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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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lunes, 21 de diciembre de 2015

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 21 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre nombró:

-Stefano D'Agostini como Director del Centro Televisivo Vaticano. D'Agostini era hasta ahora Responsable técnico del mismo ente.

-Greg Burke como Subdirector de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Burke, que comenzará su labor a partir del 1 de febrero 2016, es Consultor para la Comunicación de la Sección para Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.

El domingo, 20 de diciembre, el Papa aceptó la renuncia del obispo Dominic Mai Luong al oficio de Auxiliar de la diócesis de Orange en California (EE.UU) por límite de edad.

El sábado, 19 de diciembre, el Santo Padre nombró:

-Padre Joseph Raja Tao Thelegathoti SMM, obispo de la diócesis de Vijayawada (superficie 8.374, población 5.898.011, católicos 283.062, sacerdotes 229,religiosos 341, religiosas 971) en India. El obispo electo nació en 1952 en Peddautapally (India), pronunció los votos solemnes y fue ordenado religioso en 1980. Es Licenciado en Teología Bíblica y Doctor en Teología Espiritual. En su ministerio pastoral ha sido entre otros, rector de seminario y de teolagado Monfortano, consejero y superior provincial de su Orden, director del centro Anugraha y del centro mariano Monfortano en Bangalore, procurador general y postulador de la Congregación de los Padres Monfortanos en Roma. Actualmente era Provincial de su congregación en Bangalore.

-Mons. Leszek Leszkiewicz, obispo auxiliar de Tarnow (superficie 7.566, población1.097.479, católicos 1.091.829, sacerdotes 1.455, religiosos 175, religiosas 970, diáconos permanentes) en Polonia. El obispo electo nació en 1970 en Gorlice (Polonia) y fue ordenado sacerdote en 1996. Es Licenciado en Misiología. En su ministerio pastoral ha sido entre otros, vicario parroquial, misionero en Ecuador, subdirector del Departamento de Misiones de Tarnow, prefecto de Disciplina del seminario mayor de esa diócesis. Actualmente era vicario foráneo y párroco de San Nicolás y custodio del santuario de la Bienaventurada Virgen María en Bochnia.

-Cardenal Vinko Puljic, arzobispo de Vrhbosna, como su enviado especial en la conmemoración en Croacia del decimoséptimo centenario del martirio de San Blas, patrono de la diócesis de Dubrovnik y del seiscientos aniversario de la ley ragusina contra el comercio de esclavos.

-Arzobispo Zygmunt Zimowski, Presidente del Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios, como su enviado especial en la celebración de la XXIV Jornada Mundial del Enfermo que tendrá lugar en Nazaret, el 11 de febrero de 2016.


-Monseñor Paul Tighe como Secretario adjunto del Pontificio Consejo de la Cultura. Mons Tighe que ha sido elevado al mismo tiempo a la dignidad episcopal era hasta ahora Secretario del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales.

viernes, 18 de diciembre de 2015

El Nacimiento nos dice que el Señor nunca se impone con la fuerza, dice el Papa recibiendo a los donantes del árbol y el pesebre de la Plaza de San Pedro


Ciudad del Vaticano, 18 de diciembre de 2015 (Vis).-El Papa Francisco ha recibido esta mañana en el Aula Pablo VI a setecientas personas procedentes de los ayuntamientos bávaros de Hirschau, Schnaittenbach y Freudenberg, que han regalado este año el árbol de Navidad de la Plaza de San Pedro y a los representantes de la provincia italiana de Trento que junto con esa arquidiócesis han realizado el Nacimiento. Los adornos del abeto son de la Fundación Condesa Lene Thun con sede en Bolzano y, como recordó el Santo Padre representan los sueños de los niños que lo han decorado con los que se congratuló.

''Esos deseos que lleváis en el corazón -dijo- están ahora en el lugar más adecuado porque están cerca del Niño de Belén: están confiados al que 'vino a habitar entre nosotros'. Jesús no apareció sencillamente en la tierra, no nos dedicó solamente algo de tiempo, sino que vino para compartir nuestra vida y acoger nuestros deseos. Porque quiso y quiere todavía vivir aquí, entre nosotros y para nosotros. Le importa nuestro mundo que, en Navidad, se convirtió en su mundo. El Nacimiento nos lo recuerda: Dios, por su gran misericordia, bajo hacia nosotros para quedarse con nosotros''.

El Nacimiento nos dice también que el Señor ''nunca se impone con la fuerza. Para salvarnos no cambió la historia haciendo un milagro grandioso. En cambio, vino con simplicidad, humildad, mansedumbre. A Dios no le gustan las imponentes revoluciones de los poderosos de la historia y no utiliza la varita mágica para cambiar las situaciones. Al contrario, se hace pequeño para atraernos con amor, para llegar a nuestros corazones con su bondad humilde, para llamar la atención con su pobreza a los que se afanan en acumular los falsos tesoros de este mundo''.

El Santo Padre recordó que esa era la intención de san Francisco cuando inventó el Nacimiento porque, como afirman las Fuentes Franciscanas, quería ''celebrar la memoria del niño que nació en Belén y contemplar de alguna manera con los ojos del cuerpo lo que sufrió en su invalidez de niño''. En esa escena ''la simplicidad recibe honor, la pobreza es ensalzada, se valora la humildad''. ''Os invito -añadió- a deteneros ante el Nacimiento porque allí nos habla la ternura de Dios. Allí se contempla la misericordia divina, que se hizo carne humana y puede enternecer nuestras miradas. Pero sobre todo quiere mover nuestros corazones''.


Y en ese sentido Francisco señaló que en el Pesebre hay una figura que revela el misterio de la Navidad. ''Es un personaje que hace una obra de bien inclinándose para ayudar a un anciano. No solamente mira a Dios; lo imita porque, como Dios, se inclina con misericordia sobre el que lo necesita. ¡Que vuestros dones que esta noche serán iluminados -finalizó- atraigan muchas miradas y sobre todo reaviven en la vida la luz verdadera de Navidad!''.

Madre Teresa de Calcuta será santa


Ciudad del Vaticano, 18 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre recibió ayer tarde en audiencia al cardenal Angelo Amato, S.D.B., Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y autorizó la publicación de los decretos relativos a:

-MILAGROS

Un milagro atribuido a la intercesión de la beata Teresa de Calcuta (en el siglo Agnes Gonxha Bojaxhiu), macedonia, Fundadora de la Congregación de las Misioneras de la Caridad y de los Misioneros de la Caridad (1910-1997).

VIRTUDES HEROICAS

-Siervo de Dios Giuseppe Ambrosoli, italiano, sacerdote profeso de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús (1923 -1987).

-Siervo de Dios Adolfo (en el siglo Leonardo Lanzuela Martínez), español, religioso profeso del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, 1894-1976.


-Siervo de Dios Heinrich Hahn, laico alemán (1800 -1882).

''Migrantes y refugiados: ¿amenaza u oportunidad? ''. Tema de la XIII reunión de la Comisión Bilateral de las delegaciones del Gran Rabinato de Israel y de la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones Religiosas con los Judios


Ciudad del Vaticano, 18 de diciembre de 2015 (Vis).-La Comisión Bilateral de las delegaciones del Gran Rabinato de Israel y de la Pontificia Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaismo ha celebrado el 16 y el 17 de diciembre su decimotercera reunión en Jerusalén en las oficinas de la Fundación Konrad Adenauer sobre el tema ''Migrantes y refugiados: ¿amenaza u oportunidad?''. Al final de la misma, la Comisión difundió una declaración conjunta que comienza con el recuerdo del cardenal Jorge Mejía, fallecido recientemente y primer copresidente de ese organismo y el deseo de pronta recuperación del rabino jefe Shear Yashuv Cohen.

La delegación judía aprovechó la oportunidad para expresar su satisfacción por el nuevo documento "Los dones y la llamada de Dios son irrevocables" de la Pontificia Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo con motivo del quincuagésimo aniversario de la Declaración del Concilio Vaticano II ''Nostra Aetate'', escrito para los fieles católicos como una reflexión teológica sobre la relación de la Iglesia con el pueblo judío.

