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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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lunes, 30 de noviembre de 2015

A la comunidad musulmana: Digamos ''no'' al odio y a la violencia


Ciudad del Vaticano, 30 noviembre 2015 (VIS).- ''Cristianos y musulmanes somos hermanos. Tenemos que considerarnos así, comportarnos como tales. Sabemos bien que los últimos sucesos y la violencia que ha golpeado su país no tenía un fundamento precisamente religioso. Quien dice que cree en Dios ha de ser también un hombre o una mujer de paz''. Son las palabras que el Santo Padre ha dirigido esta mañana a la comunidad musulmana de la República Centroafricana reunida en la mezquita de Koudoukou, a pocos kilómetros de Bangui. Francisco fue recibido por cinco imanes que lo acompañaron al podio colocado en la mezquita a poca distancia de la zona reservada a la oración. Asistieron al acto unas doscientas personas.

''Cristianos, musulmanes y seguidores de las religiones tradicionales, han vivido juntos pacíficamente durante muchos años -subrayó el Papa-. Tenemos que permanecer unidos para que cese toda acción que, venga de donde venga, desfigura el Rostro de Dios y, en el fondo, tiene como objetivo la defensa a ultranza de intereses particulares, en perjuicio del bien común. Juntos digamos ''no'' al odio, a la venganza, a la violencia, en particular a la que se comete en nombre de una religión o de Dios. Dios es paz, salam''.

Francisco ha destacado el importante papel, para restablecer la armonía y la fraternidad entre todos, que han desempeñado las autoridades religiosas cristianas y musulmanes en estos tiempos drámaticos, a las que ha expresado su gratitud y estima. ''Podemos también recordar -ha dicho- los numerosos gestos de solidaridad que cristianos y musulmanes han tenido hacia sus compatriotas de otras confesiones religiosas, acogiéndolos y defendiéndolos durante la última crisis en su país, pero también en otras partes del mundo''.

''Confiamos en que las próximas consultas nacionales den al país unos Representantes que sepan unir a los centroafricanos, convirtiéndose en símbolos de la unidad de la nación, más que en representantes de una facción. Los animo vivamente a trabajar para que su país sea una casa acogedora para todos sus hijos, sin distinción de etnia, adscripción política o confesión religiosa. La República Centroafricana, situada en el corazón de África, gracias a la colaboración de todos sus hijos, podrá dar entonces un impulso en esta línea a todo el continente. Podrá influir positivamente y ayudar a apagar los focos de tensión todavía activos y que impiden a los africanos beneficiarse de ese desarrollo que merecen y al que tienen derecho''.


Antes de cocluir les ha invitado a rezar y a trabajar ''en favor de la reconciliación, la fraternidad y la solidaridad entre todos, teniendo presente a las personas que más han sufrido por estos sucesos''.

Santa misa en Bangui: Cristianos de Centroáfrica, artífices de la renovación humana y espiritual del país


Ciudad del Vaticano, 30 de noviembre de 2015 (Vis).-Decenas de miles de personas han participado esta mañana en el último acto del viaje del Papa a África: la Eucaristía celebrada en el complejo deportivo Barthélémy Boganda. Los que no pudieron entrar siguieron la celebración a través de pantallas gigantes instaladas fuera del recinto. En su homilía, el Santo Padre invitó a los centroafricanos a ser artífices de renovación humana y espiritual en un tiempo en el que abundan las pruebas y los sufrimientos, pasando a esa ''otra orilla'' que es Cristo y que transforma la realidad de nuestra vida presente.

''No deja de asombrarnos, al leer la primer lectura, el entusiasmo y el dinamismo misionero del Apóstol Pablo.''¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien!'' . Es una invitación a agradecer el don de la fe que estos mensajeros nos han transmitido. Nos invita también a maravillarnos por la labor misionera que –no hace mucho tiempo– trajo por primera vez la alegría del Evangelio a esta amada tierra de Centroáfrica -afirmó Francisco- Es bueno, sobre todo en tiempos difíciles, cuando abundan las pruebas y los sufrimientos, cuando el futuro es incierto y nos sentimos cansados, con miedo de no poder más, reunirse alrededor del Señor, como hacemos hoy, para gozar de su presencia, de su vida nueva y de la salvación que nos propone, como esa otra orilla hacia la que debemos dirigirnos''

La otra orilla es, sin duda, ''la vida eterna, el Cielo que nos espera. Esta mirada tendida hacia el mundo futuro ha fortalecido siempre el ánimo de los cristianos, de los más pobres, de los más pequeños, en su peregrinación terrena. La vida eterna no es una ilusión, no es una fuga del mundo, sino una poderosa realidad que nos llama y compromete a perseverar en la fe y en el amor. Pero esa otra orilla más inmediata que buscamos alcanzar, la salvación que la fe nos obtiene y de la que nos habla san Pablo, es una realidad que transforma ya desde ahora nuestra vida presente y el mundo en que vivimos:''El que cree con el corazón alcanza la justicia''. Recibe la misma vida de Cristo que lo hace capaz de amar a Dios y a los hermanos de un modo nuevo, hasta el punto de dar a luz un mundo renovado por el amor''.

El Papa pidió a todos que dieran gracias al Señor ''por su presencia y por la fuerza que nos comunica en nuestra vida diaria, cuando experimentamos el sufrimiento físico o moral, la pena, el luto; por los gestos de solidaridad y de generosidad que nos ayuda a realizar; por las alegrías y el amor que hace resplandecer en nuestras familias, en nuestras comunidades, a pesar de la miseria, la violencia que, a veces, nos rodea o del miedo al futuro; por el deseo que pone en nuestras almas de querer tejer lazos de amistad, de dialogar con el que es diferente, de perdonar al que nos ha hecho daño, de comprometernos a construir una sociedad más justa y fraterna en la que ninguno se sienta abandonado. En todo esto, Cristo resucitado nos toma de la mano y nos lleva a seguirlo. Quiero agradecer con ustedes al Señor de la misericordia todo lo que de hermoso, generoso y valeroso les ha permitido realizar en sus familias y comunidades, durante las vicisitudes que su país ha sufrido desde hace muchos años''.

''Es verdad, sin embargo -constató- que todavía no hemos llegado a la meta, estamos como a mitad del río y, con renovado empeño misionero, tenemos que decidirnos a pasar a la otra orilla. Todo bautizado ha de romper continuamente con lo que aún tiene del hombre viejo, del hombre pecador, siempre inclinado a ceder a la tentación del demonio –y cuánto actúa en nuestro mundo y en estos momentos de conflicto, de odio y de guerra–, que lo lleva al egoísmo, a encerrarse en sí mismo y a la desconfianza, a la violencia y al instinto de destrucción, a la venganza, al abandono y a la explotación de los más débiles''

También a nuestras comunidades cristianas, llamadas a la santidad, les queda todavía un largo camino por recorrer. ''Es evidente que todos tenemos que pedir perdón al Señor por nuestras excesivas resistencias y demoras en dar testimonio del Evangelio -reiteró el Obispo de Roma- Ojalá que el Año Jubilar de la Misericordia, que acabamos de empezar en su País, nos ayude a ello. Ustedes, queridos centroafricanos, deben mirar sobre todo al futuro y, apoyándose en el camino ya recorrido, decidirse con determinación a abrir una nueva etapa en la historia cristiana de su País, a lanzarse hacia nuevos horizontes, a ir mar adentro, a aguas profundas. El Apóstol Andrés, con su hermano Pedro, al llamado de Jesús, no dudaron ni un instante en dejarlo todo y seguirlo:''Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron'' . También aquí nos asombra el entusiasmo de los Apóstoles que, atraídos de tal manera por Cristo, se sienten capaces de emprender cualquier cosa y de atreverse, con Él, a todo''.

''Cada uno en su corazón puede preguntarse sobre su relación personal con Jesús, y examinar lo que ya ha aceptado –o tal vez rechazado– para poder responder a su llamado a seguirlo más de cerca. El grito de los mensajeros resuena hoy más que nunca en nuestros oídos, sobre todo en tiempos difíciles; aquel grito que resuena por ''toda la tierra … y hasta los confines del orbe''. Y resuena también hoy aquí, en esta tierra de Centroáfrica; resuena en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestras parroquias, allá donde quiera que vivamos, y nos invita a perseverar con entusiasmo en la misión, una misión que necesita de nuevos mensajeros, más numerosos todavía, más generosos, más alegres, más santos. Todos y cada uno de nosotros estamos llamados a ser este mensajero que nuestro hermano, de cualquier etnia, religión y cultura, espera a menudo sin saberlo. En efecto, ¿cómo podrá este hermano –se pregunta san Pablo– creer en Cristo si no oye ni se le anuncia la Palabra?''.

A ejemplo del Apóstol, ''también nosotros tenemos que estar llenos de esperanza y de entusiasmo ante el futuro. La otra orilla está al alcance de la mano, y Jesús atraviesa el río con nosotros. Él ha resucitado de entre los muertos; desde entonces, las dificultades y sufrimientos que padecemos son ocasiones que nos abren a un futuro nuevo, si nos adherimos a su Persona. Cristianos de Centroáfrica, cada uno de ustedes está llamado a ser, con la perseverancia de su fe y de su compromiso misionero, artífice de la renovación humana y espiritual de su País. Subrayo, artífice de la renovación humana y espiritual''.

