CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2011 (VIS).-El cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, ha enviado el siguiente telegrama de pésame -en nombre del Papa- al obispo José Manuel Lorca Planes, de Cartagena (España), por las víctimas del terremoto del miércoles pasado en Lorca.
"Al tener noticia del terremoto ocurrido en Lorca, causando muertos, heridos y gran número de damnificados, el Santo Padre manifiesta su especial cercanía a los afectados, ofreciendo sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y pidiendo al Todopoderoso que conceda consuelo y esperanza cristiana a cuantos sufren esta dura adversidad.
Asimismo, alienta a las instituciones y a las personas de buena voluntad a la solidaridad y caridad fraterna para con las personas y familias en dificultad.
Ruego también a vuestra excelencia que transmita el sentido pésame del Sumo Pontífice a los familiares de los difuntos y exprese su paterna solicitud a los heridos y damnificados, a los que imparte de corazón la confortadora bendición apostólica, como signo de afecto a esa querida localidad murciana".
TGR/ VIS 20110513 (180)
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viernes, 13 de mayo de 2011
INSTRUCCIÓN "UNIVERSAE ECCLESIAE"
CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2011 (VIS).-La Pontificia Comisión "Ecclesia Dei" ha publicado hoy la Instrucción sobre la aplicación de la Carta Apostólica Motu Proprio "Summorum Pontificum" de Benedicto XVI.
El documento, aprobado por el Papa lleva la fecha del 30 de abril de 2011, memoria de san Pío V. Está firmado por el cardenal William Levada y monseñor Guido Pozzo, respectivamente presidente y secretario de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei".
I. Introducción.
1. La Carta Apostólica Motu Proprio data "Summorum Pontificum" del Sumo Pontífice Benedicto XVI, del 7 de julio de 2007, entrada en vigor el 14 de septiembre de 2007, ha hecho más accesible a la Iglesia universal la riqueza de la Liturgia Romana.
2. Con tal Motu Proprio el Sumo Pontífice Benedicto XVI ha promulgado una ley universal para la Iglesia, con la intención de dar una nueva reglamentación para el uso de la Liturgia Romana vigente en 1962.
3. El Santo Padre, después de haber recordado la solicitud que los sumos pontífices han demostrado en el cuidado de la Sagrada Liturgia y la aprobación de los libros litúrgicos, reafirma el principio tradicional, reconocido desde tiempo inmemorial, y que se ha de conservar en el porvenir, según el cual *cada Iglesia particular debe concordar con la Iglesia universal, no solo en cuanto a la doctrina de la fe y a los signos sacramentales, sino también respecto a los usos universalmente aceptados de la ininterrumpida tradición apostólica, que deben observarse no solo para evitar errores, sino también para transmitir la integridad de la fe, para que la ley de la oración de la Iglesia corresponda a su ley de fe+1.
4. El Santo Padre ha hecho memoria además de los romanos pontífices que, en modo particular, se han comprometido en esta tarea, especialmente de san Gregorio Magno y san Pío V. El Papa subraya asimismo que, entre los sagrados libros litúrgicos, el Missale Romanum ha tenido un relieve histórico particular, y a lo largo de los años ha sido objeto de distintas actualizaciones hasta el pontificado del beato Juan XXIII. Con la reforma litúrgica que siguió al Concilio Vaticano II, en 1970 el papa Pablo VI aprobó un nuevo Misal para la Iglesia de rito latino, traducido posteriormente en distintas lenguas. En el año 2000 el papa Juan Pablo II promulgó la tercera edición del mismo.
5. Muchos fieles, formados en el espíritu de las formas litúrgicas anteriores al Concilio Vaticano II, han expresado el vivo deseo de conservar la tradición antigua. Por este motivo, el papa Juan Pablo II, con el Indulto especial Quattuor abhinc annos, emanado en 1984 por la Sagrada Congregación para el Culto Divino, concedió, bajo determinadas condiciones, la facultad de volver a usar el Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII. Además, Juan Pablo II, con el Motu Proprio "Ecclesia Dei", de 1988, exhortó a los obispos a que fueran generosos en conceder dicha facultad a todos los fieles que la pidieran. El papa Benedicto XVI ha seguido la misma línea a través del Motu Proprio "Summorum Pontificum", en el cual se indican algunos criterios esenciales para el usus antiquior del Rito Romano, que aquí es oportuno recordar.
6. Los textos del Misal Romano del papa Pablo VI y del Misal que se remonta a la última edición del papa Juan XXIII, son dos formas de la Liturgia Romana, definidas respectivamente ordinaria y extraordinaria: son dos usos del único Rito Romano, que se colocan uno al lado del otro. Ambas formas son expresión de la misma lex orandi de la Iglesia. Por su uso venerable y antiguo, la forma extraordinaria debe ser conservada con el honor debido.
7. El Motu Proprio "Summorum Pontificum" está acompañado por una Carta del Santo Padre a los obispos, que lleva la misma fecha del Motu Proprio (7 de julio de 2007). Con ella se ofrecen ulteriores aclaraciones sobre la oportunidad y necesidad del mismo Motu Proprio; es decir, se trataba de colmar una laguna, dando una nueva normativa para el uso de la Liturgia Romana vigente en 1962. Tal normativa se hacía especialmente necesaria por el hecho de que, en el momento de la introducción del nuevo Misal, no pareció necesario emanar disposiciones que reglamentaran el uso de la Liturgia vigente desde 1962. Debido al aumento de los que piden poder usar la forma extraordinaria, se ha hecho necesario dar algunas normas al respecto.
Entre otras cosas el papa Benedicto XVI afirma: *No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del "Missale Romanum". En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser de improviso totalmente prohibido o incluso perjudicial+2.
8. El Motu Proprio "Summorum Pontificum" constituye una relevante expresión del magisterio del Romano Pontífice y del munus que le es propio, es decir, regular y ordenar la Sagrada Liturgia de la Iglesia3, y manifiesta su preocupación como Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia Universal4. El documento tiene como objetivo:
a) ofrecer a todos los fieles la Liturgia Romana en el usus antiquior, considerada como un tesoro precioso que hay que conservar;
b) garantizar y asegurar realmente el uso de la forma extraordinaria a quienes lo pidan, considerando que el uso la Liturgia Romana entrado en vigor en 1962 es una facultad concedida para el bien de los fieles y, por lo tanto, debe interpretarse en sentido favorable a los fieles, que son sus principales destinatarios;
c) favorecer la reconciliación en el seno de la Iglesia.
II.Tareas de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.
9. El Sumo Pontífice ha conferido a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei potestad ordinaria vicaria para la materia de su competencia, especialmente para supervisar la observancia y aplicación de las disposiciones del Motu Proprio "Summorum Pontificum" (cf. art. 12).
10. ' 1. La Pontificia Comisión ejerce tal potestad a través de las facultades precedentemente concedidas por el papa Juan Pablo II y confirmadas por el papa Benedicto XVI (cf. Motu Proprio "Summorum Pontificum", art. 11-12), y también a través del poder de decidir sobre los recursos que legítimamente se le presenten, como superior jerárquico, contra una eventual medida administrativa del ordinario que parezca contraria al Motu Proprio.
' 2. Los decretos con los que la Pontificia Comisión decide sobre los recursos podrán ser impugnados ad normam iuris ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.
11. Compete a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, previa aprobación de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, la tarea de ocuparse de la even¬tual edición de los textos litúrgicos relacionados con la forma extraordinaria del Rito Romano.
III. Normas específicas.
12. Esta Pontificia Comisión, en virtud de la autoridad que le ha sido atribuida y de las facultades de las que goza, después de la consulta realizada entre los obispos de todo el mundo, para garantizar la correcta interpretación y la recta aplicación del Motu Proprio "Summorum Pontificum", emana la siguiente Instrucción, a tenor del can. 34 del Código de Derecho Canónico.
La competencia de los Obispos diocesanos
13. Los obispos diocesanos, según el Código de Derecho Canónico, deben vigilar en materia litúrgica en atención al bien común y para que todo se desarrolle dignamente, en paz y serenidad en sus diócesis5, de acuerdo siempre con la mens del Romano Pontífice, claramente expresada en el Motu Proprio ASummorum Pontificum@6. En caso de controversias o dudas fundadas acerca de la celebración en la forma extraordinaria, decidirá la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.
14. Es tarea del obispo diocesano adoptar las medidas necesarias para garantizar el respeto de la forma extraordinaria del Rito Romano, a tenor del Motu Proprio "Summorum Pontificum".
El coetus fidelum (cf. Motu Proprio "Summorum Pontificum", art. 5 ' 1)
15. Un coetus fidelium se puede definir stabiliter existens, a tenor el art. 5 ' 1 del Motu Proprio "Summorum Pontificum", cuando esté constituido por algunas personas de una determinada parroquia que, incluso después de la publicación del Motu Proprio, se hayan unido a causa de la veneración por la Liturgia según el usus antiquior, las cuales solicitan que ésta sea celebrada en la iglesia parroquial o en un oratorio o capilla; tal coetus puede estar también compuesto por personas que provengan de diferentes parroquias o diócesis y que, para tal fin, se reúnen en una determinada parroquia o en un oratorio o capilla.
16. En caso de que un sacerdote se presente ocasionalmente con algunas personas en una iglesia parroquial o en un oratorio, con la intención de celebrar según la forma extraordinaria, como previsto en los art. 2 y 4 del Motu Proprio ASummorum Pontificum@, el párroco o el rector de una iglesia o el sacerdote responsable admitan tal celebración, respetando las exigencias de horarios de las celebraciones litúrgicas de la misma iglesia.
17. ' 1. Con el fin de decidir en cada caso, el párroco, el rector o el sacerdote responsable de una iglesia se comportará según su prudencia, dejándose guiar por el celo pastoral y un espíritu de generosa hospitalidad.
' 2. En los casos de grupos numéricamente menos consistentes, habrá que dirigirse al ordinario del lugar para individuar una iglesia en la que dichos fieles puedan reunirse para asistir a tales celebraciones y garantizar así una participación más fácil y una celebración más digna de la Santa Misa.
18. También en los santuarios y lugares de peregrinación se ofrezca la posibilidad de celebrar en la forma extraordinaria a los grupos de peregrinos que lo requieran (cf. Motu Proprio "Summorum Pontificum", art. 5 ' 3), si hay un sacerdote idóneo.
19. Los fieles que piden la celebración en la forma extraordinaria no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la Santa Misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor Supremo de la Iglesia universal.
El sacerdos idoneus (cf. Motu Proprio Summorum Pontificum, art. 5 ' 4)
20. Sobre los requisitos necesarios para que un sacerdote sea considerado idóneo para celebrar en la forma extraordinaria, se establece cuanto sigue:
a) cualquier sacerdote que no esté impedido a tenor del Derecho Canónico se considera sacerdote idóneo para celebrar la Santa Misa en la forma extraordinaria7;
b) en relación al uso de la lengua latina, es necesario un conocimiento suficiente que permita pronunciar correctamente las palabras y entender su significado;
c) en lo que respecta al conocimiento del desarrollo del rito, se presumen idóneos los sacerdotes que se presenten espontáneamente para celebrar en la forma extraordinaria y la hayan usado anteriormente.
21. Se exhorta a los ordinarios a que ofrezcan al clero la posibilidad de adquirir una preparación adecuada para las celebraciones en la forma extraordinaria. Esto vale también para los seminarios, donde se deberá proveer a que los futuros sacerdotes tengan una formación conveniente en el estudio del latín8 y, según las exigencias pastorales, ofrecer la oportunidad de aprender la forma extraordinaria del rito.
22. En las diócesis donde no haya sacerdotes idóneos, los obispos diocesanos pueden solicitar la colaboración de los sacerdotes de los institutos erigidos por la Comisión Ecclesia Dei o de quienes conozcan la forma extraordinaria del rito, tanto para su celebración como para su eventual aprendizaje.
23. La facultad para celebrar la Misa sine populo (o con la participación del solo ministro) en la forma extraordinaria del Rito Romano es concedida por el Motu Proprio a todos los sacerdotes diocesanos y religiosos (cf. Motu Proprio "Summorum Pontificum", art. 2). Por lo tanto, en tales celebraciones, los sacerdotes, en conformidad con el Motu Proprio ASummorum Pontificum@, no necesitan ningún permiso especial de sus ordinarios o superiores.
La disciplina litúrgica y eclesiástica
24. Los libros litúrgicos de la forma extraordinaria han de usarse tal como son. Todos aquellos que deseen celebrar según la forma extraordinaria del Rito Romano deben conocer las correspondientes rúbricas y están obligados a observarlas correctamente en las celebraciones.
25. En el Misal de 1962 podrán y deberán ser inseridos nuevos santos y algunos de los nuevos prefacios9, según a la normativa que será indicada más adelante.
26. Como prevé el art. 6 del Motu Proprio ASummorum Pontificum@, se precisa que las lecturas de la Santa Misa del Misal de 1962 pueden ser proclamadas exclusivamente en lengua latina, o bien en lengua latina seguida de la traducción en lengua vernácula o, en las Misas leídas, también sólo en lengua vernácula.
27. Con respecto a las normas disciplinarias relativas a la celebración, se aplica la disciplina eclesiástica contenida en el Código de Derecho Canónico de 1983.
28. Además, en virtud de su carácter de ley especial, dentro de su ámbito propio, el Motu Proprio "Summorum Pontificum" deroga aquellas medidas legislativas inherentes a los ritos sagrados, promulgadas a partir de 1962, que sean incompatibles con las rúbricas de los libros litúrgicos vigentes en 1962.
