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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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martes, 16 de octubre de 2012

CAMPANAS DE EUROPA; RAZONES DE LA ESPERANZA DEL PAPA

Ciudad del Vaticano, 16 octubre 2012 (VIS).- Ayer por la tarde, después de la sesión del Sínodo, se presentó a varios padres sinodales la película "Bells of Europe- Campanas de Europa" sobre la relación entre el cristianismo, la cultura europea y el futuro del continente. La película presenta una serie de entrevistas con las principales personalidades de la religión cristiana: el Papa Benedicto XVI, el Patriarca ecuménico Bartolomé I, el Patriarca Kirill de Moscú, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, el ex presidente de la Federación de Iglesias Evangélicas en Alemania, Huber y otras personalidades de la política y la cultura.

El hilo conductor es el toque de las campanas de los diferentes rincones del continente y la fusión de una única campana en la antigua fundición de Agnone. La banda sonora es del compositor estonio Arvo Pärt, que es también entrevistado.

La realización ha corrido a cargo del Centro Televisivo Vaticano, basándose en la idea del Padre Germán Marani, con el apoyo de otras instituciones, como la Fundación Gregoriana. El filme está ya a disposición de RAI Cinema, que posee los derechos de la emisión de televisión y de home vídeo.

Sigue el texto de la entrevista al Papa Benedicto XVI

P. - “Santidad, en sus encíclicas propone una antropología fuerte, un hombre habitado por el amor de Dios, un hombre de racionalidad ampliada por la fe, un hombre que tiene una responsabilidad social gracias a la dinámica de caridad recibida y dada en la verdad. Santidad, en este horizonte antropológico en que el mensaje evangélico exalta todos los elementos dignos de la persona humana, purificando las escorias que oscurecen el verdadero rostro del hombre creado a imagen y semejanza de Dios, Usted ha reafirmado en repetidas ocasiones que este redescubrimiento de rostro humano, de los valores evangélicos, de las raíces profundas de Europa es una fuente de gran esperanza para el continente europeo, y no sólo ... ¿Puede explicar las razones de su esperanza?”

R. -”La primera razón de mi esperanza consiste en que el deseo de Dios, la búsqueda de Dios está profundamente grabada en cada alma humana y no puede desaparecer. Ciertamente, durante algún tiempo, Dios puede olvidarse o dejarse de lado, se pueden hacer otras cosas, pero Dios nunca desaparece. Simplemente, es cierto, como dice San Agustín, que nosotros, los hombres, estamos inquietos hasta que encontramos a Dios Esta preocupación también existe en la actualidad. Es la esperanza de que el hombre, siempre de nuevo, también hoy, se encamine hacia este Dios.

La segunda razón de mi esperanza consiste en el hecho de que el Evangelio de Jesucristo, la fe en Cristo, es simplemente verdad. Y la verdad no envejece. También se puede olvidar durante algún tiempo, es posible encontrar otras cosas, se puede dejar de lado; pero la verdad como tal no desaparece. Las ideologías tienen un tiempo determinado. Parecen fuertes, irresistibles, pero después de un determinado período se consumen; pierden su fuerza porque carecen de una verdad profunda. Son partículas de verdad, pero al final se consumen. En cambio, el evangelio es verdadero, y por lo tanto nunca se consume. En todos los períodos de la historia aparecen sus nuevas dimensiones, aparece en toda su novedad, para responder a las necesidades del corazón y de la razón humana que puede caminar en esta verdad y encontrarse en ella. Y así, por esta razón, estoy convencido de que también hay una nueva primavera del cristianismo.

Un tercer motivo empírico lo vemos en que esta inquietud se manifiesta en la juventud de hoy. Los jóvenes han visto tantas cosas - las ofertas de las ideologías y del consumismo- pero perciben el vacío de todo esto, su insuficiencia. El hombre ha sido creado para el infinito. Todo lo finito es demasiado poco. Y por eso vemos cómo, en las generaciones más jóvenes, esta inquietud se despierta de nuevo y cómo se ponen en camino; así hay nuevos descubrimientos de la belleza del cristianismo; un cristianismo que no es barato, ni reducido, sino radical y profundo . Por lo tanto, me parece que la antropología, como tal, nos indica que siempre habrá nuevos despertares del cristianismo y los hechos lo confirman con una palabra: cimiento profundo. Es el cristianismo. Es verdadero, y la verdad siempre tiene un futuro”.

P.- “Santidad, Ud. ha dicho muchas veces que Europa ha tenido y tiene todavía una influencia cultural sobre toda la humanidad y tiene que sentirse especialmente responsable, no sólo del propio futuro, sino también del de todo el género humano. Mirando hacia adelante, ¿es posible trazar los límites del testimonio visible de los católicos y de los cristianos pertenecientes a las Iglesias ortodoxas y protestantes, en Europa del Atlántico a los Urales que, viviendo los valores evangélicos en los que creen, contribuyan a la construcción de una Europa más fiel a Cristo, más acogedora, solidaria, no sólo custodiando la herencia cultural y espiritual que los caracteriza, sino también en el compromiso de buscar nuevas vías para afrontar los grandes desafíos comunes que marcan la época post-moderna y multicultural?”.

R.- “Se trata de la gran cuestión. Es evidente que Europa tiene también hoy en el mundo un gran peso tanto económico como cultural e intelectual. Y, de acuerdo con este peso, tiene una gran responsabilidad. Pero como Ud. ha dicho, Europa tiene que encontrar todavía su plena identidad para poder hablar y actuar según su responsabilidad. El problema hoy no son ya, en mi opinión, las diferencias nacionales. Se trata de diversidades que, gracias a Dios, ya no constituyen divisiones. Las naciones permanecen, y en sus diversidades culturales, humanas, temperamentales, son una riqueza que se completa y da lugar a una gran sinfonía de culturas. Son, fundamentalmente, una cultura común. El problema de Europa para encontrar su identidad creo que consiste en el hecho de que hoy, en Europa tenemos dos almas: una de ellas es una razón abstracta, anti histórica, que pretende dominar todo porque se siente por encima de todas las culturas. Una razón que al fin llega a sí misma, que pretende emanciparse de todas las tradiciones y valores culturales en favor de una racionalidad abstracta. La primera sentencia de Estrasburgo sobre el Crucifijo era un ejemplo de esta razón abstracta que quiere emanciparse de todas las tradiciones, de la misma historia. Pero así no se puede vivir. Además, también la "razón pura" está condicionada por una determinada situación histórica, y solo en este sentido puede existir. La otra alma es la que podemos llamar cristiana, que se abre a todo lo que es razonable, que ha creado ella misma la audacia de la razón y la libertad de una razón crítica, pero sigue anclada a las raíces que han dado origen a esta Europa, que la han construido sobre los grandes valores, las grandes intuiciones, la visión de la fe cristiana. Como Ud. decía, sobre todo en el diálogo ecuménico entre Iglesia católica, ortodoxa, protestante, este alma tiene que encontrar una común expresión y después tiene que confrontarse con esa razón abstracta, es decir, aceptar y conservar la libertad crítica de la razón con respecto a todo lo que puede hacer y ha hecho, pero practicarla, concretarla en el fundamento, en la cohesión con los grandes valores que nos ha dado el cristianismo. Sólo en esta síntesis Europa puede tener peso en el diálogo intercultural de la humanidad de hoy y de mañana, porque una razón que se ha emancipado de todas las culturas no puede entrar en un diálogo intercultural. Sólo una razón que tiene una identidad histórica y moral puede también hablar con los demás, buscar una interculturalidad en la que todos pueden entrar y encontrar una unidad fundamental de los valores que pueden abrir las vías al futuro, a un nuevo humanismo, que tiene que ser nuestro objetivo. Y para nosotros este humanismo crece precisamente a partir de la gran idea del hombre a imagen y semejanza de Dios”.

