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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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domingo, 24 de marzo de 2013

EL SANTO PADRE FRANCISCO PIDE UN CORAZÓN ENTUSIASTA PARA SEGUIR A CRISTO


Ciudad del Vaticano, 24 marzo 2013 (VIS).- El Papa Francisco ha presidido esta mañana la celebración del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro. Lo ha hecho con llamativo recogimiento y con una determinación firme y concreta: la de comprometer a todos, y más en concreto a los jóvenes, en una tarea: ¡Los jóvenes deben decir al mundo: es bueno ir con Jesús! ¡es bueno andar con Jesús! ¡es bueno el mensaje de Jesús...es bueno salir de sí mismos, ir a la periferia del mundo y de la existencia para llevar a Jesús! Tres palabras: alegría, cruz, jóvenes". En San Pedro, hoy, más de doscientas cincuenta mil personas escuchaban sus palabras, desde la Basílica hasta el Tíber.

Éste ha sido su primer acto litúrgico multitudinario -después de la misa del inicio de su Pontificado-; una de las celebraciones litúrgicas más importantes de la Iglesia Católica con las que se inicia el triduo pascual, de la Pasión y la Resurrección de Jesucristo. Y todos los aspectos que conforman esta ceremonia estaban pensados para reflejar el profundo sentido de la Semana de Pasión que se avecina. Un año más -la costumbre empezó hace 13 años- los olivos han sido traídos de la región italiana de Puglia, y los floristas que han decorado la Plaza con flores y plantas mediterráneas también provienen de esta zona conocida por su especial carácter acogedor.

Este año, el diseño que rodeaba al altar reflejaba la geografía de los cinco continentes, dibujados con cinco tierras de diferentes tonalidades, y adornos florales en cuyas composiciones se han mezclado 60.000 ramos de olivo, con variedades tan diversas como tallos y hojas de melocotoneros, tomillo, mirto, helechos, fresa, retama, liliácea, alhelí, flámula. Bajo las inmensas esculturas de San Pedro y San Pablo, en el centro de la Plaza, dos olivos seculares, que tras la misa se plantarán en los Jardines del Vaticano.

La celebración comenzaba a las 9.30 de la mañana con la procesión de las palmas, en la que han participado 620 personas (entre otros: cardenales,obispos, sacerdotes, diáconos, jóvenes y seglares, mujeres y hombres). Unas 2000 palmas traídas de San Remo y Bordighera, como ocurre ya desde hace cinco siglos.

En el momento en que la multitud cantaba el "Hossanna", el Papa ha entrado en la plaza de San Pedro en papamovil descubierto. Llevaba una de las palmas de Remo, de tres metros, elaborada artesanalmente cruzando tres hojas de palma blanca, con lo que se busca simbolizar a la Santísima Trinidad.

Antes, a través de los altavoces, se recordaba a todos los congregados la necesidad del recogimiento y la piedad para seguir el acto eucarístico, y se señalaba la inoportunidad de usar, en ciertos momentos, pancartas y banderas (muchas de ellas argentinas), así como los gritos de vítores al Papa Francisco.

La respuesta del pueblo fue incontestable. En la plaza, la vía de la Conciliazione, y las calles adyacentes más de 250.000 personas participaban en la ceremonia. Celebrando con el Santo Padre, que vestía ornamentos rojos y llevaba el báculo, han estado dos cardenales: el vicario del Papa para la diócesis de Roma, Agostino Vallini, y el presidente del pontificio consejo para los Laicos, Stanislaw Rylko; y dos monseñores: Josef Clemens, secretario del pontificio consejo para los Laicos, y monseñor Filippo Iannone, vicegerente de la diócesis de Roma.

El evangelio, la lectura completa del relato de la Pasión, proclamado por tres diáconos, fue seguida en un llamativo silencio. El clima de piedad fue especialmente intenso en el momento en el que se recuerda la muerte de Cristo, un largo minuto que el Papa ha rezado de rodillas con gran recogimiento.

Y comienza la homilía del Papa Francisco. De pie, en el atril, en italiano. Con el anillo del Pescador en su mano derecha. Una homilía que el Papa Francisco ha pronunciado con gestos vivos, enfatizando, ayudándose de los cuatro folios que tenía delante, pero sobre todo ayudándose de sus brazos, sus posturas, sus silencios, con la mirada puesta en la Plaza, de derecha a izquierda y viceversa; de adelante atrás y viceversa. Y con sus breves y muy personales improvisaciones, como cuando ha aclarado que "hay jóvenes de 70 y 80 años, eh!" o cuando, hablando de pobreza ha recordado una frase que decía su abuela: "el sudario no tiene bolsillos... hay que estar desprendido".

Partiendo del evangelio del día, la entrada de Cristo en Jerusalén montado en un borrico y la aclamación del pueblo a su paso, tres son las palabras sobre las que el Papa Francisco ha construido su homilía: alegría, cruz y juventud. "Es una bella escena, llena de luz, de alegría, de fiesta (…) También nosotros la hemos repetido. Hemos agitado nuestras palmas, nuestros ramos de olivo, y hemos cantado: "Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel", ha descrito el Santo Padre.

Bajo esa premisa, el Papa Francisco ha lanzado su primer consejo: "No seáis nunca hombres, mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; de saber que, con él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables..., y ¡hay tantos! Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar en este mundo nuestro. Llevemos a todos la alegría de la fe".

Y con la alegría, la cruz. Porque el Papa Francisco ha querido que aquellos que le escuchaban pusieran su mirada en qué tipo de rey es Jesús (montado en un pollino, y que entra para subir al Calvario), y sobre quienes son las personas que le acogen, gente humilde, sencilla. "La cruz de Cristo, abrazada con amor, no conduce a la tristeza, sino a la alegría."

Los jóvenes ha sido la tercera referencia del Romano Pontífice, recordando que desde hace 28 años, el Domingo de Ramos es la Jornada de la Juventud. A ellos, a los que el Papa había visto minutos antes participar en la procesión ha dicho, "os imagino haciendo fiesta en torno a Jesús", Francisco ha recordado que "tenéis una parte importante en la celebración de la fe. Nos traéis la alegría de la fe y nos decís que tenemos que vivir la fe con un corazón joven, siempre, incluso a los setenta, ochenta años. Con Cristo el corazón nunca envejece. Pero todos sabemos, y vosotros lo sabéis bien, que el Rey a quien seguimos y nos acompaña es un Rey muy especial: es un Rey que ama hasta la cruz y que nos enseña a servir, a amar. Y vosotros no os avergonzáis de su cruz". Palabras éstas que han recibido -a pesar de los avisos en contra-, un aplauso por parte de jóvenes y menos jóvenes.

En este sentido, el Papa ha recordado las Jornadas de la Juventud iniciadas en el pontificado de Juan Pablo II y les ha dicho a los jóvenes "vosotros Lleváis la cruz peregrina a través de todos los continentes, por las vías del mundo. La lleváis respondiendo a la invitación de Jesús: «Id y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19), que es el tema de la Jornada Mundial de la Juventud de este año", y a continuación Francisco ha añadido "también yo me pongo en camino con vosotros, sobre las huellas del beato Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ahora estamos ya cerca de la próxima etapa de esta gran peregrinación de la cruz. Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Os doy cita en aquella gran ciudad de Brasil. Preparaos bien, sobre todo espiritualmente en vuestras comunidades".

Para remarcar esta invitación, el Papa ha improvisado y  a los jóvenes congregados ante él, les ha repetido con fuerte voz: "¡Los jóvenes deben decir al mundo: es bueno ir con Jesús! ¡es bueno andar con Jesús! ¡es bueno el mensaje de Jesús! ¡es bueno salir de sí mismos, ir a la periferia del mundo y de la existencia para llevar a Jesús! Tres palabras: alegría, cruz, jóvenes".