Confirmación y Orden sagrado
29. La concesión de utilizar la antigua fórmula para el rito de la Confirmación fue confirmada por el Motu Proprio Summorum Pontificum (cf. art. 9 ' 2). Por lo tanto, no es necesario utilizar para la forma extraordinaria la fórmula renovada del Ritual de la Confirmación promulgado por el Papa Pablo VI.
30. Con respecto a la tonsura, órdenes menores y subdiaconado, el Motu Proprio "Summorum Pontificum" no introduce ningún cambio en la disciplina del Código de Derecho Canónico de 1983; por lo tanto, en los institutos de vida consagrada y en las sociedades de vida apostólica que dependen de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, el profeso con votos perpetuos en un instituto religioso o incorporado definitivamente a una sociedad clerical de vida apostólica, al recibir el diaconado queda incardinado como clérigo en ese instituto o sociedad (cf. can. 266 ' 2 del Código de Derecho Canónico).
31. Sólo en los institutos de vida consagrada y en las sociedades de vida apostólica que dependen de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei y en aquellos donde se mantiene el uso de los libros litúrgicos de la forma extraordinaria se permite el uso del Pontificale Romanum de 1962 para conferir las órdenes menores y mayores.
Breviarium Romanum
32. Se concede a los clérigos la facultad de usar el Breviarium Romanum en vigor en 1962, según el art. 9 ' 3 del Motu Proprio "Summorum Pontificum". El mismo se recita integralmente en lengua latina.
El Triduo Pascual
33. El coetus fidelium que sigue la tradición litúrgica anterior, si hubiese un sacerdote idóneo, puede celebrar también el Triduo Pascual en la forma extraordinaria. Donde no haya una iglesia u oratorio previstos exclusivamente para estas celebraciones, el párroco o el ordinario, de acuerdo con el sacerdote idóneo, dispongan para ellas las modalidades más favorables, sin excluir la posibilidad de una repetición de las celebraciones del Triduo Pascual en la misma iglesia.
Los Ritos de la Ordenes Religiosas
34. Se permite el uso de los libros litúrgicos propios de las órdenes religiosas vigente en 1962.
Pontificale Romanum y Rituale Romanum
35. Se permite el uso del Pontificale Romanum y del Rituale Romanum, así como del Caeremoniale Episcoporum vigente en 1962, a tenor del n. 28 de esta Instrucción, quedando en vigor lo dispuesto en el n. 31 de la misma.
1 Benedicto XVI, Carta Apostólica Motu Proprio data "Summorum Pontificum", I, en AAS 99 (2007) 777; cf. Instrucción general del Misal Romano, tercera edición, 2002, n. 397.
2 Benedicto XVI, Carta a los Obispos que acompaña la Carta Apostólica *Motu Proprio data+ Summorum Pontificum sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970, en AAS 99 (2007) 798.
3 Cf. Código de Derecho Canónico, can. 838 ' 1 y ' 2.
4 Cf. Código de Derecho Canónico, can 331.
5 Cf. Código de Derecho Canónico, cann. 223 ' 2; 838 ' 1 y ' 4.
6 Cf. Benedicto XVI, Carta a los Obispos que acompaña la Carta Apostólica Motu Proprio data Summorum Pontificum sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970, en AAS 99 (2007) 799.
7 Cf. Código de Derecho Canónico, can. 900 ' 2.
8 Cf. Código de Derecho Canónico, can. 249, cf. Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, n. 36; Declaración Optatam totius, n. 13.
9 Cf. Benedicto XVI, Carta a los Obispos que acompaña la Carta Apostólica Motu Proprio data Summorum Pontificum sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970, en AAS 99 (2007) 797.
COM-ED/ VIS 20110513 (2500)
El documento, aprobado por el Papa lleva la fecha del 30 de abril de 2011, memoria de san Pío V. Está firmado por el cardenal William Levada y monseñor Guido Pozzo, respectivamente presidente y secretario de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei".
I. Introducción.
1. La Carta Apostólica Motu Proprio data "Summorum Pontificum" del Sumo Pontífice Benedicto XVI, del 7 de julio de 2007, entrada en vigor el 14 de septiembre de 2007, ha hecho más accesible a la Iglesia universal la riqueza de la Liturgia Romana.
2. Con tal Motu Proprio el Sumo Pontífice Benedicto XVI ha promulgado una ley universal para la Iglesia, con la intención de dar una nueva reglamentación para el uso de la Liturgia Romana vigente en 1962.
3. El Santo Padre, después de haber recordado la solicitud que los sumos pontífices han demostrado en el cuidado de la Sagrada Liturgia y la aprobación de los libros litúrgicos, reafirma el principio tradicional, reconocido desde tiempo inmemorial, y que se ha de conservar en el porvenir, según el cual *cada Iglesia particular debe concordar con la Iglesia universal, no solo en cuanto a la doctrina de la fe y a los signos sacramentales, sino también respecto a los usos universalmente aceptados de la ininterrumpida tradición apostólica, que deben observarse no solo para evitar errores, sino también para transmitir la integridad de la fe, para que la ley de la oración de la Iglesia corresponda a su ley de fe+1.
4. El Santo Padre ha hecho memoria además de los romanos pontífices que, en modo particular, se han comprometido en esta tarea, especialmente de san Gregorio Magno y san Pío V. El Papa subraya asimismo que, entre los sagrados libros litúrgicos, el Missale Romanum ha tenido un relieve histórico particular, y a lo largo de los años ha sido objeto de distintas actualizaciones hasta el pontificado del beato Juan XXIII. Con la reforma litúrgica que siguió al Concilio Vaticano II, en 1970 el papa Pablo VI aprobó un nuevo Misal para la Iglesia de rito latino, traducido posteriormente en distintas lenguas. En el año 2000 el papa Juan Pablo II promulgó la tercera edición del mismo.
5. Muchos fieles, formados en el espíritu de las formas litúrgicas anteriores al Concilio Vaticano II, han expresado el vivo deseo de conservar la tradición antigua. Por este motivo, el papa Juan Pablo II, con el Indulto especial Quattuor abhinc annos, emanado en 1984 por la Sagrada Congregación para el Culto Divino, concedió, bajo determinadas condiciones, la facultad de volver a usar el Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII. Además, Juan Pablo II, con el Motu Proprio "Ecclesia Dei", de 1988, exhortó a los obispos a que fueran generosos en conceder dicha facultad a todos los fieles que la pidieran. El papa Benedicto XVI ha seguido la misma línea a través del Motu Proprio "Summorum Pontificum", en el cual se indican algunos criterios esenciales para el usus antiquior del Rito Romano, que aquí es oportuno recordar.
6. Los textos del Misal Romano del papa Pablo VI y del Misal que se remonta a la última edición del papa Juan XXIII, son dos formas de la Liturgia Romana, definidas respectivamente ordinaria y extraordinaria: son dos usos del único Rito Romano, que se colocan uno al lado del otro. Ambas formas son expresión de la misma lex orandi de la Iglesia. Por su uso venerable y antiguo, la forma extraordinaria debe ser conservada con el honor debido.
7. El Motu Proprio "Summorum Pontificum" está acompañado por una Carta del Santo Padre a los obispos, que lleva la misma fecha del Motu Proprio (7 de julio de 2007). Con ella se ofrecen ulteriores aclaraciones sobre la oportunidad y necesidad del mismo Motu Proprio; es decir, se trataba de colmar una laguna, dando una nueva normativa para el uso de la Liturgia Romana vigente en 1962. Tal normativa se hacía especialmente necesaria por el hecho de que, en el momento de la introducción del nuevo Misal, no pareció necesario emanar disposiciones que reglamentaran el uso de la Liturgia vigente desde 1962. Debido al aumento de los que piden poder usar la forma extraordinaria, se ha hecho necesario dar algunas normas al respecto.
Entre otras cosas el papa Benedicto XVI afirma: *No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del "Missale Romanum". En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser de improviso totalmente prohibido o incluso perjudicial+2.
8. El Motu Proprio "Summorum Pontificum" constituye una relevante expresión del magisterio del Romano Pontífice y del munus que le es propio, es decir, regular y ordenar la Sagrada Liturgia de la Iglesia3, y manifiesta su preocupación como Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia Universal4. El documento tiene como objetivo:
a) ofrecer a todos los fieles la Liturgia Romana en el usus antiquior, considerada como un tesoro precioso que hay que conservar;
b) garantizar y asegurar realmente el uso de la forma extraordinaria a quienes lo pidan, considerando que el uso la Liturgia Romana entrado en vigor en 1962 es una facultad concedida para el bien de los fieles y, por lo tanto, debe interpretarse en sentido favorable a los fieles, que son sus principales destinatarios;
c) favorecer la reconciliación en el seno de la Iglesia.
II.Tareas de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.
9. El Sumo Pontífice ha conferido a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei potestad ordinaria vicaria para la materia de su competencia, especialmente para supervisar la observancia y aplicación de las disposiciones del Motu Proprio "Summorum Pontificum" (cf. art. 12).
10. ' 1. La Pontificia Comisión ejerce tal potestad a través de las facultades precedentemente concedidas por el papa Juan Pablo II y confirmadas por el papa Benedicto XVI (cf. Motu Proprio "Summorum Pontificum", art. 11-12), y también a través del poder de decidir sobre los recursos que legítimamente se le presenten, como superior jerárquico, contra una eventual medida administrativa del ordinario que parezca contraria al Motu Proprio.
' 2. Los decretos con los que la Pontificia Comisión decide sobre los recursos podrán ser impugnados ad normam iuris ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.
11. Compete a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, previa aprobación de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, la tarea de ocuparse de la even¬tual edición de los textos litúrgicos relacionados con la forma extraordinaria del Rito Romano.
III. Normas específicas.
12. Esta Pontificia Comisión, en virtud de la autoridad que le ha sido atribuida y de las facultades de las que goza, después de la consulta realizada entre los obispos de todo el mundo, para garantizar la correcta interpretación y la recta aplicación del Motu Proprio "Summorum Pontificum", emana la siguiente Instrucción, a tenor del can. 34 del Código de Derecho Canónico.
La competencia de los Obispos diocesanos
13. Los obispos diocesanos, según el Código de Derecho Canónico, deben vigilar en materia litúrgica en atención al bien común y para que todo se desarrolle dignamente, en paz y serenidad en sus diócesis5, de acuerdo siempre con la mens del Romano Pontífice, claramente expresada en el Motu Proprio ASummorum Pontificum@6. En caso de controversias o dudas fundadas acerca de la celebración en la forma extraordinaria, decidirá la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.
14. Es tarea del obispo diocesano adoptar las medidas necesarias para garantizar el respeto de la forma extraordinaria del Rito Romano, a tenor del Motu Proprio "Summorum Pontificum".
El coetus fidelum (cf. Motu Proprio "Summorum Pontificum", art. 5 ' 1)
15. Un coetus fidelium se puede definir stabiliter existens, a tenor el art. 5 ' 1 del Motu Proprio "Summorum Pontificum", cuando esté constituido por algunas personas de una determinada parroquia que, incluso después de la publicación del Motu Proprio, se hayan unido a causa de la veneración por la Liturgia según el usus antiquior, las cuales solicitan que ésta sea celebrada en la iglesia parroquial o en un oratorio o capilla; tal coetus puede estar también compuesto por personas que provengan de diferentes parroquias o diócesis y que, para tal fin, se reúnen en una determinada parroquia o en un oratorio o capilla.
16. En caso de que un sacerdote se presente ocasionalmente con algunas personas en una iglesia parroquial o en un oratorio, con la intención de celebrar según la forma extraordinaria, como previsto en los art. 2 y 4 del Motu Proprio ASummorum Pontificum@, el párroco o el rector de una iglesia o el sacerdote responsable admitan tal celebración, respetando las exigencias de horarios de las celebraciones litúrgicas de la misma iglesia.
17. ' 1. Con el fin de decidir en cada caso, el párroco, el rector o el sacerdote responsable de una iglesia se comportará según su prudencia, dejándose guiar por el celo pastoral y un espíritu de generosa hospitalidad.
' 2. En los casos de grupos numéricamente menos consistentes, habrá que dirigirse al ordinario del lugar para individuar una iglesia en la que dichos fieles puedan reunirse para asistir a tales celebraciones y garantizar así una participación más fácil y una celebración más digna de la Santa Misa.
18. También en los santuarios y lugares de peregrinación se ofrezca la posibilidad de celebrar en la forma extraordinaria a los grupos de peregrinos que lo requieran (cf. Motu Proprio "Summorum Pontificum", art. 5 ' 3), si hay un sacerdote idóneo.
19. Los fieles que piden la celebración en la forma extraordinaria no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la Santa Misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor Supremo de la Iglesia universal.
El sacerdos idoneus (cf. Motu Proprio Summorum Pontificum, art. 5 ' 4)
20. Sobre los requisitos necesarios para que un sacerdote sea considerado idóneo para celebrar en la forma extraordinaria, se establece cuanto sigue:
a) cualquier sacerdote que no esté impedido a tenor del Derecho Canónico se considera sacerdote idóneo para celebrar la Santa Misa en la forma extraordinaria7;
b) en relación al uso de la lengua latina, es necesario un conocimiento suficiente que permita pronunciar correctamente las palabras y entender su significado;
c) en lo que respecta al conocimiento del desarrollo del rito, se presumen idóneos los sacerdotes que se presenten espontáneamente para celebrar en la forma extraordinaria y la hayan usado anteriormente.
21. Se exhorta a los ordinarios a que ofrezcan al clero la posibilidad de adquirir una preparación adecuada para las celebraciones en la forma extraordinaria. Esto vale también para los seminarios, donde se deberá proveer a que los futuros sacerdotes tengan una formación conveniente en el estudio del latín8 y, según las exigencias pastorales, ofrecer la oportunidad de aprender la forma extraordinaria del rito.
