Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre 2012 (VIS).-El cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, en nombre del Santo Padre, ha enviado un telegrama a monseñor Jerald A. Doyle, administrador diocesano de Bridgeport (Estados Unidos), con motivo del asesinato de 26 personas, 20 niños y seis adultos, a manos de un francotirador en la escuela elemental de Sandy Hook en Newton (Connecticut).
Benedicto XVI manifiesta su dolor por los hechos y asegura sus oraciones por las víctimas y su cercanía a los familiares y a todos los afectados por este acontecimiento traumático. “Después de esta insensata tragedia -dice el texto- pide a Dios, Padre nuestro, que consuele a todos los que lloran y sostenga a la entera comunidad con la fuerza espiritual que triunfa sobre la violencia con el poder del perdón, la esperanza y el amor que reconcilia”.
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lunes, 17 de diciembre de 2012
AUDIENCIA AL PRESIDENTE DE LA AUTORIDAD PALESTINA
Ciudad
del Vaticano, 17 diciembre 2012
(VIS).-Esta mañana el Santo Padre ha recibido en audiencia en el
palacio apostólico vaticano al Presidente de la Autoridad Palestina,
Mahmoud Abbas que, sucesivamente, se ha encontrado con el cardenal
Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, a quien acompañaba el
arzobispo Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los
Estados.
En
el transcurso de las conversaciones, desarrolladas en un clima de
cordialidad, se ha hablado de la reciente resolución, aprobada por
la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, con
la cual se reconoce a Palestina como Estado Observador no miembro de
dicha organización. Se ha manifestado el deseo de que esa iniciativa
sirva de acicate a los esfuerzos de la comunidad internacional para
encontrar una solución justa y duradera al conflicto
israelí-palestino, que se podrá lograr solo reanudando con buena fe
las negociaciones entre ambas partes, y respetando los derechos de
todos.
Posteriormente
se ha abordado la situación en esa Región, atribulada por tantos
conflictos, deseando valor para la
reconciliación y para la paz.
Asimismo,
se ha hecho referencia a la aportación ofrecida por las comunidades
cristianas al bien común de la sociedad en los Territorios
Palestinos y en todo Oriente Medio.
EL PAPA A LOS ATLETAS OLÍMPICOS: SED MODELOS DE UN DEPORTE LEAL
Ciudad
del Vaticano, 17 diciembre 2012
(VIS).- “Cualquier actividad deportiva, tanto a
nivel amateur como profesional, requiere lealtad en la competición,
respeto por el propio cuerpo, solidaridad y altruismo; y después
llegan también la alegría, la satisfacción y la fiesta. Todo ello
presupone un camino de auténtica maduración humana, hecho de
renuncias, tenacidad, paciencia y sobre todo de humildad, que no se
aplaude, pero que es el secreto de la victoria”.
Con
estas palabras el Papa ha recibido esta mañana a los atletas que han
representado a Italia en las Olimpíadas de Londres 2012, en las que
consiguieron 28 medallas, entre ellas ocho de oro. Junto a los
deportistas estaban también los dirigentes del Comité Olímpico
Nacional Italiano (CONI).
“La
Iglesia se interesa por el deporte - ha dicho el Santo Padre- porque
le importa el ser humano en su totalidad y reconoce que la actividad
deportiva repercute también en la educación, la formación de la
persona, las relaciones y la espiritualidad (...) El atleta que vive
integralmente su experiencia está atento al proyecto de Dios sobre
su vida, aprende a escuchar su voz en los largos tiempos de
entrenamiento, a reconocerlo en el rostro del compañero y también
del adversario (...) Pienso en vosotros, queridos atletas, como
campeones y testigos, con una misión que cumplir: ser,
para los que os admiran, modelos válidos que imitar (...), maestros
de una práctica deportiva que sea siempre leal y límpida”.
El
Papa ha reiterado a los atletas que la presión por conseguir
resultados significativos “no debe llevar nunca a buscar atajos,
como sucede con el 'doping'. Que el espíritu de equipo os sirva de
acicate para evitar estos callejones sin salida, pero también de
apoyo a quien reconoce que se ha equivocado, para que sea acogido y
ayudado”.
En
el ámbito del Año de la Fe, el Santo Padre ha subrayado que el
deporte puede educar también al “entrenamiento espiritual, es
decir, a vivir cada día intentando que el bien triunfe sobre el mal,
la verdad sobre la mentira, el amor sobre el odio y, todo esto, en
primer lugar, consigo mismos. Pensando,además, en la tarea de la
nueva evangelización, también el mundo del deporte puede
considerarse como un moderno “atrio de los gentiles”, una ocasión
preciosa de encuentro abierta a todos, creyentes y no creyentes,
donde experimentar la alegría y también la fatiga de confrontarse
con personas diversas, por cultura, lengua y orientación religiosa”.
Por
último, ha recordado la figura del beato Pier Giorgio Frassati, “un
joven que unía la pasión del deporte -le gustaban sobre todo las
escaladas- y la pasión por Dios”, invitando a los atletas a leer
su biografía. “El beato Pier Giorgio nos demuestra que ser
cristianos significa amar a la vida, a la naturaleza, pero sobre todo
amar al prójimo, en particular, a las personas en dificultad. Deseo
a cada uno de vosotros que sintáis la alegría más grande, la de
mejorar día tras día, consiguiendo amar siempre un poco más”.
ACUERDO SANTA SEDE-REPUBLICA DE CHINA
Ciudad
del Vaticano, 17 diciembre 2012
(VIS).- Este lunes, ha tenido lugar en el Vaticano
y en Taipei el intercambio de notas verbales, con las que la
Secretaría de Estado y el Ministerio de Asuntos Exteriores
comunican, respectivamente, que la Santa Sede y la República de
China han llevado a cabo los procedimientos necesarios para la
entrada en vigor del Acuerdo entre la Congregación para la Educación
Católica de la Santa Sede y el Ministerio de Educación de la
República Popular de China sobre la colaboración en el campo de la
educación superior y en el reconocimiento de estudios, títulos,
diplomas y grados.
El
acuerdo, había sido en firmado en Taipei el 2 de diciembre de 2011
por el cardenal Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación para
la Educación Católica, y por el ministro de Educación de la
República de China (ROC), Wu Ching -ji. El pasado 20 de noviembre
fue aprobado por unanimidad por la Asamblea Parlamentaria (Yuan
Legislativo) de la República de China.
Se
trata de un acuerdo "de carácter cultural y administrativo"
firmado en el marco del Convenio
Regional de la UNESCO, sobre el reconocimiento de estudios, títulos
y diplomas de educación superior en Asia y el Pacífico, firmado en
Tokio el 26 de noviembre 2011 con la participación - entre otros
estados - de la República Popular de China y de
la Santa Sede. Los sectores regulados son dos: el propiamente
académico y administrativo del reconocimiento mutuo de los
estudios, títulos, diplomas y grados, y el de la cooperación en el
campo de la educación superior, que incluye la presencia de la
Iglesia Católica en el ámbito universitario de la zona de lengua
china.
Con
dicho acuerdo la R.O.C., concede a la Santa Sede sea el
reconocimiento de títulos de estudio y grados eclesiásticos
otorgados en todo el mundo, como el respeto de la normativa
canónica sobre la estructura y la gestión de las universidades
católicas y facultades eclesiásticas de teología en Taiwan,
al igual que la posibilidad de proponer los valores cristianos en
ámbito académico, también en las facultades diversas de las de
teología. Estas dos últimas garantías están contenidas
fundamentalmente en el art. 2, que establece el reconocimiento del
carácter único del sistema educativo que es propio de las
universidades y facultades eclesiásticas. Este reconocimiento
implica el respeto de la legislación académica canónica, la
salvaguardia del perfil católico de las instituciones académicas,
la competencia exclusiva de la Santa Sede en el
contenido, los programas y el nombramiento de los responsables y
profesores, así como un compromiso individual escrito ( maestros y
personal administrativo) de una conducta moral compatible con la
doctrina y la moral católicas. El resto del acuerdo trata, en su
mayor parte, de los aspectos técnico-burocráticos del
reconocimiento de estudios, calificaciones, títulos y grados; y
esto, citando, a menudo, literalmente, las
relativos convenios regionales de la UNESCO.
