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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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sábado, 26 de septiembre de 2015

Memorial de la Zona Cero: La vida siempre está destinada a triunfar sobre los profetas de destrucción


Ciudad del Vaticano, 26 de septiembre de 2015 (Vis).-El Memorial de la Zona Cero, construido en el lugar donde el 11 de septiembre de 2001 se derrumbaron las Torres Gemelas embestidas por dos aviones en un atentado que causó 2.896 muertos fue la segunda etapa de la visita del Papa a New York. El Memorial es ahora un parque de casi 33.000 metros cuadrados con un bosquecillo de encinas blancas y dos cascadas artificiales que alimentan dos grandes pilas de agua ubicadas en el sitio que ocupaban las Torres Gemelas y rodeadas de una pared de bronce donde están grabados los nombres de todas las víctimas de los atentados del 26 de febrero de 1993 contra el World Trade Center y del 11 de septiembre de 2001. En el subterráneo hay un museo con recuerdos de aquellos trágicos eventos.

A su llegada Francisco, acompañado por el cardenal arzobispo de New York, Timothy Dolan, depositó una rosa blanca cerca de la pila sur y saludó uno por uno a los veinte familiares de los socorristas caídos. Después entró en el edificio del Memorial donde le esperaban un rabino y un imán de Nueva York y rezó una oración por la paz a la que siguieron cinco meditaciones sobre la paz (hindú, budista, sikh, cristiana, musulmana) y una plegaria judía por los difuntos, acabada la cual el Papa pronunció un discurso.

''Me produce distintos sentimientos, emociones, estar en la Zona Cero donde miles de vidas fueron arrebatadas en un acto insensato de destrucción -dijo- Aquí el dolor es palpable. El agua que vemos correr hacia ese centro vacío nos recuerda todas esas vidas que se fueron bajo el poder de aquellos que creen que la destrucción es la única forma de solucionar los conflictos. Es el grito silencioso de quienes sufrieron en su carne la lógica de la violencia, del odio, de la revancha. Una lógica que lo único que puede causar producir es dolor, sufrimiento, destrucción, lágrimas. El agua cayendo es símbolo también de nuestras lágrimas. Lágrimas por las destrucciones de ayer, que se unen a tantas destrucciones de hoy. Este es un lugar donde lloramos, lloramos el dolor que provoca sentir la impotencia frente a la injusticia, frente al fratricidio, frente a la incapacidad de solucionar nuestras diferencias dialogando. En este lugar lloramos la pérdida injusta y gratuita de inocentes por no poder encontrar soluciones en pos del bien común. Es agua que nos recuerda el llanto de ayer y el llanto de hoy''.

Franciscó recordó entonces su encuentro con los familias de los socorristas, subrayando que constató una vez más ''cómo la destrucción nunca es impersonal, abstracta o de cosas; sino, que por sobre todo, tiene rostro e historia, es concreta, posee nombres. En los familiares, se puede ver el rostro del dolor, un dolor que nos deja atónitos y grita al cielo''. Pero ese encuentro le mostró también el poder ldel amor y del recuerdo. ''Un recuerdo que no nos deja vacíos. El nombre de tantos seres queridos están escritos aquí en lo que eran las bases de las torres, así los podemos ver, tocar y nunca olvidar''.

También, rememorando la labor de los bomberos que el 11 de septiembre entraron en las torres que se estaban cayendo sin preocuparse de su propia vida, habló de ''la capacidad de bondad heroica de la que es capaz también el ser humano, la fuerza oculta a la que siempre debemos apelar''. Por eso un lugar de muerte ''se transforma también en un lugar de vida, de vidas salvadas, un canto que nos lleva a afirmar que la vida siempre está destinada a triunfar sobre los profetas de la destrucción, sobre la muerte, que el bien siempre despertará sobre el mal, que la reconciliación y la unidad vencerán sobre el odio y la división''.

''En este lugar de dolor y de recuerdo -prosiguió- me llena de esperanza la oportunidad de asociarme a los líderes que representan las muchas tradiciones religiosas que enriquecen la vida de esta gran ciudad. Espero que nuestra presencia aquí sea un signo potente de nuestras ganas de compartir y reafirmar el deseo de ser fuerzas de reconciliación, fuerzas de paz y justicia en esta comunidad y a lo largo y ancho de nuestro mundo. En las diferencias, en las discrepancias, es posible vivir en un mundo de paz. Frente a todo intento uniformizador es posible y necesario reunirnos desde las diferentes lenguas, culturas, religiones y alzar la voz a todo lo que quiera impedirlo. Juntos hoy somos invitados a decir ''no'' a todo intento uniformante y ''sí'' a una diferencia aceptada y reconciliada''.

Francisco invitó a todos a rezar en silencio por la paz, desde las casas a ''esos lugares donde la guerra parece no tener fin'' y ''esos rostros que lo único que han conocido ha sido el dolor''.

''Así -concluyó después de haber rezado- la vida de nuestros seres queridos no será una vida que quedará en el olvido, sino que se hará presente cada vez que luchemos por ser profetas de construcción, profetas de reconciliación, profetas de paz''.




Encuentro con los niños y familias de inmigrantes en Harlem


Ciudad del Vaticano, 26 de septiembre de 2015 (Vis).-La escuela Nuestra Señora Reina de los Angeles, en Harlem, tiene 282 alumnos (de 5 a 14 años) de los cuales el 69% estudia gracias a una beca. Los niños y niñas proceden de familias de bajo rédito a las que se llama ''dreamers'' (los que siguen el sueño americano); son inmigrantes adultos o menores no acompañados de América Latina (69%), refugiados de Africa u Oriente Medio, pero también afroamericanos (22%). La escuela forma parte de una red de seis escuelas católicas en los barrios de Harlem y del South Bronx, financiadas y administradas por la fundación caritativa católica Partnership, coordinada por la arquidiócesis de Nueva York que es propietaria de los locales. La fundación, instituida formalmente en 2010, se propone romper el círculo vicioso de la pobreza.

A Nuestra Señora de los Angeles llegó el Papa ayer poco después de las 16.00 (las 22.00 hora de Roma) para encontrarse con los alumnos, sus familiares y sus maestros que lo esperaban en el gimnasio. Fue un encuentro informal en el que pidió perdón a los maestros por robarles unos minutos de la lección en clase y comentó que le habían contado que una de las ''lindas'' características de la escuela era que algunos de los alumnos venían de otros lugares y muchos de otros países. ''Y eso es bueno -añadió- Aunque sé que no siempre es fácil tener que trasladarse y encontrar una nueva casa, encontrar nuevos vecinos, amigos; no es nada fácil, pero hay que empezar. Al principio puede ser algo cansador. Muchas veces aprender un nuevo idioma, adaptarse a una nueva cultura, un nuevo clima. ¡Cuántas cosas tienen que aprender!. No solo las tareas de la escuela, sino tantas cosas''.

''Lo bueno -prosiguió en tono coloquial- es que también encontramos nuevos amigos. Y esto es muy importante.... Encontramos personas que nos abren puertas y nos muestran su ternura, su amistad, su comprensión, y buscan ayudarnos para que no nos sintamos extraños, extranjeros... Aunque a veces la imaginación se vuelve a nuestra patria, pero encontramos gente buena que nos ayuda a sentirnos en casa. Qué lindo es poder sentir la escuela, los lugares de reunión, como una segunda casa. Y esto no sólo es importante para ustedes, sino para sus familias. De esta manera, la escuela se vuelve una gran familia para todos ..donde aprendemos a ayudarnos, a compartir lo bueno de cada uno.. a jugar en equipo, que es tan importante, y a perseverar en nuestras metas''.

''Bien cerquita de aquí -indicó- hay una calle muy importante con el nombre de una persona que hizo mucho bien por los demás, y quiero recordarla con ustedes. Me refiero al Pastor Martin Luther King. Un día dijo:: ''Tengo un sueño''. Y él soñó que muchos niños, muchas personas tuvieran igualdad de oportunidades. Él soñó que muchos niños como ustedes tuvieran acceso a la educación. Él soñó que muchos hombres y mujeres, como ustedes, pudieran llevar la frente bien alta, con la dignidad de quien puede ganarse la vida. Es hermoso tener sueños y es hermoso poder luchar por los sueños. No se lo olviden''.

''Hoy queremos seguir soñando y celebramos todas las oportunidades que, tanto a ustedes como a nosotros los grandes, nos permiten no perder la esperanza en un mundo mejor, y con mayores posibilidades... Sé que uno de los sueños de sus padres, de sus educadores y de todos los que los ayudan...es que ustedes puedan crecer y vivir con alegría.... No siempre es fácil. En todas las casas hay problemas, hay situaciones difíciles, hay enfermedades, pero no dejen de soñar con que puedan vivir con alegría.Todos ustedes los que están acá, chicos y grandes, tienen derecho a soñar y me alegra mucho que puedan encontrar, sea en la escuela, sea aquí, en sus amigos, en sus maestros, en todos los que se acercan a ayudar, ese apoyo necesario para poder hacerlo. Donde hay sueños, donde hay alegría, ahí siempre está Jesús''.


