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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Audiencia General: La salvación no se paga


Ciudad del Vaticano, 16 diciembre 2015 (VIS).-''He querido que el signo de la Puerta Santa estuviera presente en cada Iglesia particular para que el Jubileo de la Misericordia se convierta en una experiencia que todas las personas puedan compartir'', ha dicho el Santo Padre en la catequesis de la audiencia general de los miércoles, recordando la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de san Juan de Letrán y de las Puertas de la Misericordia en todas las catedrales de las diócesis del mundo el pasado domingo.

''Así ha empezado el Año Santo en toda la Iglesia y se celebra en cada diócesis como en Roma y Roma es el signo visible de la comunión universal'', añadió , manifestando el deseo de que la comunión eclesial sea cada vez más intensa, para que la iglesia sea en el mundo el signo viviente del amor y de la misericordia del Padre.

Pero ''la misericordia y el perdón no deben quedarse en meras palabras bonitas, sino realizarse en la vida cotidiana. Amar y perdonar son los signos visibles y concretos de que la fe ha transformado nuestros corazones y nos permite expresar en nosotros mismos la vida de Dios. Amar y perdonar como Dios ama y perdona. Es un programa de vida que no puede tener interrupciones o excepciones, sino que nos empuja a ir cada vez más lejos sin cansarnos, con la certeza de estar sostenidos por la presencia paternal de Dios''.

''Este gran signo de la vida cristiana luego se convierte en muchos otros signos que son característicos del Jubileo'', añadió, recalcando que la salvación no se paga, es gratuita y advirtiendo a los fieles que no se dejasen engañar y que supieran que por atravesar las Puertas Santas no se paga. ''La Puerta es Jesús, y Jesús es gratis...atravesar la Puerta Santa es el signo de nuestra confianza en el Señor Jesús que no vino para juzgar sino para salvar, es el signo de una verdadera conversión de nuestro corazón. Cuando crucemos esa puerta es bueno recordar que también debemos mantener abierta la puerta de nuestro corazón. Porque no tendría mucho efecto el Año Santo si la puerta de nuestro corazón no dejara pasar a Cristo que nos empuja a ir hacia los demás, para llevarles a Él y su amor. Así que, igual que la Puerta Santa se mantiene abierta, porque es el signo de la acogida que Dios nos reserva, que también nuestra puerta esté siempre abierta para no excluir a nadie''.

También la confesión es un signo importante del Jubileo. ''Recibir el sacramento con el cual nos reconciliamos con Dios -ha añadido- es tener una experiencia directa de su misericordia... Pero, ¿cómo se puede pedir a Dios que nos perdone si luego nosotros no somos capaces de perdonar? Por supuesto, perdonar no es fácil, porque nuestro corazón es pobre y con su propia fuerza no lo consigue. Pero si nos abrimos a recibir la misericordia de Dios para con nosotros, también nosotros seremos capaces de perdonar''.


Al final de la catequesis Francisco ha animado a todos a vivir el Jubileo comenzando por estas señales que comportan una gran fuerza de amor. ''¡Valor, adelante!,''

Nota de la Oficina de Prensa de la Santa Sede sobre el Informe del Comité Moneyval


Ciudad del Vaticano, 16 de diciembre de 2015 (Vis).-El segundo informe periódico del Comité Moneyval del pasado 8 de diciembre confirma que en los dos últimos años la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano han conseguido progresos notables en la construcción de un marco institucional y normativo para la prevención y la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrrorismo que es adecuado y eficaz ( en particular, en los apartados 18-19: los tribunales vaticanos han congelado 11.2 millones de euros como resultado de las investigaciones en curso), se lee hoy en una Nota publicada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Por cuanto se refiere a la Oficina del Promotor de Justicia, las investigaciones son complejas desde el punto de vista técnico y requieren un análisis detallado. Tienen una importante faceta internacional y transnacional ya que abarcan los delitos cometidos fuera del territorio vaticano y a personas que se encuentran fuera del Vaticano (cf.par. 18).

La Santa Sede ha establecido una red internacional que le permite colaborar activamente con otros Estados en estos casos, sea en el ámbito de la AIF (Autoridad de Información Financiera), como en el de los tribunales. Las informaciones y estadísticas contenidas en el Informe lo demuestran. El Tribunal vaticano ha solicitado y recibido la asistencia judiciaria recíproca (rogatorias) de otros Estados. El Informe confirma que la asistencia judiciaria recíproca es ampliamente utilizada (par. 79).


La Santa Sede acoge la invitación del Comité Moneyval para que refuerce todavía más a capacidad de sus tribunales y de la Gendarmería para conducir investigaciones más incisivas en el ámbito penal y castigar los delitos de blanqueo de capitales y de financiación del terrorismo cometidos en el ámbito de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano.

In memoriam


Ciudad del Vaticano, 16 de diciembre de 2015 (Vis).En los últimos meses han fallecido los siguientes prelados:

-Mons Peter Alfred Sutton, O.M.I., arzobispo emérito de Keewatin-Le Pas, Manitoba, Canadá, el 5 de septiembre a los 80 años.

-Mons Bruno Tommasi, arzobispo emérito de Lucca (Italia) el 17 de septiembre a los 85 años.

-Mons Georg Eder, arzobispo emérito de Salzburgo, Austria, el 19 de septiembre a los 87 años.
-Mons Giovanni De Vivo, obispo de Pescia, Italia el 20 de septiembre a los 75. años.
-Mons. Raphael Michael Fliss, obispo emérito de Superior, Wisconsin, USA, el 21 de septiembre a los 84 años.
-Mons. Carlos Anibal Altamirano Argüello, obispo de Azogues, Ecuador, el 25 de septiembre a los 73 años.

-Mons. Claudio Baggini, obispo emérito de Vigevano, Italia, el 25 de septiembre a los 79 años.

-Mons. Ferdinand Joseph Fonseca, obispo auxiliar emérito de Bombay, India, el 2 de octubre a los 89 años.

-Mons. Salvador Trane Modesto, obispo auxiliar emérito de San Carlos, Philippines, el 11 de octubre a los 85 años.
-Mons Ignazio Cannavò ,arzobispo emérito de Messina-Lipari-Santa Lucia del Mela, Italia el 18 de octubre a los 93 años.

-Mons. Alessandro Plotti, arzobispo emérito de Pisa, Italia, el el 19 de octubre a los 83 años.

-Mons.Gilberto Jiménez Narváez, obispo auxiliar emérito de Medellín, Colombia, el 20 de octubre a los 78 años.

-Cardenal Ján Chryzostom Korec, S.J, obispo emérito de Nitra, Eslovaquia, el 24 de octubre a los 91años.

-Mons. Gaston Élie Poulain, P.S.S.,obispo emérito de Périgueux -Sarlat, Francia, el 24 de octubre a los 88 años.

-Mons. Georg Müller, SS.CC, prelado emérito de Trondheim, Noruega, el 25 de octubre a los 64 años.
-Mons. Giuseppe Nazzaro, O.F.M, vicario apostólico emérito de Alepo, Siria, el 26 de octubre a los 77 años.

-Mons. Joseph Dergham, obispo emérito de El Cairo (Maronitas), Egipto, el 28 de octubre a los 85 años.

-Mons.Jorge Scarso, O.F.M. Cap, obispo emérito de Patos de Minas, Minas Gerais, Brasil, el 28 de octubre a los 99 años.

-Mons.Johannes Maria Trilaksyanta Pujasumarta, arzobispo de Semarang, Indonesia, el 10 de noviembre a los 65 años.

-Mons. José Benedito Simão, obispo de Assis, Sao Paulo, Brasil, el 27 de noviembre a los 64 años.

-Mons. Federico Ocampo Escaler, S.J, prelado emérito de Ipil, Filipinas, el 28 de noviembre a los 93 años.
-Mons. Antonio Troyo Calderón, obispo auxiliar emérito de San José de Costa Rica (Costa Rica), el 1 de diciembre a los 92

-Mons. Ricardo Guízar Díaz , arzobispo emérito de Tlalnepantla, México, México, el 4 de diciembre a los 82 años.