El
acuerdo también beneficiará a los eclesiásticos (sacerdotes,
seminaristas y religiosos), que desde China continental vayan a
estudiar a la Universidad Católica Fu Jen en Taipei
LA JUSTICIA Y LA CARIDAD NO SE CONTRAPONEN
Ciudad
del Vaticano, 16 de diciembre 2012 (VIS).-Después de la visita
pastoral a la parroquia de San Patricio en la colina Prenestina,
Benedicto XVI se ha asomado a mediodía a la ventana de su estudio
para rezar el Ángelus con los fieles reunidos en la Plaza de San
Pedro.
El
Papa ha abordado nuevamente la figura de Juan el Bautista, a quien
el Evangelio de hoy presenta mientras habla a la gente que se dirige
a él en el río Jordán para bautizarse exhortándola a prepararse
a la venida del Mesías. El diálogo entre la multitud que se
pregunta “¿Qué debemos hacer?” y el profeta, se revela “de
gran actualidad”.
La
primera respuesta está dirigida a la muchedumbre. El Bautista dice:
“El que tiene dos túnicas, que le
dé al que no tiene; y el que tiene
alimentos que haga lo mismo”. “Notamos, aquí - ha
explicado el Papa- un criterio de justicia, animado por la caridad.
La justicia pide que se supere el desequilibrio entre quien tiene lo
superfluo y quien carece de lo necesario; la caridad empuja a estar
atento al otro y a salir al encuentro de su necesidad, en lugar de
encontrar justificaciones para defender los propios intereses.
Justicia y caridad no se contraponen; ambas son necesarias y se
completan recíprocamente”.
La
segunda respuesta está dirigida a algunos publicanos, es decir,
recaudadores de impuestos por cuenta de los romanos. “Ya por ese
motivo los publicanos eran despreciados, y también porque, a menudo,
se aprovechaban de su posición para robar. El Bautista no les dice
que cambien de oficio, sino que no exijan nada más de cuanto ha
sido establecido. El profeta, en nombre de Dios, no pide gestos
excepcionales sino, ante todo, el cumplimiento honrado de su propio
deber. El primer paso hacia la vida eterna es siempre la observancia
de los mandamientos; en este caso el séptimo: “No robarás”.
La
tercera respuesta es para los soldados, “otra categoría dotada de
cierto poder y, por tanto, tentada de abusar de él. Juan les dice:
“No hagáis extorsión a nadie (...), y
contentaos con vuestras
pagas”. También aquí, la conversión comienza por la
honradez y el respeto de los demás: una indicación que vale para
todos, especialmente para quien tiene mayores responsabilidades”.
En
todos los diálogos “llama la atención cómo son concretas las
palabras de Juan: desde el momento en que Dios nos juzgará según
nuestras obras es con los comportamientos,
con los que hay que demostrar que se sigue
su voluntad. Y, precisamente por esto, las indicaciones del Bautista
son siempre actuales: también en nuestro mundo tan complejo, las
cosas irían mucho mejor si cada uno observara estas reglas de
conducta”.
Después
de la oración mariana, el Papa, en los saludos en diversos idiomas,
ha recordado que desde el próximo 28 de diciembre y hasta el 2 de
enero, tendrá lugar en Roma el Encuentro europeo de jóvenes,
organizado por la comunidad de Taizé. Benedicto XVI ha agradecido la
disponibilidad de las familias romanas para hospedarlos y, dado que
la afluencia será mayor de la esperada, ha renovado el llamamiento
que ya había dirigido a las parroquias para que otras familias vivan
“esta hermosa experiencia de amistad cristiana”.
A
continuación ha manifestado su cercanía espiritual a cuantos en
Polonia forman parte de la “Obra Natalicia de Ayuda a los Niños”.
“Espero – ha dicho – que esta iniciativa caritativa y
ecuménica, que supone un gesto de ayuda
concreta ofrecida a los necesitados, lleve la alegría a los
corazones de muchos niños. ¡Que la llama de las velas encendidas en
las familias durante la cena de Nochebuena sea el símbolo de esta
iniciativa!. Que Dios recompense la generosidad de los corazones y
que bendiga a todos”.
Por
último ha saludado a los niños de Roma que este domingo acuden a
la Plaza de San Pedro para que el Papa bendiga la figurita del Niño
Jesús que se pone en el Belén.
LA ALEGRÍA DEL TIEMPO DE ADVIENTO
Ciudad
del Vaticano, 16 de diciembre 2012 (VIS).-Benedicto XVI ha visitado
esta mañana, como obispo de Roma, la parroquia de San Patricio en la
colina Prenestina, una zona urbanizada entre los años 60 y 80 del
siglo pasado, que cuenta con una nueva iglesia desde 2007. El Papa
ha sido recibido por la comunidad parroquial entre la que se contaban
los niños bautizados este año, acompañados por sus padres y ha
presidido, a las 10,00, la Santa Misa.
En
el tercer domingo de Adviento, llamado “Gaudete”, porque invita a
la alegría, el Santo Padre ha recordado que el tiempo de Adviento
es, efectivamente, no sólo un tiempo de conversión sino también de
gozo porque “en el corazón de los creyentes se despierta la espera
del Salvador, y esperar la llegada de una persona amada es siempre
motivo de alegría”.
El
Papa ha comentado la primera lectura en la que el profeta Sofonías
utiliza la expresión “Alégrate, hija de Sión”, explicando que
el profeta quiere decir que “ya no hay ningún motivo de desaliento
(...) ni de tristeza cualquiera que sea la situación que debamos
afrontar porque estamos seguros de la presencia del Señor que, por
sí misma, basta para calmar y alegrar los corazones. El profeta,
además, nos da a entender que esa alegría es recíproca: nosotros
estamos invitados a alegrarnos, pero también el Señor se alegra de
su relación con nosotros (...) La alegría que se promete en este
texto se cumple en Jesús (...) que trae a los hombres la salvación,
una relación nueva con Dios, que vence al mal y a la muerte”.
“Dentro
de pocos días - ha dicho- celebraremos la Navidad, la fiesta de la
venida de Dios que se hizo niño y hermano nuestro para estar con
nosotros y compartir nuestra condición humana. Tenemos que
alegrarnos por esta cercanía, por su presencia e intentar comprender
siempre que está realmente cerca y así, dejar que penetre en
nosotros, la realidad de la bondad de Dios, de la alegría de Cristo
que está entre nosotros. San Pablo dice con fuerza en una de sus
cartas que nada puede separarnos del amor de Dios que se ha
manifestado en Cristo. Solo el pecado nos aleja de Él, pero éste es
un factor de separación que nosotros mismos introducimos en nuestra
relación con el Señor. Sin embargo, incluso cuando nos alejamos, Él
no cesa de amarnos y sigue estando cerca de nosotros con su
misericordia, con su disponibilidad a perdonar y recogernos en su
amor”.
Por
eso “no debemos angustiarnos nunca: siempre podemos exponer al
Señor nuestras peticiones, nuestras necesidades y preocupaciones
'con plegarias y oraciones'. Y este es un gran motivo de alegría,
saber que siempre es posible rezar al Señor y que el Señor nos
escucha, que Dios no está lejos,
sino que nos escucha, nos conoce y no rechaza nunca nuestras
súplicas, aunque no responda inmediatamente como desearíamos, pero
responde”.
Pero,
“la alegría que el Señor nos comunica debe encontrar en nosotros
el amor agradecido. Efectivamente, la alegría es plena cuando
reconocemos su misericordia, cuando prestamos
atención a los signos de su bondad (...) Los que acogen los dones de
Dios de forma egoísta no encuentra la alegría verdadera; en cambio,
quienes los utilizan
para amarlo con gratitud sincera y para transmitir su amor a los
demás, tienen el corazón lleno realmente
de alegría”, ha concluido el pontífice.
Terminada
la celebración eucarística, el Papa saludó a los ancianos y
enfermos de la parroquia y regresó al Vaticano para rezar el
Ángelus.
MENSAJE PARA LA L JORNADA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES, “SIGNO DE LA ESPERANZA FUNDADA SOBRE LA FE”
Ciudad
del Vaticano, 15 diciembre 2012
(VIS).-Hoy se ha hecho público el mensaje del Santo Padre para la L
Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrará el
21 de abril de 2013, cuarto domingo de Pascua. En él, Benedicto XVI
reflexiona sobre el tema: “Las
vocaciones, signo de la esperanza fundada sobre la fe”.
Ofrecemos a continuación amplios extractos de este mensaje.