El Santo Padre ha concluido la homilía acudiendo a la Virgen: "Ella nos enseña el gozo del encuentro con Cristo, el amor con el que debemos mirarlo al pie de la cruz, el entusiasmo del corazón joven con el que hemos de seguirlo en esta Semana Santa y durante toda nuestra vida". Tras la homilía, ha seguido la misa hasta llegar a la comunión, repartida sólo por diáconos.

Pero todo no ha terminado ahí. Francisco, en papamovil descubierto, ha vuelto a hacer un largo recorrido por la Plaza de San Pedro. Y de nuevo, ha sonreído a todos, ha acariciado y besado a los bebés y niños que le han acercado, ha provocado breves conversaciones con los que estaban a su paso, ha gesticulado con unos y otros y no ha dejado de impartir su bendición. 

PAPA FRANCISCO: "DEBÉIS DECIR AL MUNDO QUE ES BUENO SEGUIR A CRISTO"


Ciudad del Vaticano, 24 marzo 2013 (VIS).- Publicamos a continuación el texto completo de la homilía del Papa Francisco durante la Misa del domingo de Ramos con la que abrió los ritos de Semana Santa. El Santo Padre se refirió a la Jornada de la Juventud, que se celebra hoy en toda la Iglesia, invitó a los jóvenes a prepararse para la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, y pidió a todos vivir la fe "con un corazón joven". "Debéis decir al mundo que es bueno seguir a Cristo", afirmó el pontífice.

"Jesús entra en Jerusalén. La muchedumbre de los discípulos lo acompañan festivamente, se extienden los mantos ante él, se habla de los prodigios que ha hecho, se eleva un grito de alabanza: «¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto» (Lc 19,38).

Gentío, fiesta, alabanza, bendición, paz. Se respira un clima de alegría. Jesús ha despertado en el corazón tantas esperanzas, sobre todo entre la gente humilde, simple, pobre, olvidada, esa que no cuenta a los ojos del mundo. Él ha sabido comprender las miserias humanas, ha mostrado el rostro de misericordia de Dios, se ha inclinado para curar el cuerpo y el alma.

Este es Jesús. Este es su corazón que nos mira a todos, que mira nuestras enfermedades, nuestros pecados. Es grande el amor de Jesús. Y así entra en Jerusalén con este amor, y nos mira a todos. Es una bella escena, llena de luz -la luz del amor de Jesús, el de su corazón-, de alegría, de fiesta.

Al comienzo de la Misa, también nosotros la hemos repetido. Hemos agitado nuestras palmas. También nosotros hemos acogido al Señor; también nosotros hemos expresado la alegría de acompañarlo, de saber que nos es cercano, presente en nosotros y en medio de nosotros como un amigo, como un hermano, también como rey, es decir, como faro luminoso de nuestra vida. Jesús es Dios, pero se ha abajado a caminar con nosotros. Es nuestro amigo, nuestro hermano. Aquí nos ilumina en el camino. Y así hoy lo hemos acogido. Y esta es la primera palabra que quería deciros: alegría.

No seáis nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino que nace de haber encontrado a una persona, Jesús, que está en medio de nosotros, nace de saber que, con él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables..., y ¡hay tantos!

Y en este momento viene el enemigo, viene el diablo, tantas veces disfrazado de ángel, y de modo insidioso nos dice su palabra. ¡No lo escuchéis! ¡Sigamos a Jesús! Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar en este mundo nuestro. Y por favor, ¡no os dejéis robar la esperanza! ¡No dejéis que os roben la esperanza! La que nos da Jesús.

Segunda palabra. ¿Por qué Jesús entra en Jerusalén? O, tal vez mejor, ¿cómo entra Jesús en Jerusalén? La multitud lo aclama como rey. Y él no se opone, no la hace callar (cf. Lc 19,39-40). Pero, ¿qué tipo de rey es Jesús? Mirémoslo: montado en un pollino, no tiene una corte que lo sigue, no está rodeado por un ejército, símbolo de fuerza. Quien lo acoge es gente humilde, sencilla, que tiene el buen sentido de ver en Jesús algo más; tiene el sentido de la fe, que dice: éste es el Salvador. Jesús no entra en la Ciudad Santa para recibir los honores reservados a los reyes de la tierra, a quien tiene poder, a quien domina; entra para ser azotado, insultado y ultrajado, como anuncia Isaías en la Primera Lectura (cf. Is 50,6); entra para recibir una corona de espinas, una caña, un manto de púrpura: su realeza será objeto de burla; entra para subir al Calvario cargando un madero. Y, entonces, he aquí la segunda palabra: cruz. Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz.

Y es precisamente aquí donde resplandece su ser rey según Dios: su trono regio es el madero de la cruz. Pienso en lo que Benedicto XVI decía los cardenales: "Sois príncipes, pero de un rey crucificado. Ése es el trono de Jesús. Jesús toma sobre sí...¿por qué la Cruz? Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, el de todos nosotros, y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios. Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero, que luego nadie puede llevarse consigo, debe dejarlo. Mi abuela nos decía cuando éramos niños: el sudario no tiene bolsillos. Amor al dinero, poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación.

Y también -cada uno de nosotros lo sabe y lo conoce- nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación. Y Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección. Este es el bien que Jesús nos hace a todos sobre el trono de la Cruz. La cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados y de hace un poquito lo que Él hizo el día de su muerte.

Hoy están en esta plaza tantos jóvenes: desde hace 28 años, el Domingo de Ramos es la Jornada de la Juventud. Y esta es la tercera palabra: jóvenes. Queridos jóvenes, os he visto en la procesión, cuando entrabais; os imagino haciendo fiesta en torno a Jesús, agitando ramos de olivo; os imagino mientras aclamáis su nombre y expresáis la alegría de estar con él. Vosotros tenéis una parte importante en la celebración de la fe. Nos traéis la alegría de la fe y nos decís que tenemos que vivir la fe con un corazón joven, siempre, un corazón joven, incluso a los setenta, ochenta años. ¡Corazón joven!

Con Cristo el corazón nunca envejece. Pero todos sabemos, y vosotros lo sabéis bien, que el Rey a quien seguimos y nos acompaña es un Rey muy especial: es un Rey que ama hasta la cruz y que nos enseña a servir, a amar. Y vosotros no os avergonzáis de su cruz. Más aún, la abrazáis porque habéis comprendido que la verdadera alegría está en el don de sí mismo, en el don de sí, en salir de sí mismos y que con el amor de Dios Él ha triunfado sobre el mal precisamente con el amor.

Lleváis la cruz peregrina a través de todos los continentes, por las vías del mundo. La lleváis respondiendo a la invitación de Jesús: «Id y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19), que es el tema de la Jornada Mundial de la Juventud de este año. La lleváis para decir a todos que, en la cruz, Jesús ha derribado el muro de la enemistad, que separa a los hombres y a los pueblos, y ha traído la reconciliación y la paz.

Queridos amigos, también yo me pongo en camino con vosotros, desde hoy, sobre las huellas del beato Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ahora estamos ya cerca de la próxima etapa de esta gran peregrinación de la cruz. Miro con alegría al próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Os doy cita en aquella gran ciudad de Brasil. Preparaos bien, sobre todo espiritualmente en vuestras comunidades, para que este encuentro sea un signo de fe para el mundo entero ¡Los jóvenes deben decir al mundo: es bueno ir con Jesús! ¡es bueno andar con Jesús! ¡es bueno el mensaje de Jesús!...¡es bueno salir de sí mismos, ir a la periferia del mundo y de la existencia para llevar a Jesús! Tres palabras: alegría, cruz, jóvenes.

Pidamos la intercesión de la Virgen María. Ella nos enseña el gozo del encuentro con Cristo, el amor con el que debemos mirarlo al pie de la cruz, el entusiasmo del corazón joven con el que hemos de seguirlo en esta Semana Santa y durante toda nuestra vida. Así sea."

