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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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martes, 6 de octubre de 2015

No es fácil ser un profeta, dice el cardenal Alencherry en el Sínodo


Ciudad del Vaticano, 6 de octubre 2015 (Vis).- Esta mañana, a las nueve, con el canto de la Hora Tercia, se ha abierto en el Aula del Sínodo en el Vaticano la tercera congregación de la Asamblea General Ordinaria sobre la Familia.

Su Beatitud el cardenal George Alencherry, arzobispo mayor de Ernakulam-Angamaly de los Siro-Malabares (India), Presidente del Sinodo de la Iglesia Siro-Malabar ha pronunciado una homilía subrayando, a la luz de la lecturas bíblicas, la misión profética de la Iglesia en nuestros días.

''La lectura de Jeremías – ha explicado- nos da un mensaje que se puede aplicar al objetivo de nuestras deliberaciones sinodales sobre la familia. El profeta Jeremías pronunció un oráculo sobre la familia real de Judá advirtiendo al rey de la ruina que amenaza al reino si el monarca no aplica la justicia y la rectitud y defiende a los oprimidos de las manos del opresor. En aquella época los reyes de Judá eran Josías y Joaquín. Sabemos que ambos eran débiles y que Nabucodonosor, rey de Babilonia, destruyó el reino de Judá y el templo. A causa de las faltas de los reyes el pueblo fue condenado al exilio y a todos sus sufrimientos.... La justicia significa la aceptación del reino de Dios y la rectitud es la gracia de Dios que resulta de ello. Los reyes de Judá fallaron en su tarea de aplicar la justicia y la rectitud y por ello su pueblo tuvo que sufrir las consecuencias''.

''Las palabras del profeta son aplicables a los gobernantes y líderes de todos los tiempos y también a las gentes que gobiernan. En muchos países del mundo se niega a las personas la justicia y la rectitud y se promueven, en cambio, el individualismo, el hedonismo y la opresión y otros valores seculares. Hay que plantearse la cuestión de si los líderes de la Iglesia se presentan con un papel profético como el de Jeremías apoyando al pueblo con la Palabra de Dios y el testimonio personal''.

''Jeremías -observó el cardenal- tuvo que sufrir a costa de su papel profético. Su vida fue un símbolo del mensaje que dio. Tomó sobre sí el sufrimiento y la ruina. Se le pidió que aceptase tres condiciones en su vida: no casarse, no asistir a los funerales y no asistir a las fiestas.

''No tomes una esposa''. Jeremías no sentirá el profundo amor de una novia, porque la novia, Israel, ha rechazado el amor de Yahvé. Sentirá la soledad, como Jehová la siente. En época cristiana, el celibato se convierte en un signo''

''No entres en una casa donde haya luto''. Jeremías no llorará o mostrará compasión a los muertos, porque Yavé ha perdido cualquier sentimiento por su pueblo. Morirán sin duelo''.

''No entres en una casa donde haya una celebración: Jeremías no participará en celebración alguna, porque no hay nada que celebrar. Jeremías está llamado a llevar una vida terrible; no es extraño que entre en una profunda depresión y se lamente amargamente. No es fácil ser un profeta''.

''Los pastores de la Iglesia en los tiempos actuales están llamados a asumir en sus vidas un papel profético de sufrimiento y kénosis, similar al del profeta Jeremías'' concluyó Su Beatitud, citando al respecto las palabras del Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium:

''Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida.Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos,
mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: ''¡Dadles vosotros de comer!''


lunes, 5 de octubre de 2015

Primera congregación general: El Sínodo es la Iglesia que camina junta para leer la realidad con los ojos de la fe, dice el Papa


Ciudad del Vaticano, 5 de octubre de 2015 (Vis).-Esta mañana a las 9 se ha abierto en el Vaticano la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos dedicada a ''La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo''. En presencia del Santo Padre ha tomado la palabra en primer lugar el cardenal hondureño Oscar Andres Rodríguez Maradiaga, invitando a los Padres Sinodales a una breve meditación, que resumía las intenciones y el espíritu de la asamblea.

''Hermanos que venimos de los cuatro puntos cardinales convocados por Pedro, movidos por el amor al Señor Jesús y a la Madre Iglesia – ha dicho-. San Pablo nos ha invitado precisamente a la alegría. Esa alegría del Evangelio que el Papa Francisco proclama incansablemente por todo el mundo. Pero como él mismo nos ha dicho: “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. A veces nos entristece escuchar como el mundo ha enfocado este Sínodo pensando que venimos como dos bandos opuestos a defender posiciones irreductibles. Por eso “Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”.

''Anímense -ha proseguido- No somos una Iglesia en vía de extinción ni mucho menos. La familia tampoco, aunque está amenazada y combatida. Tampoco venimos a llorar ni a lamentarnos por las dificultades. Ya el Salmo 26 nos dice: “Sé valiente, ten ánimo. Espera en el Señor” .Tengan un mismo sentir: Todos buscamos la unanimidad que viene del diálogo, no de las ideas defendidas a ultranza. San Pablo nos recuerda: “Tengan los mismos sentimientos de Cristo” Vivan en paz : Y como nos dice Evangelii Gaudium: El diálogo es la contribución a la paz, porque la Iglesia proclama “el evangelio de la paz” . Al anunciar a Jesucristo, que es la paz en persona la Madre Iglesia nos anima a ser instrumento de pacificación y testimonio creíble de una vida reconciliada .Es hora de saber cómo diseñar en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos. No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo''.

''Por eso queremos comenzar el Sínodo en paz -finalizó- No es la paz del mundo, hecha de componendas y compromisos que tantas veces no se cumplen. Es la paz de Cristo, la paz con nosotros mismos.Y la conclusión es evidente: “El Dios de la caridad y la paz estará con Ustedes” Por eso podemos decirle: “Quédate con nosotros Señor” No precisamente porque el día está terminando, sino porque está comenzando. Un nuevo día para las familias del mundo, creyentes o no creyentes, familias cansadas de las incertidumbres y dudas sembradas por diversas ideologías, como las de la deconstrucción, contradicciones culturales y sociales, fragilidad y soledad entre otras. Quédate con nosotros Señor para que este Sínodo produzca un camino de alegría y esperanza para todas las familias''.

El Santo Padre tomó entonces la palabra para introducir los trabajos de la primera jornada, explicando que ''el Sínodo no es un convenio o un parlatorio, un parlamento o un senado donde uno se pone de acuerdo''. ''El Sínodo es -recalcó- una expresión eclesial, es decir, es la Iglesia que camina junta para leer la realidad con los ojos de la fe y con el corazón de Dios, es la Iglesia que se interroga sobre su fidelidad al depósito de la fe, que para ella no representa un museo que contemplar y tampoco solamente que salvaguardar, sino una fuente viva de la que la Iglesia bebe para iluminar el depósito de la vida''.

El Sínodo es además ''un espacio protegido donde la Iglesia experimenta la acción del Espíritu Santo. En el Sínodo el Espíritu habla por la lengua de todas las personas que se dejan guíar por el Dios que sorprende siempre, por el Dios que revela a los pequeños lo que esconde a los sabios y a los inteligentes, el Dios que ha creado la ley y el sábado para el hombre y no viceversa, el Dios que deja las noventa y nueve ovejas para buscar a la única oveja perdida, el Dios que es siempre más grande que nuestra lógica y nuestros cálculos. No obstante, recordemos, que el Sínodo será un espacio de la acción del Espíritu Santo solo si nosotros, los participantes, nos revestimos de coraje apostólico, humildad evangélica y oración confiada''.

''El coraje apostólico que no se asusta ni por las seducciones del mundo, que tienden a apagar en el corazón de los seres humanos las luces de la verdad sustituyéndolas con luces pequeñas y ocasionales, y tampoco por el endurecimiento de algunos corazones que -a pesar de las buenas intenciones- alejan a las personas de Dios'', subrayó el Pontífice.

''La humildad evangélica que sabe vaciarse de las convicciones y prejuicios propios para escuchar a los hermanos obispos y llenarse de Dios. La humildad que lleva a no señalar con el dedo a los demás para juzgarlos, sino a tenderles la mano para levantarlos sin sentirse nunca superiores a ellos''.

''La oración confiada que es la acción del corazón cuando se abre a Dios, cuando hacemos que se callen todos nuestros humores para escuchar la voz suave de Dios que habla en el silencio. Sin escuchar a Dios todas nuestras palabras serán solamente 'palabras' que ni sacian ni sirven. Sin dejarnos guiar por el Espíritu Santo todas nuestras decisiones serán solo 'decoraciones' que en vez de exaltar el Evangelio lo tapan y lo esconden''.