22. En las diócesis donde no haya sacerdotes idóneos, los obispos diocesanos pueden solicitar la colaboración de los sacerdotes de los institutos erigidos por la Comisión Ecclesia Dei o de quienes conozcan la forma extraordinaria del rito, tanto para su celebración como para su eventual aprendizaje.
23. La facultad para celebrar la Misa sine populo (o con la participación del solo ministro) en la forma extraordinaria del Rito Romano es concedida por el Motu Proprio a todos los sacerdotes diocesanos y religiosos (cf. Motu Proprio "Summorum Pontificum", art. 2). Por lo tanto, en tales celebraciones, los sacerdotes, en conformidad con el Motu Proprio ASummorum Pontificum@, no necesitan ningún permiso especial de sus ordinarios o superiores.
La disciplina litúrgica y eclesiástica
24. Los libros litúrgicos de la forma extraordinaria han de usarse tal como son. Todos aquellos que deseen celebrar según la forma extraordinaria del Rito Romano deben conocer las correspondientes rúbricas y están obligados a observarlas correctamente en las celebraciones.
25. En el Misal de 1962 podrán y deberán ser inseridos nuevos santos y algunos de los nuevos prefacios9, según a la normativa que será indicada más adelante.
26. Como prevé el art. 6 del Motu Proprio ASummorum Pontificum@, se precisa que las lecturas de la Santa Misa del Misal de 1962 pueden ser proclamadas exclusivamente en lengua latina, o bien en lengua latina seguida de la traducción en lengua vernácula o, en las Misas leídas, también sólo en lengua vernácula.
27. Con respecto a las normas disciplinarias relativas a la celebración, se aplica la disciplina eclesiástica contenida en el Código de Derecho Canónico de 1983.
28. Además, en virtud de su carácter de ley especial, dentro de su ámbito propio, el Motu Proprio "Summorum Pontificum" deroga aquellas medidas legislativas inherentes a los ritos sagrados, promulgadas a partir de 1962, que sean incompatibles con las rúbricas de los libros litúrgicos vigentes en 1962.
Confirmación y Orden sagrado
29. La concesión de utilizar la antigua fórmula para el rito de la Confirmación fue confirmada por el Motu Proprio Summorum Pontificum (cf. art. 9 ' 2). Por lo tanto, no es necesario utilizar para la forma extraordinaria la fórmula renovada del Ritual de la Confirmación promulgado por el Papa Pablo VI.
30. Con respecto a la tonsura, órdenes menores y subdiaconado, el Motu Proprio "Summorum Pontificum" no introduce ningún cambio en la disciplina del Código de Derecho Canónico de 1983; por lo tanto, en los institutos de vida consagrada y en las sociedades de vida apostólica que dependen de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, el profeso con votos perpetuos en un instituto religioso o incorporado definitivamente a una sociedad clerical de vida apostólica, al recibir el diaconado queda incardinado como clérigo en ese instituto o sociedad (cf. can. 266 ' 2 del Código de Derecho Canónico).
31. Sólo en los institutos de vida consagrada y en las sociedades de vida apostólica que dependen de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei y en aquellos donde se mantiene el uso de los libros litúrgicos de la forma extraordinaria se permite el uso del Pontificale Romanum de 1962 para conferir las órdenes menores y mayores.
Breviarium Romanum
32. Se concede a los clérigos la facultad de usar el Breviarium Romanum en vigor en 1962, según el art. 9 ' 3 del Motu Proprio "Summorum Pontificum". El mismo se recita integralmente en lengua latina.
El Triduo Pascual
33. El coetus fidelium que sigue la tradición litúrgica anterior, si hubiese un sacerdote idóneo, puede celebrar también el Triduo Pascual en la forma extraordinaria. Donde no haya una iglesia u oratorio previstos exclusivamente para estas celebraciones, el párroco o el ordinario, de acuerdo con el sacerdote idóneo, dispongan para ellas las modalidades más favorables, sin excluir la posibilidad de una repetición de las celebraciones del Triduo Pascual en la misma iglesia.
Los Ritos de la Ordenes Religiosas
34. Se permite el uso de los libros litúrgicos propios de las órdenes religiosas vigente en 1962.
Pontificale Romanum y Rituale Romanum
35. Se permite el uso del Pontificale Romanum y del Rituale Romanum, así como del Caeremoniale Episcoporum vigente en 1962, a tenor del n. 28 de esta Instrucción, quedando en vigor lo dispuesto en el n. 31 de la misma.
1 Benedicto XVI, Carta Apostólica Motu Proprio data "Summorum Pontificum", I, en AAS 99 (2007) 777; cf. Instrucción general del Misal Romano, tercera edición, 2002, n. 397.
2 Benedicto XVI, Carta a los Obispos que acompaña la Carta Apostólica *Motu Proprio data+ Summorum Pontificum sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970, en AAS 99 (2007) 798.
3 Cf. Código de Derecho Canónico, can. 838 ' 1 y ' 2.
4 Cf. Código de Derecho Canónico, can 331.
5 Cf. Código de Derecho Canónico, cann. 223 ' 2; 838 ' 1 y ' 4.
6 Cf. Benedicto XVI, Carta a los Obispos que acompaña la Carta Apostólica Motu Proprio data Summorum Pontificum sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970, en AAS 99 (2007) 799.
7 Cf. Código de Derecho Canónico, can. 900 ' 2.
8 Cf. Código de Derecho Canónico, can. 249, cf. Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, n. 36; Declaración Optatam totius, n. 13.
9 Cf. Benedicto XVI, Carta a los Obispos que acompaña la Carta Apostólica Motu Proprio data Summorum Pontificum sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970, en AAS 99 (2007) 797.
NOTA SOBRE LA NUEVA INSTRUCCIÓN "UNIVERSAE ECCLESIAE"
CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2011 (VIS).-Ofrecemos a continuación la nota del padre Federico Lombardi, S.I., director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, que sintetiza la nueva Instrucción "Universae Ecclesiae" concerniente a la aplicación del Motu proprio "Summorum Pontificum".
La Instrucción sobre la aplicación del Motu proprio "Summorum Pontificum" (7 de julio de 2007, que entró en vigor el 14 de septiembre de 2007) fue aprobada por el Papa Benedicto XVI el 8 de abril del año pasado y lleva la fecha del 30 de abril, memoria litúrgica de San Pío V, Papa.
La Instrucción, según las primeras palabras del texto latino, se llama "Universae Ecclesiae" y es de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", a la que el Papa había confiado -entre otras cosas- la responsabilidad de garantizar el cumplimiento y la aplicación del Motu proprio. Por eso, está firmada por su Presidente, el Cardenal William Levada, y por el Secretario, Monseñor Guido Pozzo.
El documento se envió a todos los obispos hace unas semanas. Recordamos que "las instrucciones... aclaran las prescripciones de las leyes y desarrollan y determinan las formas en que han de ejecutarse" (CIC, can.34). Como se indica en el n.12, la Instrucción se publica "con el fin de garantizar la correcta interpretación y la recta aplicación del Motu proprio "Summorum Pontificum".
Era natural que a la ley contenida en el Motu proprio siguiese la Instrucción sobre su aplicación. El hecho de que esto suceda ahora, a más de tres años de distancia, se explica fácilmente recordando que en la Carta que acompañaba el Motu proprio el Papa decía explícitamente a los obispos: "Os invito a escribir a la Santa Sede, tres años después de la entrada en vigor de este Motu proprio. Si realmente hubieran surgido serias dificultades, se buscarán los modos para hallar remedio". La Instrucción es, por lo tanto, el resultado de la verificación trienal de la aplicación de la ley, que estaba prevista desde el principio.
El documento presenta un lenguaje sencillo y de fácil lectura. Su Introducción (nn.1-8) recuerda brevemente la historia del Misal Romano hasta la última edición de Juan XXIII, en 1962, y del nuevo Misal aprobado por el Papa Pablo VI en 1970, tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II y reafirma el principio fundamental de que se trata de "dos formas de la Liturgia Romana, que se definen respectivamente extraordinaria y ordinaria y son dos usos del único Rito romano, que se presentan uno junto a otro. Las dos formas son expresiones de la lex orandi de la Iglesia. Por su uso venerable y antiguo, la forma extraordinaria se debe conservar con el honor debido" (n.6).
También se reafirma el objetivo del Motu proprio, dividiéndolo en los siguientes tres puntos: a) Proporcionar a todos los fieles la Liturgia Romana en el uso más antiguo, considerada un tesoro precioso que hay que preservar: b) Garantizar y asegurar realmente, a cuantos lo pidan, el uso de la forma extraordinaria c) Promover la reconciliación dentro de la Iglesia (cf. n.8).
Una breve sección del documento (nn.9-11) recuerda las funciones y atribuciones de la Comisión "Ecclesia Dei", a la que el Papa "ha conferido potestad ordinaria vicaria" en la materia. Esto implica, entre otras, dos consecuencias muy importantes. En primer lugar, que puede decidir sobre los recursos que se le presenten contra eventuales medidas por parte de obispos o de otros ordinarios, que contrasten con las disposiciones del Motu proprio (dando la posibilidad de apelar ulteriormente contra las decisiones de la misma Comisión ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica). Además, la Comisión, con la aprobación de la Congregación para el Culto Divino, debe encargarse de la eventual edición de los textos litúrgicos para la forma extraordinaria del Rito romano (después de este documento se expresa el deseo, por ejemplo, de que se incluyan nuevos santos y nuevos prefacios).
La parte propiamente normativa del documento (nn.12-35) contiene 23 breves puntos sobre diversos argumentos.
Se reafirma la competencia de los obispos diocesanos para la aplicación del Motu proprio, recordando que, en caso de controversia sobre la celebración en la forma extraordinaria juzgará la Comisión "Ecclesia Dei".
Se aclara el concepto de "coetus fidelium" (es decir, "grupo de fieles") stabiliter existens ("estable"), cuyo deseo de poder asistir a la celebración en la forma extraordinaria debe ser acogido con disponibilidad por parte de los pastores. Aun dejando a la sabia valoración de los pastores la estimación del número de personas necesario para constituirlo, se precisa que no debe estar necesariamente compuesto por personas pertenecientes a una sola parroquia, sino también por personas de diferentes parroquias e incluso de diferentes diócesis. Teniendo siempre en cuenta el respeto de las exigencias pastorales más amplias, la Instrucción propone un espíritu de "generosa acogida" hacia los grupos de fieles que soliciten la forma extraordinaria o los sacerdotes que pidan celebrar ocasionalmente en esa forma con algunos fieles.
Es muy importante la aclaración (n.19), según la cual los fieles que piden la celebración en forma extraordinaria "no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la forma ordinaria" y/o a la autoridad del Papa como Pastor Supremo de la Iglesia universal. Esto estaría en total contradicción con el objetivo de "reconciliación" del Motu proprio mismo.
Se ofrecen importantes indicaciones sobre el "sacerdote idóneo" en la celebración en la forma extraordinaria. Naturalmente, no debe tener impedimentos desde el punto de vista canónico, debe conocer suficientemente bien el latín y el rito que va a celebrar. Por ello, se alienta a los obispos a que ofrezcan en los seminarios una formación adecuada para este fin, y se indica la posibilidad de recurrir, si no hay sacerdotes idóneos, a la colaboración de los sacerdotes de los Institutos erigidos por la Comisión "Ecclesia Dei" (que normalmente utilizan la forma extraordinaria).
La Instrucción hace hincapié en que cada sacerdote, sea secular o religioso, tenga licencia para celebrar la Misa "sin pueblo" en la forma extraordinaria si lo desea. Por eso, si no se trata de celebraciones con pueblo, los religiosos no tienen necesidad del permiso de sus superiores.
Siguen -por lo que respecta a la forma extraordinaria- normas relativas a las reglas litúrgicas y al uso de libros litúrgicos (como el Ritual, el Pontifical, el Ceremonial de los obispos), a la posibilidad de utilizar la lengua vernácula para las lecturas (además de la lengua latina, o como alternativa en las "Misas leídas"), a la posibilidad para el clero de usar el Breviario anterior a la reforma litúrgica, a la posibilidad de celebrar el Triduo Sacro en Semana Santa para los grupos de fieles que piden el rito antiguo. Con respecto a las ordenaciones sagradas, el uso de los libros litúrgicos más antiguos sólo se permite en los Institutos que dependen de la Comisión "Ecclesia Dei".
Tras la lectura del documento, se tiene la impresión de tratarse de un texto muy equilibrado, que trata de promover -según la intención del Papa- el uso de la liturgia anterior a la reforma por parte de sacerdotes y fieles que sientan este deseo sincero para su bien espiritual; más aún, trata de garantizar la legitimidad y la eficacia de dicho uso en la medida de lo razonablemente posible. Al mismo tiempo, el texto está animado por la confianza en la sabiduría pastoral de los obispos, e insiste con mucha fuerza en el espíritu de comunión eclesial, que debe estar presente en todos -fieles, sacerdotes, obispos- para que el objetivo de reconciliación, tan presente en la decisión del Santo Padre, no sea obstaculizado o frustrado, sino favorecido y alcanzado.
OP/ VIS 20110513 (1270)
La Instrucción sobre la aplicación del Motu proprio "Summorum Pontificum" (7 de julio de 2007, que entró en vigor el 14 de septiembre de 2007) fue aprobada por el Papa Benedicto XVI el 8 de abril del año pasado y lleva la fecha del 30 de abril, memoria litúrgica de San Pío V, Papa.