ÁNGELUS: EL PAPA DESEA A LOS JÓVENES BUEN CAMINO A LA JMJ


Ciudad del Vaticano, 24 marzo 2013 (VIS).- Finalizada la Misa del domingo de Ramos, el Santo Padre rezó el ángelus con los más 250.000 fieles que asistían a la celebración.

"Queridos hermanos y hermanas. Al terminar esta celebración, invoquemos la intercesión de la Virgen María para que nos acompañe durante la Semana Santa. Que ella, que siguió con fe a su Hijo hasta el Calvario, nos ayude a caminar tras él, llevando con serenidad y amor su cruz, para llegar a la alegría de la Pascua. Que la Virgen Dolorosa ampare especialmente a quien está viviendo situaciones particularmente difíciles, recordando en especial a los afectados por la tuberculosis, pues hoy se celebra el Día mundial contra esta enfermedad. Os encomiendo a María, ante todo a vosotros, queridos jóvenes, y vuestro itinerario hacia Río de Janeiro."

"En julio, ¡a Río! ¡Preparad espiritualmente el corazón!"

Al final, el Papa deseó a todos los jóvenes en diversas lenguas un buen camino hacia Río.

sábado, 23 de marzo de 2013

PADRE LOMBARDI: "EL ENCUENTRO HA SIDO UN MOMENTO DE PROFUNDA COMUNION ENTRE LOS DOS"




Ciudad del Vaticano, 23 marzo 2013 (VIS).- El Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Padre Federico Lombardi S.I, ha calificado de "un momento de profunda comunión" el encuentro que esta mañana han mantenido en Castel Gandolfo el Papa Francisco y el Obispo emérito de Roma Benedicto XVI.

Según ha informado Lombardi, el Papa emérito Benedicto XVI ha querido acercarse en coche hasta el mismo lugar donde ha aterrizado el helicoptero que trasladaba al Papa Francisco, y nada más descender el Santo Padre, los dos se han dado un fuerte abrazo.

El Papa Francisco iba acompañado en el helicoptero por el Sustituto de Estado, monseñor Becciu; por monseñor Sapienza, y por monseñor Alfred Xuereb. Por otra parte, en el helipuerto de Castel Gandolfo, acompañaban a Benedicto XVI, el obispo de Albano, Marcello Semeraro, y el director de la Villa Pontificia de Castel Gandolfo, Saverino Petrillo.

El Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha señalado también que, en el coche utilizado para el trasporte desde el helipuerto hasta el Palacio Pontificio de la pequeña villa, el Papa Francisco ha ocupado el asiento de la parte trasera, a la derecha (el lugar propio del Papa), mientras que el Papa emérito se ha sentado en el asiento de la izquierda, también en la parte trasera. En el mismo coche iba monseñor Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia.

Al llegar a los apartamentos pontificios de Castel Gandolfo, según ha explicado Lombardi, lo primero que han hecho ha sido ir a la capilla. Allí, el Papa emérito Benedicto XVI ha ofrecido el puesto de honor al Papa Francisco, pero éste le ha dicho: "Somos hermanos", y el Santo Padre ha querido que los dos estuvieran arrodillados en el mismo reclinatorio, donde han estado unos minutos rezando.

El momento en que los dos están rezando en la capilla, son las imágenes oficiales que el Vaticano ha facilitado a las televisiones del mundo. Por su parte, el VIS reproducirá las fotografias, también oficiales, que reproducen el encuentro (en la pagina www.visnews.org).

La reunión, que ha sido en la Biblioteca donde el Papa recibe habitualmente a los huéspedes de honor que se invita a esta residencia estival, ha durando cerca de 45 minutos, ha destacado el Padre Lombardi.

Según ha indicado también el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Papa Francisco ha regalado a Benedicto XVI un icono de la Virgen.

Respecto a cómo iban vestidos, Benedicto XVI llevaba sotana blanca, sin fajín y sin esclavina, vestimentas que sí que vestía el Papa Francisco, ya que son las usadas por el Romano Pontifice.

En el almuerzo han estado presentes también los dos secretarios, monseñor Georg y monseñor Xuereb, y -según ha adelantado Lombardi-, cuando la comida termine, Benedicto XVI tiene intención de volver a acompañar al Papa Francisco hasta el helicoptero que le vuelva a traer a Roma.

Además de recordar que es el primer encuentro personal que los dos mantienen en su actual condición (aunque han hablado ya en varias ocasiones por teléfono), el Director de Comunicación del Vaticano ha calificado este encuentro de un "profundo y alto nivel de comunión entre ellos" ya que -según señala Lombardi-, Benedicto XVI ha vuelto a manifestar a su sucesor su total obediencia y reverencia, mientras que el Papa Francisco ha vuelto a agradecer a su predecesor el agradecimiento suyo y de toda la Iglesia por el ministerio que ha llevado a cabo durante su pontificado.

EL PAPA FRANCISCO PIDE A LOS JESUITAS QUE, CON UNA VIDA ENTERAMENTE ENTREGADA, SEAN FERMENTO EN EL MUNDO

Ciudad del Vaticano, 23 marzo 2013 (VIS).- Tres días después del comienzo de su Pontificado, el Papa Francisco envió una carta al Padre General de la Compañía de Jesus, Adolfo Nicolás, con la que el Santo Padre responde a la que el Superior General de los Jesuitas le había enviado nada más conocer la noticia de la elección de Jorge Mario Bergoglio, el primer jesuita de la historia de la Compañía que era elegido Papa.

Transcribimos la carta del Romano Pontífice Francisco, fechada el 16 de marzo.

"Querido Padre Nicolás:
"Con sumo gozo, he recibido la amable carta que, con ocasión de mi elección a la Sede de San Pedro, ha tenido a bien enviarme, en nombre propio y de la Compañía de Jesús, y en la que me participa su oración por mi Persona y ministerio apostólico, así como su plena disposición para seguir sirviendo incondicionalmente a la Iglesia y al Vicario de Cristo, según el precepto de San Ignacio de Loyola.
"Le agradezco cordialmente esta muestra de aprecio y cercanía, a la que correspondo complacido, pidiendo al Señor que ilumine y acompañe a todos los Jesuitas, de modo que, fieles al carisma recibido y tras las huellas de los santos de nuestra amada Orden, puedan ser con la acción pastoral, pero sobre todo, con el testimonio de una vida enteramente entregada al servicio de la Iglesia, Esposa de Cristo, fermento evangélico en el mundo, buscando infatigablemente la gloria de Dios y el bien de las almas.
"Con estos sentimientos, ruego a todos los Jesuitas que recen por mí y me encomienden a la amorosa protección de la Virgen María, nuestra Madre del cielo, a la vez que, como prenda de abundantes favores divinos, les imparto con particular afecto la Bendición Apostó­lica, que hago extensiva a todas aquellas personas que cooperan con la Compañía de Jesús en sus actividades, se benefician de sus obras de bien y participan de su espiritualidad.

AUDIENCIA

Ciudad del Vaticano, 23 marzo 2013 (VIS).- El Santo Padre ha recibido esta mañana, en audiencia privada, al Patriarca de los Coptos de Alejandria, su Beatitud Ibrahim Isaac Sidrak.

viernes, 22 de marzo de 2013

EL PAPA AL CUERPO DIPLOMÁTICO: COMO PONTIFICE ESPERO QUE EL DIALOGO NOS LLEVE A “CONSTRUIR PUENTES” ENTRE LOS HOMBRES

Ciudad del Vaticano, 22 marzo 2013 (VIS).-”Por vuestro medio encuentro a vuestros pueblos, y así puedo en cierto modo llegar a cada uno de vuestros conciudadanos, con todas sus alegrías, sus dramas, sus esperanzas, sus deseos”, ha dicho esta mañana el Santo Padre a los representantes del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede durante su encuentro con ellos en la Sala Regia.