Antes de irse, el Papa preguntó a los niños si les podía poner unos deberes para hacer en casa. ''Es un pedido sencillo pero muy importante -dijo- No se olviden de rezar por mí para que yo pueda compartir con muchos la alegría de Jesús. Y recemos también para que muchos puedan disfrutar de esta alegría, como la que tienen ustedes cuando se sienten acompañados, ayudados, aconsejados, aunque haya problemas''.

Misa en el Madison Square Garden: Dios está en la ciudad


Ciudad del Vaticano, 26 de septiembre de 2015 (Vis).- Con la santa misa por la paz y la justicia celebrada en el Madison Square Garden concluyó la jornada del Papa en Nueva York; un lugar emblemático de la ciudad, como recordó Francisco, sede de importantes encuentros deportivos, artísticos, musicales, etc...''que representa las distintas facetas de la vida de los ciudadanos que se congregan por intereses comunes''. Un lugar, donde ayer se escuchó la lectura del profeta Isaías que anuncia ''El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz''. Y a esa luz estuvo dedicada la homiía del Santo Padre.

''El pueblo que caminaba, el pueblo en medio de sus actividades, de sus rutinas; el pueblo que caminaba cargando sobre sí sus aciertos y sus equivocaciones, sus miedos y sus oportunidades. Ese pueblo ha visto una gran luz'', afirmó el Pontífice, recordando que el Pueblo de Dios es invitado en cada época histórica a contemplarla porque ''una de las particularidades del pueblo creyente pasa por su capacidad de ver,en medio de sus oscuridades la luz que Cristo viene a traer... Con el profeta hoy podemos decir: el pueblo que camina, respira, vive entre el 'smog', ha visto una gran luz, ha experimentado un aire de vida''.

''Vivir en una gran ciudad es algo bastante complejo -constató el Papa- contexto pluricultural con grandes desafíos no fáciles de resolver. Las grandes ciudades son recuerdo de la riqueza que esconde nuestro mundo: la diversidad de culturas, tradiciones e historias... Las grandes ciudades se vuelven polos que parecen presentar la pluralidad de maneras que los seres humanos hemos encontrado de responder al sentido de la vida en las circunstancias donde nos encontrábamos. A su vez, las grandes ciudades esconden el rostro de tantos que parecen no tener ciudadanía o ser ciudadanos de segunda categoría. En las grandes ciudades, bajo el ruido del tránsito, bajo ''el ritmo del cambio'', quedan silenciados tantos rostros por no tener ''derecho'' a ciudadanía...-los extranjeros, los sus hijos de estos (y no solo) que no logran la escolarización, los privados de seguro médico, los sin techo, los ancianos solos–, quedando al borde de nuestras calles, en nuestras veredas, en un anonimato ensordecedor. Y se convierten en parte de un paisaje urbano que lentamente se va naturalizando ante nuestros ojos y especialmente en nuestro corazón''

Pero ''saber que Jesús sigue caminando en nuestras calles, mezclándose vitalmente con su pueblo, implicándose e implicando a las personas en una única historia de salvación, nos llena de... una esperanza que nos libera de esa fuerza que nos empuja a aislarnos, a desentendernos de la vida de los demás, de la vida de nuestra ciudad...Una esperanza que nos invita a ver en medio del ''smog'' la presencia de Dios que sigue caminando en nuestra ciudad. Porque Dios está en la ciudad''.
Después Francisco propuso como guía en este aprender a ver, a mirar, al profeta Isaías que presenta a Jesús como Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, y Príncipe de la paz y explicó cada una de estas apelaciones.

''Consejero maravilloso: Los Evangelios nos narran cómo muchos van a preguntarle: ''Maestro, ¿qué debemos hacer?''. El primer movimiento que Jesús genera con su respuesta es proponer, incitar, motivar. Propone siempre a sus discípulos ir, salir. Los empuja a ir al encuentro de los otros, donde realmente están y no donde nos gustarían que estuviesen. Dios fuerte: En Jesús Dios se hizo el Emmanuel, el Dios-con-nosotros, el Dios que camina a nuestro lado. Padre para siempre: Vayan y anuncien, vayan y vivan que Dios está en medio de ustedes como un Padre misericordioso que sale todas las mañanas y todas las tardes para ver si su hijo vuelve a casa, y apenas lo ve venir corre a abrazarlo. Príncipe de la paz: El andar hacia los otros para compartir la buena nueva que Dios es nuestro Padre, que camina a nuestro lado, nos libera del anonimato, de una vida sin rostros, una vida vacía y nos introduce en la escuela del encuentro. Nos libera de la guerra de la competencia, de la autorreferencialidad, para abrirnos al camino de la paz. Esa paz que nace del reconocimiento del otro, esa paz que surge en el corazón al mirar especialmente al más necesitado como a un hermano''.

''Dios vive en nuestras ciudades, la Iglesia vive en nuestras ciudades -exclamó Francisco al final de su homilía- Y Dios y la Iglesia que viven en nuestras ciudades quieren ser fermento en la masa, quieren mezclarse con todos, acompañando a todos, anunciando las maravillas de Aquel que es Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz. El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz y nosotros, cristianos, somos sus testigos''.

Hoy, 26 de septiembre, el Santo Padre se traslada a Filadelfia donde celebrará misa con el clero y los religiosos y religiosas de Pennsylvania en la basílica de San Pedro y San Pablo, participará en un encuentro con la comunidad hispánica y otros inmigrantes en el Indepence National Historical Park y pronunciará un discurso en la vigilia de preparación del Encuentro Mundial de las Familias en el Parque Benjamin Franklin.


Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 26 de septiembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre nombró:

-Arzobispo Paolo Rocco Gualtieri, hasta ahora nuncio apostólico en las Seychelles, como nuncio apostólico en Madagascar.

-Mons. Robert Prevost OSA, como obispo de Chiclayo (superficie 15.647, población 1.275.215, católicos 1.132.202, sacerdotes 113, religiosos 171) en Perú. El obispo era hasta ahora administrador apostólico de la misma diócesis. renuncia del obispo Giacomo Lanzetti al gobierno pastoral de la diócesis de Alba (Italia) en conformidad con el canon 401 párrafo 2 del CIC.

-Mons. Zbigniew Zielinski (superficie 2.500, población 965.077, católicos 900.608 ,sacerdotes 748 , religiosos 689) en Polonia El obispo electo nació en Gdansk (Polonia) en 1965 y fue ordenado sacerdote en 1991.Es doctor en Teología Pastoral por la Universidad Cardenal Stefan Wyszynski de Varsovia y ha desempeñado diversas funciones pastorales y académicas, entre ellas la de vicario parroquail, director del departamento para la pastoral de la Curia, profesor de Sociología de la Religión en la Universidad Estatal de Gdansk y párroco de la con-catedral de Gdansk, cargo que desempeñaba actualmente.


-Miembros de la Congregación para las Causas de los Santos a los cardenales Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia (Italia) y Raymond Leo Burke, Patrono de la Orden Militar Soberana de Malta.

viernes, 25 de septiembre de 2015

El Papa en el Congreso de Estados Unidos: La actividad política debe promover el bien de la persona y estar fundada en el respeto de su dignidad.


Ciudad del Vaticano, 25 de septiembre de 2015 (Vis).-El Congreso de Estados Unidos, reunido ayer en una solemne sesión conjunta (Senado y Cámara de Representantes), acogió ayer por primera vez en su historia a un Papa. Francisco entró en el hemiciclo anunciado por el portavoz de la Cámara de Representantes y presidente pro tempore, el republicano Joe Boehner y por el portavoz de oficio del Congreso, el demócrata Joe Biden, presidente del Senado y vicepresidente de Estados Unidos. Entre los presentes en esta sesión extraordinaria se encontraban también Decano del Cuerpo Diplomático, la Corte Suprema y el Gabinete Presidencial del Gobierno, así como el Secretario de Estado, John Kerry.

El Papa fue acogido con una gran ovación y pronunció, en inglés, el discurso que reproducimos a continuación y en el que subrayó entre otras cosas que toda actividad política debe servir y promover el bien de la persona humana y estar fundada en el respeto de su dignidad. Francisco citó a cuatro grandes americanos: el presidente Abraham Lincoln, ''defensor de la libertad'', el político Marthin Luther King, cuyo ''sueño de igualdad ...sigue resonando en nuestros corazones'', Dorothy Day, fundadora del Catholic Worker Movement para quien el ''activismo social, la pasión por la justicia y la causa de los oprimidos estaban inspirados en el Evangelio'' y el monje cisterciense Thomas Merton ''un pensador que desafió las certezas de su tiempo y ...fue también un hombre de diálogo, un promotor de la paz entre pueblos y religiones''.

Sigue el discurso del Santo Padre:

''Les agradezco la invitación que me han hecho a que les dirija la palabra en esta sesión conjunta del Congreso en ''la tierra de los libres y en la patria de los valientes''. Me gustaría pensar que lo han hecho porque también yo soy un hijo de este gran continente, del que todos nosotros hemos recibido tanto y con el que tenemos una responsabilidad común.

Cada hijo o hija de un país tiene una misión, una responsabilidad personal y social. La de ustedes como Miembros del Congreso, por medio de la actividad legislativa, consiste en hacer que este País crezca como Nación. Ustedes son el rostro de su pueblo, sus representantes. Y están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común, pues éste es el principal desvelo de la política. La sociedad política perdura si se plantea, como vocación, satisfacer las necesidades comunes favoreciendo el crecimiento de todos sus miembros, especialmente de los que están en situación de mayor vulnerabilidad o riesgo. La actividad legislativa siempre está basada en la atención al pueblo. A eso han sido invitados, llamados, convocados por las urnas.