Francisco finalizó su homilía pidiendo a la Virgen María, la cual ''después de haber compartido el sufrimiento de la pasión comparte ahora la alegría perfecta con su Hijo'', protegiera y fortaleciera a los centroafricanos en este ''camino de esperanza''.

Al final de la misa y antes de dar la bendición, el Papa recordó en la festividad de san Andrés y desde el corazón de Africa a su ''queridísimo hermano'', el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, manifestándole sus mejores deseos de felicidad y fraternidad y pidiendo al Señor que bendiga a esas dos Iglesias hermanas.


Desde el estadio Barthélémy Boganda el Santo Padre se desplazó en papamóvil al aeropuerto de M'Poko desde donde emprendió el regreso a Roma. Su llegada está prevista alrededor de las 18,45.

Mensaje del Papa al Patriarca Ecuménico Bartolomé I


Ciudad del Vaticano, 30 de noviembre de 2015 (Vis).-Como es habitual con motivo de la festividad de San Andrés, patrono del patriarcado ecuménico de Constantinopla, una delegación de la Santa Sede, presidida por el cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, viajó a Estambul para unirse a esta celebración, que se conmemora tanto en Oriente como en Occidente. El patriarcado envía todos los años una delegación a Roma, el 29 de junio, festividad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. La delegación de la Santa Sede se ha entrevistado también con la comisión sinodal encargada de las relaciones con la Iglesia Católica y ha entregado al Patriarca Bartolomé I un mensaje del Santo Padre que se ha leído al final de la Divina Liturgia.

En el texto, Francisco recuerda especialmente el quincuagésimo aniversario de la Declaración común católico-ortodoxa del Papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras I, (7 de diciembre de 1965) que manifestaba la decisión de eliminar las mutuas excomuniones de 1054. ''La memoria de las frases recíprocas de excomunión, junto con las palabras ofensivas, reproches infundados y gestos reprobables por ambas partes que acompañaron los tristes acontecimientos de aquel período, representaron durante muchos siglos un obstáculo para el acercamiento en la caridad entre católicos y ortodoxos- escribe el Papa- Atentos a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, que rezó al Padre en la víspera de su pasión para que sus discípulos "fuesen uno ", el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I consignaron esos recuerdos dolorosos al olvido. Desde entonces, la lógica del antagonismo, la desconfianza y la hostilidad, simbolizada por las excomuniones mutuas, fue sustituida por la lógica del amor y de la fraternidad, representada por nuestro abrazo fraterno''.

''Con el fin de avanzar en nuestro camino hacia la plena comunión que deseamos, necesitamos inspirarnos continuamente en el gesto de reconciliación y de paz de nuestros venerados predecesores Pablo VI y Atenágoras I. En todos los niveles y en todos los contextos de la vida de la Iglesia, las relaciones entre católicos y ortodoxos deben reflejar cada vez más la lógica del amor que no deja lugar para el espíritu de rivalidad''.


''La humanidad debe redescubrir el misterio de la misericordia, "el puente que conecta a Dios y el hombre, abriendo nuestros corazones a la esperanza de ser amados por siempre a pesar de nuestros pecados" -prosigue el Papa- Por esa razón he convocado un Jubileo extraordinario de la Misericordia, un tiempo propicio para contemplar la misericordia del Padre revelado plenamente en su Hijo, Jesucristo, y llegar a ser nosotros mismos un signo eficaz del amor de Dios por medio de perdón mutuo y de las obras de misericordia. Es providencial que el aniversario de esa histórica Declaración Conjunta entre católicos y ortodoxos, relativa a la eliminación de las excomuniones de 1054, se conmemore en vísperas del Año de la Misericordia. Después del Papa Pablo VI y del Patriarca Atenágoras I, hoy católicos y ortodoxos deben pedir perdón a Dios y entre sí por las divisiones que los cristianos han provocado en el Cuerpo de Cristo. Le pido, al igual que a todos los fieles del Patriarcado Ecuménico que rece para que este Jubileo Extraordinario puede dar los frutos espirituales que anhelamos. Y les aseguro mis oraciones por los acontecimientos que su Iglesia celebrará el próximo año, sobre todo el Gran Sínodo Pan-ortodoxo. ¡Que esta importante ocasión para todas las Iglesias ortodoxas sea fuente de abundantes bendiciones para la vida de la Iglesia!'', concluye el Santo Padre. 

Intenciones de oración del Papa para el mes de diciembre de 2015


Ciudad del Vaticano, 30 de noviembre de 2015 (Vis).--La intención general del Apostolado de la Oración del Papa para el mes de diciembre es: ''Para que todos experimentemos la misericordia de Dios, que no se cansa jamás de perdonar.''.

Su intención evangelizadora es: ''Para que las familias, de modo particular las que sufren, encuentren en el nacimiento de Jesús un signo de segura esperanza''.


Tomas de posesión cardenalicias


Ciudad del Vaticano, 30 de noviembre de 2015 (Vis).-La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice informa de las siguientes tomas de posesión cardenalicias:

-Sábado 5 de diciembre 2015, a las 18.30, el cardenal Soane Patita Paini Mafi, obispo de Tonga, tomará posesión del Título de Santa Paola Romana, Via Duccio Galimberti, 9.


-Domingo 6 de diciembre 2015, a las11, el cardenal Pierre Nguyên Văn Nhon, arzobispo de Hanoi, tomará posesión del Título de San Tommaso Apostolo, Via Lino Liviabella, 70.

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 30 de noviembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre nombró:

-Monseñor Jure Bogdan como Ordinario Militar para Croacia. El obispo electo nació en 1955 en Donji Dolac (Croacia) y fue ordenado sacerdote en 1980. Es Doctor en Teologia Pastoral por la Universidad Lateranense de Roma. En su ministerio pastoral ha sido entre otros, vicario parroquial, padre espiritual de seminario y rector del Pontificio Colegio de San Jerónimo en Roma , cargo que desempeñaba actualmente. Sucede al obispo Juraj Jezerinac, cuya renuncia al oficio de Ordinario Militar fue aceptada por límite de edad.

-Reverendo Vincent Kirabo como obispo de la diócesis de Hoima (superficie 17.200, población 2.084.214, católicos 1.075.812, sacerdotes 131, religiosos 12, religiosas 118) en Uganda. El obispo electo nació en 1955 en Kyanasoike (Uganda) y fue ordenado sacerdote en 1979. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma. En su ministerio pastoral ha sido, entre otros, profesor de seminario, vicario parroquial, rector de seminario, párroco. Actualmente era docente del St.Mary's National Major Seminary Ggaba en Kampala.

-Obispo Luis Albeiro Cortés Rendón, hasta ahora de Vélez (Colombia) como obispo auxiliar de Pereira (superficie 6.126, población 1.396.000, católicos 1.053.000, sacerdotes 210, religiosos, 49, religiosas 226, diáconos permanentes 35) en Colombia.


domingo, 29 de noviembre de 2015

Encuentro con los jóvenes ugandeses: Por vuestras venas corre la sangre de los mártires


Ciudad del Vaticano, 29 de noviembre de 2015 (Vis).-Ayer tarde el Papa encontró a los jóvenes de Uganda en el Kololo air strip, un ex aeropuerto cercano a Kampala que se utiliza actualmente para acontecimientos de masa y que puede albergar hasta cien mil personas. Los jóvenes habían participado en la misa que Francisco había celebrado pocas horas antes en el santuario católico de Namugongo a través de pantallas gigantes colocadas en la zona. En Kololo estaban presentes, además, las autoridades civiles responsables de la educación y del deporte y, en un sector especial, 200 jóvenes sordos, refugiados y capellanes de la pastoral juvenil. En el palco, otros 50 jóvenes, una pareja procedente de cada diócesis del país y un grupo de huérfanos.

El Papa, dando por leído el discurso que reproducimos más abajo, prefirió conversar con los presentes después de haber escuchado el testimonio de dos jóvenes Emmanuel Odokonyero y Winnie Nansumba, que habían pasado por pruebas muy duras, desde la enfermedad y la depresión, al reclutamiento, a asistir a la tortura y al asesinato de sus amigos.

''A medida que he estado escuchando , me hice una pregunta -dijo el Papa- ¿Una experiencia negativa puede servir para algo en la vida? ¡Sí! ...Muchos de acá, muchos de los que estamos acá hemos tenido experiencias negativas. Siempre está la posibilidad de abrir un horizonte, de abrirlo con la fuerza de Jesús ...Porque Jesús es el Señor...Jesús puede todo. Y Jesús sufrió la experiencia más negativa de la historia: fue insultado, fue rechazado y fue asesinado. Y Jesús, por el poder de Dios, resucitó. Él puede hacer en cada uno de nosotros lo mismo, con cada experiencia negativa porque Jesús es el Señor''.

''Yo me imagino – y todos juntos hagamos un acto de imaginarnos- el sufrimiento de Emmanuel, cuando veía que sus compañeros eran torturados, cuando veñia que sus compañeros eran asesinados. Pero Emmanuel fue valiente -subrayó Francisco-Arriesgó se confío en Jesús y se escapó , y hoy lo tenemos aquí,

Arriesgó, se confió en Jesús y se escapó, y hoy lo tenemos aquí, después de 14 años, graduado en Ciencias Administrativas. Siempre se puede. Nuestra vida es como una semilla: para vivir hay que morir; y morir, a veces, físicamente, como los compañeros de Emmanuel; morir como murió Carlos Lwanga y los mártires de Uganda. Pero a través de esa muerte, hay una vida, una vida para todos. Si yo transformo lo negativo en positivo, soy un triunfador. Pero eso solamente se puede hacer con la gracia de Jesús. ¿Están seguros de esto?... ¿Están dispuestos a transformar en la vida todas las cosas negativas en positivo?...¿Están dispuestos a transformar el odio en amor?...¿Están dispuestos a querer transformar la guerra en la paz? ... Ustedes tengan conciencia que son un pueblo de mártires, por las venas de ustedes corre sangre de mártires, y por eso tienen la fe y la vida que tienen ahora. Y esta fe y esta vida, es tan linda, que se la llama “la perla del África''.