"Queridos
hermanos y hermanas, ¿en qué consiste la fidelidad de Dios en la
que se puede confiar con firme esperanza? En su amor. Él, que es
Padre, vuelca en nuestro yo más profundo su amor, mediante el
Espíritu Santo . Y este amor, que se ha manifestado plenamente en
Jesucristo, interpela a nuestra existencia, pide una respuesta sobre
aquello que cada uno quiere hacer de su propia vida, sobre cuánto
está dispuesto a empeñarse para realizarla plenamente."
"El
amor de Dios sigue, en ocasiones, caminos impensables, pero alcanza
siempre a aquellos que se dejan encontrar. La esperanza se alimenta,
por tanto, de esta certeza: "Nosotros hemos conocido el amor que
Dios nos tiene y hemos creído en él” ( Y este amor exigente,
profundo, que va más allá de lo superficial, nos alienta, nos hace
esperar en el camino de la vida y en el futuro, nos hace tener
confianza en nosotros mismos, en la historia y en los demás."
"Quisiera
dirigirme de modo particular a vosotros jóvenes y repetiros: "¿Qué
sería vuestra vida sin este amor? Dios cuida del hombre desde la
creación hasta el fin de los tiempos, cuando llevará a cabo su
proyecto de salvación. ¡En el Señor resucitado tenemos la certeza
de nuestra esperanza!".
"Como
sucedió en el curso de su existencia terrena, también hoy Jesús,
el Resucitado, pasa a través de los caminos de nuestra vida, y nos
ve inmersos en nuestras actividades, con nuestros deseos y nuestras
necesidades. Precisamente en el devenir cotidiano sigue dirigiéndonos
su palabra; nos llama a realizar nuestra vida con él, el único
capaz de apagar nuestra sed de esperanza. Él, que vive en la
comunidad de discípulos que es la Iglesia, también hoy llama a
seguirlo. Y esta llamada puede llegar en cualquier momento."
"También
ahora Jesús repite: "Ven y sígueme" . Para responder a
esta invitación es necesario dejar de elegir por sí mismo el
proprio camino. Seguirlo significa sumergir la propia voluntad en la
voluntad de Jesús, darle verdaderamente la precedencia, ponerlo en
primer lugar frente a todo lo que forma parte de nuestra vida: la
familia, el trabajo, los intereses personales, nosotros mismos.
Significa entregarle la propia vida, vivir
con él en profunda intimidad, entrar a través de él en comunión
con el Padre y con el Espíritu Santo y, en consecuencia, con los
hermanos y hermanas. Esta comunión de vida con Jesús es el "lugar"
privilegiado donde se experimenta la esperanza y donde la vida será
libre y plena."
"Las
vocaciones sacerdotales y religiosas nacen de la experiencia del
encuentro personal con Cristo, del diálogo sincero y confiado con
él, para entrar en su voluntad. Es necesario, pues, crecer en la
experiencia de fe, entendida como relación profunda con Jesús, como
escucha interior de su voz, que resuena dentro de nosotros. Este
itinerario, que hace capaz de acoger la llamada de Dios, tiene lugar
dentro de las comunidades cristianas que viven un intenso clima de
fe, un generoso testimonio de adhesión al Evangelio, una pasión
misionera que induce al don total de sí mismo por el Reino de Dios,
alimentado por la participación en los sacramentos, en particular la
Eucaristía, y por una fervorosa vida de oración. Esta última "debe
ser, por una parte, muy personal, una confrontación de mi yo con
Dios, con el Dios vivo. Pero, por otra, ha de estar guiada e
iluminada una y otra vez por las grandes oraciones de la Iglesia y de
los santos, por la oración litúrgica, en la cual el Señor nos
enseña constantemente a rezar correctamente".
"La
oración constante y profunda hace crecer la fe de la comunidad
cristiana, en la certeza siempre renovada de que Dios nunca abandona
a su pueblo y lo sostiene suscitando vocaciones especiales, al
sacerdocio y a la vida consagrada, para que sean signos de esperanza
para el mundo. En efecto, los presbíteros y los religiosos están
llamados a darse de modo incondicional al Pueblo de Dios, en un
servicio de amor al Evangelio y a la Iglesia, un servicio a aquella
firme esperanza que sólo la apertura al horizonte de Dios puede
dar."
"Por
tanto, ellos, con el testimonio de su fe y con su fervor apostólico,
pueden transmitir, en particular a las nuevas generaciones, el vivo
deseo de responder generosamente y sin demora a Cristo que llama a
seguirlo más de cerca. La respuesta a la llamada divina por parte de
un discípulo de Jesús para dedicarse al ministerio sacerdotal o a
la vida consagrada, se manifiesta como uno de los frutos más maduros
de la comunidad cristiana, que ayuda a mirar con particular confianza
y esperanza al futuro de la Iglesia y a su tarea de evangelización.
Esta tarea necesita siempre de nuevos obreros para la predicación
del Evangelio, para la celebración de la Eucaristía y para el
sacramento de la reconciliación."
"Por
eso, que no falten sacerdotes entregados,
que sepan acompañar a los jóvenes como "compañeros de viaje"
para ayudarles a reconocer, en el camino a veces tortuoso y oscuro de
la vida, a Cristo, camino, verdad y vida; para proponerles con
valentía evangélica la belleza del servicio a Dios, a la comunidad
cristiana y a los hermanos. Sacerdotes que muestren la fecundidad de
una tarea entusiasta, que confiere un
sentido de plenitud a la propia existencia, por estar fundada sobre
la fe en Aquel que nos ha amado en primer lugar."
"Igualmente,
deseo que los jóvenes, en medio de tantas propuestas superficiales y
efímeras, sepan cultivar la atracción hacia los valores, las altas
metas, las opciones radicales, para un servicio a los demás
siguiendo las huellas de Jesús. Queridos jóvenes, no tengáis miedo
de seguirlo y de recorrer con intrepidez los exigentes senderos de la
caridad y del compromiso generoso. Así seréis felices de servir,
seréis testigos de aquel gozo que el mundo no puede dar, seréis
llamas vivas de un amor infinito y eterno, aprenderéis a "dar
razón de vuestra esperanza" .
AUDIENCIAS
Ciudad
del Vaticano, 17 diciembre 2012
(VIS).-El Santo Padre ha recibido hoy en audiencia
a los cardenales Julián Herranz, Jozef Tomko y Salvatore De Giorgi.
ACTOS PONTIFICIOS
Ciudad
del Vaticano, 15 de diciembre 2012 (VIS).-El
Santo Padre ha nombrado:
-Monseñor
Henry Marie Denis Thevenin como nuncio apostólico elevándolo al
mismo tiempo a la dignidad arzobispal. El arzobispo nació en
Saint-Dizier (Francia) en 1958, fue
ordenado sacerdote en 1989, es licenciado en Derecho Canónico y
hasta ahora era consejero de nunciatura.
-Consultores
de la Congregación para la Doctrina de la Fe: arzobispo Angelo
Vincenzo Zani (secretario de la Congregación para la Educación
Católica); reverendo Achim Buckenmaier, docente de Teología
Dogmática y director de la Cátedra para la Teología del Pueblo de
Dios en la Pontificia Universidad Lateranense (Roma).
viernes, 14 de diciembre de 2012
PRESENTACIÓN DEL MENSAJE DEL PAPA PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ
Ciudad
del Vaticano, 14 diciembre 2012
(VIS).-Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha
tenido lugar la presentación del Mensaje del Santo Padre para la
XLVI Jornada Mundial de la Paz que se celebra el 1 de enero y cuyo
tema este año es “Bienaventurados los que trabajan por la paz”.
Han intervenido el cardenal Peter K. A. Turkson y monseñor Mario
Toso, respectivamente presidente y secretario del Pontificio Consejo
Justicia y Paz.
El
cardenal se ha referido, en primer lugar, al carácter “concreto”
del documento. “La expresión evangélica del título - ha dicho-
puede hacer pensar en un mensaje sobre todo de tipo espiritual, por
así decir, teórico. En cambio, la argumentación del Papa es
extremadamente adherente a la realidad. Constata un hecho: la
existencia, en medio de conflictos, tensiones y violencias, de
numerosos artífices de paz; en la explicación de la bienaventuranza
evangélica subraya como ésta sea una promesa que es certeza, en
cuanto procede de Dios, que no está ligada al futuro, sino que se ha
cumplido ya en esta vida; indica claramente que deben hacer los
artífices de paz: promover la vida en su plenitud, en su integridad,
por lo tanto, en todas las dimensiones de
la persona humana; llama la atención sobre los problemas más
urgentes: la recta visión del matrimonio, el derecho a la objeción
de conciencia, la libertad religiosa, (...), la cuestión del trabajo
y el desempleo, la crisis alimentaria, la crisis financiera, el papel
de la familia en la educación”.
