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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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domingo, 28 de julio de 2013

FRANCISCO: HACE FALTA UNA IGLESIA CAPAZ DE PONERSE EN MARCHA CON LA GENTE

Ciudad del Vaticano, 28 de julio 2013 (VIS).-A las 13.00 de ayer sábado el Papa se reunió con los cardenales de Brasil, la presidencia de la Conferencia Episcopal Brasileña y los obispos de esa nación en el arzobispado de Río de Janeiro. La reunión estuvo precedida por un almuerzo. La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) es la más numerosa del mundo ya que cuenta con 275 circunscripciones eclesiásticas, de las cuales 44 son diócesis metropolitanas, 213 diócesis, 3 eparquías, 11 prelaturas, 1 exarcado, un Ordinariato para los fieles de rito oriental sin Ordinario propio, un Ordinariato militar y una administración apostólica personal. Los obispos son 459 y los cardenales 9, entre los cuales cinco son electores. El presidente de la CNBB es el cardenal Raymundo Damasceno Assis, arzobispo de Aparecida.

Ofrecemos a continuación un amplio resumen del discurso pronunciado por el Papa:

1. Aparecida: clave de lectura para la misión de la Iglesia

En Aparecida, Dios ha ofrecido su propia Madre al Brasil. Pero Dios ha dado también en Aparecida una lección sobre sí mismo, sobre su forma de ser y de actuar. Una lección de esa humildad que pertenece a Dios como un rasgo esencial y que está en el ADN de Dios. En Aparecida hay algo perenne que aprender sobre Dios y sobre la Iglesia; una enseñanza que ni la Iglesia en Brasil, ni Brasil mismo deben olvidar. En el origen del evento de Aparecida está la búsqueda de unos pobres pescadores. Mucha hambre y pocos recursos. La gente siempre necesita pan. Los hombres comienzan siempre por sus necesidades, también hoy....En primer lugar aparece el esfuerzo, quizás el cansancio de la pesca, y, sin embargo, el resultado es escaso: un revés, un fracaso. A pesar del sacrificio, las redes están vacías.
Después, cuando Dios quiere, él mismo aparece en su misterio. Las aguas son profundas y, sin embargo, siempre esconden la posibilidad de Dios; y él llegó por sorpresa,quizás cuando ya no se lo esperaba. Siempre se pone a prueba la paciencia de los que le esperan. Y Dios llegó de un modo nuevo, porque siempre Dios es sorpresa: una imagen de frágil arcilla, ennegrecida por las aguas del río, y también envejecida por el tiempo. Dios aparece siempre con aspecto de pequeñez .Así apareció entonces la imagen de la Inmaculada Concepción. Primero el cuerpo, luego la cabeza, después cuerpo y cabeza juntos: unidad. Lo que estaba separado recobra la unidad. El Brasil colonial estaba dividido por el vergonzoso muro de la esclavitud. La Virgen de Aparecida se presenta con el rostro negro, primero dividida y después unida en manos de los pescadores... En Aparecida, desde el principio, Dios nos da un mensaje de recomposición de lo que está separado, de reunión de lo que está dividido. Los muros, barrancos y distancias, que también hoy existen, están destinados a desaparecer. La Iglesia no puede desatender esta lección: ser instrumento de reconciliación.

Los pescadores no desprecian el misterio encontrado en el río, aun cuando es un misterio que aparece incompleto. No tiran las partes del misterio. Esperan la plenitud. Y ésta no tarda en llegar. Hay algo sabio que hemos de aprender. Hay piezas de un misterio, como partes de un mosaico, que vamos encontrando. Nosotros queremos ver el todo con demasiada prisa, mientras que Dios se hace ver poco a poco. También la Iglesia debe aprender esta espera. Después, los pescadores llevan a casa el misterio. La gente sencilla siempre tiene espacio para albergar el misterio. Tal vez hemos reducido nuestro hablar del misterio a una explicación racional; pero en la gente, el misterio entra por el corazón. En la casa de los pobres, Dios siempre encuentra sitio.

Los pescadores ...arropan el misterio de la Virgen que han pescado, como si tuviera frío y necesitara calor. Dios pide que se le resguarde en la parte más cálida de nosotros mismos: el corazón. Después será Dios quien irradie el calor que necesitamos, pero primero entra con la astucia de quien mendiga. Los pescadores cubren el misterio de la Virgen con el pobre manto de su fe. Llaman a los vecinos para que vean la belleza encontrada, se reúnen en torno a ella, cuentan sus penas en su presencia y le encomiendan sus preocupaciones. Hacen posible así que las intenciones de Dios se realicen: una gracia, y luego otra; una gracia que abre a otra; una gracia que prepara a otra. Dios va desplegando gradualmente la humildad misteriosa de su fuerza.
Hay mucho que aprender de esta actitud de los pescadores. Una iglesia que da espacio al misterio de Dios; una iglesia que alberga en sí misma este misterio, de manera que pueda maravillar a la gente, atraerla. Sólo la belleza de Dios puede atraer. El camino de Dios es el de la atracción... A Dios, uno se lo lleva a casa. Él despierta en el hombre el deseo de tenerlo en su propia vida, en su propio hogar, en el propio corazón. Él despierta en nosotros el deseo de llamar a los vecinos para dar a conocer su belleza. La misión nace precisamente de este hechizo divino, de este estupor del encuentro. Hablamos de la misión, de Iglesia misionera. Pienso en los pescadores que llaman a sus vecinos para que vean el misterio de la Virgen. Sin la sencillez de su actitud, nuestra misión está condenada al fracaso.

La Iglesia siempre tiene necesidad apremiante de no olvidar la lección de Aparecida, no la puede desatender. Las redes de la Iglesia son frágiles, quizás remendadas; la barca de la Iglesia no tiene la potencia de los grandes transatlánticos que surcan los océanos. Y, sin embargo, Dios quiere manifestarse precisamente a través de nuestros medios, medios pobres, porque siempre es él quien actúa...El resultado del trabajo pastoral no se basa en la riqueza de los recursos, sino en la creatividad del amor. Ciertamente, es necesaria la tenacidad, el esfuerzo, el trabajo, la planificación, la organización, pero hay que saber ante todo que la fuerza de la Iglesia no reside en sí misma, sino que está escondida en las aguas profundas de Dios, en las que ella está llamada a echar las redes.

Otra lección que la Iglesia ha de recordar siempre es que no puede alejarse de la sencillez, de lo contrario olvida el lenguaje del misterio, y se queda fuera, a las puertas del misterio, y, por supuesto, no consigue entrar en aquellos que pretenden de la Iglesia lo que no pueden darse por sí mismos, es decir, Dios.. A veces perdemos a quienes no nos entienden porque hemos olvidado la sencillez, importando de fuera también una racionalidad ajena a nuestra gente. Sin la gramática de la simplicidad, la Iglesia se ve privada de las condiciones que hacen posible “pescar” a Dios en las aguas profundas de su misterio. Aparecida se hizo presente en un cruce de caminos. La vía que unía Río de Janeiro, la capital, con San Pablo, la provincia emprendedora que estaba naciendo, y Minas Gerais, las minas tan codiciadas por las Cortes europeas: una encrucijada del Brasil colonial. Dios aparece en los cruces. La Iglesia en Brasil no puede olvidar esta vocación inscrita en ella desde su primer aliento: ser capaz de sístole y diástole, de recoger y difundir.

2. Aprecio por la trayectoria de la Iglesia en Brasil

Los obispos de Roma han llevado siempre en su corazón a Brasil y a su Iglesia...Hoy deseo reconocer el trabajo sin reservas de ustedes, Pastores, en sus Iglesias. Pienso en los obispos que están en la selva, subiendo y bajando por los ríos, en las zonas semiáridas, en el Pantanal, en la pampa, en las junglas urbanas de las megalópolis. Amen siempre con una dedicación total a su grey. Pero pienso también en tantos nombres y tantos rostros que han dejado una huella indeleble en el camino de la Iglesia en Brasil, haciendo palpable la gran bondad de Dios para con esta iglesia. La Iglesia en Brasil ha recibido y aplicado con originalidad el Concilio Vaticano II y el camino recorrido, aunque ha debido superar algunas enfermedades infantiles, ha llevado gradualmente a una Iglesia más madura, generosa y misionera. Hoy nos encontramos en un nuevo momento. Como ha expresado bien el Documento de Aparecida, no es una época de cambios, sino un cambio de época. Entonces, también hoy es urgente preguntarse: ¿Qué nos pide Dios? Quisiera intentar ofrecer algunas líneas de respuesta a esta pregunta.

3. El icono de Emaús como clave de lectura del presente y del futuro.

Ante todo, no hemos de ceder al miedo del que hablaba el Beato John Henry Newman: “El mundo cristiano se está haciendo estéril, y se agota como una tierra sobreexplotada, que se convierte en arena”. No hay que ceder al desencanto, al desánimo, a las lamentaciones. Hemos trabajado mucho, y a veces nos parece que hemos fracasado, y tenemos el sentimiento de quien debe hacer balance de una temporada ya perdida, viendo a los que se han marchado o ya no nos consideran creíbles, relevantes.