La reunión, encabezada por el rabino Rasson Arousi y por el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, se centró ante todo en la crisis humanitaria que plantea al mundo actual el éxodo de cientos de miles de refugiados que buscan asilo, y se abordaron una serie de cuestiones relacionadas con este tema: la tensión entre la obligación de acoger y "amar al forastero como a sí mismo" y las responsabilidades propias de la identidad, la sociedad, la comunidad y la misión religiosa específica; el desafío de la emigración, que plantea un interrogante sobre la plenitud y autenticidad de la existencia y la experiencia humanas, así como exigencias morales de respeto a la dignidad de la persona que no pueden ser ignoradas.

Durante el encuentro se reiteró que los judíos y los cristianos están llamados a enfrentar estos retos y a hacer todo lo posible para garantizar que la imagen divina, a cuya semejanza está creada toda la humanidad, sea respetada y fomentada entre las poblaciones de migrantes y refugiados.

Asimismo, judíos y cristianos, deben ver en los inmigrantes un recurso bendito que debe ser acogido y respetado por su dignidad humana, y como potencial para contribuir al crecimiento positivo y al desarrollo de la sociedad, y contribuir a que la opinión pública y las legislaturas regulen y apliquen de manera más eficaz los protocolos de inmigración, conscientes de los destinos preferidos de los propios migrantes.


Por último se invitó a la Comisión Bilateral a una presentación de las iniciativas israelíes para hacer frente a la difícil situación de los refugiados y las víctimas de los conflictos.

Comunicado de la Oficina de Prensa sobre la autopsia de mons. Wesolowski


Ciudad del Vaticano, 18 de diciembre de 2015 (Vis).-La Oficina de Prensa de la Santa Sede informa en un comunicado de que el 14 de diciembre se depositó en la cancillería del Tribunal de Primera Instancia del Estado de la Ciudad del Vaticano el informe de los análisis químicos y toxicológicos efectuados sobre las muestras del cadáver de monseñor Jozef Wesolowski en el curso de la autopsia

El informe confirma definitivamente el resultado del examen necroscópico, es decir que la muerte fue causada por un evento natural (infarto agudo de miocardio) con exclusión de otras causas exógenas.


Los diversos exámenes han sido llevados a cabo -con el más riguroso respeto de las indicaciones derivadas de las normas y protocolos reconocidos en ámbito internacional- por un colegio de médicos forenses nombrado por el Promotor de Justicia del Estado el día después del fallecimiento imprevisto del prelado.

Audiencias


Ciudad del Vaticano, 18 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre ha recibido esta mañana en audiencia:

-Mons. Fabio Martínez Castilla, arzobispo de Tuxtla Gutierrez (México), con el obispo auxiliar José Luis Mendoza Corzo y con mons. Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas.


jueves, 17 de diciembre de 2015

A los nuevos embajadores no residentes: Colaborar en la promoción de una cultura de la solidaridad


Ciudad del Vaticano, 17 de diciembre de 2015 (Vis).-Las nuevas embajadoras ante la Santa Sede de Guinea, Letonia e India, respectivamente Fatoumata Balde, Veronika Erte, Smita Purushottam y el nuevo embajador de Bahrein, Muhammad Abdul Ghaffar fueron recibidos esta mañana en audiencia por el Papa Francisco. En el dicurso que les dirigió, el Santo Padre, recordando la reciente publicación de su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, cuya tema era ''Vence la indiferencia y conquista la paz'' , aprovechó la ocasión brindada por el encuentro para invitar a los diplomáticos a colaborar en la promoción de una cultura de la solidaridad, que contrarreste la globalización de la indiferencia, una de las tendencias negativas de nuestro tiempo .

''Hay muchas formas en que se manifiesta esta actitud de indiferencia -explicó- y también son diversas las causas que contribuyen a alimentarla, pero esencialmente se remontan a un humanismo desequilibrado, en que el hombre ha tomado el lugar de Dios y, por lo tanto, se ha convertido, a su vez, en víctima de diversas formas de idolatría. Incluso la crisis ecológica seria que estamos viviendo se remonta a este desequilibrio antropológico. La indiferencia hacia Dios, hacia el prójimo y hacia el ambiente están vinculadas entre sí y se alimentan recíprocamente. Por lo tanto se pueden combatir solamente con una respuesta que las enfrente juntas, es decir con un nuevo humanismo que recoloque al ser humano en su justa relación con el Creador, con los demás y con la creación. Se trata, de construir una cultura de la solidaridad y la compartición en ámbito social, cultural y educativo...Todo ello es necesario para vencer la indiferencia y construir la paz''.

Después el Pontífice se refirió al año que está por terminar, marcado por desgracia por una multiplicación de conflictos violentos, tanto bélicos como terroristas. ''Una situación -observó- que está causando cada vez más en las conciencias maduras una reacción no violenta, sino espiritual y moral. Es la que queremos y debemos alimentar con los medios a nuestra disposición y de acuerdo con nuestras responsabilidades. La Iglesia Católica, de acuerdo con su misión, con el Jubileo de la Misericordia, se propone difundir en todo el mundo el espíritu de perdón y reconciliación, llamando a los fieles y a los hombres y mujeres de buena voluntad a abrirse al don de la gracia de Dios y a practicar lo que en nuestra tradición son las "obras espirituales y corporales de misericordia." Los Estados están llamados también a hacer gestos concretos, actos de valentía para con las personas más frágiles de su sociedad, como los encarcelados, los emigrantes, los desempleados y los enfermos. Deseo, además, en este Año jubilar, formular un llamamiento urgente a los responsables de los Estados para hacer gestos concretos en favor de nuestros hermanos y hermanas que sufren por la falta de trabajo, tierra y techo. En ámbito internacional espero vivamente que toda Nación se comprometa a renovar sus relaciones con otros pueblos para que se llegue a la fraternidad también dentro de la familia de las naciones''.


El Papa concluyó su discurso enviando a través de los nuevos representantes diplomáticos no residentes un saludo fraternal a los pastores y fieles de las comunidades católicas presentes en sus países, animándoles a contribuir siempre con lealtad al bien común de la sociedad. ''Y lo podrán hacer más y mejor -subrayó- cuánto más se reconozca efectivamente su plena libertad religiosa. La Santa Sede, por su parte, se honra de instaurar con cada uno de ustedes y de los países que representan un diálogo abierto y respetuoso y una colaboración constructiva''.

El Papa recibe a los chicas y chicas de la Acción Católica Italiana


Ciudad del Vaticano, 17 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre ha recibido esta mañana en la Sala del Consistorio a sesenta chicos y chicas de la Azione Cattolica Ragazzi (ACR) para intercambiar con ellos, como todos los años, las felicitaciones de Navidad y, esta vez, una tarta, porque el Papa hoy cumple 79 años y los chicos y chicas de la ACR han querido celebrarlo con él, que les ha dado las gracias.

El lema del camino de formación de la ACR este año es ''Viajando hacia Tí'' cuyo significado, dijo Francisco, es ''recorrer el camino del bien y no el del mal, el camino del perdón y no el de la venganza, el camino de la paz y no el de la guerra, el camino de la solidaridad y no el del egoísmo''. También este año la ACR ha elaborado un proyecto de ayuda a los emigrantes en la diócesis siciliana de Agrigento a cuya comunidad el Papa dio las gracias por su esfuerzo ejemplar de acogida a tantos hermanos y hermanas que llegan ''cargados de esperanza pero también de tantas heridas y necesidades en búsqueda de pan y de paz''. Un proyecto al que los chicos y chicas de la ACR pueden contribuir con su entusiasmo, sus oraciones y ''con alguna renuncia para compartir lo necesario con otros chicos y chicas que no lo tienen''.

También el Papa ha recordado que ayer en la audiencia general en la Plaza de San Pedro estaba presente con sus padres migrantes, un niño de cinco meses nacido en un barco al largo de Sicilia. ''Hay tantos, tantos -dijo el Pontífice- Muchos niños consiguen llegar, otros no. Y todo lo que hagáis por estas personas es bueno. Muchas gracias por hacerlo''.