La Instrucción, según las primeras palabras del texto latino, se llama "Universae Ecclesiae" y es de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", a la que el Papa había confiado -entre otras cosas- la responsabilidad de garantizar el cumplimiento y la aplicación del Motu proprio. Por eso, está firmada por su Presidente, el Cardenal William Levada, y por el Secretario, Monseñor Guido Pozzo.
El documento se envió a todos los obispos hace unas semanas. Recordamos que "las instrucciones... aclaran las prescripciones de las leyes y desarrollan y determinan las formas en que han de ejecutarse" (CIC, can.34). Como se indica en el n.12, la Instrucción se publica "con el fin de garantizar la correcta interpretación y la recta aplicación del Motu proprio "Summorum Pontificum".
Era natural que a la ley contenida en el Motu proprio siguiese la Instrucción sobre su aplicación. El hecho de que esto suceda ahora, a más de tres años de distancia, se explica fácilmente recordando que en la Carta que acompañaba el Motu proprio el Papa decía explícitamente a los obispos: "Os invito a escribir a la Santa Sede, tres años después de la entrada en vigor de este Motu proprio. Si realmente hubieran surgido serias dificultades, se buscarán los modos para hallar remedio". La Instrucción es, por lo tanto, el resultado de la verificación trienal de la aplicación de la ley, que estaba prevista desde el principio.
El documento presenta un lenguaje sencillo y de fácil lectura. Su Introducción (nn.1-8) recuerda brevemente la historia del Misal Romano hasta la última edición de Juan XXIII, en 1962, y del nuevo Misal aprobado por el Papa Pablo VI en 1970, tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II y reafirma el principio fundamental de que se trata de "dos formas de la Liturgia Romana, que se definen respectivamente extraordinaria y ordinaria y son dos usos del único Rito romano, que se presentan uno junto a otro. Las dos formas son expresiones de la lex orandi de la Iglesia. Por su uso venerable y antiguo, la forma extraordinaria se debe conservar con el honor debido" (n.6).
También se reafirma el objetivo del Motu proprio, dividiéndolo en los siguientes tres puntos: a) Proporcionar a todos los fieles la Liturgia Romana en el uso más antiguo, considerada un tesoro precioso que hay que preservar: b) Garantizar y asegurar realmente, a cuantos lo pidan, el uso de la forma extraordinaria c) Promover la reconciliación dentro de la Iglesia (cf. n.8).
Una breve sección del documento (nn.9-11) recuerda las funciones y atribuciones de la Comisión "Ecclesia Dei", a la que el Papa "ha conferido potestad ordinaria vicaria" en la materia. Esto implica, entre otras, dos consecuencias muy importantes. En primer lugar, que puede decidir sobre los recursos que se le presenten contra eventuales medidas por parte de obispos o de otros ordinarios, que contrasten con las disposiciones del Motu proprio (dando la posibilidad de apelar ulteriormente contra las decisiones de la misma Comisión ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica). Además, la Comisión, con la aprobación de la Congregación para el Culto Divino, debe encargarse de la eventual edición de los textos litúrgicos para la forma extraordinaria del Rito romano (después de este documento se expresa el deseo, por ejemplo, de que se incluyan nuevos santos y nuevos prefacios).
La parte propiamente normativa del documento (nn.12-35) contiene 23 breves puntos sobre diversos argumentos.
Se reafirma la competencia de los obispos diocesanos para la aplicación del Motu proprio, recordando que, en caso de controversia sobre la celebración en la forma extraordinaria juzgará la Comisión "Ecclesia Dei".
Se aclara el concepto de "coetus fidelium" (es decir, "grupo de fieles") stabiliter existens ("estable"), cuyo deseo de poder asistir a la celebración en la forma extraordinaria debe ser acogido con disponibilidad por parte de los pastores. Aun dejando a la sabia valoración de los pastores la estimación del número de personas necesario para constituirlo, se precisa que no debe estar necesariamente compuesto por personas pertenecientes a una sola parroquia, sino también por personas de diferentes parroquias e incluso de diferentes diócesis. Teniendo siempre en cuenta el respeto de las exigencias pastorales más amplias, la Instrucción propone un espíritu de "generosa acogida" hacia los grupos de fieles que soliciten la forma extraordinaria o los sacerdotes que pidan celebrar ocasionalmente en esa forma con algunos fieles.
Es muy importante la aclaración (n.19), según la cual los fieles que piden la celebración en forma extraordinaria "no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la forma ordinaria" y/o a la autoridad del Papa como Pastor Supremo de la Iglesia universal. Esto estaría en total contradicción con el objetivo de "reconciliación" del Motu proprio mismo.
Se ofrecen importantes indicaciones sobre el "sacerdote idóneo" en la celebración en la forma extraordinaria. Naturalmente, no debe tener impedimentos desde el punto de vista canónico, debe conocer suficientemente bien el latín y el rito que va a celebrar. Por ello, se alienta a los obispos a que ofrezcan en los seminarios una formación adecuada para este fin, y se indica la posibilidad de recurrir, si no hay sacerdotes idóneos, a la colaboración de los sacerdotes de los Institutos erigidos por la Comisión "Ecclesia Dei" (que normalmente utilizan la forma extraordinaria).
La Instrucción hace hincapié en que cada sacerdote, sea secular o religioso, tenga licencia para celebrar la Misa "sin pueblo" en la forma extraordinaria si lo desea. Por eso, si no se trata de celebraciones con pueblo, los religiosos no tienen necesidad del permiso de sus superiores.
Siguen -por lo que respecta a la forma extraordinaria- normas relativas a las reglas litúrgicas y al uso de libros litúrgicos (como el Ritual, el Pontifical, el Ceremonial de los obispos), a la posibilidad de utilizar la lengua vernácula para las lecturas (además de la lengua latina, o como alternativa en las "Misas leídas"), a la posibilidad para el clero de usar el Breviario anterior a la reforma litúrgica, a la posibilidad de celebrar el Triduo Sacro en Semana Santa para los grupos de fieles que piden el rito antiguo. Con respecto a las ordenaciones sagradas, el uso de los libros litúrgicos más antiguos sólo se permite en los Institutos que dependen de la Comisión "Ecclesia Dei".
Tras la lectura del documento, se tiene la impresión de tratarse de un texto muy equilibrado, que trata de promover -según la intención del Papa- el uso de la liturgia anterior a la reforma por parte de sacerdotes y fieles que sientan este deseo sincero para su bien espiritual; más aún, trata de garantizar la legitimidad y la eficacia de dicho uso en la medida de lo razonablemente posible. Al mismo tiempo, el texto está animado por la confianza en la sabiduría pastoral de los obispos, e insiste con mucha fuerza en el espíritu de comunión eclesial, que debe estar presente en todos -fieles, sacerdotes, obispos- para que el objetivo de reconciliación, tan presente en la decisión del Santo Padre, no sea obstaculizado o frustrado, sino favorecido y alcanzado.
AUDIENCIAS
CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2011 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy en audiencias separadas:
-Seis prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de la India en visita "ad limina":
-Obispo Joseph Aind, S.D.B., de Dibrugarh.
-Obispo John Moolachira, de Diphu.
-Obispo John Thomas Kattrukudiyil, de Itanagar.
-Obispo George Palliparambil, S.D.B., de Miao.
-Obispo Michael Akasius Toppo, de Tezpur.
-Obispo Cyprian Monis, de Asansol.
Está previsto que el Papa reciba esta tarde al cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
AL:AP/ VIS 20110513 (90)
-Seis prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de la India en visita "ad limina":
-Obispo Joseph Aind, S.D.B., de Dibrugarh.
-Obispo John Moolachira, de Diphu.
-Obispo John Thomas Kattrukudiyil, de Itanagar.
-Obispo George Palliparambil, S.D.B., de Miao.
-Obispo Michael Akasius Toppo, de Tezpur.
-Obispo Cyprian Monis, de Asansol.
Está previsto que el Papa reciba esta tarde al cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
AL:AP/ VIS 20110513 (90)
OTROS ACTOS PONTIFICIOS
CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2011 (VIS).-El Santo Padre nombró:
-Don José Lampra Cá obispo auxiliar de la diócesis de Bissau (superficie 11.490, población 1.049.000, católicos 165.000, sacerdotes 64, religiosos 196) en Guinea Bissau. El obispo electo nació en 1964 en Blom (Guinea-Bissau), fue ordenado sacerdote en 1997 y actualmente era rector del Seminario Menor de San Kizito y profesor de filosofía en el Seminario Mayor de Bissau.
-Arzobispo José Octavio Ruiz Arenas, hasta ahora vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.
-Monseñor Graham Bell, hasta ahora coordinador de secretaría de la Pontificia Academia para la Vida, subsecretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.
NEA:NA/ VIS 20110513 (120)
-Don José Lampra Cá obispo auxiliar de la diócesis de Bissau (superficie 11.490, población 1.049.000, católicos 165.000, sacerdotes 64, religiosos 196) en Guinea Bissau. El obispo electo nació en 1964 en Blom (Guinea-Bissau), fue ordenado sacerdote en 1997 y actualmente era rector del Seminario Menor de San Kizito y profesor de filosofía en el Seminario Mayor de Bissau.
-Arzobispo José Octavio Ruiz Arenas, hasta ahora vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.
-Monseñor Graham Bell, hasta ahora coordinador de secretaría de la Pontificia Academia para la Vida, subsecretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.
NEA:NA/ VIS 20110513 (120)
jueves, 12 de mayo de 2011
EL CARDENAL SARAH VISITA ZONAS AFECTADAS POR EL TERREMOTO DE JAPON
CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY 2011 (VIS).-El Pontificio Consejo "Cor Unum" hizo público un comunicado en el que anuncia que su presidente, el cardenal Robert Sarah, visitará -en nombre del Papa- las zonas afectadas por el terremoto que sacudió Japón hace dos meses.
El presidente de "Cor Unum" -que viajará al país nipón del 13 al 16 de mayo-, "llevará el abrazo ideal de Benedicto XVI a todos los familiares de las víctimas, a las personas desplazadas y a los voluntarios que están trabajando incansablemente en la reconstrucción: Caritas de Japón, que se activó enseguida, sigue siendo el punto de referencia para todas las ayudas que la Iglesia católica sigue ofreciendo tras la fase de emergencia, para la reconstrucción de la vida de la comunidad japonesa.
"El presidente de "Cor Unum" -continúa el comunicado-, viajará el 14 de mayo a Saitama para visitar los centros de acogida de la Iglesia Católica para las personas sin hogar. Luego irá a Tokio, donde junto con los obispos japoneses celebrará una misa de acción de gracias por la beatificación de Juan Pablo II. El día 15 irá a Sendai, epicentro del seísmo, donde presidirá la Santa Misa en la catedral.
El lunes 16 visitará otros dos centros de acogida para personas desplazadas y se reunirá con los responsables de las mayores organizaciones caritativas presentes.
Acompañará al cardenal Sarah en este viaje el subsecretario de "Cor Unum", monseñor Segundo Tejado".
CON-CU/ VIS 20110512 (250)
El presidente de "Cor Unum" -que viajará al país nipón del 13 al 16 de mayo-, "llevará el abrazo ideal de Benedicto XVI a todos los familiares de las víctimas, a las personas desplazadas y a los voluntarios que están trabajando incansablemente en la reconstrucción: Caritas de Japón, que se activó enseguida, sigue siendo el punto de referencia para todas las ayudas que la Iglesia católica sigue ofreciendo tras la fase de emergencia, para la reconstrucción de la vida de la comunidad japonesa.
"El presidente de "Cor Unum" -continúa el comunicado-, viajará el 14 de mayo a Saitama para visitar los centros de acogida de la Iglesia Católica para las personas sin hogar. Luego irá a Tokio, donde junto con los obispos japoneses celebrará una misa de acción de gracias por la beatificación de Juan Pablo II. El día 15 irá a Sendai, epicentro del seísmo, donde presidirá la Santa Misa en la catedral.
El lunes 16 visitará otros dos centros de acogida para personas desplazadas y se reunirá con los responsables de las mayores organizaciones caritativas presentes.
Acompañará al cardenal Sarah en este viaje el subsecretario de "Cor Unum", monseñor Segundo Tejado".
CON-CU/ VIS 20110512 (250)
CATOLICOS Y JUDIOS: TESTIMONIAR DIGNIDAD INVIOLABLE SER HUMANO
CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY 2011 (VIS).-Benedicto XVI recibió hoy en el Vaticano a una delegación de la "B'nai B'rith International" (en hebreo "Hijos de la Alianza"), la más antigua organización de voluntariado judía, fundada en 1843 en Nueva York.
El Papa expresó su aprecio por la "participación activa" de la B'nai B'rith International en el encuentro del Comité Internacional de Enlace Católico-Judío, celebrado en París a finales de febrero, en el cuadragésimo aniversario del diálogo entre ambas religiones. "Lo que ha ocurrido en estos cuarenta años -dijo- se debe considerar un gran regalo del Señor y un motivo de profunda gratitud a Aquel que guía nuestros pasos con su sabiduría infinita y eterna".
"La reunión de París confirmó el deseo de católicos y judíos de afrontar juntos los enormes desafíos que tienen por delante nuestras comunidades en un mundo que cambia rápidamente y, significativamente, nuestro deber religioso común de combatir la pobreza, la injusticia, la discriminación y la negación de los derechos humanos universales".
El Santo Padre subrayó que "una de las cosas más importantes que podemos hacer juntos es dar un testimonio común de nuestra creencia profundamente arraigada de que cada hombre y mujer es creado a imagen divina y por tanto, está dotado de dignidad inviolable. Esta convicción sigue siendo la base más segura para todos los esfuerzos en la defensa y promoción de los derechos inalienables del ser humano".