LA IGLESIA CATOLICA APOYA EL MODELO DE LAS COOPERATIVAS AGRICOLAS

Ciudad del Vaticano, 16 octubre 2012 (VIS).-Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra todos los años el 16 de octubre, fecha de fundación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Santo Padre ha escrito un mensaje al director de ese organismo José Graziano de Silva.

Este año el Día Mundial de la Alimentación -observa el Papa- se celebra mientras los efectos de la crisis económica afectan cada vez más las necesidades básicas, como el derecho fundamental de toda persona a una alimentación sana y adecuada, empeorando especialmente la situación de los que viven en condiciones de pobreza y subdesarrollo. Se trata de un contexto similar al que inspiró la creación de la FAO, y que llama a las instituciones nacionales e internacionales al compromiso de liberar a la humanidad del hambre mediante el desarrollo agrícola y el crecimiento de las comunidades rurales. En la desnutrición, de hecho, juegan un papel clave el desentendimiento gradual y la competitividad excesiva que amenazan con hacer olvidar que las soluciones comunes y compartidas pueden ofrecer respuestas adecuadas a las expectativas de los individuos y los pueblos”.

De ahí la satisfacción que expresa el pontífice por la decisión de dedicar este día a reflexionar sobre el tema "Las cooperativas agrícolas alimentan al mundo." “No se trata -escribe- sólo de dar apoyo a las cooperativas como expresión de una forma diferente de organización económica y social, sino de considerarlas un verdadero instrumento de acción internacional. La experiencia adquirida en muchos países, muestra, de hecho, que las cooperativas, además de impulsar el trabajo agrícola, son una forma que permite a los agricultores y a la población rural intervenir en las decisiones y un instrumento eficaz para lograr el desarrollo integral del cual la persona es fundamento y fin”.
La Iglesia Católica, como es sabido, también considera el trabajo y la empresa cooperativa como una forma de vivir una experiencia de unidad y de solidaridad que puede hacer superar las diferencias, e incluso los conflictos sociales, entre las personas y entre los diferentes grupos. Por eso, con su enseñanza y con su acción, ha apoyado siempre el modelo de las cooperativas ,ya que está convencida de que su actividad no se limita puramente a la dimensión económica, sino que contribuye al crecimiento humano, social, cultural y moral de cuantos forman parte de ellas y de la comunidad a la que pertenecen”.

Benedicto XVI recuerda que cuando se observan las situaciones en que los conflictos o desastres naturales limitan el trabajo agrícola, hay que tener siempre en consideración especial, “el papel insustituible de la mujer llamada, a menudo, a dirigir las actividades de las cooperativas, a mantener los lazos familiares y a preservar aquellos inapreciables conocimientos y habilidades propias del mundo rural”.
Es indispensable -concluye- que los poderes públicos que operan a nivel nacional e internacional pongan a punto los instrumentos legislativos y financieros necesarios para que en las zonas rurales las cooperativas sean herramientas eficaces para la producción agrícola, la seguridad alimentaria, el cambio social y una amplia mejora de las condiciones de vida. En este nuevo contexto, es deseable que las nuevas generaciones puedan mirar con renovada confianza a su futuro, manteniendo los lazos con el trabajo del campo, el mundo rural y sus valores tradicionales”.

MENSAJE DE LA COMISION TEOLOGICA INTERNACIONAL EN EL AÑO DE LA FE

Ciudad del Vaticano, 16 octubre 2012 (VIS).-La Comisión Teológica Internacional, con motivo del Año de la Fe, ha escrito un mensaje del que reproducimos amplios extractos.

Como comunidad de fe, (,,,) la Comisión Teológica Internacional, en su conjunto, quiere manifestar su atención especial al mensaje de conversión de este Año de la fe, renovando y profundizando su compromiso al servicio de la Iglesia. Por eso, el próximo 6 de diciembre con ocasión de su sesión plenaria anual y bajo la guía de su presidente, el arzobispo Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, irá en peregrinación a la basílica romana de Santa María Mayor a fin de encomendar su trabajo y el de todos los teólogos católicos, a la Virgen fiel, proclamada “bienaventurada porque ha creído”.

Durante este Año de la fe, la Comisión Teológica Internacional se ha comprometido”in medio Ecclesiae” a aportar su contribución específica a la nueva evangelización promovida por la Santa Sede. Esto significa discernir el misterio revelado con todos los recursos de la razón iluminada por la fe, en beneficio de todos los creyentes, favoreciendo también su recepción en la cultura actual”.

Como recientemente afirmaba el documento de la Comisión Teológica Internacional titulado: “La teología hoy: perspectivas, principios y criterios”, toda la teología deriva de la fe y se ejerce en dependencia constante de la fe, que es vivida en el pueblo de Dios guiado por sus pastores. De hecho, sólo la fe permite al teólogo acceder realmente a su objeto: es decir, la verdad de Dios que ilumina la totalidad de lo real con la luz de un nuevo día - “sub ratione Dei”.

Por lo tanto, el teólogo trabaja para “inculturar” en la inteligencia humana, bajo las formas de una auténtica ciencia, los contenidos inteligibles de la "fe que ha sido transmitida a los creyentes de una vez por todas”. Pero dirige una atención especial al acto mismo de creer (...) En efecto, existe una unidad profunda entre el acto por el que creemos y el contenido al que damos nuestro asentimiento (...) A partir de este acto de fe, el teólogo elabora la consonancia antropológica de alto perfil - la "conveniencia"(...); se interroga, así, sobre el modo en que la gracia procedente de Dios suscita, en el corazón mismo de la libertad humana, el "sí" de la fe, y muestra cómo la fe es "el cimiento del edificio espiritual” (...), en el sentido de que da forma a todas las dimensiones de la vida cristiana, personal, familiar y comunitaria”.

