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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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jueves, 11 de julio de 2013

EL ARZOBISPO DOMINIQUE MAMBERTI EXPLICA LA IMPORTANCIA DE LAS LEYES APROBADAS POR LA PONTIFICIA COMISIÓN PARA EL ESTADO DE LA CIUDAD DEL VATICANO

Ciudad del Vaticano, 11 julio 2013 (VIS).-Ofrecemos a continuación el texto de presentación del arzobispo Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados, sobre las leyes aprobadas por la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano.

Las leyes aprobadas el 11 de julio de 2013 por la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano representan una intervención normativa de largo alcance, requerida en función del servicio que este Estado, absolutamente peculiar y único en su género, está llamado a llevar a cabo en beneficio de la Sede Apostólica. La finalidad originaria y fundamental del Vaticano, que es garantizar la libertad del ejercicio del ministerio petrino, de hecho, requiere una estructura institucional y ordinativa que prescinde cada vez más de la extensión limitada de su territorio, para asumir una complejidad, similar en algunos aspectos a la de los estados contemporáneos .

Nacido con el Tratado de Letrán de 1929, el Estado adoptó en bloque el sistema jurídico, civil y penal del Reino de Italia, con la convicción de que era suficiente para regular las relaciones de derecho consuetudinario dentro de un estado cuya razón de ser radica en el apoyo a la misión espiritual del Sucesor de Pedro. El sistema penal originario - que consiste en el Código Penal italiano de 30 de junio de 1889, el Código italiano de Procedimiento Penal, de 27 de febrero de 1913, en vigor el 7 de junio 1929 - ha experimentado sólo cambios marginales y también la nueva ley sobre las fuentes del derecho (N º LXXI, 1 de octubre de 2008) ha confirmado la legislación penal de 1929, aunque a la espera de una redefinición general de la disciplina.

Las leyes aprobadas recientemente, sin reformar, no obstante “in radice” el sistema penal, lo revisan en algunos aspectos y lo completan en otros, satisfaciendo una serie de requisitos. Por un lado, estas leyes continúan y desarrollan la adecuación del sistema jurídico vaticano en consonancia con las medidas adoptadas por el Papa Benedicto XVI a partir de 2010 sobre la prevención y la lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo. En esta perspectiva, se ha decidido poner en práctica, entre otras cosas, las disposiciones contenidas en la Convención de las Naciones Unidas del año 2000 contra la delincuencia organizada transnacional, en la Convención de las Naciones Unidas de 1988 contra el tráfico Ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, en la Convención Internacional de 1999 para la represión de la financiación del terrorismo, así como en otras convenciones que definen y tipifican las conductas de terrorismo.

Por otro lado, las nuevas leyes introducen también otras figuras delictivas que se muestran en diversas convenciones internacionales ya ratificadas por la Santa Sede y que ahora se aplican también en la legislación interna. Entre ellas se pueden mencionar las convenciones: la Convención de 1984 contra la tortura y otras penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, y la Convención Internacional de 1965 sobre la eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, la Convención de 1989 sobre los derechos del Niño y sus protocolos facultativos de 2000; las Convenciones de Ginebra de 1949 en contra de los crímenes de guerra, etc. Un título aparte se ha dedicado también a los crímenes contra la humanidad, incluido el genocidio y los otros crímenes previstos por el derecho internacional consuetudinario, en el sentido de lo dispuesto en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998. Desde el punto de vista sustantivo, por último, cabe destacar la revisión de los delitos contra la administración pública, de conformidad con las disposiciones contenidas en la Convención de las Naciones Unidas de 2003 contra la Corrupción, así como la abolición de la pena de cadena perpetua, sustituida con la pena de reclusión de 30 a 35 años.

A pesar de la novedad innegable de muchas normas acusatorias contenidas en estas leyes, sin embargo, no sería correcto pensar que las conductas en ellas sancionadas fueran, en precedencia, penalmente lícitas. De hecho, se castigaban, de todos modos, aunque sobre la base de evidencia de delito más genérica y amplia. La introducción de las nuevas disposiciones, sin embargo, sirve a identificar con mayor certeza y definición los casos delictivos y cumplir, así, con las normas internacionales, ajustando las sanciones a la específica gravedad de los hechos.

Algunas de las nuevas figuras delictivas introducidas (por ejemplo los delitos contra la seguridad de la navegación marítima o aérea, o en contra de la seguridad de los aeropuertos o plataformas fijas) podrían parecer excesivos en relación con la realidad geográfica del Estado de la Ciudad del Vaticano. Estas disposiciones, sin embargo, cumplen, por un lado, con la función de respetar las normas internacionales establecidas en el ámbito de la lucha contra el terrorismo y, por otro , con la condición del cd "Doble incriminación", a fin de permitir la extradición de todas las personas acusadas o declaradas culpables de esos delitos cometidos en el extranjero, en el hipotético caso de que se hubieran refugiado en el Estado de la Ciudad del Vaticano.

Un relieve particular asume también la disciplina de la "Responsabilidad administrativa de las personas jurídicas que se deriva de delitos" (artículos 46 a 51 de la Ley de normas complementarias en materia penal), que introduce las sanciones que deben imponerse a las personas jurídicas que participan en actividades delictivas, de acuerdo con la línea normativa vigente en el ámbito internacional. En este sentido, se ha decidido combinar el adagio tradicional, observado también en el derecho canónico, según el cual "societas puniri non potest", con la necesidad, cada vez más sentida en el ámbito internacional, de establecer sanciones adecuadas y disuasorias también a cargo de las personas jurídicas que se benefician de la comisión de delitos. La solución adoptada ha sido pues la de configurar una responsabilidad administrativa de las personas jurídicas, evidentemente en las hipótesis en que se demuestre que el delito se ha cometido en el interés o en beneficio de la persona jurídica misma.

