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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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jueves, 18 de septiembre de 2008

IN MEMORIAM

CIUDAD DEL VATICANO, 18 SEP 2008 (VIS).-En las últimas semanas han fallecido los siguientes prelados:

-Cardenal Antonio Innocenti, prefecto emérito de la Congregación para el Clero y presidente emérito de la Pontificia Comisión para la conservación del patrimonio artístico e histórico de la Iglesia y de la Pontificia Comisión AEcclesia Dei@, el 6 de septiembre a los 93 años.

-Obispo José Antonio Dammert Bellindo, emérito de Cajamarca (Perú), el 10 de septiembre a los 91 años.

-Obispo Daniel Gil Zorrilla, S.I., emérito de Salto (Uruguay), el 7 de septiembre a los 78 años.

-Obispo Joseph Mukwaya, emérito de Kiyinda-Mityana (Uganda), el 5 de septiembre a los 77 años.
.../FALLECIMIENTOS/...                        VIS 20080918 (110)

AUDIENCIAS

CIUDAD DEL VATICANO, 18 SEP 2008 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy en audiencias separadas:

-Seis prelados de la Conferencia Episcopal de Panamá en visita "ad limina":

    -Arzobispo José Dimas Cedeño Delgado, de Panamá, con los obispos auxiliares Pablo Varela Server y José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A.

    -Obispo Fernando Torres Durán, de Chitré.

    -Obispo Audilio Aguilar Aguilar, de Colón-Kuna Yala.

    -Obispo José Luis Lacunza Maestrojuán, O.A.R., de David.
AL/…/…                                        VIS 20080918 (60)

CONOCER LA VERDAD HISTORICA SOBRE PIO XII SIN PREJUICIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 18 SEP 2008 (VIS).-El Papa recibió este mediodía en Castelgandolfo a los participantes en un simposio sobre la figura y la acción pastoral y humanitaria de Pío XII, promovido por la "Pave the Way Foundation", cuyo presidente es Gary Krupp.

  Tras recordar que ha transcurrido medio siglo de la muerte del Siervo de Dios Pío XII (9 octubre 1958), el Santo Padre afirmó que "se han escrito y se han dicho muchas cosas sobre él en estos cinco decenios, pero no siempre se han enfocado correctamente los diferentes aspectos de su multiforme acción pastoral".

  "El objetivo de vuestro simposio ha sido precisamente colmar algunas de estas lagunas mediante un análisis documentado sobre muchas de sus intervenciones, sobre todo aquellas a favor de los judíos, que en aquellos años eran perseguidos en toda Europa de acuerdo con el plan criminal de los que querían eliminarlos de la faz de la tierra".

  Benedicto XVI subrayó que "cuando se estudia sin prejuicios ideológicos la noble figura de este Papa (…) se aprecia la sabiduría humana y la intensidad pastoral que lo guiaron en su largo ministerio, y de modo particular en la organización de las ayudas al pueblo judío".

  Gracias a la documentación recogida y a los "testimonios acreditados", el simposio, continuó, "ofrece a la opinión pública la posibilidad de conocer mejor lo que Pío XII realizó a favor de los judíos perseguidos por los regímenes nazi y fascista".

  El Papa puso de relieve que en los trabajos del simposio habían destacado "las numerosas intervenciones realizadas secreta y silenciosamente, precisamente porque dadas las situaciones concretas de aquel difícil momento histórico, solo de esa manera era posible evitar lo peor y salvar al mayor número posible de judíos". La "valiente y paterna dedicación" del pontífice "fue reconocida y apreciada durante y después de la terrible guerra mundial por comunidades y personalidades judías, que manifestaron su gratitud por lo que había hecho por ellos".

  El Santo Padre dio las gracias a la "Pave the Way Foundation" por "la constante acción en promover las relaciones y el diálogo entre las religiones, de modo que ofrezcan un testimonio de paz, de caridad y de reconciliación".

  "Espero que este año en que se conmemora el 50 aniversario de la muerte de Pío XII -concluyó- ofrezca la oportunidad de promover estudios más profundos sobre varios aspectos de su persona y de su actividad, para conocer la verdad histórica, superando todos los prejuicios restantes".
AC/SIMPOSIO PIO XII/KRUPP                        VIS 20080918 (420)


BOSNIA-HERZEGOVINA: CONSOLIDAR PROCESO RECONCILIACION

CIUDAD DEL VATICANO, 18 SEP 2008 (VIS).-Benedicto XVI recibió esta mañana en el palacio apostólico de Castelgandolfo las cartas credenciales de Jasna Krivosic-Prpic, nueva embajadora de Bosnia-Herzegovina ante la Santa Sede.

  En su discurso, el Papa recordó que Bosnia-Herzegovina posee "una rica mezcla de culturas y patrimonios", pero que "sin embargo, a lo largo de la  historia, las diferencias culturales y étnicas han sido a menudo fuente incomprensiones y de fricción, (...) como saben muy bien cada uno de los tres pueblos que constituyen su país".

  "Nadie desea la guerra" y (...) "ningún grupo civil o religioso debería recurrir a la violencia o la opresión -afirmó el Santo Padre-. Y, a pesar de ello, tantas familias en su tierra han padecido las consecuencia de estas calamidades. Sin embargo, escuchando la voz de la razón y movidos por la esperanza que deseamos tanto para nosotros como para  las generaciones venideras, toda persona puede encontrar la fuerza para superar las  divisiones pasadas".

  El Papa reconoció después la "consolidación del progreso de reconciliación", e instó a  la Comunidad Internacional a seguir ayudando a Bosnia-Herzegovina en este objetivo. "Confío en que, aceptando los eventos de la historia de esa región y aprendiendo las  graves lecciones de los últimos años, se encuentre el valor para construir un futuro solidario".

  "El espíritu de un Estado se  forma en muchos niveles -observó-. Es en el hogar donde  los niños aprenden los valores esenciales de la responsabilidad y la coexistencia y donde también nacen o se rompen los prejuicios. Por eso, los padres tienen el deber de inculcar a sus hijos, con el ejemplo, el respeto por la dignidad que tiene cada persona independientemente de su identidad étnica, su religión o su grupo social".

  "La educación no atañe solamente al desarrollo cognoscitivo de los niños, sino también al cívico y al espiritual. Los profesores (...) pueden hacer mucho para desacreditar cualquier falsa ideología antropológica que contenga  semillas de hostilidad y promover el aprecio de la diversidad cultural y religiosa en la vida de un país".

  También los medios de comunicación pueden contribuir en gran manera a "superar   las persistentes actitudes de desconfianza, no siendo instrumentos de prejuicio, sino superando los intereses particulares y promoviendo objetivos universales y globales cívicos, haciéndose así instrumentos al servicio de la  justicia y la solidaridad".

  Asimismo, el Estado está llamado a cumplir con "la  responsabilidad de reforzar las instituciones y honrar los principios enraizados en el corazón de todas las democracias". "Estoy seguro -dijo el Papa- de que las reformas constitucionales que actualmente estudia su gobierno, tendrán en consideración las aspiraciones legítimas de todos los ciudadanos, garantizando sea los derechos del individuo como los de los grupos sociales".

  Por su parte, la Iglesia en Bosnia-Herzegovina, concluyó el pontífice, "seguirá ayudando en el logro de los objetivos de reconciliación, paz y prosperidad (... ) a través de su misión de caridad universal en su triple forma: material, intelectual y espiritual. (...) La promoción de valores espirituales y morales (...) no sólo forma parte de la transmisión de tradiciones religiosas, sino que alimenta además una cultura más amplia, motivando a los hombres y mujeres de buena voluntad a reforzar los lazos de solidaridad y a manifestar cómo una sociedad unida de verdad puede provenir de una pluralidad de pueblos"
CD/CREDENCIALES/BOSNIA-HERZEGOVINA            VIS 20080918 (570)


miércoles, 17 de septiembre de 2008

OTROS ACTOS PONTIFICIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 17 SEP 2008 (VIS).-El Santo Padre nombró al arzobispo Luis Mariano Montemayor nuncio apostólico en Guinea Bissau. El arzobispo es nuncio apostólico en Senegal y en Cabo Verde y delegado apostólico en Mauritania,
NN/…/MONTEMAYOR                            VIS 20080917 (40)

AUDIENCIAS

CIUDAD DEL VATICANO, 17 SEP 2008 (VIS).-El Santo Padre recibió hoy en audiencia al coronel Elmar Theodor Mäder, comandante del Cuerpo de la Guardia Suiza Pontificia, en visita de despedida.

  Ayer, el Papa recibió en audiencia al cardenal Joachim Meisner, arzobispo de Colonia (Alemania).
AP/.../...                                VIS 20080917 (40)

EL PAPA REMEMORA SU VIAJE APOSTOLICO A FRANCIA

CIUDAD DEL VATICANO, 17 SEP 2008 (VIS).-En la audiencia general de este miércoles, celebrada en el Aula Pablo VI, el Papa habló sobre su reciente viaje apostólico a Francia, que culminó con la peregrinación a Lourdes con ocasión del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen a santa Bernadette.

  El Santo Padre afirmó que en Francia, "la Iglesia, ya desde el siglo II, desarrolló un papel civilizador fundamental, (…) y en ese contexto maduró la exigencia de una sana distinción entre la esfera política y la religiosa". "Auténtica laicidad no significa prescindir de la dimensión espiritual, sino reconocer que precisamente ésta es garante de nuestra libertad y de la autonomía de las realidades terrenas, gracias a los juicios de la Sabiduría creadora que la conciencia humana sabe acoger y poner en práctica".