Releamos una vez más el episodio de Emaús desde este punto de vista. Los dos discípulos huyen de Jerusalén. Se alejan de la “desnudez” de Dios. Están escandalizados por el fracaso del Mesías en quien habían esperado y que ahora aparece irremediablemente derrotado, humillado, incluso después del tercer día. Es el misterio difícil de quien abandona la Iglesia; de aquellos que, tras haberse dejado seducir por otras propuestas, creen que la Iglesia —su Jerusalén— ya no puede ofrecer algo significativo e importante. Y, entonces, van solos por el camino con su propia desilusión. Tal vez la Iglesia se ha mostrado demasiado débil, demasiado lejana de sus necesidades, demasiado pobre para responder a sus inquietudes, demasiado fría para con ellos, demasiado autorreferencial, prisionera de su propio lenguaje rígido; tal vez el mundo parece haber convertido a la Iglesia en una reliquia del pasado, insuficiente para las nuevas cuestiones; quizás la Iglesia tenía respuestas para la infancia del hombre, pero no para su edad adulta. El hecho es que actualmente hay muchos como los dos discípulos de Emaús; no sólo los que buscan respuestas en los nuevos y difusos grupos religiosos, sino también aquellos que parecen vivir ya sin Dios, tanto en la teoría como en la práctica.

Ante esta situación, ¿qué hacer? Hace falta una Iglesia que no tenga miedo a entrar en la noche de ellos ...Necesitamos una Iglesia que sepa dialogar con aquellos discípulos que, huyendo de Jerusalén, vagan sin una meta, solos, con su propio desencanto, con la decepción de un cristianismo considerado ya estéril, infecundo, impotente para generar sentido.

La globalización implacable y la intensa urbanización a menudo salvajes, prometían mucho. Muchos se han enamorado de sus posibilidades y en ellas hay algo realmente positivo, como por ejemplo, la disminución de las distancias, el acercamiento entre las personas y culturas, la difusión de la información y los servicios. Pero, por otro lado, muchos vivencian sus efectos negativos sin darse cuenta de cómo ellos comprometen su visión del hombre y del mundo, generando más desorientación y un vacío que no logran explicar. Algunos de estos efectos son la confusión del sentido de la vida, la desintegración personal, la pérdida de la experiencia de pertenecer a un “nido”, la falta de hogar y vínculos profundos.
Y como no hay quien los acompañe y muestre con su vida el verdadero camino muchos han buscado atajos, porque la “medida” de la gran Iglesia parece demasiado alta. Hay aún los que reconocen el ideal del hombre y de la vida propuesto por la Iglesia pero no se atreven a abrazarlo. Piensan que el ideal es demasiado grande para ellos, está fuera de sus posibilidades ...Sin embargo , no pueden vivir sin tener al menos algo, aunque sea una caricatura, de eso que les parece demasiado alto y lejano. Con la desilusión en el corazón, van en busca de alguien que les ilusione de nuevo o se resignan a una adhesión parcial que en definitiva no alcanza a dar plenitud a sus vidas. La gran sensación de abandono y soledad, de no pertenecerse ni siquiera a sí mismos, que surge a menudo en esta situación, es demasiado dolorosa para acallarla. Hace falta un desahogo y, entonces, queda la vía del lamento. Pero incluso el lamento se convierte a su vez en un boomerang que vuelve y termina por aumentar la infelicidad. Hay pocos que todavía saben escuchar el dolor; al menos, hay que anestesiarlo.

Hoy, ante este panorama, hace falta una Iglesia capaz de acompañar, de ir más allá del mero escuchar; una Iglesia que acompañe en el camino poniéndose en marcha con la gente; una Iglesia que pueda descifrar esa noche que entraña la fuga de Jerusalén de tantos hermanos y hermanas; una Iglesia que se dé cuenta de que las razones por las que hay gente que se aleja, contienen ya en sí mismas también los motivos para un posible retorno, pero es necesario saber leer el todo con valentía.

Quisiera que hoy nos preguntáramos todos: ¿Somos aún una Iglesia...que pueda hacer volver a Jerusalén? ¿De acompañar a casa? En Jerusalén residen nuestras fuentes: Escritura, catequesis, sacramentos, comunidad, la amistad del Señor, María y los Apóstoles... ¿Somos capaces todavía de presentar estas fuentes, de modo que se despierte la fascinación por su belleza? Muchos se han ido porque se les ha prometido algo más alto, algo más fuerte, algo más veloz. Pero, ¿hay algo más alto que el amor revelado en Jerusalén? Nada es más alto que el abajamiento de la cruz, porque allí se alcanza verdaderamente la altura del amor. ¿Somos aún capaces de mostrar esta verdad a quienes piensan que la verdadera altura de la vida está en otra parte?¿Alguien conoce algo de más fuerte que el poder escondido en la fragilidad del amor, de la bondad, de la verdad, de la belleza?
La búsqueda de lo que cada vez es más veloz atrae al hombre de hoy: internet veloz, coches y aviones rápidos, relaciones inmediatas... Y, sin embargo, se nota una necesidad desesperada de calma, diría de lentitud. La Iglesia, ¿sabe todavía ser lenta: en el tiempo, para escuchar, en la paciencia, para reparar y reconstruir? ¿O acaso también la Iglesia se ve arrastrada por el frenesí de la eficiencia? Recuperemos, queridos hermanos, la calma de saber ajustar el paso a las posibilidades de los peregrinos, al ritmo de su caminar, la capacidad de estar siempre cerca para que puedan abrir un resquicio en el desencanto que hay en su corazón, y así poder entrar en él... Se necesita una Iglesia que vuelva a traer calor ... que también hoy pueda devolver la ciudadanía a tantos de sus hijos que caminan como en un éxodo.

4. Los desafíos de la Iglesia en Brasil

La prioridad de la formación: obispos, sacerdotes, religiosos y laicos..Es importante promover y cuidar una formación de calidad, que cree personas capaces de bajar en la noche sin verse dominadas por la oscuridad y perderse; de escuchar la ilusión de tantos, sin dejarse seducir; de acoger las desilusiones, sin desesperarse y caer en la amargura; de tocar la desintegración del otro, sin dejarse diluir y descomponerse en su propia identidad. Se necesita una solidez humana, cultural, afectiva, espiritual y doctrinal. Queridos hermanos en el episcopado, hay que tener el valor de una revisión a fondo de las estructuras de formación y preparación del clero y del laicado de la Iglesia en Brasil. Ustedes no pueden delegar esta tarea, sino asumirla como algo fundamental para el camino de sus Iglesias.

Colegialidad y solidaridad de la Conferencia Episcopal. Es importante recordar Aparecida, el método de recoger la diversidad. No tanto diversidad de ideas para elaborar un documento, sino variedad de experiencias de Dios para poner en marcha una dinámica vital...Se necesita, pues, una valorización creciente del elemento local y regional. No es suficiente una burocracia central, sino que es preciso hacer crecer la colegialidad y la solidaridad: será una verdadera riqueza para todos.

Estado permanente de misión y conversión pastoral

Sobre la misión se ha de recordar que su urgencia proviene de su motivación interna: la de transmitir un legado; y, sobre el método, es decisivo recordar que un legado es como el testigo, la posta en la carrera de relevos: no se lanza al aire y quien consigue agarrarlo, bien, y quien no, se queda sin él. Para transmitir el legado hay que entregarlo personalmente, tocar a quien se le quiere dar, transmitir este patrimonio. Sobre la conversión pastoral, quisiera recordar que “pastoral” no es otra cosa que el ejercicio de la maternidad de la Iglesia...Se requiere, pues, una Iglesia capaz de redescubrir las entrañas maternas de la misericordia. Sin la misericordia, poco se puede hacer hoy para insertarse en un mundo de “heridos”, que necesitan comprensión, perdón y amor. En la misión, también en la continental, es muy importante reforzar la familia, que sigue siendo la célula esencial para la sociedad y para la Iglesia; los jóvenes, que son el rostro futuro de la Iglesia; las mujeres, que tienen un papel fundamental en la transmisión de la fe. No reduzcamos el compromiso de las mujeres en la Iglesia, sino que promovamos su participación activa en la comunidad eclesial. Si la Iglesia pierde a las mujeres en su total y real dimensión,... se expone a la esterilidad. Aparecida destaca también la vocación y la misión del varón en la familia, la Iglesia y la sociedad como padres, trabajadores y ciudadanos. ¡Ténganlo en cuenta!”

La tarea de la Iglesia en la sociedad

En el ámbito social, sólo hay una cosa que la Iglesia pide con particular claridad: la libertad de anunciar el Evangelio de modo integral, aun cuando esté en contraste con el mundo, cuando vaya contracorriente, defendiendo el tesoro del cual es solamente guardiana, y los valores de los que no dispone, pero que ha recibido y a los cuales debe ser fiel. La Iglesia sostiene el derecho de servir al hombre en su totalidad, diciéndole lo que Dios ha revelado sobre el hombre y su realización. La Iglesia quiere hacer presente ese patrimonio inmaterial sin el cual la sociedad se desmorona...La Iglesia tiene el derecho y el deber de mantener encendida la llama de la libertad y de la unidad del hombre. Las urgencias de Brasil son la educación, la salud, la paz social. La Iglesia tiene una palabra que decir sobre estos temas, porque para responder adecuadamente a estos desafíos no bastan soluciones meramente técnicas, sino que hay que tener una visión subyacente del hombre, de su libertad, de su valor, de su apertura a la trascendencia.

La Amazonia como tornasol, banco de pruebas para la Iglesia y la sociedad brasileña

La Iglesia no está en la Amazonia como quien tiene hechas las maletas para marcharse después de haberla explotado todo lo que ha podido. La Iglesia está presente en la Amazonia desde el principio con misioneros, congregaciones religiosas, y todavía hoy está presente y es determinante para el futuro de la zona...Quisiera invitar a todos a reflexionar sobre lo que Aparecida dijo sobre la Amazonia, y también el vigoroso llamamiento al respeto y la custodia de toda la creación, que Dios ha confiado al hombre, no para explotarla salvajemente, sino para que la convierta en un jardín.

Queridos hermanos, he tratado de ofrecer de una manera fraterna algunas reflexiones y líneas de trabajo en una Iglesia como la que está en Brasil, que es un gran mosaico de piedritas, de imágenes, de formas, problemas y retos, pero que precisamente por eso constituye una enorme riqueza. La Iglesia nunca es uniformidad, sino diversidad que se armoniza en la unidad, y esto vale para toda realidad eclesial”.

