todas las religiones".
AL/                                        VIS 20110516 (570)

AUDIENCIAS

CIUDAD DEL VATICANO, 16 MAY 2011 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy en audiencia al cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo de Génova, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.

  El pasado sábado, 14 de mayo, recibió hoy en audiencias separadas:

-Cinco prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de la India en visita "ad limina":

    -Obispo Salvadore Lobo, de Baruipur.

    -Obispo Stephen Lepcha, de Darjeeling.

    -Obispo Clement Tirkey, de Jalpaiguri.

    -Obispo Joseph Suren Gomes, S.D.B., de Krishnagar.

    -Obispo Alphonsus Flavian D'Souza, S.I., de Raiganj.
AL/                                        VIS 20110516 (80)

viernes, 13 de mayo de 2011

AUDIENCIAS

CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2011 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy en audiencias separadas:

-Seis prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de la India en visita "ad limina":

    -Obispo Joseph Aind, S.D.B., de Dibrugarh.

    -Obispo John Moolachira, de Diphu.

    -Obispo John Thomas Kattrukudiyil, de Itanagar.

    -Obispo George Palliparambil, S.D.B., de Miao.

    -Obispo Michael Akasius Toppo, de Tezpur.

    -Obispo Cyprian Monis, de Asansol.

  Está previsto que el Papa reciba esta tarde al cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
AL:AP/                                         VIS 20110513 (90)

jueves, 12 de mayo de 2011

AUDIENCIAS

CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY 2011 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy en audiencias separadas:

-Arzobispo Edward Joseph Adams, nuncio apostólico en Grecia.

-Seis prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de la India en visita "ad limina":

    -Obispo Lumen Monteiro, C.S.C., de Agartala.

    -Obispo Stephen Rotluanga, C.S.C., de Aizawl.

    -Obispo Vincent Kympat, de Jowai.

    -Obispo Victor Lyngdoh, de Nongstoin.

    -Obispo Andrew Marak, de Tura.

    -Obispo Thomas Pulloppillil, de Bongaigaon.
AP:AL/                                        VIS 20110512 (70)

jueves, 5 de mayo de 2011

AUDIENCIAS

CIUDAD DEL VATICANO, 5 MAY 2011 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy en audiencias separadas:

-Cinco prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de la India en visita "ad limina":

    -Arzobispo Dominic Jala, S.D.B., de Shillong.

    -Arzobispo Dominic Lumon, de Imphal, administrador apostólico de Kohima.

    -Arzobispo Thomas Menamparampil, S.D.B., de Guwahati.

    -Arzobispo Lucas Sirkar, S.D.B., de Calcuta, con el arzobispo Thomas D'Souza, coadjutor de la misma sede.

  Esta tarde, el Santo Padre recibirá al Presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, con motivo del concierto que ofrecerá en honor del Papa por el sexto aniversario de pontificado.
AL:AP/                                        VIS 20110505 (90)

jueves, 7 de abril de 2011

LOS OBISPOS DE RITO SIRO-MALABAR SE ENCUENTRAN CON EL PAPA

CIUDAD DEL VATICANO, 7 ABR 2011 (VIS).-El Santo Padre recibió este mediodía a los obispos de rito siro-malabar que acaban de realizar su visita “ad limina”.

Al inicio de su discurso, el Papa recordó al cardenal Varkey Vithayathil, C.SS.R., arzobispo mayor de Ernakulam-Angamaly de los Siro-Malabares, fallecido el pasado 1 de abril a los 83 años.

Benedicto XVI dijo que la visita de los prelados a Roma era “una preciosa oportunidad para dar gracias a Dios por el don de la comunión en la fe apostólica y en la vida del Espíritu que os une entre vosotros y con vuestro pueblo”.