El trabajo del teólogo no solamente está enraizado en la fe viva del pueblo cristiano, atento a lo que "el Espíritu dice a las iglesias", sino que está finalizado, por entero, al crecimiento de la fe en el pueblo de Dios y a la misión evangelizadora de la Iglesia (...) El teólogo, por tanto, en colaboración responsable con el Magisterio, abraza el servicio de la fe del Pueblo de Dios como su propia vocación”.

Al mismo tiempo, el teólogo es servidor de la alegría cristiana, que es "la alegría de la verdad” .(...)En este sentido, se puede decir con verdad que la fe - y la misma teología como “scientia fidei” y sabiduría - da, a todos los enamorados de la belleza espiritual, el gusto anticipado de la vida eterna”.

PUNTUALIZACIÓN SECRETARÍA DE ESTADO SOBRE LAS ÓRDENES ECUESTRES

Ciudad del Vaticano, 16 octubre 2012 (VIS).-La Secretaría de Estado, en respuesta a las frecuentes peticiones de información sobre la posición de la Santa Sede ante las Órdenes de Caballería dedicadas a Santos o con títulos sagrados, considera oportuno reiterar lo que ya fue publicado anteriormente.

Además de las propias Órdenes de Caballería (Suprema Orden de Cristo, Orden de la Espuela de Oro, Orden Piana, Orden de San Gregorio Magno y Orden de San Silvestre Papa), la Santa Sede reconoce y tutela solamente a la Soberana Orden Militar de Malta -también conocida como Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta- y a la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, y no tiene intención de hacer innovaciones en este sentido.

Todas las otras Órdenes -sean de nueva institución o derivadas de las medievales- no son reconocidas por la Santa Sede, no pudiendo la misma hacerse garante de su legitimidad histórica y jurídica, de sus finalidades y de sus sistemas organizativos.

Para evitar equívocos desgraciadamente posibles, también a causa de la expedición ilícita de documentos y del uso indebido de lugares sagrados, y para impedir que se sucedan abusos que después resultan dañinos para muchas personas de buena fe, la Santa Sede confirma que no atribuye ningún valor a los diplomas de caballería y a las correspondientes insignias que sean expedidas por asociaciones no reconocidas, y no considera apropiado el uso de las iglesias y capillas para las llamadas "ceremonias de investidura".

lunes, 15 de octubre de 2012

ANGELUS: LOS RICOS DEBEN ENTRAR EN LA LÓGICA DEL DON

Ciudad del Vaticano, 14 de octubre de 2012 (VIS).-”Dios puede conquistar el corazón de una persona que posee muchos bienes y empujarla a la solidaridad y a compartirlos con los necesitados y los pobres; es decir, a entrar en la lógica del don”, dijo el Papa comentando en el Ángelus el evangelio de este domingo que narra el encuentro de Jesús con un joven rico.

Jesús enseña que para un rico es muy difícil entrar en el Reino de Dios pero no imposible”, afirmó el Santo Padre. Efectivamente, a través de la “lógica del don” la persona se sitúa en el camino de Jesús que, como escribe San Pablo “siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para que vosotros seáis ricos por su pobreza”.

Benedicto XVI recordó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro que el joven que encuentra a Jesús observaba escrupulosamente todos los mandamientos de la Ley de Dios, pero “no había encontrado la verdadera felicidad; por eso le pregunta que tiene que hacer para tener en herencia la vida eterna. Por una parte está atraído, como todos, por la plenitud de la vida; por otra, como está habituado a contar sobre sus propias riquezas, piensa que también la vida eterna, de alguna manera, se pueda “adquirir”, quizás obedeciendo a algún mandamiento especial”.

Cristo percibe el deseo de plenitud del joven pero también su punto débil, “el apego a sus muchos bienes”, y por eso le propone que dé todo a los pobres, de modo que “su tesoro, y por tanto, su corazón, no esté en la tierra sino en el cielo y añade: “Ven y sígueme”. Sin embargo, el joven, en lugar de aceptar con alegría la invitación de Jesús se va entristecido porque no logra separarse de sus riquezas, que no podrán darle nunca ni la felicidad, ni la vida eterna”.

Es entonces cuando Jesús pronuncia la célebre frase “Es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino de Dios”. Pero, viendo la perplejidad de sus discípulos agrega: “Para los hombres es imposible pero para Dios no; porque para Dios todo es posible”. Comentando el relato, San Clemente de Alejandría escribe: “La parábola enseña a los ricos que no deben dejar de lado su salvación como si ya estuvieran condenados, ni tienen que tirar al mar la riqueza, ni condenarla como insidiosa u hostil para la vida, sino que deben aprender cómo usarla”.

La historia de la Iglesia -concluyó el Santo Padre- está llena de ejemplos de personas ricas que han empleado sus bienes de forma evangélica, alcanzando la santidad. Baste pensar en san Francisco, en santa Isabel de Hungría o en San Carlos Borromeo”.

Después de la oración mariana el Papa señaló que el sábado fueron beatificados en Praga (República Checa) Federico Bachstein y trece hermanos de la Orden de los Frailes Menores. “Fueron asesinados en 1611 por causa de su fe. Son los primeros beatos del Año de la Fe y son mártires: nos recuerdan que creer en Cristo significa también estar dispuestos a sufrir con él y por él”.

Hoy en Polonia y en las parroquias polacas del mundo -agregó- se celebra la “Jornada del Papa” con el lema: “Juan Pablo II: Papa de la Familia” (...) Ojalá que en todas las familias polacas resplandezca el fuego vivo de la fe, del bien y del amor evangélico”.

LA RELIGION RECUERDA A LA SOCIEDAD LAS NORMAS MORALES OBJETIVAS

Ciudad del Vaticano, 15 octubre 2012 (VIS).-El Padre Miguel Àngel Ayuso Guixot, Secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, intervino el pasado 14 de octubre en el Foro Mundial de Estambul (Turquía), cuyo tema es “Justicia y construcción de un nuevo orden mundial”. En el Foro, que ha tenido lugar del 13 al 14 de octubre, el padre Ayuso analizó la contribución esencial de la justicia social y de la libertad religiosa para la paz, y la aportación indispensable de la religión en la promoción de la paz y la justicia en el tejido de la sociedad global.