-Mons Luigi Conti, arzobispo y ex- nuncio apostólico emérito en Malta, el 5 de diciembre a los 86 años.

-Mons. Rrok Kola Mirdita, arzobispo de Tirana- Durazzo, Albania, el 7 de diciembre a los 76 años.

-Mons.Anthony Francis Sharma, S.J.,vicario apostólico emérito de Nepal, el 8 de diciembre a los 77 años.

-Cardenal Carlo Furno, Gran Maestro Emérito de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén el 9 de diciembre a los 94 años.

-Mons. Matthew Shija, obispo emérito de Kahama, Tanzania, el 9 de diciembre a los 91 años.

-CardenalJulio Terrazas Sandoval, C.SS.R. arzobispo emérito de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, el 9 de diciembre a los 79 años.

-Mons. Dermot Patrick O’Mahony, obispo auxiliar emérito de Dublin, Irlanda, el 10 de diciembre a los 80 años.


-Mons. Jiří Paďour, O.F.M. Cap, obispo emérito de České Budĕjovice República Checa, Republic, el 11 de diciembre a los 72 años.

Otros actos pontificios


Ciudad del Vaticano, 16 diciembre 2015 (VIS).- El Santo Padre:

-Ha aceptado la renuncia del obispo Paulo Sérgio Machado al gobierno pastoral de la diócesis de Sao Carlos en Brasil en conformidad con el canon 401, párrafo 2 del Código de Derecho Canónico.


-Ha nombrado a monseñor J. Gregory Kelly como obispo auxiliar de Dallas (superficie 19.457, población 3.847.430, católicos 1.165.582, sacerdotes 213, religiosos 205, diáconos permanentes 144) en E.E.U.U. El obispo electo nació en Iowa (E.E.U.U.) en 1956, y fue ordenado sacerdote en 1982. Ha estudiado Filosofía. Durante su ministerio pastoral ha sido entre otros, vicario parroquial, director de vocaciones sacerdotales, vicario foráneo, rector de seminario, y miembro del colegio de consultores. Desde 2008 hasta la actualidad era vicario para el clero.

martes, 15 de diciembre de 2015

Presentación del Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2016


Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre de 2015 (Vis).-Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha tenido lugar la presentación del Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de la Paz (1 enero 2016), cuyo título es ''Vence la indiferencia y conquista la paz''. Han intervenido el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, Flaminia Giovanelli y Vittorio V. Alberti, respectivamente, Subsecretario y Oficial del mismo dicasterio. También estaban presentes en la sala algunos refugiados procedentes de Siria, Somalia, Kenia y Costa de Marfil, a los que presta asistencia el Centro Astalli de Roma. El arzobispo de Monreale (Sicilia) Mons. Michele Pennisi y el sacerdote Luigi Ciotti, fundador del Grupo Abel y de la Asociación Libera, contribuyeron a la presentación con un testimonio escrito.

El cardenal Turkson comenzó explicando que en una época en que la actitud general de indiferencia está generalizada el Papa trata a fondo el problema de esta "globalización de la indiferencia", que partiendo de la indiferencia a Dios se extiende a los seres humanos y a la creación. El ser humano se siente autosuficiente y piensa que no debe nada a nadie, excepto a sí mismo y se atribuye solamente derechos y no deberes.

''Después de demostrar que la paz se ve amenazada por la indiferencia a todos los niveles -señaló el purpurado- el Mensaje ofrece una reflexión bíblica y teológica, que nos permite comprender la necesidad de superar la indiferencia para abrirnos a la compasión, la misericordia y al compromiso, y por tanto a la solidaridad''. Esta última se define como una virtud moral y una actitud que aquellos que tienen responsabilidades de tipo educativo o de formación, como las familias, los profesores, los trabajadores de la cultura y los medios de comunicación social, están llamados a cultivar''.

El documento reafirma la confianza en la capacidad der ser humano para vencer el mal con el bien e indica las múltiples formas de solidaridad presentes en la sociedad en favor de las víctimas de los conflictos armados, de los pobres y los migrantes y concluye con un llamamiento del Santo Padre para que cada uno, en el espíritu del Jubileo de la Misericordia, adopte un compromiso concreto para ayudar a mejorar la realidad en la que vive, de su familia, del barrio o del entorno de trabajo. Por eso, no es la indiferencia el centro del mensaje sino la esperanza en la capacidad del ser humano de no ceder a la resignación y a la indiferencia y, en este sentido, el Papa cita algunos acontecimientos claves de 2015, como la COP 21 sobre el clima, la Cumbre de Addis Abeba para recaudar fondos para el desarrollo sostenible del mundo, la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y el 50 aniversario de la publicación de Nostra Aetate y la Gaudium et Spes, dos documentos del Concilio Vaticano II que abrieron la puerta del diálogo con las religiones no cristianas y con toda la familia humana.

La Subsecretaria Flaminia Giovanelli puso en evidencia la continuidad del magisterio del Papa Francisco con el de sus predecesores Benedicto XVI y Juan Pablo II, resaltando que el primero había individuado en la cuestión antropológica la cuestión social actual, señalando el problema del nihilismo, mientras el vínculo con san Juan Pablo II era particularmente visible en la indicación del camino de la misericordia para contrastar la indiferencia.

Por su parte Vittorio V. Alberti subrayó que si la paz exige una victoria y una conquista es porque hay un contraste. ''La indiferencia -dijo- afecta a la esfera pública (política y cultura) y Francisco escribe solamente una vez una palabra que es capital en este contraste: corrupción. La llama cáncer social. Cuando era cardenal la había llamado ''cansancio de la trascendencia''...resignación, curvarse sobre sí mismo....Esa es la corrupción. Son tantas las palabras claves del Mensaje: capacidad de la persona, apatía, desapego y cierre, compromiso concreto para contribuir a mejorar la realidad. Pero ¿mejorar en nombre de qué?''.

''Si no creo que haya un futuro- continuó- no creo que las cosas tengan sentido. Y si no creo ¿dónde puedo encontrar la confianza y la fuerza para el compromiso, para contrastar la corrupción venciendo la indiferencia?...Pero ¿ésto es hoy una culpa?. Lo es y no lo es. Y éste es, quizás, el territorio más dramático del mensaje: la indiferencia que hay que tratar con misericordia. Si veo Palmira destruida o la corrupción que se difunde me siento aplastado porque no creo que todos juntos podamos cambiar este estado de cosas. Ahí está el nihilismo''.

''La misericordia no es solamente un hecho moral, sino mental e intelectual: es libertad de pensamiento y Francisco nos está dando las claves profundas para combatir la indiferencia. Está dando la base cultural para combatir la corrupción encuadrándola en el marco más amplio de la crisis del tiempo actual que es una crisis cultural. La falta de sentido es el sufrimiento más grande porque obligándonos a un presente perenne corrompe el pasado, el futuro y el presente mismo, agotando la trascendencia, debilitando el ir más allá, hacia un sueño o un ideal. Francisco nos dice que hace falta una respuesta cultural, una filosofía de la historia en nombre de la cual combatir la corrupción'', concluyó.

El arzobispo de Monreale en el texto enviado recuerda que es determinante para la credibilidad de la Iglesia que testimonie en primera persona la misericordia con las personas más frágiles de la sociedad entre las que el Papa cita a los presos y escribe: ''Espero que en la Iglesia y en la sociedad civil se tenga en cuenta el artículo de la Constitución Italiana que afirma que las penas no pueden consistir en tratamientos contrarios al sentido de humanidad y deben tender a la reeducación del condenado. La pena dentro de la prisión tiene sentido si, mientras reafirma las exigencias de la justicia y desalienta el crimen, sirve para la renovación de la persona, ofreciendo a quien se ha equivocado una posibilidad para reflexionar y cambiar de vida, para reinsertarse plenamente en la sociedad. La comunidad cristiana está llamada a educar, ayudar, rehabilitar, a hacer sentirse a cada persona digna de ser amada y promovida en la vida social''.