En la actualidad son 180 los Estados que mantienen relaciones diplomáticas plenas con la Santa Sede, a los que hay añadir la Unión Europea, la Soberana Orden Militar de Malta y una misión con carácter especial: la Oficina de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), guiada por un director. Las últimas relaciones diplomáticas, a nivel de nunciatura apostólica por parte de la Santa Sede y de embajada, por parte de la República del Sur de Sudán se establecieron el 22 de febrero.

El Papa, hablando en italiano,ha saludado en primer lugar al decano de los diplomáticos, el embajador del Principado de Mónaco Jean-Claude Michel, recordando que las relaciones que tantos países mantienen con la Santa Sede son “verdaderamente una ocasión de bien para la humanidad. Efectivamente, esto es precisamente lo que preocupa a la Santa Sede: el bien de todo hombre en esta tierra. Y precisamente con esta idea comienza el Obispo de Roma su ministerio, sabiendo que puede contar con la amistad y el afecto de los Países que representáis, y con la certeza de que compartís este propósito. Al mismo tiempo, espero que sea también la ocasión para emprender un camino con los pocos Países que todavía no tienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede, algunos de los cuales – se lo agradezco de corazón – han querido estar presentes en la Misa por el inicio de mi ministerio, o enviado mensajes como gesto de cercanía.”

El Santo Padre ha explicado a continuación los motivos por los que eligió su nombre pensando en Francisco de Asís, “una personalidad que es bien conocida más allá de los confines de Italia y de Europa, y también entre quienes no profesan la fe católica”, subrayando que “uno de los primeros es el amor que Francisco tenía por los pobres. ¡Cuántos pobres hay todavía en el mundo! Y ¡cuánto sufrimiento afrontan estas personas! Según el ejemplo de Francisco de Asís, la Iglesia ha tratado siempre de cuidar, proteger en todos los rincones de la Tierra a los que sufren por la indigencia, y creo que en muchos de vuestros Países podéis constatar la generosa obra de aquellos cristianos que se esfuerzan por ayudar a los enfermos, a los huérfanos, a quienes no tienen hogar y a todos los marginados, y que, de este modo, trabajan para construir una sociedad más humana y más justa.”

Pero hay otra pobreza -ha observado-Es la pobreza espiritual de nuestros días, que afecta gravemente también a los Países considerados más ricos. Es lo que mi Predecesor, el querido y venerado Papa Benedicto XVI, llama la “dictadura del relativismo” que deja a cada uno como medida de sí mismo y pone en peligro la convivencia entre los hombres. Llego así a una segunda razón de mi nombre. Francisco de Asís nos dice: Esforzaos en construir la paz. Pero no hay verdadera paz sin verdad. No puede haber verdadera paz si cada uno es la medida de sí mismo, si cada uno puede reclamar siempre y sólo su propio derecho, sin preocuparse al mismo tiempo del bien de los demás, de todos, a partir ya de la naturaleza, que acomuna a todo ser humano en esta tierra”.

Uno de los títulos del Obispo de Roma es “Pontífice”, es decir, el que construye puentes, con Dios y entre los hombres. Quisiera precisamente que el diálogo entre nosotros ayude a construir puentes entre todos los hombres, de modo que cada uno pueda encontrar en el otro no un enemigo, no un contendiente, sino un hermano para acogerlo y abrazarlo. Además, mis propios orígenes me impulsan a trabajar para construir puentes. En efecto, como sabéis, mi familia es de origen italiano; y por eso está siempre vivo en mí este diálogo entre lugares y culturas distantes entre sí, entre un extremo del mundo y el otro, hoy cada vez más cercanos, interdependientes, necesitados de encontrarse y de crear ámbitos reales de auténtica fraternidad”.

Reiterando que en esa tarea es fundamental el papel de la religión, Francisco ha afirmado “No se pueden construir puentes entre los hombres olvidándose de Dios. Pero también es cierto lo contrario: no se pueden vivir auténticas relaciones con Dios ignorando a los demás. Por eso, es importante intensificar el diálogo entre las distintas religiones, creo que en primer lugar con el Islam, y he apreciado mucho la presencia, durante la Misa de inicio de mi ministerio, de tantas autoridades civiles y religiosas del mundo islámico. Y también es importante intensificar la relación con los no creyentes, para que nunca prevalezcan las diferencias que separan y laceran, sino que, no obstante la diversidad, predomine el deseo de construir lazos verdaderos de amistad entre todos los pueblos”.

Los puntos de referencia del camino que el Papa invita a recorrer a los países representados por los diplomáticos son “la lucha contra la pobreza, tanto material como espiritual; edificar la paz y construir puentes.(...) Pero, si no aprendemos a amar cada vez más a nuestra Tierra, es un camino difícil. También en este punto me ayuda pensar en el nombre de Francisco, que enseña un profundo respeto por toda la creación, la salvaguardia de nuestro medio ambiente, que demasiadas veces no lo usamos para el bien, sino que lo explotamos ávidamente, perjudicándonos unos a otros”.

Gracias de nuevo - ha concluido el Pontífice- por todo el trabajo que desarrolláis, junto con la Secretaría de Estado, para edificar la paz y construir puentes de amistad y hermandad. Por vuestro medio, quisiera reiterar mi agradecimiento a vuestros Gobiernos por su participación en las celebraciones con motivo de mi elección, con la esperanza de un trabajo común fructífero. Que el Señor Todopoderoso colme de sus dones a cada uno vosotros, a vuestras familias y a los Pueblos que representáis. Muchas gracias”.

AUDIENCIAS

Ciudad del Vaticano, 22 marzo 2013 (VIS).- El Santo Padre recibió ayer , 21 de marzo, por la tarde al cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.

AVISO

Ciudad del Vaticano, 22 marzo 2013 (VIS).- Informamos a nuestros suscriptores que mañana sábado, 23 y el domingo, 24 de marzo, el VIS transmitirá su boletín habitual con motivo de la visita del Papa Francisco al Pontífice emérito Benedicto XVI en Castel Gandolfo (sábado) y de la misa del Domingo de Ramos.

jueves, 21 de marzo de 2013

FRANCISCO DIRÁ LA MISA DEL JUEVES SANTO EN UN UNA CÁRCEL ROMANA

Ciudad del Vaticano, 21 marzo 2013 (VIS).-El Jueves Santo, el Papa Francisco celebrará la “Misa en la Cena del Señor” en la Institución Penal para Menores de Casal del Marmo y no en la basílica de San Juan de Letrán, como era habitual en estos años.

El 28 de marzo, Jueves Santo, el Santo Padre celebrará por la mañana la Misa del Crisma en la basílica de San Pedro y por la tarde se trasladará a la Institución Penal para Menores de Casal del Marmo para oficiar la Misa en la Cena del Señor a las 17,30. Esta Misa se caracteriza por el anuncio del mandamiento del amor y por el gesto del lavado de los pies. En su ministerio como arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Bergoglio solía celebrarla en una cárcel o en un hospital o bien en un centro para los pobres o los marginados. Con la celebración de Casal del Marmo, el Papa Francisco prosigue con esa costumbre que debe caracterizarse por un contexto de sencillez.

Las otras ceremonias de Semana Santa se desarrollarán, sin embargo, como hasta ahora, según lo establecido por la notificación de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas.

También el Papa Benedicto XVI visitó la institución de Casal del Marmo el 18 de marzo de 2007 para celebrar la misa en la capilla del Padre Misericordioso.

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO POR LA ENTRONIZACIÓN DEL ARZOBISPO DE CANTERBURY

Ciudad del Vaticano, 21 marzo 2013 (VIS).-El Papa Francisco ha enviado un mensaje al Reverendísimo Justin Welby, arzobispo de Canterbury, con motivo de su entronización este jueves en la catedral del mismo nombre en Londres (Reino Unido). Welby es el 105 arzobispo de Canterbury y la cabeza de los fieles anglicanos de todo el mundo.