La religión -afirmó- aporta su contribución al debate nacional de una sociedad determinada. Ese debate tiene que hacer frente a los complejos retos de las sociedades del mundo moderno. Conceptos como "justicia" y "justicia social" son una parte integral de esa discusión. Por eso nos preguntamos, ¿cuál es la contribución de la religión al debate nacional sobre "justicia" y "justicia social"? La justicia es un atributo divino y la enseñanza religiosa contribuye, sin duda, a la reflexión sobre el recto ordenamiento de las relaciones; en otras palabras, a la justicia social. La tradición católica, sin embargo, sostiene que la justicia es accesible, por medio de la razón humana, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, tanto religiosos como no religiosos”.

Por tanto, sea los creyentes que los no creyentes, defienden la dignidad innata de la persona humana, y ven, en esta dignidad, la razón de los derechos inalienables de cada individuo, cuya protección es el objetivo de la justicia (...) Estos derechos son anteriores e independientes del Estado, y la medida de la justicia del Estado es la medida en que respeta y reivindica estos derechos que lo preceden, ya que la justicia exige que todas las personas disfruten del libre ejercicio de sus derechos. (..) Cuando el Estado deja de administrar justicia o, de hecho, actúa injustamente, ya no tiene autoridad moral ni legitimidad. Esto implica que el Estado está sujeto a juicio, que no tiene poder absoluto, que puede y, de hecho,debe rendir cuentas. Nuestra pregunta es, por lo tanto, ¿quién o qué puede pedir cuentas al Estado para asegurarse de que actúa con justicia? La cuestión no es política sino moral, aunque la respuesta requiera decisiones políticas”.

Dado que la cuestión fundamental es de naturaleza moral se deduce que la característica de una sociedad justa y civil es el espacio adecuado y debido que otorga a la religión, que tiene una contribución única en ser la voz de los que carecen de ella: los pisoteados, los oprimidos y perseguidos; la voz profética que llama a todos a actuar por la paz y la justicia. La religión llama a la conciencia de la sociedad para que actúe verdaderamente en favor del bien común. La religión, por lo tanto, tiene un papel en el debate político, no para proponer soluciones políticas concretas -algo que está fuera de su competencia- , sino para recordar a la sociedad las normas morales objetivas que son el fundamento de la justicia y de una sociedad justa”.

EL PAPA: EN EL SINODO CAMINAMOS CON NUESTROS CONTEMPORÁNEOS

Ciudad del Vaticano, 13 octubre 2012 (VIS).-Antes del almuerzo con los Padres que toman parte en el Sínodo sobre la nueva evangelización, con los obispos participantes en el Concilio Vaticano II, y con los presidentes de las conferencias episcopales, Benedicto XVI saludó a los comensales con un breve discurso.

Es una bella tradición, iniciada por el beato Juan Pablo II -dijo- la de completar el Sínodo con un almuerzo común. Para mí es una gran alegría que, a mi derecha esté Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé de Constantinopla y en la otra el arzobispo Rowan Williams, primado de la Comunión Anglicana”.

Para mí esta comunión es una señal de que estamos en camino hacia la unidad y que, en nuestro corazón, avanzamos. El Señor nos ayudará a avanzar también exteriormente. Me parece que esta alegría nos da fuerza en el mandato de la evangelización. “Synodos” significa “camino común”, “estar en un camino común” y por eso, la palabra '”synodos'”, me hace pensar en el famoso camino del Señor con los dos discípulos de Emaús, que son, de alguna manera, una imagen del mundo agnóstico de hoy. Con la desesperación en el corazón, y, sin embargo, aún con una pequeña llama de fe, caminan. El Señor camina misteriosamente con ellos y les ayuda a comprender mejor el misterio de Dios, su presencia en la historia, su caminar silenciosamente con nosotros. Al final, en la cena, cuando ya las palabras del Señor y su escucha habían encendido el corazón e iluminado la mente, lo reconocen y finalmente, el corazón empieza a percibir.

También en el Sínodo estamos al lado de nuestros contemporáneos en camino. Recemos al Señor para que nos ilumine, nos encienda el corazón para que perciba, para que nos ilumine la mente; y recemos para que, en la cena, en la comunión eucarística, podamos abrirnos realmente, verlo y así encender también este mundo nuestro llevándole su luz”.

El Papa anunció también que la sesión vespertina del Sínodo de ayer, viernes, comenzaría más tarde de lo habitual, debido al almuerzo. “Sería inhumano -dijo-empezar a las cuatro y media; esta tarde reanudaremos el trabajo a las seis menos cuarto”.

ACUERDO ENTRE SANTA SEDE Y GUINEA ECUATORIAL

Ciudad del Vaticano, 13 octubre 2012 (VIS).-La Santa Sede y la República de Guinea Ecuatorial han firmado hoy en Mongomo un acuerdo sobre las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado. El documento se ha firmado en presencia del Presidente de la República, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo y de numerosas autoridades gubernamentales.

Por la Santa Sede ha firmado el arzobispo Piero Pioppo, nuncio apostólico en Guinea y por la República de Guinea Ecuatorial, el ministro de Exteriores Agapito Mba Mokuy.

El acuerdo, que consta de 19 artículos y de un protocolo adicional, entrará en vigor con el intercambio de los instrumentos de ratificación.

En el ámbito de la independencia y de la autonomía de la Iglesia y del Estado, y en el surco del deseo común de colaboración -dice una nota explicativa- se fija el marco jurídico de las relaciones recíprocas. En particular se reconoce la personalidad jurídica de la Iglesia y de sus instituciones. El Acuerdo atañe también al matrimonio canónico, a los lugares de culto, a las instituciones educativas y a la asistencia espiritual de los fieles católicos en los hospitales y en los penitenciarios”.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 15 de octubre de 2012 (VIS).-El Santo Padre ha aceptado la renuncia del obispo Carlos Prada Sanmiguel al gobierno pastoral de la diócesis de Duitama-Sogamoso (Colombia), en conformidad con el canon 401, párrafo 2 del Código de Derecho Canónico.

El sábado, 13 de octubre, el Santo Padre nombró al cardenal Gaudencio B. Rosales, arzobispo emérito de Manila, como su enviado especial en la X Asamblea Plenaria de la Federación de las Conferencias Episcopales de Asia (FABC) que tendrá lugar en Vietnam en el Centro pastoral de la diócesis de Xuan Loc del 19 al 25 de noviembre de 2012 y que se clausurará en la catedral de Ho Chi Minh City.

viernes, 12 de octubre de 2012

“AGGIORNAMENTO” NO ES RUPTURA SINO VITALIDAD CONTINUA DE LA TRADICION

Ciudad del Vaticano, 12 octubre 2012 (VIS).-El Santo Padre recibió esta maña a los obispos que participaron en el Concilio Ecuménico Vaticano II y a los presidentes de las conferencias episcopales presentes en el Sínodo sobre la Nueva Evangelización.