''Queridos hermanos -concluyó Francisco- Como ya he dicho, el Sínodo no es un parlamento donde para llegar a un consenso o a un acuerdo común se recurre a la negociación, al pacto o a los compromisos; el único método del Sínodo es abrirse al Espíritu Santo con coraje apostólico, con humildad evangélica con oración confiada para que El nos guíe, nos ilumine y ponga ante nuestros ojos no nuestros pareceres personales, sino la fe en Dios, la fidelidad al magisterio, el bien de la Iglesia y la salud de las almas''.

Después intervino el Presidente delegado, el cardenal arzobispo de París André Vingt-Trois que refirió cómo la decisión del Pontífice de convocar dos sesiones del Sínodo de los Obispos sobre la misión de la familia en el mundo contemporáneo había sido fructífera y el episcopado ha sido testigo de ello ya que las iglesias particulares se han esforzado en dar una aportación al trabajo común respondiendo al cuestionario que debía dar forma al Instrumentum Laboris. ''Nuestro sínodo -afirmó- lo lleva adelante la Iglesia''. El purpurado habló también del Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Jesus con el cual el Santo Padre reforma los procedimientos canónicos relativos a la validez sacramental de los matrimonios que representa una indicación preciosa sobre el espíritu con que se abordará esta fase de trabajo sinodal. ''Sin poner en tela de juicio la tradición sacramental de nuestra Iglesia, ni su doctrina sobre la indisolubilidad del matrimonio nos habéis invitado a compartir nuestras experiencias pastorales -dijo- y a ponernos en marcha por los caminos de la misericordia a los que el Señor invita a todos los que lo desean y que pueden, a entrar en un territorio de conversión de cara al perdón''.

A continuación el cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo, explicó cuales eran las modalidades de esta asamblea extraordinaria, desde el tiempo a disposición para la intervención de los Padres en el aula, hasta el mayor espacio concedido a los Círculos Menores donde el debate será más intenso, al igual que la importancia concedida a las intervenciones de los cónyuges y las relaciones de los participantes en el Sínodo con los medios de comunicación.

Por ultimo, el relator general, el cardenal arzobispo de Ezstergom-Budapest, Peter Erdo, ilustró la primera parte del Instrumentum Laboris que abarca la escucha de los retos sobre la familia, colocándolos en el contexto socio-cultural contemporáneo y sus cambios antropológicos, caracterizados entre otras cosas por una ''fuga de las instituciones'', que conlleva una inestabilidad institucional y un predominio del individualismo y el subjetivismo. Habló después del discernimiento de la vocación familiar, de la pedagogía divina de la familia y de la indisolubilidad como don y tarea, recordando a la familia en el magisterio de la Iglesia y su dimensión misionera, así como a las familias ''heridas'' situándolas en el ámbito de la misericordia y la verdad revelada. El cardenal tocó el tema de la dimensión evangelizadora de la familia y del acompañamiento eclesial de los núcleos familiares y no olvidó el argumento de la responsabilidad generativa ni los retos de la educación.

''Escuchando la Palabra de Dios -finalizó- nuestra respuesta debe manifestar la atención sincera y fraterna a las necesidades de nuestros contemporáneos para transmitirles la verdad liberadora y ser testigos de la misericordia más grande. Para hacer frente a los retos de la familia hoy, la Iglesia también debe convertirse y hacerse más viva, más personal, más comunitaria comprendido el ámbito parroquial y de las pequeñas comunidades. Parece que ese despertar comunitario esté ya sucediendo en muchas partes. Para que sea más general y cada vez más profundo pidamos la luz del Espíritu Santo para que nos indique también que pasos concretos hay que dar. Así, ''La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo'', tema del presente Sínodo, se presenta bajo una luz serena y concreta que nos hace crecer en la esperanza y en la confianza en la misericordia de Dios. Esa misericordia a la que el Papa ha querido dedicar un Jubileo extraordinario. Demos gracias al Santo Padre por esta elección de esperanza y confiamos nuestros trabajos a la Sagrada Familia de Nazaret''.


''El hombre que cae o se equivoca debe ser comprendido y amado''


Ciudad del Vaticano, 4 de octubre (VIS).- El Santo Padre presidió en la Basílica de San Pedro la celebración Eucarística con la que dio inicio al Sínodo de los Obispos sobre “La vocación y misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. En su homilía, el Obispo de Roma comentando los textos bíblicos que la liturgia presenta este XXVII domingo del Tiempo Ordinario, señaló que ''dichas lecturas se centran en tres aspectos: el drama de la soledad, el amor entre el hombre y la mujer, y la familia''.

Sobre la soledad habló del dominio que ejercía Adán sobre las demás criaturas demostrando su ''indiscutible e incomparable superioridad, pero aun así se sentía solo, porque -no encontraba ninguno como él que lo ayudase-. El Papa recordó a los muchos hombres afligidos por este drama. ''Ancianos abandonados incluso por sus seres queridos y sus propios hijos; los viudos y viudas; tantos hombres y mujeres dejados por su propia esposa y por su propio marido; tantas personas que de hecho se sienten solas, no comprendidas y no escuchadas; los emigrantes y los refugiados que huyen de la guerra y la persecución; y tantos jóvenes víctimas de la cultura del consumo, del usar y tirar, y de la cultura del descarte''.

''Hoy se vive la paradoja de un mundo globalizado en el que vemos tantas casas de lujo y edificios de gran altura, pero cada vez menos calor de hogar y de familia; muchos proyectos ambiciosos, pero poco tiempo para vivir lo que se ha logrado... Hoy vivimos en cierto sentido la misma experiencia de Adán: tanto poder acompañado de tanta soledad y vulnerabilidad; y la familia es su imagen. Cada vez menos seriedad en llevar adelante una relación sólida y fecunda de amor: en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en las buena y en la mala suerte. El amor duradero, fiel, recto, estable, fértil es cada vez más objeto de burla y considerado como algo anticuado''.

De este amor entre el hombre y la mujer recordó cómo Dios se entristeció al ver la soledad de Adán y creó a alguien como él que le ayudase. ''Nada hace más feliz al hombre que un corazón que se asemeje a él, que le corresponda, que lo ame y que acabe con la soledad y el sentirse solo. Muestran también que Dios no ha creado el ser humano para vivir en la tristeza o para estar solo, sino para la felicidad, para compartir su camino con otra persona que es su complemento; para vivir la extraordinaria experiencia del amor: es decir de amar y ser amado; y para ver su amor fecundo en los hijos. Este es el sueño de Dios para su criatura predilecta: verla realizada en la unión de amor entre hombre y mujer; feliz en el camino común, fecunda en la donación reciproca''.

''Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre'', dijo el Papa al mencionar el tema de la familia. ''Es una exhortación a los creyentes a superar toda forma de individualismo y de legalismo, que esconde un mezquino egoísmo y el miedo de aceptar el significado autentico de la pareja y de la sexualidad humana en el plan de Dios. De hecho, sólo a la luz de la locura de la gratuidad del amor pascual de Jesús será comprensible la locura de la gratuidad de un amor conyugal único y usque ad mortem''.

Destacó también que ''para Dios, el matrimonio no es una utopía de adolescente, sino un sueño sin el cual su criatura estará destinada a la soledad. En efecto el miedo de unirse a este proyecto paraliza el corazón humano. Paradójicamente también el hombre de hoy –que con frecuencia ridiculiza este plan– permanece atraído y fascinado por todo amor autentico, por todo amor sólido, por todo amor fecundo, por todo amor fiel y perpetuo. Lo vemos ir tras los amores temporales, pero sueña el amor autentico; corre tras los placeres de la carne, pero desea la entrega total''.

''En este contexto social y matrimonial bastante difícil -continuó-, la Iglesia está llamada a vivir su misión en la fidelidad a su Maestro como voz que grita en el desierto, para defender el amor fiel y animar a las numerosas familias que viven su matrimonio como un espacio en el cual se manifiestan el amor divino; para defender la sacralidad de la vida, de toda vida; para defender la unidad y la indisolubilidad del vinculo conyugal como signo de la gracia de Dios y de la capacidad del hombre de amar en serio''.

