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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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jueves, 7 de enero de 2016

Solemnidad de la Epifanía del Señor: Sigamos la luz que Dios nos da


Ciudad del Vaticano, 6 enero 2015 (VIS).- ''Los Magos representan a los hombres de cualquier parte del mundo que son acogidos en la casa de Dios, delante de Jesús ya no hay distinción de raza, lengua o cultura''. Son las palabras del Santo Padre esta mañana en la homilía de la Santa Misa, en la solemnidad de la Epifanía, en la Basílica Vaticana. Publicamos a continuación el texto completo que el Papa ha pronunciado tras la lectura del Santo Evangelio y el anuncio del día de Pascua que este año se celebra el 27 de marzo.

''Las palabras que el profeta Isaías dirige a la ciudad santa de Jerusalén nos invitan a levantarnos, a salir; a salir de nuestras clausuras, a salir de nosotros mismos, y a reconocer el esplendor de la luz que ilumina nuestras vidas: ''¡Levántate y resplandece, porque llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!''. ''Tu luz'' es la gloria del Señor. La Iglesia no puede pretender brillar con luz propia, no puede. San Ambrosio nos lo recuerda con una hermosa expresión, aplicando a la Iglesia la imagen de la luna: ''La Iglesia es verdaderamente como la luna: no brilla con luz propia, sino con la luz de Cristo. Recibe su esplendor del Sol de justicia, para poder decir luego: ''Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí''. Cristo es la luz verdadera que brilla; y, en la medida en que la Iglesia está unida a él, en la medida en que se deja iluminar por él, ilumina también la vida de las personas y de los pueblos. Por eso, los santos Padres veían a la Iglesia como el ''mysterium lunae''.

Necesitamos de esta luz que viene de lo alto para responder con coherencia a la vocación que hemos recibido. Anunciar el Evangelio de Cristo no es una opción más entre otras posibles, ni tampoco una profesión. Para la Iglesia, ser misionera no significa hacer proselitismo; para la Iglesia, ser misionera equivale a manifestar su propia naturaleza: dejarse iluminar por Dios y reflejar su luz. Este es su servicio. No hay otro camino. La misión es su vocación: hacer resplandecer la luz de Cristo es su servicio. Muchas personas esperan de nosotros este compromiso misionero, porque necesitan a Cristo, necesitan conocer el rostro del Padre.

Los Magos, que aparecen en el Evangelio de Mateo, son una prueba viva de que las semillas de verdad están presentes en todas partes, porque son un don del Creador que llama a todos para que lo reconozcan como Padre bueno y fiel. Los Magos representan a los hombres de cualquier parte del mundo que son acogidos en la casa de Dios. Delante de Jesús ya no hay distinción de raza, lengua y cultura: en ese Niño, toda la humanidad encuentra su unidad. Y la Iglesia tiene la tarea de que se reconozca y venga a la luz con más claridad el deseo de Dios que anida en cada uno. Este es el servicio de la Iglesia, con la luz que ella refleja: hacer emerger el deseo de Dios que cada uno lleva en si. Como los Magos, también hoy muchas personas viven con el ''corazón inquieto'', haciéndose preguntas que no encuentran respuestas seguras, es la inquietud del Espíritu Santo que se mueve en los corazones. También ellos están en busca de la estrella que muestre el camino hacia Belén.

¡Cuántas estrellas hay en el cielo! Y, sin embargo, los Magos han seguido una distinta, nueva, mucho más brillante para ellos. Durante mucho tiempo, habían escrutado el gran libro del cielo buscando una respuesta a sus preguntas - tenían el corazón inquieto - y, al final, la luz apareció. Aquella estrella los cambió. Les hizo olvidar los intereses cotidianos, y se pusieron de prisa en camino. Prestaron atención a la voz que dentro de ellos los empujaba a seguir aquella luz - y la voz del Espíritu Santo, que obra en todas las personas -; y ella los guió hasta que en una pobre casa de Belén encontraron al Rey de los Judíos.


Todo esto encierra una enseñanza para nosotros. Hoy será bueno que nos repitamos la pregunta de los Magos: ''¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo''. Nos sentimos urgidos, sobre todo en un momento como el actual, a escrutar los signos que Dios nos ofrece, sabiendo que debemos esforzarnos para descifrarlos y comprender así su voluntad. Estamos llamados a ir a Belén para encontrar al Niño y a su Madre. Sigamos la luz que Dios nos da - pequeñita…; el himno del breviario poéticamente nos dice que los Magos ''lumen requirunt lumine'': aquella pequeña luz -,. la luz que proviene del rostro de Cristo, lleno de misericordia y fidelidad. Y, una vez que estemos ante él, adorémoslo con todo el corazón, y ofrezcámosle nuestros dones: nuestra libertad, nuestra inteligencia, nuestro amor. La verdadera sabiduría se esconde en el rostro de este Niño. Y es aquí, en la sencillez de Belén, donde encuentra su síntesis la vida de la Iglesia. Aquí está la fuente de esa luz que atrae a sí a todas las personas en el mundo y guía a los pueblos por el camino de la paz''.

Ángelus: La estrella es el Evangelio, y siguiéndola llegamos a Jesús


Ciudad del Vaticano, 6 enero 2015 (VIS).- A medio día y tras la celebración de la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, en la Solemnidad de la Epifanía del Señor, el Papa Francisco se asomó a la ventana de su estudio en el palacio apostólico para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro.

