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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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jueves, 11 de octubre de 2012

EL PAPA INAUGURA EL AÑO DE LA FE

Ciudad del Vaticano, 11 octubre 2012 (VIS).-”Hoy, con gran alegría, a los 50 años de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, damos inicio al Año de la fe”. Estas fueron las palabras de Benedicto XVI durante la Santa Misa celebrada esta mañana en la Plaza de San Pedro. Concelebraron con el Papa los cardenales, patriarcas, y arzobispos mayores de las Iglesias Orientales Católicas, los obispos Padres sinodales, los presidentes delas conferencias episcopales de todo el mundo y algunos obispos que participaron en calidad de Padres en los trabajos del Vaticano II. También estuvieron presentes en la celebración eucarística el patriarca ecuménico Bartolomé I de Constantinopla y el arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión Anglicana Rowan Williams.

Para rememorar el Concilio -dijo el Santo Padre- esta celebración se ha enriquecido con algunos signos específicos: la procesión de entrada, que ha querido recordar la que de modo memorable hicieron los Padres conciliares cuando ingresaron solemnemente en esta Basílica; la entronización del Evangeliario, copia del que se utilizó durante el Concilio; y la entrega de los siete mensajes finales del Concilio y del Catecismo de la Iglesia Católica, que haré al final, antes de la bendición. Estos signos no son meros recordatorios, sino que nos ofrecen también la perspectiva para ir más allá de la conmemoración. Nos invitan a entrar más profundamente en el movimiento espiritual que ha caracterizado el Vaticano II, para hacerlo nuestro y realizarlo en su verdadero sentido. Y este sentido ha sido y sigue siendo la fe en Cristo, la fe apostólica, animada por el impulso interior de comunicar a Cristo a todos y a cada uno de los hombres durante la peregrinación de la Iglesia por los caminos de la historia”.

Siguen extractos de la homilía pronunciada por Benedicto XVI:

El Año de la fe que hoy inauguramos está vinculado coherentemente con todo el camino de la Iglesia en los últimos 50 años: desde el Concilio, mediante el magisterio del siervo de Dios Pablo VI, que convocó un 'Año de la fe' en 1967, hasta el Gran Jubileo del 2000, con el que el beato Juan Pablo II propuso de nuevo a toda la humanidad a Jesucristo como único Salvador, ayer, hoy y siempre. Estos dos Pontífices, Pablo VI y Juan Pablo II, convergieron profunda y plenamente en poner a Cristo como centro del cosmos y de la historia, y en el anhelo apostólico de anunciarlo al mundo. Jesús es el centro de la fe cristiana. El cristiano cree en Dios por medio de Jesucristo, que ha revelado su rostro. Él es el cumplimiento de las Escrituras y su intérprete definitivo”.

El evangelio de hoy nos dice que Jesucristo, consagrado por el Padre en el Espíritu Santo, es el verdadero y perenne protagonista de la evangelización (...) Esta misión de Cristo, este dinamismo suyo continúa en el espacio y en el tiempo, atraviesa los siglos y los continentes. Es un movimiento que parte del Padre y, con la fuerza del Espíritu, lleva la buena noticia a los pobres en sentido material y espiritual. La Iglesia es el instrumento principal y necesario de esta obra de Cristo, porque está unida a Él como el cuerpo a la cabeza”.

El Concilio Vaticano II no ha querido incluir el tema de la fe en un documento específico. Y, sin embargo, estuvo completamente animado por la conciencia y el deseo, por así decir, de adentrase nuevamente en el misterio cristiano, para proponerlo de nuevo eficazmente al hombre contemporáneo (...)El beato Juan XXIII (...) en el discurso de apertura, presentó el fin principal del Concilio en estos términos: 'El supremo interés del Concilio Ecuménico es que el sagrado depósito de la doctrina cristiana sea custodiado y enseñado de forma cada vez más eficaz…Es preciso que esta doctrina verdadera e inmutable, que ha de ser fielmente respetada, se profundice y presente según las exigencias de nuestro tiempo”.

A la luz de estas palabras, se comprende lo que yo mismo tuve entonces ocasión de experimentar: durante el Concilio había una emocionante tensión con relación a la tarea común de hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe en nuestro tiempo, sin sacrificarla a las exigencias del presente ni encadenarla al pasado: en la fe resuena el presente eterno de Dios que trasciende el tiempo y que, sin embargo, solamente puede ser acogido por nosotros en el hoy irrepetible. Por esto mismo considero que lo más importante (...) es que se reavive en toda la Iglesia aquella tensión positiva, aquel anhelo de volver a anunciar a Cristo al hombre contemporáneo. Pero, con el fin de que este impulso interior a la nueva evangelización no se quede solamente en un ideal, ni caiga en la confusión (...) he insistido repetidamente en la necesidad de regresar, por así decirlo, a la 'letra' del Concilio, es decir a sus textos, para encontrar también en ellos su auténtico espíritu, y he repetido que la verdadera herencia del Vaticano II se encuentra en ellos”.

El Concilio no ha propuesto nada nuevo en materia de fe, ni ha querido sustituir lo que era antiguo. Más bien, se ha preocupado para que dicha fe siga viviéndose hoy, para que continúe siendo una fe viva en un mundo en transformación. (...) Los Padres conciliares querían volver a presentar la fe de modo eficaz; y sí se abrieron con confianza al diálogo con el mundo moderno era porque estaban seguros de su fe, de la roca firme sobre la que se apoyaban. En cambio, en los años sucesivos, muchos aceptaron sin discernimiento la mentalidad dominante, poniendo en discusión las bases mismas del depositum fidei, que desgraciadamente ya no sentían como propias en su verdad”.