Se trata de una tarea que me recuerda la figura de Moisés en una doble perspectiva. Por un lado, el Patriarca y legislador del Pueblo de Israel simboliza la necesidad que tienen los pueblos de mantener la conciencia de unidad por medio de una legislación justa. Por otra parte, la figura de Moisés nos remite directamente a Dios y por lo tanto a la dignidad trascendente del ser humano. Moisés nos ofrece una buena síntesis de su labor: ustedes están invitados a proteger, por medio de la ley, la imagen y semejanza plasmada por Dios en cada rostro.

En esta perspectiva quisiera hoy no sólo dirigirme a ustedes, sino con ustedes y en ustedes a todo el pueblo de los Estados Unidos. Aquí junto con sus Representantes, quisiera tener la oportunidad de dialogar con miles de hombres y mujeres que luchan cada día para trabajar honradamente, para llevar el pan a su casa, para ahorrar y –poco a poco– conseguir una vida mejor para los suyos. Que no se resignan solamente a pagar sus impuestos, sino que –con su servicio silencioso– sostienen la convivencia. Que crean lazos de solidaridad por medio de iniciativas espontáneas pero también a través de organizaciones que buscan paliar el dolor de los más necesitados.

Me gustaría dialogar con tantos abuelos que atesoran la sabiduría forjada por los años e intentan de muchas maneras, especialmente a través del voluntariado, compartir sus experiencias y conocimientos. Sé que son muchos los que se jubilan pero no se retiran; siguen activos construyendo esta tierra. Me gustaría dialogar con todos esos jóvenes que luchan por sus deseos nobles y altos, que no se dejan atomizar por las ofertas fáciles, que saben enfrentar situaciones difíciles, fruto muchas veces de la inmadurez de los adultos. Con todos ustedes quisiera dialogar y me gustaría hacerlo a partir de la memoria de su pueblo.

Mi visita tiene lugar en un momento en que los hombres y mujeres de buena voluntad conmemoran el aniversario de algunos ilustres norteamericanos. Salvando los vaivenes de la historia y las ambigüedades propias de los seres humanos, con sus muchas diferencias y límites, estos hombres y mujeres apostaron, con trabajo, abnegación y hasta con su propia sangre, por forjar un futuro mejor. Con su vida plasmaron valores fundantes que viven para siempre en el alma de todo el pueblo. Un pueblo con alma puede pasar por muchas encrucijadas, tensiones y conflictos, pero logra siempre encontrar los recursos para salir adelante y hacerlo con dignidad. Estos hombres y mujeres nos aportan una hermenéutica, una manera de ver y analizar la realidad. Honrar su memoria, en medio de los conflictos, nos ayuda a recuperar, en el hoy de cada día, nuestras reservas culturales.

Me limito a mencionar cuatro de estos ciudadanos: Abraham Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day y Thomas Merton.

Estamos en el ciento cincuenta aniversario del asesinato del Presidente Abraham Lincoln, el defensor de la libertad, que ha trabajado incansablemente para que ''esta Nación, por la gracia de Dios, tenga una nueva aurora de libertad''. Construir un futuro de libertad exige amor al bien común y colaboración con un espíritu de subsidiaridad y solidaridad.

Todos conocemos y estamos sumamente preocupados por la inquietante situación social y política de nuestro tiempo. El mundo es cada vez más un lugar de conflictos violentos, de odio nocivo, de sangrienta atrocidad, cometida incluso en el nombre de Dios y de la religión. Somos conscientes de que ninguna religión es inmune a diversas formas de aberración individual o de extremismo ideológico. Esto nos urge a estar atentos frente a cualquier tipo de fundamentalismo de índole religiosa o del tipo que fuere. Combatir la violencia perpetrada bajo el nombre de una religión, una ideología, o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas, de las personas requiere un delicado equilibrio en el que tenemos que trabajar. Y, por otra parte, puede generarse una tentación a la que hemos de prestar especial atención: el reduccionismo simplista que divide la realidad en buenos y malos; permítanme usar la expresión: en justos y pecadores. El mundo contemporáneo con sus heridas, que sangran en tantos hermanos nuestros, nos convoca a afrontar todas las polarizaciones que pretenden dividirlo en dos bandos. Sabemos que en el afán de querer liberarnos del enemigo exterior podemos caer en la tentación de ir alimentando el enemigo interior. Copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor manera de ocupar su lugar. A eso este pueblo dice: No.

Nuestra respuesta, en cambio, es de esperanza y de reconciliación, de paz y de justicia. Se nos pide tener el coraje y usar nuestra inteligencia para resolver las crisis geopolíticas y económicas que abundan hoy. También en el mundo desarrollado las consecuencias de estructuras y acciones injustas aparecen con mucha evidencia. Nuestro trabajo se centra en devolver la esperanza, corregir las injusticias, mantener la fe en los compromisos, promoviendo así la recuperación de las personas y de los pueblos. Ir hacia delante juntos, en un renovado espíritu de fraternidad y solidaridad, cooperando con entusiasmo al bien común.

El reto que tenemos que afrontar hoy nos pide una renovación del espíritu de colaboración que ha producido tanto bien a lo largo de la historia de los Estados Unidos. La complejidad, la gravedad y la urgencia de tal desafío exige poner en común los recursos y los talentos que poseemos y empeñarnos en sostenernos mutuamente, respetando las diferencias y las convicciones de conciencia.

En estas tierras, las diversas comunidades religiosas han ofrecido una gran ayuda para construir y reforzar la sociedad. Es importante, hoy como en el pasado, que la voz de la fe, que es una voz de fraternidad y de amor, que busca sacar lo mejor de cada persona y de cada sociedad, pueda seguir siendo escuchada. Tal cooperación es un potente instrumento en la lucha por erradicar las nuevas formas mundiales de esclavitud, que son fruto de grandes injusticias que pueden ser superadas sólo con nuevas políticas y consensos sociales.

Apelo aquí a la historia política de los Estados Unidos, donde la democracia está radicada en la mente del Pueblo. Toda actividad política debe servir y promover el bien de la persona humana y estar fundada en el respeto de su dignidad. ''Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que han sido dotados por el Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos está la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad''. Si es verdad que la política debe servir a la persona humana, se sigue que no puede ser esclava de la economía y de las finanzas. La política responde a la necesidad imperiosa de convivir para construir juntos el bien común posible, el de una comunidad que resigna intereses particulares para poder compartir, con justicia y paz, sus bienes, sus intereses, su vida social. No subestimo la dificultad que esto conlleva, pero los aliento en este esfuerzo.

En esta sede quiero recordar también la marcha que, cincuenta años atrás, Martin Luther King encabezó desde Selma a Montgomery, en la campaña por realizar el ''sueño'' de plenos derechos civiles y políticos para los afro-americanos. Su sueño sigue resonando en nuestros corazones. Me alegro de que Estados Unidos siga siendo para muchos la tierra de los ''sueños''. Sueños que movilizan a la acción, a la participación, al compromiso. Sueños que despiertan lo que de más profundo y auténtico hay en los pueblos.

En los últimos siglos, millones de personas han alcanzado esta tierra persiguiendo el sueño de poder construir su propio futuro en libertad. Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros. Les hablo como hijo de inmigrantes, como muchos de ustedes que son descendientes de inmigrantes. Trágicamente, los derechos de cuantos vivieron aquí mucho antes que nosotros no siempre fueron respetados. A estos pueblos y a sus naciones, desde el corazón de la democracia norteamericana, deseo reafirmarles mi más alta estima y reconocimiento. Aquellos primeros contactos fueron bastantes convulsos y sangrientos, pero es difícil enjuiciar el pasado con los criterios del presente. Sin embargo, cuando el extranjero nos interpela, no podemos cometer los pecados y los errores del pasado. Debemos elegir la posibilidad de vivir ahora en el mundo más noble y justo posible, mientras formamos las nuevas generaciones, con una educación que no puede dar nunca la espalda a los ''vecinos'', a todo lo que nos rodea. Construir una nación nos lleva a pensarnos siempre en relación con otros, saliendo de la lógica de enemigo para pasar a la lógica de la recíproca subsidiaridad, dando lo mejor de nosotros. Confío que lo haremos.

Nuestro mundo está afrontando una crisis de refugiados sin precedentes desde los tiempos de la II Guerra Mundial. Lo que representa grandes desafíos y decisiones difíciles de tomar. A lo que se suma, en este continente, las miles de personas que se ven obligadas a viajar hacia el norte en búsqueda de una vida mejor para sí y para sus seres queridos, en un anhelo de vida con mayores oportunidades. ¿Acaso no es lo que nosotros queremos para nuestros hijos? No debemos dejarnos intimidar por los números, más bien mirar a las personas, sus rostros, escuchar sus historias mientras luchamos por asegurarles nuestra mejor respuesta a su situación. Una respuesta que siempre será humana, justa y fraterna. Cuidémonos de una tentación contemporánea: descartar todo lo que moleste. Recordemos la regla de oro: ''Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes''.