''En el Evangelio de hoy -ha dicho- el relato de los Magos, llegados desde Oriente a Belén para adorar al Mesías, confiere a la fiesta de la Epifanía un alcance de universalidad. Y éste es el alcance de la Iglesia, que desea que todos los pueblos de la tierra puedan encontrar a Jesús, y experimentar su amor misericordioso. Es éste el deseo de la Iglesia: encontrar la misericordia de Jesús, su amor. Cristo acaba de nacer, aún no sabe hablar y todas las gentes - representadas por los Magos - ya pueden encontrarlo, reconocerlo, adorarlo. Dicen los Magos: ''Vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo''.

''Estos Magos eran hombres prestigiosos, de regiones lejanas y culturas diversas, y se habían encaminado hacia la tierra de Israel para adorar al rey que había nacido. Desde siempre la Iglesia ha visto en ellos la imagen de la entera humanidad, y con la celebración de hoy, de la fiesta de la Epifanía casi quiere guiar respetuosamente a todo hombre y a toda mujer de este mundo hacia el Niño que ha nacido por la salvación de todos. En la noche de Navidad Jesús se ha manifestado a los pastores, hombres humildes y despreciados, algunos bandidos, dicen; fueron ellos los primeros que llevaron un poco de calor en aquella fría gruta de Belén. Ahora llegan los Magos de tierras lejanas, también ellos atraídos misteriosamente por aquel Niño. Los pastores y los Magos son muy diversos entre sí; pero una cosa los une: el cielo''.

''Los pastores y los Magos nos enseñan que para encontrar a Jesús es necesario saber levantar la mirada hacia el cielo, no estar replegados sobre sí mismos, en el propio egoísmo, sino tener el corazón y la mente abiertos al horizonte de Dios, que siempre nos sorprende, saber acoger sus mensajes y responder con prontitud y generosidad -ha continuado-. Los Magos, dice el Evangelio, al ver ''la estrella se llenaron de alegría''. También para nosotros hay una gran consolación al ver la estrella, o sea en el sentirnos guiados y no abandonados a nuestro destino. Y la estrella es el Evangelio, la Palabra del Señor, como dice el Salmo: ''Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz en mi camino''. Esta luz nos guía hacia Cristo. ¡Sin la escucha del Evangelio, no es posible encontrarlo!''.


''En efecto -ha añadido-, los Magos, siguiendo la estrella llegaron al lugar donde se encontraba Jesús. Y allí ''encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje''. La experiencia de los Magos nos exhorta a no contentarnos con la mediocridad, a no ''vivir al día'', sino a buscar el sentido de las cosas, a escrutar con pasión el gran misterio de la vida. Y nos enseña a no escandalizarnos de la pequeñez y de la pobreza, sino a reconocer la majestad en la humildad, y saber arrodillarnos frente a ella. Que la Virgen María, que acogió a los Magos en Belén -ha finalizado- nos ayude a levantar la mirada de nosotros mismos, a dejarnos guiar por la estrella del Evangelio para encontrar a Jesús, y a saber abajarnos para adorarlo. Así podremos llevar a los demás un rayo de su luz, y compartir con ellos la alegría del camino''.

Los hermanos cristianos de Oriente en el corazón del Papa


Ciudad del Vaticano, 6 enero 2015 (VIS).- Después del rezo de la oración mariana y de los habituales saludos a los numerosos fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, Francisco manifestó su ''cercanía espiritual'' a los hermanos cristianos de Oriente, ''muchos de los cuales celebran mañana el Nacimiento del Señor. A ellos llegue nuestro deseo de paz y de bien''.


''El Papa también recordó que hoy se celebra la ''Jornada Mundial de la Infancia Misionera''. ''Es la fiesta de los niños -dijo-, que con sus oraciones y sus sacrificios, ayudan a sus coetáneos más necesitados haciéndose misioneros y testigos de fraternidad y de solidaridad''. Al finalizar deseó una buena fiesta a todos.

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 7 enero 2016 (VIS).- El Santo Padre erigió el exarcado apostólico para los fieles Siro-católicos residentes en Canadá, con territorio desmembrado de la eparquía Our Lady of Deliverance of Newark de los Siro católicos en Estados Unidos de América, con sede en Montreal (Canadá), y nombró primer exarca apostólico al reverendo Antoine Nassif. El obispo electo nació en Beirut (Líbano) en 1969 y fue ordenado sacerdote en 1992. Durante su ministerio pastoral ha sido, entre otros, director de la escuela de Charfet, vice párroco de varias parroquias y rector de seminario.

El miércoles 6 de enero:

-Ha nombrado al obispo Luiz Gonzaga Fechio, hasta ahora auxiliar de Belo Horizonte (Brasil), como obispo de Amparo (superficie 2.084, población 381.500, católicos 314.000, sacerdotes 53, religiosos 123, diáconos permanentes 1) en Brasil.


-Ha nombrado al obispo Juarez Sousa da Silva, hasta ahora obispo de Oieras, como obispo de coadjuntor de Parnaíba (superficie 20.839, población 623.000, católicos 514.000, sacerdotes 48, religiosos 69) en Brasil.

martes, 5 de enero de 2016

Sobre la visita del Santo Padre al santuario de Greccio


Ciudad del Vaticano, 5 enero 2016 (VIS).- Padre Ciro Benedettini C.P., subdirector de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, informó ayer por la tarde sobre la visita del Santo Padre al santuario franciscano de Greccio (Italia).