Si hoy la Iglesia propone un nuevo Año de la fe y la nueva evangelización, no es para conmemorar una efeméride, sino porque hay necesidad, todavía más que hace 50 años. (...). También la iniciativa de crear un Consejo Pontificio destinado a la promoción de la nueva evangelización (...),se inserta en esta perspectiva. En estos decenios ha aumentado la 'desertificación' espiritual. Si ya en tiempos del Concilio se podía saber, por algunas trágicas páginas de la historia, lo que podía significar una vida, un mundo sin Dios, ahora lamentablemente lo vemos cada día a nuestro alrededor (...)Pero precisamente a partir de la experiencia de este desierto (...) es como podemos descubrir nuevamente la alegría de creer, su importancia vital para nosotros”.

En el desierto se vuelve a descubrir el valor de lo que es esencial para vivir; así, en el mundo contemporáneo, son muchos los signos de la sed de Dios, del sentido último de la vida, a menudo manifestados de forma implícita o negativa. Y en el desierto se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza. La fe vivida abre el corazón a la Gracia de Dios que libera del pesimismo. Hoy más que nunca evangelizar quiere decir dar testimonio de una vida nueva, trasformada por Dios, y así indicar el camino”.

El viaje es metáfora de la vida, y el viajero sabio es aquel que ha aprendido el arte de vivir y lo comparte con los hermanos, como sucede con los peregrinos a lo largo del Camino de Santiago, o en otros caminos, que no por casualidad se han multiplicado en estos años. ¿Por qué tantas personas sienten hoy la necesidad de hacer estos caminos? ¿No es quizás porque en ellos encuentran, o al menos intuyen, el sentido de nuestro estar en el mundo? Así podemos representar este Año de la fe: como una peregrinación en los desiertos del mundo contemporáneo, llevando consigo solamente lo que es esencial: (...)el evangelio y la fe de la Iglesia, de los que el Concilio Ecuménico Vaticano II son una luminosa expresión, como lo es también el Catecismo de la Iglesia Católica, publicado hace 20 años”.

El 11 de octubre de 1962 se celebraba la fiesta de María Santísima, Madre de Dios. Le confiamos a ella el Año de la fe, como lo hice hace una semana, peregrinando a Loreto. La Virgen María brille siempre como estrella en el camino de la nueva evangelización”.
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BARTOLOMÉ I:TESTIMONIAR JUNTOS EL MENSAJE DE SALVACIÓN

Ciudad del Vaticano, 11 octubre 2012 (VIS).-En el curso de la ceremonia de inauguración del Año de la Fe, el patriarca ecuménico Bartolomé I de Constantinopla pronunció ante los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro un discurso del que ofrecemos amplios extractos:

Hace cincuenta años en esta plaza una celebración solemne y significativa arrebató el corazón y la mente de la Iglesia Católica Romana, llevándola a través de los siglos, hasta el mundo contemporáneo. La apertura del Concilio Vaticano II, piedra angular y transformadora, estuvo inspirada por el hecho fundamental de que el Hijo y el Logos encarnado de Dios está donde hay dos o tres reunidos en su nombre y de que el Espíritu que procede del Padre nos guiará hacia toda la verdad”.

En el curso de las últimas cinco décadas, los logros de esta asamblea han sido diversos, como demuestran una serie de constituciones, declaraciones y decretos importantes e influyentes. Hemos asistido a la renovación del espíritu y al “regreso a las fuentes” a través del estudio de la liturgia, la investigación bíblica y las enseñanzas patrísticas. Hemos apreciado el esfuerzo por liberarse gradualmente de la limitación del rígido escolasticismo para llegar a la apertura del encuentro ecuménico que ha desembocado en la revocación recíproca de las excomuniones del año 1054, el intercambio de saludos, la restitución de las reliquias, el inicio de diálogos importantes y las visitas recíprocas a las sedes respectivas”.

Nuestro camino no ha sido siempre fácil o exente de sufrimientos y desafíos (...) La teología fundamental y los temas principales del Concilio Vaticano II - el misterio de la Iglesia, la sacralidad de la liturgia y la autoridad del obispo- son difíciles de aplicar con esmero y su asimilación es una tarea que requiere una entera vida y la labor de toda la Iglesia”.

Prosiguiendo nuestro camino, damos gracias y alabamos al Dios vivo -Padre, Hijo y Espíritu Santo- porque la misma asamblea episcopal ha reconocido la importancia de la reflexión y del diálogo sincero entre nuestras “iglesias hermanas”. Nos unimos “en la espera que derrocado todo muro que separa la Iglesia occidental y la oriental, se hará una sola morada, cuya piedra angular es Cristo Jesús, que hará de las dos una sola cosa”.

Nuestra presencia aquí significa y sella nuestro compromiso de testimoniar juntos el mensaje de salvación y sanación para nuestros hermanos más pequeños: los pobres, los oprimidos, los olvidados en el mundo que Dios creó. Recemos por la paz y la salud de nuestros hermanos y hermanas cristianos que viven en Oriente Medio. En el torbellino de violencia, separación y división que se extiende cada vez más a los pueblos y las naciones, puedan servir de modelo para el mundo el amor y el deseo de armonía que aquí profesamos y la compresión que buscamos mediante el diálogo y el respeto mutuo. Y que la humanidad pueda tender la mano “al otro” y aunar sus esfuerzos para vencer el dolor de los pueblos en cualquier lugar, sobre todo por hambre, enfermedades, calamidades naturales y por la guerra que, al final, afecta a todas nuestras vidas”.

