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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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martes, 18 de mayo de 2010

PLENARIA LAICOS: TESTIGOS DE CRISTO EN LA COMUNIDAD POLITICA

CIUDAD DEL VATICANO, 18 MAY 2010 (VIS).-Del 20 al 22 de mayo tendrá lugar en Roma la XXIV Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, sobre el tema: “Testigos de Cristo en la comunidad política”.

En un comunicado se señala que “Benedicto XVI ha manifestado en diversas ocasiones la necesidad y la urgencia de un compromiso renovado de los católicos en la vida política”.

Tras la inauguración de los trabajos por parte del presidente del dicasterio, el cardenal Stanisław Ryłko, están previstas tres conferencias: el rector de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, de Milán, Lorenzo Ornaghi, hablará sobre: “Política y democracia hoy: status quaestionis”; la segunda, a cargo del cardenal Camillo Ruini, presidente del Proyecto Cultural de la Conferencia Episcopal Italiana, sobre el tema: “Iglesia y comunidad política: algunos puntos clave” y por último, el arzobispo Rino Fisichella, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, hablará de “La responsabilidad de los fieles laicos en la política”.

También están previstas dos ponencias: la del historiador Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, sobre: “Qué nos dicen hoy las grandes figuras de cristianos en la historia de la política” y la del profesor Guzmán Carriquiry, subsecretario del Pontificio Consejo para los Laicos, que hablará acerca de “Los criterios y modalidades para la formación de los fieles laicos en la política”.

El viernes, 21 de mayo, el Papa recibirá en audiencia a los participantes en la plenaria.

En la tarde del sábado, 22 de mayo, intervendrá el secretario del dicasterio, el obispo Josef Clemens, que tratará de los programas del Pontificio Consejo en el futuro y hará un balance de lo realizado hasta ahora.
CON-L/

OTROS ACTOS PONTIFICIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 18 MAY 2010 (VIS).-El Santo Padre nombró:

-Padre Kieran O’Reilly, S.M.A., obispo de Killaloe (superficie 4.523, población 133.201, católicos 122.746, sacerdotes 132, religiosos 225) en Irlanda. El obispo electo nació en Cork (Irlanda) en 1952, profesó los votos perpetuos en 1977, fue ordenado sacerdote en 1978 y hasta ahora era Superior General de la Sociedad de las Misiones Africanas. Sucede al obispo William Walsh, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

-Monseñor Salvador Cristau Coll obispo auxiliar de Terrassa (superficie 1.197, población 1.241.332, católicos 1.218.420, sacerdotes 186, religiosos 671, diáconos permanentes 7) en España. El obispo electo nació en 1950 en Barcelona (España), fue ordenado sacerdote en 1980 y hasta ahora era vicario general de la misma diócesis.
NER:NEA:RE/ VIS 20100518 (140)

lunes, 17 de mayo de 2010

BENEDICTO XVI RECIBE AL PRESIDENTE DE BOLIVIA

CIUDAD DEL VATICANO, 17 MAY 2010 (VIS).-La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha emitido hoy el siguiente comunicado:

“Hoy lunes, 17 de mayo de 2010, el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Juan Evo Morales Ayma, ha sido recibido en audiencia por Benedicto XVI y, sucesivamente, se ha encontrado con el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, a quien acompañaba el arzobispo Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados.

Durante los coloquios, desarrollados en un clima de cordialidad, ha habido un fructuoso intercambio de opiniones sobre temas relativos a la actual coyuntura internacional y regional y sobre la necesidad de fomentar una mayor sensibilidad social para la tutela del ambiente.

Se han analizado a continuación algunos aspectos de la situación del país sudamericano, en particular la colaboración entre la Iglesia y el Estado en materia de educación, sanidad y políticas sociales en defensa de los derechos de los más débiles”.
OP/ VIS 20100517 (160)

VESAKH: CRISTIANOS Y BUDISTAS FRENTE A LA CRISIS AMBIENTAL

CIUDAD DEL VATICANO, 17 MAY 2010 (VIS).-Hoy se hizo público el mensaje del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, presidido por el cardenal Jean-Louis Tauran, que se envía anualmente a los budistas de todo el mundo con motivo de la fiesta de Vesakh.

Vesakh es la principal festividad budista que recuerda los tres momentos fundamentales de la vida de Buda. Según la tradición, el Buda histórico nació, obtuvo la iluminación y desapareció alcanzando el Nirvana durante la luna llena del mes de mayo.

El mensaje de este año se titula: “Cristianos y budistas honran la vida humana como base del respeto por todos los seres humanos”.

“Aprovechamos esta ocasión -dice el texto- para reflexionar juntos sobre un tema que hoy asume una importancia particular: la crisis ambiental que ha suscitado ya notables problemas y sufrimientos en todo el mundo. Los esfuerzos de nuestras dos comunidades en el diálogo interreligioso han contribuido a crear una nueva sensibilidad acerca de la importancia social y espiritual de nuestras respectivas tradiciones religiosas en este sector. Reconocemos que tenemos en común una forma de considerar valores como el respeto de la naturaleza de todas las cosas, la contemplación, la humildad, la sencillez, la compasión y la generosidad. Estos valores contribuyen a una vida de no violencia, equilibrio y sobriedad”.

“La Iglesia Católica considera que la tutela del ambiente está íntimamente ligada al tema del desarrollo integral de la persona humana y, por su parte, no está comprometida solamente en la defensa del destino universal de los dones de la tierra, del agua y del aire, sino que alienta a los demás a aunar sus esfuerzos para proteger a la humanidad de la autodestrucción. Nuestra responsabilidad de proteger la naturaleza surge, efectivamente, de nuestro respeto recíproco y procede de la ley escrita en el corazón de cada hombre y cada mujer”.

“Los cristianos y los budistas -prosigue el documento- nutren un respeto profundo por la vida humana. Por eso, es crucial para nosotros impulsar los esfuerzos encaminados a crear un sentido de responsabilidad ecológica, a reafirmar al mismo tiempo nuestras convicciones compartidas sobre la inviolabilidad de la vida humana, cualquiera que sea su estado y su condición, la dignidad de la persona y la misión única de la familia, en la que se aprende a amar al prójimo y a respetar la naturaleza”.

“¡Promovamos juntos una relación adecuada entre los seres humanos y el ambiente! Aumentando nuestros esfuerzos para la creación de una conciencia ecológica de cara a una coexistencia serena y pacífica, podemos dar testimonio de un estilo de vida respetuoso cuyo sentido no es tener más sino ser más. Compartiendo las perspectivas y los compromisos de nuestras respectivas tradiciones religiosas podemos contribuir al bienestar del mundo”.
CON-DIR/ VIS 20100517 (460)

EL PAPA AGRADECE LA CERCANIA DE LA IGLESIA Y DEL PUEBLO ITALIANO

CIUDAD DEL VATICANO, 16 MAY 2010 (VIS).-Después del rezo del Regina Coeli, el Papa agradeció la “presencia y confianza” de las 200.000 personas presentes en la Plaza de San Pedro y en Via della Conciliazione.