Tras recordar el encuentro reciente entre las delegaciones del Gran Rabinato de Israel y la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones Religiosas con los Judíos, Benedicto XVI afirmó que en aquella ocasión "se hizo hincapié en la necesidad de promover una sana comprensión del papel de la religión en la vida de nuestras sociedades como correctivo a una visión puramente horizontal, y por tanto truncada, de la persona humana y de la convivencia social".
"A través de la vida y el trabajo de todos los creyentes -terminó- hay que ofrecer un testimonio constante de la trascendencia, indicar las realidades invisibles que se encuentran más allá de nosotros, y encarnar la convicción de que una Providencia amorosa y compasiva guía el final de la historia, a pesar de las dificultades y amenazas que se puedan encontrar en el camino".
AC/ VIS 20110512 (380)
El Papa expresó su aprecio por la "participación activa" de la B'nai B'rith International en el encuentro del Comité Internacional de Enlace Católico-Judío, celebrado en París a finales de febrero, en el cuadragésimo aniversario del diálogo entre ambas religiones. "Lo que ha ocurrido en estos cuarenta años -dijo- se debe considerar un gran regalo del Señor y un motivo de profunda gratitud a Aquel que guía nuestros pasos con su sabiduría infinita y eterna".
"La reunión de París confirmó el deseo de católicos y judíos de afrontar juntos los enormes desafíos que tienen por delante nuestras comunidades en un mundo que cambia rápidamente y, significativamente, nuestro deber religioso común de combatir la pobreza, la injusticia, la discriminación y la negación de los derechos humanos universales".
El Santo Padre subrayó que "una de las cosas más importantes que podemos hacer juntos es dar un testimonio común de nuestra creencia profundamente arraigada de que cada hombre y mujer es creado a imagen divina y por tanto, está dotado de dignidad inviolable. Esta convicción sigue siendo la base más segura para todos los esfuerzos en la defensa y promoción de los derechos inalienables del ser humano".
Tras recordar el encuentro reciente entre las delegaciones del Gran Rabinato de Israel y la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones Religiosas con los Judíos, Benedicto XVI afirmó que en aquella ocasión "se hizo hincapié en la necesidad de promover una sana comprensión del papel de la religión en la vida de nuestras sociedades como correctivo a una visión puramente horizontal, y por tanto truncada, de la persona humana y de la convivencia social".
"A través de la vida y el trabajo de todos los creyentes -terminó- hay que ofrecer un testimonio constante de la trascendencia, indicar las realidades invisibles que se encuentran más allá de nosotros, y encarnar la convicción de que una Providencia amorosa y compasiva guía el final de la historia, a pesar de las dificultades y amenazas que se puedan encontrar en el camino".
AC/ VIS 20110512 (380)
AUDIENCIAS
CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY 2011 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy en audiencias separadas:
-Arzobispo Edward Joseph Adams, nuncio apostólico en Grecia.
-Seis prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de la India en visita "ad limina":
-Obispo Lumen Monteiro, C.S.C., de Agartala.
-Obispo Stephen Rotluanga, C.S.C., de Aizawl.
-Obispo Vincent Kympat, de Jowai.
-Obispo Victor Lyngdoh, de Nongstoin.
-Obispo Andrew Marak, de Tura.
-Obispo Thomas Pulloppillil, de Bongaigaon.
AP:AL/ VIS 20110512 (70)
-Arzobispo Edward Joseph Adams, nuncio apostólico en Grecia.
-Seis prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de la India en visita "ad limina":
-Obispo Lumen Monteiro, C.S.C., de Agartala.
-Obispo Stephen Rotluanga, C.S.C., de Aizawl.
-Obispo Vincent Kympat, de Jowai.
-Obispo Victor Lyngdoh, de Nongstoin.
-Obispo Andrew Marak, de Tura.
-Obispo Thomas Pulloppillil, de Bongaigaon.
AP:AL/ VIS 20110512 (70)
OTROS ACTOS PONTIFICIOS
CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY 2011 (VIS).-El Santo Padre nombró a don Simon Ok Hyun-jin obispo auxiliar de la archidiócesis de Kwangju (superficie 12.596, población 3.373.315, católicos 329.951, sacerdotes 270, religiosos 722) en Corea. El obispo electo nació en Kwangju (Corea) en 1968, fue ordenado sacerdote en 1994 y actualmente era profesor en la Universidad Católica de Kwangju.
NER/ VIS 20110512 (60)
NER/ VIS 20110512 (60)
miércoles, 11 de mayo de 2011
LA ORACION RESPONDE AL DESEO QUE EL SER HUMANO TIENE DE DIOS
CIUDAD DEL VATICANO, 11 MAY 2011 (VIS).-En la audiencia general de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa continuó reflexionando sobre "cómo la oración y el sentido religioso forman parte del ser humano durante toda su historia".
El Santo Padre dijo que en nuestra época "Dios parece haber desaparecido del horizonte de muchos, (...) pero al mismo tiempo, existen muchos signos que nos indican un despertar del sentido religioso".
"Pensando en la historia reciente, ha fracasado la previsión de quien, desde la época del Iluminismo, preanunció la desaparición de las religiones y exaltó una razón absoluta, separada de la fe".
Tras poner de relieve que "no ha habido ninguna gran civilización, desde tiempos inmemoriales hasta nuestros días, que no haya sido religiosa", Benedicto XVI subrayó que "el ser humano es religioso por naturaleza. (...) La imagen del Creador está impresa en su ser y siente la necesidad de encontrar una luz para dar una respuesta a los interrogantes sobre el sentido profundo de la realidad; una respuesta que no puede encontrar en sí mismo, en el progreso, en la ciencia empírica".
"El hombre sabe que no puede responder por sí solo a la necesidad fundamental de entender. Por mucho que piense que es autosuficiente, experimenta que no es así. Tiene necesidad de abrirse a otra cosa o a alguien que pueda darle lo que le falta, debe salir de sí mismo e ir hacia Aquel que es capaz de colmar la amplitud y la profundidad de su deseo".
El Papa explicó que "el hombre lleva en sí una sed de infinito, un anhelo de eternidad, una búsqueda de la belleza, un deseo de amor, una necesidad de luz y de verdad, que lo impulsan hacia el Absoluto; lleva en sí el deseo de Dios. Sabe, de alguna manera, que puede dirigirse a Dios, que puede implorarle. Santo Tomás de Aquino, uno de los más grandes teólogos de la historia, define la oración como "expresión del deseo que el hombre tiene de Dios".
Refiriéndose a la oración, el Santo Padre señaló que "es una actitud interior, antes que una serie de prácticas y fórmulas, una forma de ser ante Dios, antes que la realización de actos de culto o la pronunciación de palabras. La oración tiene su centro y hunde sus raíces en lo más profundo de la persona; por eso, no es fácilmente descifrable, y, por la misma razón, puede ser objeto de malentendidos y manipulaciones. (...) La experiencia de la oración es un desafío para todos, una "gracia" que hay que invocar, un don de Aquel a quien nos dirigimos".
"En la oración, (...) el ser humano experimenta que es una criatura necesitada de ayuda, incapaz de autorrealizarse y de la propia esperanza. (...) Orienta su propia alma a aquel Misterio del que espera el cumplimiento de los deseos más profundos y la ayuda para superar la indigencia de la propia vida. En ese mirar a Otro, en ese dirigirse "más allá", se halla la esencia de la oración, como experiencia de una realidad que supera lo sensible y lo contingente".
Benedicto XVI afirmó que "aunque el ser humano se olvide de su Creador, el Dios vivo y verdadero no cesa de llamar al hombre al misterioso encuentro de la oración".
"Aprendamos a pasar más tiempo ante Dios, ante Dios que se ha revelado en Jesucristo, aprendamos a reconocer en el silencio, dentro de nosotros mismos, su voz que nos llama y nos reconduce a la profundidad de nuestra existencia, a la fuente de la vida y de la salvación, para superar -terminó- el límite de nuestra vida y abrirnos a la medida de Dios, a la relación con Él, que es Amor Infinito".
AG/ VIS 20110511 (630)
El Santo Padre dijo que en nuestra época "Dios parece haber desaparecido del horizonte de muchos, (...) pero al mismo tiempo, existen muchos signos que nos indican un despertar del sentido religioso".
"Pensando en la historia reciente, ha fracasado la previsión de quien, desde la época del Iluminismo, preanunció la desaparición de las religiones y exaltó una razón absoluta, separada de la fe".
Tras poner de relieve que "no ha habido ninguna gran civilización, desde tiempos inmemoriales hasta nuestros días, que no haya sido religiosa", Benedicto XVI subrayó que "el ser humano es religioso por naturaleza. (...) La imagen del Creador está impresa en su ser y siente la necesidad de encontrar una luz para dar una respuesta a los interrogantes sobre el sentido profundo de la realidad; una respuesta que no puede encontrar en sí mismo, en el progreso, en la ciencia empírica".
"El hombre sabe que no puede responder por sí solo a la necesidad fundamental de entender. Por mucho que piense que es autosuficiente, experimenta que no es así. Tiene necesidad de abrirse a otra cosa o a alguien que pueda darle lo que le falta, debe salir de sí mismo e ir hacia Aquel que es capaz de colmar la amplitud y la profundidad de su deseo".
El Papa explicó que "el hombre lleva en sí una sed de infinito, un anhelo de eternidad, una búsqueda de la belleza, un deseo de amor, una necesidad de luz y de verdad, que lo impulsan hacia el Absoluto; lleva en sí el deseo de Dios. Sabe, de alguna manera, que puede dirigirse a Dios, que puede implorarle. Santo Tomás de Aquino, uno de los más grandes teólogos de la historia, define la oración como "expresión del deseo que el hombre tiene de Dios".
Refiriéndose a la oración, el Santo Padre señaló que "es una actitud interior, antes que una serie de prácticas y fórmulas, una forma de ser ante Dios, antes que la realización de actos de culto o la pronunciación de palabras. La oración tiene su centro y hunde sus raíces en lo más profundo de la persona; por eso, no es fácilmente descifrable, y, por la misma razón, puede ser objeto de malentendidos y manipulaciones. (...) La experiencia de la oración es un desafío para todos, una "gracia" que hay que invocar, un don de Aquel a quien nos dirigimos".
"En la oración, (...) el ser humano experimenta que es una criatura necesitada de ayuda, incapaz de autorrealizarse y de la propia esperanza. (...) Orienta su propia alma a aquel Misterio del que espera el cumplimiento de los deseos más profundos y la ayuda para superar la indigencia de la propia vida. En ese mirar a Otro, en ese dirigirse "más allá", se halla la esencia de la oración, como experiencia de una realidad que supera lo sensible y lo contingente".
Benedicto XVI afirmó que "aunque el ser humano se olvide de su Creador, el Dios vivo y verdadero no cesa de llamar al hombre al misterioso encuentro de la oración".
"Aprendamos a pasar más tiempo ante Dios, ante Dios que se ha revelado en Jesucristo, aprendamos a reconocer en el silencio, dentro de nosotros mismos, su voz que nos llama y nos reconduce a la profundidad de nuestra existencia, a la fuente de la vida y de la salvación, para superar -terminó- el límite de nuestra vida y abrirnos a la medida de Dios, a la relación con Él, que es Amor Infinito".
AG/ VIS 20110511 (630)
martes, 10 de mayo de 2011
CARDENAL DE PAOLIS TOMARA POSESION DE SU DIACONIA
CIUDAD DEL VATICANO, 10 MAY 2011 (VIS).-La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice comunicó hoy que el cardenal Velasio De Paolis, C.S., Presidente de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede, tomará posesión el domingo 15 de mayo, a las 11,30, de la Diaconía de Gesù Buon Pastore alla Montagnola, Via Luigi Perna, 3 (Roma).
OCL/ VIS 20110510 (50)
OCL/ VIS 20110510 (50)
OTROS ACTOS PONTIFICIOS
CIUDAD DEL VATICANO, 10 MAY 2011 (VIS).-El Santo Padre:
-Nombró al arzobispo Fernando Filoni, hasta ahora Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Sucede al cardenal Ivan Dias, cuya renuncia al cargo de prefecto de este dicasterio fue aceptada por límite de edad.
-Nombró al arzobispo Giovanni Angelo Becciu, hasta ahora nuncio apostólico en Cuba, Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.
-Nombró al obispo Johannes Harmannes Jozefus van den Hende, hasta ahora de Breda (Países Bajos), obispo de Rotterdam (superficie 8.326, población 3.555.000, católicos 528.000, sacerdotes 383, religiosos 599, diáconos permanentes 38) en los Países Bajos.
-Nombró al arzobispo Giuseppe Pinto, hasta ahora nuncio apostólico en Chile, nuncio apostólico en Filipinas.
NA:NER:NN/ VIS 20110510 (130)
-Nombró al arzobispo Fernando Filoni, hasta ahora Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Sucede al cardenal Ivan Dias, cuya renuncia al cargo de prefecto de este dicasterio fue aceptada por límite de edad.
-Nombró al arzobispo Giovanni Angelo Becciu, hasta ahora nuncio apostólico en Cuba, Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.
-Nombró al obispo Johannes Harmannes Jozefus van den Hende, hasta ahora de Breda (Países Bajos), obispo de Rotterdam (superficie 8.326, población 3.555.000, católicos 528.000, sacerdotes 383, religiosos 599, diáconos permanentes 38) en los Países Bajos.
-Nombró al arzobispo Giuseppe Pinto, hasta ahora nuncio apostólico en Chile, nuncio apostólico en Filipinas.