A la luz de cuanto tiene que hacer todavía la Iglesia en el mundo y, con gran aprecio por todo el progreso que hemos compartido, nos sentimos honrados de haber sido invitados a participar y -humildemente llamados a hablar- en esta solemne y gozosa conmemoración del Concilio Vaticano II. No es mera coincidencia que esta ocasión marque en vuestra Iglesia la inauguración del Año de la Fe, dado que la fe constituye una señal evidente del camino que hemos recorrido juntos a lo largo del sendero de la reconciliación y de la unidad visible”.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 11 octubre 2012 (VIS).- El Santo Padre ha nombrado al sacerdote Vincenzo Peroni como uno de los  maestros de ceremonias pontificias.

miércoles, 10 de octubre de 2012

DOCUMENTOS CONCILIARES: BRÚJULA PARA LA BARCA DE LA IGLESIA

Ciudad del Vaticano, 10 octubre 2012 (VIS).-”En la vigilia en que celebramos los cincuenta años de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II y el inicio del Año de la Fe, deseo hablar de este gran evento eclesial”, dijo Benedicto XVI durante la catequesis de la audiencia general de los miércoles que tuvo lugar en la Plaza de San Pedro.

Los documentos conciliares son, también para nuestra época, una brújula que permite a la barca de la Iglesia navegar en mar abierto, en medio de las tempestades o de la calma para llegar a la meta”, explicó el Papa y recordó que el Concilio, en el que participó cuando era un joven profesor de Teología Fundamental en la universidad alemana de Bonn, fue para él “una experiencia única”. “Pude ver una Iglesia viva (...) que se pone bajo la escuela del Espíritu Santo, verdadero motor del Concilio. Pocas veces en la historia se ha podido, como entonces, casi 'tocar' concretamente la universalidad de la Iglesia en un momento de gran realización de su misión de llevar el Evangelio en todos los tiempos hasta los confines de la tierra”.

En la historia de la Iglesia, varios concilios precedieron al Vaticano II: Nicea, Efeso, Calcedonia, Trento, pero, por regla general, se convocaron para definir elementos fundamentales de la fe, y corregir, sobre todo, los errores que la ponían en peligro. No fue el caso del Vaticano II porque en aquel momento “no había particulares errores de fe que corregir o condenar, ni tampoco cuestiones específicas de doctrina o de disciplina por aclarar”. La primera cuestión que se planteó ante el gran evento conciliar fue, precisamente, como comenzarlo y que tarea precisa atribuirle. A este propósito el beato Juan XXIII en el discurso de apertura del 11 de octubre de hace cincuenta años dio una indicación general:
La fe debía hablar de forma más 'renovada', mas incisiva porque el mundo estaba cambiando rápidamente, manteniendo, sin embargo, sus contenidos perennes sin fisuras o compromisos”.

El Papa -dijo Benedicto XVI- quería que la Iglesia reflexionase sobre su fe, sobre las verdades que la guían. Pero, partiendo de esa reflexión, profunda y seria, sobre la fe, había que trazar, de forma nueva, la relación entre la Iglesia y la edad moderna, entre el cristianismo y algunos elementos esenciales del pensamiento moderno, no para conformarse a él, sino para presentar a este mundo nuestro que tiende a alejarse de Dios, la exigencia del Evangelio en toda su grandeza y en toda su pureza”.

La época en que vivimos está también marcada por el olvido y la sordera frente a Dios. Creo, por lo tanto, que tenemos que aprender la lección más simple y fundamental del Concilio, a saber: que el cristianismo, en su esencia, consiste en la fe en Dios (...) y en el encuentro (...) con Cristo que orienta y guía la vida. Lo más importante hoy, como era el deseo de los Padres conciliares, es que se vea de nuevo, con claridad que Dios está presente, nos mira, nos responde; y que, por el contrario, cuando falta la fe en Él, cae lo que es esencial, porque el hombre pierde su dignidad (...) El Concilio recuerda que la Iglesia tiene (...) el mandato de transmitir la palabra del amor Dios que salva, para que sea escuchada y acogida aquella llamada divina que contiene en sí las bienaventuranzas eternas”.

El Santo Padre citó brevemente las cuatro constituciones conciliares, casi los “cuatro puntos cardinales de la brújula que nos orienta”: 'Sacrosanctum Concilium', sobre la liturgia que habla de la centralidad del misterio de la presencia de Cristo en la Iglesia; 'Lumen gentium', que subraya la tarea fundamental de la Iglesia de glorificar a Dios; 'Dei Verbum', sobre la Revelación divina que habla de la Palabra viva de Dios que convoca a la Iglesia y la vivifica en su camino a lo largo de la historia, y por último 'Gaudium et spes', sobre el modo en que la Iglesia lleva al mundo entero la luz que ha recibido de Dios.

El Concilio Vaticano -concluyó- es una fuerte invitación a redescubrir cada día la belleza de la fe y a conocerla de modo profundo, para una relación más intensa con el Señor, y a vivir auténticamente la vocación cristiana”.

NUMERO ESPECIAL DE L'OSSERVATORE ROMANO CON MOTIVO DEL ANIVERSARIO DEL CONCILIO VATICANO II

Ciudad del Vaticano, 10 octubre 2012 (VIS).-Con motivo del cincuenta aniversario del Concilio Vaticano II el diario “L'Osservatore Romano” ha realizado un número especial que narra el período conciliar.

Se trata de una narración basada en las crónicas de la época, detalles inéditos o poco conocidos, imágenes y fotografías, textos de los Papas que han guiado el concilio o lo han vivido hasta Joseph Ratzinger que participó como joven teólogo.