A última hora de la mañana, el Papa Francisco se desplazó en automóvil a Rieti para visitar de forma privada al obispo Doménico Pompili. Más tarde, los dos se dirigieron al santuario de Greccio donde encontraron a un grupo de jóvenes participantes en el encuentro de la diócesis ''Jóvenes Greccio 2016''.

Al llegar al santuario, Francisco fue recibido por los frailes franciscanos y allí, ante el fresco que representa el primer pesebre realizado en Greccio por San Francisco de Asís, permaneció unos momentos en oración.


Antes de volver a Roma, saludó a la comunidad franciscana del santuario.

Aviso


Ciudad del Vaticano, 5 enero 2016 (VIS).- Mañana, solemnidad de la Epifanía del Señor, fiesta en el Vaticano, no habrá servicio. La transmisión se reanudará el jueves 7 de enero.

lunes, 4 de enero de 2016

Ángelus: Abrir las puertas de nuestro corazón a la Palabra de Jesús


Ciudad del Vaticano, 3 enero 2016 (VIS).- En el primer domingo del año y el segundo después de Navidad, Francisco se asomó a la ventana de su estudio en el palacio apostólico a medio día para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. ''El Verbo, o sea la Palabra creadora de Dios, se hizo carne y habitó entre nosotros -dijo hablando del prólogo del Evangelio de san Juan-. Esa Palabra, que reside en el cielo, es decir en la dimensión de Dios -continuó-, ha venido a la tierra a fin de que nosotros la escucháramos y pudiéramos conocer y tocar con las manos el amor del Padre. El Verbo de Dios es su mismo Hijo Unigénito, hecho hombre, lleno de amor y de fidelidad, es el mismo Jesús''.

El Papa explicó que el Evangelista ''no esconde el carácter dramático de la Encarnación del Hijo de Dios, subrayando que al don de amor de Dios se contrapone la no acogida por parte de los hombres. La Palabra es la luz, y sin embargo los hombres han preferido las tinieblas; la Palabra vino entre los suyos, pero ellos no la han acogido. Le han cerrado la puerta en la cara al Hijo de Dios. Es el misterio del mal que asecha también nuestra vida y que requiere por nuestra parte vigilancia y atención para que no prevalezca. El Libro del Génesis dice una bella frase que nos hace comprender esto: dice que el mal está agazapado a la puerta. Ay de nosotros si lo dejamos entrar; sería él entonces el que cerraría nuestra puerta a quien quiera. En cambio, estamos llamados a abrir de par en par la puerta de nuestro corazón a la Palabra de Dios, a Jesús, para llegar a ser así sus hijos''.


Con estas palabras recordó que una vez más la Iglesia propone esta invitación que acoge la Palabra de salvación, este misterio de la luz. ''Si acogemos a Jesús, creceremos en el conocimiento y en el amor del Señor y aprenderemos a ser misericordiosos como Él -dijo-. Especialmente en este Año Santo de la Misericordia, hagamos de modo que el Evangelio sea cada vez más carne en nuestra vida. Acercarse al Evangelio, meditarlo y encarnarlo en la vida cotidiana es la mejor manera para conocer a Jesús y llevarlo a los demás. Ésta es la vocación y la alegría de todo bautizado: indicar y donar a los demás a Jesús; pero para hacer esto debemos conocerlo y tenerlo dentro de nosotros, como Señor de nuestra vida. Y Él nos defiende del mal, del diablo, que siempre está agazapado ante nuestra puerta, ante nuestro corazón, y quiere entrar. Antes de finalizar, animó a todos a encomendarse a María que es ''precisamente en el pesebre donde contemplamos en estos días su dulce imagen de Madre de Jesús y Madre nuestra''.

En los momentos alegres o tristes, confiemos en el Señor


Ciudad del Vaticano, 3 enero 2016 (VIS).- Al finalizar el rezo mariano, el Papa saludó a los peregrinos presentes y renovó a todos su deseo de paz y de bien en el Señor. ''¡En los momentos alegres y en aquellos tristes -añadió-, confiemos en Él, que es nuestra misericordia y nuestra esperanza!.


Recordó también el compromiso que asumimos el primer día del año, Jornada de la Paz: Vence la indiferencia y conquista la paz. ''Con la gracia de Dios -dijo-, podremos ponerlo en práctica'' y mencionó asimismo el consejo que muchas veces nos ha dado de llevar un pequeño Evangelio en el bolsillo y leer todos los días un párrafo ''para conocer mejor a Jesús, para abrir nuestro corazón a Jesús, y así podemos hacerlo conocer mejor a los demás''. 

Francisco abre la Puerta Santa de Santa María la Mayor


Ciudad del Vaticano, 2 enero 2016 (VIS).- El viernes por la tarde, a las 17.00 horas, El Papa Francisco se desplazó a la Basílica de Santa María la Mayor donde abrió la Puerta Santa tras celebrar la Santa Misa.

Publicamos a continuación la homilía pronunciada por el Santo Padre.

''Con este saludo nos dirigimos a la Virgen María en la Basílica romana dedicada a ella con el título de Madre de Dios. Es el comienzo de un antiguo himno, que cantaremos al final de esta santa Eucaristía, de autor desconocido y que ha llegado hasta nosotros como una oración que brota espontáneamente del corazón de los creyentes: ''Dios te salve, Madre de misericordia, Madre de Dios y Madre del perdón, Madre de la esperanza y Madre de la gracia, Madre llena de santa alegría''. En estas pocas palabras se sintetiza la fe de generaciones de personas que, con sus ojos fijos en el icono de la Virgen, piden su intercesión y su consuelo.