   "En esta perspectiva -continuó- se sitúa la amplia reflexión sobre el tema: "Los orígenes de la teología occidental y las raíces de la cultura europea", que desarrollé en el encuentro con el mundo de la cultura, en un lugar elegido por su valor simbólico: el College des Bernardins".

  Benedicto XVI señaló que el punto de partida de su discurso fue "una reflexión sobre el monaquismo, cuyo objetivo era la búsqueda de Dios, quaerere Deum", que "llevaba a los monjes, por su propia naturaleza, a una cultura de la palabra. (…) Para la búsqueda de Dios, que se nos reveló en las Sagradas Escrituras, eran muy importantes las ciencias profanas, cuyo fin era profundizar en los secretos de las lenguas. Como consecuencia, en los monasterios se desarrolla aquella "eruditio" que consentiría la formación de la cultura. Precisamente por eso, quaerere Deum -buscar a Dios, estar en camino hacia Dios-, sigue siendo hoy, como ayer, la vía maestra y el fundamento de toda verdadera cultura".

  A los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas y a los seminaristas, recordó, "les exhorté a dar prioridad a la escucha de la palabra divina" y, a los jóvenes, "les confié dos tesoros de la fe cristiana: el Espíritu Santo y la Cruz. El Espíritu abre la inteligencia humana a horizontes que la superan y le hace comprender la belleza y la verdad del amor de Dios revelado en la Cruz.".

  El Papa afirmó que durante la celebración eucarística en la Explanada de los Inválidos invitó a los fieles a "buscar al Dios vivo, que nos ha mostrado su verdadero rostro en Jesús presente en la Eucaristía, impulsándonos a amar a nuestros hermanos como El nos ha amado".

  "En Lourdes -dijo- me uní a miles de fieles en el "Camino del Jubileo" y "participé en la tradicional procesión "aux flambeaux" (con antorchas), estupenda manifestación de fe en Dios y de devoción a su Madre y nuestra Madre. Lourdes es verdaderamente un lugar de luz, de oración, de esperanza y de conversión, (…) donde los peregrinos aprender a considerar las cruces de la propia vida a la luz de la Cruz gloriosa de Cristo".

  El Santo Padre puso de relieve que "el primer gesto que hizo María cuando se apareció a Bernadette en la gruta de Massabielle fue el signo de la Cruz, (…) y en este gesto de la Virgen se encuentra todo el mensaje de Lourdes".
 
  Durante la celebración de la Santa Misa dedicada especialmente a los enfermos, que tuvo lugar delante de la basílica de Nuestra Señora del Rosario, en la memoria litúrgica de la Virgen de los Dolores, el Papa dijo que "meditó sobre las lágrimas de María derramadas bajo la Cruz, y sobre su sonrisa, que ilumina la mañana de Pascua".

  Tras invitar a los fieles a dar gracias a Dios por los frutos de este viaje apostólico, el Santo Padre señaló que "en Lourdes, la Santísima Virgen invita a todos a considerar la tierra como lugar de nuestra peregrinación hacia la patria definitiva, que es el cielo. En realidad todos somos peregrinos y tenemos necesidad de la Madre que nos guíe; y en Lourdes su sonrisa nos invita a seguir hacia delante con gran confianza porque Dios es bueno, Dios es amor".
AG/VIAJE APOSTOLICO FRANCIA/…                    VIS 20080917 (670)


martes, 16 de septiembre de 2008

CONSTRUIR UN MUNDO DE MAYOR SOLIDARIDAD, LIBERTAD Y PAZ

CIUDAD DEL VATICANO, 16 SEP 2008 (VIS).-El cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, ha enviado un mensaje en nombre del Papa a los participantes en el encuentro de oración con motivo de la apertura de la LXIII sesión de la Asamblea General de la ONU.

  El Santo Padre "se une a los miembros de la comunidad diplomática -se lee en el mensaje- y a los oficiales de la ONU presentes, al implorar de Dios Todopoderoso la guía y la fortaleza necesarias para llevar a cabo las tareas urgentes que deben afrontar las Naciones Unidas en los próximos meses, incluyendo la puesta en práctica de los objetivos de desarrollo del milenio, el programa del NEPAD (Nueva Alianza para el Desarrollo Africano) y otras iniciativas encaminadas a asegurar que toda la familia humana comparte los beneficios de la globalización".

  "Recordando con gratitud  su visita a la sede de la Asamblea General el pasado mes de abril con ocasión del LX aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Su Santidad renueva su llamamiento a los líderes internacionales para que vuelvan a hacer suya la visión moral elevada y los principios trascendentes de justicia plasmados en los documentos fundacionales de las Naciones Unidas. 

  "Con estos sentimientos, el Santo Padre invoca sobre todos los participantes bendiciones divinas abundantes, confiando en que esos momentos de reflexión y oración les fortalezcan en su compromiso de sostener la dignidad de cada persona y de construir un mundo de solidaridad, libertad y paz todavía mayores".
MESS/…/ASAMBLEA ONU                            VIS 20080916 (260)


CONGRESO EN MARZO SOBRE LA EVOLUCION BIOLOGICA

CIUDAD DEL VATICANO, 16 SEP 2008 (VIS).-Esta mañana, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, se presentó el Congreso internacional "Biological Evolution: Facts and Theories. A Critical Appraisal 150 years after >The Origin of Species=" (Evolución biológica: hechos y teorías. Una valoración crítica 150 años después de "El origen de las especies", que se celebrará en Roma del 3 al 7 de marzo de 2009.

  El congreso ha sido organizado conjuntamente por la Pontificia Universidad Gregoriana (Roma) y por la Universidad de Notre Dame (Indiana, EE.UU.), bajo el patrocinio del Pontificio Consejo de la Cultura en el ámbito del proyecto STOQ (Science, Theology and the Ontological Quest) (Ciencia, Teología e Investigación Ontológica).

  En la rueda de prensa intervinieron el arzobispo Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo de la Cultura; padre Marc Leclerc, S.I., profesor de Filosofía de la Naturaleza, Pontificia Universidad Gregoriana; Gennaro Auletta, director científico del proyecto STOQ y profesor de Filosofía de la Ciencia, Pontificia Universidad Gregoriana y Alessandro Minelli, profesor de Zoología, Universidad de Padua (Italia).

  "El debate sobre la teoría de la evolución cada vez es más encendido, tanto en el ámbito cristiano como en el estrictamente evolucionista; en particular, al acercarse el (...) 150 aniversario de la aparición de "El origen de las especies", la obra de Charles Darwin se discute con frecuencia más en clave ideológica que no científica, como en cambio era su verdadera intención", explicó el padre Leclerc.

  "Ante ese estado de cosas -prosiguió- pensamos que nuestro deber es tratar de esclarecer algunos puntos, ya que científicos, filósofos y teólogos cristianos, están directamente implicados en el debate, junto con colegas de otras confesiones o aconfesionales. Se trata de suscitar un amplio intercambio de opiniones desde el punto de vista racional, para favorecer un diálogo fecundo entre expertos de ámbitos diversos; la Iglesia está profundamente interesada en este diálogo, respetando plenamente el campo de cada uno. Será un congreso universitario organizado por dos universidades católicas, la Gregoriana de Roma y Notre-Dame de Estados Unidos, y no un evento eclesial en cuanto tal. Pero el alto patrocinio del Pontificio Consejo de la Cultura subraya el interés de la Iglesia en esa problemática".
OP/CONGRESO EVOLUCION/...                    VIS 20080916 (370)


lunes, 15 de septiembre de 2008

ENCUENTRO CON LOS OBISPOS FRANCESES

CIUDAD DEL VATICANO, 14 SEP 2008 (VIS).-A las 17,15, el Papa se encontró en el Hemiciclo Santa Bernadette de Lourdes, con los obispos franceses.

  "Esta es la primera vez desde el comienzo de mi pontificado -dijo el Santo Padre al inicio de su discurso- que tengo la alegría de encontraros a todos juntos".

  Benedicto XVI expresó su estima a los prelados por su "entrega personal a pesar de la magnitud de la tarea. (…) Cumplís con fidelidad y humildad la triple función que os es propia con respecto al rebaño que se os ha encomendado: enseñar, gobernar, santificar".

  Refiriéndose a la catequesis, el Papa dijo que los obispos estaban convencidos de que "es de fundamental importancia para acrecentar en cada bautizado el gusto de Dios y la comprensión del sentido de la vida". En este sentido indicó que "los dos principales instrumentos que tienen a disposición: el Catecismo de la Iglesia Católica y el Catecismo de los Obispos de Francia, son valiosas bazas. Dan una síntesis armoniosa de la fe católica y permiten anunciar el Evangelio con una fidelidad correspondiente a su riqueza. La catequesis no es tanto una cuestión de método, sino de contenido".

  "Una esmerada preparación de los catequistas -continuó- permitirá la transmisión íntegra de la fe, a ejemplo de san Pablo, el más grande catequista de todos los tiempos, al que miramos con admiración particularmente en este segundo milenio de su nacimiento".

  Para una "tarea evangelizadora eficaz", dijo el Santo Padre, "necesitáis colaboradores. Por eso se han de alentar más que nunca las vocaciones sacerdotales y religiosas. (…) Quisiera agradecer cordialmente y alentar a todas las familias, parroquias, comunidades cristianas y movimientos de la Iglesia que son la tierra fértil que da el buen fruto de las vocaciones".