Un texto de Benedicto XVI, escrito el verano pasado, que habla del concilio, sirve de introducción para la recopilación de sus escritos conciliares, publicada por Herder y supervisada por el arzobispo Gerhard Ludwig Muller. El texto inédito del Papa -sometido a embargo hasta las 17.00 de hoy- abre el número especial publicado en italiano, inglés, y español y aparece en “L'Osservatore Romano” del 11 de octubre en el original alemán y en italiano y, en el sitio web del periódico, en sus siete idiomas (italiano, inglés, español, alemán, francés, portugués y polaco).

AUDIENCIA

Ciudad del Vaticano, 10 octubre 2012 (VIS).-El Santo Padre recibirá esta tarde en el estudio del Aula del Sinodo:

-Su Gracia Rowan Williams, arzobispo de Canterbury y Primado de la Comunión Anglicana.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 10 octubre 2012 (VIS).-El Santo Padre:

-Ha elevado a la dignidad de arzobispo al obispo Frans Daneels, O.Praem., Secretario del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.

-Ha nombrado al reverendo Vital Corbellini como obispo de Marabá (superficie 81.832; población 646.000; católicos 450.000; sacerdotes 35; religiosos 51) en Brasil. El obispo electo nació en 1959 en Garibaldi (Brasil). Ha frequentado el curso de Filosofia en la Universidad de Caxias do Sul y de Teologia en la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul. Fue ordenado sacerdote en 1986. En el curso de su ministerio sacerdotal ha sido párroco en “São Sebastião” en Jaquirana; “Santa Maria do Belo Horizonte” en Cazuza Ferreira y “São Francisco de Paula” en São Francisco de Paula, en la diócesis de Caxias do Sul (1987-1988); coordinador pastoral de la región de São Francisco de Paula (1987-1988); párroco de “Nossa Senhora Medianeira”en Cuiabá (1988-1993);administrador parroquial y párroco de São Francisco de Assis”, en Monte Belo do Sul, diócesis de Caxias do Sul (1997-2001); miembro del equipo sacerdotal (2003-2007); vicario Generale de la diócesis de Caxias do Sul (2007-2010). Hasta ahora era misionero en la diócesis de Ji-Paraná, de la cual es párroco en “São João Batista”, en Jaru.

-Ha nombrado al obispo Gregório (Leozírio) Paixão Neto, O.S.B, como obispo de Petrópolis (superficie 2.880; población 834.000; católicos 646.000; sacerdotes 104; religiosos 385; diáconos permanentes 2) en Brasil. Mons. Paixão Neto era hasta ahora auxiliar de la archidiócesis de São Salvador da Bahia en Brasil



martes, 9 de octubre de 2012

AÑO DE LA FE: RECUERDO Y CELEBRACIÓN DEL VATICANO II

Ciudad del Vaticano, 9 octubre 2012 (VIS).-El arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización explicó esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede la ceremonia de apertura del Año de la Fe que presidirá el Santo Padre el próximo jueves, 11 de octubre, a las 10 en la Plaza de San Pedro.

Es de particular importancia -dijo el arzobispo- que el Año de la Fe se abra el mismo día del cincuenta aniversario de la inauguración del Concilio Ecuménico Vaticano II. La elección no es casual. (...) Brinda la oportunidad de regresar al acontecimiento conciliar que ha marcado de forma determinante la vida de la Iglesia en el siglo XX y de verificar la incidencia de sus enseñanzas, en el transcurso de estas décadas y de los próximos años, que marcarán el compromiso de la Iglesia en la nueva evangelización. De hecho, el Vaticano II quiso ser un momento privilegiado de nueva evangelización”.

De ahí que el aniversario del Concilio merezca, “no solamente ser recordado, sino celebrado por parte de la Iglesia” también a través de este año que representa “una ocasión propicia para reavivar la fe de los creyentes y animarlos con un espíritu de evangelización cada vez más convencido”. De igual modo, el Año de la Fe, estará dedicado “al estudio y la profundización de las enseñanzas conciliares para consolidar la formación de los creyentes -en particular con la catequesis- en la vida sacramental de la comunidad cristiana y en su testimonio”.

A la luz de estos conceptos, el prelado ilustró la ceremonia de inauguración del Año de la Fe que estará “fuertemente impregnada” de signos que recuerdan el Concilio. “En la apertura se leerán algunos fragmentos de las cuatro constituciones conciliares que caracterizaron el Concilio y la renovación de la vida de la Iglesia. A continuación se repetirá la larga procesión que, en el recuerdo colectivo, lleva al 12 de octubre de 1962. Estará formada por todos los obispos que toman parte en la celebración solemne presidida por el Santo Padre. Asistirán también todos los Padres sinodales que intervienen estos días en los trabajos sobre la nueva evangelización; todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo y catorce Padres conciliares que, a pesar de su edad, han podido venir a Roma. Habían sido invitados 70 Padres conciliares que todavía están vivos, pero la edad avanzada o los problemas de salud les han impedido estar con nosotros”.

La procesión estará seguida por la entronización de la Palabra de Dios; un gesto que “rememora un momento significativo de los trabajos conciliares cuando, en las sesiones solemnes en la basílica de San Pedro, llegaba en procesión la Sagrada Escritura, que se colocaba en el centro de la asamblea conciliar, para recordar a todos que estaban al servicio de la Palabra de Dios que es el centro de la atención de la Iglesia”. Se utilizará el mismo atril y la misma Sagrada Escritura de los trabajos conciliares y, al final de la Eucaristía, habrá otra señal indicativa de que “las enseñanzas conciliares mantienen viva su actualidad y todavía merecen ser conocidas y profundizadas”.