“Hoy mi primer saludo -dijo- se dirige a los fieles laicos procedentes de toda Italia y al cardenal Angelo Bagnasco, que les acompaña como presidente de la Conferencia Episcopal. ¡Os doy las gracias de corazón, queridos hermanos y hermanas, por vuestra cálida y numerosa presencia!”.

“Respondiendo a la invitación del Consejo Nacional Italiano de las Asociaciones Laicales, habéis adherido con entusiasmo a esta hermosa y espontánea manifestación de fe y de solidaridad, en la que participa también un importante grupo de parlamentarios y de administradores locales. A todos deseo expresar mi más sentido reconocimiento. Saludo también a los miles de inmigrantes, conectados con nosotros desde la Plaza de San Juan de Letrán, junto al cardenal vicario Agostino Vallini, con motivo de la “Fiesta de los Pueblos”.

“Queridos amigos –continuó-, hoy demostráis el gran afecto y la profunda cercanía de la Iglesia y del pueblo italiano al Papa y a vuestros sacerdotes, que diariamente os atienden, para que en el compromiso de renovación espiritual y moral podamos servir cada vez mejor a la Iglesia, el Pueblo de Dios, y a cuantos se dirigen a nosotros con confianza”.

El Santo Padre afirmó que “el verdadero enemigo que hay que temer y combatir es el pecado, el mal espiritual, que a veces, por desgracia, también contagia a los miembros de la Iglesia. Vivimos en el mundo, dice el Señor, pero no somos del mundo, aunque tenemos que estar precavidos ante sus seducciones. Por el contrario, debemos tener miedo del pecado y por este motivo estar profundamente arraigados en Dios, siendo solidarios en el bien, en el amor, en el servicio. Es lo que la Iglesia, sus ministros, unidos a sus fieles, han hecho y siguen haciendo con ferviente compromiso por el bien espiritual y material de las personas en todas las partes del mundo. Es lo que especialmente vosotros tratáis de hacer habitualmente en la parroquias, en las asociaciones y en los movimientos: servir a Dios y al hombre en el nombre de Cristo”.

El Papa concluyó animando a “seguir juntos con confianza en este camino, y que las pruebas, que el Señor permite nos lleven a una mayor radicalidad y coherencia. Es hermoso ver hoy esta multitud en la Plaza de San Pedro, así como ha sido emocionante para mí ver en Fátima la inmensa multitud que, escuchando a María, ha rezado por la conversión de los corazones. Renuevo hoy este llamamiento, alentado por vuestra presencia tan numerosa. ¡Gracias!”.
ANG/ VIS 20100517 (460)

ASCENSION: CRISTO PERMANECE EN LA TRAMA DE LA HISTORIA

CIUDAD DEL VATICANO, 16 MAY 2010 (VIS).-El Santo Padre se asomó esta mañana a las 12 a la ventana de su estudio para rezar el Regina Coeli con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

El Papa explicó que hoy, en Italia y en otros países, se celebra la Ascensión de Jesús al Cielo, cuarenta días después de Pascua y que este domingo es, además, la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, dedicada al tema: “El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios de comunicación al servicio de la Palabra”.

“En la liturgia se narra el episodio de la última separación del Señor Jesús de sus discípulos, pero no se trata de un abandono, porque permanece para siempre con ellos de forma nueva. (...) El Señor atrae la mirada de los apóstoles hacia el Cielo para indicarles cómo recorrer el camino del bien durante la vida terrenal”, dijo el Papa.

“Sin embargo -continuó-, permanece en la trama de la historia humana, está cerca de cada uno de nosotros y guía nuestro camino cristiano: es compañero de los perseguidos por causa de la fe, está en el corazón de todos los marginados, está presentes en aquellos a quienes se les niega el derecho a la vida. Podemos escuchar, ver y tocar al Señor Jesús en la Iglesia, especialmente mediante la Palabra y los gestos sacramentales de sus pastores”.

A ese propósito el pontífice exhortó especialmente a los jóvenes que reciben el sacramento de la Confirmación para que “permanezcan fieles a la Palabra de Dios y a la doctrina aprendida”, invitándoles a “acercarse asiduamente a la Confesión y a la Eucaristía, conscientes de haber sido elegidos y constituidos para dar testimonio de la Verdad”.

El Papa renovó también su petición a los sacerdotes para que “en su vida y sus acciones se distingan por su fuerte testimonio evangélico y sepan utilizar con sabiduría también los medios de comunicación para dar a conocer la vida de la Iglesia y ayudar a la humanidad de hoy a descubrir el rostro de Cristo”.
ANG/ VIS 20100517 (350)

LA IGLESIA ES UN LUGAR DE ESPERANZA

CIUDAD DEL VATICANO, 15 MAY 2010 (VIS).-Hoy se hizo publico un mensaje del Papa a los participantes en el segundo Kirchentag ecuménico, que se ha celebrado en Munich (Alemania) del 12 al 16 de mayo, y en el que han participado cristianos de distintas denominaciones y creyentes de otras religiones.

Recordando el tema del encuentro: “Para que tengan esperanza”, el Santo Padre subraya que “en los últimos meses nos hemos debido confrontar repetidamente con noticias que quieren derrumbar la alegría en la Iglesia, que la oscurecen como lugar de esperanza”.

“Si hoy estamos un poco atentos, si no percibimos sólo la oscuridad, sino también lo que es claro y bueno en nuestro tiempo, vemos cómo la fe hace a los hombres más puros y generosos y los educa en el amor. La cizaña existe también en el seno de la Iglesia y entre quienes el Señor ha acogido a su servicio de modo particular. Pero la luz de Dios no se ha apagado, el grano bueno no ha sido sofocado por la semilla del mal”.

Tras preguntarse si “la Iglesia es entonces un lugar de esperanza”, responde: “Sí, porque de ella nos llega siempre y de nuevo la Palabra de Dios, que nos purifica y nos muestra la vía de la fe. Lo es porque en ella el Señor sigue donándose a nosotros, en la gracia de los sacramentos, en la palabra de la reconciliación, en los múltiples dones de su consuelo. Nada puede oscurecer o destruir todo esto. De ello debemos estar alegres en medio de las tribulaciones”.