Hoy más que nunca resulta muy apropiado que invoquemos a la Virgen María, sobre todo como Madre de la Misericordia. La Puerta Santa que hemos abierto es de hecho una puerta de la Misericordia. Quien atraviesa ese umbral está llamado a sumergirse en el amor misericordioso del Padre, con plena confianza y sin miedo alguno; y puede recomenzar desde esta Basílica con la certeza de que tendrá a su lado la compañía de María. Ella es Madre de la misericordia, porque ha engendrado en su seno el Rostro mismo de la misericordia divina, Jesús, el Emmanuel, el Esperado de todos los pueblos, el ''Príncipe de la Paz''. El Hijo de Dios, que se hizo carne para nuestra salvación, nos ha dado a su Madre, que se hace peregrina con nosotros para no dejarnos nunca solos en el camino de nuestra vida, sobre todo en los momentos de incertidumbre y de dolor.

María es Madre de Dios que perdona, que da el perdón, y por eso podemos decir que es Madre del perdón. Esta palabra -''perdón''- tan poco comprendida por la mentalidad mundana, indica sin embargo el fruto propio y original de la fe cristiana. El que no sabe perdonar no ha conocido todavía la plenitud del amor. Y sólo quien ama de verdad es capaz de llegar a perdonar, olvidando la ofensa recibida. A los pies de la cruz, María vio a su Hijo ofrecerse totalmente a sí mismo y así dar testimonio de lo que significa amar como Dios ama. En aquel momento escuchó a Jesús pronunciar palabras que probablemente nacían de lo que ella misma le había enseñado desde niño: ''Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen''. En aquel momento, María se convirtió para todos nosotros en Madre del perdón. Ella misma, siguiendo el ejemplo de Jesús y con su gracia, fue capaz de perdonar a los que estaban matando a su Hijo inocente.

Para nosotros, María se convierte en un icono de cómo la Iglesia debe extender el perdón a cuantos lo piden. La Madre del perdón enseña a la Iglesia que el perdón ofrecido en el Gólgota no conoce límites. No lo puede detener la ley con sus argucias, ni los saberes de este mundo con sus disquisiciones. El perdón de la Iglesia debe tener la misma amplitud que el de Jesús en la Cruz, y el de María a sus pies. No hay alternativa. Y por eso el Espíritu Santo ha hecho que los Apóstoles sean instrumentos eficaces de perdón, para que todo lo que nos ha conseguido la muerte de Jesús pueda llegar a todos los hombres, en cualquier momento y lugar.

El himno mariano, por último, continúa diciendo: ''Madre de la esperanza y Madre de la gracia, Madre llena de santa alegría''. La esperanza, la gracia y la santa alegría son hermanas: todas son don de Cristo, es más, son otros nombres suyos, escritos, por así decir, en su carne. El regalo que María nos hace al darnos a Jesucristo es el del perdón que renueva la vida, que le permite cumplir de nuevo la voluntad de Dios, y que la llena de auténtica felicidad. Esta gracia abre el corazón para mirar el futuro con la alegría de quien espera. Es la enseñanza que proviene del Salmo: ''Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. Devuélveme la alegría de tu salvación''. La fuerza del perdón es el auténtico antídoto contra la tristeza provocada por el rencor y por la venganza. El perdón nos abre a la alegría y a la serenidad porque libera el alma de los pensamientos de muerte, mientras el rencor y la venganza perturban la mente y desgarran el corazón quitándole el reposo y la paz.

Atravesemos, por tanto, la Puerta Santa de la Misericordia con la certeza de que la Virgen Madre nos acompaña, la Santa Madre de Dios, que intercede por nosotros. Dejémonos acompañar por ella para redescubrir la belleza del encuentro con su Hijo Jesús. Abramos de par en par nuestro corazón a la alegría del perdón, conscientes de ver restituida la esperanza cierta, para hacer de nuestra existencia cotidiana un humilde instrumento del amor de Dios.


Y con amor de hijos aclamémosla con las mismas palabras pronunciadas por el pueblo de Éfeso, en tiempos del histórico Concilio: ''Santa Madre de Dios''.

Ángelus: Enemiga de la paz no es sólo la guerra sino también la indiferencia


Ciudad del Vaticano, 1 enero 2016 (VIS).- Al finalizar la celebración eucarística el Papa Francisco se ha asomado a la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano para rezar el Ángelus junto a los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro. Antes del rezo mariano, el Papa deseo un feliz año y pidió al Señor que nos conceda la paz al celebrar la Jornada Mundial de la Paz.

''Sabemos -ha dicho- que con el año nuevo no cambiará todo, y que tantos problemas de ayer permanecerán también mañana. Entonces quisiera dirigir un deseo sostenido de una esperanza real, que traigo de la Liturgia de hoy... Os deseo que el Señor ponga su mirada sobre vosotros y que puodais alegraros, sabiendo que cada día su rostro misericordioso, más brillante que el sol, resplandece sobre vosotros y ¡no se oculta nunca! Descubrir el rostro de Dios hace nueva la vida. Porque es un Padre enamorado del hombre, que no se cansa nunca de recomenzar del inicio con nosotros para reencontrarnos. El Señor tiene una paciencia con nosotros, no se cansa nunca de recomenzar desde el inicio cada vez que nosotros caemos. Pero no promete cambios mágicos, Él no usa la varita mágica. Ama cambiar la realidad desde dentro, con paciencia y amor; pide entrar en nuestra vida con delicadeza, como la lluvia en la tierra, para llevar fruto. Y siempre nos espera y nos mira con ternura. Cada mañana, al despertar, podemos decir: ''Hoy el Señor hace resplandecer su rostro sobre mí''. Hermosa oración que es una realidad''.