“Cada obispo, por su parte –continuó-, está llamado a ser ministro de unidad en su iglesia particular y en la Iglesia universal. Esta responsabilidad es especialmente importante en un país como India, donde la unidad de la Iglesia se refleja en la rica diversidad de sus ritos y tradiciones. Os animo a hacer todo lo posible para seguir fomentando la comunión entre vosotros y los obispos católicos de todo el mundo, y a ser la expresión viva de la comunión entre vuestros sacerdotes y los fieles”.

Recordando el mandato de san Pablo del amor fraternal, el Papa subrayó que “dentro de este misterio de comunión de amor, el matrimonio sacramental y la vida familiar son una expresión privilegiada de participación en la vida divina”. En este sentido, se refirió a “los cambios rápidos y dramáticos de la sociedad contemporánea en todo el mundo, que conllevan no sólo desafíos serios, sino nuevas posibilidades para proclamar la verdad liberadora del mensaje del Evangelio para transformar y elevar todas las relaciones humanas”.

El Santo Padre afirmó que el apoyo de los obispos y de los sacerdotes y comunidades “para la educación sólida e integral de los jóvenes en la castidad y la responsabilidad no sólo les permitirá abrazar la verdadera naturaleza del matrimonio, sino que también beneficiará a la cultura india en su conjunto”. Tras poner de relieve que “la Iglesia ya no puede contar con el apoyo de la sociedad en general para promover la comprensión cristiana del matrimonio como una unión permanente e indisoluble ordenada a la procreación y la santificación de los esposos”, alentó a los prelados a que su “predicación y catequesis en este campo sean pacientes y constantes”.

Hablando de las diversas comunidades de religiosos y religiosas que se dedican al servicio de Dios y al prójimo, el Papa recordó que “la vocación a la vida religiosa y la búsqueda de la perfección de la caridad es atractiva en todas las épocas, pero tiene que ser alimentada por una renovación espiritual constante, que los superiores deben promover, dedicando gran atención a la formación humana, intelectual y espiritual de sus hermanos”.

“Por su misma naturaleza, la formación no se acaba nunca, sino que debe proseguir y ser una parte integral de la vida cotidiana de cada individuo y comunidad. Hay mucho que hacer en este ámbito, utilizando los numerosos recursos disponibles en vuestra Iglesia, sobre todo a través de una formación más profunda en la práctica de la oración, en las particulares tradiciones espirituales y litúrgicas del rito siro-malabar, y en las exigencias intelectuales de una sólida pastoral”.

Benedicto XVI concluyó alentando a los obispos indios a “planificar eficazmente, en estrecha colaboración con los superiores religiosos, una sólida formación permanente, de modo que los religiosos y religiosas sigan siendo testigos potentes de la presencia de Dios en el mundo y de nuestro destino eterno, para que el don total de sí a Dios con la vida religiosa brille con toda su belleza y pureza ante los seres humanos”.
AL/ VIS 20110407 (600)

jueves, 3 de marzo de 2011

FILIPINAS: ATENCION CONTINUA Y APOYO A LOS SACERDOTES

CIUDAD DEL VATICANO, 3 MAR 2011 (VIS).-El Papa recibió esta mañana a un grupo de prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas que acaban de realizar su visita “ad limina”.

Refiriéndose en su discurso a los desafíos pastorales que deben afrontar en el país, “entre ellos, uno de los más importantes, la formación catequística permanente”, el Papa dijo: “La profunda piedad personal de vuestro pueblo tiene que ser alimentada y sostenida por una mayor comprensión y aprecio de las enseñanzas de la Iglesia en materia de fe y de moral. De hecho, estos elementos son necesarios para que el corazón humano pueda dar una respuesta plena y adecuada a Dios”.

El Santo Padre pidió a los obispos que en la catequesis incluyeran la atención a las familias de las diócesis, “especialmente a los padres en su papel de primeros educadores de sus hijos en la fe”.

Tras poner de relieve que en las tareas que deben afrontar “siempre están asistidos, sobre todo y en primer lugar, por su clero”, Benedicto XVI habló del deber de los obispos de “conocer bien a los sacerdotes y de guiarles con sincera solicitud, mientras éstos deben estar siempre dispuestos a cumplir con humildad y fidelidad las tareas que se les encomiendan”.