Esta regla nos da un parámetro de acción bien preciso: tratemos a los demás con la misma pasión y compasión con la que queremos ser tratados. Busquemos para los demás las mismas posibilidades que deseamos para nosotros. Acompañemos el crecimiento de los otros como queremos ser acompañados. En definitiva: queremos seguridad, demos seguridad; queremos vida, demos vida; queremos oportunidades, brindemos oportunidades. El parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros. La regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo.

Esta certeza es la que me ha llevado, desde el principio de mi ministerio, a trabajar en diferentes niveles para solicitar la abolición mundial de la pena de muerte. Estoy convencido que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad sólo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito. Recientemente, mis hermanos Obispos aquí, en los Estados Unidos, han renovado el llamamiento para la abolición de la pena capital. No sólo me uno con mi apoyo, sino que animo y aliento a cuantos están convencidos de que una pena justa y necesaria nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación.

En estos tiempos en que las cuestiones sociales son tan importantes, no puedo dejar de nombrar a la Sierva de Dios Dorothy Day, fundadora del Movimiento del trabajador católico. Su activismo social, su pasión por la justicia y la causa de los oprimidos estaban inspirados en el Evangelio, en su fe y en el ejemplo de los santos.

¡Cuánto se ha progresado, en este sentido, en tantas partes del mundo! ¡Cuánto se viene trabajando en estos primeros años del tercer milenio para sacar a las personas de la extrema pobreza! Sé que comparten mi convicción de que todavía se debe hacer mucho más y que, en momentos de crisis y de dificultad económica, no se puede perder el espíritu de solidaridad internacional. Al mismo tiempo, quiero alentarlos a recordar cuán cercanos a nosotros son hoy los prisioneros de la trampa de la pobreza. También a estas personas debemos ofrecerles esperanza. La lucha contra la pobreza y el hambre ha de ser combatida constantemente, en sus muchos frentes, especialmente en las causas que las provocan. Sé que gran parte del pueblo norteamericano hoy, como ha sucedido en el pasado, está haciéndole frente a este problema.

No es necesario repetir que parte de este gran trabajo está constituido por la creación y distribución de la riqueza. El justo uso de los recursos naturales, la aplicación de soluciones tecnológicas y la guía del espíritu emprendedor son parte indispensable de una economía que busca ser moderna pero especialmente solidaria y sustentable. ''La actividad empresarial, que es una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, puede ser una manera muy fecunda de promover la región donde instala sus emprendimientos, sobre todo si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común'' . Y este bien común incluye también la tierra, tema central de la Encíclica que he escrito recientemente para ''entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común''. ''Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos''.

En Laudato si’, aliento el esfuerzo valiente y responsable para ''reorientar el rumbo'' y para evitar las más grandes consecuencias que surgen del degrado ambiental provocado por la actividad humana. Estoy convencido de que podemos marcar la diferencia y no tengo alguna duda de que los Estados Unidos –y este Congreso– están llamados a tener un papel importante. Ahora es el tiempo de acciones valientes y de estrategias para implementar una ''cultura del cuidado'' y una ''aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza''. La libertad humana es capaz de limitar la técnica ; de interpelar ''nuestra inteligencia para reconocer cómo deberíamos orientar, cultivar y limitar nuestro poder''; de poner la técnica al ''servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral''. Sé y confío que sus excelentes instituciones académicas y de investigación pueden hacer una contribución vital en los próximos años.

Un siglo atrás, al inicio de la Gran Guerra, ''masacre inútil'', en palabras del Papa Benedicto XV, nace otro gran norteamericano, el monje cisterciense Thomas Merton. Él sigue siendo fuente de inspiración espiritual y guía para muchos. En su autobiografía escribió: ''Aunque libre por naturaleza y a imagen de Dios, con todo, y a imagen del mundo al cual había venido, también fui prisionero de mi propia violencia y egoísmo. El mundo era trasunto del infierno, abarrotado de hombres como yo, que le amaban y también le aborrecían. Habían nacido para amarle y, sin embargo, vivían con temor y ansias desesperadas y enfrentadas''. Merton fue sobre todo un hombre de oración, un pensador que desafió las certezas de su tiempo y abrió horizontes nuevos para las almas y para la Iglesia; fue también un hombre de diálogo, un promotor de la paz entre pueblos y religiones.

En tal perspectiva de diálogo, deseo reconocer los esfuerzos que se han realizado en los últimos meses y que ayudan a superar las históricas diferencias ligadas a dolorosos episodios del pasado. Es mi deber construir puentes y ayudar lo más posible a que todos los hombres y mujeres puedan hacerlo. Cuando países que han estado en conflicto retoman el camino del diálogo, que podría haber estado interrumpido por motivos legítimos, se abren nuevos horizontes para todos. Esto ha requerido y requiere coraje, audacia, lo cual no significa falta de responsabilidad. Un buen político es aquel que, teniendo en mente los intereses de todos, toma el momento con un espíritu abierto y pragmático. Un buen político opta siempre por generar procesos más que por ocupar espacios .

Igualmente, ser un agente de diálogo y de paz significa estar verdaderamente determinado a atenuar y, en último término, a acabar con los muchos conflictos armados que afligen nuestro mundo. Y sobre esto hemos de ponernos un interrogante: ¿por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad? Tristemente, la respuesta, que todos conocemos, es simplemente por dinero; un dinero impregnado de sangre, y muchas veces de sangre inocente. Frente al silencio vergonzoso y cómplice, es nuestro deber afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas.

Tres hijos y una hija de esta tierra, cuatro personas, cuatro sueños: Abraham Lincoln, la libertad; Martin Luther King, una libertad que se vive en la pluralidad y la no exclusión; Dorothy Day, la justicia social y los derechos de las personas; y Thomas Merton, la capacidad de diálogo y la apertura a Dios. Cuatro representantes del pueblo norteamericano.

Terminaré mi visita a su País en Filadelfia, donde participaré en el Encuentro Mundial de las Familias. He querido que en todo este Viaje Apostólico la familia fuese un tema recurrente. Cuán fundamental ha sido la familia en la construcción de este País. Y cuán digna sigue siendo de nuestro apoyo y aliento. No puedo esconder mi preocupación por la familia, que está amenazada, quizás como nunca, desde el interior y desde el exterior. Las relaciones fundamentales son puestas en duda, como el mismo fundamento del matrimonio y de la familia. No puedo más que confirmar no sólo la importancia, sino por sobre todo, la riqueza y la belleza de vivir en familia.

De modo particular quisiera llamar su atención sobre aquellos componentes de la familia que parecen ser los más vulnerables, es decir, los jóvenes. Muchos tienen delante un futuro lleno de innumerables posibilidades, muchos otros parecen desorientados y sin sentido, prisioneros en un laberinto de violencia, de abuso y desesperación. Sus problemas son nuestros problemas. No nos es posible eludirlos. Hay que afrontarlos juntos, hablar y buscar soluciones más allá del simple tratamiento nominal de las cuestiones. Aun a riesgo de simplificar, podríamos decir que existe una cultura tal que empuja a muchos jóvenes a no poder formar una familia porque están privados de oportunidades de futuro. Sin embargo, esa misma cultura concede a muchos otros, por el contrario, tantas oportunidades, que también ellos se ven disuadidos de formar una familia.

Una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad, como hizo Abraham Lincoln; cuando genera una cultura que permita a sus hombres ''soñar'' con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King; cuando lucha por la justicia y la causa de los oprimidos, como hizo Dorothy Day en su incesante trabajo; siendo fruto de una fe que se hace diálogo y siembra paz, al estilo contemplativo de Merton.

Me he animado a esbozar algunas de las riquezas de su patrimonio cultural, del alma de su pueblo. Me gustaría que esta alma siga tomando forma y crezca, para que los jóvenes puedan heredar y vivir en una tierra que ha permitido a muchos soñar. Que Dios bendiga a América''.

Después de su discurso, el portavoz Boehner acompañó al Papa por la Sala de las Estatuas donde se encuentra también la de Fray Junípero Serra hasta llegar a la Sala de la Cúpula donde se hizo entrega a la Biblioteca del Congreso de una preciosa edición de la Biblia. Posteriormente ambos, acompañados por los líderes del Congreso y los miembros del séquito papal, se asomaron al balcón desde el cual el Santo Padre saludó y bendijo a la multitud reunida en la zona monumental del National Mall.


''Buenos días a todos Ustedes -dijo en español- Les agradezco su acogida y su presencia. Agradezco los personajes más importantes que hay aquí, los niños. Quiero pedirle a Dios que los bendiga. Señor, Padre nuestro de todos, bendice a este pueblo, bendice a cada uno de ellos, bendice a sus familias, dales lo que más necesiten. Y les pido, por favor, a ustedes que recen por mí y, si entre ustedes hay algunos que no creen o no pueden rezar, les pido, por favor, que me deseen cosas buenas. Thank you. Thank you very much. And God bless America.''

A las personas sin techo: No hay ningún motivo social, moral o del tipo que sea para aceptar la falta de alojamiento


Ciudad del Vaticano, 25 de septiembre de 2015 (Vis).-Después de su discurso ante el Congreso de Estados Unidos, el Papa se trasladó a la iglesia de San Patricio, la primera parroquia de Washington, fundada en 1794 para ofrecer servicio pastoral a los obreros irlandeses que construían la Cas Blanca y el Capitolio donde se trasladaría en 1880 el gobierno estadounidense cuya sede hasta entonces era Filadelfia. La iglesia cuenta con un centro de instrucción y asistencia sanitaria para los indigentes dedicado al cardenal James Hickey, arzobispo de Washington, entre 1980 y 2000, que fue el artífice de las prestaciones sanitarias diocesanas para los necesitados y los emigrantes. El cardenal decidió pasar sus últimos años de vida en un centro para ancianos sin recursos de las Hermanitas de los Pobres.