Todos recuerdan- señaló a este propósito el arzobispo- que en la clausura del Concilio, Pablo VI entregó una serie de mensajes al Pueblo de Dios. Los mismos mensajes serán entregados por Benedicto XVI a diversas categorías de personas: a los gobernantes; a los representantes de la ciencia y del pensamiento; a los artistas; a las mujeres; a los trabajadores; a los pobres, a los enfermos y a los que sufren; a los jóvenes. Dado que también es el XX aniversario del Catecismo de la Iglesia Católica, el Santo Padre entregará una copia del mismo, en edición especial publicada para el Año de la Fe, a dos representantes de los catequistas”.

Los años pasan -concluyó monseñor Fisichella- pero la fuerza del Vaticano II permanece con su carga de deseo de que el Evangelio de Cristo llegue al mundo entero. Lo hacemos con el intento de ofrecer a los cristianos otro motivo para sentirse parte de una Iglesia que no conoce confines y que cada día renueva su fe en el Señor con su compromiso de vida”.

EL ÁRABE SE INCORPORA A LAS AUDIENCIAS GENERALES

Ciudad del Vaticano, 9 octubre 2012 (VIS).-A partir del miércoles, 10 de octubre, en las audiencias generales, además de los lectores habituales de las diversas lenguas, habrá un lector de lengua árabe, que pronunciará también una breve síntesis de la catequesis del Papa.

En continuidad con el reciente viaje a Líbano y con la publicación de la exhortación apostólica post-sinodal “Ecclesia in Medio Oriente”, el Santo Padre quiere manifestar de esta forma su interés incesante y su apoyo a los cristianos de Oriente Medio, y recordar a todos el deber de rezar y de comprometerse en la paz de la región.

INTENSIFICAR AYUDAS Y ACCESO A REFUGIADOS Y DESPLAZADOS

Ciudad del Vaticano, 9 octubre 2012 (VIS).-Individuar formas de solidaridad más concretas en defensa de los refugiados fue el argumento de la intervención del arzobispo Silvano M. Tomasi - en calidad de Observador Permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas y de las Instituciones Especializadas en Ginebra- durante la LXIII sesión del Comité Ejecutivo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que tuvo lugar el pasado 2 de octubre.

El aumento del número de conflictos recientes ha producido nuevas oleadas de refugiados y de prófugos -observó el prelado - (...) Los medios de comunicación encienden los reflectores sobre los casos que para ellos son políticamente más interesantes y dejan en la sombra del dominio público a las otras masas de personas desplazadas, olvidadas y abandonadas a su trágico destino. La delegación de la Santa Sede da la gracias a los países que han mantenido abiertas sus fronteras y sus corazones para acoger a los refugiados que huyen a los estados colindantes; toma acto de ello, y exhorta a todos los países miembros a colaborar compartiendo los costes que estas poblaciones refugiadas imponen a muchos de los que les brindan hospitalidad”.

Este año, una vez más, es un dato cierto que los desplazados internos a causa de conflictos, son más numerosos que los refugiados. Mi delegación es también consciente de que la cuestión de la medida en que el ACNUR debe involucrarse a la hora de brindar asistencia a los desplazados internos divide a muchos estados. En algunos casos hay auténtico miedo de que la misión 'se desborde' y preocupación de que la misión central del ACNUR -la protección de los refugiados- pueda resultar perjudicada. En otros, hay motivos para sospechar de que la presencia, durante un conflicto armado interno, de miradas neutrales, internacionales o de que la prestación de asistencia para salvar las vidas de los grupos localmente desaventajados, no sean bienvenidas. La Santa Sede alienta al Alto Comisionado a seguir esforzándose ulteriormente por cuanto respecta a las personas desplazadas a causa de un conflicto armado. Este esfuerzo debe llevarse a cabo, en primer lugar, buscando un acceso humanitario a las poblaciones afectadas para verificar su necesidad de protección y, en segundo lugar, en coordinación con otros organismos de las Naciones Unidas para ofrecer a esas personas una asistencia crucial”, concluyó monseñor Tomasi.

TOMA DE POSESIÓN DE TÍTULOS Y DIACONÍAS DE VARIOS CARDENALES

Ciudad del Vaticano, 9 octubre 2012 (VIS).-La Oficina de las Ceremonias Litúrgicas del Sumo Pontífice ha comunicado hoy la próxima toma de posesión de títulos y diaconías por varios cardenales:

-El domingo, 14 de octubre a las 11.30, el cardenal Timothy Michael Dolan, arzobispo di New York (EE.UU), tomará posesión del Título de Nuestra Señora de Guadalupe en Monte Mario, Piazza Nostra Signora di Guadalupe, 12.

-El martes, 23 de octubre, a las 18.00, el cardenal Thomas Christopher Collins, arzobispo de Toronto (Canadá) tomará posesión del Título de San Patricio, Via Boncompagni, 31.

-El jueves, 25 de octubre, a las 17.00, el cardenal Edwin Frederick O’Brien, Gran Maestro de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, tomará posesión de la Diaconía de San Sebastián en el Palatino, Via di San Bonaventura, 1.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 9 octubre 2012 (VIS).-El Santo Padre ha aceptado la renuncia del obispo Marco Antonio Órdenes Fernández al gobierno pastoral de la diócesis de Iquique (Chile) en conformidad con el canon 1 párrafo 2 del C.I.C.

lunes, 8 de octubre de 2012

TRANSMITIR AL MUNDO LA PASION POR CRISTO

Ciudad del Vaticano, 8 octubre 2012 (VIS).-La pasión por comunicar Cristo al mundo y la conciencia de que Dios actúa en la Iglesia han sido los puntos claves del breve discurso que Benedicto XVI ha dirigido esta mañana a los Padres sinodales en la apertura del Sínodo dedicado a la Nueva evangelización y la transmisión de la fe.

