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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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lunes, 5 de enero de 2015

Nota sobre la creación de nuevos cardenales

Ciudad del Vaticano, 5 enero 2015 (VIS).-Publicamos a continuación una nota informativa del director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi, S.I., sobre la creación de nuevos cardenales del próximo 14 de febrero:

''Con respecto al número de 120 electores, habían quedado 12 puestos ''libres'' en el Colegio Cardenalicio, en la actualidad o en los próximos meses. El Papa ha superado ligeramente este número, pero se ha mantenido muy cerca del mismo, de modo que queda sustancialmente respetado.

El criterio más obvio es el de la universalidad. Entre los nuevos electores están representados 14 países diferentes, de los cuales 6 actualmente no tenían un cardenal y algunos no lo habían tenido nunca. Si se cuentan los eméritos, los países representados son 18.

Entre los electores, hay cinco para Europa, tres para Asia, tres para América Latina (incluyendo México), dos para África y dos para Oceanía.

No hay nuevos cardenales para Norte América (E.E.U.U. y Canadá), ya que cuentan con un gran número que se mantiene estable desde el año pasado.

Cabe destacar la presencia de países que no habían tenido un cardenal (Cabo Verde, Tonga, Myanmar ...), de comunidades eclesiales pequeñas o en situaciones de minoría. (El obispo de Tonga es el Presidente de la Conferencia Episcopal del Océano Pacífico; la Diócesis de Santiago de Cabo Verde es una de las diócesis más antiguas de África; la Diócesis de Morelia en México, se encuentra en una región sacudida por la violencia).

Se nota el hecho de que sólo hay un nuevo cardenal de la Curia Romana, mientras que en la actualidad los cardenales "romanos" son casi un cuarto del electorado. Evidentemente, el Papa desea considerar cargos cardenalicios los de los Prefectos de las Congregaciones y de otras pocas instituciones muy importantes de la Curia, como en este caso el Tribunal de la Signatura.

Se confirma que el Papa no se siente vinculado a la tradición de las ‘sedes cardenalicias’, afianzadas en razones históricas en diversos países, por lo que el cardenalato se consideraba casi ‘automáticamente’ ligado a dichas sedes. En cambio, hay varios nombramientos de arzobispos u obispos en lugares que anteriormente no habían tenido un cardenal. Esto sucede por ejemplo en Italia, España, México, …

Para los eméritos cabe señalar lo que dijo de ellos el Papa en su breve introducción: ''Representan a muchos obispos que, con el mismo cuidado que los pastores'', han servido como pastores de diócesis, y también en la Curia y en el servicio diplomático. El nombramiento cardenalicio quiere ser un reconocimiento dado simbólicamente a algunos, pero reconociendo los méritos de todos.

El nuevo cardenal más joven es el arzobispo de Tonga, monseñor Mafi (1961), que se convierte en el purpurado más joven del Colegio Cardenalicio.

El más anciano es el emérito de Manizales, monseñor Pimiento Rodríguez (1919)''.

viernes, 2 de enero de 2015

Ángelus: La oración hace germinar la paz

Ciudad del Vaticano, 2 enero 2015 (VIS).-Al terminar la celebración de la Santa Misa en la solemnidad de Santa María Madre de Dios, y en el XLVIII aniversario del día mundial de la Paz, el Papa Francisco se asomó a la ventana de su estudio, en el Palacio Apostólico Vaticano, para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. Antes del rezo de la oración mariana, el Pontífice les dirigió unas palabras:

''En este primer día del año... la Iglesia nos invita a fijar nuestra mirada de fe y de amor en la Madre de Jesús. Es imposible separar la contemplación de Jesús, la Palabra de la vida que se ha hecho visible y tangible, de la contemplación de María, que le ha dado su amor y su carne humana. Al inicio de un nuevo año nos hace bien recordar el día de nuestro Bautismo: redescubramos el regalo recibido en aquel Sacramento que nos ha regenerado a la vida nueva: la vida divina. Y esto a través de la Madre Iglesia, que tiene como modelo a la Madre María. Gracias al Bautismo hemos sido introducidos en la comunión con Dios y ya no estamos a merced del mal y del pecado, sino que recibimos el amor, la ternura, la misericordia del Padre celestial''.

''Esta cercanía de Dios a nuestra existencia nos da la verdadera paz, don divino que queremos implorar especialmente hoy, Jornada Mundial de la Paz... Porque la Paz es siempre posible. Y nuestra oración, está en la raíz de la paz. La oración hace germinar la paz. Hoy, Jornada Mundial de la Paz, “Ya no esclavos, sino hermanos”: he aquí el Mensaje de esta Jornada. Porque las guerras nos hacen esclavos. Siempre. Es un mensaje que nos implica a todos. Todos estamos llamados a combatir cualquier forma de esclavitud y a construir la fraternidad. Todos, cada uno según su propia responsabilidad''.

Francisco animó a rezar a María, Madre de Dios y Madre nuestra, presentarla nuestros propósitos de bien, y pedirla que extienda sobre nosotros, y sobre todos los días del año nuevo, el manto de su materna protección. Al finalizar la oración mariana, el Papa saludó y felicitó el año nuevo a los fieles de la plaza y poco después se escucharon los retoques en directo de la campana ''Maria Dolens'' situada en la provincia italiana de Trento, realizada en honor a los caídos de todas las guerras y bendecida por el beato Pablo VI en 1965. ''Que nunca más haya guerras, -dijo- ¡nunca más las guerras!, y siempre el deseo y el empeño de paz y de fraternidad entre los pueblos''.

No se puede entender a Jesús sin su Madre

Ciudad del Vaticano, 2 enero 2015 (VIS).-Este jueves, solemnidad de Santa María Madre de Dios y octava de Navidad, el Santo Padre ha presidido la Misa en la Basílica Vaticana. Coincidía también con la XLVIII Jornada Mundial de la Paz, cuyo tema es "No más esclavos, sino hermanos''.

Ofrecemos a continuación la homilía pronunciada por el Papa Francisco:

''Vuelven hoy a la mente las palabras con las que Isabel pronunció su bendición sobre la Virgen Santa: ''¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?''. Esta bendición está en continuidad con la bendición sacerdotal que Dios había sugerido a Moisés para que la transmitiese a Aarón y a todo el pueblo: ''El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz''. Con la celebración de la solemnidad de María, Madre de Dios, la Iglesia nos recuerda que María es la primera destinataria de esta bendición. Se cumple en ella, pues ninguna otra criatura ha visto brillar sobre ella el rostro de Dios como María, que dio un rostro humano al Verbo eterno, para que todos lo puedan contemplar.

''Además de contemplar el rostro de Dios, también podemos alabarlo y glorificarlo como los pastores, que volvieron de Belén con un canto de acción de gracias después de ver al niño y a su joven madre. Ambos estaban juntos, como lo estuvieron en el Calvario, porque Cristo y su Madre son inseparables: entre ellos hay una estrecha relación, como la hay entre cada niño y su madre. La carne de Cristo, que es el eje de la salvación (Tertuliano), se ha tejido en el vientre de María. Esa inseparabilidad encuentra también su expresión en el hecho de que María, elegida para ser la Madre del Redentor, ha compartido íntimamente toda su misión, permaneciendo junto a su hijo hasta el final, en el Calvario.