EL PAPA ANIMA A SUDAR LA CAMISETA COMO AUTENTICOS ATLETAS DE CRISTO

Ciudad del Vaticano, 28 julio 2013 (VIS).- A última hora de la tarde de ayer, sábado, el Papa se desplazó a Copacabana para celebrar una vigilia de oración con los jóvenes. La Liturgia de la Palabra comenzó con varios testimonios y varias preguntas que los jóvenes hicieron al Santo Padre.

Al finalizar el Papa dirigió un discurso a los casi dos millones de jóvenes que participaban en el encuentro en el que recordó cómo el Señor pidió a San Francisco "dar su contribución a la vida de la Iglesia...ponerse al servicio de la Iglesia, amándola y trabajando para que en ella se reflejara cada vez más el rostro de Cristo. También hoy -dijo el Papa- el Señor sigue necesitando a los jóvenes para su Iglesia. Queridos jóvenes, el Señor los necesita. También hoy llama a cada uno de ustedes a seguirlo en su Iglesia y a ser misioneros".

Debido al mal tiempo, la vigilia, que estaba prevista celebrarse en el "Campus Fidei" de Guaratiba, tuvo que ser trasladada a Copacabana. A pesar de ello, Francisco les animó a aprender algo de esa situación. "¿No estaría el Señor queriendo decirnos que el verdadero campo de la fe, el verdadero Campus Fidei, no es un lugar geográfico sino que somos nosotros? -dijo-. De esta forma el Papa intrudujo en su discurso tres imágenes de "campo", para ayudar, como dijo, "a entender mejor lo que significa ser un discípulo-misionero".

En primer lugar, el campo como lugar donde se siembra. Aquí el Papa recordó la parábola del sembrador y las simientes que cayeron al borde del camino, entre piedras o en medio de espinas, y no llegaron a desarrollarse y las otras que cayeron en tierra buena y dieron fruto. "Jesús mismo explicó el significado de la parábola: La simiente es la Palabra de Dios sembrada en nuestro corazón. Hoy, todos los días, -dijo el Papa-, pero hoy de manera especial, Jesús siembra. Cuando aceptamos la Palabra de Dios, entonces somos el Campo de la Fe. Por favor, dejen que Cristo y su Palabra entren en su vida, dejen entrar la simiente de la Palabra de Dios... dejen que crezca. Dios hace todo pero ustedes déjenlo hacer".

"Creo que con honestidad podemos hacernos la pregunta: ¿Qué clase de terreno somos? -preguntó Francisco-. Quizás a veces somos como el camino: escuchamos al Señor, pero no cambia nada en nuestra vida, porque nos dejamos atontar por tantos reclamos superficiales que escuchamos...O somos como el terreno pedregoso: acogemos a Jesús con entusiasmo, pero somos inconstantes ante las dificultades, no tenemos el valor de ir a contracorriente... O somos como el terreno espinoso: las cosas, las pasiones negativas sofocan en nosotros las palabras del Señor. ¿Tengo en mi corazón la costumbre de jugar a dos puntas, y quedar bien con Dios y quedar bien con el diablo? ¿Querer recibir la semilla de Jesús y a la vez regar las espinas... que nacen en mi corazón?".

El Papa confesó estar seguro de que "hoy la simiente puede caer en buena tierra... No padre, yo no soy buena tierra... estoy lleno de piedras, de espinas. Sí, puede que eso esté allá arriba, pero haz un pedacito, haz un cachito de buena tierra y deja que caiga allí, y vas a ver cómo germina. Yo sé que ustedes quieren ser buena tierra, cristianos en serio, no cristianos a medio tiempo... que parecen cristianos y en el fondo no hacen nada. No cristianos de fachada... sino cristianos auténticos. Sé que ustedes no quieren vivir en la ilusión de una libertad chirle (insustancial) que se deja arrastrar por la moda y las conveniencias del momento. Sé que ustedes apuntan a lo alto, a decisiones definitivas que den pleno sentido... En silencio dejemos entrar la semilla de Jesús. Acuérdense de este momento. Cada uno sabe el nombre de la semilla que entró. Déjenla crecer y Dios la va a cuidar".

En segundo lugar, el campo como lugar de entrenamiento."Jesús nos pide que le sigamos toda la vida.. que juguemos en su equipo. A la mayoría de ustedes les gusta el deporte... Pues bien, ¿qué hace un jugador cuando se le llama para formar parte de un equipo? Tiene que entrenarse... Así es nuestra vida de discípulos del Señor... Jesús nos ofrece algo más grande que la Copa del Mundo; ¡algo más grande que la Copa del Mundo! Jesús nos ofrece la posibilidad de una vida fecunda y feliz, y también un futuro con él que no tendrá fin, allá en la vida eterna -aseguró el Santo Padre-. Pero nos pide que paguemos la entrada. Y la entrada es que nos entrenemos para "estar en forma"... dando testimonio de nuestra fe. A través del diálogo con él: la oración".

Francisco dirigió varias preguntas a los jóvenes y les pidió que se respondieran en silencio, dentro de sus corazones. "¿Yo rezo? -dijo-. ¿Dejo que el Espíritu Santo hable en mi corazón? ¿Yo le pregunto a Jesús: Qué quieres que haga?... Esto es entrenarse. Pregúntenle a Jesús, hablen con Jesús. Y si cometen un error en la vida... si hacen algo que está mal, no tengan miedo... siempre hablen con Jesús, en las buenas y en las malas... Eso es la oración. Y con eso se van entrenando en el diálogo con Jesús en este discipulado misionero. Y también a través de los sacramentos, que hacen crecer en nosotros su presencia. A través del amor fraterno... a todos, sin excluir y sin marginar. Estos son los entrenamientos para seguir a Jesús: la oración, los sacramentos y la ayuda a los demás, el servicio a los demás".

Por último, el campo como obra en construcción. "Cuando nuestro corazón es una tierra buena que recibe la Palabra de Dios, cuando "se suda la camiseta", tratando de vivir como cristianos, experimentamos algo grande: nunca estamos solos, formamos parte de una familia de hermanos que recorren el mismo camino: somos parte de la Iglesia... Somos parte de la iglesia, más aún, nos convertimos en constructores de la Iglesia y protagonistas de la historia. Chicos y chicas, por favor: no se metan en la cola de la historia. Sean protagonistas... Pateen adelante, construyan un mundo mejor".

Francisco recordó que "en la Iglesia de Jesús, las piedras vivas somos nosotros, y Jesús nos pide que edifiquemos su Iglesia; cada uno de nosotros es una piedra viva, es un pedacito de la construcción. Cada pedacito vivo tiene que cuidar la unidad y la seguridad de la Iglesia. Y no construir una pequeña capilla donde sólo cabe un grupito de personas. Jesús nos pide que su Iglesia sea tan grande que pueda alojar a toda la humanidad, que sea la casa de todos".

"Por favor, -les pidió- no dejen que otros sean los protagonistas del cambio. Ustedes son los que tienen el futuro... Sigan superando la apatía y ofreciendo una respuesta cristiana a las inquietudes sociales y políticas que se van planteando en diversas partes del mundo. Les pido que sean constructores del futuro, que se metan en el trabajo por un mundo mejor. Queridos jóvenes, por favor, no “balconeen” la vida, métanse en ella, Jesús no se quedó en el balcón, se metió... ¿Por dónde empezamos?... Una vez, le preguntaron a la Madre Teresa qué era lo que había que cambiar en la Iglesia, para empezar... Por ti y por mí, contestó ella... Yo también hoy le robo la palabra a la madre Teresa, y te digo: Por vos y por mí".

"Queridos amigos -continuó-, no se olviden: ustedes son el campo de la fe. Ustedes son los atletas de Cristo. Ustedes son los constructores de una Iglesia más hermosa y de un mundo mejor. Levantemos nuestros ojos hacia la Virgen. Ella nos ayuda a seguir a Jesús, nos da ejemplo con su sí a Dios: Aquí está la esclava del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho . Se lo digamos también nosotros a Dios -finalizó-, junto con María: Hágase en mí según tu palabra. Que así sea".

Al finalizar el discurso del Papa Francisco, varios diáconos llevaron en procesión al Santísimo Sacramento. Tras una adoración Eucarística y la oración de los jóvenes en diferentes lenguas, la celebración llegó a su fin con el Salve Regina.

sábado, 27 de julio de 2013

ÁNGELUS DEDICADO A LA FAMILIA, A LOS ABUELOS Y AL DIÁLOGO INTERGENERACIONAL

Ciudad del Vaticano, 27 de julio 2013 (VIS).- El Santo Padre se desplazó ayer viernes por la mañana al parque "Quienta da Boa Vista", a 19 kilómetros de la residencia Sumaré. Inicialmente, el parque era un bosque que pertenecía a la Compañía de Jesús; en la actualidad, es un parque municipal donde se encuentra el Bioparque de Río y el Museo Nacional, la primera institución científica del País considerada el principal Museo de Historia Natural y Antropológico de toda América Latina. En el parque se instalaron numerosos confesonarios para impartir el sacramento de la penitencia a los jóvenes de la JMJ, uno de ellos fue elegido por el Papa para confesar personalmente a cinco jóvenes de lengua italiana, española y portuguesa. Al terminar, Francisco, se trasladó en coche al arzobispado de Río, situado en el Palacio de Mitra Arquiepiscopal. Se trata de un edificio construido en 1918 como residencia oficial del primer cardenal arzobispo de Río de Janeiro, Joaquim Arcoverde Cavalcanti de Albuquerque. Obra del arquitecto Morales de los Rios, se caracteriza por el estilo ecléctico de sus muchas referencias arquitectónicas de monumentos históricos. Durante la dictadura militar, el entonces arzobispo cardenal Eugenio Sales ofreció asilo a los opositores del régimen en el interior del Palacio.