Francisco llegó poco después de las 11 de ayer (las 17, hora de Roma) a la iglesia donde le esperaban unas doscientas personas sin hogar a las que saludó con un ''Gracias por recibirme y por el esfuerzo que han hecho para que este encuentro se realizase''. Después, habló de la importancia que había tenido en su vida San José, a quien reveló que recurría cuando estaba medio ''apretado''. ''Ustedes -dijo- me recuerdan a san José. Sus rostros me hablan del suyo''.

''En la vida de José -prosiguió. hubo situaciones difíciles de enfrentar. Una de ellas fue cuando María estaba para dar a luz... a Jesús … y no había alojamiento para ellos. Me imagino a José, con su esposa a punto de tener a su hijo, sin un techo, sin casa, sin alojamiento. El Hijo de Dios entró en este mundo como uno que no tiene casa. El Hijo de Dios entró como un “homeless”. El Hijo de Dios supo lo que es comenzar la vida sin un techo''.

''Podemos imaginar las preguntas de José en ese momento: ¿Cómo el Hijo de Dios no tiene un techo para vivir? ¿Por qué estamos sin hogar, por qué estamos sin un techo? Son preguntas que muchos de ustedes pueden hacerse a diario, y se las hacen. Al igual que José se cuestionan: ¿Por qué estamos sin un techo, sin un hogar? Y a los que tenemos techo y hogar son preguntas que nos harán bien también: ¿Por qué estos hermanos nuestros están sin hogar, por qué estos hermanos nuestros no tienen un techo?

Las preguntas de José ''siguen presentes hoy, acompañando a todos los que a lo largo de la historia han vivido y están sin un hogar. José era un hombre que se hizo preguntas pero, sobre todo, era un hombre de fe. Y fue la fe la que le permitió a José poder encontrar luz en ese momento que parecía todo a oscuras; fue la fe la que lo sostuvo en las dificultades de su vida. Por la fe, José supo salir adelante cuando todo parecía detenerse. Ante situaciones injustas, y dolorosas, la fe nos aporta esa luz que disipa la oscuridad. Al igual que a José, la fe nos abre a la presencia silenciosa de Dios en toda vida, en toda persona, en toda situación. Él está presente en cada uno de ustedes, en cada uno de nosotros''.

''Quiero ser muy claro. No hay ningún motivo social, moral o del tipo que sea para aceptar la falta de alojamiento -recalcó Francisco- Son situaciones injustas, pero sabemos que Dios está sufriéndolas con nosotros, está viviéndolas a nuestro lado. No nos deja solos. Jesús no solo quiso solidarizarse con cada persona, no solo quiso que nadie sienta o viva la falta de su compañía, y de su auxilio, y de su amor. Él mismo se ha identificado con todos aquellos que sufren, que lloran, que padecen alguna injusticia. Él lo dice claramente: ''Tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero y me dieron alojamiento''.

''Es la fe la que nos hace saber que Dios está con ustedes, que Dios está en medio nuestro y su presencia nos moviliza a la caridad. Esa caridad que nace de la llamada de un Dios que sigue golpeando nuestra puerta, la puerta de todos para invitarnos al amor, a la compasión, a la entrega de unos por otros. Jesús sigue golpeando nuestras puertas, nuestra vida. No lo hace mágicamente, no lo hace con artilugios, o con carteles luminosos o con fuegos artificiales. Jesús sigue golpeando nuestra puerta en el rostro del hermano, en el rostro del vecino, en el rostro del que está a nuestro lado''.

El Papa señaló que uno de los modos más eficaces de ayuda es la oración porque ''nos une, nos hace hermanos … y nos recuerda una verdad hermosa que a veces olvidamos. En la oración, todos aprendemos a decir Padre, papá, y cuando decimos Padre, papá, en ella nos encontramos como hermanos. En la oración, no hay ricos y pobres, hay hijos y hermanos. En la oración no hay personas de primera o de segunda, hay fraternidad. En la oración es donde nuestro corazón encuentra la fuerza para no volverse insensible, frío ante las situaciones de injusticias . En la oración, Dios nos sigue llamando y levantando a la caridad''.
''¡Qué bien nos hace rezar juntos, qué bien nos hace encontrarnos en ese espacio donde nos miramos como hermanos y nos reconocemos los unos necesitados del apoyo de los otros!- exclamó- Y hoy quiero rezar con ustedes, quiero unirme a ustedes, porque necesito su apoyo, y su cercanía. Quiero invitarlos a rezar juntos, los unos por los otros, los unos con los otros. Así podemos continuar con este sostén que nos ayuda a vivir la alegría de saber que Jesús siempre está en medio nuestro. Y que Jesús nos ayude a solucionar las injusticias que Él conoció primero. La de no tener casa. ¿Se animan a rezar juntos? Yo empiezo en castellano y ustedes siguen en inglés''.

Todos los presentes y el Papa rezaron juntos entonces el Padre Nuestro. Antes de irse Francisco los bendijo con estas palabras: Que el Señor los bendiga y los proteja;que el Señor los mire con agrado y les muestre su bondad; que el Señor los mire con amor y les conceda su paz'' y añadió : ''Por favor, no se olviden de rezar por mí. Gracias.''

Acabado el encuentro Francisco se trasladó a la Nunciatura y desde allí a la base aérea Andrews desde donde emprendió el vuelo a Nueva York, la segunda etapa de su viaje a Estados Unidos.



Visperas con el clero y los consagrados y consagradas en la catedral de New York: Gratitud y laboriosidad son los dos pilares de la vida espiritual


Ciudad del Vaticano, 25 de septiembre de 2015 (Vis).-El Papa Francisco llegó al aeropuerto John Kennedy de New York a las 17.00 ( 23,00, hora de Roma), donde fue recibido por el cardenal arzobispo Timothy Michael Dolan, por el obispo de Brooklyn, Nicholas A. Di Marzio, a quienes acompañaba el Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, arzobispo Bernardito C. Auza. También estaban presentes, el Gobernador del Estado de New York, Andrew Cuomo y el alcalde de la ciudad Bill de Blasio. Desde allí el Santo Padre se trasladó en helicóptero al helipuerto de Brooklyn donde subió a bordo del papamóvil que lo llevaría a la catedral de San Patricio para celebrar las vísperas con el clero y los religiosos y religiosas allí reunidos.

El Papa, antes de comenzar su homilía, recordó a ''sus hermanos islámicos'' que hoy celebran el Día del Sacrificio. ''Hubiera querido que mi saludo fuese más caluroso'', dijo, haciendo patente su cercanía ante la tragedia de la Meca. ''En este momento de oración, me uno, y nos unimos, en la plegaria a Dios, nuestro Padre todopoderoso y misericordioso'', afirmó.

Después se refirió a la catedral de San Patricio, ''construida a lo largo de muchos años con el sacrificio de tantos hombres y mujeres'' , que es ''el símbolo del trabajo de generaciones de sacerdotes, religiosos y laicos americanos que han contribuido a la edificación de la Iglesia en los Estados Unidos....Muchos lo hicieron a costa de grandes sacrificios y con una caridad heroica. Pienso, por ejemplo, en santa Isabel Ana Seton, cofundadora de la primera escuela católica gratuita para niñas en los Estados Unidos, o en san Juan Neumann, fundador del primer sistema de educación católica en este el País.

''He venido a rezar con ustedes, sacerdotes, consagradas, consagrados, para que nuestra vocación siga construyendo el gran edificio del Reino de Dios en este País -afirmó- Sé que ustedes, como cuerpo presbiteral, junto con el Pueblo de Dios, recientemente han sufrido mucho a causa de la vergüenza provocada por tantos hermanos que han herido y escandalizado a la Iglesia en sus hijos más indefensos. Con las palabras del Apocalipsis, les digo que ustedes ''vienen de la gran tribulación'' Los acompaño en este momento de dolor y dificultad, así como agradezco a Dios el servicio que realizan acompañando al Pueblo de Dios''.

A continuación, para ayudarles ''a seguir en el camino de la fidelidad a Jesucristo'', el Obispo de Roma indicó dos aspectos: la gratitud y la laboriosidad.

Hablando de la gratitud observó que ''la alegría de los hombres y mujeres que aman a Dios atrae a otros; los sacerdotes y los consagrados están llamados a descubrir y manifestar un gozo permanente por su vocación. La alegría brota de un corazón agradecido. Verdaderamente, hemos recibido mucho, tantas gracias, tantas bendiciones, y nos alegramos. Nos hará bien volver sobre nuestra vida con la gracia de la memoria. Memoria del asombro que produce en nuestro corazón el encuentro con Jesucristo. ….Pedir la gracia de la memoria para hacer crecer el espíritu de gratitud''.