María está tan unida a Jesús porque él le ha dado el conocimiento del corazón, el conocimiento de la fe, alimentada por la experiencia materna y el vínculo íntimo con su Hijo. La Santísima Virgen es la mujer de fe que dejó entrar a Dios en su corazón, en sus proyectos; es la creyente capaz de percibir en el don del Hijo el advenimiento de la ''plenitud de los tiempos'', en el que Dios, eligiendo la vía humilde de la existencia humana, entró personalmente en el surco de la historia de la salvación. Por eso no se puede entender a Jesús sin su Madre.

Cristo y la Iglesia son igualmente inseparables, y no se puede entender la salvación realizada por Jesús sin considerar la maternidad de la Iglesia. Separar a Jesús de la Iglesia sería introducir una ''dicotomía absurda'', como escribió el beato Pablo VI. No se puede ''amar a Cristo pero sin la Iglesia, escuchar a Cristo pero no a la Iglesia, estar en Cristo pero al margen de la Iglesia''. En efecto, la Iglesia, la gran familia de Dios, es la que nos lleva a Cristo. Nuestra fe no es una idea abstracta o una filosofía, sino la relación vital y plena con una persona: Jesucristo, el Hijo único de Dios que se hizo hombre, murió y resucitó para salvarnos y vive entre nosotros. ¿Dónde lo podemos encontrar? Lo encontramos en la Iglesia. Es la Iglesia la que dice hoy: ''Este es el Cordero de Dios''; es la Iglesia quien lo anuncia; es en la Iglesia donde Jesús sigue haciendo sus gestos de gracia que son los sacramentos. Esta acción y la misión de la Iglesia expresa su maternidad. Ella es como una madre que custodia a Jesús con ternura y lo da a todos con alegría y generosidad. Ninguna manifestación de Cristo, ni siquiera la más mística, puede separarse de la carne y la sangre de la Iglesia, de la concreción histórica del Cuerpo de Cristo. Sin la Iglesia, Jesucristo queda reducido a una idea, una moral, un sentimiento. Sin la Iglesia, nuestra relación con Cristo estaría a merced de nuestra imaginación, de nuestras interpretaciones, de nuestro estado de ánimo.

Queridos hermanos y hermanas. Jesucristo es la bendición para todo hombre y para toda la humanidad. La Iglesia, al darnos a Jesús, nos da la plenitud de la bendición del Señor. Esta es precisamente la misión del Pueblo de Dios: irradiar sobre todos los pueblos la bendición de Dios encarnada en Jesucristo. Y María, la primera y perfecta discípula de Jesús, modelo de la Iglesia en camino, es la que abre esta vía de la maternidad de la Iglesia y sostiene siempre su misión materna dirigida a todos los hombres. Su testimonio materno y discreto camina con la Iglesia desde el principio. Ella, la Madre de Dios, es también Madre de la Iglesia y, a través de la Iglesia, es Madre de todos los hombres y de todos los pueblos.

Que esta madre dulce y premurosa nos obtenga la bendición del Señor para toda la familia humana. De manera especial hoy, Jornada Mundial de la Paz, invocamos su intercesión para que el Señor nos de la paz en nuestros días: paz en nuestros corazones, paz en las familias, paz entre las naciones. Este año, en concreto, el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz lleva por título: ''No más esclavos, sino hermanos''. Todos estamos llamados a ser libres, todos a ser hijos y, cada uno de acuerdo con su responsabilidad, a luchar contra las formas modernas de esclavitud. Desde todo pueblo, cultura y religión, unamos nuestras fuerzas. Que nos guíe y sostenga Aquel que para hacernos a todos hermanos se hizo nuestro servidor''.

El Papa en las Vísperas del último día del año anima a ''agradecer y pedir perdón''

Ciudad del Vaticano, 2 enero 2015 (VIS).- ''El significado del tiempo, la temporalidad, es la atmósfera de la epifanía de Dios, es decir, de la manifestación del misterio de Dios y de su amor concreto. En efecto, el tiempo es el mensajero de Dios, como decía san Pedro Fabro''. Son las palabras del Santo Padre durante la celebración de las Vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, en el último día del año en la Basílica Vaticana. ''La liturgia de hoy -continuó- nos recuerda la frase del apóstol Juan: Hijos míos, ha llegado la última hora', y la de San Pablo, que nos habla de la plenitud del tiempo. Por lo que el día de hoy nos manifiesta cómo el tiempo que ha sido, por decir así, tocado por Cristo, el Hijo de Dios y de María, y ha recibido de Él significados nuevos y sorprendentes: se ha vuelto el tiempo salvífico, es decir, el tiempo definitivo de salvación y de gracia. Y todo esto nos invita a pensar en el final del camino de la vida, al final de nuestro camino''.

Asimismo el Papa recordó que con el Te Deum, canto del tradicional himno de agradecimiento por la conclusión del año civil y la Bendición Eucarística, alabamos al Señor y al mismo tiempo pedimos perdón. ''La actitud de agradecer nos dispone a la humildad, a reconocer y a recoger los dones del Señor”, y como explica el apóstol Pablo en la lectura de estas Vísperas, el motivo fundamental de dar gracias a Dios es que ''Él nos ha hecho hijos suyos, nos ha adoptado como hijos. ¡Este don inmerecido nos llena de una gratitud colmada de estupor!. Alguien podría decir: Pero ¿no somos ya todos hijos suyos, por el hecho mismo de ser hombres?’. Ciertamente, porque Dios es Padre de toda persona que viene al mundo. Pero sin olvidar que somos alejados por Él a causa del pecado original que nos ha separado de nuestro Padre... Por ello Dios ha enviado a su Hijo a rescatarnos con el precio de su sangre. Y si hay un rescate es porque hay una esclavitud. Nosotros éramos hijos, pero nos volvimos esclavos, siguiendo la voz del Maligno. Nadie nos rescata de aquella esclavitud substancial sino Jesús, que ha asumido nuestra carne de la Virgen María y murió en la cruz para liberarnos, liberarnos de la esclavitud del pecado y devolvernos la condición filial perdida''.

Francisco destacó que la Liturgia recuerda también que ''el principio – antes del tiempo – era la Palabra... y la Palabra se hizo hombre'' y mencionó que ''el don mismo por el que agradecemos es también motivo de examen de conciencia, de revisión de la vida personal y comunitaria, del preguntarnos: ¿cómo es nuestra forma de vivir? ¿Vivimos como hijos o vivimos como esclavos? ¿Vivimos como personas bautizadas en Cristo, ungidas por el Espíritu, rescatadas, libres? O ¿vivimos según la lógica mundana, corrupta, haciendo lo que el diablo nos hace creer que es nuestro interés? Y añadió que ''tenemos miedo de la libertad y, paradójicamente, preferimos más o menos inconscientemente la esclavitud que nos impide vivir plena y realmente el presente, porque lo vacía del pasado y lo cierra ante el futuro, frente a la eternidad. La esclavitud nos hace creer que no podemos soñar, volar, esperar''.

''En nuestro corazón se anida la nostalgia de la esclavitud, porque aparentemente nos da más seguridad, más que la libertad, que es muy arriesgada. ¡Cómo nos gusta estar enjaulados por tantos fuegos artificiales, aparentemente muy lindos, pero que en realidad duran sólo pocos instantes! ¡Y Éste es el reino del momento, esto es lo fascinante del momento!. De este examen de conciencia depende también, para nosotros los cristianos, la calidad de nuestro obrar, de nuestro vivir, de nuestra presencia en la ciudad, de nuestro servicio al bien común, de nuestra participación en las instituciones públicas y eclesiales''.