En
segundo lugar ha subrayado la “positividad”
del mensaje que, “además de abrir la puerta a la esperanza,
refleja el amor a la vida y a la vida en su plenitud, por lo cual, al
lado de los temas de la defensa de la vida, el Papa resalta aquellos
unidos a la justicia, necesarios para una vida digna, en plenitud, es
decir en la que todos tengan la posibilidad de desarrollar sus
propias potencialidades”.
Otra
característica es “el aspecto educativo y pedagógico” del
texto. “Un aspecto - ha reiterado el cardenal Turkson- muy
importante para la Iglesia, que tiene entre sus tareas la de 'formar
las conciencias'. Bajo este aspecto, es digno de nota el llamamiento
del pontífice a la responsabilidad de las diversas instancias
educativas llamadas a formar clases dirigentes adecuadas y a estudiar
nuevos modelos económicos y financieros. Esto es necesario para
superar la fase particularmente grave que atraviesa el mundo
globalizado, una fase de profunda crisis espiritual y moral en la que
todavía hay conflictos sangrientos y múltiples amenazas a la paz”.
Por
su parte Monseñor Toso ha señalado que el mensaje de Benedicto XVI
es “una invitación a ser artífices de paz a trescientos sesenta
grados, tutelando e implementando todos los derechos y deberes del
ser humano y de la comunidad”.
“En
este sentido - ha proseguido- es sintomático del modo de ver y de
sentir del pontífice, el pasaje en que, en un contexto de recesión
económica -causada también por la crisis financiera comenzada en
2007- polemizando con las ideologías del liberalismo radical y de la
tecnocracia, según las cuales el desarrollo sería posible sin el
progreso social y democrático, invita a no erosionar los derechos
sociales, entre los cuales, sobre todo el derecho al trabajo. Este es
un derecho fundamental y no marginal. Sin la defensa y la promoción
de los derechos sociales -como enseñaban en el siglo pasado los
liberales, comunistas, socialistas y católicos- no se realizan
adecuadamente los derechos civiles y políticos. La misma democracia,
sustancial, social y participativa peligraría.
“En
breve, el mensaje aboga por el crecimiento de una familia humana que
no esté dividida entre grupos y pueblos en favor de la vida y grupos
políticos que militan, en cambio, por la paz, sin tener en cambio la
misma 'pasión' por la defensa de la vida humana, desde el amanecer
hasta el ocaso. La paz y el bien común se persiguen
comunitariamente, realizando el bien pleno de cada ser humano y de
cada pueblo”, ha concluido, el secretario del Pontificio Consejo
Justicia y Paz.
BIENAVENTURADOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ
Ciudad
del Vaticano, 14 diciembre 2012
(VIS).-”Bienaventurados los que trabajan por la paz”, es el
título elegido del Mensaje del Santo Padre para la XLVI Jornada
Mundial de la Paz que se celebra todos los años el 1 de enero.
Publicamos a continuación el texto integral, fechado en el Vaticano
el 8 de diciembre de 2012.
1.-
Cada nuevo año trae consigo la esperanza de un mundo mejor. En
esta perspectiva, pido a Dios, Padre de la humanidad, que nos conceda
la concordia y la paz, para que se puedan cumplir las aspiraciones de
una vida próspera y feliz para todos.
Trascurridos
50 años del Concilio Vaticano II, que ha contribuido a
fortalecer la misión de la Iglesia en el mundo, es alentador
constatar que los cristianos, como Pueblo de Dios en comunión con él
y caminando con los hombres, se comprometen en la historia
compartiendo las alegrías y esperanzas, las tristezas y angustias
anunciando la salvación de Cristo y promoviendo la paz para todos.
En
efecto, este tiempo nuestro, caracterizado por la globalización,
con sus aspectos positivos y negativos, así como por sangrientos
conflictos aún en curso, y por amenazas de guerra, reclama un
compromiso renovado y concertado en la búsqueda del bien común, del
desarrollo de todos los hombres y de todo el hombre.
Causan
alarma los focos de tensión y contraposición provocados por la
creciente desigualdad entre ricos y pobres, por el predominio de una
mentalidad egoísta e individualista, que se expresa también en un
capitalismo financiero no regulado. Aparte de las diversas formas de
terrorismo y delincuencia internacional, representan un peligro para
la paz los fundamentalismos y fanatismos que distorsionan la
verdadera naturaleza de la religión, llamada a favorecer la comunión
y la reconciliación entre los hombres.
Y,
sin embargo, las numerosas iniciativas de paz que enriquecen el mundo
atestiguan la vocación in- nata de la humanidad hacia la paz. El
deseo de paz es una aspiración esencial de cada hombre, y coincide
en cierto modo con el deseo de una vida humana plena, feliz y
lograda. En otras palabras, el deseo de paz se corresponde con un
principio moral fundamental, a saber, con el derecho y el deber a un
desarrollo integral, social, comunitario, que forma parte del diseño
de Dios sobre el hombre. El hombre está hecho para la paz, que es un
don de Dios. Todo esto me ha llevado a inspirarme para este
mensaje en las palabras de Jesucristo: “Bienaventurados los que
trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”.
La
bienaventuranza evangélica
2.
Las bienaventuranzas proclamadas por Jesús son promesas. En la
tradición bíblica, en efecto, la bienaventuranza pertenece a un
género literario que comporta siempre una buena noticia, es decir,
un evangelio que culmina con una promesa. Por tanto, las
bienaventuranzas no son meras recomendaciones morales, cuya
observancia prevé que, a su debido tiempo – un tiempo situado
normalmente en la otra vida –, se obtenga una recompensa, es decir,
una situación de felicidad futura. La bienaventuranza consiste más
bien en el cumplimiento de una promesa dirigida a todos los que se
dejan guiar por las exigencias de la verdad, la justicia y el amor.
Quienes se encomiendan a Dios y a sus promesas son considerados
frecuentemente por el mundo como ingenuos o alejados de la realidad.
Sin embargo, Jesús les declara que, no sólo en la otra vida sino ya
en ésta, descubrirán que son hijos de Dios, y que, desde siempre y
para siempre, Dios es totalmente solidario con ellos.
Comprenderán que no están solos, porque él está a favor de los
que se comprometen con la verdad, la justicia y el amor. Jesús,
revelación del amor del Padre, no duda en ofrecerse con el
sacrificio de sí mismo. Cuando se acoge a Jesucristo, Hombre y Dios,
se vive la experiencia gozosa de un don inmenso: compartir la vida
misma de Dios, es decir, la vida de la gracia, prenda de una
existencia plenamente bienaventurada. En particular, Jesucristo nos
da la verdadera paz que nace del encuentro confiado del hombre con
Dios.
La
bienaventuranza de Jesús dice que la paz es al mismo tiempo un don
mesiánico y una obra humana. En efecto, la paz presupone un
humanismo abierto a la trascendencia. Es fruto del don recíproco, de
un enriquecimiento mutuo, gracias al don que brota de Dios, y que
permite vivir con los demás y para los demás. La ética de la paz
es ética de la comunión y de la participación. Es indispensable,
pues, que las diferentes culturas actuales superen antropologías y
éticas basadas en presupuestos teórico-prácticos puramente
subjetivistas y pragmáticos, en virtud de los cuales las relaciones
de convivencia se inspiran en criterios de poder o de beneficio, los
medios se convierten en fines y viceversa, la cultura y la educación
se centran únicamente en los instrumentos, en la tecnología y la
eficiencia. Una condición previa para la paz es el desmantelamiento
de la dictadura del relativismo moral y del presupuesto de una moral
totalmente autónoma, que cierra las puertas al reconocimiento de la
imprescindible ley moral natural inscrita por Dios en la conciencia
de cada hombre. La paz es la construcción de la convivencia en
términos racionales y morales, apoyándose sobre un fundamento cuya
medida no la crea el hombre, sino Dios: “El Señor da fuerza a su
pueblo, el Señor ben dice a su pueblo con la paz”,dice el Salmo
29.