  "Nunca se repetirá bastante -subrayó- que el sacerdocio es esencial para la Iglesia, por el bien mismo del laicado. Los sacerdotes son un don de Dios para la Iglesia. No pueden delegar sus funciones a los fieles en lo que se refiere a las misiones que les son propias. (…) Su vida espiritual es el fundamento de su vida apostólica. Exhortadles con dulzura a la oración cotidiana y a la celebración digna de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía y la Reconciliación".

  Benedicto XVI puso de relieve que "todo sacerdote debe poder sentirse dichoso de servir a la Iglesia" y pidió que "a ejemplo del cura de Ars, hijo de vuestra tierra y patrono de todos los párrocos del mundo", recordaran "que un hombre no puede hacer nada más grande que dar a los fieles el cuerpo y la sangre de Cristo, y perdonar los pecados. Tratad de estar atentos a su formación humana, intelectual y espiritual, y a sus recursos para vivir".

  Refiriéndose al culto litúrgico, afirmó que "es la expresión suprema de la vida sacerdotal y episcopal, como también de la enseñanza catequética". Y añadió: "Me he sentido impulsado a precisar en el "Motu proprio" Summorum Pontificum las condiciones para ejercer esta responsabilidad por lo que respecta a la posibilidad de utilizar tanto el misal del Beato Juan XXIII (1962) como el del Papa Pablo VI (1970). Ya se han dejado ver los frutos de estas nuevas disposiciones, y espero el necesario apaciguamiento de los espíritus que, gracias a Dios, se está produciendo. Tengo en cuenta las dificultades que encontráis, pero no me cabe la menor duda de que podéis llegar, en un tiempo razonable, a soluciones satisfactorias para todos, para que la túnica inconsútil de Cristo no se desgarre todavía más. Nadie está de más en la Iglesia. Todos, sin excepción, han de poder sentirse en ella "como en su casa", y nunca rechazados".

  El Papa mencionó otro "problema particularmente urgente que aparece en todas partes: la situación de la familia". En este sentido afirmó que "el matrimonio y la familia se enfrentan ahora a verdaderas borrascas. (…) Desde hace algunas décadas, las leyes han relativizado en diferentes países su naturaleza de célula primordial de la sociedad. A menudo, las leyes buscan acomodarse más a las costumbres y a las reivindicaciones de personas o de grupos particulares que a promover el bien común de la sociedad".

  "La unión estable entre un hombre y una mujer, ordenada a construir una felicidad terrenal, con el nacimiento de los hijos dados por Dios, ya no es, en la mente de algunos, el modelo al que se refiere el compromiso conyugal. Sin embargo, la experiencia enseña que la familia es el pedestal sobre el que descansa toda la sociedad. Además, el cristiano sabe que la familia es también la célula viva de la Iglesia. Cuanto más impregnada esté la familia del espíritu y de los valores del Evangelio, tanto más la Iglesia misma se enriquecerá y responderá mejor a su vocación".

  El Santo Padre habló a continuación de "una cuestión particularmente dolorosa: la de los divorciados y vueltos a casar" y subrayó que "la Iglesia, que no puede oponerse a la voluntad de Cristo, mantiene con firmeza el principio de la indisolubilidad del matrimonio, rodeando siempre del mayor afecto a quienes, por los más variados motivos, no llegan a respetarla. No se pueden aceptar, pues, las iniciativas que tienden a bendecir las uniones ilegítimas".

  Refiriéndose a los jóvenes, recordó que durante su primer viaje a Francia, Juan Pablo II les transmitió "un mensaje que no ha perdido nada de su actualidad, y que fue acogido entonces con un fervor inolvidable. "La permisividad moral no hace feliz al hombre". (…) Ruego al Espíritu Santo que hable al corazón de todos los fieles y, en general, al de todos vuestros compatriotas, para darles -o hacerles ver- el gusto de llevar una vida según los criterios de una felicidad verdadera".

  Benedicto XVI afirmó a continuación que "resaltar las raíces cristianas de Francia permitirá a cada uno de los habitantes de este país comprender mejor de dónde viene y adónde va. Por tanto, en el marco institucional vigente y con el máximo respeto por las leyes en vigor, habrá que encontrar una nueva manera de interpretar y vivir en lo cotidiano los valores fundamentales sobre los que se ha edificado la identidad de la Nación. Vuestro Presidente -recordó a los prelados- ha hecho alusión a esta posibilidad".

  En este contexto, afirmó que "la Iglesia no reivindica el puesto del Estado. No quiere sustituirle. La Iglesia es una sociedad basada en convicciones, que se sabe responsable de todos y no puede limitarse a sí misma. Habla con libertad y dialoga con la misma libertad con el deseo de alcanzar la libertad común. (…) Gracias a una sana colaboración entre la comunidad política y la Iglesia, realizada con la conciencia y el respeto de la independencia y de la autonomía de cada una en su propio campo, se lleva a cabo un servicio al ser humano con miras a su pleno desarrollo personal y social".

  El Santo Padre dijo que "el objetivo del diálogo ecuménico e interreligioso (…) es la búsqueda y la profundización de la Verdad. (…) Construir puentes entre las grandes tradiciones eclesiales cristianas y el diálogo con otras tradiciones religiosas, exige un esfuerzo real de conocimiento recíproco, porque la ignorancia destruye más que construye. (...) Ciertamente, hemos de seguir con atención las diversas iniciativas emprendidas y discernir las que favorecen el conocimiento y el respeto recíproco, así como la promoción del diálogo, y evitar las que llevan a callejones sin salida. No basta la buena voluntad. Creo que es bueno comenzar por escuchar, pasar después a la discusión teológica, para llegar finalmente al testimonio y al anuncio de la misma fe".

   El Papa terminó su discurso haciendo hincapié en la importancia de "lograr una auténtica liberación espiritual", explicando que el ser humano "necesita siempre verse libre de sus temores y de sus pecados. El hombre debe aprender constantemente que Dios no es su enemigo, sino su Creador lleno de bondad. Necesita saber que su vida tiene un sentido y que, al final de su recorrido sobre la tierra, le espera participar por siempre en la gloria de Cristo en el cielo. Vuestra misión es llevar a la porción del Pueblo de Dios confiada a vuestro cuidado al reconocimiento de este final glorioso".
PV-FRANCIA/OBISPOS/LOURDES                        VIS 20080915 (1300)


PROCESION EUCARISTICA: PROCLAMAR LAS MARAVILLAS DE DIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 14 SEP 2008 (VIS).-A las 18,30 de esta tarde, el Santo Padre, vestido con paramentos litúrgicos, asistió desde el podio a la parte final de la procesión eucarística en la Pradera del santuario de Lourdes.

  Después de un momento de adoración al Santísimo Sacramento, el Papa pronunció una oración.

  "Señor Jesús, estás aquí. Y vosotros, hermanos, hermanas, amigos míos. Estáis aquí, conmigo, ante Él".

  "Lo contemplamos, lo adoramos, lo amamos. Buscamos amarlo todavía más".

  "Adoramos a Aquel que está al inicio y al final de nuestra fe, sin el que no estaríamos aquí esta tarde, sin el que no seríamos nada, sin el que no existiría nada, nada, absolutamente nada. Aquel, por medio de quien "se hizo todo"; por quien hemos sido creados, para la eternidad; el que nos ha dado su propio Cuerpo y su propia Sangre, Él está aquí, esta tarde, ante nosotros, ofreciéndose a nuestras miradas".

  "La Hostia Santa expuesta ante nuestros ojos proclama este poder infinito del Amor manifestado en la Cruz gloriosa. La Hostia Santa proclama el increíble anonadamiento de Quien se hizo pobre para darnos su riqueza, de Quien aceptó perder todo para ganarnos para su Padre. La Hostia Santa es el Sacramento vivo y eficaz de la presencia eterna del Salvador de los hombres en su Iglesia.

  "María, la Virgen Santa, María, la Inmaculada Concepción, aceptó, hace dos mil años, entregarle todo, ofrecer su cuerpo para acoger el Cuerpo del Creador. Todo ha venido de Cristo, incluso María; todo ha venido por María, incluso Cristo.

  "María, la Santísima Virgen, está con nosotros esta tarde, ante el Cuerpo de su Hijo, ciento cincuenta años después de revelarse a la pequeña Bernadette.

  "Virgen Santa, ayúdanos a contemplar, ayúdanos a adorar, ayúdanos a amar, a amar más todavía a Quien nos amó tanto, para vivir eternamente con Él".

  "Una inmensa muchedumbre de testigos está invisiblemente presente a nuestro lado; (…) la muchedumbre de todos los que pasaron horas adorándolo en el Santísimo Sacramento del Altar".

  "Esta tarde, no los vemos, pero los oímos aquí, diciéndonos a cada uno de nosotros: "Ven, déjate llamar por el Maestro. Él está aquí y te llama. Él quiere tomar tu vida y unirla a la suya. Déjate atraer por Él. No mires ya tus heridas, mira las suyas. No mires lo que te separa aún de Él y de los demás; mira la distancia infinita que ha abolido tomando tu carne, subiendo a la Cruz que le prepararon los hombres y dejándose llevar a la muerte para mostrar su amor. En estas heridas, te toma; en estas heridas, te esconde. No rechaces su amor".