El Papa, que tomó parte en el Vaticano II como perito conciliar, dijo a los Padres venidos a Roma: “Son tantos los recuerdos que afloran a nuestra mente -y que cada uno tiene muy grabados en el corazón-, de aquel período tan vivaz, rico y fecundo que fue el Concilio; pero como no quiero prolongarme mucho (...) me gustaría recordar solamente cómo una palabra, lanzada por el beato Juan XXIII, casi de forma programática, retornaba continuamente en los trabajos conciliares: la palabra “aggiornamento” (actualización n.d.r)”.

Cincuenta años después de la apertura de aquella solemne asamblea de la Iglesia, alguien se preguntará si aquella expresión no haya sido, quizás desde el principio, completamente apropiada. Pienso que sobre la elección de las palabras se podría discutir durante horas y se encontrarían pareceres continuamente discordantes, pero estoy convencido de que la intuición que el beato Juan XXIII compendió con esta palabra fue y es todavía exacta. El cristianismo no debe considerarse como “algo del pasado”, ni debe vivirse mirando perennemente “hacia atrás” porque Jesucristo es ayer, hoy y para la eternidad. El cristianismo está marcado por la presencia del Dios eterno, que entró en el tiempo y está presente en todo tiempo, porque todo tiempo brota de su potencia creadora, de su “hoy” eterno”.

Por eso el cristianismo es siempre nuevo. No tenemos que considerarlo como un árbol completamente desarrollado partiendo del grano de mostaza evangélico que crece, da fruto y ,un buen día, envejece y pierde su energía vital. El cristianismo es un árbol que, por así decir, (...) es siempre joven. Y esta actualidad, este “aggiornamento” no significa ruptura con la tradición, sino que expresa su vitalidad continua; no significa reducir la fe rebajándola a la moda de la época, al metro de lo que nos gusta o de lo que le gusta a la opinión pública; sino todo lo contrario: exactamente como hicieron los Padres conciliares tenemos que llevar el “hoy” que vivimos a la medida del evento cristiano; tenemos que llevar el “hoy” de nuestro tiempo al “hoy” de Dios”.

El concilio ha sido un tiempo de gracia en que el Espíritu Santo nos ha enseñado que la Iglesia, en su camino en la historia, debe hablar siempre a la humanidad contemporánea, pero esto puede ocurrir solo con la fuerza de los que tienen raíces profundas en Dios (...) y viven con pureza su fe; no ocurre merced a los que se adecuan al momento que pasa, a los que eligen el camino más cómodo. El concilio lo tenía muy claro cuando en la constitución dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium” afirmaba que en la Iglesia todos están llamados a la santidad (...) la santidad muestra el rostro verdadero de la Iglesia”.

La memoria del pasado-concluyó el Papa- es preciosa pero no se agota en sí misma. El Año de la Fe que hemos empezado nos sugiere el mejor modo para recordar el concilio y conmemorarlo: concentrarnos en el corazón de su mensaje que, por otra parte, no es otro que el mensaje de la fe en Cristo, único salvador del mundo, proclamada a la humanidad de nuestra época. Hoy también lo que es importante y esencial es llevar el rayo del amor de Dios al corazón y a la vida de cada hombre y cada mujer, y llevar a los hombres y mujeres de cualquier época y lugar a Dios”.

Terminada la audiencia el Papa almorzó con los Padres que toman parte en el Sínodo sobre la nueva evangelización, con los obispos participantes en el Concilio Vaticano II, y con los presidentes de las conferencias episcopales. También estuvieron presentes el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I y el arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión Anglicana Rowan Williams.

BENEDICTO XVI HACE SUYAS LAS PALABRAS INOLVIDABLES DE JUAN XXIII

Ciudad del Vaticano, 12 octubre 2012 (VIS).-Benedicto XVI se asomó ayer a las nueve de la noche a la ventana de su estudio para saludar a los numerosos participantes en la procesión con antorchas organizada por la Acción Católica Italiana (ACI), en colaboración con la diócesis de Roma, con motivo de la apertura del Año de la Fe y del cincuenta aniversario del inicio del Concilio Vaticano II. La procesión, que salió a las 19.30 de Castel Sant'Angelo ,se coloca en el ámbito de la manifestación “La Iglesia bella del Concilio", una iniciativa de ACI y de la diócesis romana.

Buenas noches a todos y gracias por haber venido -dijo el Papa a las personas reunidas en la Plaza de San Pedro- Hace cincuenta años, este mismo día, yo también estaba en esta plaza, mirando a esta ventana a la que se asomó el Papa bueno, el beato Juan XXIII, que pronunció palabras inolvidables, palabras llenas de poesía, de bondad, palabras que salían del corazón”.

Eramos felices y estábamos llenos de entusiasmo. El gran concilio ecuménico se había inaugurado; estábamos seguros de que llegaba una primavera para la Iglesia, una nueva Pentecostés, con una presencia nueva y fuerte de la gracia liberadora del Evangelio”.

Hoy también somos felices, tenemos la alegría en nuestro corazón, pero podríamos decir que es una alegría, quizás, más sobria, una alegría humilde. En estos cincuenta años hemos aprendido y experimentado que el pecado original existe y se traduce, siempre de nuevo, en pecados personales, que pueden transformarse en estructuras del pecado. Hemos visto que en el campo del Señor también hay siempre cizaña. Hemos visto que en la red de Pedro también hay peces podridos. Hemos visto que la fragilidad humana también está presente en la Iglesia, que la barca de la Iglesia también navega con viento contrario, en medio de tempestades que la acechan y, a veces, hemos pensado: “El Señor duerme y se ha olvidado de nosotros”.

Esta es una parte de las experiencias de estos cincuenta años, pero también hemos tenido una experiencia nueva de la presencia del Señor, de su bondad, de su fuerza. El fuego del Espíritu Santo, el fuego de Cristo no es un fuego devorador o destructor; es un fuego silencioso, es una pequeña llama de bondad, de bondad y verdad que transforma, que da luz y calor. Hemos visto que el Señor no nos olvida. Hoy también, a su manera, humildemente, el Señor está presente y calienta los corazones, muestra vida, crea carismas de bondad y de caridad que iluminan al mundo y son para nosotros garantía de la bondad de Dios. Sí, Cristo vive, está con nosotros también hoy, y podemos ser felices también ahora porque su bondad no se apaga.¡Hoy también es fuerte!”.

Al final, me atrevo a hacer mías las palabras inolvidables del papa Juan: “Id a vuestras casas, dad un beso a los niños y decidles que es un beso del Papa”

En este sentido y de todo corazón os imparto mi bendición: “Bendito sea el nombre del Señor”.