La
paz, don de Dios y obra del hombre
3.
La paz concierne a la persona humana en su integridad e implica la
participación de todo el hombre. Se trata de paz con Dios viviendo
según su voluntad. Paz interior con uno mismo, y paz exterior con el
prójimo y con toda la creación. Comporta principalmente, como
escribió el beato Juan XXIII en la Encíclica Pacem in Terris, de la
que dentro de pocos meses se cumplirá el 50 aniversario, la
construcción de una convivencia basada en la verdad, la libertad, el
amor y la justicia. La negación de lo que constituye la verdadera
naturaleza del ser humano en sus dimensiones constitutivas, en su
capacidad intrínseca de conocer la verdad y el bien y, en última
instancia, a Dios mismo, pone en peligro la construcción de la paz.
Sin la verdad sobre el hombre, inscrita en su corazón por el
Creador, se menoscaba la libertad y el amor, la justicia pierde el
fundamento de su ejercicio.
Para
llegar a ser un auténtico trabajador por la paz, es indispensable
cuidar la dimensión trascendente y el diálogo constante con Dios,
Padre misericordioso, mediante el cual se implora la redención que
su Hijo Unigénito nos ha conquistado. Así podrá el hombre vencer
ese germen de oscuridad y de negación de la paz que es el pecado en
todas sus formas: el egoísmo y la violencia, la codicia y el deseo
de poder y dominación, la intolerancia, el odio y las estructuras
injustas.
La
realización de la paz depende en gran medida del reconocimiento de
que, en Dios, somos una sola familia humana. Como enseña la
Encíclica Pacem in Terris, se estructura mediante relaciones
interpersonales e instituciones apoyadas y animadas por un “nosotros”
comunitario, que implica un orden moral interno y externo, en el que
se reconocen sinceramente, de acuerdo con la verdad y la justicia,
los derechos recíprocos y los deberes mutuos. La paz es un orden
vivificado e integrado por el amor, capaz de hacer sentir como
propias las necesidades y las exigencias del prójimo, de hacer
partícipes a los demás de los propios bienes, y de tender a que sea
cada vez más difundida en el mundo la comunión de los valores
espirituales. Es un orden llevado a cabo
en
la libertad, es decir, en el modo que corresponde a la dignidad de
las personas, que por su propia naturaleza racional asumen la
responsabilidad de sus propias obras.
La
paz no es un sueño, no es una utopía: la paz es posible. Nuestros
ojos deben ver con mayor profundidad, bajo la superficie de las
apariencias y las manifestaciones, para descubrir una realidad
positiva que existe en nuestros corazones, porque todo hombre ha sido
creado a imagen de Dios y llamado a crecer, contribuyendo a la
construcción de un mundo nuevo. En efecto, Dios mismo, mediante la
encarnación del Hijo, y la redención que él llevó a cabo, ha
entrado en la historia, haciendo surgir una nueva creación y una
alianza nueva entre Dios y el hombre, y dándonos la posibilidad de
tener “un corazón nuevo” y “un espíritu nuevo”.
Precisamente
por eso, la Iglesia está convencida de la urgencia de un nuevo
anuncio de Jesucristo, el primer y principal factor del desarrollo
integral de los pueblos, y también de la paz. En efecto, Jesús es
nuestra paz, nuestra justicia, nuestra reconciliación . El que
trabaja por la paz, según la bienaventuranza de Jesús, es aquel que
busca el bien del otro, el bien total del alma y el cuerpo, hoy y
mañana.
A
partir de esta enseñanza se puede deducir que toda persona y toda
comunidad – religiosa, civil, educativa y cultural – está
llamada a trabajar por la paz. La paz es principalmente la
realización del bien común de las diversas sociedades, primarias e
intermedias, nacionales, internacionales y de alcance mundial.
Precisamente por esta razón se puede afirmar que las vías para
construir el bien común son también las vías a seguir para obtener
la paz.
Los
que trabajan por la paz son quienes aman, defienden y promueven la
vida en su integridad
4.El
camino para la realización del bien común y de la paz pasa ante
todo por el respeto de la vida humana, considerada en sus múltiples
aspectos, desde su concepción, en su desarrollo y hasta su fin
natural. Auténticos trabajadores por la paz son, entonces, los que
aman, defienden y promueven la vida humana en todas sus dimensiones:
personal, comunitaria y trascendente. La vida en plenitud es el
culmen de la paz. Quien quiere la paz no puede tolerar atentados y
delitos contra la vida.
Quienes
no aprecian suficientemente el valor de la vida humana y, en
consecuencia, sostienen por ejemplo la liberación del aborto, tal
vez no se dan cuenta que, de este modo, proponen la búsqueda de una
paz ilusoria. La huida de las responsabilidades, que envilece a la
persona humana, y mucho más la muerte de un ser inerme e inocente,
nunca podrán traer felicidad o paz. En efecto, ¿cómo es posible
pretender conseguir la paz, el desarrollo integral de los pueblos o
la misma salvaguardia del ambiente, sin que sea tutelado el derecho a
la vida de los más débiles, empezando por los que aún no han
nacido? Cada agresión a la vida, especialmente en su origen,
provoca inevitablemente daños irreparables al desarrollo, a la paz,
al ambiente. Tampoco es justo codificar de manera subrepticia falsos
derechos o libertades, que, basados en una visión reductiva y
relativista del ser humano, y mediante el uso hábil de expresiones
ambiguas encaminadas a favorecer un pretendido derecho al aborto y a
la eutanasia, amenazan el derecho fundamental a la vida.
También
la estructura natural del matrimonio debe ser reconocida y
promovida como la unión de un hombre y una mujer, frente a los
intentos de equipararla desde un punto de vista jurídico con formas
radicalmente distintas de unión que, en realidad, dañan y
contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter
particular y su papel insustituible en la sociedad.
Estos
principios no son verdades de fe, ni una mera derivación del derecho
a la libertad religiosa. Están inscritos en la misma naturaleza
humana, se pueden conocer por la razón, y por tanto son comunes a
toda la humanidad. La acción de la Iglesia al promoverlos no tiene
un carácter confesional, sino que se dirige a todas las personas,
prescindiendo de su afiliación religiosa. Esta acción se hace tanto
más necesaria cuanto más se niegan o no se comprenden estos
principios, lo que es una ofensa a la verdad de la persona humana,
una herida grave infligida a la justicia y a la paz.
Por
tanto, constituye también una importante cooperación a la paz el
reconocimiento del derecho al uso del principio de la objeción de
conciencia con respecto a leyes y medidas gubernativas que atentan
contra la dignidad humana, como el aborto y la eutanasia, por parte
de los ordenamientos jurídicos y la administración de la justicia.
Entre
los derechos humanos fundamentales, también para la vida pacífica
de los pueblos, está el de la libertad religiosa de las personas y
las comunidades. En este momento histórico, es cada vez más
importante que este derecho sea promovido no sólo desde un punto de
vista negativo, como libertad frente – por ejemplo, frente a
obligaciones o constricciones de la libertad de elegir la propia
religión –, sino también desde un punto de vista positivo, en sus
varias articulaciones, como libertad de, por ejemplo, testimoniar la
propia religión, anunciar y comunicar su enseñanza, organizar
actividades educativas, benéficas o asistenciales que permitan
aplicar los preceptos religiosos, ser y actuar como organismos
sociales, estructurados según los principios doctrinales y los fines
institucionales que les son propios. Lamentablemente, incluso en
países con una antigua tradición
cristiana, se están multiplicando los episodios de intolerancia
religiosa, especialmente en relación con el cristianismo o de
quienes simplemente llevan signos de identidad de su religión.
El
que trabaja por la paz debe tener presente que, en sectores
cada vez mayores de la opinión pública, la ideología del
liberalismo radical y de la tecnocracia insinúan la convicción de
que el crecimiento económico se ha de conseguir incluso a costa de
erosionar la función social del Estado y de las redes de solidaridad
de la sociedad civil, así como de los derechos y deberes sociales.
Estos derechos y deberes han de ser considerados fundamentales para
la plena realización de otros, empezando por los civiles y
políticos.