Vivir su misión, ''en la verdad que no cambia según las modas pasajeras o las opiniones dominantes. La verdad que protege al hombre y a la humanidad de las tentaciones de autoreferencialidad y de transformar el amor fecundo en egoísmo estéril, la unión fiel en vinculo temporal. Y vivir su misión en la caridad que no señala con el dedo para juzgar a los demás, sino que -fiel a su naturaleza como madre – se siente en el deber de buscar y curar a las parejas heridas con el aceite de la acogida y de la misericordia; de ser -hospital de campo-, con las puertas abiertas para acoge a quien llama pidiendo ayuda y apoyo''.

Antes de concluir, Francisco recordó las palabras de san Juan Pablo II cuando afirmó que ''el error y el mal deben ser condenados y combatidos constantemente; pero el hombre que cae o se equivoca debe ser comprendido y amado''. ''Nosotros debemos amar nuestro tiempo y ayudar al hombre de nuestro tiempo. Y la Iglesia debe buscarlo, acogerlo y acompañarlo, porque una Iglesia con las puertas cerradas se traiciona a sí misma y a su misión, y en vez de ser puente se convierte en barrera: El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Con este espíritu, - finalizó- le pedimos al Señor que nos acompañe en el Sínodo y que guíe a su Iglesia a través de la intercesión de la Santísima Virgen María y de San José, su castísimo esposo''.






Angelus: Una sociedad que no sea fortaleza sino familia


Ciudad del Vaticano, 4 de octubre de 2015 (Vis).-En el ángelus dominical el Papa volvió a pedir a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro oraciones por el Sínodo sobre la Familia inaugurado hoy con la celebración eucarística en la basílica de San Pedro.

''Los Padres Sinodales, provenientes de todas las partes del mundo y reunidos en torno al Sucesor de Pedro -dijo- reflexionarán durante tres semanas sobre la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en la sociedad, de cara a un atento discernimiento espiritual y pastoral. Tendremos la mirada fija en Jesús para individuar, sobre la base de su enseñanza de verdad y de misericordia, los caminos más oportunos para la tarea de la Iglesia con las familias y para las familias, para que el proyecto originario del Creador sobre el hombre y la mujer se cumpla y obre con toda su belleza y su fuerza en el mundo de hoy''.

En este sentido citó la lectura del Libro del Génesis sobre la complementariedad y reciprocidad entre el hombre y la mujer que uniéndose se transforman en una sola carne, ''es decir, una sola vida, una sola existencia'' y así ''transmiten la vida a los nuevos seres humanos: se transforman en padres. Participan de la potencia creadora de Dios mismo''. ''Pero ¡atención! -advirtió- Dios es amor y se participa en su obra cuando se ama con El y como El.....Y este es el amor que reciben los esposos en el sacramento del matrimonio. Es el amor que alimenta su relación, a través de alegrías y dolores, momentos serenos y difíciles. Es el amor que suscita el deseo de generar hijos, de esperarlos, acogerlos, criarlos, educarlos . Es el mismo amor que, en el Evangelio de hoy, Jesús manifiesta a los niños: “Dejad que los niños se acerquen a mí y no se lo impidáis''.

''Hoy pedimos al Señor que todos los padres y educadores del mundo, y también toda la sociedad -exclamó- se hagan instrumentos de la acogida y el amor con el cual Jesús abraza a los más pequeños. Él mira en sus corazones con la ternura y la atención de un padre y al mismo tiempo, de una madre. Pienso en tantos niños hambrientos, abandonados, explotados, obligados a la guerra, rechazados. Son dolorosas las imágenes de niños infelices, con la mirada perdida, que escapan de la pobreza y los conflictos, y llaman a nuestras puertas y a nuestros corazones implorando ayuda. Que el Señor nos ayude a no ser una sociedad-fortaleza, sino una sociedad-familia, capaz de acoger, con reglas adecuadas, pero acoger, acoger siempre, con amor''.

El Papa finalizó pidiendo la inspiración del Espíritu Santo para los Padres Sinodales y la intercesión de la Virgen María y uniéndose a cuantos hoy en el santuario italiano de Pompeya rezaban la tradicional ''Súplica a la Virgen del Rosario''.

Después del ángelus, Francisco recordó que ayer en Santander (España) fueron proclamados beatos Pio Heredia y diecisiete compañeros y compañeras de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia y de San Bernardo, asesinados por su fe durante la guerra civil española y la persecución religiosa de los años treinta del siglo pasado. ''Alabemos al Señor por sus valientes testimonios, y por su intercesión -dijo- supliquémosle que libere al mundo del flagelo de la guerra''.

También rezó por las víctimas del corrimiento de tierras que arrasó una aldea entera en Guatemala así como por las del aluvión en la Costa Azul (Francia) y pidió actos de solidaridad concreta para todos ellos. Antes de despedirse saludó con afecto particular a los peregrinos italianos en la festividad de su patrón, San Francisco de Asís.


Vigilia de oración por el Sínodo: La Iglesia puede iluminar la noche del hombre


Ciudad del Vaticano, 4 de octubre (VIS).- ''Frente a las exigencias de la existencia, existe la tentación de echarse para atrás, de desertar y encerrarse, a lo mejor en nombre de la prudencia y del realismo, escapando así de la responsabilidad de cumplir a fondo el propio deber''. Son las palabras con las que el Santo Padre inauguró la vigilia de oración por el Sínodo que tuvo lugar la noche del sábado 3. Promovida por la Conferencia Episcopal Italiana, concentró a una gran multitud de fieles y peregrinos en la Plaza de San Pedro.

El Papa habló del miedo que sintió el profeta Elías ante el cálculo humano y cómo lo empujó a buscar refugio, y rememoró la vigilia de hace un año cuando ''en esta misma plaza, invocábamos al Espíritu Santo pidiéndole que los Padres sinodales -al poner atención en el tema de la familia- supieran escuchar y confrontarse teniendo fija la mirada en Jesús, Palabra última del Padre y criterio de interpretación de la realidad''. ''Esta noche -continuó- nuestra oración no puede ser diferente. Pues, como recordaba el Metropolita Ignacio IV Hazim, sin el Espíritu Santo, Dios resulta lejano, Cristo permanece en el pasado, la Iglesia se convierte en una simple organización, la autoridad se transforma en dominio, la misión en propaganda, el culto en evocación y el actuar de los cristianos en una moral de esclavos''.

De esta manera, Francisco animó a rezar ''para que el Sínodo que se abre mañana sepa reorientar la experiencia conyugal y familiar hacia una imagen plena del hombre; que sepa reconocer, valorizar y proponer todo lo bello, bueno y santo que hay en ella; abrazar las situaciones de vulnerabilidad que la ponen a prueba: la pobreza, la guerra, la enfermedad, el luto, las relaciones laceradas y deshilachadas de las que brotan dificultades, resentimientos y rupturas; que recuerde a estas familias, y a todas las familias, que el Evangelio sigue siendo la buena noticia desde la que se puede siempre comenzar de nuevo. Que los Padres sepan sacar del tesoro de la tradición viva palabras de consuelo y orientaciones esperanzadoras para las familias, que están llamadas en este tiempo a construir el futuro de la comunidad eclesial y de la ciudad del hombre''.

''Cada familia es siempre una luz, por más débil que sea, en medio de la oscuridad del mundo -destacó-. La andadura misma de Jesús entre los hombres toma forma en el seno de una familia, en la cual permaneció treinta años. Una familia como tantas otras, asentada en una aldea insignificante de la periferia del Imperio''.

Asimismo tomó como ejemplo al beato Charles de Foucauld , que ''entendió que no se crece en el amor de Dios evitando la servidumbre de las relaciones humanas, porque amando a los otros es como se aprende a amar a Dios; inclinándose al prójimo es como nos elevamos hacia Dios. A través de la cercanía fraterna y solidaria a los más pobres y abandonados entendió que, a fin de cuentas, son precisamente ellos los que nos evangelizan, ayudándonos a crecer en humanidad''.

Francisco alentó a los fieles a que entrasen en el misterio de la Familia para poder entenderla. ''La familia es lugar de santidad evangélica, llevada a cabo en las condiciones más ordinarias. En ella se respira la memoria de las generaciones y se ahondan las raíces que permiten ir más lejos. Es el lugar de discernimiento, donde se nos educa para descubrir el plan de Dios para nuestra vida y saber acogerlo con confianza. La familia es lugar de gratuidad, de presencia discreta, fraterna, solidaria, que nos enseña a salir de nosotros mismos para acoger al otro, para perdonar y sentirse perdonados''.