A las 11.30 horas el Papa tuvo un breve encuentro con 8 jóvenes detenidos, seis chicos y dos chicas, que cumplen condena en diferentes cárceles de menores de Río. Los jóvenes regalaron al Santo Padre un rosario gigante hecho con poliéster. En la cruz se leía "Candelaria nunca más" haciendo referencia a la terrible tragedia del 22 de julio de 1993, cuando un grupo de hombres armados asesinaron a niños y jóvenes de la calle que se encontraban en la puerta de la iglesia de la Candelaria en Río. En las cuentas del Rosario estaban escritos los nombres de muchos de los chicos que murieron aquel día. Francisco rezó con los chavales por todos aquellos fallecidos a causa de la violencia y lanzó el mensaje: "Nunca más violencia, solo amor".

Inmediatamente después el Pontífice se desplazó a la capilla para saludar a las religiosas de la residencia y desde el balcón central rezó la oración del Ángelus junto a los fieles que llenaron la plaza y las calles adyacentes.

"Me gustaría que mi paso por esta ciudad de Río -dijo - renovase en todos el amor a Cristo y a la Iglesia, la alegría de estar unidos a Él y de pertenecer a la Iglesia, y el compromiso de vivir y dar testimonio de la fe".

Francisco explicó los tres momentos en los que se reza la "oración sencilla del Ángelus" que "nos recuerda un acontecimiento luminoso que ha transformado la historia: la Encarnación, el Hijo de Dios se ha hecho hombre en Jesús de Nazaret".

Asimismo dedicó unas palabras a los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen y comentó cómo María había crecido dentro de una casa en la que le transmitieron el amor de Dios, en el calor de la familia. "¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!" dijo el Papa, que refiriéndose al ambiente familiar recordó que en muchos países se celebra la fiesta de los abuelos en el día de los santos Joaquín y Ana y subrayó la importancia de esta figura familiar: "Qué importantes son en la vida de la familia -refiriéndose a los abuelos- para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad. Y qué importante es el encuentro y el diálogo intergeneracional, sobre todo dentro de la familia".

El Papa mencionó el documento final de Aparecida en el que se dice que los niños y ancianos construyen el futuro de los pueblos. "Los niños -dijo- porque llevarán adelante la historia, los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida. Esta relación, este diálogo entre las generaciones, es un tesoro que tenemos que preservar y alimentar".

Al finalizar, el Papa se dirigió al Salón Redondo, situado en la primera planta del Palacio, para comer con el arzobispo Tempesta y con 12 jóvenes de diferentes nacionalidades, representantes de cada continente. Al terminar el almuerzo, el Santo Padre se trasladó a la Residencia Sumaré para reposar antes de que diera comienzo el Viacrucis.

JÓVENES VALIENTES QUE CARGAN LA CRUZ SIN MIEDO

Ciudad del Vaticano, 27 de julio 2013 (VIS).- El Papa Francisco llegó a las 17.20 (hora local) de ayer viernes, al paseo marítimo de Copacabana donde en papamóvil saludó a los jóvenes que le estaban esperando. El Santo Padre pidió que le acompañaran, en el mismo palco, 35 cartoneros argentinos. Hombres y mujeres obligados a vivir en las "villas miserias", las favelas argentinas, por no tener trabajo. En Argentina hay cerca de 100 mil trabajadores excluidos que buscan cartones entre la basura para poder ganar algo de dinero a causa de la devastadora crisis económica de 2001.

A las 18.00 horas dio comienzo el Viacrucis con las 14 estaciones. 13 de ellas se representaron en los 900 metros de la Avenida Atlántico, el paseo marítimo de Copacabana, y la última en el palco central desde donde el Papa siguió todo el recorrido. Una celebración que duró alrededor de una hora y cuarto y que estuvo animada en todo momento por 280 artistas y voluntarios. Los textos de las meditaciones pertenecían a los sacerdotes dehonianos Padre Zezinho y Padre Joaozinho, muy conocidos en Brasil por su trabajo con los jóvenes.

Al finalizar el Viacrucis, Francisco recordó que el camino de la Cruz era "uno de los momentos fuertes de la Jornada Mundial de la Juventud", y cómo desde 1984, la Cruz ha recorrido todos los continentes y ha atravesado los más variados mundos de la existencia humana, quedando como impregnada de las situaciones vitales de tantos jóvenes que la han visto y la han llevado". Fue al concluir el Año Santo de la Redención, cuando el beato Juan Pablo II confió la cruz a los jóvenes diciéndoles: “Llévenla por el mundo como signo del amor de Jesús a la humanidad, y anuncien a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención”.

"Nadie puede tocar la Cruz de Jesús sin dejar en ella algo de sí mismo y sin llevar consigo algo de la cruz de Jesús a la propia vida -dijo el Papa dirigiendo tres preguntas a los jóvenes-. ¿Qué han dejado ustedes en la Cruz, queridos jóvenes de Brasil, en estos dos años en los que ha recorrido su inmenso país? Y ¿qué ha dejado la Cruz en cada uno de ustedes? Y, finalmente, ¿qué nos enseña para nuestra vida esta Cruz?".

El Papa recordó cómo San Pedro, en el momento en el que huía de las persecuciones de la ciudad de Roma, cuando encontró por el camino a Jesús, entendió que "tenía que seguir al Señor con valentía, hasta el final, pero entendió sobre todo que nunca estaba solo en el camino; con él estaba siempre aquel Jesús que lo había amado hasta morir”.

Miren, Jesús con su Cruz recorre nuestras calles y carga nuestros miedos, nuestros problemas, nuestros sufrimientos, también los más profundos. Con la Cruz, Jesús se une al silencio de las víctimas de la violencia, que ya no pueden gritar, sobre todo los inocentes y los indefensos; con la Cruz, Jesús se une a las familias que se encuentran en dificultad, y que lloran la trágica pérdida de sus hijos, como en el caso de los doscientos cuarenta y dos jóvenes víctimas en el incendio en la ciudad de Santa María a principios de este año. Rezamos por ellos. Con la Cruz Jesús se une a todas las personas que sufren hambre, en un mundo que, por otro lado, se permite el lujo de tirar cada día toneladas de alimentos. Con la cruz, Jesús está junto a tantas madres y padres que sufren al ver a sus hijos víctimas de paraísos artificiales, como la droga. Con la Cruz, Jesús se une a quien es perseguido por su religión, por sus ideas, o simplemente por el color de su piel; en la Cruz, Jesús está junto a tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven el egoísmo y corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio. Cuánto hacen sufrir a Jesús nuestras incoherencia. En la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: ¡Ánimo! No la llevás vos solo. Yo la llevo contigo y yo he vencido a la muerte y he venido a darte esperanza, a darte vida".

Haciendo referencia a la segunda pregunta, ¿Qué deja la Cruz en cada uno de nosotros?, el Papa respondió que deja "un bien que nadie más nos puede dar: la certeza del amor fiel de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos. En la Cruz de Cristo está todo el amor de Dios, está su inmensa misericordia. Y es un amor del que podemos fiarnos, en el que podemos creer. Queridos jóvenes, fiémonos de Jesús, confiemos en Él. Porque Él nunca defrauda a nadie. Sólo en Cristo muerto y resucitado encontramos la salvación y redención. Con Él, el mal, el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra, porque Él nos da esperanza y vida: ha transformado la Cruz de ser un instrumento de odio, y de derrota, y de muerte, en un signo de amor, de victoria, de triunfo y de vida".

Francisco destacó que "muchos rostros acompañaron a Jesús en el camino al Calvario: Pilatos, el Cireneo, María, las mujeres… Yo te pregunto hoy : ¿Como quien quieres ser. ¿Queréis ser como Pilatos, que no tiene la valentía de ir a contracorriente, para salvar la vida de Jesús, y se lava las manos? Decidme: ¿Eres de los que se lavan las manos, se hacen los distraídos y miran para otro lado, o eres como el Cireneo, que ayuda a Jesús a llevar aquel madero pesado, como María y las otras mujeres, que no tienen miedo de acompañar a Jesús hasta el final, con amor, con ternura. Y tú ¿como cuál de ellos quieres ser? ¿Como Pilatos, como el Cireneo, como María? Jesús te está mirando ahora y te dice: ¿Me quieres ayudar a llevar la Cruz? Hermano y hermana, con toda tu fuerza de joven ¿qué le contestas?" -preguntó el Papa al finalizar pidiendo a los jóvenes que lleven las alegrías, los sufrimientos o los fracasos a la Cruz de Cristo donde encontrarán "un Corazón abierto que nos comprende, nos perdona, nos ama y nos pide llevar este mismo amor a nuestra vida, amar a cada hermano o hermana nuestra con ese mismo amor".

EL CARDENAL ERDO ENVIADO DEL PAPA EN EL VI CENTENARIO DEL BAUTISMO DE SAMOGIZIA

Ciudad del Vaticano, 27 julio 2013 (VIS).-Se ha publicado hoy la carta, escrita en latín y fechada el 27 de junio, en la que nombra al cardenal Péter Erdo, arzobispo de Esztergom-Budapest como su enviado especial a la celebración del VI centenario del bautismo de la Samogizia (región occidental de Lituania) que tendrá lugar en coincidencia con el congreso eucarístico de Telsiai, del 2 al 4 de agosto de 2013.