NA:NER:NN/ VIS 20110510 (130)
lunes, 9 de mayo de 2011
TESTIMONIAR EL AMOR DE DIOS POR EL SER HUMANO
CIUDAD DEL VATICANO, 7 MAY 2011 (VIS).-Benedicto XVI viajó esta tarde en avión desde el aeropuerto romano de Ciampino al aeropuerto "Friuli-Venezia-Giulia" y desde allí se trasladó en automóvil a Aquileia, Udine, en el nordeste de Italia, donde tuvo un encuentro con los ciudadanos en la Plaza Capitolo.
Al inicio de esta primera etapa de su visita pastoral -a última hora de esta tarde se traslada a Venecia-, el Papa quiso rendir homenaje "a esta tierra bendita, rociada por la sangre y el sacrificio de tantos testigos", y pidió a los "santos mártires de Aquileia que susciten también hoy en la Iglesia discípulos de Cristo valientes y fieles, entregados a El, y por tanto convencidos y convincentes".
"Hoy me encuentro entre vosotros -dijo- para admirar esta rica y antigua tradición, pero sobre todo para confirmaros en la fe profunda de vuestros padres: en esta hora de la historia redescubrid, defended, profesad con calor espiritual esta verdad fundamental. La humanidad solo puede recibir de Cristo esperanza y futuro; solo de El puede obtener el significado y la fuerza del perdón, de la justicia, de la paz".
Después del saludo, el Santo Padre entró en la Basílica, donde presidió la Asamblea en preparación del II Congreso eclesial de Aquileia, que se celebrará en 2012. Estaban presentes los representantes de las quince diócesis de la región eclesiástica del Trivéneto (correspondiente a las regiones de Trentino-Alto Adigio, Friuli-Venecia Julia y Véneto).
"Oportunamente -afirmó en su discurso-, habéis querido que este Congreso eclesial tuviese lugar en la Iglesia Madre de Aquileia, de la que germinaron las Iglesias del Nordeste de Italia, pero también las Iglesias de Austria y Eslovenia y algunas Iglesias de Croacia y de Baviera, e incluso de Hungría".
Benedicto XVI indicó a los fieles que tenían la misión de "testimoniar el amor de Dios por el ser humano, ante todo con las obras de caridad y las opciones de vida en favor de las personas concretas, a partir de las más vulnerables, frágiles, indefensas, (...) como los pobres, los ancianos, los enfermos, los discapacitados".
Frente a los desafíos actuales, como "la búsqueda a menudo exacerbada del bienestar económico, en un período de grave crisis económica y financiera, el materialismo práctico, el subjetivismo dominante, (...) debéis promover el sentido cristiano de la vida, mediante el anuncio explícito del Evangelio. (...) De la fe vivida con valentía se deriva, también hoy como en el pasado, una fecunda cultura de amor a la vida, desde la concepción hasta su fin natural, de promoción de la dignidad humana, de exaltación de la importancia de la familia, fundada en el matrimonio fiel y abierto a la vida, de compromiso por la justicia y la solidaridad".
El Papa concluyó recomendando, "al igual que a las otras Iglesias en Italia, el compromiso de suscitar una nueva generación de hombres y mujeres capaces de asumir responsabilidades directas en los diversos ámbitos de la sociedad, especialmente en el campo político, que hoy tiene más necesidad que nunca de personas, sobre todo jóvenes, capaces de construir una "vida buena" a favor y al servicio de todos".
Terminado el acto, el Santo Padre se dirigió en helicóptero a Venecia.
PV-ITALIA/ VIS 20110509 (530)
Al inicio de esta primera etapa de su visita pastoral -a última hora de esta tarde se traslada a Venecia-, el Papa quiso rendir homenaje "a esta tierra bendita, rociada por la sangre y el sacrificio de tantos testigos", y pidió a los "santos mártires de Aquileia que susciten también hoy en la Iglesia discípulos de Cristo valientes y fieles, entregados a El, y por tanto convencidos y convincentes".
"Hoy me encuentro entre vosotros -dijo- para admirar esta rica y antigua tradición, pero sobre todo para confirmaros en la fe profunda de vuestros padres: en esta hora de la historia redescubrid, defended, profesad con calor espiritual esta verdad fundamental. La humanidad solo puede recibir de Cristo esperanza y futuro; solo de El puede obtener el significado y la fuerza del perdón, de la justicia, de la paz".
Después del saludo, el Santo Padre entró en la Basílica, donde presidió la Asamblea en preparación del II Congreso eclesial de Aquileia, que se celebrará en 2012. Estaban presentes los representantes de las quince diócesis de la región eclesiástica del Trivéneto (correspondiente a las regiones de Trentino-Alto Adigio, Friuli-Venecia Julia y Véneto).
"Oportunamente -afirmó en su discurso-, habéis querido que este Congreso eclesial tuviese lugar en la Iglesia Madre de Aquileia, de la que germinaron las Iglesias del Nordeste de Italia, pero también las Iglesias de Austria y Eslovenia y algunas Iglesias de Croacia y de Baviera, e incluso de Hungría".
Benedicto XVI indicó a los fieles que tenían la misión de "testimoniar el amor de Dios por el ser humano, ante todo con las obras de caridad y las opciones de vida en favor de las personas concretas, a partir de las más vulnerables, frágiles, indefensas, (...) como los pobres, los ancianos, los enfermos, los discapacitados".
Frente a los desafíos actuales, como "la búsqueda a menudo exacerbada del bienestar económico, en un período de grave crisis económica y financiera, el materialismo práctico, el subjetivismo dominante, (...) debéis promover el sentido cristiano de la vida, mediante el anuncio explícito del Evangelio. (...) De la fe vivida con valentía se deriva, también hoy como en el pasado, una fecunda cultura de amor a la vida, desde la concepción hasta su fin natural, de promoción de la dignidad humana, de exaltación de la importancia de la familia, fundada en el matrimonio fiel y abierto a la vida, de compromiso por la justicia y la solidaridad".
El Papa concluyó recomendando, "al igual que a las otras Iglesias en Italia, el compromiso de suscitar una nueva generación de hombres y mujeres capaces de asumir responsabilidades directas en los diversos ámbitos de la sociedad, especialmente en el campo político, que hoy tiene más necesidad que nunca de personas, sobre todo jóvenes, capaces de construir una "vida buena" a favor y al servicio de todos".
Terminado el acto, el Santo Padre se dirigió en helicóptero a Venecia.
PV-ITALIA/ VIS 20110509 (530)
PROMOVER UNA CULTURA DE ACOGIDA Y DE CONCORDIA
CIUDAD DEL VATICANO, 7 MAY 2011 (VIS).-Después de aterrizar en Venecia, el Papa atravesó en una lancha los canales hasta llegar al muelle de la Plaza de san Marcos. En la plaza, después de las palabras de bienvenida del alcalde, dirigió unas palabras a los ciudadanos.
El Santo Padre recordó a los pontífices "que han surgido de esta tierra veneciana", como "el patriarca Luciani, que se convirtió en Papa con el nombre de Juan Pablo I; el patriarca Angelo Roncalli, que fue el Papa Juan XXIII, elevado a los altares y proclamado beato y el patriarca Giuseppe Sarto, futuro San Pío X".
Refiriéndose a las tradiciones venecianas y al "sugestivo lugar, que es como la puerta de entrada al corazón de la ciudad", conocida como la "perla del Adriático", Benedicto XVI destacó el carácter de "singular apertura que desde siempre ha caracterizado Venecia, encrucijada de personas y de comunidades de todas las proveniencias, culturas, lenguas y religión".
"También en nuestra época, con sus nuevas perspectivas y sus complejos desafíos -continuó-, Venecia está llamada a asumir importantes responsabilidades para la promoción de una cultura de acogida y de compartir, capaz de lanzar puentes de diálogo entre los pueblos y la naciones; una cultura de la concordia y del amor, que tiene sus sólidos fundamentos en el Evangelio".
Tras poner de relieve "el esplendor de los monumentos y la fama de las instituciones seculares que manifiestan la historia gloriosa y el carácter de los venecianos", el Papa señaló que "con el pasar de los siglos, la fe transmitida por los primeros evangelizadores se ha enraizado cada vez más profundamente en el tejido social, hasta constituir una parte esencial de él". En este contexto, recordó "los dos importantes santuarios, que nacieron en cumplimiento de un voto para obtener de la divina Providencia la liberación de la plaga de la peste; la Basílica del Redentor y el Santuario de la Virgen de la Salud".
"Invito a todos los venecianos -concluyó- a buscar y custodiar siempre la armonía entre la mirada de la fe y de la razón que permite a la conciencia percibir el verdadero bien, de modo que las decisiones de la comunidad civil estén siempre inspiradas en los principios éticos que corresponden a la profunda verdad de la naturaleza humana. El hombre no puede renunciar a la verdad sobre sí mismo, sin que sufran el sentido de la responsabilidad personal, la solidaridad hacia los demás, la honradez en las relaciones económicas y de trabajo".
Terminado el acto, el pontífice entró en la basílica, donde veneró las reliquias de San Marcos, traídas a Venecia en el siglo XI desde Alejandría.
PV-ITALIA/ VIS 20110509 (450)
El Santo Padre recordó a los pontífices "que han surgido de esta tierra veneciana", como "el patriarca Luciani, que se convirtió en Papa con el nombre de Juan Pablo I; el patriarca Angelo Roncalli, que fue el Papa Juan XXIII, elevado a los altares y proclamado beato y el patriarca Giuseppe Sarto, futuro San Pío X".
Refiriéndose a las tradiciones venecianas y al "sugestivo lugar, que es como la puerta de entrada al corazón de la ciudad", conocida como la "perla del Adriático", Benedicto XVI destacó el carácter de "singular apertura que desde siempre ha caracterizado Venecia, encrucijada de personas y de comunidades de todas las proveniencias, culturas, lenguas y religión".
"También en nuestra época, con sus nuevas perspectivas y sus complejos desafíos -continuó-, Venecia está llamada a asumir importantes responsabilidades para la promoción de una cultura de acogida y de compartir, capaz de lanzar puentes de diálogo entre los pueblos y la naciones; una cultura de la concordia y del amor, que tiene sus sólidos fundamentos en el Evangelio".
Tras poner de relieve "el esplendor de los monumentos y la fama de las instituciones seculares que manifiestan la historia gloriosa y el carácter de los venecianos", el Papa señaló que "con el pasar de los siglos, la fe transmitida por los primeros evangelizadores se ha enraizado cada vez más profundamente en el tejido social, hasta constituir una parte esencial de él". En este contexto, recordó "los dos importantes santuarios, que nacieron en cumplimiento de un voto para obtener de la divina Providencia la liberación de la plaga de la peste; la Basílica del Redentor y el Santuario de la Virgen de la Salud".
"Invito a todos los venecianos -concluyó- a buscar y custodiar siempre la armonía entre la mirada de la fe y de la razón que permite a la conciencia percibir el verdadero bien, de modo que las decisiones de la comunidad civil estén siempre inspiradas en los principios éticos que corresponden a la profunda verdad de la naturaleza humana. El hombre no puede renunciar a la verdad sobre sí mismo, sin que sufran el sentido de la responsabilidad personal, la solidaridad hacia los demás, la honradez en las relaciones económicas y de trabajo".
Terminado el acto, el pontífice entró en la basílica, donde veneró las reliquias de San Marcos, traídas a Venecia en el siglo XI desde Alejandría.
PV-ITALIA/ VIS 20110509 (450)
DAR TESTIMONIO DE LA ESPERANZA CRISTIANA AL HOMBRE MODERNO
CIUDAD DEL VATICANO, 8 MAY 2011 (VIS).-Esta mañana el Papa se trasladó de la sede del Patriarcado de Venecia al Parque de San Giuliano de Mestre, donde presidió la celebración de la Santa Misa ante más de 300.000 personas.
En la homilía, el Santo Padre, tras haber saludado a todos los presentes y de manera particular al Patriarca de Venecia, el cardenal Angelo Scola, dijo que representaban a "las Comunidades eclesiales nacidas de la Iglesia madre de Aquileia. Como en el pasado, cuando aquellas Iglesias se distinguieron por el fervor apostólico y el dinamismo pastoral, también hoy es necesario promover y defender con valor la verdad y la unidad de la fe. Es necesario dar testimonio de la esperanza cristiana al hombre moderno, agobiado a menudo por vastas e inquietantes problemáticas que ponen en crisis las misma bases de su ser y de su actuar".
Tras recordar que las iglesias, obras de arte, los hospitales y bibliotecas, las escuelas de esta ciudad "están repletas de referencias a Cristo", el Papa señalo que, "sin embargo, hoy este ser de Cristo corre el riesgo de vaciarse de su verdad y de sus contenidos más profundos; de convertirse en un horizonte que sólo superficialmente -y en los aspectos más bien sociales y culturales-, abraza la vida; de reducirse a un cristianismo en el que la experiencia de fe en Jesús crucificado y resucitado no ilumina el camino de la existencia".
Comentando el Evangelio de hoy sobre los dos discípulos de Emaús, "que después de la crucifixión de Jesús, regresaban a casa inmersos en la duda, en la tristeza y en la desilusión", dijo: "El problema del mal, del dolor y del sufrimiento, el problema de la injusticia y del atropello, el miedo a los otros, a los extraños y a los que desde lejos llegan hasta nuestras tierras y parecen atentar contra lo que somos, lleva a los cristianos de hoy a decir con tristeza: esperábamos que el Señor nos liberase del mal, del dolor, del sufrimiento, del miedo, de la injusticia".