Antes de finalizar pidió a todos que regresaran a Nazaret para que el Sínodo ''más que hablar sobre la familia, sepa aprender de ella, en la disponibilidad a reconocer siempre su dignidad, su consistencia y su valor, no obstante las muchas penalidades y contradicciones que la puedan caracterizar'' porque ''en la Galilea de los gentiles de nuestro tiempo encontraremos de nuevo la consistencia de una Iglesia que es madre, capaz de engendrar la vida y atenta a comunicar continuamente la vida, a acompañar con dedicación, ternura y fuerza moral. Porque si no somos capaces de unir la compasión a la justicia, terminamos siendo seres inútilmente severos y profundamente injustos''.

''Una Iglesia que es familia sabe presentarse con la proximidad y el amor de un padre...Y una Iglesia sobre todo de hijos, que se reconocen hermanos, nunca llega a considerar al otro sólo como un peso, un problema, un coste, una preocupación o un riesgo: el otro es esencialmente un don, que sigue siéndolo aunque recorra caminos diferentes... La Iglesia es una casa abierta, lejos de grandezas exteriores, acogedora en el estilo sobrio de sus miembros... Esta Iglesia puede verdaderamente iluminar la noche del hombre, indicarle con credibilidad la meta y compartir su camino, sencillamente porque ella es la primera que vive la experiencia de ser incesantemente renovada en el corazón misericordioso del Padre''.






El Papa recibe a los voluntarios del Banco Alimentario y denuncia nuevamente el desperdicio de comida


Ciudad del Vaticano, 3 de octubre 2015 (Vis).-El Papa ha encontrado esta mañana en el Aula Pablo VI a siete mil voluntarios de la Fundación Banco Alimentario, una iniciativa nacida hace 25 años gracias al empresario italiano Danilo Fossati y a don Giussani, fundador de Comunión y Liberación, para combatir el desperdicio de alimentos, recuperarlos y distribuirlos entre las familias necesitadas y los indigentes.

En el discurso que les dirigió, Francisco subrayó que el hambre ha adquirido hoy la dimensión de un verdadero y propio escándalo que amenaza la vida y la dignidad de tantas personas, hombres y mujeres, niños y ancianos. ''Todos los días -afirmó- nos confrontamos con esta injusticia; me permito decir, con este pecado, en un mundo rico de recursos alimenticios, gracias también a los enormes progresos tecnológicos, son demasiados los que carecen de lo necesario para sobrevivir; y no solamente en los países pobres, sino cada vez más también en las sociedades ricas y desarrolladas. La situación se agrava con el aumento de los flujos migratorios, que traen a Europa miles de prófugos, que escapan de sus países y necesitan todo. Ante un problema tan desmesurado, resuenan las palabras de Jesús: ''Tuve hambre y me distéis de comer''. Vemos en el Evangelio que el Señor, cuando se da cuenta de que la multitud acudida a escucharle tiene hambre, no ignora el problema, y tampoco pronuncia un hermoso discurso sobre la lucha contra la pobreza, sino que lleva a cabo un gesto que deja a todos maravillados: Toma lo poco que los discípulos habían llevado consigo, lo bendice y multiplica los panes y los peces, hasta el punto que al final, '' se llevaron doce cestos llenos de sobras''.

''Nosotros no podemos hacer un milagro como hizo Jesús -continuó Francisco- sin embargo podemos hacer algo, frente a la emergencia del hambre, algo humilde y que tiene también la fuerza de un milagro. En primer lugar podemos educarnos a la humanidad, a reconocer la humanidad presente en cada persona, necesitada de todo. Quizás pensaba en esto Danilo Fossati, el empresario del sector alimentario cuando confío a Don Giussani su malestar ante la destrucción de productos todavía comestibles viendo que en Italia tantas personas pasaban hambre''.

El Obispo de Roma recordó que la Fundación hunde sus raíces en el corazón de aquellos dos hombres que no fueron indiferentes al grito de los pobres y ''entendieron que algo tenía que cambiar en la mentalidad de las personas, que había que derribar los muros del individualismo y del egoísmo ...Jesús mismo nos invita a dar lugar en nuestro corazón a la urgencia de ''dar de comer a los hambrientos y la Iglesia ha hecho de ella una de las obras de misericordia corporal''.


Por último, refiriéndose a que los voluntarios del Banco Alimentario encuentran cada día cientos de personas, les invitó a no olvidarse de que eran ''personas y no números, cada uno con su fardo de dolor, con el que a veces parece imposible cargar. Si lo tenéis siempre presente, sábreis mirarles cara a cara, darles la mano, vislumbrar en ellos la carne de Cristo y ayudarles también a reconquistar su dignidad y ponerse de pie. Os animo -concluyó- a ser hermanos y amigos de los pobres; a que sientan que son importantes a los ojos de Dios''.

Misa para el Cuerpo de la Gendarmería Vaticana


Ciudad del Vaticano, 3 de octubre de 2015 (Vis).-Con motivo de la festividad de san Miguel Arcángel, patrono del Cuerpo de la Gendarmería del Estado de la Ciudad del Vaticano, el Papa Francisco ha celebrado esta mañana la santa misa en la capilla de la Gobernación a la que han asistido los miembros de ese Cuerpo.

El Santo Padre recordó en la homilía la lucha de san Miguel contra Satanás, afirmando que ''hay una guerra entre el bien y el mal, donde hay que elegir que queremos si el uno o el otro. Pero ... los métodos de guerra de estos enemigos son totalmente opuestos...En la oración inicial... pedimos la gracia de que el arcángel san Miguel nos defienda contra las 'insidias' del demonio. Y este es uno de los métodos del demonio, sembrar insidia''.

Después explicó ''los tres grados del método de la serpiente antigua, del demonio. El primero tener cosas, en este caso el pan, las riquezas que te llevan lentamente a la corrupción y esta historia de la corrupción no es una fábula, existe en todos los lugares. Hay tanta gente que vende el alma por dos monedas, vende la felicidad, la vida, todo. Es el primer grado, dinero, riqueza. Después, cuando tienes dinero, te sientes importante. El segundo grado es la vanidad. Lo que decía el diablo a Jesús: ''Subamos a la terraza del templo. ¡Tiráte!, ¡Haz un gran espectáculo”. Vivir por la vanidad. El tercer grado es el poder, el orgullo, la soberbia: ''Te doy todo el poder del mundo, tu serás el que manda''.

''Esto nos pasa también a nosotros en las pequeñas cosas- afirmó- Demasiado apegados a la riqueza; nos gusta cuando nos alaban, hacemos como el pavo real. Y tanta gente se vuelve ridícula. La vanidad te hace ridículo. O, al final, cuando tienes poder, te sientes Dios, y este es el gran pecado''.


''Vosotros desempeñáis un trabajo difícil, donde siempre hay contrastes y tenéis que poner las cosas en su sitio para evitar muchas veces delitos o reatos. Rezad mucho para que el Señor por la intercesión de san Miguel arcángelo os defienda de toda tentación de corrupción por el dinero, por las riquezas, la vanidad o la soberbia. Y cuánto más humilde, como Jesús, cuanto más humilde sea vuestro servicio, más fecundo y más útil será para todos nosotros''. ''Que el Señor nos ayude en esta lucha de todos los días -finalizó- pero no por nosotros, es una lucha para el servicio, porque sois personas de servicio: de servicio a la sociedad, a los demás, de servicio para que crezca la bondad en el mundo''.

Declaración del Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede


Ciudad del Vaticano, 3 de octubre de 2015 (Vis).- ''Acerca de las declaraciones y entrevistas concedidas por Mons. Krzystof Charamsa cabe señalar que - a pesar del respeto que merecen los hechos y circunstancias personales y las reflexiones sobre ellos - la elección de declarar algo tan clamoroso en la víspera de la apertura de Sínodo resulta muy grave y no responsable, ya que apunta a someter a la Asamblea sinodal a una presión mediática injustificada. Ciertamente, Mons. Charamsa no podrá seguir desempeñando las tareas precedentes en la Congregación para la Doctrina de la Fe y las universidades pontificias, mientras que los otros aspectos de su situación competen a su Ordinario diocesano''.