Las preguntas sobre si Dios es una hipótesis, una realidad, o no lo es -dijo el Papa- son hoy tan actuales como antaño. Con el Evangelio, Dios ha roto su silencio; nos ha hablado y ha entrado en la historia. Jesús es su palabra; el Dios que demuestra que nos ama y que sufre con nosotros hasta la muerte para resucitar después.

Ésta, prosiguió el pontífice, es la respuesta de la Iglesia a ese gran interrogante. Pero la cuestión es también, cómo se puede comunicar esa realidad a la humanidad de nuestra época para que aprenda la salvación. Ahora bien, la Iglesia no se hace a sí misma; puede solamente dar a conocer lo que Dios ha hecho. La Iglesia, observó el Santo Padre, no comienza con nuestro hacer, sino con el hacer y el hablar de Dios.

Después de recordar que los apóstoles recibieron el Espíritu Santo, reunidos en oración en el cenáculo en Pentecostés, Benedicto XVI explicó que no era una simple formalidad el hecho de que cada asamblea sinodal comenzase con una plegaria, sino una demostración de la certeza de que la iniciativa viene siempre de Dios, que nosotros podemos implorarla y que, con Dios, la Iglesia puede solamente cooperar.

Tras esta toma de conciencia, el segundo paso es el de la “confesión”, el testimonio, incluso en situaciones que impliquen graves peligros. Este testimonio en momentos difíciles es, precisamente, una garantía de credibilidad ya que implica la disponibilidad a dar la vida por aquello en que se cree.

La confesión necesita también de una forma visible, de un 'ropaje'. Este es, dijo el Papa, la caridad, la fuerza más grande que debe hacer latir el corazón de cada cristiano. La fe concluyó, tiene que transformarse en nosotros en llama de amor, que encienda nuestro ser y se propague al prójimo. Esta es la esencia de la evangelización.

COMUNICADO DE LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE

Ciudad del Vaticano, 8 octubre 2012 (VIS).-Sigue el comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede sobre el artículo publicado hoy en el diario italiano “Il Messaggero”, acerca de presuntas irregularidades en la Fábrica de San Pedro que administra la basílica vaticana.

En relación con un artículo aparecido en “Il Messaggero” el 8 de octubre de 2012, titulado 'Fábrica de San Pedro, el balance pasado por la criba', la Oficina de Prensa de la Santa Sede, adquiridas las informaciones debidas precisa:

1)No hay ningún dossier depositado en la mesa del Secretario de Estado relativo a los balances de la Fábrica de San Pedro.

2)Todos los balances de la Fábrica de San Pedro han sido sometidos al examen de la Prefectura de los Asuntos Económicos de la Santa Sede y han sido aprobados siempre por la Secretaría de Estado.

3)El artículo en cuestión resulta totalmente infundado”.

EL PAPA INAUGURA EL SINODO SOBRE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

Ciudad del Vaticano, 7 de octubre de 2012 (VIS).-Benedicto XVI proclamó esta mañana en la Plaza de San Pedro doctores de la Iglesia a san Juan de Ávila y santa Hildegarda de Bingen y presidió la Eucaristía en el curso de la cual inauguró la XIII Asamblea General del Sínodo de los Obispos cuyo tema es “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”. Concelebraron con el Papa los Padres sinodales y los obispos de las conferencias episcopales alemana y española.

La evangelización, en todo tiempo y lugar -dijo el Santo Padre en su homilía- tiene siempre como punto central y último a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios y el crucifijo es por excelencia el signo distintivo de quien anuncia el Evangelio: signo de amor y de paz, llamada a la conversión y a la reconciliación”.

La Iglesia- subrayó- existe para evangelizar. Fieles al mandato del Señor Jesucristo, sus discípulos fueron por el mundo entero para anunciar la Buena Noticia, fundando por todas partes las comunidades cristianas. Con el tiempo, estas han llegado a ser Iglesias bien organizadas con numerosos fieles (...) También en nuestro tiempo el Espíritu Santo ha suscitado en la Iglesia un nuevo impulso para anunciar la Buena Noticia, un dinamismo espiritual y pastoral que ha encontrado su expresión más universal y su impulso más autorizado en el Concilio Ecuménico Vaticano II. Este renovado dinamismo de evangelización produce un influjo beneficioso sobre las dos 'ramas' especificas que se desarrollan a partir de ella, es decir, por una parte, la missio ad gentes, esto es el anuncio del Evangelio a aquellos que aun no conocen a Jesucristo y su mensaje de salvación; y, por otra parte, la nueva evangelización, orientada principalmente a las personas que, aun estando bautizadas, se han alejado de la Iglesia, y viven sin tener en cuenta la praxis cristiana”.

La Asamblea sinodal que hoy se abre esta dedicada a esta nueva evangelización, para favorecer en estas personas un nuevo encuentro con el Señor, el único que llena de significado profundo y de paz la existencia; para favorecer el redescubrimiento de la fe, fuente de gracia que trae alegría y esperanza a la vida personal, familiar y social”.

Después observó que el tema del matrimonio, tratado hoy en el Evangelio y la primera lectura, merece en este sentido “una atención especial” porque “nos invita a ser más conscientes de una realidad ya conocida pero tal vez no del todo valorizada: que el matrimonio constituye en sí mismo un evangelio, una Buena Noticia para el mundo actual, en particular para el mundo secularizado. La unión del hombre y la mujer, su ser 'una sola carne' en la caridad, en el amor fecundo e indisoluble, es un signo que habla de Dios con fuerza, con una elocuencia que en nuestros días llega a ser mayor, porque, lamentablemente y por varias causas, el matrimonio, precisamente en las regiones de antigua evangelización, atraviesa una profunda crisis. Y no es casual. El matrimonio está unido a la fe, no en un sentido genérico. El matrimonio, como unión de amor fiel e indisoluble, se funda en la gracia que viene de Dios Uno y Trino, que en Cristo nos ha amado con un amor fiel hasta la cruz (...)Hay una evidente correspondencia entre la crisis de la fe y la crisis del matrimonio. Y, como la Iglesia afirma y testimonia desde hace tiempo, el matrimonio está llamado a ser no sólo objeto, sino sujeto de la nueva evangelización”.