''Un corazón agradecido busca espontáneamente servir al Señor y llevar un estilo de vida de trabajo intenso -dijo introduciendo el aspecto de la laboriosidad- El recuerdo de lo mucho que Dios nos ha dado nos ayuda a entender que la renuncia a nosotros mismos para trabajar por Él y por los demás es el camino privilegiado para responder a su gran amor. Sin embargo, y para ser honestos, tenemos que reconocer con qué facilidad se puede apagar este espíritu de generoso sacrificio personal. Esto puede suceder de dos maneras, y las dos maneras son ejemplo de la ''espiritualidad mundana'', que nos debilita en nuestro camino...de servicio y oscurece la fascinación, el estupor, del primer encuentro con Jesucristo''.

''Podemos caer en la trampa de medir el valor de nuestros esfuerzos apostólicos con los criterios de la eficiencia, de la funcionalidad y del éxito externo, que rige el mundo de los negocios. Ciertamente, estas cosas son importantes. Se nos ha confiado una gran responsabilidad y justamente por ello el Pueblo de Dios espera de nosotros una correspondencia. Pero...la cruz nos indica una forma distinta de medir el éxito: a nosotros nos corresponde sembrar, y Dios ve los frutos de nuestras fatigas. Si alguna vez nos pareciera que nuestros esfuerzos y trabajos se desmoronan y no dan fruto, tenemos que recordar que nosotros seguimos a Jesucristo, cuya vida, humanamente hablando, acabó en un fracaso: en el fracaso de la cruz''.

''El otro peligro -advirtió- surge cuando somos celosos de nuestro tiempo libre. Cuando pensamos que las comodidades mundanas nos ayudarán a servir mejor... Poco a poco, pero de forma inexorable, disminuye nuestro espíritu de sacrificio, nuestro espíritu de renuncia y de trabajo. Y además nos aleja de las personas que sufren la pobreza material y se ven obligadas a hacer sacrificios más grandes que los nuestros, sin ser consagrados. El descanso es necesario, así como un tiempo para el ocio y el enriquecimiento personal, pero debemos aprender a descansar de manera que aumente nuestro deseo de servir generosamente. La cercanía a los pobres, a los refugiados, a los inmigrantes, a los enfermos, a los explotados, a los ancianos que sufren la soledad, a los encarcelados y a tantos otros pobres de Dios nos enseñará otro tipo de descanso, más cristiano y generoso''.

''Gratitud y laboriosidad: estos son los dos pilares de la vida espiritual que deseaba compartir con ustedes, sacerdotes, religiosas y religiosos, esta tarde -dijo el Papa al final- Les doy las gracias por sus oraciones y su trabajo. … Quisiera, de modo especial, expresar mi admiración y mi gratitud a las religiosas de los Estados Unidos. ¿Qué sería de la Iglesia sin ustedes? Mujeres fuertes, luchadoras; con ese espíritu de coraje que las pone en la primera línea del anuncio del Evangelio. A ustedes, religiosas, hermanas y madres de este pueblo, quiero decirles.. un ''gracias'' muy grande… y decirles también que las quiero mucho''.

''Sé que muchos de ustedes -concluyó- están afrontando el reto que supone la adaptación a un panorama pastoral en evolución. Al igual que san Pedro, les pido que, ante cualquier prueba que deban enfrentar, no pierdan la paz y respondan como hizo Cristo: dio gracias al Padre, tomó su cruz y miró hacia delante''.

Así finalizó la primera jornada del Papa en Nueva York. Hoy, 25 de septiembre, Francisco pronunciará un discurso ante la Asamblea de las Naciones Unidas, participará en un encuentro interreligioso en Ground Zero, visitará a las familias de emigrantes en Harlem y celebrará misa en el Madison Square Garden.



Aviso


Ciudad del Vaticano, 25 de septiembre de 2015 (Vis).-Con motivo del viaje apostólico del Santo Padre el Vis transmitirá su boletín habitual tanto el sábado, 26, como el domingo, 27 de septiembre.

jueves, 24 de septiembre de 2015

El Papa en la Casa Blanca: Como hijo de emigrantes me alegra estar en un país construido en gran parte por sus familias


Ciudad del Vaticano, 24 de septiembre de 2015 (Vis).-Más de doscientas mil personas esperaban ayer al Papa Francisco fuera de la Casa Blanca donde poco después de las 9.00 (hora local, 15.00 hora de Roma) fue acogido por el Presidente Barack Obama y la First Lady, Michelle Obama que lo acompañaron hasta el podio construido en el parque de la residencia presidencial donde ante 20.000 personas el Santo Padre pronunció su primer discurso en Estados Unidos.

Un discurso en el que afirmó que como hijo de una familia de inmigrantes, le alegraba estar en un país, construido en gran parte por tales familias y que los católicos estadounidenses estaban comprometidos en la construcción de una sociedad tolerante e incluyente en la que se salvaguardasen los derechos de las personas y comunidades y se rechazase toda forma de discriminación injusta. El Papa recordó también la importancia del derecho a la libertad religiosa y el deber de todos de preservarla y defenderla de todo lo que pudiera ponerla en peligro o comprometerla.

Francisco elogió la iniciativa de Barack Obama encaminada a la reducción de la contaminación atmosférica. ''Reconociendo la urgencia también a mí me parece evidente que el cambio climático es un problema que no se puede dejar a la próxima generación-dijo-. Con respecto al cuidado de nuestra ''casa común'', estamos viviendo en un momento crítico de la historia. Todavía tenemos tiempo para hacer los cambios necesarios para lograr ''un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar''. Estos cambios exigen que tomemos conciencia seria y responsablemente, no sólo del tipo de mundo que podríamos estar dejando a nuestros hijos, sino también de los millones de personas que viven bajo un sistema que les ha ignorado. Nuestra casa común ha formado parte de este grupo de excluidos, que clama al cielo y afecta fuertemente a nuestros hogares, nuestras ciudades y nuestras sociedades. Usando una frase significativa del reverendo Martin Luther King, podríamos decir que hemos incumplido un pagaré y ahora es el momento de saldarlo... La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común. Como cristianos movidos por esta certeza, queremos comprometernos con el cuidado consciente y responsable de nuestra casa común''.

El Santo Padre no olvidó citar los recientes esfuerzos para ''reparar relaciones rotas y abrir nuevas puertas a la cooperación dentro de nuestra familia humana'' que ''constituyen pasos positivos en el camino de la reconciliación, la justicia y la libertad''. ''Me gustaría -dijo-que todos los hombres y mujeres de buena voluntad de esta gran Nación apoyaran las iniciativas de la comunidad internacional para proteger a los más vulnerables de nuestro mundo y para suscitar modelos integrales e inclusivos de desarrollo, para que nuestros hermanos y hermanas en todas partes gocen de la bendición de la paz y la prosperidad que Dios quiere para todos sus hijos''.

''Señor Presidente -concluyó- una vez más, le agradezco su acogida, y tengo puestas grandes esperanzas en estos días en su País. ¡Que Dios bendiga a América!''.

Al final de la ceremonia de bienvenida, el Papa y el Presidente se dirigieron al Estudio Oval donde tuvo lugar el intercambio de dones y el coloquio privado al que asistieron los familiares de Obama. El regalo del Pontífice fue una medalla de bronce del VIII Encuentro Mundial de las Familias que se celebra el 27 de septiembre en Filadelfia.


Encuentro con los obispos estadounidenses: No se repitan nunca más los crímenes del pasado


Ciudad del Vaticano, 24 de septiembre de 2015 (Vis).-Los desafíos de una nación cuyos vastísimos recursos requieren responsabilidades morales no indiferentes en un mundo que busca nuevos equilibrios de paz, prosperidad e integración, el imperativo de que los ''crímenes'' contra las víctimas de abusos no se repitan nunca más, la necesidad del diálogo frente al lenguaje duro y belicoso, la defensa de los excluidos, de los emigrantes y del ambiente, fueron algunos de los temas que el Papa Francisco abordó ayer en la catedral de San Mateo Apóstol de Washington durante su encuentro con el episcopado de Estados Unidos y del que ofrecemos amplios extractos a continuación.

''Mi primera palabra es de agradecimiento a Dios por el dinamismo del Evangelio que ha hecho que la Iglesia de Cristo crezca con fuerza en estas tierras y le ha permitido ofrecer su aportación generosa, en el pasado y en la actualidad, a la sociedad estadounidense y al mundo.... Me alegro del firme compromiso de su Iglesia a favor de la vida y de la familia, motivo principal de mi visita. Sigo con atención el enorme esfuerzo que realizan para acoger e integrar a los inmigrantes que siguen llegando a Estados Unidos con la mirada de los peregrinos que se embarcan en busca de sus prometedores recursos de libertad y prosperidad. Admiro los esfuerzos que dedican a la misión educativa en sus escuelas a todos los niveles y a la caridad en sus numerosas instituciones. Son actividades llevadas a cabo muchas veces sin que se reconozca su valor y sin apoyo y, en todo caso, heroicamente sostenidas con la aportación de los pobres, porque esas iniciativas brotan de un mandato sobrenatural que no es lícito desobedecer. Conozco bien la valentía con que han afrontado momentos oscuros en su itinerario eclesial sin temer a la autocrítica ni evitar humillaciones y sacrificios, sin ceder al miedo de despojarse de cuanto es secundario con tal de recobrar la credibilidad y la confianza propia de los Ministros de Cristo, como desea el alma de su pueblo. Sé cuánto les ha hecho sufrir la herida de los últimos años, y he seguido de cerca su generoso esfuerzo por curar a las víctimas, consciente de que, cuando curamos, también somos curados, y por seguir trabajando para que esos crímenes no se repitan nunca más''.