  "La multitud inmensa de testigos que se dejó atraer por su Amor, es la muchedumbre de los santos del cielo que no cesan de interceder por nosotros. Eran pecadores y lo sabían, pero aceptaron no mirar sus heridas y mirar sólo las heridas de su Señor, para descubrir en ellas la gloria de la Cruz, para descubrir en ellas la victoria de la Vida sobre la muerte".

  "Jesucristo pasado, en la verdad histórica de la tarde en el cenáculo, que se nos recuerda en toda celebración de la Santa Misa.

  "Jesucristo presente, porque nos dice: "Tomad y comed todos, porque esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre". "Esto es", en presente, aquí y ahora, como en todos los aquí y ahora de la historia de los hombres".

  "La Eucaristía es también Jesucristo futuro, Jesucristo que viene. Cuando contemplamos la Hostia Santa, su cuerpo glorioso transfigurado y resucitado, contemplamos lo que contemplaremos en la eternidad, descubriendo el mundo entero llevado por su Creador cada segundo de su historia. Cada vez que lo comemos, pero también cada vez que lo contemplamos, lo anunciamos, hasta que el vuelva, "donec veniat". Por eso lo recibimos con infinito respeto".

  "Algunos de nosotros no pueden o no pueden todavía recibirlo en el Sacramento, pero pueden contemplarlo con fe y amor, y manifestar el deseo de poder finalmente unirse a Él. Es un deseo que tiene gran valor ante Dios: esperan con mayor ardor su vuelta; esperan a Jesucristo, que debe venir".

  "Amados hermanos y hermanas, peregrinos y habitantes de estos valles, hermanos obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, todos vosotros que estáis viendo el infinito anonadamiento del Hijo de Dios y la gloria infinita de la Resurrección, permaneced en silencio y adorad a vuestro Señor, nuestro Maestro y Señor Jesucristo. Permaneced en silencio, después hablad y decid al mundo: no podemos callar lo que sabemos. Id y proclamad al mundo entero las maravillas de Dios, presente en cada momento de nuestras vidas, en toda la tierra. Que Dios nos bendiga y nos guarde, que nos conduzca por el camino de la vida eterna, Él que es la Vida, por los siglos de los siglos. Amén".

  Terminado el acto, Benedicto XVI de trasladó al Ermitage St. Joseph, donde cenó.
PV-FRANCIA/ORACION:EUCARISTIA/LOURDES            VIS 20080915 (800)


CRISTO ROMPE EL AISLAMIENTO QUE CAUSA EL DOLOR

CIUDAD DEL VATICANO, 15 SEP 2008 (VIS).-Esta mañana el Papa se despidió del Ermitage de St. Joseph, donde se alojó durante su estancia en Lourdes y posteriormente se trasladó al Oratorio del Hospital, donde el 3 de junio de 1858 Bernadette recibió la Primera Comunión, cuarta etapa del Camino del Jubileo. El Santo Padre rezó en la capilla delante del Santísimo y pronunció la cuarta y última oración del Camino Jubilar.

  A las, 9,30 el Papa celebró en el exterior de la basílica de Nuestra Señora del Rosario la Santa Misa, en la memoria litúrgica de la Virgen de los Dolores, con los enfermos acudidos a Lourdes.

  En la festividad de hoy, dijo el Papa, "contemplamos a María que comparte la compasión de su Hijo por los pecadores. (...) Se puede decir, como de su Hijo Jesús, que este sufrimiento la ha guiado también a Ella a la perfección para hacerla capaz de asumir la nueva misión espiritual que su Hijo le encomienda poco antes de expirar: convertirse en la Madre de Cristo en sus miembros".

  "María -prosiguió- está hoy en el gozo y la gloria de la Resurrección" y "ama a cada uno de sus hijos, prestando una atención particular a quienes, como su Hijo en la hora de su Pasión, están sumidos en el dolor; los ama simplemente porque son sus hijos, según la voluntad de Cristo en la Cruz".

  "Movidos por la Palabra inspirada de la Escritura, los cristianos han buscado siempre la sonrisa de Nuestra Señora, esa sonrisa que los artistas en la Edad Media han sabido representar y resaltar tan prodigiosamente. Este sonreír de María es para todos; pero se dirige muy especialmente a quienes sufren, para que encuentren en Ella consuelo y sosiego".

  Benedicto XVI recordó que en Lourdes, durante la aparición del miércoles, 3 de marzo de 1858, María da a conocer a Bernadette "primero su sonrisa, como si fuera la puerta de entrada más adecuada para la revelación de su misterio".

  "En la sonrisa que nos dirige la más destacada de todas las criaturas -afirmó- se refleja nuestra dignidad de hijos de Dios, la dignidad que nunca abandona a quienes están enfermos. Esta sonrisa, reflejo verdadero de la ternura de Dios, es fuente de esperanza inquebrantable".

  "Sabemos que, por desgracia, el sufrimiento padecido rompe los equilibrios mejor asentados de una vida, socava los cimientos fuertes de la confianza, llegando incluso a veces a desesperar del sentido y el valor de la vida. Es un combate que el hombre no puede afrontar por sí solo, sin la ayuda de la gracia divina".

  "Cuando la palabra no sabe ya encontrar vocablos adecuados, es necesaria una presencia amorosa; buscamos entonces no sólo la cercanía de los parientes o de aquellos a quienes nos unen lazos de amistad, sino también la proximidad de los más íntimos por el vínculo de la fe. Y ¿quién más íntimo que Cristo y su Santísima Madre, la Inmaculada? Ellos son, más que nadie, capaces de entendernos y apreciar la dureza de la lucha contra el mal y el sufrimiento".

  "Quisiera decir humildemente a los que sufren y a los que luchan, y están tentados de dar la espalda a la vida: ¡Volveos a María! En la sonrisa de la Virgen está misteriosamente escondida la fuerza para continuar la lucha contra la enfermedad y a favor de la vida. También junto a Ella se encuentra la gracia de aceptar sin miedo ni amargura el dejar este mundo, a la hora que Dios quiera".
 
  "Sí, buscar la sonrisa de la Virgen María no es un infantilismo piadoso -explicó el Papa- es la aspiración, dice el salmo 44, de los que son "los más ricos del pueblo". "Los más ricos" se entiende en el orden de la fe, los que tienen mayor madurez espiritual y saben reconocer precisamente su debilidad y su pobreza ante Dios".

  "La sonrisa de María es una fuente de agua viva. (...) De su corazón de creyente y de Madre brota un agua viva que purifica y cura. Al sumergirse en las piscinas de Lourdes ¡cuántos no han descubierto y experimentado la dulce maternidad de la Virgen María, juntándose a Ella para unirse más al Señor!".

  Después, refiriéndose particularmente a los enfermos, el Papa recordó que "Cristo dispensa su salvación mediante los sacramentos y de manera muy especial, a los que sufren enfermedades o tienen una discapacidad, a través de la gracia de la Unción de los Enfermos. Para cada uno, el sufrimiento es siempre un extraño. Su presencia nunca se puede domesticar. Por eso es difícil de soportar y, más difícil aún -como lo han hecho algunos grandes testigos de la santidad de Cristo- acogerlo como ingrediente de nuestra vocación".

  La gracia propia de ese sacramento "consiste en acoger en sí a Cristo médico. Sin embargo, Cristo no es médico al estilo del mundo. Para curarnos, Él no permanece fuera del sufrimiento padecido; lo alivia viniendo a habitar en quien está afectado por la enfermedad, para llevarla consigo y vivirla junto con el enfermo. La presencia de Cristo consigue romper el aislamiento que causa el dolor".

  "Sin la ayuda del Señor, el yugo de la enfermedad y el sufrimiento es cruelmente pesado -subrayó el Santo Padre-. Al recibir la Unción de los Enfermos, no queremos otro yugo que el de Cristo, fortalecidos con la promesa que nos hizo de que su yugo será suave y su carga ligera".

  "El Concilio Vaticano II -dijo el pontífice- presentó a María como la figura en la que se resume todo el misterio de la Iglesia. Su trayectoria personal representa el camino de la Iglesia, invitada a estar completamente atenta a las personas que sufren".

  Por último, el  Papa saludó a todos los que "contribuyen al cuidado de los enfermos con competencia y generosidad" en Lourdes y que "son el brazo de la Iglesia servidora".

  Benedicto XVI concluyó su homilía con un fragmento de la oración a María propuesta para la celebración de este Jubileo:

  "Porque eres la sonrisa de Dios, el reflejo de la luz de Cristo, la morada del Espíritu Santo, porque escogiste a Bernadette en su miseria, porque eres la estrella de la mañana, la puerta del cielo y la primera criatura resucitada. Nuestra Señora de Lourdes, junto con nuestros hermanos y hermanas cuyo cuerpo y corazón están doloridos, te decimos: ruega por nosotros".

  Acabada la homilía el Santo Padre administró el Sacramento de la Unción de Enfermos a diez personas.

  Terminada la celebración eucarística, el Papa se desplazó a las 11,45 al estadio Antoine Béguère, y fue transportado en helicóptero al aeropuerto de Tarbes-Lourdes-Pyrénées, donde llegó a las 12,30.
PV-FRANCIA/MISA ENFERMOS/LOURDES            VIS 20080915 (1110)


LA IGLESIA SEA LEVADURA PARA EL PUEBLO DE DIOS


CIUDAD DEL VATICANO, 15 SEP 2008 (VIS).-Después de la celebración eucarística con los enfermos, el Papa se trasladó al aeropuerto de Tarbes-Lourdes-Pyrénées para la ceremonia de despedida.