Uno
de los derechos y deberes sociales más amenazados actualmente es el
derecho al trabajo. Esto se debe a que, cada vez más, el trabajo y
el justo reconocimiento del estatuto jurídico de los trabajadores no
están adecuadamente valorizados, porque el desarrollo económico se
hace depender sobre todo de la absoluta libertad de los mercados. El
trabajo es considerado una mera variable dependiente de los
mecanismos económicos y financieros. A este propósito, reitero que
la dignidad del hombre, así como las razones económicas, sociales y
políticas, exigen que “se siga buscando como prioridad el objetivo
del acceso al trabajo por parte de todos, o lo mantengan”. La
condición previa para la realización de este ambicioso proyecto
es una renovada consideración del trabajo, basada en los principios
éticos y valores espirituales, que robustezca la concepción del
mismo como bien fundamental para la persona, la familia y la
sociedad. A este bien corresponde un deber y un derecho que exigen
nuevas y valientes políticas de trabajo para todos.
Construir
el bien de la paz mediante un nuevo modelo de desarrollo y de
economía
5.
Actualmente son muchos los que reconocen que es necesario un
nuevo modelo de desarrollo, así como una nueva visión de la
economía. Tanto el desarrollo integral, solidario y sostenible, como
el bien común, exigen una correcta escala de valores y bienes, que
se pueden estructurar teniendo a Dios como referencia última. No
basta con disposiciones de muchos medios y una amplia gama de
opciones, aunque sean de apreciar. Tanto los múltiples bienes
necesarios para el desarrollo, como las opciones posibles deben ser
usados según la perspectiva de una vida buena, de una conducta recta
que reconozca el primado de la dimensión espiritual y la llamada a
la consecución del bien común. De otro modo, pierden su justa
valencia, acabando por ensalzar nuevos ídolos.
Para
salir de la actual crisis financiera y económica – que tiene como
efecto un aumento de las desigualdades – se necesitan personas,
grupos e instituciones que promuevan la vida, favoreciendo la
creatividad humana para aprovechar incluso la crisis como una ocasión
de discernimiento y un nuevo modelo económico. El que ha prevalecido
en los últimos decenios postulaba la
maximización del provecho y del consumo, en una óptica
individualista y egoísta, dirigida a valorar a las personas sólo
por su capacidad de responder a las exigencias de la competitividad.
Desde otra perspectiva, sin embargo, el éxito auténtico y duradero
se obtiene con el don de uno mismo, de las propias capacidades
intelectuales, de la propia iniciativa, puesto que un desarrollo
económico sostenible, es decir, auténtica mente humano, necesita
del principio de gratuidad como manifestación de fraternidad y de la
lógica del don.
En
concreto, dentro de la actividad económica, el que trabaja por la
paz se configura como aquel que instaura con sus colaboradores y
compañeros, con los clientes y los usuarios, relaciones de lealtad y
de reciprocidad. Realiza la actividad económica por el bien común,
vive su esfuerzo como algo que va más allá de su propio interés,
para beneficio de las generaciones presentes y futuras. Se encuentra
así trabajando no sólo para sí mismo, sino también para dar a los
demás un futuro y un trabajo digno.
En
el ámbito económico, se necesitan, especialmente por parte de los
estados, políticas de desarrollo industrial y agrícola que se
preocupen del progreso social y la universalización de un estado
de derecho y democrático. Es fundamental e imprescindible, además,
la estructuración ética de los mercados monetarios, financieros y
comerciales; éstos han de ser estabilizados y mejor coordinados y
controlados, de modo que no se cause daño a los más pobres. La
solicitud de los muchos que trabajan por la paz se debe dirigir
además – con una mayor resolución respecto a lo que se ha hecho
hasta ahora – a atender la crisis alimentaria, mucho más grave que
la financiera. La seguridad de los aprovisionamientos de alimentos ha
vuelto a ser un tema central en la agenda política internacional, a
causa de crisis relacionadas, entre otras cosas, con las oscilaciones
repentinas de los precios de las materias primas agrícolas, los
comportamientos irresponsables por parte de algunos agentes
económicos y con un insuficiente control por parte de los gobiernos
y la comunidad internacional. Para hacer frente a esta crisis, los
que trabajan por la paz están llamados a actuar juntos con espíritu
de solidaridad, desde el ámbito local al internacional, con el
objetivo de poner a los agricultores, en particular en las pequeñas
realidades rurales, en condiciones de poder desarrollar su actividad
de modo digno y sostenible desde un punto de vista social, ambiental
y económico.
La
educación a una cultura de la paz: el papel de la familia y de las
instituciones
6.Deseo
reiterar con fuerza que todos los que trabajan por la paz están
llamados a cultivar la pasión por el bien común de la familia y la
justicia social, así como el compromiso por una educación social
idónea.
Ninguno
puede ignorar o minimizar el papel decisivo de la familia, célula
base de la sociedad desde el punto de vista demográfico, ético,
pedagógico, económico y político. Ésta tiene como vocación
natural promover la vida: acompaña a las personas en su crecimiento
y las anima a potenciarse mutuamente mediante el cuidado recíproco.
En concreto, la familia cristiana lleva consigo el germen del
proyecto de educación de las personas según la medida del amor
divino. La familia es uno de los sujetos sociales indispensables en
la realización de una cultura de la paz. Es necesario tutelar el
derecho de los padres y su papel primario en la educación de los
hijos, en primer lugar en el ámbito moral y religioso. En la familia
nacen y crecen los que trabajan por la paz, los futuros promotores de
una cultura de la vida y del amor.
En
esta inmensa tarea de educación a la paz están implicadas en
particular las comunidades religiosas. La Iglesia se siente
partícipe en esta gran responsabilidad a través de la nueva
evangelización, que tiene como pilares la conversión a la verdad y
al amor de Cristo y, consecuentemente, un nuevo nacimiento espiritual
y moral de las personas y las sociedades. El encuentro con Jesucristo
plasma a los que trabajan por la paz, comprometiéndoles en la
comunión y la superación de la injusticia.
Las
instituciones culturales, escolares y universitarias desempeñan una
misión especial en relación con la paz. A ellas se les pide una
contribución significativa no sólo en la formación de nuevas
generaciones de líderes, sino también en la renovación de las
instituciones públicas, nacionales e internacionales. También
pueden contribuir a una reflexión científica que asiente las
actividades económicas y financieras en un sólido fundamento
antropológico y ético. El mundo actual, particularmente el
político, necesita del soporte de un pensamiento nuevo, de una nueva
síntesis cultural, para superar tecnicismos y armonizar las
múltiples tendencias políticas con vistas al bien común. Éste,
considerado como un conjunto de relaciones interpersonales e
institucionales positivas al servicio del crecimiento integral de los
individuos y los grupos, es la base de cualquier educación a la
auténtica paz.
Una
pedagogía del que trabaja por la paz
7.
Como conclusión, aparece la necesidad de proponer y promover una
pedagogía de la paz. Ésta pide una rica vida interior, claros y
válidos referentes morales, actitudes y estilos de vida apropiados.
En efecto, las iniciativas por la paz contribuyen al bien común y
crean interés por la paz y educan para ella. Pensamientos, palabras
y gestos de paz crean una mentalidad y una cultura de la paz, una
atmósfera de respeto, honestidad y cordialidad. Es necesario enseñar
a los hombres a amarse y educarse a la paz, y a vivir con
benevolencia, más que con simple tolerancia. Es fundamental que se
cree el convencimiento de que “hay que decir no a la venganza, hay
que reconocer las propias culpas, aceptar las disculpas sin
exigirlas y, en fin, perdonar” ,de modo que los errores y las
ofensas puedan ser en verdad reconocidos para avanzar juntos hacia la
reconciliación. Esto supone la difusión de una pedagogía del
perdón. El mal, en efecto, se vence con el bien, y la justicia se
busca imitando a Dios Padre que ama a todos sus hijos. Es un trabajo
lento, porque supone una evolución espiritual, una educación a los
más altos valores, una visión nueva de la historia humana. Es
necesario renunciar a la falsa paz que prometen los ídolos de este
mundo y a los peligros que la acompañan; a esta falsa paz que hace
las conciencias cada vez más insensibles, que lleva a encerrarse en
uno mismo, a una existencia atrofiada, vivida en la indiferencia. Por
el contrario, la pedagogía de la paz implica acción, compasión,
solidaridad, valentía y perseverancia.