“Muchas de vuestras diócesis –dijo- han puesto en marcha programas de formación permanente para los sacerdotes jóvenes”. En este sentido señaló que “los sacerdotes mayores que han demostrado ser fieles servidores del Señor (…) pueden guiar a sus hermanos más jóvenes en el camino hacia una vida sacerdotal madura y equilibrada”.

El Papa subrayó que “los sacerdotes de todas las edades requieren una atención continua. Hay que promover días de retiros espirituales y encuentros anuales, así como programas de educación permanente y asistencia para los sacerdotes que puedan estar afrontando dificultades. Estoy seguro de que también encontraréis la manera de sostener a los sacerdotes que trabajan en lugares remotos”.

“De acuerdo con sus promesas solemnes en la ordenación, recordad a vuestros sacerdotes su compromiso a vivir el celibato, la obediencia, y una dedicación cada vez mayor al servicio pastoral. Al vivir estas promesas, se convertirán en verdaderos padres espirituales, con una madurez personal y psicológica que crecerá para reflejar la paternidad de Dios”.

El Santo Padre comentó a continuación que “el diálogo con las otras religiones sigue siendo una prioridad, especialmente en las zonas del sur del país. Mientras la Iglesia proclama siempre que Cristo es el camino, la verdad y la vida, sin embargo, respeta todo lo verdadero y bueno de las otras religiones, y trata de entablar, siempre que sea posible, con prudencia y caridad, un diálogo honesto y amigable con sus seguidores. De este modo, la Iglesia trabaja para el entendimiento mutuo y la promoción del bien común de la humanidad. Os felicito por el trabajo que habéis hecho y os animo, a través del diálogo que habéis establecido, a seguir fomentando el camino hacia la paz verdadera y duradera con todos vuestros vecinos, sin dejar de tratar a cada persona, independientemente de su creencia, como ser creado a imagen de Dios”.

“El mayor bien que podemos ofrecer a quienes servimos -concluyó- se nos da en la Eucaristía. En la Santa Misa, los fieles reciben la gracia necesaria para ser transformados en Jesucristo. Es alentador que muchos filipinos asistan a la misa dominical, pero esto no debe dar lugar a la complacencia por vuestra parte como pastores. Vuestro deber y el de vuestros sacerdotes es no dejar de buscar a la oveja perdida, asegurándoos de que todos los fieles se vivifican en el gran don que se nos da en los sagrados misterios”.
AL/ VIS 20110303 (630)

jueves, 24 de febrero de 2011

AUDIENCIAS

CIUDAD DEL VATICANO, 24 FEB 2011 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy en audiencias separadas a siete prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas en visita "ad limina":

-Obispo Reynaldo G. Evangelista, de Boac.

-Obispo Buenaventura M. Famadico, de Gumaca.

-Obispo Rolando Joven T. Tirona, O.C.D., prelado de Infanta.

-Obispo Julius S. Tonel, de Ipil.

-Obispo Martin S. Jumonad, prelado de Isabela.

-Obispo Elenito R. Galido, de Iligan.

-Obispo Emilio Z. Márquez, de Lucena.
AL/                                        VIS 20110224 (80)

viernes, 18 de febrero de 2011

RETOS Y LOGROS DE LA COMUNIDAD ECLESIAL EN FILIPINAS

CIUDAD DEL VATICANO, 18 FEB 2011 (VIS).-Benedicto XVI recibió esta mañana a los prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas al final de su visita “ad limina”. En su discurso, el Papa recordó que los profundos lazos de los católicos con el Sucesor de Pedro son desde siempre “una característica importante de la fe en ese país”, y manifestó el deseo de que esa comunión se acreciente a la hora de enfrentarse “con los desafíos actuales del apostolado”.