La misión pontificia que acompañará al purpurado estará formada por el reverendo Darius Trijonis, Secretario adjunto de la Conferencia episcopal lituana y por el canónico Viktoras Acas, rector del seminario diocesano de Telsiai.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 27 julio 2013 (VIS).-El Santo Padre:

-Ha aceptado la renuncia del obispo Marcellino Daiji Tani al gobierno pastoral de la diócesis de Saitama (Japón) en conformidad con el canon 401, párrafo 2 del Código de Derecho Canónico y ha nombrado al arzobispo de Tokyo, monseñor Peter Takeo Okada, como administrador apostólico sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis de la diócesis de Saitama.

-Ha aceptado la renuncia del obispo Joseph Lafontant al oficio de auxiliar de la archidiócesis de Port-au-Prince (Haití) por límite de edad.

-Ha aceptado la renuncia, el 20 de julio de 2013, del arzobispo Guillermo Martín Abanto Guzmán al gobierno pastoral del Ordinariato Militar de Perú en conformidad con el canon 401, párrafo 2 del Código de Derecho Canónico.

viernes, 26 de julio de 2013

EN LAS FAVELAS: “NINGUNA PACIFICACIÓN SERÁ DURADERA EN UNA SOCIEDAD QUE MARGINA EN LA PERIFERIA UNA PARTE DE SÍ”

Ciudad del Vaticano, 26 julio 2013 (VIS).- Al finalizar ayer la misa matutina en la residencia Sumaré, el Papa visitó el "Palácio de Cidade", ayuntamiento de Río de Janeiro a las 9.45 horas. En el balcón del salón central, el alcalde Eduardo Paes, entregó al Papa las llaves de la ciudad. Desde allí se desplazaron a los jardines del Palacio, donde Francisco bendijo las banderas de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos y saludó a varios jóvenes atletas representantes de distintas modalidades deportivas. Además de los Mundiales de Futbol de 2014, Brasil celebrará en 2016 las XXXI Olimpiadas, siendo la primera vez en la historia que los Juegos Olímpicos se celebran en Sudamérica.

A las 10 de la mañana, el Papa se trasladó en coche a la comunidad de Varginha, Manguinhos, a unos 18 kilómetros de distancia. Esta comunidad forma parte de una de las más amplias favelas de la zona norte de la ciudad que fue pacificada por la policía local. El término Favela viene de faveila o mandioca brava, una planta leguminosa áspera y agreste que crece en plaga en varias regiones de Brasil. Se dice que en noviembre de 1897, los soldados que habían ganado la Guerra de Canudos en Bahía, desembarcaron en Río porque el gobierno les había prometido casas. Al ver que la burocracia era interminable, ocuparon la colina de Gamboa, construyeron sus chozas allí y llamaron al lugar Morro da Favela.

El Santo Padre llegó a las 11 de la mañana donde fue recibido por el párroco, el vicario episcopal y la superiora de las Hermanas de la Caridad. Desde allí se dirigió a la pequeña iglesia de S. Girolamo Emiliani y tras un momento de oración se desplazó a pie al campo de fútbol donde le esperaba reunida toda la comunidad. De camino, el pontífice visitó a una familia y antes de su discurso, saludó a los esposos Rangler y Joana.

Francisco confesó que su deseo al programar el viaje a Brasil, era poder visitar todos los barrios de la nación pero por la magnitud del país le era imposible así que tuvo que elegir uno. "Habría querido llamar a cada puerta, decir "Buenos días", pedir un vaso de agua fresca, tomar un "cafezinho" -no una copa de orujo-, hablar como amigo de casa, escuchar el corazón de cada uno, de los padres, los hijos, los abuelos... Pero Brasil, ¡es tan grande! Y no se puede llamar a todas las puertas". El Papa agradeció de nuevo a todos los brasileños la "calurosa bienvenida", la decoración de las calles, "signo de afecto que nace del corazón" y el haber sido recibido "con amor, generosidad, y alegría". Recordó que "cuando somos generosos en acoger a una persona y compartimos algo con ella, no nos hacemos más pobres, sino que nos enriquecemos" y mencionó el proverbio brasileño "siempre se puede añadir más agua a los frijoles".

"El pueblo brasileño, -dijo- especialmente las personas más sencillas, pueden dar al mundo una valiosa lección de solidaridad, una palabra -esta palabra solidaridad- a menudo olvidada u omitida, porque es incómoda". Con estas palabras el Papa hizo un llamamiento "a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo. Que cada uno, según sus posibilidades y responsabilidades, ofrezca su contribución para poner fin a tantas injusticias sociales. No es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, no es ésta, sino la cultura de la solidaridad; la cultura de la solidaridad no es ver en el otro un competidor o un número, sino un hermano. Y todos nosotros somos hermanos".

Francisco, alentando los esfuerzos que la sociedad brasileña hace para integrar todas las partes en la lucha contra el hambre y la miseria, acentuó que "ningún esfuerzo de "pacificación" será duradero, ni habrá armonía y felicidad para una sociedad que ignora, que margina y abandona en la periferia una parte de sí misma. Una sociedad así, simplemente se empobrece a sí misma; más aún, pierde algo que es esencial para ella. No dejemos entrar en nuestro corazón la cultura del descarte. No dejemos entrar en nuestro corazón la cultura del descarte, porque somos hermanos. No hay que descartar a nadie. Recordémoslo siempre: sólo cuando se es capaz de compartir, llega la verdadera riqueza; todo lo que se comparte se multiplica. Pensemos en la multiplicación de los panes de Jesús. La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza".

El Papa recordó que la Iglesia desea ofrecer su colaboración a toda iniciativa que pueda significar un verdadero desarrollo de cada persona y de todas las personas y remarcó que "existe un hambre más profunda, el hambre de una felicidad que sólo Dios puede saciar. Hambre de dignidad. No hay una verdadera promoción del bien común, ni un verdadero desarrollo del hombre, cuando se ignoran los pilares fundamentales que sostienen una nación, sus bienes inmateriales: la vida, que es un don de Dios, un valor que siempre se ha de tutelar y promover; la familia, fundamento de la convivencia y remedio contra la desintegración social; la educación integral, que no se reduce a una simple transmisión de información con el objetivo de producir ganancias; la salud, que debe buscar el bienestar integral de la persona, incluyendo la dimensión espiritual, esencial para el equilibrio humano y una sana convivencia; la seguridad, en la convicción de que la violencia sólo se puede vencer partiendo del cambio del corazón humano".

El Santo Padre dedicó unas palabras a los jóvenes que "a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés... Nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. Sean los primeros en tratar de hacer el bien, de no habituarse al mal, sino a vencerlo con el bien".

Antes de finalizar el Papa recordó a todos los habitantes de la Comunidad de Varginha que "no están solos, la Iglesia está con ustedes, el Papa está con ustedes. Llevo a cada uno de ustedes en mi corazón y hago mías las intenciones que albergan en lo más íntimo: la gratitud por las alegrías, las peticiones de ayuda en las dificultades, el deseo de consuelo en los momentos de dolor y sufrimiento" y les encomendó a la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, la Madre de todos los pobres del Brasil impartiéndoles su bendición.

“QUIERO QUE LA IGLESIA SALGA A LA CALLE”

Ciudad del Vaticano, 26 julio 2013 (VIS).- Francisco, incluyendo una nueva actividad al programa oficial, se desplazó a la Catedral de Río para saludar a sus compatriotas argentinos a los que dirigió un discurso improvisado. El Santo Padre agradeció a los jóvenes que se hubieran acercado a saludarle y con palabras coloquiales les dijo: "¡Quiero que la Iglesia salga a la calle! ¡Quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos. Las parroquias, los colegios, las instituciones, ¡son para salir! Si no salen, se convierten en una ONG, y la Iglesia no puede ser una ONG".

"Miren, yo pienso que en este momento, esta civilización mundial se pasó de rosca, ¡se pasó de rosca! Porque es tal el culto que ha hecho al dios dinero, que estamos presenciando una filosofía y una praxis de exclusión de los dos polos de la vida que son las promesas de los pueblos. Y por supuesto, porque uno podría pensar, que podría haber una especie de eutanasia escondida. Es decir, no se cuida a los ancianos, pero también está esta eutanasia cultural: ¡no se los deja hablar, no se los deja actuar! Y la exclusión de los jóvenes: El porcentaje que hay de jóvenes sin trabajo, sin empleo, ¡es muy alto! Y es una generación que no tiene la experiencia de la dignidad ganada por el trabajo. O sea, ¡Esta civilización nos ha llevado a excluir las dos puntas que son el futuro nuestro!".

El Papa animó a los jóvenes a salir, a hacerse valer y luchar por los valores, asimismo a los ancianos les pidió que abrieran la boca para enseñar y transmitir sabiduría. "En el Pueblo Argentino, yo se los pido de corazón a los ancianos, no claudiquen de ser la reserva cultural de nuestro pueblo que transmite la justicia, que transmite la historia, que transmite los valores, que transmite la memoria de Pueblo. Y ustedes, -dirigiéndose de nuevo a los jóvenes- por favor, ¡no se metan contra los viejos! ¡Déjenlos hablar, escúchenlos, y lleven adelante! Pero sepan, sepan que en este momento, ustedes, los jóvenes y los ancianos, están condenados al mismo destino: exclusión! ¡No se dejen excluir! ¿Está claro? Por eso creo que tienen que trabajar".

Francisco recordó que la fe no es una broma, es algo muy serio. "Que Dios haya venido a hacerse uno de nosotros, ¡es un escándalo! Y que haya muerto en la cruz, es un escándalo, el escándalo de la Cruz. La Cruz sigue siendo escándalo, pero ¡es el único camino seguro, el de la Cruz, el de Jesús, la encarnación de Jesús! Por favor, ¡no licuen la fe en Jesucristo! Hay licuado de naranja, licuado de manzana, licuado de banana, pero por favor, ¡no tomen licuado de fe! ¡La fe es entera, no se licua! Es la fe en Jesús. Es la fe en el Hijo de Dios hecho hombre, que me amó y murió por mí. Entonces, ¡Hagan lío! ¡Cuiden los extremos del pueblo que son los ancianos y los jóvenes! No se dejen excluir, y que no excluyan a los ancianos, segundo, y no licuen la fe en Jesucristo".