"Por eso, es menester que cada uno de nosotros, como ocurrió a los dos discípulos de Emaús, nos dejemos instruir por Jesús: ante todo, escuchando y amando la Palabra de Dios", y participando en el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. "La Eucaristía es la máxima expresión del don que Jesús hace de sí mismo y es una constante invitación a vivir nuestra existencia en la lógica eucarística, como un don a Dios y a los demás".
Benedicto XVI señaló que "también un pueblo tradicionalmente católico puede advertir en sentido negativo, o asimilar casi de manera inconsciente, los contragolpes de la cultura que termina por insinuar una manera de pensar en la que el mensaje evangélico es abiertamente rechazado u obstaculizado subrepticiamente".
"En los siglos pasados, vuestras Iglesias -continuó- han conocido una rica tradición de santidad y de generoso servicio a los hermanos, gracias a la obra de sacerdotes, religiosos y religiosas de vida activa y contemplativa. Si queremos ponernos en escucha de su enseñanza espiritual, no nos es difícil reconocer la llamada personal e inconfundible que nos dirigen: ¡Sed santos! ¡Poned en el centro de vuestra vida a Cristo!".
El Santo Padre afirmó que "las Iglesias generadas por Aquileia están llamadas hoy a consolidar la antigua unidad espiritual, en particular a la luz del fenómeno de la inmigración y de las nuevas circunstancias geopolíticas en curso. (...) Mi presencia entre vosotros quiere ser también un vivo apoyo a los esfuerzos que se despliegan para favorecer la solidaridad entre vuestras diócesis del Nordeste; (...) un estimulo para cada iniciativa que tienda a la superación de aquellas divisiones que podrían hacer vanas las aspiraciones concretas a la justicia y a la paz".
Al final de la celebración eucarística y antes de rezar el Regina Coeli, el Papa invitó a los fieles a invocar a María Santísima, "para que sostenga también hoy los esfuerzos apostólicos de los sacerdotes; haga fecundo el testimonio de los religiosos y religiosas; anime la labor diaria de los padres en la primera transmisión de la fe a sus hijos; ilumine la vía de los jóvenes para que caminen confiados en el sendero trazado por la fe de sus padres; colme de firme esperanza los corazones de los ancianos; consuele con su cercanía a los enfermos y a todos los que sufren; refuerce la obra de los numerosos laicos que colaboran activamente en la nueva evangelización".
PV-ITALIA/ VIS 20110509 (750)
En la homilía, el Santo Padre, tras haber saludado a todos los presentes y de manera particular al Patriarca de Venecia, el cardenal Angelo Scola, dijo que representaban a "las Comunidades eclesiales nacidas de la Iglesia madre de Aquileia. Como en el pasado, cuando aquellas Iglesias se distinguieron por el fervor apostólico y el dinamismo pastoral, también hoy es necesario promover y defender con valor la verdad y la unidad de la fe. Es necesario dar testimonio de la esperanza cristiana al hombre moderno, agobiado a menudo por vastas e inquietantes problemáticas que ponen en crisis las misma bases de su ser y de su actuar".
Tras recordar que las iglesias, obras de arte, los hospitales y bibliotecas, las escuelas de esta ciudad "están repletas de referencias a Cristo", el Papa señalo que, "sin embargo, hoy este ser de Cristo corre el riesgo de vaciarse de su verdad y de sus contenidos más profundos; de convertirse en un horizonte que sólo superficialmente -y en los aspectos más bien sociales y culturales-, abraza la vida; de reducirse a un cristianismo en el que la experiencia de fe en Jesús crucificado y resucitado no ilumina el camino de la existencia".
Comentando el Evangelio de hoy sobre los dos discípulos de Emaús, "que después de la crucifixión de Jesús, regresaban a casa inmersos en la duda, en la tristeza y en la desilusión", dijo: "El problema del mal, del dolor y del sufrimiento, el problema de la injusticia y del atropello, el miedo a los otros, a los extraños y a los que desde lejos llegan hasta nuestras tierras y parecen atentar contra lo que somos, lleva a los cristianos de hoy a decir con tristeza: esperábamos que el Señor nos liberase del mal, del dolor, del sufrimiento, del miedo, de la injusticia".
"Por eso, es menester que cada uno de nosotros, como ocurrió a los dos discípulos de Emaús, nos dejemos instruir por Jesús: ante todo, escuchando y amando la Palabra de Dios", y participando en el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. "La Eucaristía es la máxima expresión del don que Jesús hace de sí mismo y es una constante invitación a vivir nuestra existencia en la lógica eucarística, como un don a Dios y a los demás".
Benedicto XVI señaló que "también un pueblo tradicionalmente católico puede advertir en sentido negativo, o asimilar casi de manera inconsciente, los contragolpes de la cultura que termina por insinuar una manera de pensar en la que el mensaje evangélico es abiertamente rechazado u obstaculizado subrepticiamente".
"En los siglos pasados, vuestras Iglesias -continuó- han conocido una rica tradición de santidad y de generoso servicio a los hermanos, gracias a la obra de sacerdotes, religiosos y religiosas de vida activa y contemplativa. Si queremos ponernos en escucha de su enseñanza espiritual, no nos es difícil reconocer la llamada personal e inconfundible que nos dirigen: ¡Sed santos! ¡Poned en el centro de vuestra vida a Cristo!".
El Santo Padre afirmó que "las Iglesias generadas por Aquileia están llamadas hoy a consolidar la antigua unidad espiritual, en particular a la luz del fenómeno de la inmigración y de las nuevas circunstancias geopolíticas en curso. (...) Mi presencia entre vosotros quiere ser también un vivo apoyo a los esfuerzos que se despliegan para favorecer la solidaridad entre vuestras diócesis del Nordeste; (...) un estimulo para cada iniciativa que tienda a la superación de aquellas divisiones que podrían hacer vanas las aspiraciones concretas a la justicia y a la paz".
Al final de la celebración eucarística y antes de rezar el Regina Coeli, el Papa invitó a los fieles a invocar a María Santísima, "para que sostenga también hoy los esfuerzos apostólicos de los sacerdotes; haga fecundo el testimonio de los religiosos y religiosas; anime la labor diaria de los padres en la primera transmisión de la fe a sus hijos; ilumine la vía de los jóvenes para que caminen confiados en el sendero trazado por la fe de sus padres; colme de firme esperanza los corazones de los ancianos; consuele con su cercanía a los enfermos y a todos los que sufren; refuerce la obra de los numerosos laicos que colaboran activamente en la nueva evangelización".
PV-ITALIA/ VIS 20110509 (750)
LA AUTENTICA ALEGRIA HUMANA SE ENCUENTRA EN DIOS
CIUDAD DEL VATICANO, 8 MAY 2011 (VIS).-A media tarde, el Papa presidió en la Basílica de San Marcos de Venecia la Asamblea eclesial para la clausura de la visita pastoral diocesana, iniciada en 2005 en el Patriarcado.
Tras un momento de adoración al Santísimo Sacramento y del saludo del cardenal Angelo Scola, Patriarca de Venecia, el Papa pronunció un discurso.
Además de sacerdotes, religiosos y fieles laicos, estaban presentes el Abad y los monjes de la Comunidad armenia de Venecia, el Metropolita greco-ortodoxo de Italia Ghennadios y el Obispo de la Iglesia Ortodoxa Rusa Nestor, así como representantes de las Comunidades luterana y anglicana.
Comentando las palabras de Jesús a Zaqueo: "Conviene que hoy me quede en tu casa. Bajó rápido y lo recibió", que "han sido el hilo conductor de los encuentros comunitarios" de la visita pastoral en el Patriarcado, el Papa aseguró que "la auténtica realización del ser humano y su verdadera alegría no se encuentran en el poder, en el éxito, en el dinero, sino solo en Dios".
"De este encuentro con Jesús -continuó- nace una vida nueva para Zaqueo: acoge al Señor con alegría, descubriendo finalmente la realidad que puede colmar real y plenamente su vida". En este contexto, el Santo Padre pidió a la Iglesia que está en Venecia que imitara "el ejemplo de Zaqueo" y añadió: "Supera y ayuda al hombre de hoy a superar los obstáculos del individualismo, del relativismo; jamás te dejes arrastrar por las faltas que pueden marcar a las comunidades cristianas. (...) ¡No tengáis miedo de ir contra corriente para encontrar a Jesús, de apuntar hacia lo alto para cruzar con su mirada!".
Benedicto XVI alentó a los presentes a "avanzar confiados en el sendero de la nueva evangelización, en el servicio amoroso de los pobres y en el testimonio valiente en las diversas realidades sociales. Sed concientes de que sois transmisores de un mensaje que es para cada hombre y para todo el hombre; un mensaje de fe, de esperanza y de caridad". El Papa extendió esta invitación, en primer lugar a los sacerdotes, y también a las personas consagradas y a los laicos. A estos últimos recordó que la "santidad" no quiere decir hacer cosas extraordinarias, sino seguir cada día la voluntad de Dios, vivir verdaderamente bien la propia vocación, con la ayuda de la oración, de la Palabra de Dios, de los Sacramentos y con el esfuerzo cotidiano de la coherencia. ¡Sí -exclamó- se necesitan fieles laicos fascinados por el ideal de la santidad, para construir una sociedad digna del hombre, una civilización del amor!".
"Os exhorto -continuó- a no ahorrar energías en el anuncio del Evangelio y en la educación cristiana, promoviendo la catequesis en todos los niveles" y a "dedicar una atención especial a la formación cristiana de los niños, de los adolescentes y de los jóvenes".
El Papa terminó hizo hincapié en que "nuestra vida espiritual depende esencialmente de la Eucaristía. Sin ella, la fe y la esperanza se apagan, la caridad se enfría. Os exhorto, por tanto, a cuidar cada vez más la calidad de las celebraciones eucarísticas, especialmente las dominicales".
Tras saludar a treinta representantes de la Asamblea, el Pontífice partió en góndola desde la plaza de San Marcos a la Basílica de la Salud.
PV-ITALIA/ VIS 20110509 (530)
Tras un momento de adoración al Santísimo Sacramento y del saludo del cardenal Angelo Scola, Patriarca de Venecia, el Papa pronunció un discurso.
Además de sacerdotes, religiosos y fieles laicos, estaban presentes el Abad y los monjes de la Comunidad armenia de Venecia, el Metropolita greco-ortodoxo de Italia Ghennadios y el Obispo de la Iglesia Ortodoxa Rusa Nestor, así como representantes de las Comunidades luterana y anglicana.
Comentando las palabras de Jesús a Zaqueo: "Conviene que hoy me quede en tu casa. Bajó rápido y lo recibió", que "han sido el hilo conductor de los encuentros comunitarios" de la visita pastoral en el Patriarcado, el Papa aseguró que "la auténtica realización del ser humano y su verdadera alegría no se encuentran en el poder, en el éxito, en el dinero, sino solo en Dios".
"De este encuentro con Jesús -continuó- nace una vida nueva para Zaqueo: acoge al Señor con alegría, descubriendo finalmente la realidad que puede colmar real y plenamente su vida". En este contexto, el Santo Padre pidió a la Iglesia que está en Venecia que imitara "el ejemplo de Zaqueo" y añadió: "Supera y ayuda al hombre de hoy a superar los obstáculos del individualismo, del relativismo; jamás te dejes arrastrar por las faltas que pueden marcar a las comunidades cristianas. (...) ¡No tengáis miedo de ir contra corriente para encontrar a Jesús, de apuntar hacia lo alto para cruzar con su mirada!".
Benedicto XVI alentó a los presentes a "avanzar confiados en el sendero de la nueva evangelización, en el servicio amoroso de los pobres y en el testimonio valiente en las diversas realidades sociales. Sed concientes de que sois transmisores de un mensaje que es para cada hombre y para todo el hombre; un mensaje de fe, de esperanza y de caridad". El Papa extendió esta invitación, en primer lugar a los sacerdotes, y también a las personas consagradas y a los laicos. A estos últimos recordó que la "santidad" no quiere decir hacer cosas extraordinarias, sino seguir cada día la voluntad de Dios, vivir verdaderamente bien la propia vocación, con la ayuda de la oración, de la Palabra de Dios, de los Sacramentos y con el esfuerzo cotidiano de la coherencia. ¡Sí -exclamó- se necesitan fieles laicos fascinados por el ideal de la santidad, para construir una sociedad digna del hombre, una civilización del amor!".
"Os exhorto -continuó- a no ahorrar energías en el anuncio del Evangelio y en la educación cristiana, promoviendo la catequesis en todos los niveles" y a "dedicar una atención especial a la formación cristiana de los niños, de los adolescentes y de los jóvenes".
El Papa terminó hizo hincapié en que "nuestra vida espiritual depende esencialmente de la Eucaristía. Sin ella, la fe y la esperanza se apagan, la caridad se enfría. Os exhorto, por tanto, a cuidar cada vez más la calidad de las celebraciones eucarísticas, especialmente las dominicales".
Tras saludar a treinta representantes de la Asamblea, el Pontífice partió en góndola desde la plaza de San Marcos a la Basílica de la Salud.
PV-ITALIA/ VIS 20110509 (530)
ENCUENTRO CON EL MUNDO DE LA CULTURA, ARTE Y ECONOMIA
CIUDAD DEL VATICANO, 8 MAY 2011 (VIS).-A las 18,00, el Papa tuvo un encuentro con un grupo de representantes del mundo de la cultura, del arte y de la economía en la Basílica de la Salud de Venecia.
El Santo Padre ofreció unas reflexiones basándose en tres palabras que "son -dijo- metáforas sugestivas: tres palabras ligadas a Venecia y, en particular, al lugar en que nos encontramos: la primera es "agua"; la segunda es "salud", y la tercera es "serenísima".