Presentación del Manual para la aplicación de los principios rectores de la Onu a las personas que viven en la pobreza extrema


Ciudad del Vaticano, 17 de diciembre de 2015 (Vis).-Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha tenido lugar la presentación del manual ''Making Human Rights Work for People Living in Extreme Poverty: a Handbook for Implementing the UN Guiding Principles on Extreme Poverty and Human Rights'' (Derechos humanos para las personas que viven en la extrema pobreza: un manual para la aplicación de los principios rectores de la ONU sobre la extrema pobreza y los derechos humanos). Han intervenido en el acto
Mons. Bernardo Johannes Bahlmann, O.F.M., obispo de Óbidos (nordeste de Brasil); Michel Roy, Secretario General de Caritas Internationalis; P. Michael A. Perry, O.F.M., Ministro General de la Orden Franciscana de los Frailes Menores, Francesca Restifo, Franciscans International (FI), Directora de Abogacía Internacional y Jean Tonglet, ATD Fourth World (Cuarto Mundo) Delegado para Italia y Relaciones con la Santa Sede.

Tras las intervenciones de mons. Bahlmann, que habló de la deforestación del Amazonas y de las consecuencias catastróficas para las poblaciones que la habitan y para todo el planeta y del Padre Perry que recordó cómo los franciscanos vivan en estrecho contacto con comunidades afectadas por la pobreza en diversas partes del mundo e intenten establecer un fuerte vínculo entre la protección de sus derechos y los del ambiente, tomó la palabra Francesca Restifo que explicó el contenido y los objetivos del Manual.

''La eliminación de la pobreza extrema no representa solamente un deber moral -afirmó Restifo- es también una obligación legal, en virtud de la normativa internacional vigente en materia de derechos humanos. La pobreza extrema no es sólo una cuestión económica; es un fenómeno multidimensional que incluye tanto la falta de ingresos económicos como de las capacidades básicas para vivir con dignidad; algo que afecta de manera significativa a la capacidad de las personas para ejercer o recuperar sus derechos en un futuro previsible. Los principios rectores son el primer instrumento de la ONU dedicado a las personas en situación de pobreza. Nos hemos dado cuenta del potencial de este documento y de inmediato sentimos la necesidad de traducirlo a un lenguaje accesible a todos. Como está en ellos sancionado: "La extrema pobreza no es inevitable. Es, al menos en parte, una situación creada, fomentada y perpetuada por las acciones y omisiones de los Estados y otros agentes económicos. Pero los medios para erradicarla existen y son accesibles ".

Los medios son ''una impostación basada en los derechos humanos que proporcione un marco para erradicar la extrema pobreza a largo plazo partiendo del reconocimiento de las personas que viven en la pobreza como titulares de derechos y agentes de su propio cambio. El empoderamiento, es decir, conseguir que las personas sean independientes y activas en sus comunidades a la hora de reclamar sus derechos. La participación y la consulta con estas personas en las políticas que las afectan personalmente''.

''El objetivo del manual que hoy presentamos -continuó- es ayudar a los actores locales a entender mejor las consecuencias, en términos de derechos humanos, para las personas que viven en la pobreza extrema, y proponerles una serie de acciones concretas para exigir sus derechos y convertirse en agentes del cambio. Nuestro objetivo fue traducir sus retos individuales en acciones colectivas. Para conseguirlo escuchamos en primer lugar las necesidades de los que trabajan con las personas que viven en condiciones de pobreza... Han sido dos años de constante consulta y colaboración a nivel capilar con las comunidades locales y un constante intercambio de ideas e información. Hemos consultado con los activistas que operan en las bidonvilles urbanas y en las zonas rurales con acceso limitado a los servicios básicos, con las poblaciones indígenas locales que están perdiendo sus tierras y sus medios de vida a causa de las operaciones de las grandes empresas multinacionales, y con aquellos que trabajan directamente sobre el terreno para proteger a las mujeres, los niños, los migrantes y los refugiados''.

Hablando del contenido del manual, Restifo resumió que después del capítulo introductorio, la segunda parte establece algunos principios fundamentales, tales como la importancia de ganar la confianza de las personas que viven en extrema pobreza, la evaluación de los riesgos que podrían correr si reclaman sus derechos y su participación activa en todas las etapas del proceso. En la tercera parte se dan sugerencias y se proponen acciones concretas que se pueden emprender para ayudar a las autoridades a que respeten sus obligaciones en materia de derechos humanos - propuestas válidas tanto para los países en desarrollo como para los ya industrializados-. Esta es también la parte que se centra en los grupos de derechos, reconociendo su individisibilidad, interrelación e interdependencia. Es una guía práctica para actuar de acuerdo con la situación y los problemas particulares de las partes interesadas. Por último, la cuarta parte está dedicada a la importancia del seguimiento de las acciones emprendidas.

Por último, Restifo subrayó que no hay una clara línea divisoria entre la pobreza extrema y la pobreza, pero la primera se caracteriza por las violaciones múltiples e interrelacionadas de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. ''La pobreza extrema -aclaró- afecta a varios ámbitos de la existencia humana y, a menudo, crea un círculo vicioso de impotencia, estigmatización, discriminación, exclusión y privación material .. elementos que se alimentan recíprocamente. Algunas personas pueden ser pobres y al mismo tiempo formar parte de un tejido social en el que, de todas formas, resultan integradas. Otras no disfrutan de las mismas posibilidades''.


Audiencias


Ciudad del Vaticano, 17 de diciembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre ha recibido esta mañana en audiencia:

-Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

-Arzobispo Alessandro D'Errico, nuncio apostólico en Croacia.

-Arzobispo Aldo Cavalli, nuncio apostólico en los Países Bajos.


-Carl Anderson, Caballero Supremo de los Caballeros de Colón, con el arzobispo William Edward Lori, de Baltimore (USA).

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Audiencia General: La salvación no se paga


Ciudad del Vaticano, 16 diciembre 2015 (VIS).-''He querido que el signo de la Puerta Santa estuviera presente en cada Iglesia particular para que el Jubileo de la Misericordia se convierta en una experiencia que todas las personas puedan compartir'', ha dicho el Santo Padre en la catequesis de la audiencia general de los miércoles, recordando la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de san Juan de Letrán y de las Puertas de la Misericordia en todas las catedrales de las diócesis del mundo el pasado domingo.

''Así ha empezado el Año Santo en toda la Iglesia y se celebra en cada diócesis como en Roma y Roma es el signo visible de la comunión universal'', añadió , manifestando el deseo de que la comunión eclesial sea cada vez más intensa, para que la iglesia sea en el mundo el signo viviente del amor y de la misericordia del Padre.

Pero ''la misericordia y el perdón no deben quedarse en meras palabras bonitas, sino realizarse en la vida cotidiana. Amar y perdonar son los signos visibles y concretos de que la fe ha transformado nuestros corazones y nos permite expresar en nosotros mismos la vida de Dios. Amar y perdonar como Dios ama y perdona. Es un programa de vida que no puede tener interrupciones o excepciones, sino que nos empuja a ir cada vez más lejos sin cansarnos, con la certeza de estar sostenidos por la presencia paternal de Dios''.

''Este gran signo de la vida cristiana luego se convierte en muchos otros signos que son característicos del Jubileo'', añadió, recalcando que la salvación no se paga, es gratuita y advirtiendo a los fieles que no se dejasen engañar y que supieran que por atravesar las Puertas Santas no se paga. ''La Puerta es Jesús, y Jesús es gratis...atravesar la Puerta Santa es el signo de nuestra confianza en el Señor Jesús que no vino para juzgar sino para salvar, es el signo de una verdadera conversión de nuestro corazón. Cuando crucemos esa puerta es bueno recordar que también debemos mantener abierta la puerta de nuestro corazón. Porque no tendría mucho efecto el Año Santo si la puerta de nuestro corazón no dejara pasar a Cristo que nos empuja a ir hacia los demás, para llevarles a Él y su amor. Así que, igual que la Puerta Santa se mantiene abierta, porque es el signo de la acogida que Dios nos reserva, que también nuestra puerta esté siempre abierta para no excluir a nadie''.