Si Filipinas debe hacer frente a numerosos retos en ámbito del desarrollo económico, hay que reconocer, dijo Benedicto XVI, que “estos obstáculos a una vida de felicidad y satisfacción no son los únicos que debe abordar la Iglesia” ya que “la cultura filipina se enfrenta también a cuestiones más sutiles que atañen al secularismo, el materialismo y el consumismo de nuestra época. Cuando la autosuficiencia y la libertad se separan de su dependencia y su plenitud en Dios, la persona se crea un destino falso y pierde de vista la alegría eterna para la que ha sido creada. El camino para redescubrir el verdadero destino de la humanidad consiste en el restablecimiento de la prioridad de Dios en el corazón y la mente de cada persona”.

Por encima de todo, continuó el Santo Padre, “hay que mantener a Dios en el centro de la vida de los fieles y la predicación debe insistir en su existencia, su amor por nosotros, y en que Cristo responde a las preguntas más profundas de nuestra vida. Vuestra gran tarea evangelizadora es, por tanto, la de proponer una relación personal con Cristo como llave para alcanzar la plenitud. (...) Al mismo tiempo, hay que reconocer que las nuevas iniciativas de evangelización sólo serán fructíferas si (...) los que las proponen creen y viven realmente el mensaje del Evangelio”.

El Papa elogió después el impacto positivo de las comunidades eclesiales de base en todo el país y subrayó que la Iglesia en Filipinas era afortunada por contar con la ayuda de diversas organizaciones de laicos. “Para hacer frente a las preguntas de nuestro tiempo -dijo- los laicos necesitan escuchar el mensaje del Evangelio en su plenitud y comprender así sus implicaciones, tanto en su vida personal como en la sociedad en general, conformándola al Señor. Por lo tanto, os exhorto a dedicar atención especial a la guía de estos grupos para que la primacía de Dios sea siempre su objetivo”.

Benedicto XVI reiteró posteriormente que en Filipinas la fe “juega un papel muy importante en la vida de los jóvenes, un hecho que se debe en gran parte a la paciente labor de la Iglesia local para llegar a la juventud en todos los niveles”, e invitó a los prelados a seguir “mostrando a los jóvenes la importancia de los sacramentos como instrumentos de la gracia y la ayuda de Dios. Esto es particularmente cierto en el sacramento del matrimonio, que santifica la vida conyugal desde el principio, de modo que la presencia de Dios sostenga a las parejas jóvenes en sus dificultades”.

Por último, el pontífice observó que la atención pastoral a los jóvenes, “que aspira a establecer la primacía de Dios en sus corazones, tiende a traducirse no sólo en vocaciones al matrimonio cristiano, sino también en llamamientos de todo tipo. (...) Sin embargo, (...) parece que en muchas diócesis el número de sacerdotes y el número correspondiente de las parroquias todavía no es suficiente para satisfacer las necesidades espirituales de la población católica. Por lo tanto, pido que los jóvenes filipinos que se sientan llamados al sacerdocio y a la vida religiosa respondan con generosidad a los impulsos del Espíritu”.
AL/ VIS 20110218 (620)

lunes, 29 de noviembre de 2010

IGLESIA EN FILIPINAS SIGA SIENDO LEVADURA DE LA SOCIEDAD

CIUDAD DEL VATICANO, 29 NOV 2010 (VIS).-El Santo Padre recibió esta mañana a los prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas al final de su visita “ad limina”. En su discurso, el Papa se refirió a los estrechos lazos que desde hace siglos unen a esa nación con la Sede de Pedro y al fermento que la fe ha representado para el pueblo y la cultura filipinos.

Para seguir desempeñando esa función, afirmó el Santo Padre, “la Iglesia siempre debe tratar de encontrar su voz propia, porque es la proclamación la que hace que el Evangelio dé frutos que cambian la vida. (...) Gracias a la clara presentación del Evangelio de la verdad sobre Dios y el hombre, generaciones de filipinos, religiosos y laicos, han promovido un orden social cada vez más justo. A veces, esa misión de proclamación atañe también a cuestiones pertinentes a la esfera política. No es motivo de sorpresa, ya que la comunidad política y la Iglesia, si bien justamente separadas, están al servicio del desarrollo integral de cada ser humano y de la sociedad en su conjunto”.