El Papa habló sobre el significado de vivir en Roma ''que representa un gran don -dijo- porque significa vivir en la ciudad eterna, significa para un cristiano, sobre todo, formar parte de la Iglesia fundada sobre el testimonio y sobre el martirio de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Y por lo tanto, también por ello rendimos gracias al Señor''. Del mismo modo mencionó ''los graves hechos de corrupción, emergidos recientemente que requieren una seria y consciente conversión de los corazones, para un renacer espiritual y moral, así como para un renovado compromiso para construir una ciudad más justa y solidaria, donde los pobres, los débiles y los marginados estén en el centro de nuestras preocupaciones y de nuestras acciones de cada día''. Para ello dijo que es necesaria '' ¡una gran y cotidiana actitud de libertad cristiana para tener el coraje de proclamar, en nuestra Ciudad, que hay que defender a los pobres, y no defenderse de los pobres, que hay que servir a los débiles y no servirse de los débiles!''.

''Cuando en una ciudad se cuida, socorre y ayuda a los pobres y a los débiles a promoverse en la sociedad, ellos revelan el tesoro de la Iglesia y un tesoro en la sociedad. Pero, cuando una sociedad ignora a los pobres, los persigue, los criminaliza, los obliga a ‘mafiarse’, esa sociedad se empobrece hasta la miseria, pierde la libertad y prefiere ‘el ajo y las cebollas’ de la esclavitud, de la esclavitud de su egoísmo, de la esclavitud de su pusilanimidad y esa sociedad deja de ser cristiana. Queridos hermanos y hermanas -finalizó- concluir el año es volver a afirmar que existe una última hora y que existe la plenitud del tiempo. Al concluir este año, al dar gracias y al pedir perdón, nos hará bien pedir la gracia de poder caminar en libertad para poder reparar los tantos daños hechos y poder defendernos de la nostalgia de la esclavitud, y no añorar la esclavitud'' y animó a rezar a la Virgen María para que ''nos ayude a acogerlo con el corazón abierto, para ser y vivir verdaderamente libres, como hijos de Dios''.

Otros Actos Pontificios

Ciudad del Vaticano, 2 enero 2015 (VIS).-El miércoles 31 de diciembre, el Santo Padre nombró al reverendo Marcelino Antonio Maralit como obispo de Boac (superficie 959, población 238.850, católicos 222.130, sacerdotes 30, religiosos 20) en Filipinas. El obispo electo nació en 1969 en Manila (Filipinas). Fue ordenado sacerdote en 1995 y es licenciado en Teología e Historia de la Iglesia. Durante su ministerio pastoral ha sido entre otros, vicario parroquial, profesor, vicedirector y director de la Comisión diocesana para las vocaciones, rector de seminario, párroco y miembro del Consejo presbiteral de la arquidiócesis de Lipá (Filipinas), cargo que desempeñaba actualmente.

martes, 30 de diciembre de 2014

Sabiduría del corazón para reconocer en los enfermos la imagen de Dios


Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2014 (VIS).-El Mensaje del Santo Padre para la XXIII Jornada Mundial del Enfermo 2015 parte de una cita del libro de Job: '' Era yo los ojos del ciego, y del cojo los pies'', explicada desde la perspectiva de la ''sapientia cordis'', la sabiduría del corazón que ''no es un conocimiento teórico, abstracto o fruto de razonamientos'', como precisa Francisco, sino una ''actitud infundida por el Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento de los hermanos y reconoce en ellos la imagen de Dios''.

La Jornada Mundial del Enfermo, instituida por san Juan Pablo II en 1992, se celebra el 11 de febrero, festividad de la Virgen de Lourdes. Publicamos a continuación el texto íntegro del Mensaje :

''Queridos hermanos y hermanas:

Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial de Enfermo, instituida por san Juan Pablo II, me dirijo a vosotros que lleváis el peso de la enfermedad y de diferentes modos estáis unidos a la carne de Cristo sufriente; así como también a vosotros, profesionales y voluntarios en el ámbito sanitario.

El tema de este año nos invita a meditar una expresión del Libro de Job: ''Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies''. Quisiera hacerlo en la perspectiva de la sapientia cordis, la sabiduría del corazón.

Esta sabiduría no es un conocimiento teórico, abstracto, fruto de razonamientos. Antes bien, como la describe Santiago en su Carta, es ''pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía''. Por tanto, es una actitud infundida por el Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento de los hermanos y reconoce en ellos la imagen de Dios. De manera que, hagamos nuestra la invocación del Salmo: ''¡A contar nuestros días enséñanos / para que entre la sabiduría en nuestro corazón!'' . En esta sapientia cordis, que es don de Dios, podemos resumir los frutos de la Jornada Mundial del Enfermo.

Sabiduría del corazón es servir al hermano. En el discurso de Job que contiene las palabras ''Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies'', se pone en evidencia la dimensión de servicio a los necesitados de parte de este hombre justo, que goza de cierta autoridad y tiene un puesto de relieve entre los ancianos de la ciudad. Su talla moral se manifiesta en el servicio al pobre que pide ayuda, así como también en el ocuparse del huérfano y de la viuda.

Cuántos cristianos dan testimonio también hoy, no con las palabras, sino con su vida radicada en una fe genuina, y son ''ojos del ciego'' y ''del cojo los pies''. Personas que están junto a los enfermos que tienen necesidad de una asistencia continuada, de una ayuda para lavarse, para vestirse, para alimentarse. Este servicio, especialmente cuando se prolonga en el tiempo, se puede volver fatigoso y pesado. Es relativamente fácil servir por algunos días, pero es difícil cuidar de una persona durante meses o incluso durante años, incluso cuando ella ya no es capaz de agradecer. Y, sin embargo, ¡qué gran camino de santificación es éste! En esos momentos se puede contar de modo particular con la cercanía del Señor, y se es también un apoyo especial para la misión de la Iglesia.

Sabiduría del corazón es estar con el hermano. El tiempo que se pasa junto al enfermo es un tiempo santo. Es alabanza a Dios, que nos conforma a la imagen de su Hijo, el cual ''no ha venido para ser servido, sino para servir y a dar su vida como rescate por muchos''. Jesús mismo ha dicho: ''Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve''.

Pidamos con fe viva al Espíritu Santo que nos otorgue la gracia de comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, que nos lleva a dedicar tiempo a estas hermanas y a estos hermanos que, gracias a nuestra cercanía y a nuestro afecto, se sienten más amados y consolados. En cambio, qué gran mentira se esconde tras ciertas expresiones que insisten mucho en la ''calidad de vida'', para inducir a creer que las vidas gravemente afligidas por enfermedades no serían dignas de ser vividas.

Sabiduría del corazón es salir de sí hacia el hermano. A veces nuestro mundo olvida el valor especial del tiempo empleado junto a la cama del enfermo, porque estamos apremiados por la prisa, por el frenesí del hacer, del producir, y nos olvidamos de la dimensión de la gratuidad, del ocuparse, del hacerse cargo del otro. En el fondo, detrás de esta actitud hay frecuencia una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor, que dice: ''A mí me lo hicisteis''.

Por esto, quisiera recordar una vez más ''la absoluta prioridad de la “salida de sí hacia el otro” como uno de los mandamientos principales que fundan toda norma moral y como el signo más claro para discernir acerca del camino de crecimiento espiritual como respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios''. De la misma naturaleza misionera de la Iglesia brotan ''la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve''.