También la confesión es un signo importante del Jubileo. ''Recibir el sacramento con el cual nos reconciliamos con Dios -ha añadido- es tener una experiencia directa de su misericordia... Pero, ¿cómo se puede pedir a Dios que nos perdone si luego nosotros no somos capaces de perdonar? Por supuesto, perdonar no es fácil, porque nuestro corazón es pobre y con su propia fuerza no lo consigue. Pero si nos abrimos a recibir la misericordia de Dios para con nosotros, también nosotros seremos capaces de perdonar''.


Al final de la catequesis Francisco ha animado a todos a vivir el Jubileo comenzando por estas señales que comportan una gran fuerza de amor. ''¡Valor, adelante!,''

Nota de la Oficina de Prensa de la Santa Sede sobre el Informe del Comité Moneyval


Ciudad del Vaticano, 16 de diciembre de 2015 (Vis).-El segundo informe periódico del Comité Moneyval del pasado 8 de diciembre confirma que en los dos últimos años la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano han conseguido progresos notables en la construcción de un marco institucional y normativo para la prevención y la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrrorismo que es adecuado y eficaz ( en particular, en los apartados 18-19: los tribunales vaticanos han congelado 11.2 millones de euros como resultado de las investigaciones en curso), se lee hoy en una Nota publicada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Por cuanto se refiere a la Oficina del Promotor de Justicia, las investigaciones son complejas desde el punto de vista técnico y requieren un análisis detallado. Tienen una importante faceta internacional y transnacional ya que abarcan los delitos cometidos fuera del territorio vaticano y a personas que se encuentran fuera del Vaticano (cf.par. 18).

La Santa Sede ha establecido una red internacional que le permite colaborar activamente con otros Estados en estos casos, sea en el ámbito de la AIF (Autoridad de Información Financiera), como en el de los tribunales. Las informaciones y estadísticas contenidas en el Informe lo demuestran. El Tribunal vaticano ha solicitado y recibido la asistencia judiciaria recíproca (rogatorias) de otros Estados. El Informe confirma que la asistencia judiciaria recíproca es ampliamente utilizada (par. 79).


La Santa Sede acoge la invitación del Comité Moneyval para que refuerce todavía más a capacidad de sus tribunales y de la Gendarmería para conducir investigaciones más incisivas en el ámbito penal y castigar los delitos de blanqueo de capitales y de financiación del terrorismo cometidos en el ámbito de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano.

In memoriam


Ciudad del Vaticano, 16 de diciembre de 2015 (Vis).En los últimos meses han fallecido los siguientes prelados:

-Mons Peter Alfred Sutton, O.M.I., arzobispo emérito de Keewatin-Le Pas, Manitoba, Canadá, el 5 de septiembre a los 80 años.

-Mons Bruno Tommasi, arzobispo emérito de Lucca (Italia) el 17 de septiembre a los 85 años.

-Mons Georg Eder, arzobispo emérito de Salzburgo, Austria, el 19 de septiembre a los 87 años.
-Mons Giovanni De Vivo, obispo de Pescia, Italia el 20 de septiembre a los 75. años.
-Mons. Raphael Michael Fliss, obispo emérito de Superior, Wisconsin, USA, el 21 de septiembre a los 84 años.
-Mons. Carlos Anibal Altamirano Argüello, obispo de Azogues, Ecuador, el 25 de septiembre a los 73 años.

-Mons. Claudio Baggini, obispo emérito de Vigevano, Italia, el 25 de septiembre a los 79 años.

-Mons. Ferdinand Joseph Fonseca, obispo auxiliar emérito de Bombay, India, el 2 de octubre a los 89 años.

-Mons. Salvador Trane Modesto, obispo auxiliar emérito de San Carlos, Philippines, el 11 de octubre a los 85 años.
-Mons Ignazio Cannavò ,arzobispo emérito de Messina-Lipari-Santa Lucia del Mela, Italia el 18 de octubre a los 93 años.

-Mons. Alessandro Plotti, arzobispo emérito de Pisa, Italia, el el 19 de octubre a los 83 años.

-Mons.Gilberto Jiménez Narváez, obispo auxiliar emérito de Medellín, Colombia, el 20 de octubre a los 78 años.

-Cardenal Ján Chryzostom Korec, S.J, obispo emérito de Nitra, Eslovaquia, el 24 de octubre a los 91años.

-Mons. Gaston Élie Poulain, P.S.S.,obispo emérito de Périgueux -Sarlat, Francia, el 24 de octubre a los 88 años.

-Mons. Georg Müller, SS.CC, prelado emérito de Trondheim, Noruega, el 25 de octubre a los 64 años.
-Mons. Giuseppe Nazzaro, O.F.M, vicario apostólico emérito de Alepo, Siria, el 26 de octubre a los 77 años.

-Mons. Joseph Dergham, obispo emérito de El Cairo (Maronitas), Egipto, el 28 de octubre a los 85 años.

-Mons.Jorge Scarso, O.F.M. Cap, obispo emérito de Patos de Minas, Minas Gerais, Brasil, el 28 de octubre a los 99 años.

-Mons.Johannes Maria Trilaksyanta Pujasumarta, arzobispo de Semarang, Indonesia, el 10 de noviembre a los 65 años.

-Mons. José Benedito Simão, obispo de Assis, Sao Paulo, Brasil, el 27 de noviembre a los 64 años.

-Mons. Federico Ocampo Escaler, S.J, prelado emérito de Ipil, Filipinas, el 28 de noviembre a los 93 años.
-Mons. Antonio Troyo Calderón, obispo auxiliar emérito de San José de Costa Rica (Costa Rica), el 1 de diciembre a los 92

-Mons. Ricardo Guízar Díaz , arzobispo emérito de Tlalnepantla, México, México, el 4 de diciembre a los 82 años.

-Mons Luigi Conti, arzobispo y ex- nuncio apostólico emérito en Malta, el 5 de diciembre a los 86 años.

-Mons. Rrok Kola Mirdita, arzobispo de Tirana- Durazzo, Albania, el 7 de diciembre a los 76 años.

-Mons.Anthony Francis Sharma, S.J.,vicario apostólico emérito de Nepal, el 8 de diciembre a los 77 años.

-Cardenal Carlo Furno, Gran Maestro Emérito de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén el 9 de diciembre a los 94 años.

-Mons. Matthew Shija, obispo emérito de Kahama, Tanzania, el 9 de diciembre a los 91 años.

-CardenalJulio Terrazas Sandoval, C.SS.R. arzobispo emérito de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, el 9 de diciembre a los 79 años.

-Mons. Dermot Patrick O’Mahony, obispo auxiliar emérito de Dublin, Irlanda, el 10 de diciembre a los 80 años.


-Mons. Jiří Paďour, O.F.M. Cap, obispo emérito de České Budĕjovice República Checa, Republic, el 11 de diciembre a los 72 años.

Otros actos pontificios


Ciudad del Vaticano, 16 diciembre 2015 (VIS).- El Santo Padre:

-Ha aceptado la renuncia del obispo Paulo Sérgio Machado al gobierno pastoral de la diócesis de Sao Carlos en Brasil en conformidad con el canon 401, párrafo 2 del Código de Derecho Canónico.