Cambios importantes se introducen también en cuestiones de procedimiento. Entre ellos podemos mencionar: la actualización de las normas sobre confiscación, reforzada por la introducción de la medida de bloqueo preventivo de los bienes (la llamada congelación), la enunciación explícita de los principios de un justo proceso en un plazo razonable y de la presunción de inocencia del imputado, y la reformulación de la normativa relativa a la cooperación judicial internacional con la adopción de las medidas previstas en los convenios internacionales más recientes.

Desde el punto de vista de la técnica normativa, la pluralidad de fuentes a disposición de los expertos ha sido organizada mediante su combinación en un conjunto legislativo armonioso y coherente, en el marco del magisterio de la Iglesia y de la tradición jurídico-canónica – relevante como fuente principal del derecho vaticano (artículo 1, apartado 1, de la Ley n. LXXI sobre fuentes del derecho, del 1 de octubre de 2008) - al mismo tiempo también tiene en cuenta las normas establecidas por las convenciones internacionales y la tradición jurídica italiana, a la cual el ordenamiento vaticano siempre ha hecho referencia.

Con el fin de organizar mejor y regular una intervención normativa de contenidos tan amplios se ha procedido a elaborar dos leyes separadas. En una se han agrupado todas las normas que suponen modificaciones del Código Penal y del Código de Procedimiento Penal; en la otra se han previsto normas cuyas características no consentían una ubicación homogénea en el interior de la estructura del código y que, por esta razón, han sido colocadas en una ley penal a latere, que por esa razón se puede definir como complementaria.

La reforma penal hasta ahora expuesta se ha completado con la adopción por parte del Santo Padre Francisco de un Motu Proprio, también con fecha de ayer, que amplía el ámbito de aplicación de las normas contenidas en estas leyes penales también a los miembros, funcionarios y empleados de los distintos organismos de la Curia Romana, las instituciones vinculadas a la misma, los organismos dependientes de la Santa Sede y las personas jurídicas canónicas, así como a los legados pontificios y el personal diplomático de la Santa Sede. Esta extensión tiene el fin de hacer perseguibles por parte de los órganos judiciales del Estado de la Ciudad del Vaticano los delitos tipificados en estas leyes, incluso en el caso en que el hecho se haya cometido fuera de las fronteras del propio Estado.

Entre las leyes aprobadas ayer por la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano también está la ley por la que se establecen las normas generales en materia de sanciones administrativas. Esta ley ya había sido prevista por el artículo 7, apartado 4, de la Ley sobre las fuentes del derecho N. LXXI, del 1 de octubre de 2008, y establece la disciplina general y de principio para la imposición de sanciones administrativas.

Desde hace tiempo se percibía la necesidad de esta disciplina, también en relación con la creciente importancia de la ilicitud administrativa, como tertium genus intermedio entre ilícito penal y el ilícito civil. En cuanto disciplina de principio, a las disposiciones de esta ley se tendrá que hacer referencia siempre que otra ley establezca la imposición de sanciones administrativas como resultado de una violación, sin especificar en orden al procedimiento de sanción, a la autoridad competente y con el fin de otros efectos menores.

Una de las piedras angulares del sistema introducido por la presente ley está constituido por el llamado principio de legalidad, por el que las sanciones administrativas sólo podrán imponerse en los casos previstos por la ley. El proceso de imposición se divide en una fase de verificación y contestación de la infracción por parte de las oficinas competentes y una fase de imposición de la sanción, repuesta en manera general a las competencias de la Presidencia de la Gobernación. Por último, está previsto el derecho a la apelación y la competencia por materia del Juez único, salvo casos de penas de mayor gravedad para los que se establece en cambio la competencia del Tribunal.

Para concluir esta breve presentación se puede observar cómo las leyes antes mencionadas se señalan no sólo por su innegable importancia sustancial y sistemática, sino también porque constituyen un importante paso adelante del legislador vaticano hacia el acabado del propio equilibrio ordinativo, necesario para asumir y promover todo lo que de constructivo y útil ofrece la Comunidad internacional con miras a una más intensa cooperación internacional y un seguimiento más eficaz del bien común.

JORNADA MUNDIAL DEL TURISMO. "TURISMO Y AGUA: PROTEGE NUESTRO FUTURO COMÚN"

Ciudad del Vaticano, 11 julio 2013 (VIS).-Ofrecemos a continuación el comunicado emitido esta mañana por el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes con ocasión de la Jornada Mundial del Turismo 2013:

El 27 de septiembre celebramos la Jornada Mundial del Turismo, bajo el tema que la Organización Mundial del Turismo nos propone para el presente año: “Turismo y agua: proteger nuestro futuro común”. Éste está en línea con el “Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua”, que, en el contexto del Decenio Internacional para la Acción “El agua, fuente de vida” (2005-2015), ha sido proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de poner de relieve “que el agua es fundamental para el desarrollo sostenible, en particular para la integridad del medio ambiente y la erradicación de la pobreza y el hambre, es indispensable para la salud y el bienestar humanos y es crucial para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.
También la Santa Sede desea unirse a esta conmemoración, aportando su contribución desde el ámbito que le es propio, consciente de la importancia que el fenómeno del turismo tiene en el momento actual, y de los retos y posibilidades que ofrece a nuestra acción evangelizadora. Éste es uno de los sectores económicos con un mayor y rápido crecimiento a nivel mundial. No debemos olvidar que durante el pasado año se superó el hito de mil millones de turistas internacionales, a lo que hay que sumar las cifras aún mayores del turismo local.
Para el sector turístico, el agua es de crucial importancia, un activo y un recurso. Es un activo en cuanto que la gente se siente naturalmente atraída por ella y son millones los turistas que buscan disfrutar de este elemento de la naturaleza durante sus días de descanso, eligiendo como destino ciertos ecosistemas donde el agua es su rasgo más característico (humedales, playas, ríos, lagos, cataratas, islas, glaciales o nieve, por citar algunos), o buscan aprovecharse de sus numerosos beneficios (singularmente en balnearios y centros termales). Al mismo tiempo, el agua es también un recurso para el sector turístico y es indispensable, entre otros, en hoteles, restaurantes y actividades de ocio.
Teniendo una visión de futuro, el turismo supondrá un real beneficio en la medida en que gestione los recursos de acuerdo con los criterios de una “green economy”, una economía cuyo impacto ambiental se mantenga dentro de unos límites aceptables. Estamos llamados, pues, a promover un turismo ecológico, respetuoso y sostenible, el cual puede ciertamente favorecer la creación de puestos de trabajo, apoyar la economía local y reducir la pobreza.
No hay duda de que el turismo tiene un papel fundamental en la conservación del medio ambiente, pudiendo ser su gran aliado, pero también un feroz enemigo. Si, por ejemplo, buscando un beneficio económico fácil y rápido, se consiente que la industria turística contamine un lugar, éste dejará de ser un destino deseado por los turistas.
Sabemos que el agua, clave del desarrollo sostenible, es un elemento esencial para la vida. Sin agua no hay vida. “Sin embargo, año tras año va aumentando la presión sobre este recurso. Una de cada tres personas vive en un país con escasez de agua entre moderada y alta, y es posible que para 2030 la escasez afecte a casi la mitad de la población mundial, ya que la demanda podría superar en un 40% a la oferta”. Según datos de las Naciones Unidas, en torno a 1000 millones de personas no tienen acceso al agua potable. Y los desafíos relacionados con este tema aumentarán significativamente en los próximos años, singularmente porque está mal distribuida, contaminada, desperdiciada, o se priorizan algunos usos de modo incorrecto o injusto, a lo que se unirán las consecuencias del cambio climático. También el turismo compite muchas veces con otros sectores por su uso y no pocas veces se constata que el agua es abundante y se despilfarra en las estructuras turísticas, mientras que para las poblaciones circundantes escasea.
La gestión sostenible de este recurso natural es un desafío de orden social, económico y ambiental, pero sobre todo de naturaleza ética, a partir del principio del destino universal de los bienes de la tierra, el cual es un derecho natural, originario, al que se debe subordinar todo ordenamiento jurídico relativo a dichos bienes. La Doctrina Social de la Iglesia insiste en la validez y en la aplicación de este principio, con referencias explícitas al agua.
Ciertamente, nuestro compromiso a favor del respeto de la creación nace de reconocerla como un regalo de Dios para toda la familia humana y de escuchar la petición del Creador, que nos invita a custodiarla, sabiéndonos administradores, que no señores, del don que nos hace.
La atención al medio ambiente es un tema importante para el Papa Francisco, al cual ha hecho numerosas alusiones. Ya en la celebración eucarística de inicio de su ministerio petrino invitaba a ser “custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos - decía - que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”, recordando que “todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos”.
Profundizando en esta invitación, afirmaba el Santo Padre durante una audiencia: “Cultivar y custodiar la creación es una indicación de Dios dada no sólo al inicio de la historia, sino a cada uno de nosotros; es parte de su proyecto; quiere decir hacer crecer el mundo con responsabilidad, transformarlo para que sea un jardín, un lugar habitable para todos (...) Nosotros en cambio nos guiamos a menudo por la soberbia de dominar, de poseer, de manipular, de explotar; no la ‘custodiamos’, no la respetamos, no la consideramos como un don gratuito que hay que cuidar. Estamos perdiendo la actitud del estupor, de la contemplación, de la escucha de la creación”.
Si cultivamos esta actitud de escucha, podremos descubrir cómo el agua también nos habla de su Creador y nos recuerda su historia de amor para con la humanidad. Elocuente es al respecto la oración de bendición del agua que la liturgia romana emplea tanto en la Vigilia pascual como en el ritual del bautismo, en la cual se recuerda que el Señor se ha servido de este don como signo y memoria de su bondad: la Creación, el diluvio que pone fin al pecado, el paso del mar Rojo que libera de la esclavitud, el bautismo de Jesús en el Jordán, el lavatorio de pies que se transforma en precepto de amor, el agua que mana del costado del Crucificado, el mandato del Resucitado de hacer discípulos y bautizarlos... son hitos fundamentales de la historia de la Salvación, en los que el agua adquiere un elevado valor simbólico.
El agua nos habla de vida, de purificación, de regeneración y de transcendencia. En la liturgia, el agua manifiesta la vida de Dios que se nos comunica en Cristo. El mismo Jesús se presenta como aquél que sacia la sed, de cuyas entrañas manan ríos de agua viva, y en su diálogo con la samaritana afirma: “el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed”. La sed evoca los anhelos más profundos del corazón humano, sus fracasos y sus búsquedas de una auténtica felicidad más allá de sí mismo. Y Cristo es quien ofrece el agua que sacia la sed interior, es la fuente del renacer, es el baño que purifica. Él es la fuente de agua viva.
Por esto, es importante insistir en que todos los implicados en el fenómeno del turismo tienen una seria responsabilidad a la hora de gestionar el agua, de manera que este sector sea efectivamente fuente de riqueza a nivel social, ecológico, cultural y económico. Al tiempo que se debe trabajar por reparar el mal causado, también ha de favorecerse su uso racional y minimizar el impacto, promoviendo políticas adecuadas e implementando equipamientos eficientes, que ayuden a proteger nuestro futuro común. Nuestra actitud frente a la naturaleza y la mala gestión que podamos hacer de sus recursos no pueden gravar ni sobre los demás ni, menos aún, sobre las futuras generaciones.
Es necesaria, por tanto, una mayor determinación por parte de políticos y empresarios. Pues si bien todos son conocedores de los desafíos que el problema del agua nos plantea, somos conscientes que eso debe aún concretarse en compromisos vinculantes, precisos y evaluables.
Esta situación requiere sobre todo un cambio de mentalidad que lleve a adoptar un estilo de vida diverso, caracterizado por la sobriedad y la autodisciplina. Se ha de favorecer que el turista sea consciente y reflexione sobre sus responsabilidades y sobre el impacto de su viaje. Debe poder alcanzar la convicción de que no todo está permitido, aunque personalmente pueda asumir el coste económico. Hay que educar y favorecer los pequeños gestos que nos permitan no desperdiciar ni contaminar el agua y que al mismo tiempo nos ayuden a valorar aún más su importancia.
Hacemos nuestro el deseo del Santo Padre de “que todos asumiéramos el grave compromiso de respetar y custodiar la creación, de estar atentos a cada persona, de contrarrestar la cultura del desperdicio y del descarte, para promover una cultura de la solidaridad y del encuentro”.
Con san Francisco, el “poverello” de Asís, elevamos nuestra alabanza a Dios, bendiciéndole por sus criaturas: “Loado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta”.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 11 julio 2013 (VIS).-El Santo Padre ha nombrado:

-Arzobispo Leo Boccardi como nuncio apostólico en Irán. El arzobispo era hasta ahora nuncio apostólico en Sudán y Eritrea,

-Reverendo Miguel Ángel Cabello Almada, hasta ahora director espiritual del Seminario Propedéutico Nacional en Caacupé, como obispo de Concepción (superficie: 30.984; población: 406.000; católicos: 399.000; sacerdotes: 34; religiosos: 66) en Paraguay. El obispo electo nació en 1965 en Pirebebuy (Paraguay). Es licenciado en Ciencias Pastorales por la Universidad Católica de Asunción y Doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote en 1991. Entre otros encargos, ha sido responsable de la parroquia santuario "Dulce nombre de Jesús" en Piribebuy; formador del Seminario Preparatorio Nacional de Villarrica; vicario diocesano para la pastoral; asesor de la pastoral vocacional diocesana; vicario de la parroquia de Tobatí; profesor del Instituto Superior de Teología en Asunción; vicario de la parroquia "Primero de marzo" en Caacupé y desde 2009 director espiritual del Seminario Propedeútico Nacional de Caacupé. Sucede al obispo Zacarías Ortiz Rolón, S.D.B., cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por limite de edad.

-Obispo Ján Orosch como arzobispo de Trnava (superficie 4.833, población 637.400, católicos 462.046, sacerdotes 221, religiosos 242) en Eslovaquia. El arzobispo electo era hasta ahora administrador apostólico de la misma sede.

miércoles, 10 de julio de 2013

“TRAS LAS HUELLAS DEL SEÑOR”, MUESTRA EXCEPCIONAL PARA ACOMPAÑAR LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD

Ciudad del Vaticano, 10 julio 2013 (VIS).-”Tras las huellas del Señor” es el título de la exposición que acompañará la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro. La muestra, organizada por la Fundación Juan Pablo II para la Juventud del Pontificio Consejo para los Laicos, estará abierta del 9 de julio al 12 de octubre en el Museo Nacional de Bellas Artes de la capital carioca.

Tras las huellas del Señor” presenta una serie de obras, objetos artísticos y manuscritos agrupados en cuatro secciones. “Cristo, camino de salvación”, “Vocación y misión de los apóstoles”, “María, camino que lleva a Cristo”, “Los santos: modelos para imitar”, todas ellas inspiradas en el lema de la Jornada que esta vez es “Id y haced discípulos a todas las naciones”.

Cristo, camino de salvación”, incluye obras sobre la vida de Jesús, la pasión y la resurrección, la incredulidad de Tomás, la parábola de la adúltera y la del buen samaritano, además de una importante sección dedicada al rostro de Cristo. La muestra se abre con el famoso “Mandylion” de Edesa, venerada como la imagen “acheropita” (no pintada por la mano del hombre) verdadera del Salvador. Entre los autores se cuentan Fra Angélico, Melozzo da Forli representado aquí con su “Salvator Mundi”, Andrea Mantegna, Leonardo da Vinci, Correggio, Bernini, Guercino y Lorenzo Lotto, cuya tela “Cristo y la adúltera”, ha sido recientemente restaurada por los Museos Vaticanos. También se expone la imagen cristológica de la Sacra Síndone, gracias a la foto realizada por Secondo Pia en 1898.

En la segunda sección se exponen obras cuya temática está ligada a la llamada de los apóstoles, como el díptico de San Pedro y San Pablo (siglos III-IV), préstamo de los Museos Vaticanos y telas de Pomarancio y Ribera, entre otros.