''Les hablo como Obispo de Roma, llamado por Dios...desde una tierra también americana, para custodiar la unidad de la Iglesia universal y para animar en la caridad el camino de todas las Iglesias particulares, para que progresen en el conocimiento, en la fe y en el amor a Cristo....Conozco bien el reto de sembrar el Evangelio en el corazón de hombres procedentes de mundos diversos, a menudo endurecidos por el arduo camino recorrido antes de llegar. No me es ajeno el cansancio de establecer la Iglesia entre llanuras, montañas, ciudades y suburbios de un territorio a menudo inhóspito, en el que las fronteras siempre son provisionales, las respuestas obvias no perduran y la llave de entrada requiere conjugar el esfuerzo épico de los pioneros exploradores con la sabiduría prosaica y la resistencia de los sedentarios que controlan el territorio alcanzado''.

''No es mi intención trazar un programa o delinear una estrategia... No pretendo decirles lo que hay que hacer, porque todos sabemos lo que el Señor nos pide. Prefiero más bien realizar de nuevo ese esfuerzo –antiguo y siempre nuevo– de preguntarnos por los caminos a seguir... el espíritu con que tenemos que actuar. Somos obispos de la Iglesia, pastores constituidos por Dios para apacentar su grey. Nuestra mayor alegría es ser pastores, y nada más que pastores, con un corazón indiviso y una entrega personal irreversible. La esencia de nuestra identidad se ha de buscar en la oración asidua, en la predicación y el apacentar''.

''No una oración cualquiera, sino la unión familiar con Cristo, donde poder encontrar cotidianamente su mirada y escuchar la pregunta que nos dirige a todos: ''¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?'' . Y poderle responder serenamente: ''Señor, aquí está tu madre, aquí están tus hermanos. Te los encomiendo, son aquellos que tú me has confiado''.

''No una predicación de doctrinas complejas, sino el anuncio gozoso de Cristo, muerto y resucitado por nosotros. Que el estilo de nuestra misión suscite en cuantos nos escuchan la experiencia del ''por nosotros'' de este anuncio: ... que la cercanía del Pastor despierte en ellos la nostalgia del abrazo del Padre. Estén atentos a que la grey encuentre siempre en el corazón del Pastor esa reserva de eternidad que ansiosamente se busca en vano en las cosas del mundo''.

''No apacentarse a sí mismos, sino saber retroceder, abajarse, descentrarse, para alimentar con Cristo a la familia de Dios. Vigilar sin descanso, elevándose para abarcar con la mirada de Dios a la grey que sólo a él pertenece. ...No mirar hacia abajo, a la propia autoreferencialidad, sino siempre hacia el horizonte de Dios, que va más allá de lo que somos capaces de prever o planificar. Vigilar también sobre nosotros mismos, para alejar la tentación del narcisismo, que ciega los ojos del pastor, hace irreconocible su voz y su gesto estéril''.

''Ciertamente es útil al obispo tener la prudencia del líder y la astucia del administrador, pero nos perdemos inexorablemente cuando confundimos el poder de la fuerza con la fuerza de la impotencia, a través de la cual Dios nos ha redimido. Es necesario que el obispo perciba lúcidamente la batalla entre la luz y la oscuridad que se combate en este mundo. Pero, ay de nosotros si convertimos la cruz en bandera de luchas mundanas, olvidando que la condición de la victoria duradera es dejarse despojarse y vaciarse de sí mismo. Sé bien que tienen muchos desafíos, que a menudo es hostil el campo donde siembran y no son pocas las tentaciones de encerrarse en el recinto de los temores, a lamerse las propias heridas, llorando por un tiempo que no volverá y preparando respuestas duras a las resistencias ya de por sí ásperas. Y, sin embargo, somos artífices de la cultura del encuentro. Somos sacramento viviente del abrazo entre la riqueza divina y nuestra pobreza. Somos testigos del abajamiento y la condescendencia de Dios, que precede en el amor incluso nuestra primera respuesta''.

''El diálogo es nuestro método, no por astuta estrategia sino por fidelidad a Aquel que nunca se cansa de pasar una y otra vez por las plazas de los hombres... Por tanto, la vía es el diálogo ...No me cansaré de animarlos a dialogar sin miedo.... No tengan miedo de emprender el éxodo necesario en todo diálogo auténtico. De lo contrario no se puede entender las razones de los demás, ni comprender plenamente que el hermano al que llegar y rescatar, con la fuerza y la cercanía del amor, cuenta más que las posiciones que consideramos lejanas de nuestras certezas, aunque sean auténticas. El lenguaje duro y belicoso de la división no es propio del Pastor, no tiene derecho de ciudadanía en su corazón y, aunque parezca por un momento asegurar una hegemonía aparente, sólo el atractivo duradero de la bondad y del amor es realmente convincente...Recordar que la identidad de la Iglesia de Jesús no está garantizada por el ''fuego del cielo que consume'' , sino por el secreto calor del Espíritu que ''sana lo que sangra, dobla lo que es rígido, endereza lo que está torcido''.

''La gran misión que el Señor nos confía, la llevamos a cabo en comunión, de modo colegial. ¡Está ya tan desgarrado y dividido el mundo! La fragmentación es ya de casa en todas partes. Por eso, la Iglesia, ''túnica inconsútil del Señor'', no puede dejarse dividir, fragmentar o enfrentarse.... Es imperativo, por tanto, cuidar dicha unidad, custodiarla, favorecerla, testimoniarla como signo e instrumento que, más allá de cualquier barrera, une naciones, razas, clases, generaciones. Este servicio a la unidad es particularmente importante para su amada nación, cuyos vastísimos recursos materiales y espirituales, culturales y políticos, históricos y humanos, científicos y tecnológicos requieren responsabilidades morales no indiferentes en un mundo abrumado y que busca con afán nuevos equilibrios de paz, prosperidad e integración... Así que les animo a hacer frente a los desafíos de nuestro tiempo. En el fondo de cada uno de ellos está siempre la vida como don y responsabilidad. El futuro de la libertad y la dignidad de nuestra sociedad dependen del modo en que sepamos responder a estos desafíos''.

''Las víctimas inocentes del aborto, los niños que mueren de hambre o bajo las bombas, los inmigrantes se ahogan en busca de un mañana, los ancianos o los enfermos, de los que se quiere prescindir, las víctimas del terrorismo, de las guerras, de la violencia y del tráfico de drogas, el medio ambiente devastado por una relación predatoria del hombre con la naturaleza, en todo esto está siempre en juego el don de Dios, del que somos administradores nobles, pero no amos. No es lícito por tanto eludir dichas cuestiones o silenciarlas. No menos importante es el anuncio del Evangelio de la familia que, en el próximo Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia, tendré ocasión de proclamar con fuerza junto a ustedes y a toda la Iglesia''.

''Estos aspectos irrenunciables de la misión de la Iglesia pertenecen al núcleo de lo que nos ha sido transmitido por el Señor. Por eso tenemos el deber de custodiarlos y comunicarlos, aun cuando la mentalidad del tiempo se hace impermeable y hostil a este mensaje. Los animo a ofrecer este testimonio con los medios y la creatividad del amor y la humildad de la verdad. Esto no sólo requiere proclamas y anuncios externos, sino también conquistar espacio en el corazón de los hombres y en la conciencia de la sociedad. Para ello, es muy importante que la Iglesia en los Estados Unidos sea también un hogar humilde que atraiga a los hombres por el encanto de la luz y el calor del amor.... Solamente una Iglesia que sepa reunir en torno al ''fuego'' es capaz de atraer. Ciertamente, no un fuego cualquiera, sino aquel que se ha encendido en la mañana de Pascua''.

''Antes de concluir estas reflexiones, permítanme hacerles aún dos recomendaciones que considero importantes. La primera se refiere a su paternidad episcopal. Sean Pastores cercanos a la gente... Esta cercanía ha de expresarse de modo especial con sus sacerdotes....Cuiden sus fuentes espirituales para que no caigan en la tentación de convertirse en notarios y burócratas, sino que sean expresión de la maternidad de la Iglesia que engendra y hace crecer a sus hijos''.


''Mi segunda recomendación se refiere a los inmigrantes. Pido disculpas si hablo en cierto modo casi in causa propia. La iglesia en Estados Unidos conoce como nadie las esperanzas del corazón de los inmigrantes. Ustedes siempre han aprendido su idioma, apoyado su causa, integrado sus aportaciones, defendido sus derechos, promovido su búsqueda de prosperidad, mantenido encendida la llama de su fe. Incluso ahora, ninguna institución estadounidense hace más por los inmigrantes que sus comunidades cristianas. Ahora tienen esta larga ola de inmigración latina en muchas de sus diócesis. No sólo como Obispo de Roma, sino también como un Pastor venido del sur, siento la necesidad de darles las gracias y de animarles. Tal vez no sea fácil para ustedes leer su alma; quizás sean sometidos a la prueba por su diversidad. En todo caso, sepan que también tienen recursos que compartir. Por tanto, acójanlos sin miedo. Ofrézcanles el calor del amor de Cristo y descifrarán el misterio de su corazón. Estoy seguro de que, una vez más, esta gente enriquecerá a su País y a su Iglesia''.