“Si hablamos de la Iglesia como lugar de la esperanza que viene de Dios –continúa-, entonces esto comporta, al mismo tiempo, un examen de conciencia: ¿Qué hago con la esperanza que el Señor nos ha dado? ¿Realmente me dejo modelar por su Palabra? ¿Me dejo cambiar y curar por Él? ¿Cuánta cizaña en realidad crece dentro de mí? ¿Estoy dispuesto a erradicarla? ¿Soy agradecido por el don del perdón y estoy dispuesto a perdonar y a curar en vez de condenar?”.

El Papa señala que “no podemos hacer las cosas más grandes, las que nos llegan solo como don: la amistad, el amor, la alegría, la felicidad. (...) Casi nadie habla hoy de la vida eterna, que en el pasado era el verdadero objeto de la esperanza. Como no se osa creer en ella, hay que tratar de obtener todo en la vida presente. Dejar de lado la esperanza en la vida eterna lleva a la avidez por una vida aquí y ahora, que se convierte casi inevitablemente en egoísta y, al final es irrealizable. Precisamente cuando queremos apoderarnos de la vida como una especie de bien, se nos escapa”.

“Dios vive. Dios nos ama. En Jesucristo se ha hecho uno de nosotros. Me puedo dirigir a él y me escucha. Por eso, como Pedro, en la confusión de nuestros tiempos, que nos persuaden a creer en tantas otras vías, le decimos: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna y hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios”.

Al final del mensaje, el Santo Padre manifiesta el deseo de que todos experimenten “nuevamente la alegría de poder conocer a Dios, de conocer a Cristo y que Él nos conoce. Esta es nuestra esperanza y nuestra alegría en medio de las confusiones del tiempo presente”.
MESS/ VIS 20100517 (570)

AUDIENCIAS

CIUDAD DEL VATICANO, 17 MAY 2010 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy en audiencias separadas:

-Cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo de Génova (Italia), presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.

-Cardenal Péter Erdó, arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría) y presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), acompañado por los cardenales Josip Bozanic, arzobispo de Zagreb (Croacia) y Jean-Pierre Ricard, arzobispo de Bordeaux (Francia), vicepresidentes del mismo organismo.
AP/ VIS 20100517 (70)

OTROS ACTOS PONTIFICIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 17 MAY 2010 (VIS).-El Santo Padre nombró al cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, su enviado especial a las celebraciones del IV centenario de la archidiócesis de Arequipa (Perú), que tendrán lugar del 14 al 18 de julio.
NA/ VIS 20100517 (50)

viernes, 14 de mayo de 2010

UN RENOVADO IMPULSO ESPIRITUAL Y APOSTOLICO

CIUDAD DEL VATICANO, 14 MAY 2010 (VIS).-A las 13,30, tuvo lugar la ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de Oporto. Tras el saludo del presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, el Santo Padre pronunció su discurso.

Benedicto XVI manifestó su “sincero agradecimiento” al Presidente de la República, a los obispos, al Gobierno y a todas las autoridades civiles y militares, “que se han prodigado con abnegación a lo largo de todo el viaje. ¡Os deseo todo bien! Los medios de comunicación social me han permitido llegar a muchas personas, a las que no me podían ver de cerca. También a ellos les estoy muy agradecido”.

“A todos los portugueses, católicos o no, a los hombres y mujeres que viven aquí, aunque no hayan nacido aquí, les saludo en el momento de despedirme de vosotros. Que no deje de crecer la concordia entre vosotros, que es esencial para una sólida cohesión, medio necesario para afrontar los desafíos con responsabilidad común. Que esta gloriosa nación siga manifestando la grandeza de ánimo, el sentido profundo de Dios, la apertura solidaria, guiada por principios y valores imbuidos de humanismo cristiano. En Fátima he orado por todo el mundo, pidiendo que el futuro traiga mayor fraternidad y solidaridad, un mayor respeto mutuo y una renovada confianza en Dios, nuestro Padre celestial”.

El Santo Padre aseguró que había sido “una alegría ser testigo de la fe y de la devoción de la comunidad eclesial portuguesa. He podido ver el entusiasmo de los niños y de los jóvenes, la adhesión fiel de los sacerdotes, diáconos y religiosos, la dedicación pastoral de los obispos y el deseo de buscar la verdad y la belleza evidente en el mundo de la cultura, la creatividad de los agentes de pastoral social, la vibración de la fe de los fieles de la diócesis que he visitado. Mi deseo es que esta visita sea un incentivo para un renovado impulso espiritual y apostólico. Que todos los discípulos de Cristo –concluyó-acojan el Evangelio íntegramente y den testimonio de él con pasión para que sea levadura de auténtica renovación de toda la sociedad”.

Terminado el discurso, el Papa se embarcó en el avión de regreso a Roma. Su llegada al aeropuerto de Ciampino está prevista a las 18,00. Desde allí se trasladará en helicóptero al Vaticano, dando así por concluido su decimoquinto viaje apostólico.
PV-PORTUGAL/ VIS 20100514 (400)

LAS ESPERANZAS DEL MUNDO Y LAS CERTEZAS DEL EVANGELIO SE ENTRECRUZAN


CIUDAD DEL VATICANO, 14 MAY 2010 (VIS).-El Papa se despidió esta mañana de la Casa Nossa Senhora do Carmo de Fátima, desde donde se trasladó al helipuerto de esa ciudad para viajar en helicóptero hasta Oporto, segunda ciudad de Portugal y capital industrial del norte del país, donde aterrizó a las 9,30.

A su llegada, Benedicto XVI fue recibido por el obispo de Oporto, Manuel J. Macário do Nascimento Clemente y las autoridades civiles y militares de la ciudad. A continuación recorrió en papamóvil los 5 kilómetros que lo separaban de la Avenida dos Aliados, saludando a la muchedumbre allí reunida para asistir a la Santa Misa celebrada a las 10,15.

En su homilía, el Papa recordó la figura de San Matías, cuya festividad se celebra hoy, “testigo de la vida pública de Jesús, de su triunfo sobre la muerte, fiel hasta el final, no obstante el abandono de muchos”, que fue elegido por los apóstoles como uno de ellos tras el suicidio de Judas.

“Es necesario que uno de ellos sea constituido con nosotros testigo de la resurrección”, decía San Pedro. Y su actual sucesor repite a cada uno de vosotros: es necesario que seáis conmigo testigos de la resurrección de Jesús. Efectivamente, si vosotros no sois testigos suyos en vuestro ambiente, ¿quien ocupará vuestro lugar?“, dijo el Santo Padre.