El Santo Padre alentó a los presentes a leer las Bienaventuranzas y Mateo 25. "Con esas dos cosas tienen el programa de acción", dijo antes de finalizar, rezar a la Virgen e impartir su bendición.

LA FE ES UNA REVOLUCIÓN COPERNICANA

Ciudad del Vaticano, 26 de julio 2013 (VIS).-Un millón de jóvenes en la playa de Copacabana, saludaron ayer tarde (18.00 hora local, 21.00. hora de Roma) al Papa Francisco en su primer encuentro con los jóvenes cariocas y con los participantes en la JMJ. Para ese acontecimiento se ha construido un gigantesco palco, inspirado en la línea irregular de las montañas de Río de Janeiro, definido por su autor como “una escultura de cuatro mil metros cuadrados” y con cuatro plataformas de diversas alturas unidas por una escalera. A la espalda del Santo Padre, una pantalla gigante, para que hasta los jóvenes de las últimas filas pudiesen verlo y escucharlo. Antes del encuentro propiamente dicho, tuvo lugar una representación titulada “Río de la fe” en la que 150 jóvenes ponían en escena la vida diaria de la ciudad. Después del saludo del arzobispo Orani JoaoTempesta, tomó la palabra el Santo Padre.

Veo en ustedes la belleza del rostro joven de Cristo, y mi corazón se llena de alegría”, exclamó el Papa, saludando a los jóvenes , hablándoles después de sus recuerdos de la primera Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Buenos Aires, su ciudad, en 1987. También pidió un minuto de silencio y oración por Sophie Morinière, la joven francesa que perdió la vida en un accidente de autobus en la Guayana francesa y por los heridos en el mismo.

Este año -dijo a continuación- la Jornada vuelve, por segunda vez, a América Latina. Y ustedes, jóvenes, han respondido en gran número a la invitación de Benedicto XVI, que les ha convocado para celebrarla. Se lo agradecemos de todo corazón. Y a él que nos convocó hoy aquí, le enviamos un saludo y un fuerte aplauso. Ustedes saben que, antes de venir a Brasil, estuve charlando con él y le pedí que me acompañara en el viaje, con la oración. Y me dijo: los acompaño con la oración y estaré junto al televisor. Así que ahora nos está viendo.. Mi mirada si extiende sobre esta gran muchedumbre: ¡Son ustedes tantos! Llegados de todos los continentes. Distantes, a veces no sólo geográficamente, sino también desde el punto de vista existencial, cultural, social, humano. Pero hoy están aquí, o más bien, hoy estamos aquí, juntos, unidos para compartir la fe y la alegría del encuentro con Cristo, de ser sus discípulos. Esta semana, Río se convierte en el centro de la Iglesia, en su corazón vivo y joven, porque ustedes han respondido con generosidad y entusiasmo a la invitación que Jesús les ha hecho para estar con él, para ser sus amigos”.

El tren de esta Jornada Mundial de la Juventud ha venido de lejos y ha atravesado la Nación brasileña siguiendo las etapas del proyecto “Bota fe - Poned fe”. Hoy ha llegado a Río de Janeiro. Desde el Corcovado, el Cristo Redentor nos abraza y nos bendice. Viendo este mar, la playa y a todos ustedes, me viene a la mente el momento en que Jesús llamó a sus primeros discípulos a orillas del lago de Tiberíades. Hoy Jesús nos sigue preguntando: ¿Quieres ser mi discípulo? ¿Quieres ser mi amigo? ¿Quieres ser testigo del Evangelio? En el corazón del Año de la fe, estas preguntas nos invitan a renovar nuestro compromiso cristiano. Sus familias y comunidades locales les han transmitido el gran don de la fe. Cristo ha crecido en ustedes. Hoy quiere venir aquí para confirmarlos en esta fe la fe en Cristo vivo que habita en ustedes, pero he venido yo también para ser confirmado por el entusiasmo de la fe de ustedes. Ustedes saben que en la vida de un obispo hay tantos problemas que piden ser solucionados. Y con estos problemas y dificultades, la fe del obispo puede entristecerse. Que feo es un obispo triste... Para que mi fe no sea triste he venido aquí para contagiarme con el entusiasmo de ustedes”.

Después el Papa recibió el saludo de cinco jóvenes procedentes de los cinco continentes y tras la lectura del evangelio de San Lucas que narra el episodio de la transfiguración, se dirigió nuevamente a los presentes:

Qué bien se está aquí”, exclamó Pedro, después de haber visto al Señor Jesús transfigurado, revestido de gloria. ¿Podemos repetir también nosotros esas palabras?- se preguntó el Santo Padre- Pienso que sí, porque para todos nosotros, hoy, es bueno estar aquí en torno a Jesús. Él es quien nos acoge y se hace presente en medio de nosotros, aquí en Río. Y en el Evangelio también hemos escuchado las palabras del Padre: “Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle”. Por tanto, si por una parte es Jesús el que nos acoge; por otra, también nosotros hemos de acogerlo, ponernos a la escucha de su palabra, porque precisamente acogiendo a Jesucristo, Palabra encarnada, es como el Espíritu nos transforma, ilumina el camino del futuro, y hace crecer en nosotros las alas de la esperanza para caminar con alegría”.

Pero, ¿qué podemos hacer? -continuó el pontífice y respondió: “Bota fé – Pon fe”. La cruz de la Jornada Mundial de la Juventud ha gritado estas palabras a lo largo de su peregrinación por Brasil. ¿Qué significa “Pon fe”? Cuando se prepara un buen plato y ves que falta la sal, “pones” sal; si falta el aceite, “pones” aceite… “Poner”, es decir, añadir, echar. Lo mismo pasa en nuestra vida, queridos jóvenes: si queremos que tenga realmente sentido y sea plena, como ustedes desean y merecen, les digo a cada uno y a cada una de ustedes: “pon fe” y tu vida tendrá un sabor nuevo, la vida tendrá una brújula que te indicará la dirección; “pon esperanza” y cada día de tu vida estará iluminado y tu horizonte no será ya oscuro, sino luminoso; “pon amor” y tu existencia será como una casa construida sobre la roca, tu camino será gozoso, porque encontrarás tantos amigos que caminan contigo. ¡Pon fe, pon esperanza, pon amor!”.

Y “¿Quién puede darnos esto? En el Evangelio - subrayó- escuchamos la respuesta: Cristo. ...Jesús es quien nos trae a Dios y nos lleva a Dios, con él toda nuestra vida se transforma... Por eso hoy les digo a cada uno de ustedes: “Pon a Cristo” en tu vida y encontrarás un amigo del que fiarte siempre; “pon a Cristo” y verás crecer las alas de la esperanza para recorrer con alegría el camino del futuro; “pon a Cristo” y tu vida estará llena de su amor, será una vida fecunda”.

Hoy nos hará bien a todos que nos preguntásemos sinceramente: ¿en quién ponemos nuestra fe? ¿En nosotros mismos, en las cosas, o en Jesús? Todos tenemos muchas veces la tentación de ponernos en el centro... de creer que nosotros solos construimos nuestra vida, o que es el tener, el dinero, el poder es lo que da la felicidad. Pero no es así. El tener, el dinero, el poder pueden ofrecer un momento de embriaguez, la ilusión de ser felices, pero, al final, nos dominan y nos llevan a querer tener cada vez más, a no estar nunca satisfechos. Y terminamos empachados pero no alimentados y es muy triste ver a una juventud empachada pero débil....¡“Pon a Cristo” en tu vida, pon tu confianza en él y no quedarás defraudado! Miren, queridos amigos, la fe hace una revolución que podríamos llamar copernicana, nos quita del centro y pone en el centro a Dios; la fe nos inunda de su amor que nos da seguridad, fuerza, esperanza. Aparentemente parece que no cambia nada, pero, en lo más profundo de nosotros mismos, todo cambia. En nuestro corazón habita la paz, la dulzura, la ternura, el entusiasmo, la serenidad y la alegría, que son frutos del Espíritu Santo....y nuestra existencia se transforma...La fe es revolucionaria y yo os pregunto hoy: ¿estás dispuesto, estás dispuesta a entrar en esta onda de la revolución de la fe? Solo entrando tu vida joven va a tener sentido y así será fecunda”.

Querido joven, querida joven :“Pon a Cristo” en tu vida. En estos días, Él te espera ; escúchalo con atención y su presencia entusiasmará tu corazón. “Pon a Cristo”: Él te acoge en el Sacramento del perdón, con su misericordia cura todas las heridas del pecado. No tengas miedo a pedirle perdón porque Él en su tanto amor nunca se cansa de perdonarnos, como un padre que nos ama. ¡Dios es pura misericordia! “Pon a Cristo”: Él te espera también en la Eucaristía, Sacramento de su presencia, de su sacrificio de amor, y... también en la humanidad de tantos jóvenes que te enriquecerán con su amistad, te animarán con su testimonio de fe, te enseñarán el lenguaje del amor, de la bondad, del servicio. También tú, querido joven, querida joven, puedes ser un testigo gozoso de su amor, un testigo entusiasta de su Evangelio para llevar un poco de luz a este mundo nuestro.”