A su vez don Luigi Ciotti escribe que ''la paz en la perspectiva de Francisco es lo contrario del quietismo, del quedarse tranquilo. La verdadera paz comienza con un despertar espiritual que tiene inmediatas repercusiones prácticas y exige encarnarse en acciones que llaman en causa sea nuestro ser personas que nuestro ser ciudadanos...Habitar las ''periferias'' es el primer paso para la construcción de la paz, la base de una civilización más humana y de una sociedad de la cercanía, donde las personas no sean instrumento del provecho, y el bienestar de unos pocos no signifique la pobreza, la desesperación y la muerte de tantos otros''.

Vence la indiferencia y conquista la paz: Mensaje del Papa para la XLIX Jornada Mundial de la Paz


Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre de 2015 (Vis).-''Vence la indiferencia y conquista la paz'', es el título del Mensaje del Santo Padre para la celebración de la XLIX Jornada Mundial de la Paz que se celebra el 1 de enero de 2016. El mensaje está fechado en el Vaticano el pasado 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María y día de la apertura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia y se articula en siete capítulos: Dios no es indiferente. A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona; Custodiar las razones de la esperanza; Algunas formas de indiferencia; La paz amenazada por la indiferencia globalizada; De la indiferencia a la misericordia: la conversión del corazón;Promover una cultura de solidaridad y misericordia para vencer la indiferencia y La paz en el signo del Jubileo de la Misericordia.

Sigue el texto integral del Mensaje

1.Dios no es indiferente. A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona.

Al comienzo del nuevo año, quisiera acompañar con esta profunda convicción los mejores deseos de abundantes bendiciones y de paz, en el signo de la esperanza, para el futuro de cada hombre y cada mujer, de cada familia, pueblo y nación del mundo, así como para los Jefes de Estado y de Gobierno y de los Responsables de las religiones. Por tanto, no perdamos la esperanza de que 2016 nos encuentre a todos firme y confiadamente comprometidos, en realizar la justicia y trabajar por la paz en los diversos ámbitos. Sí, la paz es don de Dios y obra de los hombres. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las mujeres, llamados a llevarlo a la práctica.

Custodiar las razones de la esperanza

2.Las guerras y los atentados terroristas, con sus trágicas consecuencias, los secuestros de personas, las persecuciones por motivos étnicos o religiosos, las prevaricaciones, han marcado de hecho el año pasado, de principio a fin, multiplicándose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podría llamar una ''tercera guerra mundial en fases''. Pero algunos acontecimientos de los años pasados y del año apenas concluido me invitan, en la perspectiva del nuevo año, a renovar la exhortación a no perder la esperanza en la capacidad del hombre de superar el mal, con la gracia de Dios, y a no caer en la resignación y en la indiferencia. Los acontecimientos a los que me refiero representan la capacidad de la humanidad de actuar con solidariedad, más allá de los intereses individualistas, de la apatía y de la indiferencia ante las situaciones críticas.

Quisiera recordar entre dichos acontecimientos el esfuerzo realizado para favorecer el encuentro de los líderes mundiales en el ámbito de la COP 21, con la finalidad de buscar nuevas vías para afrontar los cambios climáticos y proteger el bienestar de la Tierra, nuestra casa común. Esto nos remite a dos eventos precedentes de carácter global: La Conferencia Mundial de Addis Abeba para recoger fondos con el objetivo de un desarrollo sostenible del mundo, y la adopción por parte de las Naciones Unidas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con el objetivo de asegurar para ese año una existencia más digna para todos, sobre todo para las poblaciones pobres del planeta.

El año 2015 ha sido también especial para la Iglesia, al haberse celebrado el 50 aniversario de la publicación de dos documentos del Concilio Vaticano II que expresan de modo muy elocuente el sentido de solidaridad de la Iglesia con el mundo. El papa Juan XXIII, al inicio del Concilio, quiso abrir de par en par las ventanas de la Iglesia para que fuese más abierta la comunicación entre ella y el mundo. Los dos documentos, Nostra aetate y Gaudium et spes, son expresiones emblemáticas de la nueva relación de diálogo, solidaridad y acompañamiento que la Iglesia pretendía introducir en la humanidad. En la Declaración Nostra aetate, la Iglesia ha sido llamada a abrirse al diálogo con las expresiones religiosas no cristianas. En la Constitución pastoral Gaudium et spes, desde el momento que ''los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo'', la Iglesia deseaba instaurar un diálogo con la familia humana sobre los problemas del mundo, como signo de solidaridad y de respetuoso afecto.

En esta misma perspectiva, con el Jubileo de la Misericordia, deseo invitar a la Iglesia a rezar y trabajar para que todo cristiano pueda desarrollar un corazón humilde y compasivo, capaz de anunciar y testimoniar la misericordia, de ''perdonar y de dar'', de abrirse ''a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea'', sin caer ''en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye''.

Hay muchas razones para creer en la capacidad de la humanidad que actúa conjuntamente en solidaridad, en el reconocimiento de la propia interconexión e interdependencia, preocupándose por los miembros más frágiles y la protección del bien común. Esta actitud de corresponsabilidad solidaria está en la raíz de la vocación fundamental a la fraternidad y a la vida común. La dignidad y las relaciones interpersonales nos constituyen como seres humanos, queridos por Dios a su imagen y semejanza. Como creaturas dotadas de inalienable dignidad, nosotros existimos en relación con nuestros hermanos y hermanas, ante los que tenemos una responsabilidad y con los cuales actuamos en solidariedad. Fuera de esta relación, seríamos menos humanos. Precisamente por eso, la indiferencia representa una amenaza para la familia humana. Cuando nos encaminamos por un nuevo año, deseo invitar a todos a reconocer este hecho, para vencer la indiferencia y conquistar la paz.

Algunas formas de indiferencia

3.Es cierto que la actitud del indiferente, de quien cierra el corazón para no tomar en consideración a los otros, de quien cierra los ojos para no ver aquello que lo circunda o se evade para no ser tocado por los problemas de los demás, caracteriza una tipología humana bastante difundida y presente en cada época de la historia. Pero en nuestros días, esta tipología ha superado decididamente el ámbito individual para asumir una dimensión global y producir el fenómeno de la ''globalización de la indiferencia''.

La primera forma de indiferencia en la sociedad humana es la indiferencia ante Dios, de la cual brota también la indiferencia ante el prójimo y ante lo creado. Esto es uno de los graves efectos de un falso humanismo y del materialismo práctico, combinados con un pensamiento relativista y nihilista. El hombre piensa ser el autor de sí mismo, de la propia vida y de la sociedad; se siente autosuficiente; busca no sólo reemplazar a Dios, sino prescindir completamente de él. Por consiguiente, cree que no debe nada a nadie, excepto a sí mismo, y pretende tener sólo derechos. Contra esta autocomprensión errónea de la persona, Benedicto XVI recordaba que ni el hombre ni su desarrollo son capaces de darse su significado último por sí mismo; y, precedentemente, Pablo VI había afirmado que ''no hay, pues, más que un humanismo verdadero que se abre a lo Absoluto, en el reconocimiento de una vocación, que da la idea verdadera de la vida humana''.
La indiferencia ante el prójimo asume diferentes formas. Hay quien está bien informado, escucha la radio, lee los periódicos o ve programas de televisión, pero lo hace de manera frívola, casi por mera costumbre: estas personas conocen vagamente los dramas que afligen a la humanidad pero no se sienten comprometidas, no viven la compasión. Esta es la actitud de quien sabe, pero tiene la mirada, la mente y la acción dirigida hacia sí mismo. Desgraciadamente, debemos constatar que el aumento de las informaciones, propias de nuestro tiempo, no significa de por sí un aumento de atención a los problemas, si no va acompañado por una apertura de las conciencias en sentido solidario. Más aún, esto puede comportar una cierta saturación que anestesia y, en cierta medida, relativiza la gravedad de los problemas. ''Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una ''educación'' que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países —en sus gobiernos, empresarios e instituciones—, cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes''.