“El cristiano es en la Iglesia y con la Iglesia, un misionero de Cristo enviado al mundo. Esta es la misión improrrogable de cada comunidad eclesial: recibir de Dios y ofrecer al mundo a Cristo resucitado, para que cada situación de debilidad y de muerte sea transformada mediante el Espíritu Santo, en ocasión de crecimiento y vida”.

“Nada imponemos, siempre proponemos, como Pedro nos recomienda, en una de sus cartas: “Glorificad a Cristo en vuestros corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza”. Y todos, al final, nos la piden, incluso aquellos que parecen no pedirla. (...) De hecho, las esperanzas más profundas del mundo y las grandes certezas del Evangelio se entrecruzan en la irrenunciable misión que nos corresponde”.

“Sin embargo, si esta seguridad nos consuela y tranquiliza -observó Benedicto XVI-, no nos exime de salir al encuentro de los demás. Debemos resistir la tentación de limitarnos a lo que ya tenemos o pensamos tener, de nuestro y de seguro: sería como morir a plazo fijo, en cuanto presencia de Iglesia en el mundo”.

Desde sus orígenes, el pueblo cristiano “ha advertido claramente -dijo el pontífice- la importancia de comunicar la Buena Nueva de Jesús a los que no la conocían todavía. En los últimos años, ha cambiado el contexto antropológico, cultural, social y religioso de la humanidad; la Iglesia hoy está llamada a hacer frente a nuevos desafíos y está dispuesta a dialogar con culturas y religiones diversas, tratando de construir con toda persona de buena voluntad la convivencia pacífica de los pueblos. El campo de la misión “ad gentes” se presenta hoy mucho más amplio y no puede definirse sólo en función de consideraciones geográficas. En efecto, nos esperan no solamente los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, sino también los ámbitos socio-culturales, y sobre todo los corazones, que son los verdaderos destinatarios de la acción misionera del pueblo de Dios”.

“¡Sí! -exclamó-. Estamos llamados a servir a la humanidad de nuestro tiempo, confiando únicamente en Jesús, dejándonos iluminar por su palabra. (...) Todo se define a partir de Cristo, en cuanto al origen y a la eficacia de la misión: misión que recibimos siempre de Cristo, que nos hizo conocer lo que oyó de su Padre, y estamos investidos en ella por medio del Espíritu, en la Iglesia. Como la misma Iglesia, la obra de Cristo y de su Espíritu es renovar la faz de la tierra a partir de Dios, siempre y sólo de Dios”.

Acabada la Santa Misa el Papa regresó al Palacio Municipal de Oporto para firmar en el Libro de Oro del ayuntamiento. Benedicto XVI se asomó también al balcón para saludar a las miles de personas reunidas en la plaza, a quienes agradeció la acogida que le habían tributado en “la ciudad de la Virgen”.

“Habría aceptado con mucho gusto vuestra invitación para prolongar mi presencia en esta ciudad, pero no es posible”, dijo el Santo Padre. “Permitidme, por lo tanto, partir, abrazándoos afectuosamente en Cristo, esperanza nuestra”.

Después de los saludos, el pontífice se traslado en papamóvil al aeropuerto de Oporto para emprender el regreso a Roma.
PV-PORTUGAL/ VIS 20100514 (770)

ACUERDO VATICANO-VODAFONE PARA SERVICIOS DE TELEFONIA MOVIL

CIUDAD DEL VATICANO, 14 MAY 2010 (VIS).-La Oficina de Prensa de la Santa Sede hizo hoy público el siguiente comunicado:

“La Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano ha firmado hoy un acuerdo con Vodafone Italia para la gestión de los servicios de telefonía móvil. El acuerdo prevé el suministro de unos 2.000 usuarios.

“Vodafone se ha adjudicado el concurso convocado por la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, con el que ha estipulado un contrato de tres años de duración, también en virtud de su presencia internacional y de los niveles elevados de servicio garantizados.

“El acuerdo se ha firmado hoy en presencia del arzobispo Carlo María Viganò, secretario general de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y del presidente de Vodafone Italia, Pietro Guindani.
OP/ VIS 20100514 (130)

OTROS ACTOS PONTIFICIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 14 MAY 2010 (VIS).-El Santo Padre nombró al arzobispo Pierre-Marie Carré, hasta ahora de Albi (Francia), arzobispo coadjutor de Montpellier (superficie 6.101, población 1.000.000, católicos 710.000, sacerdotes 313, religiosos 531, diáconos permanentes 29) en Francia.
NEC/ VIS 20100514 (50)

AUTENTICOS TESTIGOS DE JESUCRISTO EN TODOS LOS AMBIENTES

CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2010 (VIS).-El Papa se encontró a última hora de esta tarde, en la Casa Nossa Senhora do Carmo de Fátima, con los obispos de Portugal.

En su discurso, el Santo Padre afirmó que necesitaba “abrirse cada vez más al misterio de la Cruz, abrazándola como única esperanza y última vía para ganar y reunir en el Crucificado a todos sus hermanos y hermanas en humanidad. En obediencia a la Palabra de Dios, está llamado a vivir, no para sí mismo, sino para que Dios esté presente en el mundo”.

“Verdaderamente -dijo-, los tiempos en que vivimos exigen una nueva fuerza misionera en los cristianos, llamados a formar un laicado maduro, identificado con la Iglesia, solidario con la compleja transformación del mundo. Se necesitan auténticos testigos de Jesucristo, especialmente en aquellos ambientes humanos donde el silencio de la fe es más amplio y profundo: entre los políticos, intelectuales, profesionales de los medios de comunicación, que profesan y promueven una propuesta monocultural, desdeñando la dimensión religiosa y contemplativa de la vida. En dichos ámbitos, hay muchos creyentes que se avergüenzan y dan una mano al secularismo, que levanta barreras a la inspiración cristiana. Entre tanto, queridos hermanos, quienes defienden con valor en estos ambientes un vigoroso pensamiento católico, fiel al Magisterio, han de seguir recibiendo vuestro estímulo y vuestra palabra esclarecedora, para vivir la libertad cristiana como fieles laicos”.

Benedicto XVI resaltó que “lo decisivo es llegar a inculcar en todos los agentes de la evangelización un verdadero afán de santidad, sabiendo que el resultado proviene sobre todo de la unión con Cristo y de la acción de su Espíritu”.

“Cuando en opinión de muchos -continuó-, la fe católica ha dejado de ser patrimonio común de la sociedad, y se la ve a menudo como una semilla acechada y ofuscada por “divinidades” y por los señores de este mundo, será muy difícil que la fe llegue a los corazones mediante simples disquisiciones o moralismos, y menos aún a través de genéricas referencias a los valores cristianos. El llamamiento valiente a los principios en su integridad es esencial e indispensable; no obstante, el mero enunciado del mensaje no llega al fondo del corazón de la persona, no toca su libertad, no cambia la vida. Lo que fascina es sobre todo el encuentro con personas creyentes que, por su fe, atraen hacia la gracia de Cristo, dando testimonio de Él”.