El ministerio pastoral -escribe Francisco - es un llamamiento a caminar en la fidelidad al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Le aseguro mis oraciones en este momento en que asume sus nuevas responsabilidades, y le pido que rece por mí ahora que he respondido a la nueva llamada que el Señor me ha dirigido.

Espero poder reunirme con usted en un futuro próximo y continuar las buenas relaciones fraternales que nuestros antecesores disfrutaron.”

EL PAPA BENEDICTO XVI FELICITÓ EL 4 DE FEBRERO AL REVERENDISIMO WELBY POR SU ELECCION COMO ARZOBISPO DE CANTERBURY

Ciudad del Vaticano, 21 marzo 2013 (VIS).-Se ha publicado hoy el mensaje que Benedicto XVI escribió el pasado 4 de febrero al Reverendísimo Justin Welby con motivo de su designación como arzobispo de Canterbury.

El Papa escribía que el arzobispo tomaba posesión de su cargo “en un momento en que la fe cristiana está siendo cuestionada en muchas partes del mundo occidental por aquellos que dicen que la religión es un asunto privado, que no puede ofrecer contribución alguna al debate público. Hoy, los ministros del Evangelio tienen que responder a una sordera difusa a la música de la fe, y a un cansancio general que rechaza las exigencias del discipulado. Sin embargo, el hambre de Dios, aunque no reconocido, está siempre presente en nuestra sociedad, y la tarea del predicador, como mensajero de la esperanza, es decir la verdad con amor, difundiendo la luz de Cristo en la oscuridad de la vida de las personas. ¡Que vuestro apostolado produzca una cosecha rica y pueda abrir los ojos y los oídos de muchos al mensaje vivificante del Evangelio!”.

Benedicto XVI concluía deseando al nuevo arzobispo que el Señor le concediera “fuerza y sabiduría para afrontar los retos” y pidiendo que el Espíritu Santo lo guiase “en todo aquello que emprenda en su nombre”.

PAPA FRANCISCO ALMUERZA CON UN GRUPO DE ARGENTINOS: "¡FUE MUY FUERTE! NOS LLAMARON PORQUE QUERÍA QUE COMIÉRAMOS CON ÉL"


Ciudad del Vaticano, 21 marzo 2013 (VIS).- Sonó el móvil, y lo último que podía imaginar Pablo Ordoñe, el fraile argentino Maestro General de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, era que le llamaban de parte del Papa. No se trataba de una ceremonia litúrgica ni de un encuentro de trabajo. Lo que este fraile estaba oyendo era que el nuevo Papa Francisco quería "comer algo" con él; con él y con otros argentinos presentes en Roma.

Los invitados fueron hasta 50, entre ellos más o menos conocidos: el presidente de la Conferencia Episcopal argentina, algún sacerdote, ciertas religiosas, … pero también hombres y mujeres casados, con sus hijos, periodistas,... Y esto era el miércoles, al día siguiente del inicio de su Pontificado. "¡Fue muy fuerte! ... Era demasiado ... Me parecía imposible!", ha comentado Fray Pablo Bernardo Ordoñe en la Radio Vaticana.
Pero era verdad. Fue hacia las 12.30h en uno de los salones adyacentes al Aula Pablo VI del Vaticano. "Un gesto muy paisano -señala este fraile-. Muy de América Latina: Siéntate a la mesa porque alcanza para todos...". Lo hubo, y como dice Pablo, "todo con una gran naturalidad": "el abrazo típico, y el consejo del buen padre, y el canto entre nosotros... porque cantamos el tango... Se trataba también de recuperar nuestras raíces y tradiciones". En este ambiente una canción resonaba de manera especial en la memoria del mercedario argentino. Una canción que él, como otros jóvenes de su tierra, cantaban en su juventud. La letra dice: "un nuevo sol se levanta sobre la nueva civilización que nace hoy; el camino es el amor".

Los invitados también rezaron. "Hemos rezado juntos... Sí, nos ha invitado a rezar mucho y a rezar juntos... Y ha mostrado una gran predilección por la familia y por los niños -añade Pablo Ordoñe-. A mí me ha pedido poner en pie la Orden de la Merced".

Al Maestro General de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, la periodista de Radio Vaticano le hizo una pregunta más: "-¿Cómo es el nuevo Papa?". Pablo Bernardo Ordoñe no necesita pensar mucho la respuesta: "No es un hombre que se queda dando vueltas al problema, sino que es un hombre que sabe adonde va, con quien va, y con que cuenta. Y le hemos dicho que estamos dispuestos a colaborar con él, a sostenerle, a acompañarle. Queremos que todo vaya bien para todos, en toda la Iglesia"

Un almuerzo con el Papa Francisco. Quizá haya más. Pero del primero, el fraile argentino ya tiene su resolución: "Quiero invitar a todos a que se sumen a esto mismo -que no es exclusivo de algunos-, que todos se contagien de este sentimiento que nos vincula a todos, que nos lleva a sentirnos parte de esta comunidad. Contando con todo lo que había -porque gracias a Dios la Iglesia es siempre fecunda-, tenemos que ser capaces de tener esa nueva mirada".

AUDIENCIAS

Ciudad del Vaticano, 21 marzo 2013 (VIS).-El Santo Padre ha recibido esta mañana en audiencia en la Biblioteca de la Segunda “Loggia”.

-Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz en 1980.

-Monseñor Carlos María Nannei.

-Cardenal Paul Josef Cordes, Presidente emérito del Pontificio Consejo “Cor Unum”.

-Su Beatitud Louis Raphaël I Sako, Patriarca de Babilonia de los Caldeos y séquito

En la Domus Sanctae Marthae el Santo Padre ha recibido a Peter Mizengo Kayanza Pinda, Primer Ministro de Tanzania.

miércoles, 20 de marzo de 2013

EL PAPA A LOS DELEGADOS FRATERNALES: VUESTRA PRESENCIA ES UN SIGNO TANGIBLE DE LA COOPERACIÓN PARA EL BIEN COMÚN DE LA HUMANIDAD


Ciudad del Vaticano, 20 marzo 2013 (VIS).-El Papa Francisco ha recibido esta mañana en la Sala Clementina a los “delegados fraternales”, es decir a los enviados de las Iglesias, Comunidades eclesiales y Organismos ecuménicos internacionales, así como a los representantes de las religiones no cristianas, llegados a Roma con motivo del inicio de su ministerio de Obispo de Roma y de sucesor del apóstol Pedro.

En nombre de todos los presentes ha tomado la palabra el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, que ha saludado al Papa recordando la “alta , grave y difícil tarea” que conlleva su ministerio” reiterando, además, la necesidad de las Iglesias de alejarse de la mundanidad y promover la unidad entre los cristianos.

Francisco, que ha acogido las palabras del Patriarca sentado en una butaca, y no en el trono habitualmente dispuesto en la Sala Clementina, ha dado las gracias a Bartolomé I, llamándole “Mi hermano Andrés”, ya que los patriarcas de Constantinopla son considerados los sucesores del apóstol Andrés, el hermano de Simón-Pedro. Después, ha afirmado que gracias a la presencia en la Misa de ayer de todos los representantes de las diversas comunidades se sentía “de forma todavía más fuerte la oración por la unidad entre los creyentes en Cristo y, al mismo tiempo, se podía entrever, de alguna manera, su realización plena que depende del plan de Dios y de nuestra leal colaboración”.

Inicio mi ministerio apostólico - ha proseguido- en este año que mi venerado predecesor, el Papa Benedicto XVI, con intuición verdaderamente inspirada, ha proclamado Año de la Fe para la Iglesia Católica. Con esta iniciativa, que quiero continuar y espero que sirva de estímulo para el camino de fe de todos, quiso conmemorar el cincuenta aniversario del Concilio Vaticano II, proponiendo una especie de peregrinación a lo que es esencial para todo cristiano : la relación personal y transformadora con Jesucristo, Hijo de Dios, muerto y resucitado por nuestra salvación. En el deseo de proclamar a los hombres de nuestro tiempo este tesoro de la fe siempre válido estriba el fulcro del mensaje conciliar”.