Sabiduría del corazón es ser solidarios con el hermano sin juzgarlo. La caridad tiene necesidad de tiempo. Tiempo para curar a los enfermos y tiempo para visitarles. Tiempo para estar junto a ellos, como hicieron los amigos de Job: ''Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande''. Pero los amigos de Job escondían dentro de sí un juicio negativo sobre él: pensaban que su desventura era el castigo de Dios por una culpa suya. La caridad verdadera, en cambio, es participación que no juzga, que no pretende convertir al otro; es libre de aquella falsa humildad que en el fondo busca la aprobación y se complace del bien hecho.

La experiencia de Job encuentra su respuesta auténtica sólo en la Cruz de Jesús, acto supremo de solidaridad de Dios con nosotros, totalmente gratuito, totalmente misericordioso. Y esta respuesta de amor al drama del dolor humano, especialmente del dolor inocente, permanece para siempre impregnada en el cuerpo de Cristo resucitado, en sus llagas gloriosas, que son escándalo para la fe pero también son verificación de la fe .

También cuando la enfermedad, la soledad y la incapacidad predominan sobre nuestra vida de donación, la experiencia del dolor puede ser lugar privilegiado de la transmisión de la gracia y fuente para lograr y reforzar la sapientia cordis. Se comprende así cómo Job, al final de su experiencia, dirigiéndose a Dios puede afirmar: ''Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos''. De igual modo, las personas sumidas en el misterio del sufrimiento y del dolor, acogido en la fe, pueden volverse testigos vivientes de una fe que permite habitar el mismo sufrimiento, aunque con su inteligencia el hombre no sea capaz de comprenderlo hasta el fondo.

Confío esta Jornada Mundial del Enfermo a la protección materna de María, que ha acogido en su seno y ha generado la Sabiduría encarnada, Jesucristo, nuestro Señor.
Oh María, Sede de la Sabiduría, intercede, como Madre nuestra por todos los enfermos y los que se ocupan de ellos. Haz que en el servicio al prójimo que sufre y a través de la misma experiencia del dolor, podamos acoger y hacer crecer en nosotros la verdadera sabiduría del corazón.


Acompaño esta súplica por todos vosotros con la Bendición Apostólica''.

Intenciones de oración del Papa para el mes de enero


Ciudad del Vaticano, 30 de diciembre 2014(VIS).-La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de enero de 2015 es: ''Para que quienes pertenecen a tradiciones religiosas diversas y todos los hombres de buena voluntad colaboren en la promoción de la paz''.


Su intención evangelizadora es: ''Para que en este año dedicado a la vida consagrada, los religiosos y las religiosas redescubran la alegría de seguir a Cristo y se dediquen con celo al servicio de los pobres''.

Otros Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2014 (VIS).-El Santo Padre nombró al reverendo John Saw Yaw Han como obispo auxiliar de Yangon (superficie 47.192, población 14.620.000, católicos 69.120, sacerdotes 102, religiosos 438) en Myanmar. El obispo electo nació en Yangon (Myanmar) en 1968 y fue ordenado sacerdote en 1995. Ha estudiado Filosofía y Teología. Durante su ministerio pastoral ha sido entre otros, asistente en la iglesia, de San Andrés en Nyaungdon, misionero Fidei Donum, docente de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de Mandalay, Rector del Seminario menor de Bago y del Seminario mayor nacional de Yangon, cargo que desempeñaba actualmente.

Aviso


Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2014 (VIS).- El Vatican Information Service desea a todos sus lectores feliz Año Nuevo. El próximo boletín se transmitirá el viernes 2 de enero de 2015.


lunes, 29 de diciembre de 2014

Comienza en Pompeya la visita de Francisco a Nápoles

Ciudad del Vaticano, 29 diciembre 2014 (VIS).-Pompeya será la puerta del viaje del Papa Francisco a la región italiana de Campania. El 21 de marzo el Santo Padre comenzará su peregrinación a Nápoles partiendo del santuario dedicado a la Virgen del Rosario en Pompeya, como ha anunciado el arzobispo prelado y delegado pontificio de esa sede, Tommaso Caputo, añadiendo que la visita del Papa representa un evento de extraordinario relieve eclesial.

''La devoción tierna y filial por la Virgen que el Papa manifiesta -explica el prelado- está en las raíces del fuerte compromiso de la Iglesia de Pompeya con los más humildes y necesitados...Hoy más que nunca no ceja nuestra tarea que une estrechamente los motivos de la caridad, con las exigencias de la justicia y el respeto de la dignidad de toda persona. Además de la alegría por su venida, esperamos que el Papa Francisco nos indique el camino a seguir para estar todavía mas cerca de nuestra gente y ser más solidarios con ella''.

San Juan Pablo II también fue a Pompeya el 21 de octubre de 1979 durante su visita a Nápoles y clausuró en esa localidad el 7 de octubre de 2003 el Año del Rosario. Asimismo Benedicto XVI estuvo en Pompeya, siempre en el mes del Rosario, octubre de 2008.

Gran participación de fieles en los encuentros con el Papa Francisco de 2014

Ciudad del Vaticano, 29 diciembre 2014 (VIS).-La Prefectura de la Casa Pontificia ha hecho público un comunicado en el que señala que en el año 2014, más de 5.900.000 fieles han participado en los diversos encuentros con el Papa Francisco: audiencias generales (1.199.000) y especiales (567.100), celebraciones litúrgicas en la Basílica Vaticana y en la plaza de San Pedro (1.110.700), Ángelus y Regina Coeli (3.040.000). Estos datos se refieren solamente a los encuentros que han tenido lugar en el Vaticano, y no incluyen otros actos con gran participación de fieles, como los viajes apostólicos a la República de Corea, Turquía o Tierra Santa, y también los varios viajes en Italia o las visitas en la diócesis de Roma. El total de los fieles se estima en 5.916.800.

La Prefectura de la Casa Pontificia recuerda que se trata de datos aproximados, calculados sobre la base de las peticiones de participación en los encuentros con el Papa y de las invitaciones distribuidas por la Prefectura. Asimismo, se ha realizado una estima del número de presencias en momentos como el Ángelus y las grandes celebraciones en la Plaza de San Pedro.

Ángelus: Jesús acerca a las generaciones

Ciudad del Vaticano, 28 de diciembre 2014(VIS).-''Jesús acerca a las generaciones'', afirmó el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro, comentando en el Ángelus del mediodía, el Evangelio de hoy que narra el episodio de la Presentación en el templo, cuando María y José, cuarenta días después del nacimiento de Jesús, obedeciendo a la ley mosaica lo llevan al templo de Jerusalén y allí encuentran a los ancianos Simeón y Ana.

''Podemos imaginar a esta pequeña familia, en medio de tanta gente, en los grandes patios del templo. No salta a la vista, no se distingue... Y, sin embargo -observó el Santo Padre- no pasa desapercibida. Dos ancianos, Simeón y Ana, movidos por el Espíritu Santo, se acercan y empiezan a alabar a Dios por ese niño en el que reconocen al Mesías, luz de las gentes y salvación de Israel. Es un momento sencillo, pero rico de profecía: el encuentro entre dos jóvenes esposos, llenos de alegría y fe por la gracia del Señor y dos ancianos, ellos también llenos de alegría y de fe por la acción del Espíritu. ¿Quien hace que se encuentren? : Jesús. Jesús hace que se encuentren los jóvenes y los ancianos. Jesús es Aquel que acerca a las generaciones. Es la fuente de ese amor que une a las familias y a las personas, venciendo cualquier desconfianza, cualquier aislamiento, cualquier lejanía...La buena relación entre los jóvenes y los ancianos es decisiva para el camino de la comunidad civil y eclesial''. ''Y mirando a estos dos ancianos, a estos dos abuelos, a Simeón y a Ana -exclamó- saludamos desde aquí con un aplauso a todos los abuelos del mundo''.