Qué bien se está aquí” poniendo a Cristo, la fe, la esperanza, el amor que él nos da, en nuestra vida. Queridos amigos, en esta celebración hemos acogido la imagen de Nuestra Señora de Aparecida. Con María, le pedimos que nos enseñe a seguir a Jesús, que nos enseñe a ser discípulos y misioneros”, concluyó el pontífice que después de rezar el Padre Nuestro y bendecir a todos los presentes, se trasladó a la residencia de Sumaré donde pernoctó.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 26 julio 2013 (VIS).-El Santo Padre ha nombrado:

-Reverendo Paul Mattekatt como obispo de Diphu (superficie 15.222; población 1.178.809; católicos 57.165; sacerdotes 55; religiosos 261) en India. El obispo electo nació en 1961 en Kerela (India). Es Licenciado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma y cuenta con un Diploma en “Pastoral Counselling” por el Instituto San Anselmo de Kent (Inglaterra). Fue ordenado sacerdote en 1988 y en su ministerio pastoral ha sido vicario parroquial en la Sagrada Familia de Japralango, ecónomo diocesano y director de la Oficina de Trabajo Social; vicario parroquial de la parroquia Christ Iyoti en Dokmoka y párroco de la Sagrada Familia en Japrajan. También presidente de la Confraternidad Sacerdotal de la diócesis de Diphu.

-Reverendo Kishore Kumar Kujur como obispo de Rourkela ( superficie 9.675; población 1.829.999; católicos 238.085; sacerdotes 164; religiosos 555) en India. El obispo electo nació en 1964 en Gaibira (India). Es Licenciado por el Biblicum de Roma y Doctor por el Angelicum de Roma en Sagrada Escritura. Fue ordenado sacerdote en 1993 y en su ministerio pastoral ha sido asistente parroquial en Balangir; profesor de Sagrada Escritura en el Seminario Regional de Orissa; responsable de los seminaristas de la diócesis de Sambalpur; miembro del Colegio de consultores y del Colegio presbiteral.

-Reverendo Nirajan Sual Sing como obispo de Sambalpur (superficie 37.254; población 7.565.323; católicos 42.656; sacerdotes 131; religiosos 400) en India. El obispo electo nació en 1961 en Kottama (India). Tiene un Master en Literatura Inglesa en la Universidad de Berhampur; un Master en Teología en el Vidya Jyoti de Delhi y es Doctor en Teología Sistemática por la Universidad Urbaniana de Roma. Fue ordenado sacerdote en 1991. En su ministerio pastoral ha sido: asistente parroquial en Raikia, Modasoro y Balliguda; docente en el Khristo Jyoti Mohavidyaloyo Regional Theologate de Saason y moderador de los seminaristas de la archidiócesis de Cuttack-Bhubaneswar; animador del apostolado laico de Village Adoption and Tution y de Dialogue and Ecumenism. Sucede al obispo Lukas Kerketta, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

-Monseñor Eugenio Scarpellini, hasta ahora auxiliar en la misma sede, como obispo de El Alto (superficie 23.000; población 1.342.000; católicos 1.007.000; sacerdotes 64; religiosos 80; diáconos permanentes 38) en Bolivia.

AVISO

Ciudad del Vaticano, 26 julio 2013 (VIS).- Mañana, sábado 27 de julio y pasado mañana, domingo 28 de julio el VIS transmitirá su boletín habitual con motivo del viaje apostólico del Papa Francisco a Brasil.

jueves, 25 de julio de 2013

FRANCISCO EN APARECIDA: TRANSMITIR A LOS JÓVENES LOS VALORES QUE LES HAGAN ARTÍFICES DE UN MUNDO MAS JUSTO, SOLIDARIO Y FRATERNO

Ciudad del Vaticano, 25 de julio 2013(VIS).-El santuario de la Virgen de Aparecida, patrona de Brasil, fue ayer el escenario de la primera misa pública celebrada por el Papa Francisco en el continente americano. El pontífice quiso incluir la visita a este lugar, muy importante para los brasileños y para los católicos del continente, en el programa de su viaje con ocasión de la JMJ.

La historia de la Virgen de Aparecida se remonta al 1717 cuando después de varios intentos infructuosos de pesca en el río Paraiba, unos pescadores echaron de nuevo las redes y encontraron una estatua de la Virgen sin cabeza, las arrojaron otra vez y salió a la luz la cabeza. Al tercer intento, las redes estaban llenas de pescado. La estatua, a la que se atribuyó la pesca “milagrosa”, permaneció durante 15 años en casa de uno de los pescadores y los vecinos iban allí para rezar el rosario. Las gracias obtenidas hacen que la devoción a la Aparecida se difunda progresivamente por varias regiones de Brasil; así en 1734 se construye una capilla y en 1834 comienza la construcción de la basílica antigua. La Virgen es coronada en 1904 y en 1929 el papa Pío XI proclama a la Aparecida “Reina y patrona de Brasil”. Los obispos y los misioneros redentoristas ponen en marcha en 1955 la construcción de la basílica actual que fue bendecida, todavía en fase de edificación, por el beato Juan Pablo II durante su viaje apostólico a Brasil en 1980.Los fieles que la visitan cada año rondan los siete millones. El 13 de mayo de 2007 el papa Benedicto XVI inauguraba en Aparecida los trabajos de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que estableció las líneas pastorales para el continente en los años futuros.

El Papa Francisco llegó al santuario a las 10,00 (hora local, las 15,00 hora de Roma) donde fue acogido por el rector y tras saludarlo fue a la Sala de los Doce Apóstoles para rezar unos minutos ante la imagen de la Aparecida. La Santa Misa -en la que participaron solamente los obispos de la provincia,ya que los prelados de la JMJ se ocupan de la catequesis en Río de Janeiro- comenzó a las 10.30.

El Santo Padre empezó su homilía recordando que si al día siguiente de su elección como Obispo de Roma fue a la basílica de Santa María la Mayor en Roma para encomendar a la Virgen su ministerio, esta vez había venido a Aparecida para “pedir a María, nuestra Madre, el éxito de la Jornada Mundial de la Juventud y poner a sus pies la vida del pueblo latinoamericano”. Después, se refirió a la V Conferencia General del CELAM, en la que participó, diciendo que allí había ocurrido “algo muy hermoso... ver cómo los obispos —que trabajaban sobre el tema del encuentro con Cristo, el discipulado y la misión— se sentían alentados, acompañados y en cierto sentido inspirados por los miles de peregrinos que acudían cada día a confiar su vida a la Virgen: aquella Conferencia ha sido un gran momento de Iglesia. Y, en efecto, puede decirse que el Documento de Aparecida nació precisamente de esta urdimbre entre el trabajo de los Pastores y la fe sencilla de los peregrinos, bajo la protección materna de María. La Iglesia, cuando busca a Cristo, llama siempre a la casa de la Madre y le pide: “Muéstranos a Jesús”. De ella se aprende el verdadero discipulado. He aquí por qué la Iglesia va en misión siguiendo siempre la estela de María”.

Hoy, en vista de la Jornada Mundial de la Juventud que me ha traído a Brasil -prosiguió- también yo vengo a llamar a la puerta de la casa de María —que amó a Jesús y lo educó— para que nos ayude a todos nosotros, Pastores del Pueblo de Dios, padres y educadores, a transmitir a nuestros jóvenes los valores que los hagan artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno. Para ello, quisiera señalar tres sencillas actitudes: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría”.

Para explicar la primera de esas actitudes, “Mantener la esperanza”, el Papa habló de la segunda lectura de la Misa de hoy que presenta una escena dramática: una mujer —figura de María y de la Iglesia— es perseguida por un dragón —el diablo— que quiere devorar a su hijo. “Pero la escena - subrayó- no es de muerte sino de vida, porque Dios interviene y pone a salvo al niño. Cuántas dificultades hay en la vida de cada uno, en nuestra gente, nuestras comunidades. Pero, por más grandes que parezcan, Dios nunca deja que nos hundamos. Ante el desaliento que podría haber en la vida, en quien trabaja en la evangelización o en aquellos que se esfuerzan por vivir la fe como padres y madres de familia, quisiera decirles con fuerza: Tengan siempre en el corazón esta certeza: Dios camina a su lado, en ningún momento los abandona. Nunca perdamos la esperanza. Jamás la apaguemos en nuestro corazón. El “dragón” el mal, existe en nuestra historia, pero no es el más fuerte. El más fuerte es Dios, y Dios es nuestra esperanza”.

Es cierto que hoy en día, todos un poco, y también nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el éxito, el poder, el placer. Con frecuencia se abre camino en el corazón de muchos una sensación de soledad y vacío, y lleva a la búsqueda de compensaciones, de estos ídolos pasajeros. Queridos hermanos y hermanas, seamos luces de esperanza. Tengamos una visión positiva de la realidad. Demos aliento a la generosidad que caracteriza a los jóvenes, ayudémoslos a ser protagonistas de la construcción de un mundo mejor: son un motor poderoso para la Iglesia y para la sociedad. Ellos no sólo necesitan cosas. Necesitan sobre todo que se les propongan esos valores inmateriales que son el corazón espiritual de un pueblo, la memoria de un pueblo. Casi los podemos leer en este santuario, que es parte de la memoria de Brasil: espiritualidad, generosidad, solidaridad, perseverancia, fraternidad, alegría; son valores que encuentran sus raíces más profundas en la fe cristiana”.