Refiriéndose posteriormente a los movimientos y las nuevas comunidades eclesiales, que suponen “una nueva primavera” de la Iglesia, el Santo Padre señaló que “gracias a los carismas, la radicalidad del Evangelio, el contenido objetivo de la fe, la corriente viva de su tradición se comunican de manera persuasiva y son acogidos como experiencia personal, como adhesión libre a todo lo que encierra el misterio de Cristo”.

“Naturalmente, es condición necesaria el que estas nuevas realidades quieran vivir en la Iglesia común, (...) y deben someterse a la guía de los pastores. Éstos son quienes han de asegurar la eclesialidad de los movimientos”.

Los obispos, añadió, “hemos de sentir la responsabilidad de acoger estos impulsos que son un don para la Iglesia y le dan nueva vitalidad, pero, por otro, hemos de ayudar también a los movimientos a encontrar el camino justo, haciendo correcciones con comprensión, esa comprensión espiritual y humana que sabe aunar la guía, el reconocimiento y una cierta apertura y disponibilidad para aprender”.

En este Año Sacerdotal, “descubrid de nuevo, queridos hermanos, la paternidad episcopal sobre todo respecto a vuestro clero. Se ha relegado a un segundo plano durante demasiado tiempo la responsabilidad de la autoridad como servicio para el crecimiento de los demás y, antes que nadie, de los sacerdotes. Ellos están llamados a servir en su ministerio pastoral integrados en una acción pastoral de comunión o de conjunto”.

“Esto no quiere decir –dijo- volver al pasado, ni un simple retorno a los orígenes, sino recuperar el fervor de los orígenes, la alegría del comienzo de la experiencia cristiana, haciéndose acompañar por Cristo como los “discípulos de Emaús” el día de Pascua, dejando que su palabra nos encienda el corazón, que el «pan partido» abra nuestros ojos a la contemplación de su rostro. Sólo de este modo el fuego de su amor será suficientemente ardiente para impulsar a todo fiel cristiano a convertirse en dispensador de luz y de vida en la Iglesia y entre los hombres”.

Al final de su discurso, el Papa pidió a los obispos que dieran “nuevo vigor” en ellos mismos y a su alrededor “a los sentimientos de misericordia y de compasión, para ser capaces de responder a situaciones de graves carencias en la sociedad. Que se instituyan organizaciones y se perfeccionen las ya existentes, para que puedan responder con creatividad a todas las pobrezas, incluida la de la falta de sentido de la vida y la ausencia de esperanza”.

El Santo Padre elogió el esfuerzo de los obispos “para ayudar a las diócesis más necesitadas, especialmente en los países de habla portuguesa. Que las dificultades que ahora se hacen sentir mayormente no os debiliten en la lógica del don. Que siga siendo muy vivo en el país vuestro testimonio de profetas de justicia y de paz, defensores de los derechos inalienables de la persona, uniendo vuestra voz a la de los más débiles, a los que sabiamente habéis motivado a que tengan su propia voz, sin temer nun¬ca levantar vuestra voz en favor de los oprimidos, los humillados y maltratados”.

Terminado el encuentro, el Papa cenó y pasó la noche en la Casa Nossa Senhora do Carmo.
PV-PORTUGAL/ VIS 20100514 (900)

CARIDAD, FUERZA PRINCIPAL Y PRINCIPIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2010 (VIS).-A las 17,00 (hora de Portugal) Benedicto XVI llegó a la iglesia de la Santísima Trinidad en el santuario de Nuestra Señora de Fátima para encontrarse con los representantes de las organizaciones de la pastoral social. Participaron en el acto junto a los organismos católicos, miembros de otras instituciones nacionales que se dedican a la asistencia de los necesitados.

Después de recibir el saludo del obispo Carlos Azevedo, auxiliar de Lisboa, el Papa se dirigió a cuantos trabajan en el “vasto mundo de la caridad”.

“Cristo nos dice que Dios es amor y al mismo tiempo nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana y por lo tanto de la transformación del mundo es el nuevo mandamiento del amor – recordó el Santo Padre- (...) El escenario actual de la historia es el de crisis socio-económica, cultural y espiritual, y hace evidente la oportunidad de un discernimiento orientado por la propuesta creativa del mensaje social de la Iglesia. El estudio de su doctrina social, cuyo fuerza principal y cuyo principio es la caridad, permite delinear un proceso de desarrollo humano integral que toque el corazón en profundidad y lleve a una humanización más amplia de la sociedad”.

“En su dimensión social y política, esta diaconía de la caridad es propia de los fieles laicos, llamados a promover orgánicamente el bien común, la justicia y a configurar rectamente la vida social (...) Atraer nuevos trabajadores laicos a este campo pastoral merece sin duda una atención especial por parte de los pastores preocupados por el futuro (...) Unidos a Cristo en su consagración al Padre, nos sentimos llevados por su compasión hacia las multitudes que piden justicia y solidaridad y, como el buen samaritano de la parábola, nos esforzamos por ofrecer respuestas concretas y generosas”.

Sin embargo, “a menudo no es fácil llegar a una síntesis satisfactoria entre vida espiritual y actividad apostólica. La presión ejercida por la cultura dominante, que insiste en un estilo de vida basado en la ley del más fuerte y las ganancias fáciles acaba por afectar a nuestra forma de pensar, a nuestros proyectos y a las perspectivas de nuestro servicio, con el riesgo de vaciarlos de esos motivos de fe y de esperanza que los habían suscitado” observó el pontífice .

Al mismo tiempo “las numerosas y acuciantes peticiones de ayuda y apoyo que nos dirigen los pobres y marginados de la sociedad nos empujan a buscar soluciones que respondan a la lógica de la eficiencia, del efecto visible y de la publicidad. Sin embargo –subrayó el Papa- esa síntesis es absolutamente necesaria, para poder servir a Cristo en la humanidad que os espera”.
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Benedicto XVI, recordando que “entre las muchas instituciones sociales al servicio del bien común y cercanas a las personas necesitadas, se encuentran las de la Iglesia Católica”, afirmó que la orientación de las mismas debe ser clara para que “asuman una identidad bien evidente” desde “la inspiración de sus objetivos” hasta “la gestión seria y eficaz de los recursos”.

“Además de esa identidad y ligado a ella, es un factor fundamental conceder a la actividad caritativa cristiana , autonomía e independencia de la política y las ideologías aunque se colabore con los organismos del Estado para lograr objetivos comunes”.