Francsco recordó que hoy celebramos la Jornada Mundial de la Paz, “Vence la indiferencia y conquista la paz” y ha dicho que la paz, que Dios Padre desea sembrar en el mundo, ''debe ser cultivada por nosotros. No sólo, debe ser también ''conquistada''. Esto implica una verdadera lucha, una lucha espiritual que tiene lugar en nuestro corazón. Porque enemiga de la paz no es sólo la guerra, sino también la indiferencia, que hace pensar sólo a sí mismos para crear muros, sospechas, miedos y cerrazones. Estas cosas son enemigas de la paz. Tenemos, gracias a Dios, tantas informaciones; pero a veces estamos tan sumergidos de noticias que nos distraemos de la realidad, del hermano y de la hermana que necesitan de nosotros. Comencemos a abrir el corazón, despertando la atención hacia el prójimo, a quien es más cercano. Este es el camino para la conquista de la paz''.


Para ello el Papa ha pedido ayuda a la Reina de la Paz, la Madre de Dios, de quien hoy celebramos la solemnidad. Ha explicado que Ella ''guarda las alegrías y desata los nudos de nuestra vida, llevándolos al Señor... Encomendemos a la Madre el año nuevo -ha finalizado-, para que crezcan la paz y la misericordia''.  

Francisco: Estamos llamados a sumergirnos en el océano de la misericordia


Ciudad del Vaticano, 1 enero 2016 (VIS).- Este viernes, solemnidad de Santa María Madre de Dios y octava de Navidad, el Santo Padre ha presidido la Misa en la Basílica Vaticana. Concelebraron cardenales, obispos y sacerdotes, y participaron los Pueri Cantores que concluyen su XL Congreso Internacional. Hoy también se celebra la XLIX Jornada Mundial de la Paz, cuyo tema es "Vence la indiferencia y conquista la paz".

Ofrecemos a continuación la homilía pronunciada por el Papa Francisco:

''Hemos escuchado las palabras del apóstol Pablo: ''Cuando llegó la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer''. ¿Qué significa el que Jesús nazca en la ''plenitud de los tiempos''? Si nos fijamos únicamente en el momento histórico, podemos quedarnos pronto defraudados. Roma dominaba con su potencia militar gran parte del mundo conocido. El emperador Augusto había llegado al poder después de haber combatido cinco guerras civiles. También Israel había sido conquistado por el Imperio Romano y el pueblo elegido carecía de libertad. Para los contemporáneos de Jesús, por tanto, ese no era en modo alguno el mejor momento. La plenitud de los tiempos no se define desde una perspectiva geopolítica.

Se necesita, pues, otra interpretación, que entienda la plenitud desde el punto de vista de Dios. Para la humanidad, la plenitud de los tiempos tiene lugar en el momento en el que Dios establece que ha llegado la hora de cumplir la promesa que había hecho. Por tanto, no es la historia la que decide el nacimiento de Cristo; es más bien su venida en el mundo la que permite a la historia alcanzar su plenitud. Por esta razón, el nacimiento del Hijo de Dios señala el comienzo de una nueva era en la que se cumple la antigua promesa. Como escribe el autor de la Carta a los Hebreos: ''En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa''. La plenitud de los tiempos es, pues, la presencia en nuestra historia del mismo Dios en persona. Ahora podemos ver su gloria que resplandece en la pobreza de un establo, y ser animados y sostenidos por su Verbo que se ha hecho ''pequeño'' en un niño. Gracias a él, nuestro tiempo encuentra su plenitud.

Sin embargo, este misterio contrasta siempre con la dramática experiencia histórica. Cada día, aunque deseamos vernos sostenidos por los signos de la presencia de Dios, nos encontramos con signos opuestos, negativos, que nos hacen creer que está ausente. La plenitud de los tiempos parece desmoronarse ante la multitud de formas de injusticia y de violencia que hieren cada día a la humanidad. A veces nos preguntamos: ¿Cómo es posible que perdure la opresión del hombre contra el hombre, que la arrogancia del más fuerte continúe humillando al más débil, arrinconándolo en los márgenes más miserables de nuestro mundo? ¿Hasta cuándo la maldad humana seguirá sembrando la tierra de violencia y odio, que provocan tantas víctimas inocentes? ¿Cómo puede ser este un tiempo de plenitud, si ante nuestros ojos muchos hombres, mujeres y niños siguen huyendo de la guerra, del hambre, de la persecución, dispuestos a arriesgar su vida con tal de que se respeten sus derechos fundamentales? Un río de miseria, alimentado por el pecado, parece contradecir la plenitud de los tiempos realizada por Cristo.

Y, sin embargo, este río en crecida nada puede contra el océano de misericordia que inunda nuestro mundo. Todos estamos llamados a sumergirnos en este océano, a dejarnos regenerar para vencer la indiferencia que impide la solidaridad y salir de la falsa neutralidad que obstaculiza el compartir. La gracia de Cristo, que lleva a su cumplimiento la esperanza de la salvación, nos empuja a cooperar con él en la construcción de un mundo más justo y fraterno, en el que todas las personas y todas las criaturas puedan vivir en paz, en la armonía de la creación originaria de Dios.