La indiferencia se manifiesta en otros casos como falta de atención ante la realidad circunstante, especialmente la más lejana. Algunas personas prefieren no buscar, no informarse y viven su bienestar y su comodidad indiferentes al grito de dolor de la humanidad que sufre. Casi sin darnos cuenta, nos hemos convertido en incapaces de sentir compasión por los otros, por sus dramas; no nos interesa preocuparnos de ellos, como si aquello que les acontece fuera una responsabilidad que nos es ajena, que no nos compete. ''Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien''.
Al vivir en una casa común, no podemos dejar de interrogarnos sobre su estado de salud, como he intentado hacer en la Laudato si’. La contaminación de las aguas y del aire, la explotación indiscriminada de los bosques, la destrucción del ambiente, son a menudo fruto de la indiferencia del hombre respecto a los demás, porque todo está relacionado. Como también el comportamiento del hombre con los animales influye sobre sus relaciones con los demás, por no hablar de quien se permite hacer en otra parte aquello que no osa hacer en su propia casa.

En estos y en otros casos, la indiferencia provoca sobre todo cerrazón y distanciamiento, y termina de este modo contribuyendo a la falta de paz con Dios, con el prójimo y con la creación.

La paz amenazada por la indiferencia globalizada

4. La indiferencia ante Dios supera la esfera íntima y espiritual de cada persona y alcanza a la esfera pública y social. Como afirmaba Benedicto XVI, ''existe un vínculo íntimo entre la glorificación de Dios y la paz de los hombres sobre la tierra''. En efecto, ''sin una apertura a la trascendencia, el hombre cae fácilmente presa del relativismo, resultándole difícil actuar de acuerdo con la justicia y trabajar por la paz''. El olvido y la negación de Dios, que llevan al hombre a no reconocer alguna norma por encima de sí y a tomar solamente a sí mismo como norma, han producido crueldad y violencia sin medida.

En el plano individual y comunitario, la indiferencia ante el prójimo, hija de la indiferencia ante Dios, asume el aspecto de inercia y despreocupación, que alimenta el persistir de situaciones de injusticia y grave desequilibrio social, los cuales, a su vez, pueden conducir a conflictos o, en todo caso, generar un clima de insatisfacción que corre el riesgo de terminar, antes o después, en violencia e inseguridad.

En este sentido la indiferencia, y la despreocupación que se deriva, constituyen una grave falta al deber que tiene cada persona de contribuir, en la medida de sus capacidades y del papel que desempeña en la sociedad, al bien común, de modo particular a la paz, que es uno de los bienes más preciosos de la humanidad.

Cuando afecta al plano institucional, la indiferencia respecto al otro, a su dignidad, a sus derechos fundamentales y a su libertad, unida a una cultura orientada a la ganancia y al hedonismo, favorece, y a veces justifica, actuaciones y políticas que terminan por constituir amenazas a la paz. Dicha actitud de indiferencia puede llegar también a justificar algunas políticas económicas deplorables, premonitoras de injusticias, divisiones y violencias, con vistas a conseguir el bienestar propio o el de la nación. En efecto, no es raro que los proyectos económicos y políticos de los hombres tengan como objetivo conquistar o mantener el poder y la riqueza, incluso a costa de pisotear los derechos y las exigencias fundamentales de los otros. Cuando las poblaciones se ven privadas de sus derechos elementares, como el alimento, el agua, la asistencia sanitaria o el trabajo, se sienten tentadas a tomárselos por la fuerza.

Además, la indiferencia respecto al ambiente natural, favoreciendo la deforestación, la contaminación y las catástrofes naturales que desarraigan comunidades enteras de su ambiente de vida, forzándolas a la precariedad y a la inseguridad, crea nuevas pobrezas, nuevas situaciones de injusticia de consecuencias a menudo nefastas en términos de seguridad y de paz social.¿Cuántas guerras ha habido y cuántas se combatirán aún a causa de la falta de recursos o para satisfacer a la insaciable demanda de recursos naturales?

De la indiferencia a la misericordia: la conversión del corazón

5. Hace un año, en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz ''no más esclavos, sino hermanos'', me referí al primer icono bíblico de la fraternidad humana, la de Caín y Abel , y lo hice para llamar la atención sobre el modo en que fue traicionada esta primera fraternidad. Caín y Abel son hermanos. Provienen los dos del mismo vientre, son iguales en dignidad, y creados a imagen y semejanza de Dios; pero su fraternidad creacional se rompe. ''Caín, además de no soportar a su hermano Abel, lo mata por envidia cometiendo el primer fratricidio''. El fratricidio se convierte en paradigma de la traición, y el rechazo por parte de Caín a la fraternidad de Abel es la primera ruptura de las relaciones de hermandad, solidaridad y respeto mutuo.

Dios interviene entonces para llamar al hombre a la responsabilidad ante su semejante, como hizo con Adán y Eva, los primeros padres, cuando rompieron la comunión con el Creador. ''El Señor dijo a Caín: ''Dónde está Abel, tu hermano? Respondió Caín: ''No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?''. El Señor le replicó: ¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo''.

Caín dice que no sabe lo que le ha sucedido a su hermano, dice que no es su guardián. No se siente responsable de su vida, de su suerte. No se siente implicado. Es indiferente ante su hermano, a pesar de que ambos estén unidos por el mismo origen. ¡Qué tristeza! ¡Qué drama fraterno, familiar, humano! Esta es la primera manifestación de la indiferencia entre hermanos. En cambio, Dios no es indiferente: la sangre de Abel tiene gran valor ante sus ojos y pide a Caín que rinda cuentas de ella. Por tanto, Dios se revela desde el inicio de la humanidad como Aquel que se interesa por la suerte del hombre. Cuando más tarde los hijos de Israel están bajo la esclavitud en Egipto, Dios interviene nuevamente. Dice a Moisés: ''He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a liberarlo de los egipcios, a sacarlo de esta tierra, para llevarlo a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel''. Es importante destacar los verbos que describen la intervención de Dios: Él ve, oye, conoce, baja, libera. Dios no es indiferente. Está atento y actúa.

Del mismo modo, Dios, en su Hijo Jesús, ha bajado entre los hombres, se ha encarnado y se ha mostrado solidario con la humanidad en todo, menos en el pecado. Jesús se identificaba con la humanidad: ''el primogénito entre muchos hermanos'' . Él no se limitaba a enseñar a la muchedumbre, sino que se preocupaba de ella, especialmente cuando la veía hambrienta o desocupada . Su mirada no estaba dirigida solamente a los hombres, sino también a los peces del mar, a las aves del cielo, a las plantas y a los árboles, pequeños y grandes: abrazaba a toda la creación. Ciertamente, él ve, pero no se limita a esto, puesto que toca a las personas, habla con ellas, actúa en su favor y hace el bien a quien se encuentra en necesidad. No sólo, sino que se deja conmover y llora . Y actúa para poner fin al sufrimiento, a la tristeza, a la miseria y a la muerte.

Jesús nos enseña a ser misericordiosos como el Padre. En la parábola del buen samaritano denuncia la omisión de ayuda frente a la urgente necesidad de los semejantes: ''lo vio y pasó de largo'' . De la misma manera, mediante este ejemplo, invita a sus oyentes, y en particular a sus discípulos, a que aprendan a detenerse ante los sufrimientos de este mundo para aliviarlos, ante las heridas de los demás para curarlas, con los medios que tengan, comenzando por el propio tiempo, a pesar de tantas ocupaciones. En efecto, la indiferencia busca a menudo pretextos: el cumplimiento de los preceptos rituales, la cantidad de cosas que hay que hacer, los antagonismos que nos alejan los unos de los otros, los prejuicios de todo tipo que nos impiden hacernos prójimo.