Antes de referirse a los nuevos doctores de la Iglesia, el Papa recordó que “una de las ideas clave del renovado impulso que el Concilio Vaticano II ha dado a la evangelización es la de la llamada universal a la santidad, que como tal concierne a todos los cristianos Los santos son los verdaderos protagonistas de la evangelización en todas sus expresiones (...) La santidad no conoce barreras culturales, sociales, políticas, religiosas. Su lenguaje – el del amor y la verdad – es comprensible a todos los hombres de buena voluntad y los acerca a Jesucristo, fuente inagotable de vida nueva”.
A este respecto, nos paramos un momento para admirar a los dos santos que hoy han sido agregados al grupo escogido de los doctores de la Iglesia. San Juan de Ávila vivió en el siglo XVI. Profundo conocedor de las Sagradas Escrituras, estaba dotado de un ardiente espíritu misionero. Supo penetrar con singular profundidad en los misterios de la redención obrada por Cristo para la humanidad. Hombre de Dios, unía la oración constante con la acción apostólica. Se dedicó a la predicación y al incremento de la práctica de los sacramentos, concentrando sus esfuerzos en mejorar la formación de los candidatos al sacerdocio, de los religiosos y los laicos, con vistas a una fecunda reforma de la Iglesia”.
Santa Hildegarda de Bilden, importante figura femenina del siglo XII, ofreció una preciosa contribución al crecimiento de la Iglesia de su tiempo, valorizando los dones recibidos de Dios y mostrándose una mujer de viva inteligencia, profunda sensibilidad y reconocida autoridad espiritual. El Señor la dotó de espíritu profético y de intensa capacidad para discernir los signos de los tiempos. Hildegarda alimentaba un gran amor por la creación, cultivó la medicina, la poesía y la música. Sobre todo conservó siempre un amor grande y fiel por Cristo y su Iglesia”.

La mirada sobre el ideal de la vida cristiana, expresado en la llamada a la santidad, nos impulsa a mirar con humildad la fragilidad de tantos cristianos, más aun, su pecado, personal y comunitario, que representa un gran obstáculo para la evangelización, y a reconocer la fuerza de Dios que, en la fe, viene al encuentro de la debilidad humana. Por tanto, no se puede hablar de la nueva evangelización sin una disposición sincera de conversión”.

Benedicto XVI concluyó encomendando a Dios “los trabajos de la Asamblea sinodal con el sentimiento vivo de la comunión de los santos, invocando la particular intercesión de los grandes evangelizadores, entre los cuales queremos contar con gran afecto al beato Juan Pablo II, cuyo largo pontificado ha sido también ejemplo de nueva evangelización”.

VALORIZAR EL ROSARIO EN EL AÑO DE LA FE

Ciudad del Vaticano, 7 de octubre 2012 (VIS).-En el Ángelus, Benedicto XVI, recordó que hoy en el santuario italiano de Pompeya, dedicado a la Virgen del Rosario, se reza la tradicional Súplica en la que participan miles de personas en todo el mundo.

Nos unimos espiritualmente a esa invocación coral -dijo el Papa- y quisiera proponer a todos que valorizasen la oración del Rosario en el próximo Año de la Fe. Efectivamente, con el Rosario nos dejamos guiar por María, modelo de fe, en la meditación de los misterios de Cristo y, día tras día, nos ayuda a asimilar el Evangelio, para que dé forma a nuestra vida. Por lo tanto, como hicieron mis predecesores, en particular al beato Juan Pablo II, que hace diez años escribió la carta apostólica “Rosarium Virginis Mariae”, invito a rezar el Rosario personalmente, en la familia y en la comunidad, siguiendo la escuela de María, que nos lleva a Cristo, centro vivo de nuestra fe”.

SENTENCIA DEL TRIBUNAL VATICANO EN EL PROCESO A PAOLO GABRIELE

Ciudad del Vaticano, 6 de octubre de 2012 (VIS).-El Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano emitió esta mañana la siguiente sentencia en el proceso a Paolo Gabriele, imputado de robo con agravantes.

El imputado Paolo Gabriele, es declarado culpable del delito previsto en el artículo 404, primer apartado cum 1.c.p., por haber efectuado -con abuso de confianza derivado de las relaciones de oficio relacionadas con su prestación de trabajo- la sustracción de cosas que debido a esas relaciones se dejaban o exponían a la buena fe de su persona”.

Por lo tanto el Tribunal lo condena a la pena de tres años de reclusión”.

En vista del artículo 26 de la ley del 21 de junio de 1969, y teniendo en cuenta la ausencia de antecedentes penales, los resultados del estado de servicio en época antecedente a los hechos en cuestión, la convicción subjetiva - si bien errónea- indicada por el imputado como motivo de su conducta, además de su declaración sobre el haber tomado conciencia de que ha traicionado la confianza del Santo Padre, disminuye la pena a un año y seis meses de reclusión y lo condena al pago de los gastos procesales”.

Firmado: Giuseppe Dalla Torre, presidente; Paolo Papanti-Pellettier; Venerando Marano y Raffaele Ottaviano, canciller suplente.

AUDIENCIAS

Ciudad del Vaticano, 6 octubre 2012 (VIS).-El Santo Padre ha recibido hoy en audiencia:

-Cardenal Marc Ouellet PSS, Prefecto de la Congregación para los Obispos.