Al comienzo de un nuevo año, la Iglesia nos hace contemplar la Maternidad de María como icono de la paz. La promesa antigua se cumple en su persona. Ella ha creído en las palabras del ángel, ha concebido al Hijo, se ha convertido en la Madre del Señor. A través de ella, a través de su ''sí'', ha llegado la plenitud de los tiempos. El Evangelio que hemos escuchado dice: ''Conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón''. Ella se nos presenta como un vaso siempre rebosante de la memoria de Jesús, Sede de la Sabiduría, al que podemos acudir para saber interpretar coherentemente su enseñanza. Hoy nos ofrece la posibilidad de captar el sentido de los acontecimientos que nos afectan a nosotros personalmente, a nuestras familias, a nuestros países y al mundo entero. Donde no puede llegar la razón de los filósofos ni los acuerdos de la política, llega la fuerza de la fe que lleva la gracia del Evangelio de Cristo, y que siempre es capaz de abrir nuevos caminos a la razón y a los acuerdos.

Bienaventurada eres tú, María, porque has dado al mundo al Hijo de Dios; pero todavía más dichosa por haber creído en él. Llena de fe has concebido a Jesús antes en tu corazón que en tu seno, para hacerte Madre de todos los creyentes. Derrama sobre nosotros tu bendición en este día consagrado a ti; muéstranos el rostro de tu Hijo Jesús, que derrama sobre todo el mundo su misericordia y su paz''.



'Te Deum': El bien vence siempre


Ciudad del Vaticano, 31 diciembre 2015 (VIS).- El Santo Padre presidió el jueves a las 17.00, en la Basílica Vaticana, las primeras Vísperas de la Solemnidad de Santa María Madre de Dios. Siguieron la exposición del Santísimo Sacramento, el canto del tradicional himno 'Te Deum' en acción de gracias por la conclusión del año civil, y la bendición eucarística. Al finalizar, Francisco salió a pié para bendecir el pesebre de la Plaza de San Pedro.

''Recorrer los días del año transcurrido -ha dicho el Papa-, puede ser como un recuerdo de hechos y eventos que llevan a momentos de alegría y de dolor, o como buscando comprender si hemos percibido la presencia de Dios que todo renueva y sostiene con su ayuda. Estamos llamados a verificar los acontecimientos del mundo que se realizaron según la voluntad de Dios, o si han escuchado principalmente los proyectos de los hombres, a menudo cargados de intereses privados, de insaciable sed de poder y de violencia gratuita''.

''Y, sin embargo, -ha continuado- hoy nuestros ojos tienen necesidad de focalizar en modo particular los signos que Dios nos ha concedido, para tocar con mano la fuerza de su amor misericordioso. No podemos olvidar que muchos días han sido marcados por la violencia, por la muerte, por el sufrimiento increíble de tantos inocentes, de refugiados forzados a dejar su patria, de hombres, mujeres y niños sin casa estable, alimento y sustento. Y sin embargo, cuántos grandes gestos de bondad, de amor y de solidaridad han llenado las jornadas de este año, ¡que no han sido noticias en los telediarios! Estos signos de amor no pueden y no deben ser obscurecidos por la prepotencia del mal. El bien vence siempre, también si en cualquier momento puede aparecer más débil o escondido''.


''Nuestra ciudad de Roma no es extraña a esta condición del mundo entero. Quisiera -ha añadido- que llegase a todos sus habitantes la invitación sincera para ir más allá de las dificultades del momento presente. Que el compromiso por recuperar los valores fundamentales del servicio, honestidad y solidaridad permita superar las graves incertidumbres que han dominado la escena de este año, y que son síntomas de escaso sentido de dedicación al bien común. Que no falte nunca la aportación positiva del testimonio cristiano para permitir a Roma según su historia, y con la materna protección de María Salus Populi Romani, de ser intérprete privilegiada de fe, de acogida, de fraternidad y de paz''.

A los Pueri Cantores: ''No nos olvidemos de los santos escondidos''


Ciudad del Vaticano, 31 diciembre 2015 (VIS).- Esta mañana el Santo Padre ha encontrado en el Aula Pablo VI a los participantes en el XL Congreso Internacional promovido por la Federación Internacional de los Pueri Cantores, que se celebra en Roma del 28 de diciembre al 1 de enero. Durante el encuentro, los jóvenes coristas han tenido la oportunidad de hacerle varias preguntas al Papa que ha manifestado su amor por el canto pero ha explicado de manera divertida que no sabe cantar. Francisco ha compartido anécdotas de su infancia con los jóvenes y ha destacado que el canto educa el alma y hace bien al alma. ''La vida cristiana es un camino -ha dicho-, pero no un camino triste sino un camino alegre. Y por esto canta. Canta y camina... y así tu alma gozará más de la alegría del Evangelio''.