El Papa auspició que las actividades de ayuda educativas o caritativas, se completasen con “proyectos que promueven al ser humano en la búsqueda de la fraternidad universal”. “En este ámbito se coloca el urgente compromiso de los cristianos en la defensa de los derechos humanos, atentos a la totalidad de la persona humana en sus diversas dimensiones”.

“Expreso mi profundo agradecimiento –dijo Benedicto XVI- a todas aquellas iniciativas sociales y pastorales que luchan contra los mecanismos socio-económicos y culturales que llevan al aborto y tienen bien presente la defensa de la vida y la reconciliación y curación de las personas heridas por el drama del aborto”.

“ Las iniciativas que se proponen tutelar los valores esenciales y primarios de la vida desde su concepción y de la familia, fundada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, contribuyen a responder a algunos de los retos más insidiosos y peligrosos planteados al bien común. Estas iniciativas constituyen, junto con muchas otras formas de compromiso –finalizó- elementos esenciales para construir la civilización del amor”.

Al final de la celebración el Papa bendijo la primera piedra de un centro de las Misericordias Portuguesas que se erigirá en Fátima y a continuación regresó a la casa Nossa Senhora do Carme para encontrarse con los obispos de Portugal.
PV-PORTUGAL/ VIS 20100514 (770)

jueves, 13 de mayo de 2010

LA LUZ DE LOS PASTORCILLOS ES EL HIJO DE DIOS HECHO HOMBRE

CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2010 (VIS).-Hoy, memoria de Nuestra Señora de Fátima, décimo aniversario de la beatificación de los pastorcillos Jacinta y Francisco, el Papa celebró la Eucaristía en la explanada del Santuario de Fátima ante medio millón de personas.

En la homilía, el Santo Padre afirmó que había venido como peregrino a Fátima “para regocijarse de la presencia de María y de su protección maternal; (...) para rezar con María y con muchos peregrinos por nuestra humanidad afligida por la miseria y el sufrimiento; (...) para confiar a la materna protección de María, a los sacerdotes, consagrados y consagradas, misioneros y a todas las personas de bien”.

Refiriéndose a las “confidencias místicas de los pastorcillos”, Benedicto XVI señaló que “alguno podría sentir un poco de envidia porque “vieron” o hay quien se resigna decepcionado por no haber tenido la misma suerte, pero insiste en querer ver”.

“Las Escrituras –continuó- nos invitan a creer. (...) Dios puede llegar a nosotros, ofreciéndose a nuestra visión interior. Es más, aquella Luz interior de los pastores, que proviene del futuro de Dios es la misma que se manifestó en la plenitud de los tiempos y ha venido para todos: el Hijo de Dios hecho hombre. (...) Por eso, nuestra esperanza tiene un fundamento real: (...) Jesús de Nazaret”.

El Papa hizo hincapié en que “la fe en Dios abre al ser humano el horizonte de una esperanza cierta que no defrauda, indica una base sólida sobre la que poder asentar, sin temor, la propia vida; requiere el abandono, lleno de confianza, en las manos del Amor que sostiene el mundo”.

Tras poner de relieve que los pastorcillos “hicieron de su vida una ofrenda a Dios, que compartieron con los demás por amor a El”, el Santo Padre señaló que “se engañaría quien pensase que la misión profética de Fátima se ha terminado. (...) El hombre ha podido desencadenar un ciclo de muerte y terror, pero no logra interrumpirlo... En la Sagrada Escritura aparece con frecuencia que Dios está buscando justos para salvar la ciudad de los hombres y lo mismo hace aquí, en Fátima, cuando la Virgen pregunta: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera enviaros, como acto de reparación por los pecados con los que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?”.

“Con la familia humana dispuesta a sacrificar sus vínculos más sagrados en el altar de mezquinos egoísmos de nación, raza, ideología, grupo, individuo, bajó del cielo nuestra Madre bendita y se ofreció para poner en el corazón de los que se le confían el Amor de Dios que arde en el suyo”.

Benedicto XVI concluyó manifestando el deseo de que “en estos siete años que nos separan del centenario de las Apariciones se acelere el triunfo preanunciado del Inmaculado Corazón de María para gloria de la Santísima Trinidad”.

Al final de la misa, el Papa se dirigió a los enfermos presentes y a cuantos le seguían por la radio y la televisión.

En la pasión de Cristo, dijo el Santo Padre, “el sufrimiento humano se ha convertido en un sufrimiento compartido”. Con esta esperanza “se pueden superar las sensaciones de inutilidad del sufrimiento que consume a la persona en su interior y la hace sentirse una carga para los demás cuando, en realidad, el sufrimiento vivido con Jesús sirve para la salvación de los hermanos”.

“El divino Maestro, en vez de explicar las razones del sufrimiento, ha preferido llamar a cada uno a seguirle, diciendo: “Toma tu cruz y sígueme”. Ven conmigo. Participa, con tu sufrimiento, en esta obra de salvación del mundo, que se realiza mediante mi sufrimiento en la Cruz. En la medida en que abrazas tu cruz, uniéndote espiritualmente a mi Cruz, se revelará a tus ojos el significado salvífico del sufrimiento. Encontrarás la paz interior e incluso la alegría espiritual en el sufrimiento”.

El Santo Padre pidió a los enfermos que acogieran esta llamada de Jesús y le confiaran “todas las adversidades y penas para que sean -de acuerdo con su designio- medio de redención para el mundo entero. Seréis redentores en el Redentor, como sois hijos en el Hijo. Junto a la Cruz ... se halla la Madre de Jesús, nuestra Madre”.

Antes de despedirse, Benedicto XVI saludó a la multitud de peregrinos en varios idiomas.

El Papa visitó a continuación las tumbas de los pastorcillos, que se encuentran dentro de la Basílica del Santuario de Fátima y desde allí se dirigió a la Casa “Nossa Senhora do Carmo” para el almuerzo con los obispos de Portugal y con su séquito.
PV-PORTUGAL/ VIS 20100513 (790)

CONSAGRACION A LA VIRGEN: LA IGLESIA SE RENUEVE CON SACERDOTES SANTOS

CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY 2010 (VIS).-El Papa abandonó a primera hora de esta tarde la nunciatura apostólica y se trasladó en helicóptero a Fátima, ciudad de 8.000 habitantes, ligada a las apariciones de la Virgen María a los tres pastorcillos: Jacinta, Francisco y Lucía. Los dos primeros fueron beatificados por Juan Pablo II en 2000 en este lugar.