''El mensaje que procede de la Sagrada Familia -continuó Francisco- es ante todo un mensaje de fe...Por eso la Familia de Nazaret es santa...porque está centrada en Jesús. Cuando los padres y los hijos respiran juntos este clima de fe tienen una energía que les permite hacer frente a pruebas difíciles como demuestra la experiencia de la Sagrada Familia... en el evento dramático de la huida a Egipto''.

''El Niño Jesús con su madre María y con san José son un icono familiar tan sencillo como luminoso...La luz que despide la Sagrada Familia nos alienta a ofrecer calor humano en las situaciones familiares en las que, por varios motivos, falta la paz, falta la armonía, falta el perdón.¡Que no falte nuestra solidaridad concreta sobre todo con esas familias que atraviesan por situaciones difíciles como las enfermedades, la falta de trabajo, la discriminación, la necesidad de emigrar!''. ''Y ahora -concluyó- recemos en silencio por todas estas familias''.

Después de rezar el Ángelus, el Papa recordó a los pasajeros del avión de Malasia desaparecido mientras viajaba entre Indonesia y Singapur y a los de las naves en tránsito en las aguas del Adriático que han sufrido diversos percances. ''Estoy cercano con el afecto y la oración -dijo- a los familiares, a cuantos viven con temor y sufrimiento estas difíciles situaciones y a los que tomar parte en las operaciones de socorro''.


Las familias numerosas son una esperanza para la sociedad

Ciudad del Vaticano, 28 de diciembre 2014 (VIS).-En la festividad de la Sagrada Familia, el Papa Francisco recibió en el Aula Pablo VI a una amplia representación de familias numerosas italianas venidas a Roma con motivo del décimo aniversario de la asociación que las agrupa. También estaban presentes diversas familias procedentes de toda Europa.

''Habéis venido con los frutos más hermosos de vuestro amor -dijo el Papa- La maternidad y la paternidad son dones de Dios, pero acoger el don, maravillarse de su belleza y hacer que resplandezca en la sociedad, es tarea vuestra. Cada uno de vuestros hijos es una criatura única que no se repetirá nunca más en la historia de la humanidad. Cuando se comprende esto, es decir que cada uno ha sido querido por Dios, nos asombramos del milagro tan grande que es un hijo''.

''Y vosotros, niños y niñas -afirmó dirigiéndose a los más pequeños- sois precisamente ésto: cada uno de vosotros es un fruto único del amor, venís del amor y crecéis en el amor. Sois únicos, pero no estáis solos. Y el hecho de tener hermanos y hermanas os hace bien: los hijos e hijas de una familia numerosa son más capaces de comunión fraternal desde la primera infancia. En un mundo marcado a menudo por el egoísmo, la familia numerosa es una escuela de solidaridad y de división, y estas actitudes benefician después a toda la sociedad''.

''Vosotros, chicos y chicas -prosiguió- sois los frutos del árbol que es la familia: sois frutos buenos cuando el árbol tiene buenas raíces -que son los abuelos- y un buen tronco que son los padres... La presencia de las familias numerosas es una esperanza para la sociedad. Y por eso es muy importante la presencia de los abuelos: una presencia preciosa sea por la ayuda práctica, sea sobre todo por su aportación educativa. Los abuelos custodian dentro de sí los valores de un pueblo, de una familia y ayudan a los padres a transmitirlos a los hijos. En el siglo pasado, en tantos países de Europa, fueron los abuelos los que transmitieron la fe''.

''Queridos padres, os agradezco tanto vuestro ejemplo de amor por la vida que custodiáis desde la concepción hasta su fin natural, no obstante todas las dificultades y los pesos de la vida y que, desgraciadamente, las instituciones públicas no siempre os ayudan a llevar...Cada familia es célula de la sociedad, pero la familia numerosa es una célula más rica , más vital y al Estado tendría que interesarle mucho invertir en ella'', señaló Francisco que finalizó su breve discurso rezando por las familias más sometidas a duras pruebas por la crisis económica '' por aquellas donde el padre o la madre han perdido el trabajo -y es muy duro- o donde los jóvenes no consiguen encontrarlo,por las que sufren en los afectos más queridos y por las que sienten la tentación de rendirse a la soledad y la separación''.

Telegrama por la muerte del arzobispo Giuseppe Pittau S.J.

Ciudad del Vaticano, 27 de diciembre 2014 (VIS).- El Santo Padre ha enviado un telegrama de pésame al Prepósito General de la Compañía de Jesús, P. Adolfo Nicolas Pachón, con motivo del fallecimiento del arzobispo Giuseppe Pittau S.J, - a los 86 años, en Tokyo, Japón-, ex Secretario de la Congregación para la Educación Católica.

Francisco recuerda a cuantos lloran la muerte del arzobispo que éste fue ''un ministro ejemplar de Dios, que vivió por la causa del Evangelio'' y subraya su ''generoso apostolado misionero en Japón'' donde concluyó su vida terrenal. También da gracias al Señor por el servició que rindió a la Sede Apostólica como Secretario de la Congregación para la Educación Católica, por su compromiso como Rector de la Universidad Sophia de Tokyo y como Rector Magnífico de la Universidad Gregoriana de Roma, además de por su dedicación a la Compañía de Jesús. El Papa confía el alma del difunto a la intercesión maternal de la Virgen María y ''en la luz de la resurrección de Cristo'' envía a todos su bendición apostólica.

Actos Pontificios

Ciudad del Vaticano, 27 de diciembre 2014 (VIS).-El Santo Padre nombró al reverendo Angel Javier Perez Pueyo -hasta ahora Rector del Colegio Pontificio Español San José, en Roma- como obispo de Barbastro-Monzón (superficie 8.321, población 101.320, católicos 95.1127, sacerdotes 96, religiosos 171, diáconos permanentes 3) en España. El obispo electo nació en Ejea de los Caballeros (España) en 1956 y fue ordenado sacerdote en 1980. Es Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca (España). En su ministerio sacerdotal ha sido entre otros, formador y profesor en los seminarios de Tarragona y Salamanca; miembro del Consejo Central de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos y coordinador pastoral de la misma. Ha colaborado en los cursos para formadores de diversos seminarios en América Latina y en los organizados por la Conferencia Episcopal Española. Fue director general de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús y secretario técnico de la Subcomisión episcopal de los Seminarios de la Conferencia Episcopal Española.

Sucede al obispo Alfonso Milián Sorribas cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

Navidad

Misa del Gallo: ''¿Permito a Dios que me quiera?''

Ciudad del Vaticano, 24 diciembre 2014 (VIS).- El Papa Franciso presidió esta noche a las 22,00 en la basílica de San Pedro la Santa Misa del Gallo en la solemnidad de la Natividad del Señor 2014. En el curso de la celebración eucarística, después de la lectura del Santo Evangelio, el Papa pronunció la siguiente homilía:

''El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras y una luz les brilló''. ''Un ángel del Señor se les presentó (a los pastores): la gloria del Señor los envolvió de claridad''. De este modo, la liturgia de la santa noche de Navidad nos presenta el nacimiento del Salvador como luz que irrumpe y disipa la más densa oscuridad. La presencia del Señor en medio de su pueblo libera del peso de la derrota y de la tristeza de la esclavitud, e instaura el gozo y la alegría.