“Al mismo tiempo, el deber profético de la Iglesia requiere que sea libre de “predicar la fe, enseñar su doctrina social y emitir un juicio moral también sobre cosas que afectan al orden político, cuando lo exijan los derechos humanos fundamentales de la persona o la salvación de las almas”. ”A la luz de esta tarea profética -dijo el Santo Padre- pido a la Iglesia en Filipinas que trate de desempeñar su papel en favor de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, y en defensa de la integridad del matrimonio y la familia. En estos ámbitos promovéis verdades sobre la persona humana y la sociedad que se derivan no sólo de la revelación divina, sino también de la ley natural, un orden que es accesible a la razón humana y por lo tanto proporciona una base para el diálogo y para el discernimiento más profundo por parte de todas las personas de buena voluntad. Asimismo, aprecio la labor de la Iglesia para abolir la pena de muerte en vuestro país”.

Un área específica donde la Iglesia siempre tiene que encontrar su voz propia “es la de la comunicación social y los medios información. (...) Es importante que los laicos católicos expertos en las comunicaciones sociales ocupen el lugar que les corresponde para proponer el mensaje cristiano de una manera convincente y atractiva. Si el Evangelio de Cristo quiere ser levadura de la sociedad filipina, toda la comunidad católica debe prestar atención a la fuerza de la verdad proclamada con amor”.

Por último, Benedicto XVI habló del tercer aspecto de la misión de la Iglesia a la hora de “proclamar la palabra de Dios que da vida: su compromiso con las preocupaciones económicas y sociales, en particular con respecto a los más pobres y débiles de la sociedad”, constatando que si bien era “alentador ver que este compromiso ha dado sus frutos, gracias a la participación activa de las instituciones católicas de caridad de todo el país”, sin embargo “muchos ciudadanos siguen sin empleo, y sin la educación o los servicios básicos adecuados”. En este contexto, el Papa elogió los esfuerzos de los obispos filipinos, subrayando asimismo su “compromiso permanente en la lucha contra la corrupción, conscientes de que el crecimiento de una economía justa y sostenible sólo se logrará cuando haya una aplicación clara y coherente del Estado de Derecho en todo el país”.
AL/ VIS 20101129 (590)

lunes, 15 de noviembre de 2010

BRASIL: FUNCION DE LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES

CIUDAD DEL VATICANO, 15 NOV 2010 (VIS).-Benedicto XVI recibió esta mañana a los prelados de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (Sector Centro Oeste), al final de su visita “ad limina”, con la que se concluye la serie de encuentros, iniciados hace más de un año, con los obispos brasileños.

El Papa se refirió a la coincidencia entre la fecha del discurso al primer grupo de obispos (la Fiesta Nacional de la Independencia) y a la del último (la proclamación de la República en Brasil), y afirmó que aprovechaba ese dato para “subrayar una vez más la importancia de la acción evangelizadora de la Iglesia en la construcción de la identidad brasileña”.

En ese sentido, desde hace casi 60 años, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil “es un punto de referencia de la sociedad brasileña, proponiéndose cada vez más y sobre todo como un lugar donde vivir la caridad”, afirmó el Santo Padre. “La vuestra, como todas las conferencias episcopales, nació como una concreta aplicación del afecto colegial de los obispos en comunión jerárquica con el Sucesor de Pedro, para ser un instrumento de comunión afectiva y efectiva entre todos los miembros, y de colaboración eficaz con el Pastor de cada Iglesia particular, en la triple función de enseñar, santificar y gobernar a las ovejas de su rebaño”.

La Conferencia episcopal, prosiguió, “se presenta como una de las formas, que bajo la guía del Espíritu Santo permite el ejercicio conjunto y armonioso de algunas funciones pastorales por el bien de los fieles y de todos los ciudadanos de un determinado territorio. De hecho, una cooperación cada vez más estrecha y conforme con sus hermanos en el ministerio ayuda a los obispos a cumplir mejor su mandato, sin abdicar de su responsabilidad primaria de apacentar como pastor (...) su Iglesia particular”.