''Si vos querés que Jesús te cambie la vida, pedíle ayuda -exclamó- Y esto se llama rezar. ... Rezadle a Jesús, porque él es el Salvador. ¡Nunca dejen de rezar! La oración es el arma más fuerte que tiene un joven. Jesús nos quiere.... Entonces, abríle la puerta de tu corazón y dejálo entrar. Dejar entrar a Jesús en mi vida. Y cuando Jesús entra en tu vida, Jesús va a luchar, a luchar contra todos los problemas .. Luchar contra la depresión, luchar contra el AIDS (SIDA). Pedir ayuda para superar esas situaciones, pero siempre luchar. Luchar con mi deseo y luchar por mi oración''.

Y una tercera cosa que les quiero decir. Todos nosotros estamos en la Iglesia, pertenecemos a la Iglesia. ... Y la Iglesia tiene una Madre... María.. Rezar a la Madre. Cuando un chico se cae, se lastima, se pone a llorar y va a buscar a la mamá. Cuando nosotros tenemos un problema, lo mejor que podemos hacer es ir donde nuestra Madre, y rezarle a María, nuestra Madre.

Las tres cosas. Superar las dificultades. Segundo: transformar lo negativo en positivo. Tercero: oración. Oración a Jesús que lo puede todo. Jesús que entra en nuestro corazón y nos cambia la vida. Jesús que vino para salvarme y dio su vida por mí. Rezad a Jesús porque Él es el único Señor. Y como en la Iglesia no somos huérfanos y tenemos una Madre, rezad a nuestra Madre''.

Sigue el discurso que había preparado el Santo Padre:

''Queridos jóvenes, queridos amigos:

Me alegro de estar aquí y compartir con ustedes estos momentos. Saludo a mis hermanos Obispos y también a las Autoridades civiles aquí presentes. Agradezco al Obispo Paul Ssemogerere sus amables palabras de bienvenida. El testimonio de Winnie y Emmanuel refuerzan mi impresión de que la Iglesia en Uganda está repleta de jóvenes que quieren un futuro mejor. Hoy, si ustedes me lo permiten, quisiera confirmarlos en la fe, alentarlos en el amor y, en especial, fortalecerlos en la esperanza.

La esperanza cristiana no es un simple optimismo; es mucho más que eso. Tiene sus raíces en la vida nueva que hemos recibido en Jesucristo. San Pablo dice que la esperanza no defrauda, porque en el bautismo el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo . La esperanza nos hace capaces de confiar en las promesas de Cristo, en la fuerza de su perdón, de su amistad, de su amor, que nos abre las puertas a una vida nueva. Y, precisamente cuando ustedes afrontan un problema, un fracaso, cuando sufren un duro revés, es cuando deben anclar su corazón en este amor, porque tiene poder para cambiar la muerte en vida y eliminar todos los males.

Por eso, esta tarde quisiera ante todo invitarlos a rezar para que este don crezca en ustedes y puedan recibir la gracia de convertirse en misioneros de esperanza. Hay muchísimas personas cerca de nosotros que sufren una profunda inquietud e incluso desesperación. Jesús puede disolver estas nubes, si se lo permitimos.

Quisiera compartir también con ustedes algunas ideas sobre ciertos obstáculos que podrían encontrar en el camino de la esperanza. Todos ustedes anhelan un futuro mejor, encontrar un trabajo seguro, gozar de buena salud y bienestar, y esto es bueno. Por el bien del pueblo y de la Iglesia, desean compartir con los demás sus dones, sus aspiraciones y su entusiasmo, y esto es muy bueno. Pero muchas veces, cuando ven la pobreza, cuando constatan la falta de oportunidades o experimentan los fracasos en la vida, puede surgir y crecer en ustedes un sentimiento de desesperación. Pueden caer en la tentación de perder la esperanza.

¿Han visto alguna vez a un niño que se detiene en medio de la calle porque se encuentra un charco que no puede saltar ni bordear? Intenta hacerlo, pero cae y se moja. Entonces, tras varios intentos, pide ayuda a su papá, que lo toma de la mano y lo hace pasar rápidamente al otro lado. Nosotros somos como ese niño. La vida nos depara muchos charcos. No podemos superar todos los problemas y los obstáculos contando sólo con nuestras pobres fuerzas. Sin embargo, si se lo pedimos, Dios está ahí, listo para tomarnos de la mano.

Lo que quiero decir es que todos nosotros, incluso el Papa, deberíamos parecernos a ese niño, porque sólo cuando somos pequeños y humildes nos atrevemos a pedir ayuda a nuestro Padre. Si han tenido la experiencia de haber recibido esta ayuda, saben a qué me estoy refiriendo. Necesitamos aprender a poner nuestra esperanza en él, persuadidos de que siempre está ahí, esperándonos. Esto nos inspira confianza y valor. Pero sería un error –y es imprescindible no olvidarlo– que no compartiéramos esta hermosa experiencia con los demás. Nos equivocaríamos si no nos convirtiéramos en mensajeros de esperanza para los demás.
Quisiera mencionar un ''charco'' del todo particular que puede asustar a los jóvenes que desean crecer en la amistad con Cristo. Se trata del miedo a fracasar en el compromiso asumido con el amor, sobre todo en ese ideal grande y sublime del matrimonio cristiano. Se puede tener miedo de no llegar a ser una buena esposa y una buena madre, un buen marido y un buen padre. Si nos quedamos mirando ese charco, corremos el riesgo de ver reflejadas en él nuestras propias debilidades y miedos. Por favor, no se dobleguen ante ellos. Estos temores provienen, a veces, del diablo, que no quiere que sean felices. Pero no. Invoquen la ayuda de Dios, ábranle el corazón y Él los aliviará, tomándolos en sus brazos, y les enseñará a amar. De modo especial pido a las parejas jóvenes que tengan confianza en que Dios quiere bendecir su amor y su vida con su gracia en el sacramento del matrimonio. En el corazón del matrimonio cristiano está el don del amor de Dios y no la organización de suntuosas fiestas que oscurecen el profundo significado espiritual de lo que debería ser una jubilosa celebración con familiares y amigos.

Por último, un ''charco'' al que todos debemos enfrentarnos es el miedo a ser diferentes, a ir en contra de la corriente en una sociedad que constantemente nos impulsa a adoptar modelos de bienestar y consumismo ajenos a los valores profundos de la cultura africana. Piensen qué dirían los mártires de Uganda sobre el mal uso de los modernos medios de comunicación, que exponen a los jóvenes a imágenes y visiones deformadas de la sexualidad que degradan la dignidad humana y sólo conducen a la tristeza y al vacío interior. Cuál sería la reacción de los mártires ugandeses ante el crecimiento de la codicia y la corrupción en la sociedad. Seguramente les pedirían que fueran modelos de vida cristiana, con la confianza de que el amor a Cristo, la fidelidad al Evangelio y el uso racional de los dones que Dios les ha dado contribuyen a enriquecer, purificar y elevar la vida de este país. Ellos siguen indicándoles también hoy el camino. No tengan miedo a dejar que la luz de la fe brille en sus familias, en las escuelas y en los ambientes de trabajo. No tengan miedo a entrar en diálogo humilde con otras personas que puedan tener una visión diferente de las cosas.

Queridos jóvenes, queridos amigos, viendo sus rostros me siento lleno de esperanza: esperanza por ustedes, por su país y por la Iglesia. Les pido que oren para que esta esperanza que han recibido del Espíritu Santo siga inspirando sus esfuerzos para crecer en sabiduría, generosidad y bondad. No olviden ser mensajeros de esta esperanza. Y no olviden que Dios los ayudará a atravesar cualquier ''charco'' que encuentren a lo largo de su camino.

Tengan esperanza en Cristo, pues Él les hará encontrar la verdadera felicidad. Y si les resulta difícil rezar y esperar, no tengan miedo de acudir a María, porque ella es nuestra Madre, la Madre de la esperanza. Y por último les pido, por favor, que no se olviden de rezar por mí. Que Dios los bendiga.''


En la Casa de Caridad de Nalukolongo el Papa pide que las parroquias no cierren sus puertas al grito de los pobres


Ciudad del Vaticano, 29 noviembre 2015 (VIS).-Después de su encuentro con los jóvenes el Papa se desplazó ayer a la Casa de Caridad Nalukolongo, fundada en 1978 por el cardenal Emmanuel Kikwanuka Nsubunga (1914-1990), muy amado en el país y que eligió ser enterrado en Nalukolongo. El purpurado confío la Casa a las Hermanas del Buen Samaritano, congregación por él fundada, que atienden actualmente a un centenar de pobres de cualquier religión y edad, desde la primera infancia a la extrema vejez.