-Ha nombrado a monseñor J. Gregory Kelly como obispo auxiliar de Dallas (superficie 19.457, población 3.847.430, católicos 1.165.582, sacerdotes 213, religiosos 205, diáconos permanentes 144) en E.E.U.U. El obispo electo nació en Iowa (E.E.U.U.) en 1956, y fue ordenado sacerdote en 1982. Ha estudiado Filosofía. Durante su ministerio pastoral ha sido entre otros, vicario parroquial, director de vocaciones sacerdotales, vicario foráneo, rector de seminario, y miembro del colegio de consultores. Desde 2008 hasta la actualidad era vicario para el clero.

martes, 15 de diciembre de 2015

Presentación del Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2016


Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre de 2015 (Vis).-Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha tenido lugar la presentación del Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de la Paz (1 enero 2016), cuyo título es ''Vence la indiferencia y conquista la paz''. Han intervenido el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, Flaminia Giovanelli y Vittorio V. Alberti, respectivamente, Subsecretario y Oficial del mismo dicasterio. También estaban presentes en la sala algunos refugiados procedentes de Siria, Somalia, Kenia y Costa de Marfil, a los que presta asistencia el Centro Astalli de Roma. El arzobispo de Monreale (Sicilia) Mons. Michele Pennisi y el sacerdote Luigi Ciotti, fundador del Grupo Abel y de la Asociación Libera, contribuyeron a la presentación con un testimonio escrito.

El cardenal Turkson comenzó explicando que en una época en que la actitud general de indiferencia está generalizada el Papa trata a fondo el problema de esta "globalización de la indiferencia", que partiendo de la indiferencia a Dios se extiende a los seres humanos y a la creación. El ser humano se siente autosuficiente y piensa que no debe nada a nadie, excepto a sí mismo y se atribuye solamente derechos y no deberes.

''Después de demostrar que la paz se ve amenazada por la indiferencia a todos los niveles -señaló el purpurado- el Mensaje ofrece una reflexión bíblica y teológica, que nos permite comprender la necesidad de superar la indiferencia para abrirnos a la compasión, la misericordia y al compromiso, y por tanto a la solidaridad''. Esta última se define como una virtud moral y una actitud que aquellos que tienen responsabilidades de tipo educativo o de formación, como las familias, los profesores, los trabajadores de la cultura y los medios de comunicación social, están llamados a cultivar''.

El documento reafirma la confianza en la capacidad der ser humano para vencer el mal con el bien e indica las múltiples formas de solidaridad presentes en la sociedad en favor de las víctimas de los conflictos armados, de los pobres y los migrantes y concluye con un llamamiento del Santo Padre para que cada uno, en el espíritu del Jubileo de la Misericordia, adopte un compromiso concreto para ayudar a mejorar la realidad en la que vive, de su familia, del barrio o del entorno de trabajo. Por eso, no es la indiferencia el centro del mensaje sino la esperanza en la capacidad del ser humano de no ceder a la resignación y a la indiferencia y, en este sentido, el Papa cita algunos acontecimientos claves de 2015, como la COP 21 sobre el clima, la Cumbre de Addis Abeba para recaudar fondos para el desarrollo sostenible del mundo, la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y el 50 aniversario de la publicación de Nostra Aetate y la Gaudium et Spes, dos documentos del Concilio Vaticano II que abrieron la puerta del diálogo con las religiones no cristianas y con toda la familia humana.

La Subsecretaria Flaminia Giovanelli puso en evidencia la continuidad del magisterio del Papa Francisco con el de sus predecesores Benedicto XVI y Juan Pablo II, resaltando que el primero había individuado en la cuestión antropológica la cuestión social actual, señalando el problema del nihilismo, mientras el vínculo con san Juan Pablo II era particularmente visible en la indicación del camino de la misericordia para contrastar la indiferencia.

Por su parte Vittorio V. Alberti subrayó que si la paz exige una victoria y una conquista es porque hay un contraste. ''La indiferencia -dijo- afecta a la esfera pública (política y cultura) y Francisco escribe solamente una vez una palabra que es capital en este contraste: corrupción. La llama cáncer social. Cuando era cardenal la había llamado ''cansancio de la trascendencia''...resignación, curvarse sobre sí mismo....Esa es la corrupción. Son tantas las palabras claves del Mensaje: capacidad de la persona, apatía, desapego y cierre, compromiso concreto para contribuir a mejorar la realidad. Pero ¿mejorar en nombre de qué?''.

''Si no creo que haya un futuro- continuó- no creo que las cosas tengan sentido. Y si no creo ¿dónde puedo encontrar la confianza y la fuerza para el compromiso, para contrastar la corrupción venciendo la indiferencia?...Pero ¿ésto es hoy una culpa?. Lo es y no lo es. Y éste es, quizás, el territorio más dramático del mensaje: la indiferencia que hay que tratar con misericordia. Si veo Palmira destruida o la corrupción que se difunde me siento aplastado porque no creo que todos juntos podamos cambiar este estado de cosas. Ahí está el nihilismo''.

''La misericordia no es solamente un hecho moral, sino mental e intelectual: es libertad de pensamiento y Francisco nos está dando las claves profundas para combatir la indiferencia. Está dando la base cultural para combatir la corrupción encuadrándola en el marco más amplio de la crisis del tiempo actual que es una crisis cultural. La falta de sentido es el sufrimiento más grande porque obligándonos a un presente perenne corrompe el pasado, el futuro y el presente mismo, agotando la trascendencia, debilitando el ir más allá, hacia un sueño o un ideal. Francisco nos dice que hace falta una respuesta cultural, una filosofía de la historia en nombre de la cual combatir la corrupción'', concluyó.

El arzobispo de Monreale en el texto enviado recuerda que es determinante para la credibilidad de la Iglesia que testimonie en primera persona la misericordia con las personas más frágiles de la sociedad entre las que el Papa cita a los presos y escribe: ''Espero que en la Iglesia y en la sociedad civil se tenga en cuenta el artículo de la Constitución Italiana que afirma que las penas no pueden consistir en tratamientos contrarios al sentido de humanidad y deben tender a la reeducación del condenado. La pena dentro de la prisión tiene sentido si, mientras reafirma las exigencias de la justicia y desalienta el crimen, sirve para la renovación de la persona, ofreciendo a quien se ha equivocado una posibilidad para reflexionar y cambiar de vida, para reinsertarse plenamente en la sociedad. La comunidad cristiana está llamada a educar, ayudar, rehabilitar, a hacer sentirse a cada persona digna de ser amada y promovida en la vida social''.


A su vez don Luigi Ciotti escribe que ''la paz en la perspectiva de Francisco es lo contrario del quietismo, del quedarse tranquilo. La verdadera paz comienza con un despertar espiritual que tiene inmediatas repercusiones prácticas y exige encarnarse en acciones que llaman en causa sea nuestro ser personas que nuestro ser ciudadanos...Habitar las ''periferias'' es el primer paso para la construcción de la paz, la base de una civilización más humana y de una sociedad de la cercanía, donde las personas no sean instrumento del provecho, y el bienestar de unos pocos no signifique la pobreza, la desesperación y la muerte de tantos otros''.

Vence la indiferencia y conquista la paz: Mensaje del Papa para la XLIX Jornada Mundial de la Paz


Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre de 2015 (Vis).-''Vence la indiferencia y conquista la paz'', es el título del Mensaje del Santo Padre para la celebración de la XLIX Jornada Mundial de la Paz que se celebra el 1 de enero de 2016. El mensaje está fechado en el Vaticano el pasado 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María y día de la apertura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia y se articula en siete capítulos: Dios no es indiferente. A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona; Custodiar las razones de la esperanza; Algunas formas de indiferencia; La paz amenazada por la indiferencia globalizada; De la indiferencia a la misericordia: la conversión del corazón;Promover una cultura de solidaridad y misericordia para vencer la indiferencia y La paz en el signo del Jubileo de la Misericordia.

Sigue el texto integral del Mensaje

1.Dios no es indiferente. A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona.

Al comienzo del nuevo año, quisiera acompañar con esta profunda convicción los mejores deseos de abundantes bendiciones y de paz, en el signo de la esperanza, para el futuro de cada hombre y cada mujer, de cada familia, pueblo y nación del mundo, así como para los Jefes de Estado y de Gobierno y de los Responsables de las religiones. Por tanto, no perdamos la esperanza de que 2016 nos encuentre a todos firme y confiadamente comprometidos, en realizar la justicia y trabajar por la paz en los diversos ámbitos. Sí, la paz es don de Dios y obra de los hombres. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las mujeres, llamados a llevarlo a la práctica.