  El Santo Padre fue acogido por el primer ministro francés, François Fillon. También estaban presentes autoridades políticas y civiles, los obispos de la región Midi-Pirineos, el presidente, el vicepresidente y el secretario general de la Conferencia Episcopal francesa.
 
  Benedicto XVI dio las gracias a las autoridades civiles y militares, así como a los obispos, a las fuerzas del orden y a los "innumerables voluntarios que han ofrecido su tiempo y competencia. Todos han trabajado con dedicación y ardor por el éxito de mis cuatro días en vuestro país. Gracias de corazón".

  "Mi viaje -dijo- ha sido como un díptico. La primera tabla ha sido París, ciudad que conozco bien y lugar de muchas reuniones importantes. Tuve la oportunidad de celebrar la Eucaristía en el marco prestigioso de la explanada de los Inválidos. Allí encontré un pueblo vivo de fieles, orgullosos y convencidos de su fe. Vine para alentarlos a que perseveren con valentía viviendo las enseñanzas de Cristo y de su Iglesia".

  El Papa recordó también que había rezado las Vísperas con los sacerdotes, religiosos, religiosas, y con los seminaristas, a quienes "he querido confirmar en su vocación de servir a Dios y al prójimo".

  "Y, )cómo olvidar el significativo encuentro con el mundo de la cultura en el Instituto de Francia y en el Collège des Bernardins? Considero que la cultura y sus intérpretes son los vectores privilegiados del diálogo entre la fe y la razón, entre Dios y el hombre".

  El Santo Padre afirmó que "la segunda tabla del díptico ha sido un lugar emblemático, que atrae y cautiva a todo creyente. Lourdes es como una luz en la oscuridad de nuestro ir a tientas hacia Dios. María ha abierto una puerta a un más allá que nos cuestiona y seduce".

  "El Papa debía venir a Lourdes para celebrar el 150 aniversario de las apariciones. Ante la gruta de Massabielle, he orado por todos ustedes. He rezado por la Iglesia. He orado por Francia y el mundo".

  Como un peregrino más "he seguido las cuatro etapas del camino del Jubileo, visitando la Iglesia parroquial, el Cachot, la Gruta y finalmente la capilla del hospital. También he rezado con y por los enfermos que vienen en busca de restablecimiento físico y esperanza espiritual. Dios no los olvida, y tampoco la Iglesia. Como cualquier fiel peregrino, he querido participar en la procesión con las antorchas y en la procesión eucarística. En ellas se elevan a Dios súplicas y alabanzas".

  Benedicto XVI aseguró que había querido compartir con los obispos de Francia "mi convicción de que los tiempos son propicios para un retorno a Dios".

  "Que Dios bendiga a Francia. Que en su suelo reine la armonía y el progreso humano, y que su Iglesia sea levadura en la masa para indicar con sabiduría y sin temor, de acuerdo con la misión que le compete, quién es Dios".

  Tras manifestar su deseo de regresar a Francia, el Santo Padre concluyó: "Desde Roma, les estaré cercano y, cuando me detenga ante la réplica de la Gruta de Lourdes, que se halla en los jardines del Vaticano desde hace poco más de un siglo, les tendré presentes".

  El avión papal despegó a las 13,00 y tras dos horas de vuelo aterrizará en el aeropuerto romano de Ciampino. Desde allí, el Santo Padre se desplazará a su residencia de Castelgandolfo.
PV-FRANCIA/CEREMONIA DESPEDIDA/LOURDES            VIS 20080915 (560)


domingo, 14 de septiembre de 2008

EN LOURDES SE EXPERIMENTA LA CERCANIA ENTRE CIELO Y TIERRA


CIUDAD DEL VATICANO, 13 SEP 2008 (VIS).-Después de dejar la nunciatura apostólica de París, el Papa se dirigió a las 16,00 al aeropuerto de París-Orly, donde tomó el avión rumbo a Tarbes. Desde allí se desplazó en helicóptero a Lourdes.

  El Papa hizo desde el papamóvil las dos primeras etapas del "Camino del Jubileo", que es el recorrido que el peregrino está invitado a realizar en Lourdes con motivo del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen. En cada una de las etapas, el Santo Padre pronunció la oración prevista.

  El Camino sigue cuatro lugares relacionados con la vida de Bernadette: La fuente bautismal donde fue bautizada: el "Cachot" donde vivió con la familia; la Gruta de Massabielle, lugar de las apariciones de la Virgen, que constituye el corazón del santuario mariano y la capilla en la que recibió la Primera Comunión. Al llegar a la Gruta (tercera etapa), un niño entregó al Papa un vaso de agua de la fuente. Posteriormente, el Santo Padre encendió un cirio del gran candelabro y se recogió en silencio antes de leer la oración de esta etapa del Jubileo. A continuación se trasladó al Ermitage St. Joseph, donde cenó.

  A las 21,15 Benedicto XVI se dirigió a la Basílica y desde la terraza inferior siguió la parte final de la procesión "aux flambeaux" (con antorchas), que partiendo de la Gruta de las Apariciones concluyó delante de la Basílica.

  El Papa comenzó su discurso recordando que "hace ciento cincuenta años, el 11 de febrero de 1858, en el lugar llamado la gruta de Massabielle, apartada del pueblo, una simple muchacha de Lourdes, Bernadette Soubirous, vio una luz y, en la luz, una mujer joven "hermosa, la más hermosa". (…) En la conversación, en el diálogo impregnado de delicadeza, la Señora le encarga transmitir algunos mensajes muy simples sobre la oración, la penitencia y la conversión".

  "Lourdes -dijo- es uno de los lugares que Dios ha elegido para reflejar un destello especial de su belleza, por ello la importancia aquí del símbolo de la luz. (…) Ante la gruta, día y noche, verano e invierno, una zarza ardiente brilla rodeada de las oraciones de los peregrinos y enfermos, que expresan sus preocupaciones y necesidades, pero sobre todo su fe y su esperanza".

  Benedicto XVI señaló que "al venir en peregrinación aquí, a Lourdes, queremos entrar, siguiendo a Bernadette, en esta extraordinaria cercanía entre el cielo y la tierra que nunca ha faltado y que se consolida sin cesar. (…) Durante las apariciones, Bernadette reza el Rosario bajo la mirada de María, que se une a ella en el momento de la doxología. Este hecho confirma en realidad el carácter profundamente teocéntrico de la oración del Rosario. Cuando rezamos el Rosario, María nos ofrece su corazón y su mirada para contemplar la vida de su Hijo, Jesucristo".

  Tras recordar que Juan Pablo II vino a Lourdes en dos ocasiones y que "promovió vivamente la oración del Rosario", el Papa afirmó que enriqueció esta oración mariana "con la meditación de los Misterios Luminosos".

  "La procesión de las antorchas hace presente ante nuestros ojos de carne el misterio de la oración: en la comunión de la Iglesia, que une a los elegidos del cielo y a los peregrinos de la tierra, la luz brota del diálogo entre el hombre y su Señor, y se abre un camino luminoso en la historia humana, incluidos  sus momentos más oscuros".

  El Santo Padre subrayó que "esta procesión es un momento de gran alegría eclesial, pero también de gravedad: las intenciones que presentamos subrayan nuestra profunda comunión con todos los que sufren. Pensamos en las víctimas inocentes que padecen la violencia, la guerra, el terrorismo, la penuria, o que sufren las consecuencias de la injusticia, de las plagas, de las calamidades, del odio y de la opresión, de la violación de su dignidad humana y de sus derechos fundamentales, de su libertad de actuar y de pensar. Pensamos también en quienes tienen problemas familiares o en quienes sufren por el desempleo, la enfermedad, la discapacidad, la soledad o por su situación de inmigrantes. No quiero olvidar a los que sufren a causa del nombre de Cristo y que mueren por Él".

  "María -aseguró- nos enseña a orar, a hacer de nuestra plegaria un acto de amor a Dios y de caridad fraterna. Al orar con María, nuestro corazón acoge a los que sufren. (…) Lourdes es un lugar de luz, porque es un lugar de comunión, esperanza y conversión". Por contraste, añadió, "el pecado nos hace ciegos, nos impide proponernos como guía para nuestros hermanos, y nos lleva a desconfiar de ellos para dejarnos guiar. Necesitamos ser iluminados".

  "En este santuario de Lourdes al que vuelven sus ojos los cristianos de todo el mundo desde que la Virgen María hizo brillar la esperanza y el amor al dar el primer puesto a los enfermos, los pobres y los pequeños, se nos invita a descubrir la sencillez de nuestra vocación: Basta con amar".

  El Papa concluyó haciendo hincapié en las muchas personas que "vienen aquí para ver, esperando quizá secretamente recibir alguna gracia" y que al regresar, "habiendo hecho una experiencia espiritual de vida auténticamente eclesial, vuelven su mirada a Dios, a los otros y a sí mismos. Les llena una pequeña llama con el nombre de esperanza, compasión, ternura. El encuentro discreto con Bernadette y la Virgen María puede cambiar una vida, pues están presentes en este lugar de Massabielle para llevarnos a Cristo que es nuestra vida, nuestra fuerza y nuestra luz".
PV-FRANCIA/PROCESION ANTORCHAS/LOURDES            VIS 20080914 (900)


EL MENSAJE DE MARIA ES UN MENSAJE DE ESPERANZA

CIUDAD DEL VATICANO, 14 SEP 2008 (VIS).-Esta mañana a las 10,00, después de saludar en papamóvil a los más de 100.000 fieles que llenaban la Pradera del santuario de Lourdes, Benedicto XVI celebró la Santa Misa para conmemorar el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen María a Bernadette.