La misericordia es el corazón de Dios. Por ello debe ser también el corazón de todos los que se reconocen miembros de la única gran familia de sus hijos; un corazón que bate fuerte allí donde la dignidad humana —reflejo del rostro de Dios en sus creaturas— esté en juego. Jesús nos advierte: el amor a los demás —los extranjeros, los enfermos, los encarcelados, los que no tienen hogar, incluso los enemigos— es la medida con la que Dios juzgará nuestras acciones. De esto depende nuestro destino eterno. No es de extrañar que el apóstol Pablo invite a los cristianos de Roma a alegrarse con los que se alegran y a llorar con los que lloran, o que aconseje a los de Corinto organizar colectas como signo de solidaridad con los miembros de la Iglesia que sufren. Y san Juan escribe: ''Si uno tiene bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?''.

Por eso ''es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre. La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo. De este amor, que llega hasta el perdón y al don de sí, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres. Por tanto, donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia''.

También nosotros estamos llamados a que el amor, la compasión, la misericordia y la solidaridad sean nuestro verdadero programa de vida, un estilo de comportamiento en nuestras relaciones de los unos con los otros. Esto pide la conversión del corazón: que la gracia de Dios transforme nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, capaz de abrirse a los otros con auténtica solidariedad. Esta es mucho más que un ''sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas''. La solidaridad ''es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos'', porque la compasión surge de la fraternidad.

Así entendida, la solidaridad constituye la actitud moral y social que mejor responde a la toma de conciencia de las heridas de nuestro tiempo y de la innegable interdependencia que aumenta cada vez más, especialmente en un mundo globalizado, entre la vida de la persona y de su comunidad en un determinado lugar, así como la de los demás hombres y mujeres del resto del mundo.

Promover una cultura de solidaridad y misericordia para vencer la indiferencia

La solidaridad como virtud moral y actitud social, fruto de la conversión personal, exige el compromiso de todos aquellos que tienen responsabilidades educativas y formativas.

En primer lugar me dirijo a las familias, llamadas a una misión educativa primaria e imprescindible. Ellas constituyen el primer lugar en el que se viven y se transmiten los valores del amor y de la fraternidad, de la convivencia y del compartir, de la atención y del cuidado del otro. Ellas son también el ámbito privilegiado para la transmisión de la fe desde aquellos primeros simples gestos de devoción que las madres enseñan a los hijos.
Los educadores y los formadores que, en la escuela o en los diferentes centros de asociación infantil y juvenil, tienen la ardua tarea de educar a los niños y jóvenes, están llamados a tomar conciencia de que su responsabilidad tiene que ver con las dimensiones morales, espirituales y sociales de la persona. Los valores de la libertad, del respeto recíproco y de la solidaridad se transmiten desde la más tierna infancia. Dirigiéndose a los responsables de las instituciones que tienen responsabilidades educativas, Benedicto XVI afirmaba: ''Que todo ambiente educativo sea un lugar de apertura al otro y a lo transcendente; lugar de diálogo, de cohesión y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus propias potencialidades y riqueza interior, y aprenda a apreciar a los hermanos. Que enseñe a gustar la alegría que brota de vivir día a día la caridad y la compasión por el prójimo, y de participar activamente en la construcción de una sociedad más humana y fraterna''.

Quienes se dedican al mundo de la cultura y de los medios de comunicación social tienen también una responsabilidad en el campo de la educación y la formación, especialmente en la sociedad contemporánea, en la que el acceso a los instrumentos de formación y de comunicación está cada vez más extendido. Su cometido es sobre todo el de ponerse al servicio de la verdad y no de intereses particulares. En efecto, los medios de comunicación ''no sólo informan, sino que también forman el espíritu de sus destinatarios y, por tanto, pueden dar una aportación notable a la educación de los jóvenes. Es importante tener presente que los lazos entre educación y comunicación son muy estrechos: en efecto, la educación se produce mediante la comunicación, que influye positiva o negativamente en la formación de la persona''. Quienes se ocupan de la cultura y los medios deberían también vigilar para que el modo en el que se obtienen y se difunden las informaciones sea siempre jurídicamente y moralmente lícito.

La paz: fruto de una cultura de solidariedad, misericordia y compasión
7.Conscientes de la amenaza de la globalización de la indiferencia, no podemos dejar de reconocer que, en el escenario descrito anteriormente, se dan también numerosas iniciativas y acciones positivas que testimonian la compasión, la misericordia y la solidaridad de las que el hombre es capaz.

Quisiera recordar algunos ejemplos de actuaciones loables, que demuestran cómo cada uno puede vencer la indiferencia si no aparta la mirada de su prójimo, y que constituyen buenas prácticas en el camino hacia una sociedad más humana.

Hay muchas organizaciones no gubernativas y asociaciones caritativas dentro de la Iglesia, y fuera de ella, cuyos miembros, con ocasión de epidemias, calamidades o conflictos armados, afrontan fatigas y peligros para cuidar a los heridos y enfermos, como también para enterrar a los difuntos. Junto a ellos, deseo mencionar a las personas y a las asociaciones que ayudan a los emigrantes que atraviesan desiertos y surcan los mares en busca de mejores condiciones de vida. Estas acciones son obras de misericordia, corporales y espirituales, sobre las que seremos juzgados al término de nuestra vida.

Me dirijo también a los periodistas y fotógrafos que informan a la opinión pública sobre las situaciones difíciles que interpelan las conciencias, y a los que se baten en defensa de los derechos humanos, sobre todo de las minorías étnicas y religiosas, de los pueblos indígenas, de las mujeres y de los niños, así como de todos aquellos que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Entre ellos hay también muchos sacerdotes y misioneros que, como buenos pastores, permanecen junto a sus fieles y los sostienen a pesar de los peligros y dificultades, de modo particular durante los conflictos armados.

Además, numerosas familias, en medio de tantas dificultades laborales y sociales, se esfuerzan concretamente en educar a sus hijos ''contracorriente'', con tantos sacrificios, en los valores de la solidaridad, la compasión y la fraternidad. Muchas familias abren sus corazones y sus casas a quien tiene necesidad, como los refugiados y los emigrantes. Deseo agradecer particularmente a todas las personas, las familias, las parroquias, las comunidades religiosas, los monasterios y los santuarios, que han respondido rápidamente a mi llamamiento a acoger una familia de refugiados.

Por último, deseo mencionar a los jóvenes que se unen para realizar proyectos de solidaridad, y a todos aquellos que abren sus manos para ayudar al prójimo necesitado en sus ciudades, en su país o en otras regiones del mundo. Quiero agradecer y animar a todos aquellos que se trabajan en acciones de este tipo, aunque no se les dé publicidad: su hambre y sed de justicia será saciada, su misericordia hará que encuentren misericordia y, como trabajadores de la paz, serán llamados hijos de Dios .

La paz en el signo del Jubileo de la Misericordia

8.En el espíritu del Jubileo de la Misericordia, cada uno está llamado a reconocer cómo se manifiesta la indiferencia en la propia vida, y a adoptar un compromiso concreto para contribuir a mejorar la realidad donde vive, a partir de la propia familia, de su vecindario o el ambiente de trabajo.

Los Estados están llamados también a hacer gestos concretos, actos de valentía para con las personas más frágiles de su sociedad, como los encarcelados, los emigrantes, los desempleados y los enfermos.

Por lo que se refiere a los detenidos, en muchos casos es urgente que se adopten medidas concretas para mejorar las condiciones de vida en las cárceles, con una atención especial para quienes están detenidos en espera de juicio, teniendo en cuenta la finalidad reeducativa de la sanción penal y evaluando la posibilidad de introducir en las legislaciones nacionales penas alternativas a la prisión. En este contexto, deseo renovar el llamamiento a las autoridades estatales para abolir la pena de muerte allí donde está todavía en vigor, y considerar la posibilidad de una amnistía.

Respecto a los emigrantes, quisiera dirigir una invitación a repensar las legislaciones sobre los emigrantes, para que estén inspiradas en la voluntad de acogida, en el respeto de los recíprocos deberes y responsabilidades, y puedan facilitar la integración de los emigrantes. En esta perspectiva, se debería prestar una atención especial a las condiciones de residencia de los emigrantes, recordando que la clandestinidad corre el riesgo de arrastrarles a la criminalidad.