Nalukolongo, es un lugar que, como recordó Francisco ,en el breve discurso que dirigió a los huéspedes de la institución y a las treinta religiosas que se ocupan de ellos ''ha estado siempre ligado al compromiso de la Iglesia en favor de los pobres, los discapacitados y los enfermos. Pienso particularmente -añadió- en el enorme y fructífero trabajo realizado con las personas afectadas por el SIDA. Aquí, en los primeros tiempos, se rescató a niños de la esclavitud y las mujeres recibieron una educación religiosa. Está aquí, Jesús está aquí presente, porque Él siempre dijo que estaría presente en los pobres, los enfermos, los encarcelados, los desheredados, en los que sufren. Aquí está Jesús''.

''Hoy, desde esta Casa -prosiguió- quisiera hacer un llamamiento a todas las parroquias y comunidades de Uganda –y del resto de África– para que no se olviden de los pobres. El Evangelio nos impulsa a salir hacia las periferias de la sociedad y encontrar a Cristo en el que sufre y pasa necesidad. El Señor nos dice con palabras claras que nos juzgará de esto. Da tristeza ver cómo nuestras sociedades permiten que los ancianos sean descartados u olvidados. No es admisible que los jóvenes sean explotados por la esclavitud actual del tráfico de seres humanos. Si nos fijamos bien en lo que pasa en el mundo que nos rodea, da la impresión de que el egoísmo y la indiferencia se va extendiendo por muchas partes. Cuántos hermanos y hermanas nuestros son víctimas de la cultura actual del ''usar y tirar'', que lleva a despreciar sobre todo a los niños no nacidos, a los jóvenes y a los ancianos''.

''Como cristianos, no podemos permanecer impasibles -subrayó Francisco- Algo tiene que cambiar. Nuestras familias han de ser signos cada vez más evidentes del amor paciente y misericordioso de Dios, no sólo hacia nuestros hijos y ancianos, sino hacia todos los que pasan necesidad. Nuestras parroquias no han de cerrar sus puertas y sus oídos al grito de los pobres. Se trata de la vía maestra del discipulado cristiano. Es así como damos testimonio del Señor, que no vino para ser servido sino para servir. Así ponemos de manifiesto que las personas cuentan más que las cosas y que lo que somos es más importante que lo que tenemos. En efecto, Cristo, precisamente en aquellos que servimos, se revela cada día y prepara la acogida que esperamos recibir un día en su Reino eterno''.


''A través de gestos sencillos, a través de acciones sencillas y generosas, que honran a Cristo en sus hermanos y hermanas más pequeños, conseguimos que la fuerza de su amor entre en el mundo y lo cambie realmente. De nuevo les agradezco su generosidad y su caridad -dijo Francisco despidiéndose de Nalukolongo- Les recordaré en mis oraciones y les pido, por favor, que recen por mí. A todos ustedes, los confío a la tierna protección de María, nuestra Madre y les doy mi bendición''.

Francisco encuentro al clero de Uganda: Mantened la memoria, seguid siendo testigos


Ciudad del Vaticano, 29 de noviembre de 2015 (Vis).-La jornada del Papa terminó con el encuentro con los sacerdotes, religiosos y seminaristas en la catedral de Kampala, dedicada al Sagrado Corazón de Jesús. Antes, el Santo Padre se había reunido con los obispos de Uganda, alrededor de treinta, incluidos los eméritos, en el arzobispado, poco distante de la catedral.

A su llegada Francisco recibió el saludo del obispo encargado de la vida consagrada, John Baptist Kaggwa, a quien entregó, para que fuera publicado, el discurso que había preparado para la ocasión y , de nuevo, se dirigió a los presentes improvisando unas palabras en español y disculpándose por no hacerlo en inglés.

''Tres cosas les quiero decir -comenzó Francisco- Primero de todo, en el libro del Deuteronomio, Moisés recuerda a su pueblo: ¡No olviden! Y lo repite durante el libro varias veces: ¡No olvidar¡ No olvidar todo lo que Dios hizo por el pueblo. Lo primero que les quiero decir a ustedes es que tengan, pidan la gracia de la memoria. Como les dije a los jóvenes: ''Por la sangre de los católicos ugandeses está mezclada la sangre de los mártires''. ¡No pierdan la memoria de esta semilla!, para que, así, sigan creciendo. El principal enemigo de la memoria es el olvido, pero no es el más peligroso. El enemigo más peligroso de la memoria es acostumbrarse a heredar los bienes de los mayores. La Iglesia en Uganda no puede acostumbrarse nunca al recuerdo lejano de estos mártires. Mártir significa testigo. La Iglesia en Uganda para ser fiel a esa memoria tiene que seguir siendo testigo, no tienen que vivir de renta. Las glorias pasadas fueron el principio, pero ustedes tienen que hacer las glorias futuras. Y ese es el encargo que les da la Iglesia a ustedes: Sean testigos como fueron testigos los mártires que dieron la vida por el Evangelio''.

''Para ser testigos – segunda palabra que les quiero decir – es necesaria la fidelidad. Fidelidad a la memoria, fidelidad a la propia vocación, fidelidad al celo apostólico. Fidelidad significa seguir el camino de la santidad. Fidelidad significa hacer lo que hicieron los testigos anteriores: ser misioneros. Quizás acá en Uganda hay diócesis que tienen mucho sacerdotes y diócesis que tienen pocos. Fidelidad significa ofrecerse al obispo para irse a otra diócesis que necesita misioneros. Y esto no es fácil. Fidelidad significa perseverancia en la vocación. Y acá quiero agradecer de una manera especial el ejemplo de fidelidad que me dieron las hermanas de la Casa de la Misericordia: fidelidad a los pobres, a los enfermos, a los más necesitados, porque Cristo está allí. Uganda fue regada con sangre de mártires, de testigos. Hoy es necesario seguir regándola, y para eso, nuevos desafíos, nuevos testimonios, nuevas misiones sino van a perder la gran riqueza que tienen y ''la perla de África'' terminará guardada en un museo, porque el demonio ataca así, de a poquito. Y estoy hablando no sólo para los sacerdotes, también para los religiosos. Lo de los sacerdotes lo quise decir de una manera especial respecto al problema de la misionariedad: que las diócesis con mucho clero se ofrezcan a las de menos clero, entonces Uganda va a seguir siendo misionera''.

''Memoria que significa fidelidad; y fidelidad que solamente es posible con la oración. Si un religioso, una religiosa, un sacerdote deja de rezar o reza poco, porque dice que tienen mucho trabajo, ya empezó a perder la memoria y ya empezó a perder la fidelidad. Oración que significa también humillación. La humillación de ir con regularidad al confesor a decir los propios pecados. No se puede renguear de las dos piernas. Los religiosos, las religiosas y los sacerdotes no podemos llevar doble vida. Si sos pecador, si sos pecadora, ¡pedí perdón!, pero no mantengas escondido lo que Dios no quiere, no mantengas escondida la falta de fidelidad, no encierres en el armario, la memoria''.

''Memoria, nuevos desafíos, fidelidad a la memoria y oración – la oración siempre empieza con reconocerse pecador –. Con esas tres columnas, ''la perla del África'' seguirá siendo perla y no sólo una palabra del diccionario. Que los mártires que dieron fuerza a esta Iglesia los ayuden a seguir adelante en la memoria, en la fidelidad y en la oración. Y por favor, les pido que no se olviden de rezar por mí''.

Por último, Francisco invitó a los presentes a rezar todos juntos un Ave María a la Virgen.

Sigue el discurso preparado por el Santo Padre para su encuentro con el clero:

''Queridos hermanos sacerdotes,queridos religiosos y seminaristas:

Me alegro de estar con ustedes, y les agradezco su afectuosa bienvenida. Agradezco de modo particular a los que han hablado y dado testimonio de las esperanzas y preocupaciones de todos ustedes y, sobre todo, de la alegría que les anima en su servicio al pueblo de Dios en Uganda.

Me complace además que nuestro encuentro tenga lugar en la víspera del primer domingo de Adviento, un tiempo que nos invita a mirar hacia un nuevo comienzo. Durante este Adviento nos preparamos también para cruzar el umbral del Año Jubilar extraordinario de la Misericordia, que he proclamado para toda la Iglesia.

Ante la proximidad del Jubileo de la Misericordia, quisiera plantearles dos preguntas. La primera: ¿Quiénes son ustedes como presbíteros, o futuros presbíteros, y como personas consagradas? En un cierto sentido, la respuesta es fácil: ustedes son ciertamente hombres y mujeres cuyas vidas se han forjado en un ''encuentro personal con Jesucristo'' . Jesús ha tocado sus corazones, los ha llamado por sus nombres, y les ha pedido que lo sigan con un corazón íntegro para servir a su pueblo santo.

La Iglesia en Uganda, en su breve pero venerable historia, ha sido bendecida con numerosos testigos –fieles laicos, catequistas, sacerdotes y religiosos– que dejaron todo por amor a Jesús: casa, familia y, en el caso de los mártires, su misma vida. En la vida de ustedes, tanto en su ministerio sacerdotal como en su consagración religiosa, están llamados a continuar este gran legado, sobre todo mediante actos sencillos y humildes de servicio. Jesús desea servirse de ustedes para tocar los corazones de otras personas: Quiere servirse de sus bocas para proclamar su palabra de salvación, de sus brazos para abrazar a los pobres que Él ama, de sus manos para construir comunidades de auténticos discípulos misioneros. Ojalá que nunca nos olvidemos de que nuestro ''sí'' a Jesús es un ''sí'' a su pueblo. Nuestras puertas, las puertas de nuestras iglesias, pero sobre todo las puertas de nuestros corazones, han de estar constantemente abiertas al pueblo de Dios, a nuestro pueblo. Porque es esto lo que somos.