También nosotros, en esta noche bendita, hemos venido a la casa de Dios atravesando las tinieblas que envuelven la tierra, guiados por la llama de la fe que ilumina nuestros pasos y animados por la esperanza de encontrar la ''luz grande''. Abriendo nuestro corazón, tenemos también nosotros la posibilidad de contemplar el milagro de ese niño-sol que, viniendo de lo alto, ilumina el horizonte.

El origen de las tinieblas que envuelven al mundo se pierde en la noche de los tiempos. Pensemos en aquel oscuro momento en que fue cometido el primer crimen de la humanidad, cuando la mano de Caín, cegado por la envidia, hirió de muerte a su hermano Abel. También el curso de los siglos ha estado marcado por la violencia, las guerras, el odio, la opresión. Pero Dios, que había puesto sus esperanzas en el hombre hecho a su imagen y semejanza, aguardaba pacientemente. Dios esperaba. Esperó durante tanto tiempo, que quizás en un cierto momento hubiera tenido que renunciar. En cambio, no podía renunciar, no podía negarse a sí mismo. Por eso ha seguido esperando con paciencia frente a la corrupción de los hombres y de los pueblos. La paciencia de Dios. Qué difícil es entender esto: la paciencia de Dios con nosotros.

A lo largo del camino de la historia, la luz que disipa la oscuridad nos revela que Dios es Padre y que su paciente fidelidad es más fuerte que las tinieblas y que la corrupción. En esto consiste el anuncio de la noche de Navidad. Dios no conoce los arrebatos de ira y la impaciencia; está siempre ahí, como el padre de la parábola del hijo pródigo, esperando atisbar a lo lejos el retorno del hijo perdido; y todos los días, pacientemente. La paciencia de Dios.

La profecía de Isaías anuncia la aparición de una gran luz que disipa la oscuridad. Esa luz nació en Belén y fue recibida por las manos tiernas de María, por el cariño de José, por el asombro de los pastores. Cuando los ángeles anunciaron a los pastores el nacimiento del Redentor, lo hicieron con estas palabras: ''Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre''. La ''señal'' es precisamente la humildad de Dios, la humildad de Dios llevada hasta el extremo; es el amor con el que, aquella noche, asumió nuestra fragilidad, nuestros sufrimientos, nuestras angustias, nuestros anhelos y nuestras limitaciones. El mensaje que todos esperaban, que buscaban en lo más profundo de su alma, no era otro que la ternura de Dios: Dios que nos mira con ojos llenos de afecto, que acepta nuestra miseria, Dios enamorado de nuestra pequeñez.

Esta noche santa, en la que contemplamos al Niño Jesús apenas nacido y acostado en un pesebre, nos invita a reflexionar. ¿Cómo acogemos la ternura de Dios? ¿Me dejo alcanzar por él, me dejo abrazar por él, o le impido que se acerque? ''Pero si yo busco al Señor'' –podríamos responder–. Sin embargo, lo más importante no es buscarlo, sino dejar que sea él quien me busque, quien me encuentre y me acaricie con cariño. Ésta es la pregunta que el Niño nos hace con su sola presencia: ¿permito a Dios que me quiera?
Y más aún: ¿tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones difíciles y los problemas de quien está a nuestro lado, o bien preferimos soluciones impersonales, quizás eficaces pero sin el calor del Evangelio? ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! Paciencia de Dios, cercanía de Dios, ternura de Dios.

La respuesta del cristiano no puede ser más que aquella que Dios da a nuestra pequeñez. La vida tiene que ser vivida con bondad, con mansedumbre. Cuando nos damos cuenta de que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, que él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros, no podemos no abrirle nuestro corazón y suplicarle: ''Señor, ayúdame a ser como tú, dame la gracia de la ternura en las circunstancias más duras de la vida, concédeme la gracia de la cercanía en las necesidades de los demás, de la humildad en cualquier conflicto''.

Queridos hermanos y hermanas, en esta noche santa contemplemos el misterio: allí ''el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande''. La vio la gente sencilla, dispuesta a acoger el don de Dios. En cambio, no la vieron los arrogantes, los soberbios, los que establecen las leyes según sus propios criterios personales, los que adoptan actitudes de cerrazón. Miremos al misterio y recemos, pidiendo a la Virgen Madre: ''María, muéstranos a Jesús''.

Mensaje de Navidad: ''Muchas lágrimas junto con las lágrimas del Niño Jesús''

Ciudad del Vaticano, 25 diciembre 2014 (VIS).- Al mediodía de hoy, solemnidad de la Natividad del Señor, el Papa pronunció desde el balcón central de la basílica vaticana el tradicional mensaje navideño que publicamos a continuación e impartió,al final,la bendición "Urbi et Orbi" :

''Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz Navidad!

Jesús, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, nos ha nacido. Ha nacido en Belén de una virgen, cumpliendo las antiguas profecías. La virgen se llama María, y su esposo José.
Son personas humildes, llenas de esperanza en la bondad de Dios, que acogen a Jesús y lo reconocen. Así, el Espíritu Santo iluminó a los pastores de Belén, que fueron corriendo a la cueva y adoraron al niño. Y luego el Espíritu guio a los ancianos Simeón y Ana en el templo de Jerusalén, y reconocieron en Jesús al Mesías. ''Mis ojos han visto a tu Salvador – exclama Simeón –, a quien has presentado ante todos los pueblos''.

Sí, hermanos, Jesús es la salvación para todas las personas y todos los pueblos.

A él, el Salvador del mundo, le pido hoy que guarde a nuestros hermanos y hermanas de Irak y de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal. Que la Navidad les traiga esperanza, así como a tantos desplazados, prófugos y refugiados, niños, adultos y ancianos, de aquella región y de todo el mundo; que la indiferencia se transforme en cercanía y el rechazo en acogida, para que los que ahora están sumidos en la prueba reciban la ayuda humanitaria necesaria para sobrevivir a los rigores del invierno, puedan regresar a sus países y vivir con dignidad. Que el Señor abra los corazones a la confianza y otorgue la paz a todo el Medio Oriente, a partir la tierra bendecida por su nacimiento, sosteniendo los esfuerzos de los que se comprometen activamente en el diálogo entre israelíes y palestinos.

Que Jesús, Salvador del mundo, custodie a cuantos están sufriendo en Ucrania y conceda a esa amada tierra superar las tensiones, vencer el odio y la violencia y emprender un nuevo camino de fraternidad y reconciliación.

Que Cristo Salvador conceda paz a Nigeria, donde se derrama más sangre y demasiadas personas son apartadas injustamente de sus seres queridos y retenidas como rehenes o masacradas. También invoco la paz para otras partes del continente africano. Pienso, en particular, en Libia, el Sudán del Sur, la República Centroafricana y varias regiones de la República Democrática del Congo; y pido a todos los que tienen responsabilidades políticas a que se comprometan, mediante el diálogo, a superar contrastes y construir una convivencia fraterna duradera.

Que Jesús salve a tantos niños víctimas de la violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a convertirse en soldados; niños, tantos niños que sufren abusos. Que consuele a las familias de los niños muertos en Pakistán la semana pasada. Que sea cercano a los que sufren por enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de ébola, especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea. Agradezco de corazón a los que se están esforzando con valentía para ayudar a los enfermos y sus familias, y renuevo un llamamiento ardiente a que se garantice la atención y el tratamiento necesario.