Deseo, además, en este Año jubilar, formular un llamamiento urgente a los responsables de los Estados para hacer gestos concretos en favor de nuestros hermanos y hermanas que sufren por la falta de trabajo, tierra y techo. Pienso en la creación de puestos de trabajo digno para afrontar la herida social de la desocupación, que afecta a un gran número de familias y de jóvenes y tiene consecuencias gravísimas sobre toda la sociedad. La falta de trabajo incide gravemente en el sentido de dignidad y en la esperanza, y puede ser compensada sólo parcialmente por los subsidios, si bien necesarios, destinados a los desempleados y a sus familias. Una atención especial debería ser dedicada a las mujeres —desgraciadamente todavía discriminadas en el campo del trabajo— y a algunas categorías de trabajadores, cuyas condiciones son precarias o peligrosas y cuyas retribuciones no son adecuadas a la importancia de su misión social.

Por último, quisiera invitar a realizar acciones eficaces para mejorar las condiciones de vida de los enfermos, garantizando a todos el acceso a los tratamientos médicos y a los medicamentos indispensables para la vida, incluida la posibilidad de atención domiciliaria.
Los responsables de los Estados, dirigiendo la mirada más allá de las propias fronteras, también están llamados e invitados a renovar sus relaciones con otros pueblos, permitiendo a todos una efectiva participación e inclusión en la vida de la comunidad internacional, para que se llegue a la fraternidad también dentro de la familia de las naciones.
En esta perspectiva, deseo dirigir un triple llamamiento para que se evite arrastrar a otros pueblos a conflictos o guerras que destruyen no sólo las riquezas materiales, culturales y sociales, sino también —y por mucho tiempo— la integridad moral y espiritual; para abolir o gestionar de manera sostenible la deuda internacional de los Estados más pobres; para la adoptar políticas de cooperación que, más que doblegarse a las dictaduras de algunas ideologías, sean respetuosas de los valores de las poblaciones locales y que, en cualquier caso, no perjudiquen el derecho fundamental e inalienable de los niños por nacer.

Confío estas reflexiones, junto con los mejores deseos para el nuevo año, a la intercesión de María Santísima, Madre atenta a las necesidades de la humanidad, para que nos obtenga de su Hijo Jesús, Príncipe de la Paz, el cumplimento de nuestras súplicas y la bendición de nuestro compromiso cotidiano en favor de un mundo fraterno y solidario''.




Decretos de la Congregación para las Causas de los Santos


Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre recibió ayer tarde al cardenal Angelo Amato SDB, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y autorizó la promulgación de los siguientes decretos:

MILAGROS

-un milagro atribuido a la intercesión de la beata Maria Elisabeth Hesselblad, religiosa sueca fundadora de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida. (1870 - 1957).

-un milagro atribuido a la intercesión del Siervo de Dios Ladislaw Bukowiński, sacerdote diocesano ucraniano (1904 - 1974).

-un milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios Maria Celeste Crostarosa (en el siglo, Giulia), religiosa italiana fundadora de las Hermanas del Santísimo Redentor (1696 - 1755).

un milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios Maria di Gesù (en el siglo: Carolina Santocanale), religiosa italiana fundadora de la Congregación de las Hermanas Capuchinas de Lourdes (1852 - 1923).

-un milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios Itala Mela, oblate benedictina del Monasterio de San Pablo en Roma, italiana (1904 - 1957).

VIRTUDES HEROICAS

-Siervo de Dios Angelo Ramazzotti, Patriarche de Venecia (Italia), fundador del Instituto para las Misiones Extranjeras PIME (1800 - 1861).

-Siervo de Dios Joseph Vithayathil, sacerdote diocesano hindú, fundador de la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia (1865 - 1964).

-Siervo de Dios José María Arizmendiarrieta, sacerdote diocesano español (1915 - 1976).

-Siervo de Dios Giovanni Schiavo, sacerdote italiano profeso de la Congregación de San José (1903 - 1967).

-Siervo de Dios Venanzio Maria Quadri ( en el siglo Antonio), religioso italiano profeso de la Orden los Siervos de María (1916 - 1937).

-Siervo de Dios William Gagnon, religioso norteamericano profeso de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (1905 - 1972).

-Sierva de Dios Teresa Rosa Fernanda de Saldanha Oliveira e Sousa, religiosa portuguesa de la Tercera Orden de Santo Domingo fundadora de la Congregación de Portugal de las Dominicas de Santa Catalina de Siena (1837 - 1916).

-Sierva de Dios María Emilia Riquelme Zayas, religiosa española fundadora del Instituto de las Misioneras del Santísimo Sacramento y de la Bienaventurada Virgen Inmaculada (1847 - 1940).

-Sierva de Dios María Esperanza de la Cruz (en el siglo, Salustiana Antonia Ayerbe Castillo), religiosa española cofundadora de las Misioneras Agustinas Recoletas (1890 - 1967).

-Sierva de Dios Emanuela Maria Magdalena Kalb (Helena), religiosa polaca profesa de la Congregación de las Hermanas Canónicas del Santo Espíritu en Sassia(1899 - 1986).

-Siervo de Dios Niklaus Wolf, padre de familia suizo (1756 - 1832).


-Siervo de Dios Teresio Olivelli, laico italiano, fallecido en el campo de concentración de Hersbruck, Alemania (1916 - 1945).

Audiencias


Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre recibió ayer tarde en audiencia:

-Cardenal Angelo Amato,SDB, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.


-Cardenal Walter Kasper, Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 15 diciembre 2015 (VIS).- El Santo Padre nombró al reverendo James Patrick Powers obispo de Superior (superficie 40.701, población 467.000, católicos 77.800, sacerdotes 70, religiosos 75, diáconos permanentes 64) en Estados Unidos. El obispo electo nació en 1953 en Baldwin (Wisconsin, USA) y fue ordenado sacerdote en 1990. Ha estudiado Derecho Canónico en la Saint Paul's University de Ottawa (Canadá). En su ministerio pastoral ha sido entre otros, vicario y administrador parroquial, vicario judicial adjunto, vicario general, administrador diocesano. Actualmente era párroco de Saint Joseph en Rice Lake (USA).

lunes, 14 de diciembre de 2015

Audiencia al Presidente de Sri Lanka: El proceso de paz y reconciliación contribuya a la sólida armonía social


Ciudad del Vaticano, 14 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre ha recibido en audiencia en el Palacio Apostólico Vaticano al Presidente de Sri Lanka, Maithripala Sirisena, que se ha reunido sucesivamente con el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado acompañado por el arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados.

Los coloquios, transcurridos en una atmósfera de cordialidad, se abrieron con el recuerdo de la visita del Santo Padre a Sri Lanka el pasado mes de enero, para pasar más tarde a examinar algunos aspectos de la historia reciente del país y del proceso de paz y reconciliación en curso, manifestando el deseo de que contribuya a promover una sólida armonía social. Asimismo, se evidenció la contribución de la Iglesia católica en varios sectores de la sociedad y la importancia del diálogo interreligioso.

También hubo un intercambio de pareceres sobre el tema del ambiente y una evaluación de los resultados de la Conferencia sobre el cambio climático recientemente concluida en París.


Proyecto Policoro: Un trabajo que haga verdaderamente libre al hombre


Ciudad del Vaticano, 14 diciembre 2015 (VIS).- Encontrar respuestas a la cuestión existencial de muchos jóvenes que arriesgan el pasar del desempleo del trabajo al desempleo de la vida. Este es el deseo del proyecto Policoro que nació hace veinte años como fruto del resultado de la Asamblea eclesial de Palermo. Esta mañana, en el Aula Pablo VI, sus componentes han encontrado al Santo Padre que ha recordado cómo en su intento de combinar el Evangelio con la realidad de la vida, este proyecto representó enseguida una importante iniciativa para la promoción de la juventud, una verdadera oportunidad para el desarrollo local a nivel nacional. ''Sus ideas claves han logrado éxito -ha dicho-: la formación de jóvenes, el lanzamiento de cooperativas, la creación de figuras de mediación como "líderes de comunidad" y una serie de acciones concretas, signo visible del compromiso de estos veinte años de presencia activa''.