Hablando después de la segunda actitud: Dejarse sorprender por Dios, el Pontífice dijo: “Quien es hombre, mujer de esperanza —la gran esperanza que nos da la fe— sabe que Dios actúa y nos sorprende también en medio de las dificultades. Y la historia de este santuario es un ejemplo: tres pescadores, tras una jornada baldía, sin lograr pesca en las aguas del Río Paraíba, encuentran algo inesperado: una imagen de Nuestra Señora de la Concepción. ¿Quién podría haber imaginado que el lugar de una pesca infructuosa se convertiría en el lugar donde todos los brasileños pueden sentirse hijos de la misma Madre? Dios nunca deja de sorprender, como con el vino nuevo del Evangelio que acabamos de escuchar. Dios guarda lo mejor para nosotros. Pero pide que nos dejemos sorprender por su amor, que acojamos sus sorpresas. Confiemos en Dios. Alejados de él, el vino de la alegría, el vino de la esperanza, se agota. Si nos acercamos a él, si permanecemos con él, lo que parece agua fría, lo que es dificultad, lo que es pecado, se transforma en vino nuevo de amistad con él”.

Y por último: Vivir con alegría. “Si caminamos en la esperanza, dejándonos sorprender por el vino nuevo que nos ofrece Jesús, ya hay alegría en nuestro corazón y no podemos dejar de ser testigos de esta alegría. El cristiano es alegre, nunca triste. Dios nos acompaña. Tenemos una Madre que intercede siempre por la vida de sus hijos... Jesús nos ha mostrado que el rostro de Dios es el de un Padre que nos ama. El pecado y la muerte han sido vencidos. El cristiano no puede ser pesimista. No tiene el aspecto de quien parece estar de luto perpetuo. Si estamos verdaderamente enamorados de Cristo y sentimos cuánto nos ama, nuestro corazón se “inflamará” de tanta alegría que contagiará a cuantos viven a nuestro alrededor”.

Hemos venido a llamar a la puerta de la casa de María -concluyó Francisco- Ella nos ha abierto, nos ha hecho entrar y nos muestra a su Hijo. Ahora ella nos pide: “Hagan todo lo que él les diga” . Sí, Madre, nos comprometemos a hacer lo que Jesús nos diga. Y lo haremos con esperanza, confiados en las sorpresas de Dios y llenos de alegría”.

Finalizada la Misa el Papa se asomó al balcón del santuario para bendecir a los presentes y saludar a los miles de fieles y peregrinos que no habían podido entrar y que bajo la lluvia siguieron la ceremonia, e improvisó en español unas palabras, prometiendo al final que regresaría a Aparecida para el 300 aniversario del hallazgo de la imagen de María.

Irmãos e Irmãs … Irmãos e Irmãs, eu não falo brasileiro (Hermanos y hermanas, no hablo brasileño n.d.r) Perdón, voy hablar en español .Obrigado (Muchas gracias n.d.r) por estar aquí. Muchas gracias de corazón, con todo mi corazón y le pido a la Virgen, nuestra Señora de Aparecida, que los bendiga, que bendiga a sus familias, que bendiga a sus hijos, que bendiga a sus padres, que bendiga a toda la Patria. A ver, ahora me voy a dar cuenta si me entienden. Les hago una pregunta: ¿Una madre se olvida de sus hijos? Ella no se olvida de nosotros, Ella nos quiere y nos cuida. Ahora le vamos a pedir la bendición. La bendición de Dios Todopoderoso. El Padre y el Hijo y el Espíritu Santo desciendan sobre ustedes. Permanentemente. Les pido un favor, recen por mí, recen por mí, necesito. Que Dios los bendiga. Que nuestra Señora de Aparecida los cuide. Y hasta 2017 que voy a volver”.

Después, el Papa recorrió en papamóvil los tres kilómetros que lo separaban del Seminario Misionero del Bom Jesús para almorzar con los obispos de la provincia y los seminaristas. A su llegada Francisco bendijo una imagen de Frei Galvao (San Antonio de Santana Galvao, canonizado por Benedicto XVI en San Pablo durante el viaje apostólico de 2007) que se colocará en el santuario dedicado al santo en la ciudad de Guaratinguetá. Acabado el almuerzo el pontífice regresó a Rio de Janeiro para visitar el hospital San Francisco de Asís.


TENDER LA MANO AL QUE HA CAIDO EN EL ABISMO Y DECIRLE: PUEDES LEVANTARTE

Ciudad del Vaticano, 25 de julio 2013 (VIS).- A las 18.30, hora local,del miércoles, 24 de julio el Papa llegó al hospital São Francisco de Assis de la Providencia. Se trata de un centro dedicado a la recuperación de jóvenes drogadictos y alcohólicos y a la asistencia médico-quirúrgica gratuita para los indigentes. El hospital, que cuenta con 500 plazas, está dirigido por la Asociación que lleva el mismo nombre, y fue fundado en 1985 por Fray Francisco. Nada más llegar, el Papa, que fue recibido por el director de la Asociación y por el secretario de Estado para la salud, se dirigió directamente a la capilla donde fue acogido con cantos, oraciones, saludos y los profundos testimonios de dos pacientes del hospital.

"Dios ha querido que, después del Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, mis pasos se encaminaran hacia un santuario particular del sufrimiento humano, como es el Hospital San Francisco de Asís -dijo el Papa mencionando la conversión del santo-... El joven Francisco abandona las riquezas y comodidades del mundo para hacerse pobre entre los pobres; se da cuenta de que la verdadera riqueza y lo que da la auténtica alegría no son las cosas, el tener, los ídolos del mundo, sino el seguir a Cristo y servir a los demás".

En su discurso, el Santo Padre recordó cómo todos tenemos que aprender a abrazar al necesitado como San Francisco. "Hay muchas situaciones en Brasil, en el mundo, que necesitan atención, cuidado, amor, como la lucha contra la dependencia química -dijo-. Sin embargo, lo que prevalece con frecuencia en nuestra sociedad es el egoísmo. ¡Cuántos "mercaderes de muerte" que siguen la lógica del poder y el dinero a toda costa! La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad. No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química. Es preciso afrontar los problemas que están a la base de su uso, promoviendo una mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro. Todos tenemos necesidad de mirar al otro con los ojos de amor de Cristo, aprender a abrazar a aquellos que están en necesidad, para expresar cercanía, afecto, amor".

El Papa pidió tender la mano "a quien se encuentra en dificultad, al que ha caído en el abismo de la dependencia, tal vez sin saber cómo, y decirle: "Puedes levantarte, puedes remontar; te costará, pero puedes conseguirlo si de verdad lo quieres...Tú eres el protagonista de la subida, ésta es la condición indispensable. Encontrarás la mano tendida de quien te quiere ayudar, pero nadie puede subir por ti". Pero nunca están solos. La Iglesia y muchas personas están con ustedes. Miren con confianza hacia delante, su travesía es larga y fatigosa, pero miren adelante, hay "un futuro cierto, que se sitúa en una perspectiva diversa de las propuestas ilusorias de los ídolos del mundo, pero que da un impulso y una fuerza nueva para vivir cada día".

Francisco dijo a los presentes que "no se dejen robar la esperanza... no robemos la esperanza, más aún, hagámonos todos portadores de esperanza" y continuó "la gente pasa, mira y no se para, continúa indiferente el camino: no es asunto suyo... creo que aquí, en este hospital, se hace concreta la parábola del Buen Samaritano. Aquí no existe indiferencia, sino atención, no hay desinterés, sino amor".

Al final el Papa dio las gracias a todo el personal del servicio médico y auxiliar recordándoles que "su servicio es valioso, háganlo siempre con amor; es un servicio que se hace a Cristo, presente en el prójimo: "Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo" nos dice Jesús".

Asimismo dirigiéndose "a todos los que luchan contra la dependencia química y a los familiares que tienen un cometido no siempre fácil" dijo: "la Iglesia no es ajena a sus fatigas, sino que los acompaña con afecto. El Señor está cerca de ustedes y los toma de la mano. Vuelvan los ojos a él en los momentos más duros y les dará consuelo y esperanza. Y confíen también en el amor materno de María, su Madre...Donde hay una cruz que llevar, allí está siempre ella, nuestra Madre, a nuestro lado".

Al terminar la visita el Santo Padre dirigió unas palabras a los jóvenes italianos que desde Maracanazinho le siguieron en directo. El Papa les animó a fiarse de Cristo, escucharlo y seguir sus huellas. "Él no nos abandona nunca -dijo- ni siquiera en los momentos más oscuros de la vida. Él es nuestra esperanza. Mañana en Copacabana tendremos la oportunidad de profundizar en esta verdad, para hacer luminosa la vida. Hasta mañana".

EL PAPA REZA POR LAS VÍCTIMAS DEL ACCIDENTE DE COMPOSTELA

Ciudad del Vaticano, 25 julio 2013 (VIS).- El Papa Francisco ha enviado un telegrama a monseñor Julián Barrio Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela (España) en el que manifiesta su dolor por los 78 muertos y más de 140 heridos por el descarrilamiento de un tren, a última hora de la tarde de ayer en la estación de esa ciudad. Publicamos a continuación el texto:

Al ser informado del grave accidente ferroviario ocurrido cerca de Santiago de Compostela, que ha provocado numerosas víctimas y cuantiosos heridos, profundamente apenado, he elevado una ferviente plegaria al señor por todos los fallecidos y damnificados en este trágico suceso. Con sentimientos de intenso dolor, ruego a vuestra excelencia que tenga la bondad de hacer llegar a cuantos han sufrido esta desgracia y a sus familiares mi cercanía espiritual, mi fraterno afecto y mi emocionada solidaridad, asegurándoles al mismo tiempo que ofrezco sufragios por los difuntos y oraciones por todos los que se encuentran maltrechos en estos momentos de aflicción, pidiendo a Dios su pronta y total recuperación”.

En este día, en el que la Iglesia se encomienda a la intercesión del Apóstol Santiago, celestial patrono de España y testigo de Cristo resucitado, junto con mis expresiones de aliento para todos los hijos de esas nobles tierras, imparto de corazón una particular bendición apostólica, portadora de la esperanza que viene de la fe y del consuelo que ofrece el auténtico amor.”
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