Francisco ha recordado a continuación la figura y las palabras de Juan XXIII durante la inauguración del Concilio: “La Iglesia católica estima, por lo tanto, como un deber suyo el trabajar activamente para que se realice el gran misterio de aquella unidad que con ardiente plegaria invocó Jesús al Padre celestial, en la inminencia de su sacrificio.”(...) Sí, queridos hermanos y hermanas en Cristo, sintámonos todos íntimamente unidos a la oración de nuestro Salvador en la última cena con su invocación: ut unum sint. Pidamos al Padre misericordioso que podamos vivir plenamente la fe que hemos recibido como un regalo en el día de nuestro bautismo, y ser capaces de dar un testimonio alegre libre y valiente de ella. Este será nuestra mejor servicio a la causa de la unidad de los cristianos; un servicio de esperanza para un mundo todavía marcada por la división, los contrastes y las rivalidades”

Por mi parte, deseo asegurar, en la estela de mis predecesores, mi firme voluntad de proseguir el camino del diálogo ecuménico (...) y os pido que llevéis mi cordial saludo y la seguridad de mi recuerdo en el Señor Jesús a las Iglesias y comunidades cristianas que representáis aquí, y que recéis por mí para que pueda ser un Pastor según el corazón de Cristo”.

Francisco, dirigiéndose a los representantes del pueblo judío, ha subrayado “el vínculo espiritual tan especial” que tienen con los cristianos. Y, citando el decreto Nostra Aetate del Concilio Vaticano ha dicho: “ La Iglesia de Cristo reconoce que los comienzos de su fe y de su elección se encuentran ya en los Patriarcas, en Moisés y los Profetas, conforme al misterio salvífico de Dios”. “Confío - ha proseguido- que con la ayuda del Altísimo, proseguiremos provechosamente el diálogo fraterno que el Concilio deseaba y que, se ha realizado efectivamente, dando no pocos frutos especialmente durante las últimas décadas”.

El Papa ha saludado después a los pertenecientes a otras tradiciones religiosas, en primer lugar a los musulmanes “que adoran al Dios, único viviente y misericordioso, y lo invocan en la oración” . Y dirigiéndose a todos los presentes ha exclamado: “Realmente aprecio vuestra presencia: veo en ella una nueva voluntad de crecer en la estima mutua y en la cooperación para el bien común de la humanidad”.

La Iglesia católica es consciente de la importancia que tiene la promoción de la amistad y el respeto entre hombres y mujeres de diferentes tradiciones religiosas. Quiero repetirlo : promoción de la amistad y el respeto entre hombres y mujeres de diferentes tradiciones religiosas (....) También es consciente de la responsabilidad que todos tenemos con nuestro mundo, con la creación entera que debemos amar y custodiar. Y podemos hacer mucho por el bien de los que son más pobres, de los más débiles, de los que sufren, para promover la justicia, para promover la reconciliación, para construir la paz. Pero, por encima de todo, debemos mantener viva en el mundo la sed de absoluto, no permitiendo que prevalezca una visión de la persona humana unidimensional según la cual el hombre se reduce a lo que produce y lo que consume: se trata de una de las insidias más peligrosas de nuestro tiempo”.

Sabemos -ha concluido- cuanta violencia ha desencadenado en la historia reciente el intento de eliminar a Dios y a lo divino del horizonte de la humanidad y advertimos el valor de dar testimonio en nuestras sociedades de la apertura originaria a la transcendencia que está grabada en el corazón del ser humano. En esto, sentimos cerca de nosotros también a todos aquellos hombres y mujeres que, sin reconocerse en tradición religiosa alguna, se sienten, sin embargo, en búsqueda de la verdad, de la bondad y de la belleza; esta verdad, bondad y belleza de Dios, y que son nuestros preciosos aliados en el compromiso para defender la dignidad del ser humano, en la construcción de una convivencia pacífica entre los pueblos y en la custodia amorosa de la creación”.

FRANCISCO FELICITA A BENEDICTO XVI EN SU ONOMÁSTICO

Ciudad del Vaticano, 20 marzo 2013 (VIS).- Ayer tarde el Papa Francisco llamó por teléfono al Papa emérito Benedicto XVI para felicitarlo con motivo de su onomástico (San José) y manifestarle, una vez más, su gratitud y la de la Iglesia por su servicio. La conversación fue larga y cordial. El Papa emérito ha seguido con una intensa participación los acontecimientos de estos días y, en particular, la celebración de ayer por la mañana y ha asegurado a su sucesor su cercanía constante en la oración.

AUDIENCIAS

Ciudad del Vaticano, 20 marzo 2013 (VIS).- El Santo Padre ha recibido esta mañana:

-Dilma Roussef, Presidente de Brasil y séquito

-Su Santidad BartoloméI, Patriarca Ecuménico de Constantinopla

-Metropolitano Hilarión, Representante del Patriarcado de Moscú.

-Claudio Epelman, Director del Latin American Jewish Congress

martes, 19 de marzo de 2013

EL ESCUDO DE FRANCISCO




Ciudad del Vaticano, 19 marzo 2013 (VIS).- El escudo y el lema del nuevo pontífice son los mismos utilizados desde su consagración episcopal El escudo tiene fondo azul y lleva los mismos símbolos de la dignidad pontificia de Benedicto XVI: mitra colocada entre dos llaves de oro y plata decusadas (en forma de cruz), unidas por un cordón rojo. En lo alto campea el emblema de la orden del Papa: la Compañía de Jesús: un sol radiante, con el monograma de Cristo en rojo. La letra H lleva una cruz encima y las puntas son tres clavos negros. Abajo, una estrella y una flor de nardo. La estrella, según la tradición heráldica simboliza a la Virgen, Madre de Cristo y de la Iglesia, mientras la flor de nardo indica a San José, patrono de la Iglesia universal. En la tradición iconográfica española, efectivamente, San José lleva una vara de nardo en la mano. Con esos símbolos el Papa manifiesta su amor por la Virgen y San José.

El lema “Miserando atque eligendo” (Con sentimiento de amor y lo eligió), procede de un pasaje de una homilía de San Beda el Venerable, comentando el relato evangélico de la vocación de San Mateo y tiene un significado especial para el Papa, ya que a los 17 años, en la festividad de San Mateo en 1953, después de confesarse, percibió la misericordia de Dios en su vida y sintió la llamada al sacerdocio siguiendo el ejemplo de San Ignacio de Loyola.

INICIO DEL PONTIFICADO. PAPA FRANCISCO: "NO TENGÁIS MIEDO DE LA TERNURA"

Ciudad del Vaticano, 19 marzo 2013 (VIS).- Custodiar con ternura. Esa es la vocación de cada uno. Es el mensaje del nuevo Papa. Quizá, sus líneas de gobierno. Claro, sencillo, profundo, comprometido. Dicho en italiano en no más de veinte minutos. Y la Plaza de San Pedro se quedó pensativa hasta el final de la celebración (A eso de las 11.20 horas de la mañana). El recogimiento del nuevo Papa se transmitía como si se tratara de "hacer la ola" entre los más de las 200.000 personas que seguían la misa de inicio de Pontificado

"Es un Papa puntual. Incluso se adelanta. Al menos hoy ha sido así", decía en alemán un católico, entrado en años, que llevaba horas delante de una pantalla en Via de la Conciliazione viendo como, poco a poco, llegaban otros miles. Tenía razón. Fue la primera improvisación. El jeep apareció en la Plaza de San Pedro cerca de las 8.50. De pie, el papa Francisco, sonriente, con su sotana blanca, su muceta, su cruz pectoral (la que ya tenía por ser obispo), y con zapatos negros (no rojos)... Bendiciendo a su paso, saludando. Y la gente ha empezado a correr con sus banderas, con sus hijos, sus amigos, sus enfermos … Y entonces, Francisco ha cogido a un bebe en sus brazos y, para más asombro de todos, se ha bajado después del papamóvil … - "¿Que pasa?", preguntan algunos. El nuevo Papa había visto a un enfermo y quería acariciarlo y bendecirlo.