  "En este día en el que la liturgia de la Iglesia celebra la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz -dijo el Papa- el Evangelio que acabamos de escuchar nos recuerda el significado de este gran misterio. (...) El Hijo de Dios se hizo vulnerable, tomando la condición de siervo, obediente hasta la muerte y una muerte de cruz. Por su Cruz hemos sido salvados".

 "El instrumento de suplicio que mostró, el Viernes Santo, el juicio de Dios sobre el mundo, se ha transformado en fuente de vida, de perdón, de misericordia, signo de reconciliación y de paz. (...) La Iglesia nos invita (...) a dar gracias a Dios porque de un árbol portador de muerte, ha surgido de nuevo la vida".

  "Es significativo -observó-, que en la primera aparición a Bernadette, María comience su encuentro con la señal de la Cruz, (...) una iniciación a los misterios de la fe. La señal de la Cruz es de alguna forma el compendio de nuestra fe, (...) nos dice que, en el mundo, hay un amor más fuerte que la muerte. (...).El poder del amor es más fuerte que el mal que nos amenaza. Este misterio de la universalidad del amor de Dios por los hombres, es el que María reveló aquí, en Lourdes".

  "La Iglesia ha recibido la misión de mostrar a todos el rostro amoroso de Dios, manifestado en Jesucristo. (...) Él nos hará libres para amar como Él nos ama y para construir un mundo reconciliado. Porque, con esta Cruz, Jesús cargó el peso de todos los sufrimientos e injusticias de nuestra humanidad. Él ha cargado las humillaciones y discriminaciones, las torturas sufridas en numerosas regiones del mundo por muchos hermanos y hermanas nuestros por amor a Cristo".

  La celebración del jubileo de las apariciones de Nuestra Señora en Lourdes, señaló el Papa, "nos ha permitido entrar en una senda de fe y conversión. Hoy, María sale a nuestro encuentro para indicarnos los caminos de la renovación de la vida de nuestras comunidades y de cada uno de nosotros".

  "Jesús, nacido de María, es el Hijo de Dios, el único Salvador de todos los hombres, vivo y operante en su Iglesia y en el mundo. La Iglesia ha sido enviada a todo el mundo para proclamar este único mensaje e invitar a los hombres a acogerlo mediante una conversión auténtica del corazón. Esta misión, que fue confiada por Jesús a sus discípulos, recibe aquí, con ocasión de este jubileo, un nuevo impulso".

  El recorrido jubilar tras las huellas de Bernadette recuerda "lo esencial del mensaje de Lourdes. Bernadette era la primogénita de una familia muy pobre, sin sabiduría ni poder, de salud frágil. María la eligió para transmitir su mensaje de conversión, de oración y penitencia, en total sintonía con la palabra de Jesús: "Porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla". Es, pues, una auténtica catequesis la que también a nosotros se nos propone, bajo la mirada de María".

  Cuando la "Hermosa Señora" revela su nombre a Bernadette: "Yo soy la Inmaculada Concepción", (...) le desvela (...) la gracia extraordinaria que Ella recibió de Dios. (...) María es la mujer de nuestra tierra que se entregó por completo a Dios y que recibió de Él el privilegio de dar la vida humana a su eterno Hijo".

  "Ella es (...) la imagen de la nueva humanidad. De esta forma, al presentarse en una dependencia total de Dios, María expresa en realidad una actitud de plena libertad, cimentada en el completo reconocimiento de su genuina dignidad".

  "Este privilegio nos concierne también a nosotros, porque nos desvela nuestra propia dignidad de hombres y mujeres, marcados ciertamente por el pecado, pero salvados en la esperanza, una esperanza que nos permite afrontar nuestra vida cotidiana".

  "La vocación primera del santuario de Lourdes es ser un lugar de encuentro con Dios en la oración, y un lugar de servicio fraterno, especialmente por la acogida a los enfermos, a los pobres y a todos los que sufren. (...) María sale a nuestro encuentro como la Madre. (...) Mediante la luz que brota de su rostro, se trasparenta la misericordia de Dios. (...) María nos recuerda aquí que la oración (...) debe tener un puesto central en nuestra vida cristiana, (...) es indispensable para acoger la fuerza de Cristo".

  El Santo Padre subrayó que "la presencia de los jóvenes en Lourdes es también una realidad importante. (...) Cuando María recibió la visita del ángel, era una jovencita en Nazaret, que llevaba la vida sencilla y animosa de las mujeres de su pueblo. Y si la mirada de Dios se posó especialmente en Ella, fiándose, María quiere deciros también que nadie es indiferente para Dios. (...) No dejéis que las dificultades os descorazonen. María (...) conocía cuánta era su debilidad ante la omnipotencia de Dios. Sin embargo, dijo "sí" sin vacilar. Y gracias a su sí, la salvación entró en el mundo, cambiando así la historia de la humanidad".

  "¡El mensaje de María es un mensaje de esperanza para todos los hombres y para todas las mujeres de nuestro tiempo, sean del país que sean!", exclamó el pontífice. "Me gusta invocar a María como "Estrella de la esperanza" (...) que nos ilumina y nos orienta en nuestro caminar. Por su sí, por el don generoso de sí misma, Ella abrió a Dios las puertas de nuestro mundo y nuestra historia. Nos invita a vivir (...) en una esperanza inquebrantable, rechazando escuchar a los que pretenden que nos encerremos en el fatalismo".
PV-FRANCIA/MISA/LOURDES                    VIS 20080914 (970)


MARIA, CERCANA A NUESTROS CORAZONES

CIUDAD DEL VATICANO, 14 SEP 2008 (VIS).-Finalizada la celebración eucarística, después de la cual las campanas del santuario tocaron a fiesta, el Papa rezó el Angelus.

  Benedicto XVI recordó que cada día, gracias a esa oración, "cuando las primeras horas del día comienzan a hacer sentir el peso de la fatiga, nuestra disponibilidad y generosidad se renuevan gracias a la contemplación del "sí (...) limpio y sin reservas de María".

  "Mientras que el pecado divide, nos separa a unos de otros -continuó-, la pureza de María la hace infinitamente cercana a nuestros corazones, atenta a cada uno de nosotros y deseosa de nuestro verdadero bien. Estáis viendo, aquí, en Lourdes, como en todos los santuarios marianos, que multitudes inmensas llegan a los pies de María para confiarle lo que cada uno tiene de más íntimo, lo que lleva especialmente en su corazón".

  "María nos muestra -explicó el Papa- (...) la manera adecuada de acercarnos al Señor (...) con sinceridad y sencillez. Gracias a Ella, descubrimos que la fe cristiana no es un fardo, sino que es como una ala que nos permite volar más alto para refugiarnos en los brazos de Dios".

  "Aquí, muy cerca de la gruta, y en comunión especial con todos los peregrinos presentes en los santuarios marianos y con todos los enfermos de cuerpo o alma que buscan consuelo, bendecimos al Señor por la presencia de María en medio de su pueblo y a Ella dirigimos con fe nuestra oración:

  "Santa María, tú que te apareciste aquí, hace ciento cincuenta años, a la joven Bernadette, "tú eres la verdadera fuente de esperanza". Como peregrinos confiados, llegados de todos los lugares, venimos una vez más a sacar de tu Inmaculado Corazón fe y consuelo, gozo y amor, seguridad y paz. "Monstra Te esse Matrem". Muéstrate como una Madre para todos, oh María. Danos a Cristo, esperanza del mundo".

  Después de rezar el Ángelus, el Santo Padre se trasladó al Ermitage St.Joseph, donde almorzó con los obispos de la región Midi-Pirineos y con los cardenales y obispos del séquito
PV-FRANCIA/ANGELUS/LOURDES                   VIS 20080914 (340)


sábado, 13 de septiembre de 2008

FORTIFICAR LA HERMANDAD ENTRE CRISTIANOS Y JUDIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 12 SEP 2008 (VIS).-El Papa recibió esta tarde a las 17,00 en la nunciatura apostólica de París a los representantes de la comunidad judía francesa y reafirmó que "cristianos y judíos tienen una fraternidad que fortificar y vivir" y que "los vínculos de fraternidad constituyen una invitación constante a conocerse mejor y a respetarse".

  "La Iglesia católica (...) repite con fuerza  a través de mi voz las palabras del gran Papa Pío XI : (...) "Espiritualmente somos semitas". (...) Por eso se opone a toda forma de antisemitismo del que  no hay justificación teológica aceptable. El teólogo Henri de Lubac, en una "hora de tinieblas", como decía Pío XII, comprendió que ser antisemitas significa también ser anticristianos. Una vez más siento el deber de rendir un profundo homenaje a todo los que murieron injustamente y a los que hicieron todo lo posible para que los nombres de las víctimas permaneciesen siempre en el recuerdo. ¡Dios no olvida!".