-Cardenal Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 6 octubre 2012 (VIS).-El Santo Padre:

-Ha nombrado a monseñor Charles J. Scicluna como obispo auxiliar de la archidiócesis de Malta (superficie 246; población 412.970; católicos 388.970;sacerdotes 671; religiosos 1.291) en Malta. El obispo electo nació en Toronto (Canadá) en 1959. Estudió en el Seminario Mayor de Malta y frecuentó la universidad local donde se licenció en Derecho Civil y obtuvo la Licencia en Teología. Sucesivamente se licenció en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote en 1986. Desde 1990 a 1995 ha sido Defensor del Vínculo y Promotor de Justicia en el Tribunal Metropolitano de Malta; Profesor de Teología Pastoral y Derecho Canónico en la Facultad de Teología y vice-rector del Seminario Mayor de esa archidiócesis. Ha ofrecido su colaboración en el ministerio sacerdotal en las parroquias de San Gregorio Magno, Sliema y la Transfiguración e Iklin en Malta. Ha sido capellán en el convento local de Santa Catalina.

En 1995 entra al servicio de la Santa Sede; primero como Promotor de Justicia Sustituto en el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y posteriormente como Promotor de Justicia en la Congregación para la Doctrina de la Fe, cargo que desempeñaba actualmente, enseñando también, como profesor invitado en la Facultad de Derecho de la Universidad Gregoriana.

-Ha aceptado la renuncia del obispo Edward Frankowski al oficio de auxiliar de la diócesis de Sandomierz (Polonia) por límite de edad.

-Ha nombrado al arzobispo Henryk Józef Nowacki como nuncio apostólico en Dinamarca, Finlandia y Noruega. El arzobispo es nuncio apostólico en Suecia e Islandia.

viernes, 5 de octubre de 2012

INDULGENCIA PLENARIA POR EL AÑO DE LA FE

Ciudad del Vaticano, 5 octubre 2012 (VIS).- -Benedicto XVI concederá a los fieles la indulgencia plenaria con motivo del Año de la Fe que será válida desde su apertura (11 de octubre de 2012 hasta su clausura, 24 de noviembre de 2013) , según informa el decreto hecho público hoy firmado por el cardenal Manuel Monteiro de Castro y por el obispo Krzysztof Nykiel, respectivamente Penitenciario Mayor y Regente de la Penitenciaría Apostólica.

En el día del cincuenta aniversario de la solemne apertura del Concilio Vaticano II -dice el texto- el Sumo Pontífice Benedicto XVI ha establecido el inicio de un Año particularmente dedicado a la profesión de la fe verdadera y a su recta interpretación, con la lectura o, mejor, la piadosa meditación de los Actos del Concilio y de los artículos del Catecismo de la Iglesia Católica”.

Ya que se trata, ante todo, de desarrollar en grado sumo -por cuanto sea posible en esta tierra- la santidad de vida y de obtener, por lo tanto, en el grado más alto la pureza del alma, será muy útil el gran don de las indulgencias que la Iglesia, en virtud del poder conferido de Cristo, ofrece a cuantos que, con las debidas disposiciones, cumplen las prescripciones especiales para conseguirlas”.

Durante todo el arco del Año de la Fe -convocado del 11 de octubre de 2012 al 24 de noviembre de 2013- podrán conseguir la Indulgencia plenaria de la pena temporal por los propios pecados impartida por la misericordia de Dios, aplicable en sufragio de las almas de los fieles difuntos, todos los fieles verdaderamente arrepentidos, debidamente confesados, que hayan comulgado sacramentalmente y que recen según las oraciones del pontífice:

A)Cada vez que participen al menos en tres momentos de predicación durante las Sagradas Misiones, o al menos, en tres lecciones sobre los Actos del Concilio Vaticano II y sobre los artículos del Catecismo de la Iglesia en cualquier iglesia o lugar idóneo.

B)Cada vez que visiten en peregrinación una basílica papal, una catacumba cristiana o un lugar sagrado designado por el Ordinario del lugar para el Año de la Fe (por ejemplo basílicas menores, santuarios marianos o de los apóstoles y patronos) y participen en una ceremonia sacra o, al menos, se recojan durante un tiempo en meditación y concluyan con el rezo del Padre nuestro, la Profesión de fe en cualquier forma legítima, las invocaciones a la Virgen María y, según el caso, a los santos apóstoles o patronos.

C) Cada vez que en los días determinados por el Ordinario del lugar para el Año de la Fe, participen en cualquier lugar sagrado en una solemne celebración eucarística o en la liturgia de las horas, añadiendo la Profesión de fe en cualquier forma legítima.

D) Un día, elegido libremente, durante el Año de la Fe, para visitar el baptisterio o cualquier otro lugar donde recibieron el sacramento del Bautismo, si renuevan las promesas bautismales de cualquier forma legítima.

Los obispos diocesanos o eparquiales y los que están equiparados a ellos por derecho, en los días oportunos o con ocasión de las celebraciones principales, podrán impartir la Bendición Papal con la Indulgencia plenaria a los fieles.

El documento concluye recordando que los fieles que "por enfermedad o justa causa" no puedan salir de casa o del lugar donde se encuentren, podrán obtener la indulgencia plenaria, si “unidos con el espíritu y el pensamiento a los fieles presentes, particularmente cuando las palabras del Sumo Pontífice o de los obispos diocesanos se transmitan por radio o televisión, recen, allí donde se encuentren, el Padre nuestro, la Profesión de fe en cualquier forma legítima y otras oraciones conformes a la finalidad del Año de la Fe ofreciendo sus sufrimientos o los problemas de su vida”.
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