AUDIENCIA

Ciudad del Vaticano, 12 octubre 2012 (VIS).-El Santo Padre ha recibido hoy en audiencia a Su Santidad Bartolomé I, Patriarca ecuménico de Constantinopla

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 12 octubre 2012 (VIS).-El Santo Padre ha nombrado al obispo Renato P. Mayugaba, hasta ahora auxiliar de Lingayen-Dagupan en Filipinas, como obispo de Laoag (superficie 3.386; población 654.000; católicos 426.000; sacerdotes 54; religiosos 102) en Filipinas.

jueves, 11 de octubre de 2012

EL PAPA INAUGURA EL AÑO DE LA FE

Ciudad del Vaticano, 11 octubre 2012 (VIS).-”Hoy, con gran alegría, a los 50 años de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, damos inicio al Año de la fe”. Estas fueron las palabras de Benedicto XVI durante la Santa Misa celebrada esta mañana en la Plaza de San Pedro. Concelebraron con el Papa los cardenales, patriarcas, y arzobispos mayores de las Iglesias Orientales Católicas, los obispos Padres sinodales, los presidentes delas conferencias episcopales de todo el mundo y algunos obispos que participaron en calidad de Padres en los trabajos del Vaticano II. También estuvieron presentes en la celebración eucarística el patriarca ecuménico Bartolomé I de Constantinopla y el arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión Anglicana Rowan Williams.

Para rememorar el Concilio -dijo el Santo Padre- esta celebración se ha enriquecido con algunos signos específicos: la procesión de entrada, que ha querido recordar la que de modo memorable hicieron los Padres conciliares cuando ingresaron solemnemente en esta Basílica; la entronización del Evangeliario, copia del que se utilizó durante el Concilio; y la entrega de los siete mensajes finales del Concilio y del Catecismo de la Iglesia Católica, que haré al final, antes de la bendición. Estos signos no son meros recordatorios, sino que nos ofrecen también la perspectiva para ir más allá de la conmemoración. Nos invitan a entrar más profundamente en el movimiento espiritual que ha caracterizado el Vaticano II, para hacerlo nuestro y realizarlo en su verdadero sentido. Y este sentido ha sido y sigue siendo la fe en Cristo, la fe apostólica, animada por el impulso interior de comunicar a Cristo a todos y a cada uno de los hombres durante la peregrinación de la Iglesia por los caminos de la historia”.

Siguen extractos de la homilía pronunciada por Benedicto XVI:

El Año de la fe que hoy inauguramos está vinculado coherentemente con todo el camino de la Iglesia en los últimos 50 años: desde el Concilio, mediante el magisterio del siervo de Dios Pablo VI, que convocó un 'Año de la fe' en 1967, hasta el Gran Jubileo del 2000, con el que el beato Juan Pablo II propuso de nuevo a toda la humanidad a Jesucristo como único Salvador, ayer, hoy y siempre. Estos dos Pontífices, Pablo VI y Juan Pablo II, convergieron profunda y plenamente en poner a Cristo como centro del cosmos y de la historia, y en el anhelo apostólico de anunciarlo al mundo. Jesús es el centro de la fe cristiana. El cristiano cree en Dios por medio de Jesucristo, que ha revelado su rostro. Él es el cumplimiento de las Escrituras y su intérprete definitivo”.

El evangelio de hoy nos dice que Jesucristo, consagrado por el Padre en el Espíritu Santo, es el verdadero y perenne protagonista de la evangelización (...) Esta misión de Cristo, este dinamismo suyo continúa en el espacio y en el tiempo, atraviesa los siglos y los continentes. Es un movimiento que parte del Padre y, con la fuerza del Espíritu, lleva la buena noticia a los pobres en sentido material y espiritual. La Iglesia es el instrumento principal y necesario de esta obra de Cristo, porque está unida a Él como el cuerpo a la cabeza”.

El Concilio Vaticano II no ha querido incluir el tema de la fe en un documento específico. Y, sin embargo, estuvo completamente animado por la conciencia y el deseo, por así decir, de adentrase nuevamente en el misterio cristiano, para proponerlo de nuevo eficazmente al hombre contemporáneo (...)El beato Juan XXIII (...) en el discurso de apertura, presentó el fin principal del Concilio en estos términos: 'El supremo interés del Concilio Ecuménico es que el sagrado depósito de la doctrina cristiana sea custodiado y enseñado de forma cada vez más eficaz…Es preciso que esta doctrina verdadera e inmutable, que ha de ser fielmente respetada, se profundice y presente según las exigencias de nuestro tiempo”.

A la luz de estas palabras, se comprende lo que yo mismo tuve entonces ocasión de experimentar: durante el Concilio había una emocionante tensión con relación a la tarea común de hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe en nuestro tiempo, sin sacrificarla a las exigencias del presente ni encadenarla al pasado: en la fe resuena el presente eterno de Dios que trasciende el tiempo y que, sin embargo, solamente puede ser acogido por nosotros en el hoy irrepetible. Por esto mismo considero que lo más importante (...) es que se reavive en toda la Iglesia aquella tensión positiva, aquel anhelo de volver a anunciar a Cristo al hombre contemporáneo. Pero, con el fin de que este impulso interior a la nueva evangelización no se quede solamente en un ideal, ni caiga en la confusión (...) he insistido repetidamente en la necesidad de regresar, por así decirlo, a la 'letra' del Concilio, es decir a sus textos, para encontrar también en ellos su auténtico espíritu, y he repetido que la verdadera herencia del Vaticano II se encuentra en ellos”.

El Concilio no ha propuesto nada nuevo en materia de fe, ni ha querido sustituir lo que era antiguo. Más bien, se ha preocupado para que dicha fe siga viviéndose hoy, para que continúe siendo una fe viva en un mundo en transformación. (...) Los Padres conciliares querían volver a presentar la fe de modo eficaz; y sí se abrieron con confianza al diálogo con el mundo moderno era porque estaban seguros de su fe, de la roca firme sobre la que se apoyaban. En cambio, en los años sucesivos, muchos aceptaron sin discernimiento la mentalidad dominante, poniendo en discusión las bases mismas del depositum fidei, que desgraciadamente ya no sentían como propias en su verdad”.

Si hoy la Iglesia propone un nuevo Año de la fe y la nueva evangelización, no es para conmemorar una efeméride, sino porque hay necesidad, todavía más que hace 50 años. (...). También la iniciativa de crear un Consejo Pontificio destinado a la promoción de la nueva evangelización (...),se inserta en esta perspectiva. En estos decenios ha aumentado la 'desertificación' espiritual. Si ya en tiempos del Concilio se podía saber, por algunas trágicas páginas de la historia, lo que podía significar una vida, un mundo sin Dios, ahora lamentablemente lo vemos cada día a nuestro alrededor (...)Pero precisamente a partir de la experiencia de este desierto (...) es como podemos descubrir nuevamente la alegría de creer, su importancia vital para nosotros”.