Canonización de Fray Junípero Serra: Jesús no dio una lista selectiva de quienes eran dignos de recibir su mensaje


Ciudad del Vaticano, 24 de septiembre de 2015 (Vis).-Fray Junípero Serra (1713-1784) llamado ''el apóstol de California'' fue canonizado ayer por el Papa Francisco durante una solemne misa celebrada en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción. Bajo esa advocación la Virgen es, desde 1847, Patrona de Estados Unidos.

El nuevo santo, natural de Mallorca (España), fue misionero primero en México, donde aprendió la lengua Pame para enseñar a los indígenas el catecismo y las oraciones ordinarias que tradujo para ellos. También fue maestro de novicios en el Colegio apostólico de San Fernando En 1767, los jesuitas fueron expulsados de las misiones de Baja California que se confiaron a los franciscanos. Fray Junípero es nombrado Superior y llega con 14 compañeros a ese territorio en 1768, donde funda la primera misión de San Diego. Viaja posteriormene a la Alta California y allí funda las misiones de San Carlos de Monterrey, San Anselmo, San Gabriel y San Luis Obispo. Solo en California recorrió 9.900 kilómetros y 5.400 millas marinas, para fundar nueve misiones de las que se derivan los nombres franciscanos de ciudades californianas como San Francisco, San Diego o Los Angeles. Fue beatificado por Juan Pablo II en 1988.

En su homilía el Papa citó las palabras de San Pablo en la Carta a los Filipenses. ''Alégraos siempre en el Señor. Repito: Alégraos''. ''Una invitación -dijo- que se hace eco del deseo que todos experimentamos a de una vida plena, a una vida con sentido, a una vida con alegría....Hay algo dentro de nosotros que nos invita a la alegría y a no conformarnos con placebos que siempre quieren contentarnos. Pero a su vez, vivimos las tensiones de la vida cotidiana. Son muchas las situaciones que parecen poner en duda esta invitación. La propia dinámica a la que muchas veces nos vemos sometidos parece conducirnos a una resignación triste que poco a poco se va transformando en acostumbramiento, con una consecuencia letal: anestesiarnos el corazón''.

''No queremos que la resignación sea el motor de nuestra vida -recalcó Francisco- no queremos que el acostumbramiento se apodere de nuestros días, Por eso podemos preguntarnos, ¿cómo hacer para que no se nos anestesie el corazón? ¿Cómo profundizar la alegría del Evangelio en las diferentes situaciones de nuestra vida? Jesús lo dijo a los discípulos de ayer y nos lo dice a nosotros hoy: ¡vayan!, ¡anuncien! La alegría del evangelio se experimenta, se conoce y se vive solamente tan solo dándola, dándose''

El espíritu del mundo ''nos invita al conformismo, a la comodidad; frente a este espíritu humano ''hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo'' . Tenemos la responsabilidad de anunciar el mensaje de Jesús. Porque la fuente de nuestra alegría ''nace de ese deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva. A esto el Señor nos invita hoy y nos dice: La alegría el cristiano la experimenta en la misión: ''Vayan a las gentes de todas las naciones'' La alegría el cristiano la encuentra en una invitación: Vayan y anuncien... y la renueva con una llamada: Vayan y unjan''.

Jesús envía a los discípulos a todas las naciones y a todas las gentes. ''Y en ese ''todos'' de hace dos mil años -señaló Francisco- estábamos también nosotros. Jesús no da una lista selectiva de quién sí y quién no, de quiénes son dignos o no de recibir su mensaje, y su presencia. Por el contrario, abrazó siempre la vida tal cual como ésta se le presentaba. Con rostro de dolor, hambre, enfermedad, pecado. Con rostro de heridas, de sed, de cansancio. Con rostro de dudas y de piedad. Lejos de esperar una vida maquillada, decorada, trucada, la abrazó como venía a su encuentro. Aunque fuera una vida que muchas veces se presenta derrotada, sucia, destruida. A ''todos'' dijo Jesús, a todos, vayan y anuncien; a toda esa vida como es está y no como nos gustaría que fuese, vayan y abracen en mi nombre. Vayan al cruce de los caminos, vayan… a anunciar sin miedo, sin prejuicios, sin superioridad, sin purismos a todo aquel que ha perdido la alegría de vivir, vayan a anunciar el abrazo misericordioso del Padre. Vayan a aquellos que viven con el peso del dolor, del fracaso, del sentir una vida truncada y anuncien la locura de un Padre que busca ungirlos con el óleo de la esperanza, de la salvación. Vayan a anunciar que el error, las ilusiones engañosas, las equivocaciones, no tienen la última palabra en la vida de una persona. Vayan con el óleo que calma las heridas y restaura el corazón''.

La misión ''no nace nunca de un proyecto perfectamente elaborado o de un manual muy bien estructurado y planificado; la misión siempre nace de una vida que se sintió buscada y sanada, encontrada y perdonada. La misión nace de experimentar una y otra vez la unción misericordiosa de Dios. La Iglesia, el Pueblo santo de Dios, sabe transitar los caminos polvorientos de la historia atravesados tantas veces por conflictos, injusticias, y violencia para ir a encontrar a sus hijos y hermanos. El santo Pueblo fiel de Dios, no le teme al error; le teme al encierro, a la cristalización en elites, al aferrarse a las propias seguridades. Sabe que el encierro en sus múltiples formas es la causa de tantas resignaciones. Por eso, ''salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo'' .

''Hoy estamos aquí, podemos estar aquí -afirmó el Pontífice- porque hubo muchos que se animaron a responder a esta llamada, muchos que creyeron que ''la vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad'' . Somos hijos de la audacia misionera de tantos que prefirieron no encerrarse ''en las estructuras que nos dan una falsa contención… en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta''. Somos deudores de una tradición, de una cadena de testigos que han hecho posible que la Buena Nueva del Evangelio siga siendo generación tras generación Nueva y Buena''.

''Y hoy recordamos a uno de esos testigos que supo testimoniar en estas tierras la alegría del Evangelio, Fray Junípero Serra. Supo vivir lo que es ''la Iglesia en salida'', esta Iglesia que sabe salir e ir por los caminos, para compartir la ternura reconciliadora de Dios. Supo dejar su tierra, sus costumbres, se animó a abrir caminos, supo salir al encuentro de tantos aprendiendo a respetar sus costumbres y peculiaridades. Aprendió a gestar y a acompañar la vida de Dios en los rostros de los que iba encontrando haciéndolos sus hermanos. Junípero buscó defender la dignidad de la comunidad nativa, protegiéndola de cuantos la habían abusado. Abusos que hoy nos siguen provocando desagrado, especialmente por el dolor que causan en la vida de tantos''..

Fray Junípero ''tuvo un lema que inspiró sus pasos y plasmó su vida: supo decir, pero sobre todo especialmente supo vivir diciendo: ''siempre adelante''. Esta fue la forma que Junípero encontró para vivir la alegría del Evangelio, para que no se le anestesiara el corazón. Fue siempre adelante, porque el Señor espera; siempre adelante, porque el hermano espera; siempre adelante, por todo lo que aún le quedaba por vivir; fue siempre adelante. Que, como él ayer, hoy nosotros podamos decir: ''siempre adelante'', concluyó el Papa.

Después de la misa de canonización el Santo Padre se desplazó al nuevo Seminario Archidiocesano San Juan Pablo II, inaugurado en 2011, donde residen 47 seminaristas que esperaban a Francisco a la entrada de esa institución. El Papa descubrió una placa conmemorativa de su visita y regresó a la nunciatura de Washington donde pernoctó.

Hoy, 24 de septiembre el Santo Padre pronunciará a las 10.00 (hora local, 16.00 hora de Roma) un discurso ante el Congreso reunido en sesión conjunta y posteriormente encontrará a las personas sin hogar en la parroquia de San Patricio. Tras el encuentro y la despedida de la nunciatura apostólica de Washington, emprenderá el vuelo a Nueva York, donde aterrizará a las 17.00 (hora local, 23.00 hora de Roma). Su jornada concluirá con la celebración de las vísperas en la catedral de San Patricio.


Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 24 de septiembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre:

-Aceptó la renuncia del arzobispo Calogero La Piana SDB, al gobierno pastoral de la arquidiócesis de Messina-Lipari-Santa Lucía del Mela (Italia) en conformidad con el canon 401 párrafo 2 del CIC.

-Aceptó la renuncia del obispo Giacomo Lanzetti al gobierno pastoral de la diócesis de Alba (Italia) en conformidad con el canon 401 párrafo 2 del CIC.

-Aceptó la renuncia del obispo Ricardo Oscar Faider al gobierno pastoral de la diócesis de Goya (Argentina) por límite de edad. Le sucede el obispo Adolfo Ramón Canecín, hasta ahora coadjutor en la misma diócesis.


-Nombró al arzobispo Gerardo Cabrera Herrera, OFM, hasta ahora de Cuenca (Ecuador), como arzobispo de Guayaquil ( superficie 14.637, población 3.324.319, católicos 2.826.672, sacerdotes 338, religiosos 502, diáconos permanentes 18) en Ecuador. Sucede al arzobispo Antonio Arregui Yarza, cuya renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis fue aceptada por límite de edad. 
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