Es el nuevo Papa. El argentino, el primer Papa americano, el primer Francisco, líder ya de la Iglesia católica, que hoy se ha presentado al mundo y que en pocos días ha ilusionado a tantos. El pueblo ya le conoce como el Papa "cercano", "sencillo" , "que es como un padre", que saluda con un "buenas tardes" y se despide con un "buen almuerzo". El Papa que a primera hora de esta misma mañana ha telefoneado a su tierra natal, donde sus compatriotas le acompañaban desde la Plaza de Mayo de Buenos Aires y, teléfono en mano, en directo, sorprendiendo a todos ha dejado un mensaje: "No tengáis miedo". Las mismas palabras que en 1978 dijo uno de sus predecesores, el Papa polaco Karol Woytila.

Francisco es la primera vez que recorre la Plaza en papamóvil. Y la gente quiere verlo bien, más cerca, mejor, …. El nuevo Papa, pasa y vuelve a pasar alrededor de las columnatas..., quizás es el recorrido más largo que hasta hoy ha hecho un Romano Pontífice en jeep, recorriendo lo que hace más de XXI siglos fue el Circo de Nerón, según asegura la Historia, el sitio donde según confirman los investigadores de nuestro tiempo fue martirizado Pedro, el pescador, el primer Papa de la Iglesia Católica, y cuyos restos están enterrados en el mismo suelo. Del escenario primitivo, quizá lo único que queda en pie es el gran obelisco, traído a Roma desde Heliópolis por orden del emperador Calígula. Este obelisco alrededor del cual cientos de operarios han estado trabajando toda la noche para la histórica fecha.

Hoy, veintiún siglos después, los testigos son otros, y otro es el espectáculo, aunque el protagonista vuelve a ser un "hombre común": Jorge Mario Bergoglio, argentino, 76 años, Técnico Químico. Sus seguidores pueden ser 1.165.714.000, la cifra oficial de católicos que hay en el mundo (una de cada 6 personas que hay en el mundo). Y esta vez, en las "gradas" hay hombres y mujeres venidos de más de 127 países del mundo, venidos "porque han querido", como ha insistido la Santa Sede: "El Vaticano no invita a unos sí y a otros, no; el Vaticano informa a todos, y ofrece una calurosa acogida al que viene, sin favorecer ni rechazar a nadie". Y así lo han hecho 6 reyes, 3 príncipes herederos, 31 jefes de estado, 11 jefes de Gobierno... Y más de 1200 sacerdotes o seminaristas y 250 obispos católicos … Pero la cifra que no se puede contabilizar es la de los hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos: de toda condición, fe, lengua, cultura, categoría, estado, opinión.

En la ceremonia, por destacar sumariamente, se puede citar al patriarca ecuménico Bartolomé I; el católico armenio de Etchmiadzin, Karekin II; el metropolitano Hilarion, del Patriarcado de Moscu, el arzobispo anglicano, Sentamu; el secretario del Consejo Ecuménico de la Iglesia, Fyske Tveit,... Y los 16 judíos, rabinos, de las comunidades hebraicas más importantes del mundo, y líderes de otras religiones como la musulmana, budista, sikh, o jainista.

Arriba, en lo alto del llamado "brazo de Carlo Magno", las cámaras de algunos de los cerca de 6000 periodistas que cubren el evento. Allí han visto amanecer. Algunos llegaron a las cuatro de la madrugada. Muchos de ellos culminan así su trabajo en Roma, siguiendo día a día, y entre otras muchas cosas, el briefing del Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el Padre Lombardi, al que ayer en bloque ofrecían un obsequio en agradecimiento.

Pero empieza la ceremonia. Lo hace dentro de la Basílica, venerando a San Pedro, en su tumba. Lo hace el Santo Padre Francisco, que para este importante momento ha querido estar acompañado por los 10 patriarcas arzobispos de las principales iglesias católicas orientales. Solo ellos. ¿Por qué? Quizá para manifestar, también así, la universalidad de la Iglesia católica, con dos ritos, oriental y latino, iguales en esencia y dignidad. De allí, de la tumba de San Pedro, es de donde parte el evangelario, alzado, en alto -como indica la liturgia-, el palio papal y el nuevo anillo del pescador.

Fuera, en la Plaza, la Santa sede ha colocado a la derecha del altar a las personalidades eclesiásticas no concelebrantes; a la izquierda, las autoridades políticas y civiles. Un protocolo cuya primera norma no es la riqueza, sino la belleza. También en el esplendor de los cánticos, entonados por el Coro de la Capilla Sixtina y de la Academia Pontificia del Instituto de Música Sacra. El primer canto gregoriano ha sido "¡Cristo es Rey!". Ya en la misa, para el ofertorio, se ha elegido un motete de Pierluigi di Palestrina, una pieza compuesta para esta celebración: “Tu eres el pastor de las ovejas”. Después, otras melodías, entre otras alguna del maestro Vitoria, además del canto de las letanías de los santos, concluida con los últimos tres papas santos: Gregorio VII, San Pio IX, San Pio X

Dos son los momentos más importantes de la ceremonia que se desarrollan antes de que comience la Misa. Ritos con los que Jorge Mario Bergoglio pasará a ser el Papa Francisco. El primero es la imposición del palio: confeccionado de lana de oveja, al Santo Padre se lo impone el cardenal protodiácono (el mismo que anunció su nombre desde el balcón de San Pedro). Representa el cuidado que el buen pastor debe tener con su rebaño, con sus ovejas, con la Iglesia (con mayúscula).

Después, el decano de los cardenales, Angelo Sodano, ha entregado a Francisco el "anillo del pescador", cuya imagen es Pedro con las llaves. Es de plata dorada. Realizado por el artista Enrico Manfrini. Pero ni se ha hecho ni se ha comprado ahora. Era de monseñor Macchi, ese monseñor amigo de los artistas que fue secretario de Pablo VI. Después el anillo pasó a ser propiedad de otro monseñor, Malnati; él ha sido quien lo ofreció al cardenal Re, por si el nuevo Romano Pontífice quería utilizarlo.

Y por último, entre estos ritos, el acto de la promesa de obediencia al nuevo Papa: seis cardenales, dos por cada orden. ¿Y dónde están los otros representantes del Pueblo Santo de Dios? Los católicos de a pie ofrecerán este gesto de obediencia al nuevo Papa en la catedral de San Juan de Letrán en una ceremonia prevista para los próximos días.

Comienza la Misa. Es la que corresponde a la Solemnidad de San José, Patrono de la Iglesia Universal. Concelebran 180 cardenales, los patriarcas de las iglesias católicas que no son cardenales, el secretario del colegio cardenalicio, y dos sacerdotes, los dos españoles, que ocupan los cargos de presidente y vicepresidente de la Unión de Congregaciones y Ordenes Mayores: el franciscano Carballo y el jesuita, Adolfo de Nicolás, el Superior de Francisco hasta el pasado 13 de marzo.

El evangelio, momento culminante de la liturgia de la palabra, se ha proclamado en griego, en deferencia al rito oriental. Después, la homilía del Papa Francisco, en italiano. En la plaza un gran silencio. El Santo Padre, muy tranquilo. "Parece que siempre ha sido Papa", dicen en la plaza, nada más escuchar sus primeras palabras. El texto ha sido entregado por la Oficina de Prensa de la Santa sede con anterioridad, pero con un aviso: "Este Papa ama improvisar. ¡Estén ustedes muy atentos!". No, el Papa Francisco, no ha improvisado.