Audiencias


Ciudad del Vaticano, 3 de octubre de 2015 (Vis).-El Santo Padre ha recibido en audiencia:

-Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos


-Arzobispo Claudio Gugerotti, nuncio apostólico en Bielorrusia

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 5 octubre 2015 (VIS).- El Santo Padre ha nombrado:

-Monseñor Salvatore Ligorio, hasta ahora arzobispo de Matera-Irsina (Italia), como arzobispo Metropolitano de Potenza-Muro Lucano-Marsico Nuovo (superficie: 1.634; población: 154.600; católicos: 152.600; sacerdotes: 113; religiosos: 124; diáconos permanentes: 23) en Italia. Sucede al arzobispo Agostino Superbo, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

-Monseñor Andrea Migliavacca obispo de San Miniato (superficie: 691; población: 176.794; católicos: 161.000; sacerdotes: 79; religiosos: 122; diáconos permanentes: 10) en Italia. El obispo electo nació en Pavia en 1967 y fue ordenado sacerdote en 1992. Es licenciado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante su ministerio pastoral ha sido, entre otros, notario del Tribunal Eclesiástico Diocesano, vicario judicial, secretario del sínodo diocesano, administrador parroquial, rector de seminario diocesano, encargado para las vocaciones y canónico del capítulo de la catedral.


viernes, 2 de octubre de 2015

El cardenal Lorenzo Baldisseri explica como será el Sínodo sobre la Familia


Ciudad del Vaticano, 2 de octubre de 2015 (Vis).-El cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, informó esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede sobre la Asamblea General Ordinaria del Sínodo ''La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo" que se abre el domingo 4 de octubre.

El sábado por la noche,en la Plaza de San Pedro, en presencia del Santo Padre – dijo el purpurado- se celebrará una vigilia de oración, en preparación de la Asamblea General, que contará con la presencia de los Padres sinodales, los participantes en el Sínodo y simbólicamente todos los fieles del mundo, siguiendo la iniciativa de la Conferencia Episcopal italiana, que ha invitado a las familias, a los movimientos y asociaciones eclesiales. El domingo por la mañana, con la santa misa presidida por el Papa Francisco, se abrirá la Asamblea General del Sínodo que permitirá a todos los fieles unirse al camino común de los pastores cum Petro et sub Petro.

Esta Asamblea es la culminación del camino sinodal comenzado hace dos años, con el envío del primer cuestionario a todas las Iglesias particulares, mediante el cual fue posible esbozar el perfil de la familia en el mundo, de sus riquezas y sus desafíos. Posteriormente la Asamblea General Extraordinaria preparó una Relación final (Relatio Synodi) que originó ulteriores cuestiones, cuyas respuestas confluyeron en el actual Instrumentum laboris. Con este texto en la mano, compuesto por la Relatio Synodi y por las aportaciones de las Iglesias particulares, los Padres se disponen a comenzar su debate a la escucha de los retos de la familia, en el discernimiento de su vocación, para el anuncio de su misión

El cardenal explicó a continuación la composición de la Asamblea General Ordinaria, en la que según el Ordo Synodi Episcoporum (Art. 5 § 1) participan los Jefes de las Iglesias Orientales Católicas sui iuris, los obispos elegidos por el Sínodo de los Obispos y por los Consejos de la Jerarquía de las Iglesias Orientales Católicas, los obispos elegidos por las conferencias episcopales, diez religiosos elegidos por la Unión de Superiores Generales y los jefes de los dicasterios de la Curia Romana. Además, el Santo Padre también nombra algunos miembros, en conformidad con las mismas normas sinodales(Art. 5 § 4).

Los Padres sinodales que participarán en esta Asamblea ascenderán a 270, divididos en las tres categorías siguientes: 42 de oficio, 183 por elección y 45 por nombramiento papal. La procedencia de los Padres de los cinco continentes es la siguiente: 54 de África, 64 de América, 36 de Asia, 107 de Europa y 9 de Oceanía.

Pertenecen a los miembros de oficio: los jefes de los 15 Sínodos de los Obispos de las Iglesias Orientales Católicas sui iuris; los Jefes de los 25 dicasterios de la Curia Romana; el Secretario General y el Subsecretario.

Entre los 270 padres sinodales se cuentan : 74 cardenales (incluyendo 1 patriarca cardenal y 2 arzobispos mayores), 6 patriarcas, 1 arzobispo mayor, 72 arzobispos (incluyendo 3 titulares), 102 obispos (entre ellos 6 obispos auxiliares, 3 vicarios apostólicos y 1 Emérito), 2 sacerdotes párrocos y 13 religiosos.

Además, tomarán parte en esta Asamblea sinodal otros invitados (cf. art 7 Ordo Synodi.) de diferentes culturas y naciones: 24 expertos o colaboradores del Secretario Especial, 51 auditores y auditoras, 14 delegados fraternos. Cabe destacar que, dado que la Asamblea se ocupará de la familia, se ha querido dar especial importancia a los cónyuges, padres y jefes de familia, que son en total 18 (17 entre los auditores y una entre los expertos) . ''Por último -añadió el cardenal Baldisseri- nos complace acoger a los Delegados Fraternos, que, como representantes de otras Iglesias y comunidades eclesiales, sin duda comparten con la Iglesia Católica la solicitud por la evangelización y la atención pastoral de las familias en el mundo actual''.

Por cuanto respecta a la metodología del Sínodo, Su Secretario General especificó que gracias a la experiencia adquirida durante la III Asamblea General Extraordinaria del pasado octubre y teniendo en cuenta varias sugerencias de diversa procedencia, sobre todo de los Padres sinodales, la Secretaría General del Sínodo ha elaborado una nueva metodología para aplicar a la Asamblea General Ordinaria, que el Santo Padre aprobó en la reunión del Consejo Ordinario de la Secretaría del 25 al 26 de mayo de 2015.

Considerada la metodología de los Sínodos precedentes, la mayoría de los Padres sugirió que la Asamblea General Ordinaria fuera más dinámica y participativa a través de la distribución de las intervenciones en el aula de los miembros en un momento sucesivo, para poder dedicar más atención a la aportación de cada uno de ellos. Por otra parte, los Padres solicitaron que se valorizase el trabajo en los Circulos Menores, donde hay una participación más activa en la discusión y un debate más directo e inmediato entre los Padres en su propio idioma, en el que eventualmente pueden intervenir los auditores y delegados fraternos.

El fruto de la primera etapa sínodal, madurado en la pasada Asamblea General Extraordinaria, ha sido la Relatio Synodi, que se ha convertido junto con una serie de preguntas anejas en los Lineamenta de la Asamblea General Ordinaria entregados a las Iglesias particulares y a todos los demás sujetos que tuvieran derecho. El Instrumentum Laboris, resultado de la composición de la Relatio Synodi y de las respuestas relacionadas, es el documento base de los trabajos sinodales de esta Asamblea.

En la sesión inaugural, el Presidente Delegado dirige su saludo al Santo Padre, que abre los trabajos. A continuación intervienen el Secretario General y el Relator General, con sus respectivas relaciones. Después, el Relator General presenta los temas de la primera parte ("La escucha de los retos de la familia"; cf. Instrumentum Laboris nº 6-36.). Después del testimonio de un matrimonio de auditores, comienzan las intervenciones de los Padres sinodales en las Congregaciones Generales, cuya contribución integra el texto de base.

Se abren después las sesiones de los Círculos Menores donde los Padres reflexionan sobre el texto base enriquecido por las aportaciones efectuadas en el Aula, con el fin de elaborar las ''modos'' para que el texto madure ulteriormente. Al final de las sesiones, el relator de cada Círculo presenta en el aula una breve relación del trabajo desarrollado y entrega las ''modos'' que se incluyen en el texto base. Las relaciones de los Círculos Minores se publicarán.

El mismo procedimiento se repite en la segunda parte ("El discernimiento de la vocación de la familia"; cf. Instrumentum Laboris nº 37-68.) y en la tercera ("La misión de la familia hoy."; Cf. Instrumentum Laboris nº 69 -147), durante las dos semanas sucesivas.

La Comisión para la Elaboración de la Relación Final, nombrada por el Santo Padre, donde están representados los cinco continentes, está compuesta como sigue: cardenal Péter Erdő, arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría), Relator General; Mons. Bruno Forte, arzobispo de Chieti-Vasto (Italia), Secretario General; cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Bombay (India); cardenal Donald William Wuerl, arzobispo de Washington (Estados Unidos); cardenal John Atcherley Dew, arzobispo de Wellington (Nueva Zelanda); Mons. Victor Manuel Fernández, arzobispo titular de Tiburnia y rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina (Argentina); Mons. Mathieu Madega Lebouakehan, obispo de Mouila (Gabon); Mons. Marcello Semeraro, obispo de Albano (Italia); Padre Adolfo Nicolás Pachón, S.I., Preposito General de la Compañía de Jesús, en representación de la Unión de los Superiores Generales.