Custodiar las razones de la esperanza

2.Las guerras y los atentados terroristas, con sus trágicas consecuencias, los secuestros de personas, las persecuciones por motivos étnicos o religiosos, las prevaricaciones, han marcado de hecho el año pasado, de principio a fin, multiplicándose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podría llamar una ''tercera guerra mundial en fases''. Pero algunos acontecimientos de los años pasados y del año apenas concluido me invitan, en la perspectiva del nuevo año, a renovar la exhortación a no perder la esperanza en la capacidad del hombre de superar el mal, con la gracia de Dios, y a no caer en la resignación y en la indiferencia. Los acontecimientos a los que me refiero representan la capacidad de la humanidad de actuar con solidariedad, más allá de los intereses individualistas, de la apatía y de la indiferencia ante las situaciones críticas.

Quisiera recordar entre dichos acontecimientos el esfuerzo realizado para favorecer el encuentro de los líderes mundiales en el ámbito de la COP 21, con la finalidad de buscar nuevas vías para afrontar los cambios climáticos y proteger el bienestar de la Tierra, nuestra casa común. Esto nos remite a dos eventos precedentes de carácter global: La Conferencia Mundial de Addis Abeba para recoger fondos con el objetivo de un desarrollo sostenible del mundo, y la adopción por parte de las Naciones Unidas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con el objetivo de asegurar para ese año una existencia más digna para todos, sobre todo para las poblaciones pobres del planeta.

El año 2015 ha sido también especial para la Iglesia, al haberse celebrado el 50 aniversario de la publicación de dos documentos del Concilio Vaticano II que expresan de modo muy elocuente el sentido de solidaridad de la Iglesia con el mundo. El papa Juan XXIII, al inicio del Concilio, quiso abrir de par en par las ventanas de la Iglesia para que fuese más abierta la comunicación entre ella y el mundo. Los dos documentos, Nostra aetate y Gaudium et spes, son expresiones emblemáticas de la nueva relación de diálogo, solidaridad y acompañamiento que la Iglesia pretendía introducir en la humanidad. En la Declaración Nostra aetate, la Iglesia ha sido llamada a abrirse al diálogo con las expresiones religiosas no cristianas. En la Constitución pastoral Gaudium et spes, desde el momento que ''los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo'', la Iglesia deseaba instaurar un diálogo con la familia humana sobre los problemas del mundo, como signo de solidaridad y de respetuoso afecto.

En esta misma perspectiva, con el Jubileo de la Misericordia, deseo invitar a la Iglesia a rezar y trabajar para que todo cristiano pueda desarrollar un corazón humilde y compasivo, capaz de anunciar y testimoniar la misericordia, de ''perdonar y de dar'', de abrirse ''a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea'', sin caer ''en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye''.

Hay muchas razones para creer en la capacidad de la humanidad que actúa conjuntamente en solidaridad, en el reconocimiento de la propia interconexión e interdependencia, preocupándose por los miembros más frágiles y la protección del bien común. Esta actitud de corresponsabilidad solidaria está en la raíz de la vocación fundamental a la fraternidad y a la vida común. La dignidad y las relaciones interpersonales nos constituyen como seres humanos, queridos por Dios a su imagen y semejanza. Como creaturas dotadas de inalienable dignidad, nosotros existimos en relación con nuestros hermanos y hermanas, ante los que tenemos una responsabilidad y con los cuales actuamos en solidariedad. Fuera de esta relación, seríamos menos humanos. Precisamente por eso, la indiferencia representa una amenaza para la familia humana. Cuando nos encaminamos por un nuevo año, deseo invitar a todos a reconocer este hecho, para vencer la indiferencia y conquistar la paz.

Algunas formas de indiferencia

3.Es cierto que la actitud del indiferente, de quien cierra el corazón para no tomar en consideración a los otros, de quien cierra los ojos para no ver aquello que lo circunda o se evade para no ser tocado por los problemas de los demás, caracteriza una tipología humana bastante difundida y presente en cada época de la historia. Pero en nuestros días, esta tipología ha superado decididamente el ámbito individual para asumir una dimensión global y producir el fenómeno de la ''globalización de la indiferencia''.

La primera forma de indiferencia en la sociedad humana es la indiferencia ante Dios, de la cual brota también la indiferencia ante el prójimo y ante lo creado. Esto es uno de los graves efectos de un falso humanismo y del materialismo práctico, combinados con un pensamiento relativista y nihilista. El hombre piensa ser el autor de sí mismo, de la propia vida y de la sociedad; se siente autosuficiente; busca no sólo reemplazar a Dios, sino prescindir completamente de él. Por consiguiente, cree que no debe nada a nadie, excepto a sí mismo, y pretende tener sólo derechos. Contra esta autocomprensión errónea de la persona, Benedicto XVI recordaba que ni el hombre ni su desarrollo son capaces de darse su significado último por sí mismo; y, precedentemente, Pablo VI había afirmado que ''no hay, pues, más que un humanismo verdadero que se abre a lo Absoluto, en el reconocimiento de una vocación, que da la idea verdadera de la vida humana''.
La indiferencia ante el prójimo asume diferentes formas. Hay quien está bien informado, escucha la radio, lee los periódicos o ve programas de televisión, pero lo hace de manera frívola, casi por mera costumbre: estas personas conocen vagamente los dramas que afligen a la humanidad pero no se sienten comprometidas, no viven la compasión. Esta es la actitud de quien sabe, pero tiene la mirada, la mente y la acción dirigida hacia sí mismo. Desgraciadamente, debemos constatar que el aumento de las informaciones, propias de nuestro tiempo, no significa de por sí un aumento de atención a los problemas, si no va acompañado por una apertura de las conciencias en sentido solidario. Más aún, esto puede comportar una cierta saturación que anestesia y, en cierta medida, relativiza la gravedad de los problemas. ''Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una ''educación'' que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países —en sus gobiernos, empresarios e instituciones—, cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes''.

La indiferencia se manifiesta en otros casos como falta de atención ante la realidad circunstante, especialmente la más lejana. Algunas personas prefieren no buscar, no informarse y viven su bienestar y su comodidad indiferentes al grito de dolor de la humanidad que sufre. Casi sin darnos cuenta, nos hemos convertido en incapaces de sentir compasión por los otros, por sus dramas; no nos interesa preocuparnos de ellos, como si aquello que les acontece fuera una responsabilidad que nos es ajena, que no nos compete. ''Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien''.
Al vivir en una casa común, no podemos dejar de interrogarnos sobre su estado de salud, como he intentado hacer en la Laudato si’. La contaminación de las aguas y del aire, la explotación indiscriminada de los bosques, la destrucción del ambiente, son a menudo fruto de la indiferencia del hombre respecto a los demás, porque todo está relacionado. Como también el comportamiento del hombre con los animales influye sobre sus relaciones con los demás, por no hablar de quien se permite hacer en otra parte aquello que no osa hacer en su propia casa.

En estos y en otros casos, la indiferencia provoca sobre todo cerrazón y distanciamiento, y termina de este modo contribuyendo a la falta de paz con Dios, con el prójimo y con la creación.

La paz amenazada por la indiferencia globalizada

4. La indiferencia ante Dios supera la esfera íntima y espiritual de cada persona y alcanza a la esfera pública y social. Como afirmaba Benedicto XVI, ''existe un vínculo íntimo entre la glorificación de Dios y la paz de los hombres sobre la tierra''. En efecto, ''sin una apertura a la trascendencia, el hombre cae fácilmente presa del relativismo, resultándole difícil actuar de acuerdo con la justicia y trabajar por la paz''. El olvido y la negación de Dios, que llevan al hombre a no reconocer alguna norma por encima de sí y a tomar solamente a sí mismo como norma, han producido crueldad y violencia sin medida.

En el plano individual y comunitario, la indiferencia ante el prójimo, hija de la indiferencia ante Dios, asume el aspecto de inercia y despreocupación, que alimenta el persistir de situaciones de injusticia y grave desequilibrio social, los cuales, a su vez, pueden conducir a conflictos o, en todo caso, generar un clima de insatisfacción que corre el riesgo de terminar, antes o después, en violencia e inseguridad.