''Con su concreta atención al territorio y la búsqueda de soluciones comunes -ha continuado-, el Proyecto Policoro ha demostrado cómo la calidad del trabajo "libre, creativo, participativo y solidario" exprese, y haga crecer la dignidad de la vida humana. ¡No perdamos de vista la urgente necesidad de reafirmar esta dignidad! Es característica de todos y de cada uno''... cuando no hay trabajo lo que se arriesga es la dignidad, porque la falta de trabajo no sólo no te permite traer a casa el pan, sino que no te hace sentirte digno de ganarte la vida. Hoy en día los jóvenes son víctimas de esto. ¿Cuántos de ellos han dejado ya de buscar trabajo, resignados a los continuos rechazos o a la indiferencia de una sociedad que premia a los privilegiados de siempre - a pesar de que sean corruptos - y evita a aquellos que se merecen tener éxito?. El premio parece ir a aquellos que están seguros de sí mismos, aunque esta seguridad se adquiera con la corrupción. El trabajo no es un regalo que se concede amablemente a algunos recomendados: ¡es un derecho para todos!.

''Vosotros representáis sin duda un signo cierto de esperanza para todos aquellos que no se han rendido, sino que han decidido trabajar con coraje para crear o mejorar sus propias oportunidades de empleo''. El Papa les ha invitado a seguir promoviendo iniciativas para los jóvenes en forma comunitaria y participativa, diciendo: ''A la pregunta de: ¿Qué tiene que ver la Iglesia con mi situación?'', qué habréis escuchado varias veces. La respuesta es ''el testimonio'. Y aquí podéis hacer vuestra parte... podéis aportar vuestro testimonio, cuerpo a cuerpo con los que necesitan valor y apoyo''.

Francisco ha destacado al final que la tarea de Policoro no es simplemente la de ayudar a los jóvenes a encontrar una ocupación sino ''una responsabilidad de evangelización, a través del valor santificador del trabajo. Pero no de cualquier trabajo. No del trabajo que explota, que oprime, y que humilla, sino del trabajo que hace al hombre verdaderamente libre, de acuerdo con su noble dignidad''.





Francisco abre la Puerta Santa de San Juan de Letrán


Ciudad del Vaticano, 13 de diciembre de 2015 (Vis).-El tercer domingo de Adviento el Papa abrió la tercera Puerta Santa en este Año Jubilar de la Misericordia. Después de la Puerta de la catedral de Bangui en la República Centroafricana, el 29 de noviembre y de la de la basílica de San Pedro, el 8 de diciembre, hoy fue la Puerta de la catedral del Obispo de Roma, San Juan de Letrán. En este domingo de ''Gaudete'', o de la alegría, Francisco reafirmó que el motivo de esa alegría, expresado en las lecturas con palabras que infunden esperanza, y permiten mirar el futuro con serenidad, es que ''el Señor ha abolido toda condena y ha decidido vivir entre nosotros''.

Cuando nuestra mirada se dirige hacia la Navidad ya próxima, dijo en la homilía pronunciada durante la santa misa ''no podemos dejarnos llevar por el cansancio ni está permitida ninguna forma de tristeza, aunque tengamos motivos, por tantas preocupaciones y por las múltiples formas de violencia que hieren nuestra humanidad. La venida del Señor debe llenar nuestro corazón de alegría''.

El Papa citó la primera lectura del profeta Sofonías donde ''en un contexto histórico de grandes abusos y violencias, por obra sobre todo de hombres de poder, Dios hace saber que Él mismo reinará sobre su pueblo, que no lo dejará más a merced de la arrogancia de sus gobernantes, y que lo liberará de toda angustia. Hoy se nos pide que no dejemos caer nuestros brazos a causa de la duda, de la impaciencia o del sufrimiento''. San Pablo retoma la enseñanza de Sofonías y la repite: ''El Señor está cerca''. Por esto debemos alegrarnos siempre, y con nuestra afabilidad dar testimonio de la cercanía y de la atención de Dios con cada persona''.

''Hemos abierto la Puerta Santa, aquí y en todas las catedrales del mundo -recordó - También este simple signo es una invitación a la alegría. Inicia el tiempo del gran perdón. Es el Jubileo de la Misericordia. Es el momento de descubrir la presencia de Dios y su ternura de Padre. A Dios no le gusta la rigidez. Es un Padre tierno; todo lo hace con ternura de Padre. Seamos también nosotros como la gente que interrogaba a Juan: ''¿Qué tenemos que hacer?' . Y la respuesta del Bautista no se hace esperar: Invita a actuar con justicia y a atender a las necesidades de cuantos se encuentran en dificultad. Lo que Juan exige a sus interlocutores, está ya en la Ley. A nosotros, en cambio, se nos pide un compromiso más radical. Ante la Puerta Santa que estamos llamados a atravesar, se nos pide que seamos instrumentos de misericordia, conscientes de que éste será nuestro metro de juicio. El bautizado sabe que su compromiso es más grande. La fe en Cristo es un camino que dura toda la vida: el de ser misericordiosos como el Padre. La alegría de atravesar la Puerta de la Misericordia se acompaña con el compromiso de acoger y testimoniar un amor que va más allá de la justicia, un amor que no conoce confines. De este infinito amor, no obstante nuestras contradicciones, somos responsables''.

''Recemos por nosotros y por todos los que atravesarán la Puerta de la Misericordia, para que podamos comprender y acoger el infinito amor de nuestro Padre celestial, que recrea, transforma y reforma la vida'', dijo el Papa al final de su homilía.


Hoy también, el cardenal James M. Harvey, arcipreste de esa basílica abrió la Puerta Santa de San Pablo Extramuros, mientras en el resto del mundo se abrían también, como pidió el Papa, todas las Puertas Santas de iglesias y catedrales con motivo del Año de la Misericordia.

Ángelus: Alegría, don del Señor que se recibe con la conversión


Ciudad del Vaticano, 13 diciembre 2015 (VIS).- El Santo Padre, puntual como de costumbre, se asomó esta mañana a la ventana de su estudio, en el Palacio Apostólico Vaticano, para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. Antes de la oración mariana, el Pontífice les dirigió unas palabras:

''En el Evangelio de hoy -dijo- hay una pregunta que se repite tres veces: ¿Qué debemos hacer?... Es lo que preguntó la muchedumbre, los cobradores de impuestos, y algunos soldados al profeta, Juan el Bautista, para saber qué debían hacer para convertirse tal y como él predicaba. La respuesta de Juan a la pregunta de la muchedumbre fue compartir los bienes de primera necesidad: ''El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto''. A los cobradores de impuestos le dijo que no exigieran nada más de la suma debida... no sobornar, y al tercer grupo, a los soldados, les pidió no extorsionar nada a ninguno, sino contentarse de sus sueldos''.

''Tres respuestas para un idéntico camino de conversión, que se manifiesta en empeños concretos de justicia y de solidaridad. Es el camino que Jesús indica en toda su predicación: el camino del amor hecho por el prójimo. Y en estas advertencias de Juan Bautista comprendemos cuáles eran las tendencias generales de quien en aquella época tenía el poder, bajo las formas diversas. Las cosas no han cambiado tanto. No obstante, ninguna categoría de personas está excluida de recorrer el camino de la conversión para obtener la salvación, ni siquiera los publicanos considerados pecadores por definición ... Dios no impide a ninguno la posibilidad de salvarse... Él está ansioso por usar la misericordia, usarla hacia todos en el tierno abrazo de reconciliación y de perdón''.

Francisco explicó cómo ''la liturgia de hoy nos repite, con las palabras de Juan, que es necesario convertirse, cambiar dirección de marcha y emprender el camino de la justicia, de la solidaridad, de la sobriedad: valores imprescindibles de una existencia plenamente humana y auténticamente cristiana. ¡Convertíos! Es la síntesis del mensaje del Bautista. Y la liturgia de este tercer domingo de Adviento nos ayuda a redescubrir una dimensión particular de la conversión: la alegría. Quien se convierte y se acerca al Señor siente la alegría''.