  Finalizado el encuentro, Benedicto XVI se trasladó en automóvil al College des Bernardins donde le esperaban 700 representantes del mundo de la cultura francesa, responsables de la UNESCO, de la Unión Europea y algunos miembros de la comunidad musulmana francesa.
PV-FRANCIA/COMUNIDAD JUDIA/PARIS               VIS 20080913 (210)


BUSQUEDA DE DIOS EN LAS RAICES DE LA CULTURA EUROPEA


CIUDAD DEL VATICANO, 12 SEP 2008 (VIS).-El mundo de la cultura acogió esta tarde a Benedicto XVI en el College des Bernardins, donde el Papa llegó hacia las 17,30.

  La institución fue fundada en 1247 por Étienne de Lexington, abad cisterciense de Claraval, como centro de formación teológica para los monjes del Císter. Confiscado durante la Revolución, el edificio se vendió y pasó a través de los siglos por diversas peripecias, hasta que lo adquirió la archidiócesis de París. Después de cinco años de restauración, el edificio, auténtica joya de la arquitectura medieval, se abrió al público el pasado 4 de septiembre. Es sede de iniciativas artísticas, conferencias y reuniones.

  El discurso del Papa estuvo dedicado  al origen  de la teología occidental y de las raíces de la cultura europea. "En la gran fractura cultural provocada por las migraciones de los pueblos y el nuevo orden de los Estados que se estaban formando -dijo- los monasterios eran los lugares en los que sobrevivían los tesoros de la vieja cultura y en los que, a partir de ellos, se iba formando poco a poco una nueva cultura".

  Pero la intención de los monjes no era "crear una cultura y ni siquiera conservar una cultura del pasado. Su motivación era mucho más elemental. Su objetivo era (...)  buscar a Dios. En la confusión de un tiempo en que nada parecía quedar en pie, los monjes querían dedicarse a lo esencial; (...) detrás de lo provisional buscaban lo definitivo".

  Para hacerlo seguían las "señales de pista" con las que Dios indicaba el recorrido. "El camino era su Palabra que, en los libros de las Sagradas Escrituras, estaba abierta ante los hombres. La búsqueda de Dios requiere, pues, por intrínseca exigencia una cultura de la palabra. (...) En el monaquismo occidental, escatología y gramática están interiormente vinculadas una con la otra. (...) Así, precisamente por la búsqueda de Dios, resultan importantes las ciencias profanas que nos señalan el camino hacia la lengua".

  El Santo Padre habló de los lugares comunes en los monasterios, las bibliotecas y las escuelas, que "indican el camino hacia la palabra", haciendo notar que "la Palabra que abre el camino de la búsqueda de Dios y es ella misma el camino, es una Palabra que mira a la comunidad. (...) La Palabra no lleva a un camino sólo individual de una inmersión mística, sino que introduce en la comunión con cuantos caminan en la fe".

  "Como en la escuela rabínica, también entre los monjes, el mismo leer del individuo es simultáneamente un acto corporal -observó-. La Palabra de Dios nos introduce en el coloquio con Dios" y (...) especialmente en el Libro de los Salmos nos ofrece las palabras con que podemos dirigirnos a Él, presentarle nuestra vida con sus altibajos en coloquio ante Él, transformando así la misma vida en un movimiento hacia Él".

  Citando la importancia del canto en la vida monástica, Benedicto XVI habló de cómo San Bernardo de Claraval "califica la confusión de un canto mal hecho como un precipitarse en la "zona de la desemejanza", que es el término con que San Agustín describe  "su estado interior antes de la conversión. (...) El hombre, creado a semejanza de Dios, al abandonarlo se hunde en la "zona de la desemejanza", en un alejamiento de Dios en el que ya no lo refleja y así se hace desemejante no sólo de Dios, sino también de sí mismo, del verdadero ser hombre".

  Para San Bernardo "la cultura del canto es también cultura del ser y  los monjes con su plegaria y su canto han de estar a la altura de la Palabra que se les ha confiado, a su exigencia de verdadera belleza".
 
  Asimismo, "para captar de alguna manera la cultura de la palabra, que en el monaquismo occidental se desarrolló por la búsqueda de Dios", es necesario abordar "las Escrituras", que (...) en su conjunto (...) se consideran como la única Palabra de Dios dirigida a nosotros. Pero ya este plural evidencia que aquí la Palabra de Dios nos alcanza sólo (...) a través de las palabras humanas, es decir que Dios nos habla sólo a través de los hombres, mediante sus palabras y su historia".

  El Papa señaló que "la Escritura precisa de la interpretación, y precisa de la comunidad en la que se ha formado y en la que es vivida. En ella tiene su unidad y en ella se despliega el sentido que aúna el todo. (...) El cristianismo capta en las palabras la Palabra, el "Logos" mismo, que irradia su misterio a través de tal multiplicidad. Esta estructura especial de la Biblia es un desafío siempre nuevo para cada generación. Por su misma naturaleza excluye todo lo que hoy se llama fundamentalismo".

  "La misma Palabra de Dios, de hecho, nunca está presente ya en la simple literalidad del texto. Para alcanzarla se requiere un trascender y un proceso de comprensión, que se deja guiar por el movimiento interior del conjunto y por ello debe convertirse también en un proceso vital. Siempre y sólo en la unidad dinámica del conjunto los muchos libros forman "un" Libro, la Palabra de Dios y la acción de Dios en el mundo se revelan en la palabra y en la historia humana.".

  "El trascender de la letra y su comprensión únicamente a partir del conjunto", dijo el Papa, lo expresa drásticamente San Pablo con la frase: "La pura letra mata y, en cambio, el Espíritu da vida", pero (...) el Espíritu liberador no es simplemente (...) la visión personal de quien interpreta. El Espíritu es Cristo, (...) que nos indica el camino. Con la palabra sobre el Espíritu y sobre la libertad se abre un vasto horizonte, pero al mismo tiempo se pone una clara limitación a la arbitrariedad y a la subjetividad, (...) que obliga de manera inequívoca al individuo y a la comunidad y crea un vínculo superior al de la letra: el vínculo del entendimiento y del amor".

  "Esa tensión entre vínculo y libertad, que sobrepasa el problema literario de la interpretación de la Escritura, (...) ha plasmado profundamente la cultura occidental. Esa tensión se presenta de nuevo también a nuestra generación como un reto frente a los extremos de la arbitrariedad subjetiva, por una parte, y del fanatismo fundamentalista, por otra. Sería fatal, si la cultura europea de hoy llegase a entender la libertad sólo como la falta total de vínculos y con esto favoreciese inevitablemente el fanatismo y la arbitrariedad".

  El Santo Padre observó después que junto al "ora" de la vida monástica, existía también el "labora" y que el "Dios cristiano (...) es también el Creador. Dios trabaja; continúa trabajando en y sobre la historia de los hombres. En Cristo entra como Persona en el trabajo fatigoso de la historia. (...) Dios trabaja y  (...) el hombre tiene capacidad y puede participar en la obra de Dios en la creación del mundo. Del monaquismo forma parte (...) una cultura del trabajo, sin la cual el desarrollo de Europa, su ethos y su formación del mundo son impensables".

  Retomando el inicio de su discurso sobre el monacato Benedicto XVI reiteró que "quien se hacía monje, avanzaba por un camino largo y profundo, pero había encontrado ya la dirección: la Palabra de la Biblia en la que oía que hablaba el mismo Dios", pero (...) para que se abra un camino hacia el corazón de la Palabra bíblica como Palabra de Dios, esa misma Palabra debe antes ser anunciada desde el exterior".

  "De hecho, los cristianos de la Iglesia naciente no consideraron su anuncio misionero como una propaganda, (...) sino como una necesidad intrínseca derivada de la naturaleza de su fe. (...) La universalidad de Dios y la universalidad de la razón abierta hacia Él constituían para ellos la motivación y también el deber del anuncio. Para ellos la fe no pertenecía a las costumbres culturales, diversas según los pueblos, sino al ámbito de la verdad que igualmente tiene en cuenta a todos".

  "El esquema fundamental del anuncio cristiano "ad extra" -a los hombres que, con sus preguntas, buscan- se halla en el discurso de san Pablo en el Areópago", cuando (...) anuncia a Aquel, que los hombres ignoran y, sin embargo, conocen: el Ignoto-Conocido; Aquel que buscan, al que, en lo profundo, conocen y que, sin embargo, es el Ignoto y el Incognoscible. Lo más profundo del pensamiento y del sentimiento humano sabe en cierto modo que Él tiene que existir. Que en el origen de todas las cosas debe estar no la irracionalidad, sino la Razón creativa; no el ciego destino, sino la libertad".

  "Sin embargo, pese a que todos los hombres en cierto modo sabemos esto, (...) ese saber permanece irreal: Un Dios sólo pensado e inventado no es un Dios. Si Él no se revela, nosotros no llegamos hasta Él. (...) La novedad del anuncio cristiano consiste en un hecho: Él se ha mostrado. Pero esto no es un hecho ciego, sino un hecho que, en sí mismo, es "Logos", presencia de la Razón eterna en nuestra carne".

  También en nuestra época "Dios se ha convertido realmente en el gran Desconocido. Pero como entonces, tras las numerosas imágenes de los dioses estaba escondida y presente la pregunta acerca del Dios desconocido, también hoy la actual ausencia de Dios está tácitamente inquieta por la pregunta sobre Él"

  "Buscar a Dios y dejarse encontrar por Él: esto hoy no es menos necesario que en tiempos pasados -concluyó Benedicto XVI-. Una cultura meramente positivista que circunscribiera al campo subjetivo como no científica la pregunta sobre Dios, sería la capitulación de la razón, la renuncia a sus posibilidades más elevadas y consiguientemente una ruina del humanismo, cuyas consecuencias no podrían ser más graves. Lo que es la base de la cultura de Europa, la búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle, sigue siendo aún hoy el fundamento de toda verdadera cultura".