En este sentido la indiferencia, y la despreocupación que se deriva, constituyen una grave falta al deber que tiene cada persona de contribuir, en la medida de sus capacidades y del papel que desempeña en la sociedad, al bien común, de modo particular a la paz, que es uno de los bienes más preciosos de la humanidad.

Cuando afecta al plano institucional, la indiferencia respecto al otro, a su dignidad, a sus derechos fundamentales y a su libertad, unida a una cultura orientada a la ganancia y al hedonismo, favorece, y a veces justifica, actuaciones y políticas que terminan por constituir amenazas a la paz. Dicha actitud de indiferencia puede llegar también a justificar algunas políticas económicas deplorables, premonitoras de injusticias, divisiones y violencias, con vistas a conseguir el bienestar propio o el de la nación. En efecto, no es raro que los proyectos económicos y políticos de los hombres tengan como objetivo conquistar o mantener el poder y la riqueza, incluso a costa de pisotear los derechos y las exigencias fundamentales de los otros. Cuando las poblaciones se ven privadas de sus derechos elementares, como el alimento, el agua, la asistencia sanitaria o el trabajo, se sienten tentadas a tomárselos por la fuerza.

Además, la indiferencia respecto al ambiente natural, favoreciendo la deforestación, la contaminación y las catástrofes naturales que desarraigan comunidades enteras de su ambiente de vida, forzándolas a la precariedad y a la inseguridad, crea nuevas pobrezas, nuevas situaciones de injusticia de consecuencias a menudo nefastas en términos de seguridad y de paz social.¿Cuántas guerras ha habido y cuántas se combatirán aún a causa de la falta de recursos o para satisfacer a la insaciable demanda de recursos naturales?

De la indiferencia a la misericordia: la conversión del corazón

5. Hace un año, en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz ''no más esclavos, sino hermanos'', me referí al primer icono bíblico de la fraternidad humana, la de Caín y Abel , y lo hice para llamar la atención sobre el modo en que fue traicionada esta primera fraternidad. Caín y Abel son hermanos. Provienen los dos del mismo vientre, son iguales en dignidad, y creados a imagen y semejanza de Dios; pero su fraternidad creacional se rompe. ''Caín, además de no soportar a su hermano Abel, lo mata por envidia cometiendo el primer fratricidio''. El fratricidio se convierte en paradigma de la traición, y el rechazo por parte de Caín a la fraternidad de Abel es la primera ruptura de las relaciones de hermandad, solidaridad y respeto mutuo.

Dios interviene entonces para llamar al hombre a la responsabilidad ante su semejante, como hizo con Adán y Eva, los primeros padres, cuando rompieron la comunión con el Creador. ''El Señor dijo a Caín: ''Dónde está Abel, tu hermano? Respondió Caín: ''No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?''. El Señor le replicó: ¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo''.

Caín dice que no sabe lo que le ha sucedido a su hermano, dice que no es su guardián. No se siente responsable de su vida, de su suerte. No se siente implicado. Es indiferente ante su hermano, a pesar de que ambos estén unidos por el mismo origen. ¡Qué tristeza! ¡Qué drama fraterno, familiar, humano! Esta es la primera manifestación de la indiferencia entre hermanos. En cambio, Dios no es indiferente: la sangre de Abel tiene gran valor ante sus ojos y pide a Caín que rinda cuentas de ella. Por tanto, Dios se revela desde el inicio de la humanidad como Aquel que se interesa por la suerte del hombre. Cuando más tarde los hijos de Israel están bajo la esclavitud en Egipto, Dios interviene nuevamente. Dice a Moisés: ''He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a liberarlo de los egipcios, a sacarlo de esta tierra, para llevarlo a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel''. Es importante destacar los verbos que describen la intervención de Dios: Él ve, oye, conoce, baja, libera. Dios no es indiferente. Está atento y actúa.

Del mismo modo, Dios, en su Hijo Jesús, ha bajado entre los hombres, se ha encarnado y se ha mostrado solidario con la humanidad en todo, menos en el pecado. Jesús se identificaba con la humanidad: ''el primogénito entre muchos hermanos'' . Él no se limitaba a enseñar a la muchedumbre, sino que se preocupaba de ella, especialmente cuando la veía hambrienta o desocupada . Su mirada no estaba dirigida solamente a los hombres, sino también a los peces del mar, a las aves del cielo, a las plantas y a los árboles, pequeños y grandes: abrazaba a toda la creación. Ciertamente, él ve, pero no se limita a esto, puesto que toca a las personas, habla con ellas, actúa en su favor y hace el bien a quien se encuentra en necesidad. No sólo, sino que se deja conmover y llora . Y actúa para poner fin al sufrimiento, a la tristeza, a la miseria y a la muerte.

Jesús nos enseña a ser misericordiosos como el Padre. En la parábola del buen samaritano denuncia la omisión de ayuda frente a la urgente necesidad de los semejantes: ''lo vio y pasó de largo'' . De la misma manera, mediante este ejemplo, invita a sus oyentes, y en particular a sus discípulos, a que aprendan a detenerse ante los sufrimientos de este mundo para aliviarlos, ante las heridas de los demás para curarlas, con los medios que tengan, comenzando por el propio tiempo, a pesar de tantas ocupaciones. En efecto, la indiferencia busca a menudo pretextos: el cumplimiento de los preceptos rituales, la cantidad de cosas que hay que hacer, los antagonismos que nos alejan los unos de los otros, los prejuicios de todo tipo que nos impiden hacernos prójimo.

La misericordia es el corazón de Dios. Por ello debe ser también el corazón de todos los que se reconocen miembros de la única gran familia de sus hijos; un corazón que bate fuerte allí donde la dignidad humana —reflejo del rostro de Dios en sus creaturas— esté en juego. Jesús nos advierte: el amor a los demás —los extranjeros, los enfermos, los encarcelados, los que no tienen hogar, incluso los enemigos— es la medida con la que Dios juzgará nuestras acciones. De esto depende nuestro destino eterno. No es de extrañar que el apóstol Pablo invite a los cristianos de Roma a alegrarse con los que se alegran y a llorar con los que lloran, o que aconseje a los de Corinto organizar colectas como signo de solidaridad con los miembros de la Iglesia que sufren. Y san Juan escribe: ''Si uno tiene bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?''.

Por eso ''es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre. La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo. De este amor, que llega hasta el perdón y al don de sí, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres. Por tanto, donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia''.

También nosotros estamos llamados a que el amor, la compasión, la misericordia y la solidaridad sean nuestro verdadero programa de vida, un estilo de comportamiento en nuestras relaciones de los unos con los otros. Esto pide la conversión del corazón: que la gracia de Dios transforme nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, capaz de abrirse a los otros con auténtica solidariedad. Esta es mucho más que un ''sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas''. La solidaridad ''es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos'', porque la compasión surge de la fraternidad.

Así entendida, la solidaridad constituye la actitud moral y social que mejor responde a la toma de conciencia de las heridas de nuestro tiempo y de la innegable interdependencia que aumenta cada vez más, especialmente en un mundo globalizado, entre la vida de la persona y de su comunidad en un determinado lugar, así como la de los demás hombres y mujeres del resto del mundo.

Promover una cultura de solidaridad y misericordia para vencer la indiferencia

La solidaridad como virtud moral y actitud social, fruto de la conversión personal, exige el compromiso de todos aquellos que tienen responsabilidades educativas y formativas.

En primer lugar me dirijo a las familias, llamadas a una misión educativa primaria e imprescindible. Ellas constituyen el primer lugar en el que se viven y se transmiten los valores del amor y de la fraternidad, de la convivencia y del compartir, de la atención y del cuidado del otro. Ellas son también el ámbito privilegiado para la transmisión de la fe desde aquellos primeros simples gestos de devoción que las madres enseñan a los hijos.
Los educadores y los formadores que, en la escuela o en los diferentes centros de asociación infantil y juvenil, tienen la ardua tarea de educar a los niños y jóvenes, están llamados a tomar conciencia de que su responsabilidad tiene que ver con las dimensiones morales, espirituales y sociales de la persona. Los valores de la libertad, del respeto recíproco y de la solidaridad se transmiten desde la más tierna infancia. Dirigiéndose a los responsables de las instituciones que tienen responsabilidades educativas, Benedicto XVI afirmaba: ''Que todo ambiente educativo sea un lugar de apertura al otro y a lo transcendente; lugar de diálogo, de cohesión y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus propias potencialidades y riqueza interior, y aprenda a apreciar a los hermanos. Que enseñe a gustar la alegría que brota de vivir día a día la caridad y la compasión por el prójimo, y de participar activamente en la construcción de una sociedad más humana y fraterna''.