Asimismo destacó que hoy ''se necesita valentía para hablar de alegría, ¡se necesita sobre todo fe! El mundo está sofocado por tantos problemas, el futuro agobiado por incógnitas y temores. Y sin embargo, el cristiano es una persona alegre, y su alegría no es cualquier cosa superficial y efímera, sino profunda y estable, porque es un don del Señor que llena la vida. Nuestra alegría deriva de la certeza que ''el Señor está cerca'' . Está cerca con su ternura, con su misericordia, con su perdón, con su amor''.

Antes de finalizar pidió a la Virgen María que nos ayudase ''a reforzar nuestra fe, para que sepamos acoger al Dios de la alegría, que siempre quiere vivir en medio de sus hijos. Y que nuestra Madre nos enseñe a compartir las lágrimas con quien llora, para poder compartir también la sonrisa''.


Empeño común para la salvaguardia del clima


Ciudad del Vaticano, 13 diciembre 2015 (VIS).- Después de rezar e Ángelus, Francisco habló del acuerdo firmado en la Conferencia sobre el Cambio Climático, recién concluida en París y recordó que ''su actuación requerirá el esfuerzo de todos y la generosa dedicación por parte de cada uno. Deseando que sea garantizada una particular atención a las poblaciones más vulnerables -continuó- exhorto a la entera comunidad internacional a proseguir con solicitud el camino emprendido, en el signo de una solidaridad que sea cada vez más concreta''.

También señaló que el próximo 15 de diciembre, en Nairobi, iniciará la Conferencia Ministerial de la Organización Internacional del Comercio. Y dirigiéndose a los países que participarán, les pidió que ''las decisiones que tomen tengan en cuenta las necesidades de los pobres y de las personas más vulnerables, como también las legítimas aspiraciones de los países menos desarrollados y el bien común de la entera familia humana''.


Por último se refirió al hecho de que hoy que en todas las catedrales del mundo se abren las Puertas Santas, para que el Jubileo de la Misericordia pueda ser vivido plenamente en las Iglesias particulares. ''Deseo -dijo- que este intenso momento estimule a tantos para hacerse instrumentos de la ternura de Dios. Como expresión de las obras de misericordia, están abiertas también las “Puertas de la Misericordia” en los lugares de dificultad y de marginación. Con estas palabras recordó a los detenidos de las cárceles de todo el mundo y antes de finalizar, saludó también a todos los fieles y peregrinos.

El Papa irá a Guadalupe el próximo 13 de febrero


Ciudad del Vaticano, 13 de diciembre de 2015 (Vis).-Ayer tarde en la solemnidad litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de Guadalupe, Patrona de América Latina, el Santo Padre celebró la misa en la basílica de San Pedro. La celebración estuvo precedida por el rezo del Santo Rosario y en ambos eventos participaron cientos de personas, por la mayor parte procedentes de todo el continente americano, donde la devoción de la Guadalupana se extiende desde Alaska hasta la Tierra de Fuego. En la homilía que pronunció, el Papa hizo hincapié en la misericordia de María, pidiendo que a través de ella entendamos cuanto nos quiere Diois.

Francisco comenzó citando las frases del profeta Sofonías en la primera lectura: ''El Señor tu Dios, está en medio de ti se alegra y goza contigo, te renueva con su amor; exulta y se alegra contigo como en día de fiesta''. ''Estas palabras dirigidas a Israel -dijo- pueden también ser referidas a nuestra Madre la Virgen María, a la Iglesia, y a cada uno de nosotros, a nuestra alma amada por Dios con amor misericordioso. Sí, Dios nos ama tanto que incluso se goza y se complace en nosotros. Nos ama con amor gratuito, sin límites, sin esperar nada en cambio. No le gusta el pelagianismo. Este amor misericordioso es el atributo más sorprendente de Dios, la síntesis en que se condensa el mensaje evangélico, la fe de la Iglesia''.

Después explicó que el término ''misericordia'' está formado por dos palabras: miseria y corazón. El corazón ''indica la capacidad de amar; la misericordia es el amor que abraza la miseria de la persona humana. Es un amor que ''siente'' nuestra indigencia como si fuera propia, para liberarnos de ella... ''El Verbo se hizo carne'', a Dios tampoco le gusta el gnosticismo, quiso compartir todas nuestras fragilidades. Quiso experimentar nuestra condición humana, hasta cargar en la Cruz con todo el dolor de la existencia humana. Est tal el abismo de su compasión y misericordia... Ningún pecado puede cancelar su cercanía misericordiosa, ni impedirle poner en acto su gracia de conversión, con tal de que la invoquemos. Más aún, el mismo pecado hace resplandecer con mayor fuerza el amor de Dios Padre quien, para rescatar al esclavo, ha sacrificado a su Hijo. Esa misericordia de Dios llega a nosotros con el don del Espíritu Santo... Por más grandes y graves que sean los pecados del mundo, el Espíritu, que renueva la faz de la tierra, posibilita el milagro de una vida más humana, llena de alegría y esperanza''.

'Comentando la segunda lectura, donde el apóstol San Pablo afirma :'El Señor está cerca... nada nos tiene que preocupar'', el Obispo de Roma añadió: ''Están cerca El y su Madre''. La misericordia más grande del Señor radica en su estar en medio de nosotros, en su presencia y compañía. ''Camina junto a nosotros -dijo- nos muestra el sendero del amor, nos levanta en nuestras caídas, -y con qué ternura lo hace- nos sostiene ante nuestras fatigas, nos acompaña en todas las circunstancias de nuestra existencia. Nos abre los ojos para mirar las miserias propias y del mundo, pero a la vez nos llena de esperanza.... Esta es la fuente de nuestra vida pacificada y alegre; nada ni nadie puede robarnos esta paz y esta alegría, no obstante los sufrimientos y las pruebas de la vida. El Señor con su ternura nos abre su corazón, nos abre su amor. El Señor le tiene alergia a las rigideces. ''Anunciar la Buena noticia a los pobres, como Juan Bautista, realizando las obras de misericordia -sugirió- es una buena manera de esperar la venida de Jesús en la Navidad''.

''En una de las oraciones más queridas por el pueblo cristiano, la Salve Regina, llamamos a María ''madre de misericordia'' -señaló el Pontífice- Ella, que ha vivido siempre íntimamente unida a su Hijo, sabe mejor que nadie lo que Él quiere: que todos los hombres se salven, y que a ninguna persona le falte nunca la ternura y el consuelo de Dios. A María santísima le encomendamos los sufrimientos y las alegrías de los pueblos de todo el continente americano, que la aman como madre y reconocen como ''patrona'', bajo el título entrañable de Nuestra Señora de Guadalupe.

''Que la dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios -concluyó el Papa- A Ella le pedimos que este año jubilar sea una siembra de amor misericordioso en el corazón de las personas, las familias y las naciones. Que nos convirtamos en misericordiosos, y que las comunidades cristianas sepan ser oasis y fuentes de misericordia, testigos de una caridad que no admite exclusiones. Para pedirle esto, de una manera fuerte, viajaré a venerarla en su Santuario el próximo 13 de febrero. Allí pediré todo esto para toda América, de la cual es especialmente Madre. A Ella le suplico que guíe los pasos de su pueblo americano, pueblo peregrino que busca a la Madre de misericordia, y solamente le pide una cosa: que le muestre a su Hijo Jesús''.

Finalizada la homilía y durante la oración de los fieles, el Papa rezó por sus padres, Mario y Regina, ''quienes me dieron la vida y me transmitieron la fe'', -dijo- y ''que en un día como hoy, hace ochenta años, contrajeron matrimonio''.


Como el año pasado también esta vez, al final de la misma se cantó "La Guadalupana", el canto a la Virgen de Guadalupe conocido en todo el mundo.
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