En el sitio de las apariciones, llamado “Cova da Iria”, se construyó el Santuario, compuesto por un lugar para la oración y una gran explanada rodeada de varios edificios. En el extremo norte surge la basílica y a su izquierda se encuentra la “Capelinha”, la Capilla de las Apariciones, construida en 1919.

Benedicto XVI leyó una oración ante la imagen de la Virgen de la Capilla de las Apariciones, en la que recordó que el Venerable Juan Pablo II visitó a Nuestra Señora en tres ocasiones, aquí en Fátima y dio gracias “por aquella “mano invisible” que le libró de la muerte en el atentado del 13 de mayo de 1981”.

“Te agradezco, Madre querida, las oraciones y los sacrificios que los pastorcillos de Fátima hacían por el Papa, conducidos por los sentimientos que has inspirado en tus apariciones. Doy las gracias también a todos los que rezan cada día por el Sucesor de Pedro y por sus intenciones para que el Papa sea fuerte en la fe, audaz en la esperanza y diligente en el amor”.

El Santo Padre entregó a la Virgen la Rosa de Oro “que he traído de Roma, como homenaje de gratitud del Papa -dijo- por las maravillas que el Omnipotente ha cumplido por medio de ti en los corazones de tantos que vienen peregrinos a tu casa materna”.

A continuación, el Papa se dirigió a la Iglesia de la Santísima Trinidad -a 300 metros de distancia-, donde presidió la celebración de las vísperas con sacerdotes, religiosos, seminaristas y diáconos.

En la homilía, el Santo Padre expresó su reconocimiento y la gratitud de la Iglesia a todos los que “han entregado su vida a Cristo. Gracias por vuestro testimonio, a menudo silencioso y nada fácil, gracias por vuestra fidelidad al Evangelio y a la Iglesia”.

“La principal preocupación de todo cristiano, especialmente de la persona consagrada y del ministro del altar debe ser la fidelidad, la lealtad a su vocación como discípulo que quiere seguir al Señor. (...) Esto supone, por supuesto, una verdadera intimidad con Cristo en la oración, porque la experiencia fuerte e intensa del amor al Señor llevará a los sacerdotes y consagrados a corresponder de una manera única y esponsal a su amor”.

Tras poner de relieve que existe “una profunda solidaridad entre todos los miembros del Cuerpo de Cristo: no se le puede amar sin amar a sus hermanos”, Benedicto XVI subrayó que el Santo Cura de Ars, Juan María Vianney “quería ser un sacerdote para la salvación de los que son como él”.

“¡Qué importante es ayudarse mutuamente por medio de la oración y con consejos útiles y discernimientos! Estad especialmente atentos a las situaciones de un cierto debilitamiento de los ideales sacerdotales o al hecho de dedicarse a actividades que no concuerdan integralmente con lo que es propio de un ministro de Jesucristo”.

“Aunque el sacerdocio de Cristo es eterno, la vida de los sacerdotes es limitada. Cristo quiere que otros perpetúen a lo largo del tiempo el sacerdocio ministerial instituido por El. Por eso, mantened en vuestro interior y a vuestro alrededor, el ansia de suscitar -secundando la gracia del Espíritu Santo- nuevas vocaciones sacerdotales entre los fieles”.

Dirigiéndose después a los seminaristas, el Papa pidió que fueran conscientes de su responsabilidad al abrazar el sacerdocio: “verificad bien las intenciones y los motivos; dedicaos con ánimo fuerte y espíritu generoso a vuestra formación. La Eucaristía, centro de la vida cristiana y escuela de humildad y de servicio, debe ser el objeto principal de vuestro amor”.

Antes de concluir, el Papa hizo un acto de consagración de los sacerdotes al Corazón Inmaculado de María: “Sabemos que sin Jesús, no podemos hacer ningún bien y que sólo por Él, con Él y en Él, seremos instrumentos de salvación para el mundo.

“Esposa del Espíritu Santo, concédenos el don inestimable de la transformación en Cristo. Por el mismo poder del Espíritu, que extendiendo su sombra sobre Ti te hizo Madre del Salvador, ayúdanos para que Cristo, tu Hijo, nazca también en nosotros. Que la Iglesia se renueve a través de tantos sacerdotes santos, transfigurado por la gracia de Aquel que renueva todas las cosas.

“Ayúdanos con tu poderosa intercesión, a no faltar nunca a esta vocación sublime, a no ceder a nuestro egoísmo, a las tentaciones del mundo y a las sugerencias del diablo.

“Madre de la Iglesia Nosotros, sacerdotes, queremos ser pastores que no se apacientan a sí mismos sino que se entregan a Dios por los hermanos, hallando así su felicidad. No sólo con palabras sino con la vida, queremos repetir con humildad, día tras día, nuestro “aquí estoy”.

Terminadas las vísperas, el Santo Padre se trasladó a la Casa “Nossa Senhora do Carmo”, un lugar para ejercicios espirituales, que forma parte del complejo del Santuario, donde cenó.
PV-PORTUGAL/ VIS 20100513 (850)

BENEDICTO XVI REZA EL ROSARIO ANTE LA VIRGEN DE FATIMA

CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY 2010 (VIS).-A las 21,15 (hora de Portugal), el Santo Padre se trasladó en papamóvil a la Capilla de las Apariciones para rezar el Rosario, a la luz de las antorchas, con los peregrinos allí reunidos. Antes de la oración, Benedicto XVI bendijo los cirios de los participantes y les dirigió unas palabras.

“Todos juntos, con la vela encendida en la mano -dijo- parecéis un mar de luz alrededor de esta capilla construida en honor de la Madre de Dios y Madre nuestra, cuya vía de retorno de la tierra al cielo, se presentó a los pastorcillos como un rastro de luz”.

“Sin embargo, ni María ni nosotros gozamos de luz propia: la recibimos de Jesús. Su presencia en nosotros renueva el misterio y la llamada de la zarza ardiente, que antaño llevó a Moisés al Monte Sinaí y que nunca deja de fascinar a los que se dan cuenta de que hay una luz especial que arde dentro de nosotros, sin consumirnos”.

“Dios ordenó a Moisés: “Quítate las sandalias, porque el lugar donde estás es tierra sagrada”. Y así lo hizo; calzará nuevamente las sandalias para volver a liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto y llevarlo a la tierra prometida. (...) A lo largo de la historia del pueblo elegido, la promesa de la tierra asume cada vez más este significado: la tierra se da para que haya un lugar de la obediencia, para que haya un espacio abierto a Dios”.

“En nuestro tiempo, cuando en extensas regiones de la tierra la fe corre el riesgo de apagarse como una llama que se extingue, la prioridad más importante- subrayó el Santo Padre- es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios. No a cualquier dios, sino al Dios que habló en el Sinaí, el Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo, en Jesucristo crucificado y resucitado. (...) No tengáis miedo de hablar de Dios y de manifestar sin complejos los signos de la fe, haciendo que resplandezca ante los ojos de vuestros contemporáneos la luz de Cristo”.