Una segunda pregunta que quisiera hacerles esta tarde es: ¿Qué más están llamados a hacer para vivir su vocación específica? Porque siempre hay algo más que podemos hacer, otra milla que recorrer en nuestro camino.

El pueblo de Dios, más aún, todos los pueblos, anhelan una vida nueva, el perdón y la paz. Lamentablemente hay en el mundo muchas situaciones que nos preocupan y que requieren de nuestra oración, a partir de la realidad más cercanas. Ruego ante todo por el querido pueblo de Burundi, para que el Señor suscite en las autoridades y en toda la sociedad sentimientos y propósitos de diálogo y de colaboración, de reconciliación y de paz. Si nuestra misión es acompañar a quien sufre, entonces, de la misma manera que la luz pasa a través de las vidrieras de esta Catedral, hemos de dejar que la fuerza sanadora de Dios pase a través de nosotros. En primer lugar, tenemos que dejar que las olas de su misericordia nos alcancen, nos purifiquen y nos restauren, para que podamos llevar esa misericordia a los demás, especialmente a los que se encuentran en tantas periferias geográficas y existenciales.

Sabemos bien lo difícil que es todo esto. Es mucho lo que queda por hacer. Al mismo tiempo, la vida moderna con sus evasiones puede llegar a ofuscar nuestras conciencias, a disipar nuestro celo, e incluso a llevarnos a esa ''mundanidad espiritual '' que corroe los cimientos de la vida cristiana. La tarea de conversión –esa conversión que es el corazón del Evangelio – hay que llevarla a cabo todos los días, luchando por reconocer y superar esos hábitos y modos de pensar que alimentan la pereza espiritual. Necesitamos examinar nuestras conciencias, tanto individual como comunitariamente.

Como ya he señalado, estamos entrando en el tiempo de Adviento, que es el tiempo de un nuevo comienzo. En la Iglesia nos gusta afirmar que África es el continente de la esperanza, y no faltan motivos para ello. La Iglesia en estas tierras ha sido bendecida con una abundante cosecha de vocaciones religiosas. Esta tarde quisiera dirigir una palabra de ánimo a los jóvenes seminaristas y religiosos aquí presentes. El llamado del Señor es una fuente de alegría y una invitación a servir. Jesús nos dice que ''de lo que rebosa el corazón habla la boca'' . Que el fuego del Espíritu Santo purifique sus corazones, para que sean testigos alegres y convencidos de la esperanza que da el Evangelio. Ustedes tienen una hermosísima palabra que anunciar. Ojalá la anuncien siempre, sobre todo con la integridad y la convicción que brota de sus vidas.

Queridos hermanos y hermanas, mi visita en Uganda es breve, y hoy ha sido una jornada larga. Sin embargo, considero el encuentro de esta tarde como la coronación de este día bellísimo, en el que me he podido acercar como peregrino al Santuario de los Mártires Ugandeses, en Namugongo, y me he encontrado con muchísimos jóvenes que son el futuro de la Nación y de la Iglesia. Ciertamente me iré de África con una esperanza grande en la cosecha de gracia que Dios está preparando en medio de ustedes. Les pido a cada uno que recen pidiendo una efusión abundante de celo apostólico, una perseverancia gozosa en el llamado que han recibido y, sobre todo, el don de un corazón puro, siempre abierto a las necesidades de todos nuestros hermanos y hermanas. De este modo, la Iglesia en Uganda se mostrará verdaderamente digna de su gloriosa herencia y podrá afrontar los desafíos del futuro con firme esperanza en las promesas de Cristo. Los tendré muy presentes en mi oración, y les pido que recen por mí''.


El Papa llega a la República Centroafricana como mensajero de paz y apóstol de esperanza


Ciudad del Vaticano, 29 de noviembre de 2015 (Vis).-Esta mañana, a las 9,15 (hora local, 7,15, hora de Roma el Santo Padre se despidió de Uganda, para embarcarse rumbo a la República Centroafricana, última etapa de su viaje en África, a cuya capital Bangui, llegó a las 10,00 hora local, la misma hora en Roma). El Papa fue recibido por la Jefe de Estado de la Transición de la República Centroafricana, Catherine Samba-Panza, que es además vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Africanas. La Jefe de Estado, alcalde de la capital durante el conflicto armado (2012-2013) fue elegida como presidenta ad interim para gobernar la etapa de transición del país tras la guerra civil hasta las elecciones presidenciales y parlamentarias en programa para el próximo mes de diciembre.

Desde el aeropuerto el Papa se desplazó al Palais de la Renaissance, donde tras encontrar en privado a la familia de la Presidenta, tuvo lugar su encuentro con la clase dirigente y el cuerpo diplomático acreditado en ese país a través de los cuales Francisco quiso manifestar su simpatía y cercanía espiritual a todos los centroafricanos. El Obispo de Roma saludó también a los representantes de las organizaciones internacionales cuyo trabajo evoca ''el ideal de solidaridad y de cooperación que se ha de promover entre los pueblos y las naciones''.

''En este momento en que la República Centroafricana se encamina, poco a poco y a pesar de las dificultades, hacia la normalización de su vida social y política, piso por primera vez esta tierra, siguiendo los pasos de mi predecesor san Juan Pablo II -continuó Francisco- Vengo como peregrino de la paz, y me presento como apóstol de la esperanza. Por este motivo, felicito a las diversas autoridades nacionales e internacionales, con la Jefa del Estado de Transición a la cabeza, por los esfuerzos que han realizado para dirigir el país en esta etapa. Deseo ardientemente que las diferentes consultas nacionales, que se celebrarán en las próximas semanas, permitan al país entrar con serenidad en una nueva etapa de su historia''.

El Papa recordó el lema de la República Centroafricana,''Unidad – Dignidad – Trabajo''. que resume la esperanza de los pioneros y el sueño de los padres fundadores, es como ''una luz para el camino''. ''Hoy más que nunca -destacó- esta trilogía expresa las aspiraciones de todos los centroafricanos y, por tanto, es una brújula segura para las autoridades que han de guiar los destinos del país. Unidad, dignidad, trabajo. Tres palabras cargadas de significado, cada una de las cuales representa más una obra por hacer que un programa acabado, una tarea que llevar a cabo sin cesar''.

En primer lugar, la unidad, un valor fundamental para la armonía de los pueblos. ''Se ha de vivir y construir teniendo en cuenta la maravillosa diversidad del mundo circundante, evitando la tentación de tener miedo de los demás, del que no nos es familiar, del que no pertenece a nuestro grupo étnico, a nuestras opciones políticas o a nuestra religión -afirmó- La unidad requiere, por el contrario, crear y promover una síntesis de la riqueza que cada uno lleva consigo. La unidad en la diversidad es un desafío constante que reclama creatividad, generosidad, abnegación y respeto por los demás.

Después, la dignidad. Este valor moral, ''sinónimo de honestidad, lealtad, bondad y honor, es el que caracteriza a los hombres y mujeres conscientes de sus derechos y de sus deberes, y que lleva al respeto mutuo. Cada persona tiene una dignidad. He escuchado con agrado que la República Centroafricana es el país ''Zo Kwe zo'', el país donde cada uno es una persona. Hay que hacer lo que sea para salvaguardar la condición y dignidad de la persona humana. Y el que tiene los medios para vivir una vida digna, en lugar de preocuparse por sus privilegios, debe tratar de ayudar a los pobres para que puedan acceder también a una condición de vida acorde con la dignidad humana, mediante el desarrollo de su potencial humano, cultural, económico y social. Por lo tanto, el acceso a la educación y a la sanidad, la lucha contra la desnutrición y el esfuerzo por asegurar a todos una vivienda digna, ha de tener un puesto principal en un plan de desarrollo que se preocupe de la dignidad humana. En última instancia, la grandeza del ser humano consiste en trabajar por la dignidad de sus semejantes''.

La tercera, el trabajo. ''A través del trabajo ustedes pueden mejorar la vida de sus familias-señaló el Papa citando las palabras de San Pablo: ''No corresponde a los hijos ahorrar para los padres, sino a los padres para los hijos''. ''El esfuerzo de los padres pone de manifiesto su amor por los hijos -señaló- Ustedes, centroafricanos, pueden mejorar esta maravillosa tierra, usando con responsabilidad sus múltiples recursos. Su país se encuentra en una zona que, debido a su excepcional riqueza en biodiversidad, está considerada como uno de los dos pulmones de la humanidad. En este sentido, y remitiéndome a la Encíclica Laudato si’, me gustaría llamar la atención de todos, ciudadanos, autoridades del país, socios internacionales y empresas multinacionales, acerca de la grave responsabilidad que les corresponde en la explotación de los recursos medioambientales, en las opciones y proyectos de desarrollo, que de una u otra manera afectan a todo el planeta. La construcción de una sociedad próspera debe ser una obra solidaria. La sabiduría de sus gentes ha comprendido siempre esta verdad y la ha expresado en este refrán: ''Aunque pequeñas, las hormigas son muchas y por eso almacenan un gran botín en su nido''.

''Sin duda resulta superfluo hacer hincapié en la importancia crucial que tiene la conducta y la gestión de las autoridades públicas. Ellas deben ser las primeras que han de encarnar en sus vidas con coherencia los valores de la unidad, la dignidad y el trabajo, y ser un ejemplo para sus compatriotas.