En el desierto se vuelve a descubrir el valor de lo que es esencial para vivir; así, en el mundo contemporáneo, son muchos los signos de la sed de Dios, del sentido último de la vida, a menudo manifestados de forma implícita o negativa. Y en el desierto se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza. La fe vivida abre el corazón a la Gracia de Dios que libera del pesimismo. Hoy más que nunca evangelizar quiere decir dar testimonio de una vida nueva, trasformada por Dios, y así indicar el camino”.

El viaje es metáfora de la vida, y el viajero sabio es aquel que ha aprendido el arte de vivir y lo comparte con los hermanos, como sucede con los peregrinos a lo largo del Camino de Santiago, o en otros caminos, que no por casualidad se han multiplicado en estos años. ¿Por qué tantas personas sienten hoy la necesidad de hacer estos caminos? ¿No es quizás porque en ellos encuentran, o al menos intuyen, el sentido de nuestro estar en el mundo? Así podemos representar este Año de la fe: como una peregrinación en los desiertos del mundo contemporáneo, llevando consigo solamente lo que es esencial: (...)el evangelio y la fe de la Iglesia, de los que el Concilio Ecuménico Vaticano II son una luminosa expresión, como lo es también el Catecismo de la Iglesia Católica, publicado hace 20 años”.

El 11 de octubre de 1962 se celebraba la fiesta de María Santísima, Madre de Dios. Le confiamos a ella el Año de la fe, como lo hice hace una semana, peregrinando a Loreto. La Virgen María brille siempre como estrella en el camino de la nueva evangelización”.
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BARTOLOMÉ I:TESTIMONIAR JUNTOS EL MENSAJE DE SALVACIÓN

Ciudad del Vaticano, 11 octubre 2012 (VIS).-En el curso de la ceremonia de inauguración del Año de la Fe, el patriarca ecuménico Bartolomé I de Constantinopla pronunció ante los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro un discurso del que ofrecemos amplios extractos:

Hace cincuenta años en esta plaza una celebración solemne y significativa arrebató el corazón y la mente de la Iglesia Católica Romana, llevándola a través de los siglos, hasta el mundo contemporáneo. La apertura del Concilio Vaticano II, piedra angular y transformadora, estuvo inspirada por el hecho fundamental de que el Hijo y el Logos encarnado de Dios está donde hay dos o tres reunidos en su nombre y de que el Espíritu que procede del Padre nos guiará hacia toda la verdad”.

En el curso de las últimas cinco décadas, los logros de esta asamblea han sido diversos, como demuestran una serie de constituciones, declaraciones y decretos importantes e influyentes. Hemos asistido a la renovación del espíritu y al “regreso a las fuentes” a través del estudio de la liturgia, la investigación bíblica y las enseñanzas patrísticas. Hemos apreciado el esfuerzo por liberarse gradualmente de la limitación del rígido escolasticismo para llegar a la apertura del encuentro ecuménico que ha desembocado en la revocación recíproca de las excomuniones del año 1054, el intercambio de saludos, la restitución de las reliquias, el inicio de diálogos importantes y las visitas recíprocas a las sedes respectivas”.

Nuestro camino no ha sido siempre fácil o exente de sufrimientos y desafíos (...) La teología fundamental y los temas principales del Concilio Vaticano II - el misterio de la Iglesia, la sacralidad de la liturgia y la autoridad del obispo- son difíciles de aplicar con esmero y su asimilación es una tarea que requiere una entera vida y la labor de toda la Iglesia”.

Prosiguiendo nuestro camino, damos gracias y alabamos al Dios vivo -Padre, Hijo y Espíritu Santo- porque la misma asamblea episcopal ha reconocido la importancia de la reflexión y del diálogo sincero entre nuestras “iglesias hermanas”. Nos unimos “en la espera que derrocado todo muro que separa la Iglesia occidental y la oriental, se hará una sola morada, cuya piedra angular es Cristo Jesús, que hará de las dos una sola cosa”.

Nuestra presencia aquí significa y sella nuestro compromiso de testimoniar juntos el mensaje de salvación y sanación para nuestros hermanos más pequeños: los pobres, los oprimidos, los olvidados en el mundo que Dios creó. Recemos por la paz y la salud de nuestros hermanos y hermanas cristianos que viven en Oriente Medio. En el torbellino de violencia, separación y división que se extiende cada vez más a los pueblos y las naciones, puedan servir de modelo para el mundo el amor y el deseo de armonía que aquí profesamos y la compresión que buscamos mediante el diálogo y el respeto mutuo. Y que la humanidad pueda tender la mano “al otro” y aunar sus esfuerzos para vencer el dolor de los pueblos en cualquier lugar, sobre todo por hambre, enfermedades, calamidades naturales y por la guerra que, al final, afecta a todas nuestras vidas”.

A la luz de cuanto tiene que hacer todavía la Iglesia en el mundo y, con gran aprecio por todo el progreso que hemos compartido, nos sentimos honrados de haber sido invitados a participar y -humildemente llamados a hablar- en esta solemne y gozosa conmemoración del Concilio Vaticano II. No es mera coincidencia que esta ocasión marque en vuestra Iglesia la inauguración del Año de la Fe, dado que la fe constituye una señal evidente del camino que hemos recorrido juntos a lo largo del sendero de la reconciliación y de la unidad visible”.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 11 octubre 2012 (VIS).- El Santo Padre ha nombrado al sacerdote Vincenzo Peroni como uno de los  maestros de ceremonias pontificias.

miércoles, 10 de octubre de 2012

DOCUMENTOS CONCILIARES: BRÚJULA PARA LA BARCA DE LA IGLESIA

Ciudad del Vaticano, 10 octubre 2012 (VIS).-”En la vigilia en que celebramos los cincuenta años de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II y el inicio del Año de la Fe, deseo hablar de este gran evento eclesial”, dijo Benedicto XVI durante la catequesis de la audiencia general de los miércoles que tuvo lugar en la Plaza de San Pedro.

Los documentos conciliares son, también para nuestra época, una brújula que permite a la barca de la Iglesia navegar en mar abierto, en medio de las tempestades o de la calma para llegar a la meta”, explicó el Papa y recordó que el Concilio, en el que participó cuando era un joven profesor de Teología Fundamental en la universidad alemana de Bonn, fue para él “una experiencia única”. “Pude ver una Iglesia viva (...) que se pone bajo la escuela del Espíritu Santo, verdadero motor del Concilio. Pocas veces en la historia se ha podido, como entonces, casi 'tocar' concretamente la universalidad de la Iglesia en un momento de gran realización de su misión de llevar el Evangelio en todos los tiempos hasta los confines de la tierra”.