María, camino que lleva a Cristo” da cabida sea a la tradición oriental que a la occidental; iconos bizantinos junto a la célebre “Virgen del alféizar” de Pinturicchio y obras de Miguel Ángel, Sassoferrato y Pinturicchio.

Por último, la parte dedicada a los santos presenta diversos cuadros que representan a las más famosas figuras de la santidad.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 10 julio 2013 (VIS).-El Santo Padre ha nombrado:

-Reverendo Pedro Alberto Bustamante López como obispo prelado de la prelatura territorial de Sicuani (superficie 15.800, población 301.000, católicos 259.000, sacerdotes 16, religiosos 23) en Perú. El obispo electo nació en Cotaparaco (Perú) en 1965 y fue ordenado sacerdote en 1992. Es licenciado en Teología Dogmática por la Universidad Gregoriana de Roma. En su ministerio pastoral ha sido párroco de Nuestra Señora del Carmen, Nuestra Señora de la Asunción y Santa Gertrudis. Desde 2005 es párroco de San Agustín-El Sagrario. También ha sido provicario general; vicario episcopal y vicario general de la archidiócesis. En los últimos 20 años ha sido capellán de colegio, director espiritual, confesor y profesor en el Seminario archidiocesano. Actualmente enseña Doctrina Social de la Iglesia en la Universidad Católica de Arequipa y es miembro del Consejo presbiteral y del Colegio de Consultores. Sucede al obispo Miguel La Fay Bardi O.Carm, cuya renuncia al gobierno pastoral de la prelatura fue aceptada por límite de edad.

-Reverendo Andrew Nkea Fuanya como obispo coadjutor de Mamfe (superficie 10.500, población 320.000, católicos 92.000, sacerdotes 39, religiosos 14) en Camerún. El obispo electo nació en 1965 en Widikum (Camerún) y fue ordenado sacerdote en 1992. Es Doctor en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma. En su ministerio pastoral ha sido vicario parroquial de San Juan Bosco en Bonge; párroco en San Lucas (Nyandong) y secretario-canciller de la diócesis; profesor y formador en el Seminario Mayor Interdiocesano Santo Tomás de Aquina de Bamenda; miembro de la Comisión para la Doctrina de la Conferencia episcopal nacional; vicario judicial del Tribunal eclesiástico de la provincia eclesiástica de Bamenda; presidente de la Asociación nacional de Camerún de Derecho Canónico y secretario general de la Universidad Católica de Camerún.

-Padre Abdallah Elias Zaidan M.L. , como obispo de la eparquía de Our Lady of Lebanon of Los Angeles (católicos 51.900; sacerdotes 44; religiosos 21; diáconos permanentes 18) en Estados Unidos. El obispo electo nació en 1963 en Kosaybe (Líbano); profesó los votos perpetuos en la Congregación de los Misioneros Libaneses Maronitas en 1984; y fue ordenado sacerdote en 1986. Se doctoró en la Pepperdine University de California. En su ministerio pastoral ha sido catequista en la escuela Saint Joseph de Byblos y capellán de diversos movimientos apostólicos y laicos; rector adjunto de la catedral Nuestra Señora del Líbano en Brooklyn (EE.UU); párroco de San Jorge en San Antonio (Texas); rector de Nuestra Señora del Monte Líbano -San Pedro en Los Angeles; protopresbítero, miembro del colegio episcopal y ecónomo en la eparquía maronita de Los Angeles; miembro del consejo de Tele Lumière America; coordinador del Tribunal eclesiástico; miembro del Sexual Abuse Board; miembro de los consejos americanos de ayuda a las escuelas católicas y a la Caritas de Libano. Sucede al obispo Robert Joseph Shaheen, cuya renuncia al gobierno pastoral de la eparquía fue aceptada por límite de edad.

martes, 9 de julio de 2013

INDULGENCIAS POR LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD

Ciudad del Vaticano, 9 julio 2013 (VIS).- El Papa Francisco concederá a los fieles indulgencias especiales con motivo de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Río de Janeiro (Brasil) del 22 al 29 de julio y cuyo tema es “Id y haced discípulos a todas las naciones” (Mt, 29,19), según informa el decreto hecho público hoy y firmado por el cardenal Manuel Monteiro de Castro y por el obispo Krzysztof Nykiel, respectivamente Penitenciario Mayor y Regente de la Penitenciaría Apostólica.

Los jóvenes y todos los fieles adecuadamente preparados obtendrán la indulgencia plenaria, una vez al día y con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa), aplicable en sufragio de las almas de los fieles difuntos, si participan en los ritos y ejercicios píos que tengan lugar en Río de Janeiro.

Los fieles con impedimento legítimo podrán obtener la indulgencia plenaria si -con las habituales condiciones espirituales, sacramentales y de oración, con el propósito de sumisión fiel al Pontífice Romano- participan espiritualmente en las sacras funciones en los días establecidos mientras éstas tienen lugar, a través de la televisión y la radio o con los nuevos medios de comunicación social.

Se concede la indulgencia parcial a los fieles, en cualquier lugar en el que se encuentren durante dicho encuentro, siempre que con ánimo contrito recen a Dios, concluyendo con la oración oficial de la Jornada Mundial de la Juventud e invoquen a la Bienaventurada Virgen María, Reina de Brasil, bajo el título de “Nuestra Señora de la Concepción Aparecida”, además de a los otros patronos e intercesores del mismo encuentro, para que impulsen a los jóvenes a que se refuercen en la fe y a llevar una vida santa.