''La historia de la evangelización de esta tierra y la historia socio-política del país dan fe del compromiso de la Iglesia con los valores de la unidad, la dignidad y el trabajo. Recordando a los pioneros de la evangelización de la República Centroafricana, saludo a mis hermanos obispos, responsables de continuarla en la actualidad. Junto a ellos, renuevo el propósito de esta Iglesia particular de contribuir cada vez más a la promoción del bien común, especialmente a través de la búsqueda de la paz y la reconciliación. No me cabe duda de que las autoridades centroafricanas, actuales y futuras, se esforzarán sin descanso para garantizar a la Iglesia unas condiciones favorables para el cumplimiento de su misión espiritual. Así podrá contribuir todavía más a ''promover a todos los hombres y a todo el hombre'' por usar la feliz expresión de mi predecesor, el beato Papa Pablo VI, que hace casi 50 años fue el primer Papa de los últimos tiempos que vino a África, para alentarla y confirmarla en el bien, en el alba de un nuevo amanecer''.

El Papa finalizó su discurso agradeciendo los esfuerzos realizados por la Comunidad internacional, representada por el Cuerpo diplomático y los miembros de varias Misiones de las organizaciones internacionales. ''Les animo fervientemente -dijo- a que sigan avanzando todavía más en el camino de la solidaridad, con la esperanza de que su compromiso, unido al de las Autoridades centroafricanas, sirva para que el país progrese, sobre todo en la reconciliación, el desarme, la preservación de la paz, la asistencia sanitaria y la cultura de una buena gestión en todos los ámbitos. Por último, me gustaría expresar de nuevo mi alegría por visitar este hermoso país, que situado en el corazón de África está habitado por un pueblo profundamente religioso y con un rico patrimonio natural y cultural. Veo que es un país bendecido por Dios. Que el pueblo de Centroáfrica, así como sus líderes e interlocutores, aprecien el verdadero valor de estos dones, trabajando sin cesar por la unidad, la dignidad humana y la paz basada en la justicia. Que Dios los bendiga a todos. Gracias''.

Después de su encuentro con la clase dirigente del país, el Santo Padre se trasladó en papamóvil al campo de refugiados de la parroquia de St. Sauveur donde fue acogido por los niños que viven allí y recibió la bienvenida de una de las mujeres acogidas en St. Sauveur. El Papa saludó a todos y les dirigió unas breves palabras. ''Tenemos que trabajar para hacer todo lo posible por la paz y rezar por ella- dijo- Pero la paz sin amor, sin amistad, sin tolerancia, sin perdón, no es posible. Cada uno de nosotros tiene que hacer algo. Yo os deseo a todos y a todos los centroafricanos la paz, una gran paz entre vosotros; que podáis vivir en paz, cualquiera sea vuestra etnia, cultura, religión, estado social. Paz a todos, porque todos somos hermanos''.

''Me gustaría que los repitiéramos juntos'' -continuó- invitando a la multitud que lo saludaba a repetirlo: ''Todos somos hermanos''. Y así hicieron tres veces los refugiados de St. Sauveur, mientras un traductor repetía en su idioma las palabras de Francisco. '' Y por esto, porque todos somos hermanos queremos la paz'', finalizó el Papa.

Está previsto que esta tarde, tras almorzar con los obispos de la República Centroafricana en la nunciatura apostólica, Francisco visite la Facultad de Teología de Bangui donde promunciará un discurso ante las comunidades evangélicas del país.


sábado, 28 de noviembre de 2015

Francisco en Uganda: A pesar de nuestros diferentes credos y convicciones, todos estamos llamados a buscar la verdad, a trabajar por la justicia y la reconciliación


Ciudad del Vaticano, 28 de noviembre de 2015 (Vis).-El Papa Francisco llegó ayer tarde a Uganda, la segunda etapa de su viaje apostólico en Africa. Lo esperaban en el aeropuerto el Presidente Yoweri Kaguta Museweni, diversas autoridades religiosas y civiles y un grupo de danzadores que ejecutó en su honor un baile tradicional. Desde el aeropuerto el Santo Padre se trasladó al State House, de Entebbe, donde después de saludar en privado a la familia del presidente -que también era Jefe de Estado durante la visita de San Juan Pablo a ese país en 1993- encontró a las autoridades y al cuerpo diplomático de Uganda.

En el discurso pronunciado en el Salón de las Conferencias, Francisco recordó que con su visita quería conmemorar el quincuagésimo aniversario de la canonización de los mártires de Uganda por su predecesor, el Papa Pablo VI, pero que esperaba, al mismo tiempo que su visita fuera vista ''como un signo de amistad, aprecio y aliento a todo el pueblo de esta gran nación''.

''Los mártires, tanto católicos como anglicanos, son verdaderos héroes nacionales -subrayó- Ellos dan testimonio de los principios rectores expresados en el lema de Uganda: ''Por Dios y mi país''.. Nos recuerdan el papel fundamental que ha tenido y sigue teniendo la fe, la rectitud moral y el compromiso por el bien común, en la vida cultural, económica y política de este país. También nos recuerdan que, a pesar de nuestros diferentes credos y convicciones, todos estamos llamados a buscar la verdad, a trabajar por la justicia y la reconciliación, y a respetarnos, protegernos y ayudarnos unos a otros como miembros de una única familia humana. Estos altos ideales son especialmente importantes en hombres y mujeres, como ustedes, que han de garantizar una buena y transparente gestión pública, un desarrollo humano integral, una amplia participación en la vida nacional, así como una distribución racional y justa de los bienes que el Creador ha otorgado con abundancia a estas tierras''.

''Mi visita -prosiguio- pretende también llamar la atención sobre África en su conjunto, sus promesas, sus esperanzas, sus luchas y sus logros. El mundo mira a África como al continente de la esperanza. En efecto, Uganda ha sido bendecida por Dios con abundantes recursos naturales, que ustedes tienen el cometido de administrar con responsabilidad. Pero, sobre todo, la nación ha sido bendecida en su gente: sus familias fuertes, sus jóvenes y sus ancianos... que son la memoria viva de todos los pueblos''.

Francisco elogió igualmente la ''preocupación excepcional'' que Uganda había mostrado por acoger a los refugiados, ''para que puedan reconstruir sus vidas con seguridad y con el sentido de la dignidad que proporciona el ganarse el sustento mediante un trabajo honrado. Nuestro mundo, atrapado en guerras, violencia, y diversas formas de injusticia, es testigo de un movimiento de personas sin precedentes. La manera como los tratamos es una prueba de nuestra capacidad de humanidad, de nuestro respeto por la dignidad humana y, sobre todo, de nuestra solidaridad con estos hermanos y hermanas necesitados''.

''Deseo seguir alentando -dijo al final de su discurso- los muchos esfuerzos que de modo discreto se están realizando en favor de los pobres, los enfermos y todos los que pasan dificultad. En estos pequeños signos se manifiesta el alma verdadera de un pueblo. En muchos sentidos, nuestro mundo experimenta hoy un crecimiento armónico; al mismo tiempo, sin embargo, vemos con preocupación la globalización de una ''cultura del descarte'', que nos hace perder de vista los valores espirituales, endurece nuestros corazones ante las necesidades de los pobres y roba la esperanza a nuestros jóvenes''.



''Con el deseo de encontrarme con ustedes y compartir este tiempo juntos, pido a Dios que usted, Señor Presidente, y todo el querido pueblo de Uganda respondan siempre a los valores que han forjado el alma de su nación. Invoco de todo corazón sobre todos ustedes las abundantes bendiciones del Señor'', concluyó.

En el santuario de Munyonyo el Papa pide que los mártires ugandeses concedan a los catequistas la gracia de ser maestros de sabiduría


Ciudad del Vaticano, 28 noviembre 2015 (VIS).- Finalizado su encuentro con la clase dirigente de Uganda, el Papa recorrió en automóvil los 38 km., que separan Entebbe de Munyonyo, el lugar donde el rey Mwanga (1884-1903) tomó la decisión de exterminar a los cristianos y donde fueron asesinados lor primeros cuatro mártires de Uganda en mayo de 1886, entre los cuales San Andrés Kaggwa, patrono de los catequistas ugandeses. tra il 15 novembre 1885 e il 27 gennaio 1887.Todos los años los catequistas se reunen en la zona del santuario de Munyonyo, confiado a los Franciscanos Conventuales, donde se está construyendo una nueva iglesia que tendrá capacidad para mil personas. Entre los catequistas que participaron en el encuentro con el Santo Padre había también una representación de los maestros del Uganda National Council of Laity, dado que los laicos hahn jugado y juegan un papel muy importante en la evangelización del país.

A su llegada, Francisco fue recibido por el Superior de los Franciscanos y por el arzobispo de Kampala Cyprian Kizito Lwanga, que lo acompañaron al atrio de la iglesia donde plantó un árbol, regándolo con agua, junto al arzobispo y los líderes de las Confesiones Ortodoxa y Protestante para subrayar la dimensión ecuménica de los mártires ugandeses, porque a los veintidós servidores, pajes y funcionarios del rey Mwanga II, convertidos al catolicismo por los misioneros de África, hay que unir las decenas de anglicanos asesinados bajo el reinado de Mwanga.