El Niño Jesús. Pienso en todos los niños hoy maltratados y muertos, sea los que lo padecen antes de ver la luz, privados del amor generoso de sus padres y sepultados en el egoísmo de una cultura que no ama la vida; sean los niños desplazados a causa de las guerras y las persecuciones, sujetos a abusos y explotación ante nuestros ojos y con nuestro silencio cómplice; a los niños masacrados en los bombardeos, incluso allí donde ha nacido el Hijo de Dios. Todavía hoy, su silencio impotente grita bajo la espada de tantos Herodes. Sobre su sangre campea hoy la sombra de los actuales Herodes. Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús.

Queridos hermanos y hermanas, que el Espíritu Santo ilumine hoy nuestros corazones, para que podamos reconocer en el Niño Jesús, nacido en Belén de la Virgen María, la salvación que Dios nos da a cada uno de nosotros, a todos los hombres y todos los pueblos de la tierra. Que el poder de Cristo, que es liberación y servicio, se haga oír en tantos corazones que sufren la guerra, la persecución, la esclavitud. Que este poder divino, con su mansedumbre, extirpe la dureza de corazón de muchos hombres y mujeres sumidos en lo mundano y la indiferencia, en la globalización de la indiferencia. Que su fuerza redentora transforme las armas en arados, la destrucción en creatividad, el odio en amor y ternura. Así podremos decir con júbilo: ''Nuestros ojos han visto a tu Salvador''.
Con estos pensamientos, feliz Navidad a todos''.

El don de la integridad cristiana es ser coherentes. Pensar, sentir y vivir como cristianos

Ciudad del Vaticano, 26 diciembre 2015 (VIS).- A mediodía, el Santo Padre se ha asomado a la ventana de su estudio, en el Palacio Apostólico Vaticano, para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. Antes de la oración mariana, el Pontífice les dirigió unas palabras sobre la coherencia y la fe:

''El Evangelio de esta fiesta muestra una parte del discurso de Jesús a sus discípulos cuando los envía a su misión. Dice: ''Seréis odiados por todos a causa de mi nombre. Pero el que persevere hasta el final, éste se salvará''. Estas palabras del Señor no perturban la celebración de la Navidad, sino que la despojan de esa falsa capa dulzona que no le pertenece. Nos hacen comprender que en las pruebas aceptadas a causa de la fe, la violencia es derrotada por el amor, la muerte por la vida. Y para aceptar realmente a Jesús en nuestra vida y prolongar la alegría de la Noche Santa, el camino lo indica este Evangelio: dar testimonio de Jesús en la humildad, en el servicio silencioso, sin miedo de ir contra corriente y pagar en persona. No todos están llamados, como san Esteban, a derramar su sangre -continuó-, pero a todo cristiano, sin embargo, se le pide que sea coherente en todo momento con la fe que profesa. Y la integridad cristiana es una gracia que debemos pedir al Señor. Ser coherente, vivir como cristianos y no decir: "Soy cristiano", pero vivo como pagano. La coherencia es una gracia que debemos pedir hoy''.

Francisco explicó que seguir el Evangelio es un camino exigente pero hermoso y quien lo recorre con fidelidad y valentía recibe el don que el Señor prometió a los hombres y mujeres de buena voluntad. El Papa pidió a todos que rezasen por los hermanos discriminados, perseguidos y asesinados por dar testimonio de Cristo, ''porque gracias al sacrificio de estos mártires de hoy se refuerza en todos los lugares del mundo el compromiso por reconocer y asegurar la libertad religiosa, que es un derecho inalienable de toda persona humana''.

Al finalizar el rezo del ángelus, el Papa envío un deseo de paz y de aliento a ser coherentes: ''Que pensemos, sintamos y vivamos como cristianos; no pensar como cristianos y vivir como paganos'', e invitó a todos a rezar a San Esteban ''para que nos ofrezca la gracia de la coherencia cristiana''.

martes, 23 de diciembre de 2014

Francisco: ''¿Hasta cuándo tendrá que seguir sufriendo Oriente Medio por la falta de paz?''

Ciudad del Vaticano, 23 diciembre 2014 (VIS).-El Papa Francisco, con motivo de la Navidad, ha escrito una carta a los cristianos que viven en Oriente Medio, a sabiendas -dice en el texto- de que para muchos de ellos las notas de los villancicos estarán mezcladas con lágrimas y suspiros. El Santo Padre recuerda los conflictos que afligen a una zona del mundo que ha conocido desde siempre la tribulación y esta vez se ve atormentada por un terrorismo que ''comete todo tipo de abusos y prácticas inhumanas'' y obliga a otros grupos religiosos y étnicos a abandonar sus lugares de origen y sus naciones en cuya vida tienen ''el deber y el derecho de participar plenamente''. También subraya el protagonismo de los cristianos de Oriente en la vida de la Iglesia, que cuentan con el apoyo y las oraciones de toda la comunidad eclesial y lanza de nuevo un llamamiento a la comunidad internacional para que promueva una solución global a los problemas de la Región: ''¿Hasta cuándo -escribe- tendrá que seguir sufriendo Oriente Medio por la falta de paz?''.

Ofrecemos a continuación el texto integral de la carta:

''Queridos hermanos y hermanas :''¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación nuestra hasta el punto de poder consolar nosotros a los demás en cualquier lucha, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios!'' .

Fueron estas palabras del apóstol Pablo las que se me vinieron a la mente cuando pensaba dirigirme a vosotros, hermanos cristianos de Oriente Medio. Lo hago a las puertas de la Navidad, a sabiendas de que para muchos de vosotros las notas de los villancicos estarán mezcladas con lágrimas y suspiros. Sin embargo, el nacimiento del Hijo de Dios en nuestra carne humana es un misterio inefable de consolación: ''Pues se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres'' .

Por desgracia, nunca han faltado tribulación ni aflicción en Oriente Medio tanto en el pasado como recientemente. En los últimos meses se han agravado debido a los conflictos que afligen a la Región, pero especialmente por la actividad de una reciente y preocupante organización terrorista, de unas dimensiones nunca antes vistas, que comete todo tipo de abusos y prácticas inhumanas, golpeando especialmente a aquellos de vosotros que han sido brutalmente expulsados de sus tierras, en las que los cristianos están presentes desde la época apostólica.

Al dirigirme a vosotros, no puedo olvidarme de otros grupos religiosos y étnicos que sufren también la persecución y las consecuencias de estos conflictos. Sigo cada día las noticias del inmenso sufrimiento de tantas personas en Oriente Medio. Pienso especialmente en los niños, las madres, los ancianos, los desplazados y refugiados, los que pasan hambre, los que tienen que soportar la dureza del invierno sin un techo bajo el que protegerse. Este sufrimiento clama a Dios y apela al compromiso de todos nosotros, con la oración y todo tipo de iniciativas. Deseo hacer llegar a todos mi cercanía y solidaridad, así como la de la Iglesia, y dar una palabra de consuelo y esperanza.

Queridos hermanos y hermanas, que con valentía dais testimonio de Jesús en vuestra tierra bendecida por el Señor, nuestro consuelo y nuestra esperanza es Cristo. Por tanto, os animo a permanecer unidos a Él, como los sarmientos a la vid, seguros de que ni la tribulación, la angustia o la persecución podrán separarnos de Él . Que la prueba que estáis atravesando fortalezca vuestra fe y fidelidad.

Rezo para que viváis la comunión fraterna a ejemplo de la primera comunidad de Jerusalén. La unidad querida por nuestro Señor es más necesaria que nunca en estos tiempos difíciles; es un don de Dios que interpela a nuestra libertad y espera nuestra respuesta. Que la Palabra de Dios, los sacramentos, la oración y la fraternidad, alimenten y renueven continuamente vuestras comunidades.