Con el fin de que los fieles sean más fácilmente partícipes de estos dones, los sacerdotes, legítimamente aprobados para la escucha de las confesiones sacramentales, con ánimo dispuesto y generoso, deben aprestarse a recibirlas y proponer a los fieles oraciones públicas por el buen suceso de la Jornada Mundial de la Juventud.



PAPA FRANCISCO: SIN MIEDO, HUMILDES Y ALEGRES; TESTIGOS DEL EVANGELIO

Ciudad del Vaticano, 9 julio 2013 (VIS).- El Papa encontró el sábado por la tarde en el aula Pablo VI a los seminaristas, novicias y novicios, todos ellos jóvenes en el camino de la vocación, que celebraban una verdadera fiesta por el Año de la Fe. Entre profundos testimonios, música y un ambiente alegre los jóvenes esperaron la llegada del Santo Padre que nada más entrar causó un gran revuelo de aplausos. “Ahora aplaudís, hacéis fiesta, porque es el momento de la luna de miel –dijo el Papa- pero cuando termine la luna de miel, ¿qué pasa?. He escuchado a un seminarista que decía que él quería servir a Cristo durante diez años, y luego pensaría comenzar otra vida…¡Esto es peligroso!. Escuchad bien: todos nosotros, incluso los más viejos, estamos bajo la presión de esta cultura de lo provisional; y esto es peligroso, porque uno no se juega la vida una vez para siempre. Yo me caso hasta que dure el amor; yo me hago monja, pero por un tiempecito, un poquito de tiempo y luego ya veré; yo me hago seminarista para ser cura, pero no se como terminará la historia. ¡Esto no va con Jesús!...Una elección definitiva hoy es muy difícil. En mi época era más fácil, porque la cultura ayudaba a tomar decisiones definitivas tanto en la vida matrimonial, en la vida consagrada o en la vida sacerdotal. Pero en esta época no es fácil tomar una decisión definitiva. Somos víctimas de esta cultura provisional”.

Me gustaría –les ha dicho- que pensarais en esto: ¿cómo puedo ser libre de esta cultura de lo provisional? Tenemos que aprender a cerrar la puerta de nuestra celda desde dentro, desde el interior… cuando uno deja la llave siempre fuera, por lo que puede pasar ... No funciona. ¡Tenemos que aprender a cerrar la puerta desde el interior! Y si no estoy segura, si no estoy seguro, pienso, me tomo un tiempo, y cuando me siento seguro, en Jesús, por supuesto, porque sin Jesús, ¡nadie está a salvo! - cierro la puerta. ¿Entendéis esto?, ¿lo qué es la cultura de la provisional?”.

El Santo Padre ha recordado a los presentes que siempre, donde hay consagrados, seminaristas, religiosas, religiosos y jóvenes, siempre hay alegría. Pero ¿de dónde nace esa alegría? –ha preguntado el Papa-. ¿De salir los sábados a bailar con los antiguos compañeros, de las cosas que se tienen o de las experiencias extremas?. El pontífice ha hecho un paréntesis y ha pedido a los jóvenes que en el momento de comprar cosas (teléfonos, motos o coches, que ha asegurado son necesarios) dejen a un lado la ostentosidad, elijan cosas más humildes y piensen en la cantidad de niños que mueren de hambre.

La verdadera alegría –ha continuado- no está en las cosas. Nace del encuentro, de las relaciones con los demás, nace del sentirse aceptado, comprendido, amado y del aceptar, comprender y amar, y esto no por el interés de un momento… La alegría nace de la gratificación de un encuentro, es sentirse decir: tú eres importante para mi, no necesariamente con palabras. Esto es precioso, y es justo esto lo que Dios nos hace entender”.

La alegría, la verdadera, se contagia y te hace seguir hacia delante. Sin embargo, cuando te encuentras con un seminarista demasiado serio, demasiado triste o una novicia así, tú piensas: ¡aquí hay algo que no funciona!. Falta la alegría del Señor…No hay santidad en la tristeza. Santa Teresa decía: ¡Un santo triste es un triste santo!...Así que por favor: ¡nada de monjas ni curas con la cara de guindilla en vinagreta!”.

El Papa Francisco ha reiterado que “la raíz de la tristeza en la vida pastoral radica en la falta de paternidad y maternidad, que viene del vivir mal esta consagración, que en su lugar, nos debe llevar a la fecundidad. No se puede pensar en un sacerdote o en una monja que no sean fecundos: ¡esto no es católico!. La belleza de la consagración: es la alegría, alegría ...”.

Para ser testigos alegres del Evangelio –ha proseguido- hay que ser auténticos y coherentes. Y esta es otra palabra que quiero deciros: la autenticidad. Jesús bastoneaba a los hipócritas: hipócritas, los que piensan “por los bajines”, y los que tienen - por decirlo claramente – una doble cara… Esta es una responsabilidad primordial sobre todos de los adultos, de los formadores. Es de vosotros, formadores que estáis aquí: dar un ejemplo de coherencia a los jóvenes. ¿Queremos jóvenes coherentes?. ¡Seamos nosotros coherentes! Por el contrario, el Señor nos dirá lo que decía de los fariseos al pueblo de Dios: "¡Haced lo que dicen, pero no lo que hacen!" ¡Coherencia y autenticidad!”.

El Santo Padre ha aconsejado a los jóvenes ser trasparentes con sus confesores y contarles todo sin miedo, ya que esta transparencia les hará humildes. “Decid la verdad sin ocultar, sin medias palabras porque estáis hablando con Jesús en la persona del confesor. Y Jesús sabe la verdad. ¡Sólo Él te perdona siempre!”.