“En este lugar impresiona ver cómo tres niños se rindieron a la fuerza interior que les invadió en las apariciones del Ángel y la Madre del Cielo. Aquí, donde muchas veces se nos ha pedido rezar el Rosario, dejémonos atraer por los misterios de Cristo, los misterios del Rosario de María. (...) Cuando meditamos los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos, rezando las avemarías, contemplamos todo el misterio de Jesús, desde la Encarnación hasta la Cruz y a la gloria de la Resurrección; contemplamos la participación íntima de María en este misterio y nuestra vida en Cristo hoy, entretejida de momentos de alegría y tristeza, de sombras y luces, de contrariedades y esperanzas. La gracia inunda nuestros corazones suscitando el deseo de cambio de vida radical y evangélico”.

“Siento que me acompañan la devoción y el afecto de todos los fieles aquí reunidos y del mundo entero”, concluyó el Papa. “Traigo conmigo las preocupaciones y las esperanzas de nuestro tiempo y el sufrimiento de la humanidad herida, los problemas del mundo, y los deposito a los pies de Nuestra Señora de Fátima: Virgen Madre de Dios, querida Madre nuestra, intercede por nosotros ante tu Hijo para que todas las familias de los pueblos, tanto aquellas que llevan el nombre de cristianas como las que todavía no conocen a su Salvador, vivan en paz y concordia hasta reunirse en un solo pueblo de Dios”.

Después de rezar el Santo Rosario, Benedicto XVI regresó a la casa Nossa Senhora do Carmo. A su vez, el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, presidió la celebración de la Santa Misa de la vigilia de la fiesta mariana del 13 de mayo.
PV-PORTUGAL/ VIS 20100513 (650)

OTROS ACTOS PONTIFICIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2010 (VIS).-El Santo Padre:

-Aceptó la renuncia del arzobispo Joseph Ngo Quang Kiêt al gobierno pastoral de la archidiócesis de Hanoi (Vietnam) en conformidad con el canon 401, párrafo 2 del CIC. Le sucede el arzobispo Pierre Nguyen Van Nhon, hasta ahora coadjutor en la misma sede.

-Nombró al padre Paul Nguyên Thai Hop, O.P., obispo de Vinh (superficie 30.594, población 6.090.000, católicos 486.234, sacerdotes 167, religiosas 610) en Vietnam. El obispo electo nació en 1945 en Lang Anh (Vietnam), fue ordenado sacerdote en 1972 y hasta ahora era profesor de Ética y Doctrina Social de la Iglesia en el Centro de Estudios Dominico y en la Universidad Estatal de Hochiminh Ville. Sucede al obispo Paul-Marie Cao Dình Thuyên, M.S.C., cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.
RE:NER/ VIS 20100513 (140)

miércoles, 12 de mayo de 2010

ENTREVISTA AL PAPA DURANTE EL VUELO RUMBO A LISBOA

CIUDAD DEL VATICANO, 11 MAY 2010 (VIS).-Benedicto XVI respondió –como es tradicional- a las preguntas de los periodistas que esta mañana le acompañaban en el vuelo rumbo a Lisboa.

Al preguntarle sobre la secularización que experimenta en estos momentos Portugal, país que en el pasado era profundamente católico, el Santo Padre respondió que Portugal “ha llevado la fe a todos los lugares del mundo, una fe valiente, inteligente y creativa”. Tras poner de relieve que “la dialéctica entre fe y secularización en Portugal tiene una larga historia”, el Papa señaló que “en estos siglos de dialéctica entre iluminismo, secularismo y fe, no faltaron personas que querían crear puentes y crear un diálogo”.

“Pienso –continuó- que precisamente la tarea y la misión de Europa en esta situación consiste en encontrar este diálogo, integrar fe y racionalidad moderna en una única visión antropológica, que da plenitud al ser humano y hace también comunicables las culturas humanas. Por eso, diría que la presencia de la secularización es algo normal, pero la separación, la contraposición entre secularismo y cultura de la fe es anómala y debe ser superada. El gran desafío de este momento consiste en que los dos se encuentren, y de este modo hallen su verdadera identidad. Esta es una misión de Europa y una necesidad humana de nuestra historia”.

Respondiendo a otra pregunta sobre la actual crisis económica, que podría poner en peligro, según algunos, el futuro de la Unión Europea, Benedicto XVI subrayó que “la ética no es algo externo, sino interno a la racionalidad y al pragmatismo económico”. El Papa confesó que “la fe católica, cristiana (...) descuidaba a menudo las cosas concretas, las cuestiones económicas del mundo, pensando sólo en la salvación individual”.

“Toda la tradición de la doctrina social de la Iglesia trata de ampliar el aspecto ético y de la fe, más allá del individuo, hasta llegar a la responsabilidad por el mundo, a una racionalidad “conformada” por la ética. Por otra parte –concluyó-, los últimos acontecimientos en el mercado de estos últimos dos o tres años han demostrado que la dimensión ética es interna y debe penetrar en la acción económica; porque el ser humano es uno, y se trata de una antropología sana y solo así se resuelve el problema y Europa realiza su misión”.

La tercera pregunta fue sobre el significado de las apariciones de Fátima y si el tercer secreto, además del atentado a Juan Pablo II, hacía referencia al sufrimiento de la Iglesia en nuestros días a causa de los abusos sexuales a menores.

“Además de la gran visión del sufrimiento del Papa, que en primera instancia podemos referir a Juan Pablo II, se indican realidades del futuro de la Iglesia que poco a poco se van mostrando”, dijo Benedicto XVI. ”Por eso es verdad que, además del momento indicado en la visión, se habla de la necesidad de una pasión de la Iglesia que, naturalmente se refleja en la persona del Papa, pero el Papa es Iglesia y por tanto lo que se anuncia son sufrimientos de la Iglesia

“En cuanto a las novedades que hoy podemos descubrir en este mensaje -prosiguió el Santo Padre-, encontramos que los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo vienen del exterior, sino que los sufrimientos de la Iglesia proceden de dentro, del pecado que existe en la Iglesia. Esto se ha sabido siempre, pero hoy lo vemos de una forma aterradora: que la persecución más grande a la Iglesia no procede de enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia. Y por lo tanto, la Iglesia tiene una profunda necesidad de aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender el perdón, pero también la necesidad de justicia. El perdón no sustituye a la justicia”.
PV-PORTUGAL/ VIS 20100512 (630)
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