El Papa habla de San José, lo pone de ejemplo, describe su vocación, y ensalza su fidelidad y disponibilidad; comenta cómo ha sabido escuchar a Dios, cómo está atento a todo lo que sucede a su alrededor... Este es el preámbulo de su discurso. Después viene el núcleo de la homilía, cuando el papa Francisco liga esta vocación a la de todos, a la de cada uno, también a la suya. Y concluye con un rotundo desenlace: la responsabilidad de custodiar con ternura, de no destruir, lo que hemos recibido: desde la creación, hasta a nosotros mismos, a los que nos rodean, y especialmente a los más pobres. "No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura", señala el papa Francisco. "Porque todos estamos llamados a hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado". Así ha concluido su homilía el nuevo Obispo de Roma, la homilía de inicio del pontificado.

En San Pedro se ha hecho el silencio. "Estamos callados pero el volcán en plena ebullición está por dentro", comenta un joven, uno de los muchísimos jóvenes italianos que han venido hasta aquí trayendo a sus hijos, y en algunos casos éstos son todavía bebes. A su lado, un grupo que viene del Líbano y que recuerdan los viajes al Líbano de Juan Pablo II y Benedicto XVI. "Francisco, también vendrá. Estamos seguros!".

Al final, con la misa terminada (una liturgia bella pero recortando tiempos para no hacer el acto demasiado largo, como era el deseo de Francisco), el Papa se ha dirigido a rezar frente a la imagen de la Virgen que ha presidido todo. Después, ya entre los gritos de la gente: Francesco! Francesco! Francesco!, los cánticos gregorianos, y las campanas de San Pedro que "tocan a fiesta", el recién Santo Padre ha vuelto a entrar en la Basílica, donde se ha quitado los ornamentos sagrados, y delante del Altar de la confesión, ha recibido el saludo de los representantes diplomáticos de 132 países y de diversas organizaciones presentes en la misa. Dos horas de saludo. Las principales delegaciones han sido las de Argentina (encabezado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y 19 personas más de su Gobierno) y la de Italia, con sus presidentes al frente: República, Gobierno, Senado, Congreso y Tribunal.

Ya, en los próximos días, el Padre Francisco tendrá que resolver cómo contestar a los millones de mails que ya ha recibido. Y eso que aún no hay dirección oficial.


EL PAPA: SEAMOS CUSTODIOS DE LA CREACIÓN SIN DEJAR QUE LOS SIGNOS DE MUERTE Y DESTRUCCIÓN ACOMPAÑEN EL CAMINO DE NUESTRO MUNDO

Ciudad del Vaticano, 19 marzo 2013 (VIS).-Publicamos a continuación el texto integral de la homilía del Papa Francisco durante la Misa de inicio del ministerio petrino. El Papa, partiendo de la figura de “custodio” de San José, ha reiterado que la vocación de custodiar la creación y la humanidad atañe a todos y ha instado a no tener miedo de la bondad e incluso de la ternura.

Doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud.

Saludo con afecto a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradezco por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, así como a los representantes de la comunidad judía y otras comunidades religiosas. Dirijo un cordial saludo a los Jefes de Estado y de Gobierno, a las delegaciones oficiales de tantos países del mundo y al Cuerpo Diplomático.

Hemos escuchado en el Evangelio que “José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer” (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: “Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo” .(Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús

¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es "custodio" porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación.

Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios.

Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido. Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen “Herodes” que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer.

Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos "custodios" de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para "custodiar", también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.

Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.

Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar.

En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que “apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza” (Rm 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. También hoy, ante tantos cúmulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creación, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza. Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como san José, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, está fundada sobre la roca que es Dios.

Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado.

Imploro la intercesión de la Virgen María, de san José, de los Apóstoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Espíritu Santo acompañe mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Orad por mí. Amen”.

EL PAPA TELEFONEA POR SORPRESA A LA PLAZA DE MAYO

Ciudad del Vaticano, 19 marzo 2013 (VIS).-Los miles de personas que han pasado la noche en vela en la Plaza de Mayo de Buenos Aires para ver en las pantallas de televisión la misa de inicio del ministerio petrino de su ex arzobispo Jorge Mario Bergoglio, han tenido una sorpresa. A las 3,32 hora local, (7,32 hora de Roma), por los altavoces colocados fuera de la catedral situada en la Plaza ha empezado a escucharse la voz del Papa Francisco que, desde el Vaticano,quería saludarlos.

Según informa el diario argentino “Clarín”, el Papa había llamado al celular a uno de sus colaboradores, el padre Alejandro Russo, rector de la catedral, y desde el centro televisivo arquidiocesano coordinaron para conectar esa llamada con la Plaza de Mayo, de modo que el pontífice pudiera saludar a sus feligreses. Poco después el rector anunciaba que tenía una sorpresa reservada y los porteños oyeron la voz de Francisco que decía: “Queridos hijos. Sé que están en la Plaza. Sé que están rezando y haciendo oraciones, las necesito mucho. Es lindo rezar porque es mirar al cielo y saber que tenemos un Padre bueno que es Dios”.

Un aplauso inmenso acogió las palabras del Papa que prosiguió: “Les quiero pedir un favor. Les quiero pedir que caminemos juntos; cuidemos los unos a los otros; cuídense entre ustedes, no se hagan daño, cuídense la vida. Cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos; que no haya odio, que no haya pelea, dejen de lado la envidia”. Y utilizando el argot porteño añadió: “No le saquen el cuero a nadie” ( es decir, no cotilleen, no critiquen). Dialoguen, que este deseo de cuidarse crezca en el corazón. Y acérquense a Dios. Dios es bueno, perdona y comprende siempre, no le tengan miedo. Acérquense a él y que la Virgen los bendiga mucho, que ella como madre los cuide. Y por favor no se olviden de este obispo, que está lejos pero los quiere mucho. Recen por mí".

"Por la intercesión de Santa María, siempre Virgen y del ángel guardián de cada uno, el glorioso patriarca San José, de Santa Teresita del Niño Jesús y los santos protectores de ustedes, que los bendiga Dios Todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo", ha concluido Francisco, bendiciendo a los presentes antes de colgar el teléfono.

EL ANILLO DEL PAPA FRANCISCO

Ciudad del Vaticano, 19 marzo 2013 (VIS).-Esta es la historia del anillo del pescador que a partir de hoy llevará el Papa Francisco en el dedo anular de la mano derecha.

El arzobispo Pasquale Macchi, (fallecido en 2006). secretario personal de Pablo VI conservaba el molde de un anillo fabricado por el artista Enrico Manfrini para el pontífice que representaba a San Pedro con las llaves. Manfrini había hecho también diversas medallas y objetos de arte para el pontífice de la “Populorum Progressio”.. Ese anillo no se fundió nunca en metal y, por tanto, Pablo VI no se lo puso ya que llevaba siempre el anillo encargado con motivo del Concilio Ecuménico Vaticano II.

Monseñor Macchi donó el molde, junto con otros objetos, a monseñor Ettore Malnati -que fue uno de sus colaboradores- el cual hizo fabricar un anillo de plata dorada partiendo del molde de cera. Ese anillo, junto con otros de diverso tipo, fue propuesto al Papa Francisco por el Maestro de Ceremonias, monseñor Guido Marini, gracias a los buenos oficios del cardenal Giovanni Battista Re. El Papa Francisco eligió este anillo, de plata y no de oro, como su “anillo del pescador”.

AVISO

Ciudad del Vaticano, 19 marzo 2013 (VIS).-Informamos a nuestros suscriptores que si desean ver el escudo del Papa Francisco pueden hacerlo en el blog del VIS: http://visnews-es.blogspot.it/
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