El Papa no ha olvidado subrayar que para edificar la vocación hacen falta cuatro pilares: vida espiritual, vida intelectual, vida apostólica y vida comunitaria. Aquí el Santo Padre ha acentuado el problema que nace de la vida comunitaria: los cotilleos. “Detrás de los cotilleos están las envidias, los celos, las ambiciones”. Francisco ha recordado que “¡no hablar mal de los demás es un precioso camino hacia la santidad!”, y ha recomendado a su vez la importancia de tener amigos que nos ayuden a no caer en el aislamiento ni en la disipación porque “una religiosa o religioso no puede ser una isla, sino una persona siempre disponible al encuentro”.

Papa Francisco ha reconocido querer una iglesia más misionera y no tan tranquila y ha pedido a los jóvenes presentes de no aprender del deporte que los viejos como él practican a menudo: ¡el deporte de las quejas!. Sed positivos, cultivad la vida espiritual…encontrad personas, sobre todo las despreciadas y perjudicadas. No tengáis miedo de salir e ir a contracorriente. Sed contemplativos y misioneros. Tened siempre a la Virgen con vosotros, rezad el Rosario…¡No dejadlo! Tened siempre a la Virgen con vosotros en vuestra casa, como la tenía el Apóstol Juan. Que Ella os acompañe y os proteja”. El Santo Padre les ha pedido que recen por él “también yo necesito oraciones, porque soy un pobre pecador, pero seguimos hacia delante”.

Al final, todos los presentes se dirigieron a la Basílica de San Pedro en procesión hasta los Jardines Vaticanos.

AUDIENCIAS

Ciudad del Vaticano, 9 julio 2013 (VIS).- El Santo Padre ha recibido en audiencia:

-Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Presidente del Pontificio Consejo "Justicia y Paz".

-Cardenal Marc Oullet, P.S.S., Prefecto de la Congregación para los Obispos.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 9 julio 2013 (VIS).- El Santo Padre:

-Ha nombrado a monseñor Marcelo Daniel Colombo, hasta ahora obispo de Orán como obispo de la diócesis de La Rioja (superficie: 92.100; población: 350.000; católicos: 320.000; sacerdotes: 43; religiosos: 55; diáconos permanentes: 1) en Argentina. Sucede al obispo Roberto Rodríguez, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por motivos de edad.

-Ha nombrado al padre Juan José Chaparro Stivanello, C.M.F., hasta ahora Superior de la Comunidad de los Padres Claretianos de Lambaré, en Paraguay, como obispo de San Carlos de Bariloche (superficie: 77.076; población: 174.300; católicos: 123.100; sacerdotes: 26; religiosos: 53; diáconos permanentes: 2) en Argentina. El obispo electo nació en 1953, en 1965 entró en el seminario menor de la congregación de los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de María (Claretianos) en Villa del Rosario. En 1979 fue ordenado diácono y en 1980 presbítero. Entre 1979 y 1981 fue auxiliar de los postuladores y de los novicios. En 1983 se licenció en Teología Dogmática en la Universidad Gregoriana de Roma. En 1983 fue prefecto de los Teólogos Misioneros y profesor del Centro de Estudios filosóficos y teológicos (CEFYT) en Villa Claret, donde en 1986 fue nombrado prefecto de los misioneros en formación y ese mismo año prefecto y profesor del CEFYT. En 1996 fue nombrado Superior provincial de la provincia de Argentina-Uruguay. En 1999, 2002 y 2005 fue de nuevo coordinador provincial de evangelización destinado en la comunidad de Inca, en Montevideo, Uruguay. En 2011 fue consultor de la provincia de San José del Sur y en 2013 fue destinado como Superior de la comunidad de Lambaré, en Uruguay.

-Ha dado el consenso a la elección canónicamente efectuada por el Sínodo de la Iglesia Greco Melquita del reverendo archimandrita Eduard Daher, B.C., en la actualidad párroco de St. Elie en Zahlé, como arzobispo de Trípoli de los greco melquitas (católicos: 144.400; sacerdotes: 185; religiosos: 206) en Líbano. El arzobispo electo nació en 1973 en Líbano. Entró en el seminario menor de los Basilianos Soares en 1985 y emitió la profesión solemne en 1994. Es licenciado en derecho canónico por la Universidad de La Sagesse en Beirut y fue ordenado sacerdote en 1999. En su ministerio pastoral ha sido ayudante profesor de los novicios (1999-2001); rector del seminario de los Basilianos Soares (2001-2003); profesor de religión y ayudante ecónomo del Colegio Oriental de Zahalé (2003-2004); Superior del convento de Saint Antoine de Karkafé-Kfarchima (2004-2010);desde 2007 tercer asistente general y desde 2010 Superior del convento Saint Elie en Zahlé. Ha sido párroco de las iglesias greco melquitas de Notre Dame en Bois de Bologne (1999-2001), de Sainte Thécle de Kfarchima (2004-2005) y desde 2010 de Saint Elie de Zahlé. Desde 2001 trabaja en el Tribunal Eclesiástico greco melquita y desde 2010 es juez. En 2012 recibió el título de archimandrita.

lunes, 8 de julio de 2013

EL PAPA EN LAMPEDUSA: QUE LAS TRAVESÍAS DE ESPERANZA NO SEAN NUNCA MÁS TRAVESÍAS DE MUERTE

Ciudad del Vaticano, 8 julio 2013 (VIS).-El Papa Francisco ha viajado esta mañana a la isla italiana de Lampedusa, punto de llegada desde hace años de multitud de inmigrantes y en cuyas aguas han encontrado la muerte decenas de ellos.