Quienes se dedican al mundo de la cultura y de los medios de comunicación social tienen también una responsabilidad en el campo de la educación y la formación, especialmente en la sociedad contemporánea, en la que el acceso a los instrumentos de formación y de comunicación está cada vez más extendido. Su cometido es sobre todo el de ponerse al servicio de la verdad y no de intereses particulares. En efecto, los medios de comunicación ''no sólo informan, sino que también forman el espíritu de sus destinatarios y, por tanto, pueden dar una aportación notable a la educación de los jóvenes. Es importante tener presente que los lazos entre educación y comunicación son muy estrechos: en efecto, la educación se produce mediante la comunicación, que influye positiva o negativamente en la formación de la persona''. Quienes se ocupan de la cultura y los medios deberían también vigilar para que el modo en el que se obtienen y se difunden las informaciones sea siempre jurídicamente y moralmente lícito.

La paz: fruto de una cultura de solidariedad, misericordia y compasión
7.Conscientes de la amenaza de la globalización de la indiferencia, no podemos dejar de reconocer que, en el escenario descrito anteriormente, se dan también numerosas iniciativas y acciones positivas que testimonian la compasión, la misericordia y la solidaridad de las que el hombre es capaz.

Quisiera recordar algunos ejemplos de actuaciones loables, que demuestran cómo cada uno puede vencer la indiferencia si no aparta la mirada de su prójimo, y que constituyen buenas prácticas en el camino hacia una sociedad más humana.

Hay muchas organizaciones no gubernativas y asociaciones caritativas dentro de la Iglesia, y fuera de ella, cuyos miembros, con ocasión de epidemias, calamidades o conflictos armados, afrontan fatigas y peligros para cuidar a los heridos y enfermos, como también para enterrar a los difuntos. Junto a ellos, deseo mencionar a las personas y a las asociaciones que ayudan a los emigrantes que atraviesan desiertos y surcan los mares en busca de mejores condiciones de vida. Estas acciones son obras de misericordia, corporales y espirituales, sobre las que seremos juzgados al término de nuestra vida.

Me dirijo también a los periodistas y fotógrafos que informan a la opinión pública sobre las situaciones difíciles que interpelan las conciencias, y a los que se baten en defensa de los derechos humanos, sobre todo de las minorías étnicas y religiosas, de los pueblos indígenas, de las mujeres y de los niños, así como de todos aquellos que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Entre ellos hay también muchos sacerdotes y misioneros que, como buenos pastores, permanecen junto a sus fieles y los sostienen a pesar de los peligros y dificultades, de modo particular durante los conflictos armados.

Además, numerosas familias, en medio de tantas dificultades laborales y sociales, se esfuerzan concretamente en educar a sus hijos ''contracorriente'', con tantos sacrificios, en los valores de la solidaridad, la compasión y la fraternidad. Muchas familias abren sus corazones y sus casas a quien tiene necesidad, como los refugiados y los emigrantes. Deseo agradecer particularmente a todas las personas, las familias, las parroquias, las comunidades religiosas, los monasterios y los santuarios, que han respondido rápidamente a mi llamamiento a acoger una familia de refugiados.

Por último, deseo mencionar a los jóvenes que se unen para realizar proyectos de solidaridad, y a todos aquellos que abren sus manos para ayudar al prójimo necesitado en sus ciudades, en su país o en otras regiones del mundo. Quiero agradecer y animar a todos aquellos que se trabajan en acciones de este tipo, aunque no se les dé publicidad: su hambre y sed de justicia será saciada, su misericordia hará que encuentren misericordia y, como trabajadores de la paz, serán llamados hijos de Dios .

La paz en el signo del Jubileo de la Misericordia

8.En el espíritu del Jubileo de la Misericordia, cada uno está llamado a reconocer cómo se manifiesta la indiferencia en la propia vida, y a adoptar un compromiso concreto para contribuir a mejorar la realidad donde vive, a partir de la propia familia, de su vecindario o el ambiente de trabajo.

Los Estados están llamados también a hacer gestos concretos, actos de valentía para con las personas más frágiles de su sociedad, como los encarcelados, los emigrantes, los desempleados y los enfermos.

Por lo que se refiere a los detenidos, en muchos casos es urgente que se adopten medidas concretas para mejorar las condiciones de vida en las cárceles, con una atención especial para quienes están detenidos en espera de juicio, teniendo en cuenta la finalidad reeducativa de la sanción penal y evaluando la posibilidad de introducir en las legislaciones nacionales penas alternativas a la prisión. En este contexto, deseo renovar el llamamiento a las autoridades estatales para abolir la pena de muerte allí donde está todavía en vigor, y considerar la posibilidad de una amnistía.

Respecto a los emigrantes, quisiera dirigir una invitación a repensar las legislaciones sobre los emigrantes, para que estén inspiradas en la voluntad de acogida, en el respeto de los recíprocos deberes y responsabilidades, y puedan facilitar la integración de los emigrantes. En esta perspectiva, se debería prestar una atención especial a las condiciones de residencia de los emigrantes, recordando que la clandestinidad corre el riesgo de arrastrarles a la criminalidad.

Deseo, además, en este Año jubilar, formular un llamamiento urgente a los responsables de los Estados para hacer gestos concretos en favor de nuestros hermanos y hermanas que sufren por la falta de trabajo, tierra y techo. Pienso en la creación de puestos de trabajo digno para afrontar la herida social de la desocupación, que afecta a un gran número de familias y de jóvenes y tiene consecuencias gravísimas sobre toda la sociedad. La falta de trabajo incide gravemente en el sentido de dignidad y en la esperanza, y puede ser compensada sólo parcialmente por los subsidios, si bien necesarios, destinados a los desempleados y a sus familias. Una atención especial debería ser dedicada a las mujeres —desgraciadamente todavía discriminadas en el campo del trabajo— y a algunas categorías de trabajadores, cuyas condiciones son precarias o peligrosas y cuyas retribuciones no son adecuadas a la importancia de su misión social.

Por último, quisiera invitar a realizar acciones eficaces para mejorar las condiciones de vida de los enfermos, garantizando a todos el acceso a los tratamientos médicos y a los medicamentos indispensables para la vida, incluida la posibilidad de atención domiciliaria.
Los responsables de los Estados, dirigiendo la mirada más allá de las propias fronteras, también están llamados e invitados a renovar sus relaciones con otros pueblos, permitiendo a todos una efectiva participación e inclusión en la vida de la comunidad internacional, para que se llegue a la fraternidad también dentro de la familia de las naciones.
En esta perspectiva, deseo dirigir un triple llamamiento para que se evite arrastrar a otros pueblos a conflictos o guerras que destruyen no sólo las riquezas materiales, culturales y sociales, sino también —y por mucho tiempo— la integridad moral y espiritual; para abolir o gestionar de manera sostenible la deuda internacional de los Estados más pobres; para la adoptar políticas de cooperación que, más que doblegarse a las dictaduras de algunas ideologías, sean respetuosas de los valores de las poblaciones locales y que, en cualquier caso, no perjudiquen el derecho fundamental e inalienable de los niños por nacer.

Confío estas reflexiones, junto con los mejores deseos para el nuevo año, a la intercesión de María Santísima, Madre atenta a las necesidades de la humanidad, para que nos obtenga de su Hijo Jesús, Príncipe de la Paz, el cumplimento de nuestras súplicas y la bendición de nuestro compromiso cotidiano en favor de un mundo fraterno y solidario''.




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