Dicha Comisión tiene la tarea de seguir cada etapa del proyecto; por lo tanto, se reúne al final de los trabajos, en cada una de sus partes y para la redacción final. Al final de las tres etapas de trabajo, esa Comisión supervisa la preparación del proyecto de la Relación final, que se presenta en el aula. Teniendo en cuenta que el proyecto está compuesto de tres textos que ya han recibido los modos colectivos de los círculos menores - cuyas relaciones fueron leídas en el aula y publicadas -las intervenciones posteriores deben respetar el trabajo colectivo realizado hasta el momento.

Sucesivamente, la Comisión supervisa la elaboración del texto definitivo de la Relatio finalis , que por la mañana del sábado, 24 de octubre, se presentará en el Aula y por la tarde se someterá al sufragio de la Asamblea.

En conformidad con la naturaleza del Sínodo, este documento, fruto del trabajo coelgial de los Padres (cf. Código de Derecho Canónico, can. 343), se entrega al Papa (cf. Ordo Synodi Episcoporum, art. 23 § 4), a quien competen las decisiones al respecto.

Dado el gran número de personas con derecho a tomar la palabra (318 entre Padres, Delegados Fraternos y Auditores) y el mayor espacio reservado a los Círculos Menores (13 sesiones), cada orador tiene la facultad de hablar en el Aula durante tres minutos e intervenir ampliamente en los Circulos. Como en el pasado, en las Congregaciones generales habrá una serie de momentos, de una hora de duración cada uno, dedicados a las intervenciones libres de los Padres. Además, siempre se pueden presentar a la Secretaría General, además de la versión en papel e informática de los textos pronunciados en el Aula, otros textos escritos,

Considerando que la comunicación con los medios y la información durante la pasada Asablea General Extraordinaria fueron abundantes y completas, en esta Asamblea General se utiliza el mismo método. En este sentido, se tiene presente el criterio fundamental, recordado varias veces por el Santo Padre: el Sínodo debe ser un espacio protegido, para que pueda actuar el Espíritu Santo, de modo que los Padres tengan la libertad de expresarse con parresía.

Durante las tres semanas, como base de la información habrá un briefing que se ampliará con una mayor presencia de los Padres sinodales, utilizando todos los medios de comunicación disponibles. Los Padres tienen la libertad de hablar con los medios de comunicación a su propia discreción y responsabilidad. Las diversas fases de elaboración del documento son reservadas, considerando que los textos, durante el proceso sinodal, están sujetos a la evolución continua hasta la redacción final. Se publicaran, en cambio, las relaciones de los Círculos Menores relativos a las tres partes de los trabajos sinodales. Una comisión especial, junto con la Oficina de Prensa, se ocupa oportunamente, como de costumbre, de la información sobre el Sínodo.

Como información adicional, el cardenal dijo que el sábado 17 de octubre, de las 9 a las 12,30 tendrá lugar la conmemoración del 50 Aniversario del Sínodo de los Obispos, en el Aula Pablo VI. El evento está abierto a todos, además de a los participantes en el Sínodo. '' En la mente del Beato Pablo VI que lo instituyó el 15 de septiembre de 1965 -recordó el prelado- el Sínodo debía perpetuar en la Iglesia el espíritu del Concilio Vaticano II, para que incluso después de su conclusión siguiera llegando al pueblo cristiano la gran abundancia de beneficios producidos durante el Concilio de la viva unión del Pontífice con los obispos.

Después de la introducción del Secretario General, la relación conmemorativa correrá a cargo del cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena y presidente de la Conferencia Episcopal de Austria. Seguirán las intervenciones de cinco prelados que representan a todos los continentes (el cardenal Vincent Gerald Nichols, arzobispo de Westminster y Presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, por Europa, Mons. Francisco Chimoio, arzobispo de Maputo, por África, el cardenal Ricardo Ezzati Andrello , arzobispo de Santiago y Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, por las Américas; Su Beatitud Louis Raphael I Sako, Patriarca de Babilonia de los Caldeos, y Jefe del Sínodo de la Iglesia Caldea, por Asia; el cardenal Soane Patita Paini Mafi, obispo de Tonga y Presidente de la Conferencia Episcopal del Pacífico, por Oceanía). Por último, el Santo Padre pronunciará el discurso de clausura.

El domingo, 18 de octubre, a las 10,30 , en la Basílica Vaticana, habrá una misa para la canonización, entre otros, de los esposos beatos Louis Martin y Marie-Zélie Guérin, padres de Santa Teresita del Niño Jesús.

En la basílica de Santa María la Mayor de Roma, se invita al pueblo de Dios a acompañar con la oración los trabajos del Sínodo, invocando la protección de la Salus Populi Romani y del matrimonio de los beatos Martin, cuyas reliquias están expuestas en el templo. Todos los días a las 17, se rezará el Rosario y se celebrará misa a las 18. En la primera semana se rezará por los niños, en la segunda por los padres,en la tercera por los abuelos .

En las cercanías del Aula sinodal -concluyó el cardenal- se ha predispuesto, como de costumbre, una capilla para la oración de los participantes en el Sínodo, donde están expuestas las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús, de sus padres y de los esposos Beltrame Quattrocchi.


Declaración del Director de la Oficina de Prensa sobre el encuentro del Papa con Kim Davis en la Nunciatura de Washington


Ciudad del Vaticano, 2 de octubre 2015 (Vis).-El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi S.I., ha declarado hoy cuanto sigue acerca del encuentro del Santo Padre con Kim Davis, la funcionaria pública americana que ha transcurrido cinco días en prisión por negarse a emitir licencias matrimoniales a homosexuales.

''El breve encuentro entre Kim Davies y el Papa en la Nunciatura de Washington sigue causando discusiones y comentarios. Para contribuir a una comprensión objetiva de lo sucedido preciso:

El Papa encontró en la nunciatura a varias decenas de personas que la Nunciatura había invitado para saludarlo con motivo de su despedida de Washington para trasladarse a Nueva York, como sucede durante todos los viajes papales. Se trató de saludos breves y de cortesía a los que el Papa se prestó con la amabilidad y disponibilidad que lo caracterizan. La única audiencia concedida por el Papa en la nunciatura fue a un antiguo alumno suyo y a sus familiares.


El Papa no entró en detalles acerca de la situación de Davis y su encuentro con ella no debe considerarse como un apoyo a su posición en todos su aspectos complejos y particulares''.

Tomas de posesión cardenalicia


Ciudad del Vaticano, 2 de octubre de 2015 (Vis).-La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Pontífice informa de las siguientes tomas de posesión cardenalicia.

-Domingo, 11 de octubre de 2015,a las 11,el cardenal Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, arzobispo de Bangkok (Tailandia) tomará posesión del Título de Santa Maria Addolorata, Viale della Venezia Giulia, 134.

-Domingo, 11 de octubre de 2015, a las 11.15, el cardenal Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia (México) tomará posesión del Título de San Policarpo, Piazza Aruleno Celio Sabino, 50.

-Domingo, 11 de octubre de 2015, a las 11.30, el cardenal Charles Maung Bo, S.D.B., arzobispo de Yangón (Birmania), tomará posesión del Título de San Ireneo a Centocelle, Via dei Castani, 291.


-Domingo, 11 de octubre de 2015, a las 12, el cardenal Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid (España) tomará posesión del Título de Santa Maria in Vallicella, Via del Governo Vecchio, 134.

Audiencias


Ciudad del Vaticano, 2 de octubre de 2015 (Vis).-El Santo Padre ha recibido en audiencia:

-Alexandros Couyou, nuevo embajador de Grecia ante la Santa Sede que ha presentado sus cartas credenciales

-Cardenal Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

-Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

-Arzobispo Thomas E. Gullickson, nuncio apostólico en Suiza y en el Principado de Liechtenstein.

-Doscientos participantes en el encuentro promovido con motivo del 150 aniversario del nacimiento del Siervo de Dios cardenal Merry del Val.


Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 2 de octubre de 2015 (Vis).-El Santo Padre ha nombrado al reverendo sacerdote Ján Dubina como ceremoniero pontificio.

jueves, 1 de octubre de 2015

Francisco elogia el gran patrimonio espiritual y misionero de los Combonianos del Sagrado Corazón


Ciudad del Vaticano, 1 de octubre de 2015 (Vis).-Los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, que participan en el capítulo general de ese Instituto, han sido recibidos esta mañana por el Santo Padre en la Sala Clementina. En el discurso que les dirigió, Francisco habló de las palabras que definen su nombre e identidad.

Como Misioneros, los Combonianos son ''servidores y mensajeros del Evangelio especialmente para los que no lo conocen o lo han olvidado- dijo el Papa- En la base de todo está la relación personal con Cristo que... determina nuestro ser y actuar y se vive se alimenta sobre todo en la oración, en el permanecer al lado del Señor... En este espacio orante se encuentra el verdadero tesoro que dar a los hermanos mediante el anuncio. El misionero, de hecho, se hace servidor del Dios que habla, que quiere hablar a los hombres y mujeres de hoy, como Jesús hablaba a los de su tiempo...En la Palabra de Dios está la sabiduría que procede de lo alto y que permite encontrar lenguajes, actitudes, herramientas aptas para responder a los retos de la humanidad que cambia''.

Como Combonianos del Corazón de Jesús contribuyen ''con alegría a la misión de la Iglesia testimoniando el carisma de san Daniele Comboni, carecterizado por el amor misericordioso del Corazón de Cristo por las personas indefensas. De este Corazón brota la fuente de misericordia que salva y genera esperanza. Por lo tanto, como consagrados a Dios por la misión, estáis llamados a imitar a Jesús misericordioso y manso, para vivir vuestro servicio con corazón humilde, atendiendo a los más abandonados de nuestro tiempo...De ese Corazón se aprende la mansedumbre necesaria para emprender la acción apostólico incluso en contextos difíciles y hostiles. Ese Corazón que tanto amó a los seres humanos os empuja a las periferias de la sociedad para dar testimonio de la perseverancia del amor paciente y fiel''.


Al final, el Papa expresó a los misioneros el deseo de que este capítulo general ilumine el camino de su Instituto en los próximos años, ayudándoles a descubrir ''cada vez más su gran patrimonio de espiritualidad y de actividad misionera. Así podréis -dijo- proseguir con confianza vuestra apreciada colaboración en la misión de la Iglesia. Que os sirva de estímulo y aliento el ejemplo de tantos hermanos vuestros que ofrecieron su vida por la causa del Evangelio, dispuestos también al testimonio supremo de la sangre. Todos saben que la historia del Instituto Comboniano está jalonada por una cadena ininterrumpida de mártires que llega hasta nuestros días. Son semilla fecunda en la difusión del Reino y protectores de vuestro compromiso apostólico''. 

Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia


Ciudad del Vaticano, 1 de octubre 2015 (Vis).-Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia es el título del Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado que se celebrará el próximo 17 de enero de 2016. El documento, que ofrecemos a continuación, está fechado en el Vaticano el 12 de septiembre, festividad del Santo Nombre de María.

''En la bula de convocación al Jubileo Extraordinario de la Misericordia recordé que ''hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre'' . En efecto, el amor de Dios tiende alcanzar a todos y a cada uno, transformando a aquellos que acojan el abrazo del Padre entre otros brazos que se abren y se estrechan para que quien sea sepa que es amado como hijo y se sienta ''en casa'' en la única familia humana. De este modo, la premura paterna de Dios es solícita para con todos, como lo hace el pastor con su rebaño, y es particularmente sensible a las necesidades de la oveja herida, cansada o enferma. Jesucristo nos habló así del Padre, para decirnos que él se inclina sobre el hombre llagado por la miseria física o moral y, cuanto más se agravan sus condiciones, tanto más se manifiesta la eficacia de la misericordia divina.

En nuestra época, los flujos migratorios están en continuo aumento en todas las áreas del planeta: refugiados y personas que escapan de su propia patria interpelan a cada uno y a las colectividades, desafiando el modo tradicional de vivir y, a veces, trastornando el horizonte cultural y social con el cual se confrontan. Cada vez con mayor frecuencia, las víctimas de la violencia y de la pobreza, abandonando sus tierras de origen, sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sueño de un futuro mejor. Si después sobreviven a los abusos y a las adversidades, deben hacer cuentas con realidades donde se anidan sospechas y temores. Además, no es raro que se encuentren con falta de normas claras y que se puedan poner en práctica, que regulen la acogida y prevean vías de integración a corto y largo plazo, con atención a los derechos y a los deberes de todos. Más que en tiempos pasados, hoy el Evangelio de la misericordia interpela las conciencias, impide que se habitúen al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta que se fundan en las virtudes teologales de la fe, de la esperanza y de la caridad, desplegándose en las obras de misericordia espirituales y corporales.

Sobre la base de esta constatación, he querido que la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado de 2016 sea dedicada al tema: ''Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia''. Los flujos migratorios son una realidad estructural y la primera cuestión que se impone es la superación de la fase de emergencia para dar espacio a programas que consideren las causas de las migraciones, de los cambios que se producen y de las consecuencias que imprimen rostros nuevos a las sociedades y a los pueblos. Todos los días, sin embargo, las historias dramáticas de millones de hombres y mujeres interpelan a la Comunidad internacional, ante la aparición de inaceptables crisis humanitarias en muchas zonas del mundo. La indiferencia y el silencio abren el camino a la complicidad cuanto vemos como espectadores a los muertos por sofocamiento, penurias, violencias y naufragios. Sea de grandes o pequeñas dimensiones, siempre son tragedias cuando se pierde aunque sea sólo una vida.

Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta, que deberían ser divididos ecuamente entre todos. ¿No es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y legítimo bienestar para compartir con las personas que aman?

En este momento de la historia de la humanidad, fuertemente marcado por las migraciones, la identidad no es una cuestión de importancia secundaria. Quien emigra, de hecho, es obligado a modificar algunos aspectos que definen a la propia persona e, incluso en contra de su voluntad, obliga al cambio también a quien lo acoge. ¿Cómo vivir estos cambios de manera que no se conviertan en obstáculos para el auténtico desarrollo, sino que sean oportunidades para un auténtico crecimiento humano, social y espiritual, respetando y promoviendo los valores que hacen al hombre cada vez más hombre en la justa relación con Dios, con los otros y con la creación?

En efecto, la presencia de los emigrantes y de los refugiados interpela seriamente a las diversas sociedades que los acogen. Estas deben afrontar los nuevos hechos, que pueden verse como imprevistos si no son adecuadamente motivados, administrados y regulados. ¿Cómo hacer de modo que la integración sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a las comunidades y prevenga el riesgo de la discriminación, del racismo, del nacionalismo extremo o de la xenofobia?

La revelación bíblica anima a la acogida del extranjero, motivándola con la certeza de que haciendo eso se abren las puertas a Dios, y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo. Muchas instituciones, asociaciones, movimientos, grupos comprometidos, organismos diocesanos, nacionales e internacionales viven el asombro y la alegría de la fiesta del encuentro, del intercambio y de la solidaridad. Ellos han reconocido la voz de Jesucristo: ''Mira, que estoy a la puerta y llamo''. Y, sin embargo, no cesan de multiplicarse los debates sobre las condiciones y los límites que se han de poner a la acogida, no sólo en las políticas de los Estados, sino también en algunas comunidades parroquiales que ven amenazada la tranquilidad tradicional.

Ante estas cuestiones, ¿cómo puede actuar la Iglesia si no inspirándose en el ejemplo y en las palabras de Jesucristo? La respuesta del Evangelio es la misericordia.

En primer lugar, ésta es don de Dios Padre revelado en el Hijo: la misericordia recibida de Dios, en efecto, suscita sentimientos de alegre gratitud por la esperanza que nos ha abierto al misterio de la redención en la sangre de Cristo. Alimenta y robustece, además, la solidaridad hacia el prójimo como exigencia de respuesta al amor gratuito de Dios, ''que fue derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo'' . Así mismo, cada uno de nosotros es responsable de su prójimo: somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, donde quiera que vivan. El cuidar las buenas relaciones personales y la capacidad de superar prejuicios y miedos son ingredientes esenciales para cultivar la cultura del encuentro, donde se está dispuesto no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. La hospitalidad, de hecho, vive del dar y del recibir.