En la historia de la Iglesia, varios concilios precedieron al Vaticano II: Nicea, Efeso, Calcedonia, Trento, pero, por regla general, se convocaron para definir elementos fundamentales de la fe, y corregir, sobre todo, los errores que la ponían en peligro. No fue el caso del Vaticano II porque en aquel momento “no había particulares errores de fe que corregir o condenar, ni tampoco cuestiones específicas de doctrina o de disciplina por aclarar”. La primera cuestión que se planteó ante el gran evento conciliar fue, precisamente, como comenzarlo y que tarea precisa atribuirle. A este propósito el beato Juan XXIII en el discurso de apertura del 11 de octubre de hace cincuenta años dio una indicación general:
La fe debía hablar de forma más 'renovada', mas incisiva porque el mundo estaba cambiando rápidamente, manteniendo, sin embargo, sus contenidos perennes sin fisuras o compromisos”.

El Papa -dijo Benedicto XVI- quería que la Iglesia reflexionase sobre su fe, sobre las verdades que la guían. Pero, partiendo de esa reflexión, profunda y seria, sobre la fe, había que trazar, de forma nueva, la relación entre la Iglesia y la edad moderna, entre el cristianismo y algunos elementos esenciales del pensamiento moderno, no para conformarse a él, sino para presentar a este mundo nuestro que tiende a alejarse de Dios, la exigencia del Evangelio en toda su grandeza y en toda su pureza”.

La época en que vivimos está también marcada por el olvido y la sordera frente a Dios. Creo, por lo tanto, que tenemos que aprender la lección más simple y fundamental del Concilio, a saber: que el cristianismo, en su esencia, consiste en la fe en Dios (...) y en el encuentro (...) con Cristo que orienta y guía la vida. Lo más importante hoy, como era el deseo de los Padres conciliares, es que se vea de nuevo, con claridad que Dios está presente, nos mira, nos responde; y que, por el contrario, cuando falta la fe en Él, cae lo que es esencial, porque el hombre pierde su dignidad (...) El Concilio recuerda que la Iglesia tiene (...) el mandato de transmitir la palabra del amor Dios que salva, para que sea escuchada y acogida aquella llamada divina que contiene en sí las bienaventuranzas eternas”.

El Santo Padre citó brevemente las cuatro constituciones conciliares, casi los “cuatro puntos cardinales de la brújula que nos orienta”: 'Sacrosanctum Concilium', sobre la liturgia que habla de la centralidad del misterio de la presencia de Cristo en la Iglesia; 'Lumen gentium', que subraya la tarea fundamental de la Iglesia de glorificar a Dios; 'Dei Verbum', sobre la Revelación divina que habla de la Palabra viva de Dios que convoca a la Iglesia y la vivifica en su camino a lo largo de la historia, y por último 'Gaudium et spes', sobre el modo en que la Iglesia lleva al mundo entero la luz que ha recibido de Dios.

El Concilio Vaticano -concluyó- es una fuerte invitación a redescubrir cada día la belleza de la fe y a conocerla de modo profundo, para una relación más intensa con el Señor, y a vivir auténticamente la vocación cristiana”.

NUMERO ESPECIAL DE L'OSSERVATORE ROMANO CON MOTIVO DEL ANIVERSARIO DEL CONCILIO VATICANO II

Ciudad del Vaticano, 10 octubre 2012 (VIS).-Con motivo del cincuenta aniversario del Concilio Vaticano II el diario “L'Osservatore Romano” ha realizado un número especial que narra el período conciliar.

Se trata de una narración basada en las crónicas de la época, detalles inéditos o poco conocidos, imágenes y fotografías, textos de los Papas que han guiado el concilio o lo han vivido hasta Joseph Ratzinger que participó como joven teólogo.

Un texto de Benedicto XVI, escrito el verano pasado, que habla del concilio, sirve de introducción para la recopilación de sus escritos conciliares, publicada por Herder y supervisada por el arzobispo Gerhard Ludwig Muller. El texto inédito del Papa -sometido a embargo hasta las 17.00 de hoy- abre el número especial publicado en italiano, inglés, y español y aparece en “L'Osservatore Romano” del 11 de octubre en el original alemán y en italiano y, en el sitio web del periódico, en sus siete idiomas (italiano, inglés, español, alemán, francés, portugués y polaco).

AUDIENCIA

Ciudad del Vaticano, 10 octubre 2012 (VIS).-El Santo Padre recibirá esta tarde en el estudio del Aula del Sinodo:

-Su Gracia Rowan Williams, arzobispo de Canterbury y Primado de la Comunión Anglicana.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 10 octubre 2012 (VIS).-El Santo Padre:

-Ha elevado a la dignidad de arzobispo al obispo Frans Daneels, O.Praem., Secretario del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.

-Ha nombrado al reverendo Vital Corbellini como obispo de Marabá (superficie 81.832; población 646.000; católicos 450.000; sacerdotes 35; religiosos 51) en Brasil. El obispo electo nació en 1959 en Garibaldi (Brasil). Ha frequentado el curso de Filosofia en la Universidad de Caxias do Sul y de Teologia en la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul. Fue ordenado sacerdote en 1986. En el curso de su ministerio sacerdotal ha sido párroco en “São Sebastião” en Jaquirana; “Santa Maria do Belo Horizonte” en Cazuza Ferreira y “São Francisco de Paula” en São Francisco de Paula, en la diócesis de Caxias do Sul (1987-1988); coordinador pastoral de la región de São Francisco de Paula (1987-1988); párroco de “Nossa Senhora Medianeira”en Cuiabá (1988-1993);administrador parroquial y párroco de São Francisco de Assis”, en Monte Belo do Sul, diócesis de Caxias do Sul (1997-2001); miembro del equipo sacerdotal (2003-2007); vicario Generale de la diócesis de Caxias do Sul (2007-2010). Hasta ahora era misionero en la diócesis de Ji-Paraná, de la cual es párroco en “São João Batista”, en Jaru.

-Ha nombrado al obispo Gregório (Leozírio) Paixão Neto, O.S.B, como obispo de Petrópolis (superficie 2.880; población 834.000; católicos 646.000; sacerdotes 104; religiosos 385; diáconos permanentes 2) en Brasil. Mons. Paixão Neto era hasta ahora auxiliar de la archidiócesis de São Salvador da Bahia en Brasil



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