Por lo tanto, esa institución “promueve la unidad de esfuerzos e intenciones de los obispos, convirtiéndose en un instrumento para que puedan compartir sus fatigas, pero debe evitar constituirse como una realidad paralela o sustituirse al ministerio de cada uno de los Obispos, es decir, no debe cambiar su relación con su Iglesia particular y con el Colegio de los Obispos, ni hacerse intermediaria entre el obispo y la Sede de Pedro”.

“Cuando os reunís en vuestras asambleas, en el ejercicio fiel de la función doctrinal que os corresponde -subrayó Benedicto XVI-, debéis estudiar sobre todo los medios más eficaces para ofrecer oportunamente el magisterio universal a las personas que se os han confiado, (...) abordando también las cuestiones emergentes, para orientar después las conciencias a que encuentren una solución adecuada a los nuevos problemas planteados por las transformaciones sociales y culturales”.

En particular, algunos problemas de hoy “recomiendan una acción conjunta de los obispos: la promoción y protección de la fe y la moral, la traducción de los libros litúrgicos, la promoción y formación de las vocaciones de especial consagración, las ayudas a la catequesis, el compromiso ecuménico, las relaciones con las autoridades civiles, la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, la santidad de la familia y el matrimonio entre hombre y mujer, el derecho de los padres a educar a sus hijos, la libertad religiosa, los derechos humanos, la paz y la justicia social”.

Benedicto XVI concluyó su discurso señalando que “los asesores y las estructuras de la Conferencia Episcopal existen para servir a los obispos, no para substituirlos. En definitiva, hay que procurar que la Conferencia Episcopal, con sus organismos, funcione cada vez más como un órgano propulsor de la solicitud pastoral de los obispos, cuya principal preocupación debe ser la salvación de las almas, que es también la misión fundamental de la Iglesia”.
AL/ VIS 20101115 (600)

viernes, 5 de noviembre de 2010

LA VIDA CONSAGRADA ES UN BIEN PARA TODA LA IGLESIA

CIUDAD DEL VATICANO, 5 NOV 2010 (VIS).-El Santo Padre recibió este mediodía a los prelados de la Región Sur 2 de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, que acaban de realizar su visita “ad limina”.

Hablando de los consagrados y consagradas, el Papa dijo que “nos recuerdan a “una planta llena de ramas que hunde sus raíces en el Evangelio y da frutos copiosos en cada época de la Iglesia”. Dado que la caridad es el primer fruto del Espíritu y el mayor de todos los carismas, una comunidad religiosa enriquece a la Iglesia, de la que es parte viva, en primer lugar con su amor: ama a su Iglesia particular, la enriquece con sus carismas y la abre a una dimensión más universal”.

Refiriéndose al problema de la “disminución de miembros en muchos Institutos y de su envejecimiento, evidente en algunas partes del mundo, algunos –afirmó- se preguntan si la vida consagrada sigue siendo todavía una propuesta capaz de atraer a los hombres y mujeres jóvenes”.

La vida consagrada como tal, continuó, “tiene su origen en el mismo Señor, que escogió para sí esta manera de vivir casta, pobre y obediente. Por eso, la vida consagrada nunca podrá faltar ni morir en la Iglesia: fue querida por el mismo Jesús como parte inamovible de su Iglesia. De ahí la llamada al compromiso general en la pastoral vocacional: si la vida consagrada es un bien para toda la Iglesia, algo que concierne a todos, también la pastoral que busca promover las vocaciones a la vida consagrada debe ser un compromiso sentido por todos: obispos, sacerdotes, religiosos y laicos”.

“Como afirma el decreto conciliar “Perfectae caritatis”, “la renovación y adaptación de los Institutos depende principalmente de la formación de sus miembros. Esta es una afirmación fundamental para cualquier forma de vida consagrada. La capacidad formativa de un Instituto, tanto en su etapa inicial como en las fases sucesivas, es fundamental para todo el proceso de renovación”.