Jesús
encarna el conjunto de estas actitudes en su existencia, hasta el don
total de sí mismo, hasta “perder la vida” . Promete a sus
discípulos que, antes o después, harán el extraordinario
descubrimiento del que hemos hablado al inicio, es decir, que en el
mundo está Dios, el Dios de Jesús, completamente solidario con los
hombres. En este contexto, quisiera recordar la oración con la que
se pide a Dios que nos haga instrumentos de su paz, para llevar su
amor donde hubiese odio, su perdón donde hubiese ofensa, la
verdadera fe donde hubiese duda. Por nuestra parte, junto al beato
Juan XXIII, pidamos a Dios que ilumine también con su luz la mente
de los que gobiernan las naciones, para que, al mismo tiempo que se
esfuerzan por el justo bienestar de sus ciudadanos, aseguren y
defiendan el don hermosísimo de la paz; que encienda las voluntades
de todos los hombres para echar por tierra las barreras que dividen a
los unos de los otros, para estrechar los vínculos de la mutua
caridad, para fomentar la recíproca comprensión, para perdonar, en
fin, a cuantos nos hayan injuriado. De esta manera, bajo su auspicio
y amparo, todos los pueblos se abracen como hermanos y florezca y
reíne siempre entre ellos la tan anhelada paz.
Con
esta invocación, pido que todos sean verdaderos trabajadores y
constructores de paz, de modo que la ciudad del hombre crezca en
fraterna concordia, en prosperidad y paz.
ARBOL DE NAVIDAD: SIGNO Y RECUERDO DE LA LUZ DIVINA
Ciudad
del Vaticano, 14 diciembre 2012
(VIS).-Benedicto XVI ha recibido esta mañana en
audiencia a una delegación de la región italiana de Molise de la
que procede este año el abeto que se coloca en Navidad en la Plaza
de San Pedro y cuyas luces se encenderán esta tarde.
El
Papa ha dado las gracias a la delegación por el abeto blanco -al que
acompañan otros más pequeños destinados al palacio apostólico y
a diversos lugares del Vaticano-, saludándoles, después con un
breve discurso.
“Dios
se ha hecho hombre y ha venido entre nosotros, para disipar las
tinieblas del error y del pecado, trayendo a la humanidad su luz
divina. Esta luz altísima, de la que el árbol navideño es signo y
recuerdo, no sólo no ha perdido tensión con el paso de los siglos,
sino que sigue resplandeciendo sobre nosotros e iluminado a todos los
que vienen al mundo, especialmente cuando deben atravesar momentos de
incertidumbre y dificultad. Jesús mismo dirá de sí: “Yo soy la
luz del mundo; quien me sigue, no camina en las tinieblas, sino que
tendrá la luz de vida” (...) Y, cuando en las diversas épocas se
ha intentado apagar la luz de Dios para encender fuegos ilusorios y
engañosos, se han abierto estaciones marcadas por trágicas
violencias sobre el ser humano. Ha sido así porque cuando se intenta
borrar el nombre de Dios de las páginas de la historia, el resultado
es que se trazan renglones torcidos, en los que hasta las palabras
más hermosas y nobles pierden su verdadero significado”.
AUDIENCIAS
Ciudad
del Vaticano, 14 diciembre 2012
(VIS).-El Santo Padre ha recibido hoy en audiencia
al cardenal Marc Ouellet, P.S.S, Prefecto de la Congregación para
los Obispos.
jueves, 13 de diciembre de 2012
EL PAPA SUBRAYA LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN EN LOS NUEVOS CONTEXTOS DE NUESTRA ÉPOCA
Ciudad
del Vaticano, 13 diciembre 2012
(VIS).-Benedicto XVI ha recibido esta mañana a
los nuevos embajadores y embajadoras no residentes acreditados ante
la Santa Sede: Bizwayo Newton Nkunika (Zambia);
Chalermpol Thanchitt (Tailandia);Ravinatha Pandukabhaya Aryasinha
(Sri Lanka); Wafic Rida Saïd (San Vicente y Granadinas); Aminatou
Batouré Gaoh (Niger) e Ibrahima Sory Sow (Guinea).
En
el discurso dirigido a los diplomáticos el Papa ha hablado, sobre
todo, del tema de la educación, uno de los retos principales de
nuestra época y que hoy se lleva a cabo “ en contextos donde la
evolución de las formas de vida y de conocimiento crea rupturas
humanas, culturales, sociales y espirituales sin precedentes en la
historia de la humanidad”.
En
este ámbito ha recordado también que las redes sociales “tienden
a sustituir los espacios naturales de socialidad y de comunicación,
convirtiéndose, a menudo en el único punto de referencia de la
información y del conocimiento. La familia y la escuela no parecen
ser ya el terreno fértil, primario y natural, donde las jóvenes
generaciones adquieren la savita vital para su existencia (...) La
escuela y la universidad parecen haberse vuelto incapaces de
proyectos creativos que comporten una teleología trascendental que
los atraiga profundamente (...) El mundo de hoy y los adultos
responsables no han sabido darles los puntos de referencia
necesarios”.
Después
de preguntarse si la disfunción de determinadas instituciones y
servicios públicos y privados no podría explicarse “partiendo
de una educación deficiente y mal asumida”, el Santo Padre ha
invitado a los gobernantes de las naciones de procedencia de los
embajadores a “contribuir con valor al progreso de nuestra
humanidad favoreciendo la educación de las nuevas generaciones a
través de la promoción de una sana antropología, base
indispensable de cualquier educación genuina y en consonancia con el
patrimonio natural común. Esta tarea podría partir de una seria
reflexión sobre las diversas problemáticas de vuestros países
respectivos y de las determinadas opciones políticas o económicas
que pueden socavar, poco a poco, vuestro patrimonios antropológicos
y espirituales, patrimonios que han pasado el tamiz de los siglos y
se han asentado, pacientemente, sobres unos fundamentos que respetan
la esencia de la persona humana en su realidad plural permaneciendo
en perfecta armonía con el cosmos”. “Insto de nuevo a vuestros
gobernantes -ha reafirmado el Papa- a tener valor para esforzarse en
la consolidación de la autoridad moral - entendida como
llamamiento a una vida coherente - necesaria para una educación
verdadera y sana de las generaciones más jóvenes”.
“Nunca
se debe olvidar o negar el derecho a una educación en los valores
justos . El deber de educar en estos valores nunca debe ser truncado
o debilitado por un interés político nacional o supranacional. Por
esta razón, es necesario educar en la verdad y a la verdad : (...)
la verdad sobre el hombre, la verdad sobre la creación, la verdad
acerca de las instituciones... Junto con la educación a la rectitud
de corazón y pensamiento, los jóvenes necesitan hoy más que nunca,
ser educados en el sentido del esfuerzo y la perseverancia a través
de las dificultades. Tienen que aprender que todo acto de la persona
debe ser responsable y coherente con su deseo de infinito, y que
este acto forma parte de su crecimiento de cara a la formación de
una humanidad cada vez más fraterna y libre de las tentaciones
individualistas y materialistas”.
LAS TRES PRIMERAS RESPUESTAS DEL PAPA EN TWITTER
Ciudad
del Vaticano, 13 diciembre 2012
(VIS).-Pontifex@, la cuenta en Twitter de
Benedicto XVI ha superado en su primer día de existencia el millón
y medio de seguidores. El Papa, después de su tweet inicial al final
de la audiencia general de los miércoles, respondió a lo largo de
ayer a tres preguntas procedentes de tres continentes. La primera
fue: ¿Cómo vivir mejor el Año de la Fe en nuestra existencia
diaria?. “Dialoga con Jesús en la oración, escucha a Jesús que
te habla en el Evangelio, encuentra a Jesús, presente en el
necesitado”, respondió el Santo Padre.
Poco
después llegaba la segunda cuestión: ¿Cómo vivir la fe en
Jesucristo en un mundo sin esperanza?. “Con la certeza de que,
quien cree, nunca está solo. Dios es la roca segura sobre la que
construir la vida, y su amor es siempre fiel”,
contestó Benedicto XVI.
El
último tweet, alrededor de las 18,00 fue: “Ofrece al Señor
todo lo que haces, pide su ayuda en todas las circunstancias de la
vida diaria, y recuerda que él está siempre a tu lado”, en
respuesta a la pregunta: “¿Qué nos aconseja para rezar
más en medio de nuestras obligaciones profesionales, familiares y
sociales?”.
AUDIENCIAS
Ciudad
del Vaticano, 13 diciembre 2012
(VIS).-El Santo Padre ha recibido esta mañana en
audiencia:
-Anne
Leahy, embajadora de Canadá, en visita de despedida.