Otra pregunta ha sido si Él no se enfadaba nunca y cuál eran los buenos propósitos para el año nuevo, a lo que Francisco ha respondido con una parábola. ''Una vez un chico se acercó a Jesús y le dijo: Jesús, maestro bueno. Y Jesús le miró y le dijo: No, sólo Dios es bueno. ¿Y nosotros?, ¿Somos malos? No, mitad y mitad, tenemos un poco de todo. Nosotros tenemos esa herida del pecado original que nos lleva a no ser tan buenos siempre. Pero recordad que sólo Dios es bueno, y si tu quieres encontrar bondad, ve al Señor, Él es todo bondad, todo amor, todo misericordia''. Francisco con estas palabras ha recordado a los muchos santos que están escondidos en la vida cotidiana, personas buenas que se acercan al Señor, pero también ha hablado de esas muchas otras personas que pasan su vida siempre enfadados. ''Enfadarse -ha añadido- es una cosa que hace daño no solo a la otra persona, sino también a ti mismo, te envenena a ti mismo. Hay gente, que seguro conoceréis, que tienen el alma amarga, siempre con amarguras, que viven enfadados. ¡Parece que todas las mañanas se lavan los dientes con vinagre!... esto es una enfermedad''. Asimismo, sobre sus buenos propósitos ha destacado el rezar más para ''conducir al pueblo de Dios sobre todo con la oración que es el primer servicio'' y ha pedido a los presentes que ellos también rezasen más ''porque la Iglesia va hacia delante con la oración de los santos. ¡Rezad por la Iglesia!''.


Durante el encuentro también han preguntado al Papa si el mundo va a continuar siempre así, lleno de historias tristes y dramáticas. ''El mundo puede mejorar -ha declarado- Pero hay una cosa de la que no gusta hablar, pero que se debe hablar: en el mundo hay una lucha entre el bien y el mal, dicen los filósofos, la lucha entre el diablo y Dios... la Biblia dice que esto continuará hasta el final... y todos nosotros tenemos dentro un campo de batalla. Una lucha entre el bien y el mal''. Asimismo el Papa ha añadido que en el mundo hay muchas cosa buenas pero que no se publicitan, que no salen por ejemplo en la televisión. ''Hay -ha dicho- una atracción hacia el mal: parece que gusta más ver las cosas malas que las cosas bonitas y grandes. El diablo pone de su parte, esto es verdad, pero también Dios pone de su parte. Hay mucha gente santa... ¡No nos dejemos engañar! En el mundo hay cosas malas, malas, y esto es el trabajo del diablo contra Dios; pero hay muchas cosas santas, cosas grandes que son obra de Dios. Hay santos escondidos. No olvidemos esta palabra, los santos escondidos que nosotros no vemos''.

Entra en vigor el acuerdo entre la Santa Sede y Palestina


Ciudad del Vaticano, 2 enero 2016 (VIS).- Ha entrado en vigor el acuerdo entre la Santa Sede y el Estado de Palestina, firmado el 26 de junio de 2015. Los dos estados han notificado mutuamente la finalización de los procedimientos necesarios para su entrada en vigor, en conformidad con el artículo 30 de dicho Acuerdo.


El acuerdo, que consta de un preámbulo y de 32 artículos, aborda los aspectos esenciales de la vida y la actividad de la Iglesia en el Estado de Palestina, reafirmando al mismo tiempo el apoyo a una solución negociada y pacífica de la situación en la región. 

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 4 enero 2016 (VIS).- El Santo Padre:

-Ha nombrado al reverendo Célestin-Marie Gaoua como obispo de la diócesis de Sokodé (superficie 12.610, población 1.300.000, católicos 153.000, sacerdotes 66, religiosos 135) en Togo. El obispo electo nació en Wahala (Togo) en 1957 y ha sido ordenado sacerdote en 1986. Durante su ministerio pastoral ha sido, entre otros, rector de seminario, vicario, misionero, párroco de varias parroquias y administrador parroquial. En la actualidad era rector del seminario mayor filosófico en Tchitchao (Togo). Sucede al obispo Ambroise Kotamba Djoliba, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

-Ha nombrado al reverendo William Ernesto Iraheta Rivera como obispo de Santiago de María (superficie 2.866, población 563.000, católicos 449.700, sacerdotes 85, religiosos 88) en El Salvador. El obispo electo nació en Jayaque (El Salvador) en 1962, y fue ordenado sacerdote en 1988. Ha estudiado Matemáticas, Ciencias, Filosofía y Teología. Durante su ministerio pastoral ha sido, entre otros, párroco de varias parroquias, vice párroco, director de centro escolástico, moderador de la curia archidiocesana, director de Cáritas, delegado episcopal. En la actualidad era párroco de la parroquia San Marcos. Sucede al obispo Rodrigo Orlando Cabrera Cuéllar, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

-Eregió la nueva eparquía de St. Mary Queen of Peace, de Estados Unidos de América y Canadá de los Siro-Malankareses.


-Nombró al obispo Thomas Mar Eusebios Naickamparambil, como primer obispo eparquial de St. Mary Queen of Peace, de Estados Unidos de América y Canadá de los Siro-Malankareses.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Audiencia General: ''Aprendamos observando la vida de los niños''


Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2015 (VIS).- Esta mañana, Francisco ha dedicado la catequesis de la última Audiencia general del año a la devoción tanto difundida del niño Jesús en estas fechas. Una tradición, que como ha explicado, se remonta a san Francisco de Asís, ''que mantiene vivo en nuestros corazones el misterio de Dios que se hace hombre''. Además ha mencionado a santa Teresita del niño Jesús que ''ha sabido vivir y testimoniar esa infancia espiritual que se asimila sólo meditando, en la escuela de la Virgen María, la humildad de Dios que por nosotros se ha hecho pequeño''.

''Durante un tiempo, en la Persona divina-humana de Cristo, Dios ha sido niño, y esto debe tener un significado especial para nuestra fe -ha dicho-. Es verdad que su muerte en la cruz y su resurrección son la máxima expresión de su amor redentor, pero no olvidemos que toda su vida terrena es una enseñanza. En Navidad, recordamos su infancia -ha continuado-. Para crecer en la fe necesitamos contemplar más a menudo al Niño Jesús... Sabemos poco de Él como niño, pero podemos aprender mucho si observamos la vida de los niños''.