Después de bendecir la nueva estatua de San Andrés Kaggywa, colocada en el lugar de su martirio, el Papa dirigió un discurso a los catequista agradecíendoles en primer lugar, sus sacrificios para llevar adelante su misión. ''Ustedes enseñan -dijo lo que Jesús enseñó. Instruyen a los adultos y ayudan a los padres para que eduquen a sus hijos en la fe, y lleváis a todos la alegría y la esperanza de la vida eterna. Gracias por su dedicación, por el ejemplo que ofrecen, por la cercanía al pueblo de Dios en su vida cotidiana y por los tantos modos en que plantan y cultivan la semilla de la fe en toda esta vasta tierra. Gracias especialmente por el hecho de enseñar a rezar a los niños y a los jóvenes''.

''Sé que su trabajo, aunque gratificante, no es fácil. Por eso les animo a perseverar, y pido a sus Obispos y a sus sacerdotes que les den una formación doctrinal, espiritual y pastoral que les ayude cada vez más en su acción. Aun cuando la tarea parece difícil, los recursos resultan insuficientes y los obstáculos demasiado grandes, les hará bien recordar que el suyo es un trabajo santo. El Espíritu Santo está presente allí donde se proclama el nombre de Cristo. Él está en medio de nosotros cada vez que en la oración elevamos el corazón y la mente a Dios. Él les dará la luz y la fuerza que necesitan. El mensaje que llevan hundirá más sus raíces en el corazón de las personas en la medida en que ustedes sean no solo maestros, sino también testigos. Que su ejemplo haga ver a todos la belleza de la oración, el poder de la misericordia y del perdón, la alegría de compartir la Eucaristía con todos los hermanos y hermanas''.

''La comunidad cristiana en Uganda ha crecido mucho gracias al testimonio de los mártires -recordó. Ellos han dado testimonio de la verdad que hace libres; estuvieron dispuestos a derramar su sangre para permanecer fieles a lo que sabían que era bueno, bello y verdadero. Estamos hoy aquí en Munyonyo, donde el Rey Mwanga decidió eliminar a los seguidores de Cristo. No tuvo éxito en su intento, como tampoco el Rey Herodes consiguió matar a Jesús. La luz brilló en las tinieblas y las tinieblas no prevalecieron. Después de haber visto el valiente testimonio de san Andrés Kaggwa y de sus compañeros, los cristianos en Uganda creyeron todavía más en las promesas de Cristo''.

''Que san Andrés, su Patrón, y todos los catequistas ugandeses mártires- finalizó el Pontífice- obtengan para ustedes la gracia de ser maestros con sabiduría, hombres y mujeres cuyas palabras estén colmadas de gracia, de un testimonio convincente del esplendor de la verdad de Dios y de la alegría del Evangelio. Vayan sin miedo a cada ciudad y pueblo de este país para difundir la buena semilla de la Palabra de Dios, y tengan confianza en su promesa de que volverán contentos, con gavillas de abundante cosecha''.


Acabado el encuentro el Papa regresó a la nunciatura de Kampala, donde recibió la visita del Presidente de Sudán del Sur Salva Kiir. El Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P- Federico Lombardi subrayó ayer que dicha visita representa un gesto especial que atestigua la atención con la que el Santo Padre sigue la atormentada situación de ese país, el más joven de África, -independiente desde julio de 2011- y que cuenta entre sus fundadores con un obispo católico, mons. Cesare Mazzolari, fallecido poco después del nacimiento de Sudán del Sur que en sus cinco años de vida no ha conocido la paz, no obstante los ideales que inspiraron su nacimiento fueran los de la pacificación entre las etnias y con Sudán''.

En los santuarios de Namugongo: ''Recordamos con gratitud el sacrificio de los mártires ugandeses católicos y anglicanos''


Ciudad del Vaticano, 28 de noviembre de 2015 (Vis).-A primera hora de esta mañana, el Papa ha visitado el santuario anglicano de Namugongo (bajo la jurisdicción de la Iglesia de Uganda) que surge en el lugar del martirio de 25 mártires ugandeses (1884-1887), católicos y anglicanos, cuyas reliquias se conservan en una capilla adyacente al edificio sacro que dista pocos kilómetros del santuario católico. Francisco fue acogido por el arzobispo anglicano Stanley Ntagali y descubrió una placa conmemorativa cerca de la capilla, restaurada en fecha reciente, y se dirigió al lugar donde los mártires fueron condenados, torturados y asesinados. En el santuario había una nutrida representación, 40 obispos, del episcopado anglicano ugandés. Después de rezar durante unos minutos en silencio, el Santo Padre se despidió del arzobispo Ntagali para recorrer en papamóvil los tres kilómetros que separan el santuario anglicano del católico.

El santuario nacional católico de Namugongo surge en una gran parque natural donde las ceremonias religiosas se desarrollan a menudo al aire libre, dada la gran afluencia de fieles. La forma de la iglesia recuerda la de las cabañas de la etnia Baganda y se asienta sobre 22 pilastras que recuerdan a los 22 mártires católicos. Frente a la entrada principal de la basílica, bajo el gran altar está el lugar donde Carlos Lwanga fue quemado vivo en 1886. La iglesia fue consagrada por el beato Pablo VI durante su viaje apostólico a Uganda en 1969 y es meta de peregrinaciones a lo largo del año, pero sobre todo el 3 de junio, día del martirio de Carlos Lwanga.

Antes de celebrar la Eucaristía, Francisco se detuvo en la basílica para rezar ante el altar que conserva las reliquias de Carlos Lwanga. Después dio una vuelta en papamóvil para saludar a los miles de fieles que participaron en la misa votiva por el quincuagésimo aniversario de la canonización de los mártires de Uganda y pronunció la siguiente homilía:

''Desde la época Apostólica hasta nuestros días, ha surgido un gran número de testigos para proclamar a Jesús y manifestar el poder del Espíritu Santo. Hoy, recordamos con gratitud el sacrificio de los mártires ugandeses, cuyo testimonio de amor por Cristo y su Iglesia ha alcanzado precisamente ''los extremos confines de la tierra''. Recordamos también a los mártires anglicanos, su muerte por Cristo testimonia el ecumenismo de la sangre. Todos estos testigos han cultivado el don del Espíritu Santo en sus vidas y han dado libremente testimonio de su fe en Jesucristo, aun a costa de su vida, y muchos de ellos a muy temprana edad''.

''También nosotros hemos recibido el don del Espíritu, que nos hace hijos e hijas de Dios, y también para dar testimonio de Jesús y hacer que lo conozcan y amen en todas partes. Hemos recibido el Espíritu cuando renacimos por el bautismo, y cuando fuimos fortalecidos con sus dones en la Confirmación. Cada día estamos llamados a intensificar la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, a ''reavivar'' el don de su amor divino para convertirnos en fuente de sabiduría y fuerza para los demás''.

''El don del Espíritu Santo se da para ser compartido. Nos une mutuamente como fieles y miembros vivos del Cuerpo místico de Cristo. No recibimos el don del Espíritu sólo para nosotros, sino para edificarnos los unos a los otros en la fe, en la esperanza y en el amor. Pienso en los santos José Mkasa y Carlos Lwanga que, después de haber sido instruidos por otros en la fe, han querido transmitir el don que habían recibido. Lo hicieron en tiempos difíciles. No estaba amenazada solamente su vida, sino también la de los muchachos más jóvenes confiados a sus cuidados. Dado que ellos habían cultivado la propia fe y habían crecido en el amor de Cristo, no tuvieron miedo de llevar a Cristo a los demás, aun a precio de la propia vida. Su fe se convirtió en testimonio; venerados como mártires, su ejemplo sigue inspirando hoy a tantas personas en el mundo. Ellos siguen proclamando a Jesucristo y el poder de la cruz''.

''Si, a semejanza de los mártires, reavivamos cotidianamente el don del Espíritu Santo que habita en nuestros corazones, entonces llegaremos a ser de verdad los discípulos misioneros que Cristo quiere que seamos. Sin duda, lo seremos para nuestras familias y nuestros amigos, pero también para los que no conocemos, especialmente para quienes podrían ser poco benévolos e incluso hostiles con nosotros. Esta apertura hacia los demás comienza en la familia, en nuestras casas, donde se aprende a conocer la misericordia y el amor de Dios. Y se expresa también en el cuidado de los ancianos y de los pobres, de las viudas y de los huérfanos''.

''El testimonio de los mártires nuestra, a todos los que han conocido su historia, entonces y hoy, que los placeres mundanos y el poder terreno no dan alegría ni paz duradera. Es más, la fidelidad a Dios, la honradez y la integridad de la vida, así como la genuina preocupación por el bien de los otros, nos llevan a esa paz que el mundo no puede ofrecer. Esto no disminuye nuestra preocupación por las cosas de este mundo, como si mirásemos solamente a la vida futura. Al contrario, nos ofrece un objetivo para la vida en este mundo y nos ayuda a acercarnos a los necesitados, a cooperar con los otros por el bien común y a construir, sin excluir a nadie, una sociedad más justa, que promueva la dignidad humana, defienda la vida, don de Dios, y proteja las maravillas de la naturaleza, la creación, nuestra casa común'.

''Queridos hermanos y hermanas, esta es la herencia que han recibido de los mártires ugandeses: vidas marcadas por la fuerza del Espíritu Santo, vidas que también ahora siguen dando testimonio del poder transformador del Evangelio de Jesucristo. Esta herencia no la hacemos nuestra como un recuerdo circunstancial o conservándola en un museo como si fuese una joya preciosa. En cambio, la honramos verdaderamente, y a todos los santos, cuando llevamos su testimonio de Cristo a nuestras casas y a nuestros prójimos, a los lugares de trabajo y a la sociedad civil, tanto si nos quedamos en nuestras propias casas como si vamos hasta los más remotos confines del mundo''.