Comentando el hecho de que Venecia sea "ciudad de agua", Benedicto XVI hizo una propuesta: "Venecia no como ciudad "líquida", sino como ciudad "de la vida y de la belleza". (...) Se trata de elegir entre una ciudad "líquida", patria de una cultura que se parece cada vez más a la de lo relativo y lo efímero, y una ciudad que renueva constantemente su belleza, bebiendo de las fuentes benéficas del arte, del saber, de las relaciones entre los hombres y entre los pueblos".
Refiriéndose a continuación a la segunda palabra: "salud", explicó que "la "salud" es una realidad omnicomprensiva, integral: que va del "estar bien" que nos permite vivir serenamente una jornada de estudio y de trabajo, o de vacación, hasta la "salus animae", la salud del alma, de la que depende nuestro destino eterno. (...) Jesús ha revelado que Dios ama la vida y quiere liberarla de toda negación, hasta la más radical que es el mal espiritual, el pecado, raíz venenosa que contamina todo. Por eso, al mismo Jesús se le puede llamar "Salud" del hombre".(...) Jesús salva al hombre; (...) lo sumerge en esta corriente pura y vivificante que libera al hombre de sus "parálisis" físicas, psíquicas y espirituales; lo cura de la dureza del corazón, de la cerrazón egocéntrica y le hace gustar la posibilidad de encontrarse verdaderamente a sí mismo, perdiéndose por amor de Dios y del prójimo".
En fin, la tercera palabra: "serenísima", el nombre de la República Véneta, que "nos habla de una civilización de la paz, fundada en el respeto mutuo, en el conocimiento recíproco y en las relaciones de amistad". En este sentido señaló que "Venecia tiene una larga historia y un rico patrimonio humano, espiritual y artístico para ser capaz también hoy de ofrecer una preciosa contribución y ayudar a los hombres a creer en un futuro mejor y a empeñarse en construirlo. Pero para esto no debe tener miedo de otro elemento emblemático, contenido en el escudo de San Marcos: el Evangelio. El Evangelio es la fuerza más grande de transformación del mundo, pero no es una utopía ni una ideología".
Al despedirse, el Papa saludó a la comunidad judía de Venecia, a los musulmanes que viven en esta ciudad, y finalmente a la Iglesia "que aquí peregrina y a todas las diócesis del Trivéneto".
Benedicto XVI bendijo posteriormente la Capilla de la Santísima Trinidad, recientemente restaurada e inauguró los locales de la Biblioteca del "Studium Generale Marcianum". Desde la Sede del Seminario Patriarcal partió en lancha hacia el aeropuerto "Marco Polo" de Tessèra, donde tomó el avión de regreso a Roma. Del aeropuerto de Ciampino se trasladó en helicóptero al Vaticano, donde llegó a las 21,00.
PV-ITALIA/ VIS 20110509 (540)
El Santo Padre ofreció unas reflexiones basándose en tres palabras que "son -dijo- metáforas sugestivas: tres palabras ligadas a Venecia y, en particular, al lugar en que nos encontramos: la primera es "agua"; la segunda es "salud", y la tercera es "serenísima".
Comentando el hecho de que Venecia sea "ciudad de agua", Benedicto XVI hizo una propuesta: "Venecia no como ciudad "líquida", sino como ciudad "de la vida y de la belleza". (...) Se trata de elegir entre una ciudad "líquida", patria de una cultura que se parece cada vez más a la de lo relativo y lo efímero, y una ciudad que renueva constantemente su belleza, bebiendo de las fuentes benéficas del arte, del saber, de las relaciones entre los hombres y entre los pueblos".
Refiriéndose a continuación a la segunda palabra: "salud", explicó que "la "salud" es una realidad omnicomprensiva, integral: que va del "estar bien" que nos permite vivir serenamente una jornada de estudio y de trabajo, o de vacación, hasta la "salus animae", la salud del alma, de la que depende nuestro destino eterno. (...) Jesús ha revelado que Dios ama la vida y quiere liberarla de toda negación, hasta la más radical que es el mal espiritual, el pecado, raíz venenosa que contamina todo. Por eso, al mismo Jesús se le puede llamar "Salud" del hombre".(...) Jesús salva al hombre; (...) lo sumerge en esta corriente pura y vivificante que libera al hombre de sus "parálisis" físicas, psíquicas y espirituales; lo cura de la dureza del corazón, de la cerrazón egocéntrica y le hace gustar la posibilidad de encontrarse verdaderamente a sí mismo, perdiéndose por amor de Dios y del prójimo".
En fin, la tercera palabra: "serenísima", el nombre de la República Véneta, que "nos habla de una civilización de la paz, fundada en el respeto mutuo, en el conocimiento recíproco y en las relaciones de amistad". En este sentido señaló que "Venecia tiene una larga historia y un rico patrimonio humano, espiritual y artístico para ser capaz también hoy de ofrecer una preciosa contribución y ayudar a los hombres a creer en un futuro mejor y a empeñarse en construirlo. Pero para esto no debe tener miedo de otro elemento emblemático, contenido en el escudo de San Marcos: el Evangelio. El Evangelio es la fuerza más grande de transformación del mundo, pero no es una utopía ni una ideología".
Al despedirse, el Papa saludó a la comunidad judía de Venecia, a los musulmanes que viven en esta ciudad, y finalmente a la Iglesia "que aquí peregrina y a todas las diócesis del Trivéneto".
Benedicto XVI bendijo posteriormente la Capilla de la Santísima Trinidad, recientemente restaurada e inauguró los locales de la Biblioteca del "Studium Generale Marcianum". Desde la Sede del Seminario Patriarcal partió en lancha hacia el aeropuerto "Marco Polo" de Tessèra, donde tomó el avión de regreso a Roma. Del aeropuerto de Ciampino se trasladó en helicóptero al Vaticano, donde llegó a las 21,00.
PV-ITALIA/ VIS 20110509 (540)
MENSAJE A LA ASAMBLEA NACIONAL DE ACCION CATOLICA ITALIANA
CIUDAD DEL VATICANO, 7 MAY 2011 (VIS).-Benedicto XVI ha enviado un mensaje a los participantes en la XIV Asamblea Nacional de la Acción Católica Italiana, que se inauguró ayer por la tarde en Roma y cuyo tema es: "Vivir la fe, amar la vida. El compromiso educativo de Acción Católica".
El Papa escribe que los jóvenes y adolescentes de la Acción Católica "tienen ante sí el ejemplo de hombres y mujeres contentos de su fe, que quieren acompañar a las nuevas generaciones con amor, sabiduría y con la oración, que tratan (...) de afrontar los problemas más apremiantes de la vida cotidiana de la familia: la defensa de la vida, el sufrimiento de las separaciones y del abandono, la solidaridad en las desgracias, la acogida de los pobres y de los que no tienen hogar. Os siguen presbíteros asistentes que saben lo que significa educar a la santidad. En las diócesis están llamados a cooperar con vuestros obispos, de manera fiel, constante y directa en la vida y en la misión de la Iglesia".
"En la línea trazada por los obispos -continúa- estáis especialmente llamados a valorizar vuestra vocación educativa. (...) Para educar es necesario (...) construir con la colaboración de todos un proyecto de vida cristiana basado en el Evangelio y en el Magisterio de la Iglesia, poniendo en el centro una visión integral de la persona".
El Santo Padre alienta a las asociaciones a ser "escuelas de santidad, donde se prepara para una completa dedicación a la causa del Reino de Dios, a un planteamiento de vida profundamente evangélico, que os caracteriza como laicos creyentes en los lugares de la vida cotidiana. Esto requiere una intensa oración personal y comunitaria, escucha continua de la Palabra de Dios, vida sacramental asidua".
Refiriéndose a la formación en el compromiso cultural y político, el Papa subraya que "es una tarea importante que requiere un pensamiento plasmado por el Evangelio, capaz de argumentar ideas y propuestas válidas para los laicos". En este sentido recuerda que "Italia ha pasado por momentos históricos difíciles y ha salido revitalizada también por la entrega incondicional de laicos católicos, empeñados en la política y en las instituciones. Hoy en día, la vida pública del país requiere una respuesta más generosa por parte de los creyentes, para que pongan a disposición de todos las propias capacidades y las propias fuerzas espirituales, intelectuales y morales".
"Os pido -escribe Benedicto XVI- que sean generosos, solidarios, y sobre todo comunicadores de la belleza de la fe. (...) La Acción Católica puede ayudar a Italia a responder a su vocación peculiar, situada en el Mediterráneo, encrucijada de culturas, aspiraciones y tensiones que requieren una gran fuerza de comunión, solidaridad y generosidad. Italia siempre ha ofrecido a los pueblos vecinos y lejanos la riqueza de su cultura y de su fe, de su arte y de su pensamiento. Hoy, vosotros, cristianos laicos, estáis llamados a ofrecer con convicción la belleza de vuestra cultura y las razones de vuestra fe, así como la solidaridad fraterna, de modo que Europa esté a la altura del desafío histórico actual".
MESS/ VIS 20110509 (530)
El Papa escribe que los jóvenes y adolescentes de la Acción Católica "tienen ante sí el ejemplo de hombres y mujeres contentos de su fe, que quieren acompañar a las nuevas generaciones con amor, sabiduría y con la oración, que tratan (...) de afrontar los problemas más apremiantes de la vida cotidiana de la familia: la defensa de la vida, el sufrimiento de las separaciones y del abandono, la solidaridad en las desgracias, la acogida de los pobres y de los que no tienen hogar. Os siguen presbíteros asistentes que saben lo que significa educar a la santidad. En las diócesis están llamados a cooperar con vuestros obispos, de manera fiel, constante y directa en la vida y en la misión de la Iglesia".
"En la línea trazada por los obispos -continúa- estáis especialmente llamados a valorizar vuestra vocación educativa. (...) Para educar es necesario (...) construir con la colaboración de todos un proyecto de vida cristiana basado en el Evangelio y en el Magisterio de la Iglesia, poniendo en el centro una visión integral de la persona".
El Santo Padre alienta a las asociaciones a ser "escuelas de santidad, donde se prepara para una completa dedicación a la causa del Reino de Dios, a un planteamiento de vida profundamente evangélico, que os caracteriza como laicos creyentes en los lugares de la vida cotidiana. Esto requiere una intensa oración personal y comunitaria, escucha continua de la Palabra de Dios, vida sacramental asidua".
Refiriéndose a la formación en el compromiso cultural y político, el Papa subraya que "es una tarea importante que requiere un pensamiento plasmado por el Evangelio, capaz de argumentar ideas y propuestas válidas para los laicos". En este sentido recuerda que "Italia ha pasado por momentos históricos difíciles y ha salido revitalizada también por la entrega incondicional de laicos católicos, empeñados en la política y en las instituciones. Hoy en día, la vida pública del país requiere una respuesta más generosa por parte de los creyentes, para que pongan a disposición de todos las propias capacidades y las propias fuerzas espirituales, intelectuales y morales".
"Os pido -escribe Benedicto XVI- que sean generosos, solidarios, y sobre todo comunicadores de la belleza de la fe. (...) La Acción Católica puede ayudar a Italia a responder a su vocación peculiar, situada en el Mediterráneo, encrucijada de culturas, aspiraciones y tensiones que requieren una gran fuerza de comunión, solidaridad y generosidad. Italia siempre ha ofrecido a los pueblos vecinos y lejanos la riqueza de su cultura y de su fe, de su arte y de su pensamiento. Hoy, vosotros, cristianos laicos, estáis llamados a ofrecer con convicción la belleza de vuestra cultura y las razones de vuestra fe, así como la solidaridad fraterna, de modo que Europa esté a la altura del desafío histórico actual".
MESS/ VIS 20110509 (530)
AUDIENCIAS
CIUDAD DEL VATICANO, 9 MAY 2011 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy en audiencia al obispo Jan Vokál, de Hradec Králové (República Checa), con sus familiares.
AP/ VIS 20110509 (20)
AP/ VIS 20110509 (20)
OTROS ACTOS PONTIFICIOS
CIUDAD DEL VATICANO, 9 MAY 2011 (VIS).-El Papa nombró al padre David Maria A. Jaeger, O.F.M., prelado auditor del Tribunal de la Rota Romana. El padre Jaeger es profesor de Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Antonianum (Roma) y consultor de las Congregaciones para las Iglesias Orientales, para el Clero y del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos.
El pasado sábado, 7 de mayo, nombró a monseñor Ciro Miniero obispo de la diócesis de Vallo della Lucania (superficie 1.562, población 161.000, católicos 157.000, sacerdotes 106, religiosos 106, diáconos permanentes 9) en Italia. El obispo electo nació en Nápoles (Italia) en 1958, fue ordenado sacerdote en 1982 y hasta ahora Decano del IX Decanato de la archidiócesis de Nápoles. Sucede al obispo Giuseppe Rocco Favale, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptado por límite de edad.
NA:NER:RE/ VIS 20110509 (140)
El pasado sábado, 7 de mayo, nombró a monseñor Ciro Miniero obispo de la diócesis de Vallo della Lucania (superficie 1.562, población 161.000, católicos 157.000, sacerdotes 106, religiosos 106, diáconos permanentes 9) en Italia. El obispo electo nació en Nápoles (Italia) en 1958, fue ordenado sacerdote en 1982 y hasta ahora Decano del IX Decanato de la archidiócesis de Nápoles. Sucede al obispo Giuseppe Rocco Favale, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptado por límite de edad.
NA:NER:RE/ VIS 20110509 (140)
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De acuerdo con las normas internacionales sobre propiedad intelectual y derechos de autor, el VIS autoriza la reproducción parcial o total de las noticias publicadas por el Vatican Information Service, siempre que se cite la fuente (VIS – Vatican Information Service).
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