Benedicto XVI concluyó pidiendo a los obispos que transmitieran “la viva gratitud” del Papa a las personas consagradas y que les dijeran que reza por ellas y que se acuerda en particular “de los ancianos y enfermos, y de quienes atraviesan momentos de crisis y de soledad, o sufren y se sienten confundidos y también de los jóvenes y las jóvenes que hoy llaman a la puerta de sus casas y piden entregarse a Jesucristo viviendo radicalmente el Evangelio”.
AL/ VIS 20101105 (420)

jueves, 28 de octubre de 2010

BRASIL: LA IGLESIA ENSEÑA LA DIGNIDAD DE HIJOS DE DIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 28 OCT 2010 (VIS).-Los prelados de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (Región nordeste V), que han finalizado su quinquenal visita “ad limina”, fueron recibidos esta mañana por el Santo Padre.

“Hoy quisiera hablar con vosotros -dijo el Papa- de cómo la Iglesia, en su misión de servir de fermento de la sociedad humana mediante el Evangelio, enseña al ser humano su dignidad de hijo de Dios y su vocación a la unión con todos los hombres, de las cuales se derivan las exigencias de justicia y paz social conformes a la sabiduría divina”.

“Ante todo, el deber inmediato de actuar en favor de un orden justo en la sociedad es más bien propio de los fieles laicos, que, como ciudadanos libres y responsables, se esfuerzan por contribuir a una recta configuración de la vida social, respetando su legítima autonomía y el orden moral natural”, explicó el Santo Padre. “Vuestro deber, como obispos, junto con vuestro clero es mediato, ya que os compete contribuir a la purificación de la razón y al despertar moral de las fuerzas necesarias para construir una sociedad justa y fraterna. Sin embargo, cuando los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas lo exigen, los pastores tienen el grave deber de emitir un juicio moral, incluso en temas políticos”.

“A la hora de formular estos juicios, los pastores deben tener en cuenta el valor absoluto de aquellos preceptos morales negativos que hacen moralmente inaceptable la elección de una determinada acción intrínsecamente mala e incompatible con la dignidad humana. Esa decisión no puede ser rescatada por la bondad de cualquier fin, intención, consecuencia o circunstancia. Por lo tanto, sería totalmente falsa e ilusoria cualquier defensa de los derechos humanos, políticos, económicos y sociales que no abarcase la vigorosa defensa del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. En el ámbito de la defensa de los más débiles ¿quién es más indefenso que un niño no nacido o un paciente en estado vegetativo o terminal?”

“Cuando los proyectos políticos contemplan, de forma abierta o velada, la despenalización del aborto o la eutanasia, el ideal democrático -que es verdaderamente tal cuando reconoce y tutela la dignidad de toda persona humana- es traicionado en su misma base. Por lo tanto, queridos hermanos en el episcopado, a la hora de defender la vida “no debemos temer la hostilidad y la impopularidad, rechazando todo compromiso y ambigüedad que nos conformarían con la mentalidad de este mundo”, agregó el pontífice.

Para ayudar a los laicos a vivir su compromiso cristiano y socio-político de una manera unificada y coherente hacen falta -afirmó el Santo Padre - “una catequesis social y una formación adecuada en la doctrina social de la Iglesia. (...) Esto también significa que en algunas ocasiones, incluso los pastores deben recordar a todos los ciudadanos el derecho, que es también un deber, de utilizar libremente el voto para promover el bien común”.

“En este punto la política y la fe se encuentran. La fe tiene, sin duda, su naturaleza específica del encuentro con el Dios vivo, que abre nuevos horizontes mucho más allá de la esfera de la razón. (...) Sólo mediante el respeto, la promoción y la enseñanza incansable de la naturaleza trascendente del ser humano, se puede construir una sociedad justa. (...) Dios debe encontrar un lugar en la esfera pública, con específica referencia a la dimensión cultural, social, económica, y en particular política”, afirmó el Papa, citando su encíclica “Caritas in veritate”.