''Que los mártires ugandeses, junto con María, Madre de la Iglesia, intercedan por nosotros, y que el Espíritu Santo encienda en nosotros el fuego del amor divino. Omukama abawe omukisa. (Que Dios los bendiga)''.


El Papa a los jóvenes de Kenia: El tribalismo se vence escuchando, abriendo el corazón y dándose la mano


Ciudad del Vaticano, 28 de noviembre de 2015 (Vis).-Como recordarán nuestros lectores, el último acto del Papa en Kenia fue su encuentro con los jóvenes en el estadio Kasarani, donde dejando de lado el discurso preparado, prefirió responder directamente a sus preguntas en español. Reproducimos a continuación amplios extractos de las respuesas que Francisco dio a los jóvenes keniotas:

''Existe una pregunta en la base de todas las preguntas que me hicieron : ¿Por qué suceden las divisiones, las peleas, las guerras, las muertes, los fanatismos...? ¿Por qué existe ese deseo de destruirnos? En las primeras páginas de la Biblia, después de todas esas maravillas que hizo Dios, un hermano mata a otro hermano. El espíritu del mal nos lleva a la destrucción, y el espíritu del mal nos lleva a la desunión, nos lleva al tribalismo, a la corrupción, a la drogadicción, nos lleva a la destrucción por los fanatismos. Manuel preguntaba, ¿cómo hacer para que un fanatismo ideológico no nos robe a un hermano, no nos robe a un amigo?...Lo primero que yo respondería es que un hombre pierde lo mejor de su ser humano, una mujer pierde lo mejor de su ser humano, cuando se olvida de rezar, porque se siente omnipotente, porque no siente necesidad de pedir ayuda, delante de tantas tragedias. ...La vida está llena de dificultades, pero hay dos maneras de mirar las dificultades: o lo mirás como algo que te bloquea, te destruye y te detiene, o lo mirás como una oportunidad. A vos te toca elegir:... dejarme vencer por la dificultad o transformar la dificultad en una oportunidad para vencer yo? Y ahora, algunas dificultades que ustedes nombraron, que son desafíos''.

''Un desafío que mencionó Lynette es el del tribalismo. El tribalismo destruye una nación. .... El tribalismo sólo se vence con el oído, con el corazón y con la mano. Con el oído: ¿Cuál es tu cultura?, ¿por qué sos así?, ¿por qué tu tribu tiene estas costumbres?, ... Con el corazón: una vez que escuché con el oído la respuesta abro el corazón y tiendo la mano para seguir dialogando.... Yo los quiero invitar ahora, a ustedes jóvenes ...y que todos nos tomemos de la mano, de pie, como un signo contra el tribalismo. Todos somos una nación... Vencer el tribalismo es un trabajo de todos los días. Un trabajo del oído: escuchar al otro. Un trabajo del corazón: abrir mí corazón al otro. Y un trabajo de las manos: darse las manos uno con otro. Y ahora nos damos la mano unos con otros''.

''Otra pregunta... es la de la corrupción. ...La corrupción es algo que se nos mete adentro; es como el azúcar, es dulce, nos gusta, es fácil, y después terminamos mal. De tanta azúcar fácil terminamos diabéticos o nuestro país termina diabético. Cada vez que aceptamos una coima, y la metemos en el bolsillo, destruimos nuestro corazón, destruimos nuestra personalidad y destruimos nuestra patria....Lo que vos robás con la corrupción... también va a quedar ... en el corazón de tantos hombres y mujeres que quedaron heridos por tu ejemplo de corrupción. Va a quedar en la falta de bien que pudiste hacer y no hiciste. Va a quedar en los chicos enfermos, con hambre, porque el dinero que era para ellos, por tu corrupción, te lo guardaste para vos. Chicos y chicas, la corrupción no es un camino de vida, es un camino de muerte''.

''Manuel hizo preguntas incisivas también.¿Qué podemos hacer para impedir el reclutamiento de nuestros seres queridos? ¿Qué podemos hacer para hacerlos volver? Para responder esto tenemos que saber por qué un joven, lleno de ilusiones, se deja reclutar... y se aparta de su familia, de sus amigos, de su tribu, de su patria, se aparta de la vida porque aprende a matar. Y ésta es una pregunta que ustedes tienen que hacer a todas las autoridades: Si un joven o una joven no tiene trabajo, no puede estudiar, ¿qué puede hacer? ...Lo primero que tenemos que hacer, para evitar que un joven sea reclutado o quiera ser reclutado, es educación y trabajo. Si un joven no tiene trabajo, ¿qué futuro le espera? Y ahí entra la idea de dejarse reclutar.... Ahí está el peligro. Es un peligro social que está más allá de nosotros, incluso más allá del país, porque depende de un sistema internacional que es injusto, que tiene al centro de la economía no a la persona, sino al dios dinero''

Otra pregunta fue: ¿Cómo podemos ver la mano de Dios en las tragedias de la vida?: ''Mirá esta pregunta se la hacen los hombres y las mujeres de todo el mundo, de una u otra manera, y no encuentran explicación. Más aún, hay preguntas que por más que te rompas la cabeza pensando no vas a encontrar explicación. ¿Cómo puedo ver la mano de Dios en una tragedia de la vida? Hay una sola… iba a decir una sola respuesta. No, no es respuesta, hay un solo camino: mirá al Hijo de Dios. Dios lo entregó para salvarnos a todos. Dios mismo se hizo tragedia. Dios mismo se dejó destruir en la cruz. Y cuando estés que no entendés algo, cuando estés desesperado, cuando se te viene el mundo encima, mirá la cruz. Ahí está el fracaso de Dios, ahí está la destrucción de Dios, pero también ahí está un desafío a nuestra fe: la esperanza''.

''Y una última pregunta...: ¿Qué palabras tiene por los jóvenes que no experimentan amor de sus familias? ¿Es posible salir de esta experiencia? En todas partes hay chicos abandonados, o porque los abandonaron cuando nacieron o porque la vida los abandonó ‒o la familia, o los padres‒, y no sienten el afecto de la familia. Por eso la familia es tan importante.... Hay un solo remedio para salir de esas experiencias: hacer aquello que yo no recibí. Si vos no recibiste comprensión, sé comprensivo con los demás; si vos no recibiste amor, amá a los demás; si vos sentiste el dolor de la soledad, acercáte a aquellos que están solos. La carne se cura con la carne, y Dios se hizo carne para curarnos a nosotros. Hagamos lo mismo nosotros con los demás''.



Mensaje del Papa a los participantes en el V Festival de la Doctrina Social de la Iglesia: El verdadero cambio comienza por nosotros mismos



Ciudad del Vaticano, 28 noviembre 2015 (VIS).- ''La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe establecer un diálogo permanente, evitando que la idea termine separada de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la palabra, de la imagen, y del sofisma. Para evitar el peligro de vivir fuera de la realidad, se deben abrir los ojos y el corazón''. Son las primeras palabras del vídeo mensaje que el Papa Francisco envió ayer por la tarde a los participantes del V Festival de la Doctrina Social de la Iglesia cuyo lema este año es ''El desafío de la realidad''.

''Nuestra vida se compone de muchas cosas, -continúa- un río de noticias, muchos problemas: todo esto nos empuja a no ver, a no ser conscientes de los problemas de las personas que nos rodean. La indiferencia parece ser una medicina que nos protege de la implicación, se convierte en una manera de sentirse más tranquilos. Esta es la indiferencia. Pero este distanciamiento es una manera que defiende el egoísmo y nos hace tristes. El desafío de la realidad exige también la capacidad de diálogo, para construir puentes en lugar de muros. Este es el momento para el diálogo, no la defensa de la rigidez de la oposición''. Francisco de esta forma, invita a afrontar "el reto de descubrir y transmitir la mística, el vivir juntos, el mezclarse, el agarrase del brazo, apoyarse, participar a esta manera un poco caótica que puede convertirse en una verdadera experiencia fraternidad, en una caravana de solidaridad, en una santa peregrinación''.

''El desafío de la realidad, sin embargo, insta a un cambio. Todo el mundo siente la necesidad de un cambio, porque se nota que hay algo que va mal... El verdadero cambio comienza por nosotros mismos y es un fruto del Espíritu Santo. Las personas interiormente cambiadas por el Espíritu, conducen también a un cambio social''.


Antes de finalizar, el Papa menciona el ''desafío ecológico'', escuchar el grito de la Madre Tierra. ''El respeto por las criaturas y la creación -dice- es un gran desafío para el futuro del hombre. El hombre y la creación están inextricablemente unidos''. Francisco destaca que aunque pensemos que este tema corresponda a la política, la economía o a las decisiones estratégicas sobre el desarrollo, ''nada puede sustituir nuestro compromiso personal''. ''La sobriedad, el consumo consciente, un estilo de vida que da la bienvenida a la creación como un don y excluye las formas de posesión depredadoras y exclusivas, -finaliza- es el modo concreto por el que se crea una nueva sensibilidad. Si somos muchos los que vivimos así, toda la sociedad se verá afectada positivamente y escuchará el grito de la tierra y el grito de los pobres''. 

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 28 de noviembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre aceptó la renuncia del obispo Laurent Akran Mandjo al gobierno pastoral de la diócesi de Yopougon (Costa de Marfil) por límite de edad. Le sucede el obispo Jean Salomon Lezoutié, hasta ahora coadjutor de la misma diócesis.


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