''Descubrimos, sobre todo, que los niños quieren nuestra atención -ha dicho-. ¿Por qué?, porque ¿son orgullosos? ¡No! Porque necesitan sentirse protegidos. Es necesario también para nosotros poner al centro de nuestra vida a Jesús y saber que, aunque pueda parecer paradójico, tenemos la responsabilidad de protegerlo... y de hacerle sonreír para demostrarle nuestro amor y nuestra alegría, porque Él está entre nosotros. Su sonrisa es la señal del amor que nos da la certeza de ser amados''.


Francisco ha destacado que los niños aman jugar, y ha comentado que jugar con un niño, sin embrago, significa abandonar nuestra lógica para entrar en la suya. ''Si queremos que se divierta -ha destacado- tenemos que saber qué es lo que le gusta, y no ser egoístas y hacer las cosas que nos gustan a nosotros. Es una enseñanza para nosotros. Ante Jesús estamos llamados a abandonar nuestra pretensión de autonomía, y esto es la clave del problema: nuestra pretensión de autonomía, para acoger en cambio la verdadera forma de libertad, que consiste en conocer a quien tenemos ante nosotros y servirle. Él, niño, es el Hijo de Dios que viene a salvarnos. Ha venido a nosotros para mostrarnos el rostro del Padre lleno de amor y de misericordia. Así que, apretemos entre nuestros brazos al Niño Jesús y pongámonos a su servicio: Él es fuente de amor y de serenidad''. 

Francisco anima a rezar por las víctimas de los desastres


Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2015 (VIS).- ''Os invito a rezar por las víctimas de los desastres que en los últimos días han afectado Estados Unidos, Gran Bretaña y América del sur, especialmente Paraguay, y que han provocado muertes, muchos desplazados y cuantiosos daños''.


Es el llamamiento que ha hecho el Santo Padre al final de la Audiencia general. ''Que el Señor dé consuelo a esas poblaciones -ha continuado- y que la solidaridad fraterna les ayude en sus necesidades''.

Intenciones de Oración del Papa para el mes de Enero


Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2015 (VIS).- La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de enero de 2016 es: ''Que el diálogo sincero entre hombres y mujeres de diversas religiones, conlleve frutos de paz y justicia. ''.

Su intención evangelizadora es: ''Para que mediante el diálogo y la caridad fraterna, con la gracia del Espíritu Santo, se superen las divisiones entre los cristianos''.

Participación de fieles en los encuentros con el Papa Francisco de 2015


Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2015 (VIS).- La Prefectura de la Casa Pontificia ha hecho público un comunicado en el que señala que en el año 2015, más de 3.200.000 fieles han participado en los diversos encuentros con el Papa Francisco: audiencias generales (704.100) y especiales (408.760), celebraciones litúrgicas en la Basílica Vaticana y en la plaza de San Pedro (513.000), Ángelus y Regina Coeli (1.585.000). Estos datos se refieren solamente a los encuentros que han tenido lugar en el Vaticano, y no incluyen otros actos con gran participación de fieles, como los viajes apostólicos a Sri Lanka, Filipinas, Sarajevo, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Cuba, Estados Unidos, Kenya, Uganda y República Centro Africana, y también los varios viajes en Italia o las visitas en la diócesis de Roma. El total de los fieles se estima en 3.210.860.


La Prefectura de la Casa Pontificia recuerda que se trata de datos aproximados, calculados sobre la base de las peticiones de participación en los encuentros con el Papa y de las invitaciones distribuidas por la Prefectura. Asimismo, se ha realizado una estima del número de presencias en momentos como el Ángelus y las grandes celebraciones en la Plaza de San Pedro.

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2015 (VIS).- El Santo Padre:

-Ha nombrado al reverendo José Fortunato Álvarez Valdéz como obispo de Gómez Palacio (superficie 27.405, población 585.000, católicos 468.000, sacerdotes 51, religiosos 76) en México. El obispo electo nació en 1967 en Maxicalí (México) y fue ordenado sacerdote en 1998. Es licenciado en Derecho, Teología y Ciencias Patrísticas. Durante su ministerio pastoral ha sido entre otros, coordinador diocesano, vicario de catedral, canciller y párroco de varias parroquias. Actualmente era defensor del vínculo del Tribunal diocesano y miembro del Consejo presbiteral, del Colegio de consultores y del Colegio de economía.

-Ha aceptado la renuncia al oficio de auxiliar de Brisbane en Australia, presentada por el obispo Brian Finnigan en conformidad con el canon 411 y 401, del Código de Derecho Canónico.


-Ha nombrado al reverendo Aparecido Donizete de Souza como auxiliar de Porto Alegre (superficie 13.530, población 3.395.000, católicos 2.527.000, sacerdotes 362, religiosos 1.487, diáconos permanentes 58) en Brasil. El obispo electo nació en 1964 en Primeiro de Maio (Panamá) y fue ordenado sacerdote en 1992. Es licenciado en Espiritualidad por el Pontificio Instituto de Espiritualidad ''Teresianum'' de Roma. Durante su ministerio pastoral ha sido entre otros, vicario parroquial, párroco de varias parroquias y rector de seminario. Actualmente era director espiritual del seminario y asesor diocesano para la pastoral litúrgica.
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