Benedicto XVI concluyó su discurso uniéndose al llamamiento de los obispos de Brasil en favor de la educación religiosa, y “más concretamente de la enseñanza plural y confesional de la religión en las escuelas públicas del Estado” y señalando que “la presencia de símbolos religiosos en la vida pública es a la vez recordatorio de la trascendencia del hombre y la garantía de su respeto. Tienen un valor particular en el caso de Brasil, donde la religión católica es parte integrante de su historia”.
AL/ VIS 20101028 (670)

lunes, 4 de octubre de 2010

MISION, ELEMENTO ESENCIAL DE LA VOCACION DE BAUTIZADOS

CIUDAD DEL VATICANO, 4 OCT 2010 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy a los prelados de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (Región Norte 1 y Noroeste), al final de su visita “ad limina”.

En el discurso que les dirigió, el Papa elogió los esfuerzos de los obispos, que “careciendo a menudo de los medios adecuados” llevan “la Buena Nueva de Jesús a todos los rincones de la selva amazónica, conscientes de que Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen a conocer la verdad”.

“Dios puede lograr esta salvación por formas extraordinarias que sólo Él conoce”, afirmó. “Sin embargo, si su Hijo vino, fue precisamente para mostrarnos con su palabra y su vida, los caminos ordinarios de salvación, y nos mandó transmitir esta revelación a los demás con su propia autoridad. Por lo tanto, no podemos evitar este pensamiento: los hombres podrían salvarse por otras vías, gracias a la misericordia de Dios, sin el anuncio del Evangelio. Pero ¿puedo salvarme si por negligencia, temor, vergüenza o ideas erróneas dejo de anunciarlo?”.

“A veces nos encontramos con esta objeción: imponer una verdad, aunque sea la verdad del Evangelio, de la salvación, puede ser una violencia a la libertad religiosa”, señaló el Papa citando a este propósito la respuesta de Pablo VI: “Por supuesto que sin duda sería un error imponer cualquier cosa a la conciencia de nuestros hermanos. Pero sugerir el conocimiento de la verdad del Evangelio y la salvación en Jesucristo, con absoluta claridad y con todo el respeto por las opciones libres de la conciencia -y por tanto sin presiones coercitivas, sin persuasiones que carecen de honestidad, (...) -lejos de ser un ataque a la libertad religiosa, es un homenaje a esa libertad, que puede elegir una ruta que incluso los no creyentes consideran noble y edificante. (...) Presentar a Cristo y su reino de forma respetuosa, más que un derecho, es un deber de la evangelización”.

“La llamada a la misión –continuó el pontífice- no se dirige exclusivamente a un restringido grupo de miembros de la Iglesia, sino que es un imperativo dirigido a todos los bautizados, un elemento esencial de su vocación”. En este ámbito el Papa citó la Quinta Conferencia del Episcopado de América Latina y el Caribe (Aparecida, Brasil, 2007) entre cuyos objetivos estaba el de rescatar la dimensión misionera de la Iglesia convocando una “Misión Continental”.

“Los desafíos del contexto actual podrían conducir a una visión reduccionista del concepto de misión –observó el Santo Padre- Esta no puede limitarse a una simple búsqueda de nuevos modos para hacer la iglesia más atractiva y capaz de vencer la competencia con otros grupos religiosos o ideologías relativistas. La Iglesia no trabaja para sí misma: está el servicio de Jesucristo, existe para hacer que la Buena Nueva sea accesible a todas las personas. La Iglesia es católica precisamente porque invita a todos los seres humanos a experimentar la vida nueva en Cristo. La misión, por lo tanto, no es sino la consecuencia natural de la esencia misma de la Iglesia, un servicio del ministerio de unidad que Cristo quiso llevar a cabo en su cuerpo crucificado”.
AL/ VIS 20101004 (530)
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