En esta perspectiva, es importante mirar a los emigrantes no solamente en función de su condición de regularidad o de irregularidad, sino sobre todo como personas que, tuteladas en su dignidad, pueden contribuir al bienestar y al progreso de todos, de modo particular cuando asumen responsablemente los deberes en relación con quien los acoge, respetando con reconocimiento el patrimonio material y espiritual del país que los hospeda, obedeciendo sus leyes y contribuyendo a sus costes. A pesar de todo, no se pueden reducir las migraciones a su dimensión política y normativa, a las implicaciones económicas y a la mera presencia de culturas diferentes en el mismo territorio. Estos aspectos son complementarios a la defensa y a la promoción de la persona humana, a la cultura del encuentro entre pueblos y de la unidad, donde el Evangelio de la misericordia inspira y anima itinerarios que renuevan y transforman a toda la humanidad.

La Iglesia apoya a todos los que se esfuerzan por defender los derechos de todos a vivir con dignidad, sobre todo ejerciendo el derecho a no tener que emigrar para contribuir al desarrollo del país de origen. Este proceso debería incluir, en su primer nivel, la necesidad de ayudar a los países del cual salen los emigrantes y los prófugos. Así se confirma que la solidaridad, la cooperación, la interdependencia internacional y la ecua distribución de los bienes de la tierra son elementos fundamentales para actuar en profundidad y de manera incisiva sobre todo en las áreas de donde parten los flujos migratorios, de tal manera que cesen las necesidades que inducen a las personas, de forma individual o colectiva, a abandonar el propio ambiente natural y cultural. En todo caso, es necesario evitar, posiblemente ya en su origen, la huida de los prófugos y los éxodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecución.

Sobre esto es indispensable que la opinión pública sea informada de forma correcta, incluso para prevenir miedos injustificados y especulaciones a costa de los migrantes.

Nadie puede fingir de no sentirse interpelado por las nuevas formas de esclavitud gestionada por organizaciones criminales que venden y compran a hombres, mujeres y niños como trabajadores en la construcción, en la agricultura, en la pesca y en otros ámbitos del mercado. Cuántos menores son aún hoy obligados a alistarse en las milicias que los transforman en niños soldados. Cuántas personas son víctimas del tráfico de órganos, de la mendicidad forzada y de la explotación sexual. Los prófugos de nuestro tiempo escapan de estos crímenes aberrantes, que interpelan a la Iglesia y a la comunidad humana, de manera que ellos puedan ver en las manos abiertas de quien los acoge el rostro del Señor ''Padre misericordioso y Dios de toda consolación'' .


Queridos hermanos y hermanas emigrantes y refugiados. En la raíz del Evangelio de la misericordia el encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios en persona. No se dejen robar la esperanza y la alegría de vivir que brotan de la experiencia de la misericordia de Dios, que se manifiesta en las personas que encuentran a lo largo de su camino. Los encomiendo a la Virgen María, Madre de los emigrantes y de los refugiados, y a san José, que vivieron la amargura de la emigración a Egipto. Encomiendo también a su intercesión a quienes dedican energía, tiempo y recursos al cuidado, tanto pastoral como social, de las migraciones. Sobre todo, les imparto de corazón la Bendición Apostólica''.

Presentación del Mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado: ''La emigración no es yuxtaposición de culturas, sino encuentro de pueblos''


Ciudad del Vaticano, 1 de octubre de 2015 (Vis).-El cardenal Antonio María Veglió, Presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Emigrantes e Itinerantes y el arzobispo Joseph Kalathiparambil, Secretario del mismo dicasterio, han presentado esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado que se publica hoy.

El cardenal Vegliò explicó que por una parte la Jornada se inserta naturalmente en el contexto del Año de la Misericordia, punto de referencia para toda la Iglesia en los próximos meses, y por otra, la dimensión adquirida por el fenómeno de las migraciones y sus muchas tragedias exige, en todas sus formas, una respuesta.

Por eso se espera que este año la Jornada se celebre en toda la Iglesia, sea en ámbito nacional que diocesano, como Jornada Jubilar de los Emigrantes y Refugiados, y se convierta así en una oportunidad real para que toda la comunidad cristiana reflexione, rece y actúe. ''La migración -señaló- afecta especialmente a nuestras iglesias locales, ya que son los puntos más cercanos a los migrantes y refugiados. Allí nos encontramos con ellos cara a cara y nuestro encuentro puede asumir una dimensión concreta''.

''No podemos permanecer indiferentes o en silencio frente a tantas tragedias. No se puede por menos que expresar el dolor más profundo ante tantos sufrimientos; son hombres y mujeres - a menudo pobres, hambrientos, perseguidos, heridos espiritual o físcamente, explotados o víctimas de la guerra - que buscan una vida mejor... Este es el fundamento del tema elegido por el Santo Padre para la próxima Jornada'', añadió el purpurado, esbozando a continuación las cuestiones que, en el documento del Papa, interpelan a los individuos y a la comunidad.

En primer lugar, se habla de una crisis humanitaria en el contexto de la migración que afecta no sólo a Europa, sino a todo el mundo. Este hecho, como escribe el Santo Padre, ''requiere una profundización para entender mejor las causas que desencadenan las migraciones junto con las consecuencias que de ellas se derivan, no solo en los lugares de llegada, sino también en un panorama global, para abordar el fenómeno con justicia y salvaguardando la dignidad humana''.

En segundo lugar, el Mensaje evidencia la cuestión de la identidad, ''La llegada de los inmigrantes a un nuevo contexto social requiere un proceso de adaptación mutua a una nueva situación -observó el cardenal- Su inclusión en la nueva sociedad les exige también un esfuerzo interior que requiere una serie de cambios en los elementos de su identidad para adaptarse al nuevo contexto social y cultural''. Asimismo, la llegada del emigrante interpela seriamente a las sociedades de acogida para que ''el proceso de inserción e integración respete los valores que hacen al hombre más hombre en relación con Dios, con los demás y con la creación, pero permita al mismo tiempo que el migrante sea capaz de contribuir al crecimiento de la sociedad que lo recibe. El Santo Padre nos invita a encontrar un delicado equilibrio entre los dos extremos, evitando la creación de un gueto cultural, por un lado, y cualquier atisbo de nacionalismo extremo y xenofobia por otro''.

El Mensaje evidencia igualmente el tema de la acogida, subrayando que ''la Iglesia tiene una "palabra" profética a la hora de sensibilizar a la acogida, que resuena con fuerza en las distintas acciones y obras de las que se hacen cargo concretamente las comunidades cristianas''.

Frente a estas cuestiones y preguntas, el Papa afirma que ''la respuesta del Evangelio es la misericordia." La misericordia lleva a la solidaridad con el prójimo; la misericordia lleva a cultivar la cultura del encuentro …, interpela a todos para que cada uno esté dispuesto no solo a dar, sino también a recibir de los demás y tiende a construir comunión y unidad''.

''La complejidad de la migración hace que sea difícil separar sus diferentes aspectos, políticos, legislativos, humanitarios o de seguridad -destacó el prelado- La perspectiva de la cultura del encuentro implica la mirada a la persona del migrante en su conjunto, con todos sus aspectos .... Así, su presencia no se convierte en una mera yuxtaposición de diferentes culturas en un mismo territorio, sino en un encuentro de pueblos, donde el anuncio del Evangelio "inspira y alienta itinerarios que renuevan y transforman toda la humanidad" .

El tercer argumento del Mensaje papal es ''la defensa del derecho de toda persona a vivir con dignidad, permaneciendo en su propia patria ... Toda persona tiene derecho a emigrar - un derecho grabado entre los derechos fundamentales de los seres humanos-. Pero además, y antes que éste, hay que reafirmar el derecho a no emigrar, es decir, a poder permanecer en la propia tierra. En primer lugar -observa Francisco, esto implica la necesidad de ayudar a los países de los que parten los migrantes y los refugiados ... Las respuestas no se limitan solo a la guerra contra los traficantes o a la restricción de las normas de inmigración, sino que hay que tener en cuenta que quienes disfrutan de la prosperidad deberían poner a disposición de los pobres y necesitados (entendidos tanto individualmente que como naciones) los medios para satisfacer sus necesidades y emprender el camino del desarrollo a través de una distribución equitativa de los recursos del planeta''.


Por último, el Pontefice, recuerda la responsabilidad de los medios de comunicación y la importancia de que contribuyan a desenmascarar ''los falsos prejuicios sobre la migración, mostrándola de la manera más auténtica posible''.
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