-Carl
A. Anderson, Caballero Supremo de los Caballeros de Colón.
-Arzobispo
Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina
de la Fe.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
EL ADVIENTO NOS RECUERDA QUE DIOS SIGUE EN EL MUNDO
Ciudad
del Vaticano, 12 diciembre 2012
(VIS).-Las etapas de la Revelación, señaladas en
las Escrituras y que culminan en el Adviento de Jesús, han sido el
tema de la catequesis de Benedicto XVI durante la audiencia general
de los miércoles que ha tenido lugar en el Aula Pablo VI. En el Año
de la Fe el Papa ha renovado la invitación a leer más a menudo la
Biblia y a prestar atención a las lecturas de la misa dominical
subrayando que todo ello constituye “un alimento inapreciable para
nuestra fe”.
“Leyendo
el Antiguo Testamento - ha observado el pontífice- vemos que
las intervenciones
de Dios en la historia del pueblo que ha
elegido y con el que ha establecido una alianza,
no son acontecimientos que pasan y caen en el olvido, sino que
se convierten en 'memoria',
constituyen la 'historia de salvación'
mantenida viva en la conciencia del pueblo
de Israel a través de la celebración de los
eventos salvíficos” como la Pascua (...) Para todo el
pueblo de Israel recordar lo que Dios ha hecho se convierte en una
especie de imperativo permanente para que el
paso del tiempo esté marcado por la
memoria viva de los acontecimientos pasados, que
así forman ,día tras día, de nuevo la historia y permanecen
presentes (...) La fe
es alimentada por el descubrimiento y el recuerdo del Dios que es
siempre fiel, que guía la historia y es el fundamento seguro y
estable sobre el que construir la
vida propia”.
Benedicto
XVI ha explicado que para Israel, el
Éxodo “es el acontecimiento histórico
central en que Dios revela su poderosa acción. Dios libera a los
israelitas de la esclavitud en Egipto, para que puedan regresar a la
Tierra Prometida y adorarlo como el único Dios verdadero. Israel no
se pone en marcha para
ser un pueblo como los demás (...)
sino para servir a Dios, con el culto y con
la vida, (...)y dar
testimonio suyo ante los otros pueblos. Y
la celebración de este evento es hacerlo
presente y actual porque la obra de Dios no
cesa”. Dios se revela no solo en el acto
primordial de la creación, sino entrando
en nuestra historia, en la historia de un pequeño
pueblo que no era ni el más numeroso,
ni el más fuerte. Y esta revelación de Dios (...)
culmina en Jesucristo. Dios, el Logos, la Palabra creadora que está
en el origen del mundo, se ha encarnado
en Jesús y ha mostrado el
verdadero rostro de Dios. En Jesús
se cumplen todas
las promesas, en Él
culmina la historia de Dios con la humanidad”.
“El
Catecismo de la Iglesia Católica -ha
recordado el Santo Padre - resume las
etapas de la revelación divina: Dios ha invitado
al hombre, desde el principio, a una
comunión profunda con Él, e incluso
cuando el hombre, por su desobediencia, pierde su
amistad, Dios no lo abandona al poder de la
muerte; al contrario, le ofrece muchas veces su
alianza. El Catecismo recorre el
camino de Dios con el hombre desde la
alianza con Noé después del diluvio, a la
llamada de Abraham a salir de su tierra
para hacerle padre de una multitud de
pueblos. Dios constituye
a Israel como su pueblo, a través del Éxodo, la alianza del Sinaí
y el don, por medio de Moisés, de la Ley
para ser reconocido y servido
como el único Dios vivo y verdadero. Con los profetas, Dios conduce
a su pueblo a la esperanza de la salvación
(...) Al
final no se espera ya sólo a un rey, a un hijo de David, sino a un
“Hijo del hombre, la salvación para todos los pueblos
(...)
.Vemos así como el camino de Dios se ensancha, se abre cada vez más
hacia el misterio de Cristo, el Rey del Universo. En Cristo se
realiza finalmente la salvación en su plenitud, el designio
benevolente de Dios. Él mismo se hace uno de nosotros”. Todas
esas etapas demuestran “un único designio de salvación dirigido
a toda la humanidad, que se revela y se realiza progresivamente con
la potencia divina”.
El
Papa ha concluido hablando del tiempo litúrgico de Adviento
que nos prepara para la Navidad. “Como
todos sabemos -ha dicho- la palabra
'Adviento'
significa 'venida', 'presencia',
y antiguamente indicaba la llegada del rey
o del emperador a una determinada provincia.
Para nosotros los cristianos, significa una
realidad maravillosa y
desconcertante.
Dios mismo
ha atravesado su cielo y se ha
inclinado hacia el hombre; ha
forjado una alianza con él, entrando en la
historia de un pueblo. Él es el rey que ha bajado
a esta pobre provincia que es la
tierra, y nos ha obsequiado con su visita
asumiendo nuestra carne, haciéndose
hombre como nosotros. El Adviento nos invita a recorrer
el camino de esta presencia y nos recuerda una y otra vez que Dios no
se ha ido del mundo, que
no está ausente, que no nos
abandona; al contrario, nos sale al encuentro de
diferentes maneras que tenemos que
aprender a discernir. Y también
nosotros, con nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad,
estamos llamados, día tras día, a
entrever esta presencia y dar
testimonio de ella en el
mundo a menudo superficial y distraído,
a hacer que brille
en nuestras vidas la luz que ha iluminado la
gruta de Belén”.
EL PAPA ENTRA EN TWITTER CON UNA BENDICIÓN
Ciudad
del Vaticano, 12 diciembre 2012
(VIS).-”Queridos amigos. Me uno a vosotros con
alegría por medio de Twitter. Gracias por vuestra respuesta
generosa. Os bendigo de todo corazón”.
Este
ha sido el primer tweet de Benedicto XVI, lanzado después de la
bendición que concluye la audiencia general de los miércoles. El
Papa ha utilizado un tablet y su primer tweet ha sido proyectado en
ocho idiomas (inglés, italiano, español, francés, alemán,
portugués, polaco y árabe) en una pantalla instalada en el Aula
Pablo VI.
A
lo largo de la jornada el Papa responderá a través de Twitter a
tres preguntas -procedentes de tres diversos continentes- elegidas
entre las enviadas a lo largo de los últimos días.
La
cuenta del Santo Padre en Twitter supera ya el millón de seguidores.
ACTOS PONTIFICIOS
Ciudad
del Vaticano, 12 diciembre 2012
(VIS).-El Santo Padre ha nombrado a monseñor
Sérgio Eduardo Castriani C.S.Sp., hasta ahora obispo prelado de Tefé
(Brasil) como arzobispo metropolitano de Manaus (superficie 64.079,
población 1.551.000, católicos 1.331.000, sacerdotes 163,
religiosos 298, diáconos permanentes 16) en Brasil. Sucede al
arzobispo Luiz Soares Vieira, cuya renuncia al gobierno pastoral de
la archidiócesis fue aceptada por límite de edad.
martes, 11 de diciembre de 2012
EL CORREO VATICANO EMITE UN SOBRE RECUERDO NAVIDAD 2012
Ciudad
del Vaticano, 11 diciembre 2012
(VIS).-Con ocasión de la Navidad, la Oficina de Correos Vaticana
emite, como es tradicional, un sobre recuerdo, según informa una
nota de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano.
En
la parte izquierda del sobre hay una reproducción del cuadro “La
Natividad y el viaje de los Reyes Magos”, realizada en témpera y
oro sobre tabla, de la Escuela de las Marcas, ( mediados del siglo
XVI) conservado en la Pinacoteca de los Museos Vaticanos.
El
sello de 0,60 euros de la serie “Navidad 2012”, emitido el 6 de
noviembre de 2012, está timbrado con el matasellos especial que
entrará en vigor el día de Navidad. Completan el matasellos la
frase en latín “Christus Natus est Alleluia” y la inscripción
“Poste Vaticane. 25.12. 2012”. En el reverso del sobre, abajo a
la derecha, está indicada la sigla PV/78 para identificarlo.
El
precio de un sobre-recuerdo es 3,50 euros o 5 euros con un
envoltorio.
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De acuerdo con las normas internacionales sobre propiedad intelectual y derechos de autor, el VIS autoriza la reproducción parcial o total de las noticias publicadas por el Vatican Information Service, siempre que se cite la fuente (VIS – Vatican Information Service).
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