  Acabado el discurso el Papa se trasladó en automóvil a la catedral de Notre-Dame para presidir las vísperas con los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y diáconos franceses.
PV-FRANCIA/MUNDO CULTURA/PARIS            VIS 20080913 (1680)


VISPERAS CON SACERDOTES, RELIGIOSOS, SEMINARISTAS, DIACONOS


CIUDAD DEL VATICANO, 12 SEP 2008 (VIS).-A las 19,15, en la catedral de Notre Dame, el Papa presidió la celebración de las Vísperas con los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y diáconos. También estaban presentes algunos representantes de otras iglesias y confesiones cristianas.

  Comentando en la homilía el salmo 126,1, "Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles", el Papa dijo: "Quién es este Señor sino Nuestro Señor Jesucristo. Fue Él quien fundó la Iglesia, quien la ha edificado sobre la roca, sobre la fe del Apóstol Pedro. (…) San Agustín se plantea la cuestión de saber quiénes son los albañiles, y él mismo responde: "Todos los que predican la palabra de Dios en la Iglesia, los dispensadores de los misterios de Dios. Todos nos esforzamos, todos trabajamos, todos construimos ahora"; pero es sólo Dios quien, en nosotros, "edifica, quien exhorta, quien amonesta, quien abre el entendimiento, quien os conduce a las verdades de la fe".

  "¡Qué maravilla -exclamó- reviste nuestra actividad al servicio de la divina Palabra! Somos instrumentos del Espíritu; Dios tiene la humildad de pasar a través de nosotros para sembrar su Palabra. Llegamos a ser su voz después de haber vuelto el oído a su boca. Ponemos su Palabra en nuestros labios para ofrecerla al mundo. La ofrenda de nuestra plegaria le es agradable y le sirve para comunicarse con todos los que nos encontramos".

  Benedicto XVI puso de relieve que "las liturgias de la tierra, ordenadas todas ellas a la celebración de un Acto único de la historia, no alcanzarán jamás a expresar totalmente su infinita densidad. En efecto, la belleza de los ritos nunca será lo suficientemente esmerada, lo suficientemente cuidada, elaborada, porque nada es demasiado bello para Dios, que es la Hermosura infinita. Nuestras liturgias de la tierra no podrán ser más que un pálido reflejo de la liturgia, que se celebra en la Jerusalén de arriba, meta de nuestra peregrinación en la tierra. Que nuestras celebraciones, sin embargo, se le parezcan lo más posible y la hagan presentir".

  "Desde ahora -continuó-, la Palabra de Dios nos ha sido dada para ser el alma de nuestro apostolado, el alma de nuestra vida de sacerdotes. (...) A lo largo de la jornada, la Palabra de Dios se convierte en la materia de la oración de toda la Iglesia, que desea así dar testimonio de su fidelidad a Cristo".

  El Santo Padre exhortó a los sacerdotes a no tener miedo "de dedicar mucho tiempo a la lectura, a la meditación de la Escritura y al rezo del Oficio divino. Casi sin saberlo, la Palabra leída y meditada en la Iglesia actúa sobre vosotros y os transforma".

  Dirigiéndose a continuación a los seminaristas, dijo: "Estáis destinados a ser depositarios de esta Palabra eficaz, que hace lo que dice. Conservad siempre el gusto por la Palabra de Dios. Aprended, por su medio, a amar a todos los que encontréis en vuestro camino. Nadie sobra en la Iglesia, nadie. Todo el mundo puede y debe encontrar su lugar".

  El Papa pidió a los diáconos, que "sin buscar sustituir a los presbíteros, sino ayudándolos con amistad y eficacia" fueran "testigos vivos del poder infinito de la divina Palabra".

  A los religiosos, religiosas y todas las personas consagradas, Benedicto XVI les recordó que su "única riqueza -la única, verdaderamente, que traspasará los siglos y el dintel de la muerte- es la Palabra del Señor. (…) Vuestra obediencia es, etimológicamente, una escucha, ya que el vocablo "obedecer" viene del latín "obaudire", que significa tender el oído hacia algo o alguien. Obedeciendo, volvéis vuestra alma hacia Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. (…) La pureza de la divina Palabra es el modelo de vuestra propia castidad; garantía de fecundidad espiritual".

  Benedicto XVI saludó al final a los representantes de las Iglesias cristianas y de las comunidades eclesiales, "que han venido a rezar fraternalmente las Vísperas con nosotros en esta catedral".

  "Pido ardientemente al Señor -terminó el Papa.-que crezca en nosotros el sentido de esta unidad de la Palabra de Dios, signo, prenda y garantía de la unidad de la Iglesia: no un amor en la Iglesia sin amor a la Palabra, no una Iglesia sin unidad en torno a Cristo redentor, no frutos de redención sin amor a Dios y al prójimo, según los dos mandamientos que resumen toda la Escritura santa".
PV-FRANCIA/VISPERAS/PARIS                        VIS 20080913 (730)


LA IGLESIA CONFIA EN LOS JOVENES

CIUDAD DEL VATICANO, 12 SEP 2008 (VIS).-Finalizadas las Vísperas, el Papa saludó a los jóvenes que transcurrirían la noche en vigilia de oración para prepararse a la Santa Misa que se celebrará mañana en la Explanada de los Inválidos.

  Benedicto XVI recordó que la XXIII  Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Sydney, "hizo redescubrir a muchos jóvenes la importancia del Espíritu Santo en la vida del cristiano. El Espíritu nos pone en contacto íntimo con Dios, en quien se encuentra la fuente de toda auténtica riqueza humana".

  "Todos buscáis amar y ser amados -dijo el Santo Padre-. Tenéis que volver a Dios para aprender a amar y para tener la fuerza de amar".

  Después el Papa invitó a los jóvenes a "meditar en la grandeza del sacramento de la Confirmación, (...) que os introduce en una vida de fe adulta. Es urgente comprender cada vez mejor este sacramento para comprobar la calidad y la hondura de vuestra fe y para robustecerla. El Espíritu Santo os acerca al misterio de Dios y os hace comprender quién es Dios. Os invita a ver en el prójimo al hermano, (...) para vivir en comunión con él, humana y espiritualmente, para vivir, por tanto, como Iglesia. Al revelaros quién es Cristo muerto y resucitado por nosotros, nos impulsa a dar testimonio de Él".

  "Es urgente hablar de Cristo a vuestro alrededor -exclamó el pontífice-, a vuestras familias y amigos, en vuestros lugares de estudio, de trabajo o de ocio. No tengáis miedo. Tened "la valentía de vivir el Evangelio y la audacia de proclamarlo". (...) Llevad la Buena Noticia a los jóvenes de vuestra edad y también a los otros. Ellos conocen las turbulencias de la afectividad, la preocupación y la incertidumbre con respecto al trabajo y a los estudios. Afrontan sufrimientos y tienen experiencia de alegrías únicas. Dad testimonio de Dios, porque, en cuanto jóvenes, formáis parte plenamente de la comunidad católica. (...) Quiero deciros que la Iglesia confía en vosotros".

  El segundo tema de reflexión que el Papa propuso a los jóvenes fue "el misterio de la Cruz".

  "Muchos de vosotros -dijo- lleváis colgada del cuello una cadena con una cruz. También yo llevo una. (...) No es un adorno ni una joya. Es el precioso símbolo de nuestra fe, el signo visible y material de la vinculación a Cristo".

  "Para los cristianos, la Cruz simboliza la sabiduría de Dios y su amor infinito revelado en el don redentor de Cristo muerto y resucitado para la vida del mundo, en particular, para la vida de cada uno".

  La Cruz "no es sólo el signo de vuestra vida en Dios y de vuestra salvación, sino también (...) el testigo mudo de los padecimientos de los hombres y, al mismo tiempo, la expresión única y preciosa de todas sus esperanzas".

  "La Cruz pone en peligro en cierta medida la seguridad humana, pero manifiesta, también y sobre todo, la gracia de Dios y confirma la salvación. Esta tarde os confío la Cruz de Cristo. Pablo había entendido la palabra de Jesús -aparentemente paradójica- según la cual sólo entregando ("perdiendo") la propia vida se puede encontrarla y de ello había sacado la conclusión de que la Cruz manifiesta la ley fundamental del amor, la fórmula perfecta de la vida verdadera".

  Tras despedirse de los jóvenes el Papa se desplazó a la Nunciatura Apostólica y después de cenar salió al balcón para saludar a los fieles reunidos ante su residencia en la capital francesa.

  "¡Vuestra acogida tan cordial conmueve al Papa! -dijo-. Gracias por haberme esperado aquí a pesar de ser tan tarde y de forma tan entusiasta".

  "Estoy feliz de sumarme mañana a la multitud de peregrinos de Lourdes para celebrar el Jubileo de las apariciones de la Virgen. Los católicos en Francia necesitan más que nunca renovar su confianza en María, reconociendo en Ella el modelo de su compromiso al servicio del Evangelio. (...) Cuento con vosotros y con vuestras oraciones para que este viaje dé fruto. Que la Virgen os guarde".
PV-FRANCIA/JOVENES/PARIS                    VIS 20080913 (670)


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