La situación en que vivís es una fuerte llamada a la santidad de vida, como así lo han atestiguado los santos y mártires de diversa pertenencia eclesial. Recuerdo con afecto y veneración a los Pastores y fieles a los que en los últimos tiempos se les ha pedido el sacrificio de la vida, a menudo por el mero hecho de ser cristianos. También pienso en las personas secuestradas, entre las cuales se encuentran algunos Obispos ortodoxos y sacerdotes de diversos ritos. ¡Ojalá puedan volver pronto sanos y salvos a sus casas y comunidades! Le pido a Dios que tanto sufrimiento unido a la cruz del Señor dé frutos abundantes para la Iglesia y los pueblos de Oriente Medio.

En medio de las enemistades y los conflictos, la comunión vivida entre vosotros, con fraternidad y sencillez, es un signo del Reino de Dios. Me alegro de las buenas relaciones y la cooperación entre los Patriarcas de las Iglesias orientales católicas y los Ortodoxos, así como entre los fieles de las diversas Iglesias. El sufrimiento que padecen los cristianos constituye una aportación inestimable a la causa de la unidad. Se trata del ecumenismo de la sangre, que requiere abandonarse confiadamente a la acción del Espíritu Santo.

¡Que podáis dar siempre testimonio de Jesús en medio de las dificultades! Vuestra presencia es valiosa para Oriente Medio. Sois un pequeño rebaño, pero con una gran responsabilidad en la tierra en que nació y se extendió el cristianismo. Sois como la levadura en la masa. Antes que cualquiera de las actividades de la Iglesia en el ámbito de educativo, sanitario o asistencial, tan valoradas por todos, la mayor riqueza para la región son los cristianos, sois vosotros. Gracias por vuestra perseverancia.

Vuestros intentos por colaborar con personas de otras religiones, con judíos y musulmanes, es otro signo del Reino de Dios. El diálogo interreligioso es tanto más necesario cuanto más difícil es la situación. No hay otro camino. El diálogo basado en una actitud de apertura, en la verdad y el amor, es también el mejor antídoto contra la tentación del fundamentalismo religioso, que es una amenaza para los creyentes de todas las religiones. El diálogo es a la vez un servicio a la justicia y una condición necesaria para la tan deseada paz.

La mayor parte de vosotros vive en un ambiente de mayoría musulmana. Podéis ayudar a vuestros conciudadanos musulmanes a presentar con discernimiento una imagen más auténtica del Islam, como quieren muchos de ellos, que repiten que el Islam es una religión de paz, que se puede armonizar con el respeto de los derechos humanos y favorecer la convivencia de todos. Será algo bueno para ellos y para toda la sociedad. La dramática situación que viven nuestros hermanos cristianos en Irak, y también los Yazidíes y los miembros de otras comunidades religiosas y étnicas, exige por parte de todos los líderes religiosos una postura clara y valiente, para condenar unánimemente y sin rodeos esos crimines, y denunciar la práctica de invocar la religión para justificarlos.

Queridos hermanos, casi todos vosotros sois ciudadanos nativos de vuestros países y, por lo tanto, tenéis el deber y el derecho de participar plenamente en la vida y crecimiento de vuestra nación. En la Región estáis llamados a ser constructores de paz, de reconciliación y desarrollo, a promover el diálogo, construir puentes, según el espíritu de las bienaventuranzas, a proclamar el evangelio de la paz, dispuestos a colaborar con todas las autoridades nacionales e internacionales.

Deseo expresar mi especial reconocimiento y gratitud a todos vosotros, queridos hermanos Patriarcas, Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, que acompañáis con solicitud el camino de vuestras comunidades. ¡Qué preciosa es la presencia y actividad de los que se han consagrado totalmente al Señor y lo sirven en los hermanos, especialmente en los más necesitados, testimoniando su grandeza y su amor infinito! ¡Qué importante es la presencia de los Pastores junto a su rebaño, especialmente en los momentos de dificultad!

A vosotros, jóvenes, os mando un abrazo paternal. Rezo por vuestra fe, por vuestro crecimiento humano y cristiano, y para que vuestros mejores proyectos se cumplan. Y os repito: ''No tengáis miedo ni vergüenza de ser cristianos. La relación con Jesús os hará disponibles para colaborar sin reservas con vuestros conciudadanos, con independencia de su afiliación religiosa''

A vosotros, ancianos, os hago llegar mis sentimientos de aprecio. Sois la memoria de vuestros pueblos; espero que esta memoria sea semilla de crecimiento para las nuevas generaciones.

Me gustaría alentar a aquellos de vosotros que trabajan en las áreas tan importantes de la caridad y de la educación. Admiro el trabajo que estáis haciendo, especialmente a través de Cáritas y con la ayuda de otras organizaciones caritativas católicas de diferentes países, ayudando a todos sin distinción. A través del testimonio de la caridad, ofrecéis el apoyo más valioso a la vida social y también contribuís a la paz, de la que la Región está tan hambrienta como de pan. Pero también en el ámbito de la educación está en juego el futuro de la sociedad. Qué importante es la educación en la cultura del encuentro, del respeto de la dignidad de la persona y del valor absoluto de todo ser humano.

Queridos hermanos, aunque pocos en número, sois protagonistas de la vida de la Iglesia y de los países en los que vivís. Toda la Iglesia está con vosotros y os apoya, con gran afecto y estima por vuestras comunidades y vuestra misión. Vamos a seguir ayudándoos con la oración y otros medios disponibles.

Al mismo tiempo, sigo instando a la Comunidad internacional para que venga en ayuda de vuestras necesidades y de las otras minorías que sufren; en primer lugar, promoviendo la paz a través de la negociación y la actividad diplomática, tratando de atajar y detener cuanto antes la violencia que ya ha causado demasiado daño. Reitero la más firme condena del tráfico de armas. Necesitamos en cambio proyectos e iniciativas de paz, para promover una solución global a los problemas de la Región. ¿Hasta cuándo tendrá que seguir sufriendo Oriente Medio por la falta de paz? No podemos resignarnos a los conflictos como si no fuera posible un cambio. En sintonía con mi peregrinación a Tierra Santa y el posterior encuentro de oración en el Vaticano con los Presidentes israelita y palestino, os invito a seguir orando por la paz en Oriente Medio. Que quien se vio obligado a abandonar sus tierras, pueda regresar y vivir con dignidad y seguridad. Que la asistencia humanitaria se incremente, siempre buscando el bien de la persona y de cada país, respetando su propia identidad, sin anteponer otros intereses. Que toda la Iglesia y la Comunidad internacional sean cada vez más conscientes de la importancia de vuestra presencia en la Región.

Queridos hermanas y hermanos cristianos de Oriente Medio, tenéis una gran responsabilidad y no estáis solos frente a ella. Por eso he querido escribiros para animaros y para deciros lo valiosa que es vuestra presencia y vuestra misión en esta tierra bendecida por el Señor. Vuestro testimonio me hace mucho bien. Gracias. Todos los días rezo por vosotros y vuestras intenciones. Os doy las gracias porque sé que vosotros, en vuestros sufrimientos, rezáis por mí y por mi servicio a la Iglesia. Realmente espero tener la gracia de ir en persona a visitaros y confortaros. Que la Virgen María, la Santísima Madre de Dios y Madre nuestra, os acompañe y proteja siempre con su ternura. A todos vosotros y a vuestras familias imparto la Bendición Apostólica con el deseo de que viváis la Santa Navidad en el amor y la paz de Cristo Salvador''.




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