El pontífice ha salido a las 8, 00 del aeropuerto romano de Ciampino y ha llegado a la isla a las 9,15, donde ha sido recibido por el arzobispo de Agrigento, Francesco Montenegro, y por la alcaldesa, Giuseppina Nicolini. En automóvil se ha dirigido a Cala Pisana y se ha embarcado para llegar al Puerto de Lampedusa, acompañado por las barcas de los pescadores de la isla. Durante el trayecto ha lanzado al mar una corona de flores en recuerdo de los emigrantes muertos en el Mediterráneo. En el puerto, Punta Favarolo, le esperaban cincuenta inmigrantes, muchos de ellos musulmanes, que se encuentran en los centros de acogida lampedusanos. El Papa ha saludado personalmente a cada uno de ellos y a continuación se ha desplazado al cercano campo de deportes “Arena”, donde a las 10,30 ha celebrado la Santa Misa.

El formulario de la Misa ha sido el de “Remisión de los pecados”, previsto por el Misal Romano entre las Misas para las necesidades particulares. Los textos de la Liturgia de la Palabra (el relato de Caín y Abel, la matanza de los inocentes, el salmo “miserere”) subrayan el aspecto penitencial de la Liturgia. El Santo Padre ha utilizado un pastoral de la parroquia de Lampedusa realizado con los trozos de madera de las barcas de los inmigrantes llegados a la isla y una cáliz de madera que procede también de esas barcas. Ambos son obra de un artesano de Lampedusa que ha ayudado durante las emergencias a los emigrantes.

Ofrecemos a continuación una amplia síntesis de la homilía del Papa:

Inmigrantes muertos en el mar, por esas barcas que, en lugar de haber sido una vía de esperanza, han sido una vía de muerte. Así decía el titular del periódico. Desde que, hace algunas semanas, supe esta noticia, desgraciadamente tantas veces repetida, mi pensamiento ha vuelto sobre ella continuamente, como a una espina en el corazón que causa dolor. Y entonces sentí que tenía que venir hoy aquí a rezar, a realizar un gesto de cercanía, pero también a despertar nuestras conciencias para que lo que ha sucedido no se repita. Que no se repita, por favor.

El Papa ha agradecido a los habitantes y a las autoridades de Lampedusa su solidaridad con los inmigrantes y, entre ellos, ha saludado a los musulmanes que hoy comienzan el ayuno del Ramadán, diciendo “La Iglesia está a su lado en la búsqueda de una vida más digna para ustedes y para sus familias”

Esta mañana, a la luz de la Palabra de Dios que hemos escuchado, me gustaría proponer algunas palabras que llamen a la conciencia de todos, que lleven a reflexionar y a cambiar concretamente ciertas actitudes”.

Adán, ¿dónde estás?”: es la primera pregunta que Dios dirige al hombre después del pecado. “¿Dónde estás, Adán?”. Y Adán es un hombre desorientado que ha perdido su puesto en la creación porque piensa que será poderoso, que podrá dominar todo, que será Dios. Y la armonía se rompe, el hombre se equivoca, y esto se repite también en la relación con el otro, que no es ya un hermano al que amar, sino simplemente alguien que molesta en mi vida, en mi bienestar. Y Dios hace la segunda pregunta: “Caín, ¿dónde está tu hermano?”. El sueño de ser poderoso, de ser grande como Dios, en definitiva de ser Dios, lleva a una cadena de errores que es cadena de muerte, ¡lleva a derramar la sangre del hermano!.Estas dos preguntas de Dios resuenan también hoy, con toda su fuerza. Tantos de nosotros, me incluyo también yo, estamos desorientados, no estamos ya atentos al mundo en que vivimos, no nos preocupamos, no protegemos lo que Dios ha creado para todos y no somos capaces siquiera de cuidarnos los unos a los otros. Y cuando esta desorientación alcanza dimensiones mundiales, se llega a tragedias como ésta a la que hemos asistido.”

¿Dónde está tu hermano?”, la voz de su sangre grita hasta mí, dice Dios. Ésta no es una pregunta dirigida a otros, es una pregunta dirigida a mí, a ti, a cada uno de nosotros. Esos hermanos y hermanas nuestras intentaban salir de situaciones difíciles para encontrar un poco de serenidad y de paz; buscaban un puesto mejor para ellos y para sus familias, pero han encontrado la muerte. ¡Cuántas veces quienes buscan estas cosas no encuentran comprensión, no encuentran acogida, no encuentran solidaridad! ¡Y sus voces llegan hasta Dios!...He escuchado, recientemente, a uno de estos hermanos. Antes de llegar aquí han pasado por las manos de los traficantes, aquellos que se aprovechan de la pobreza de los otros, esas personas para las que la pobreza de los otros es una fuente de lucro. ¡Cuánto han sufrido! Y algunos no han conseguido llegar”.

¿Dónde está tu hermano?”. ¿Quién es el responsable de esta sangre? En la literatura española hay una comedia de Lope de Vega que narra cómo los habitantes de la ciudad de Fuente Ovejuna matan al Gobernador porque es un tirano, y lo hacen de tal manera que no se sepa quién ha realizado la ejecución. Y cuando el juez del rey pregunta: “¿Quién ha matado al Gobernador?”, todos responden: “Fuente Ovejuna, Señor”. ¡Todos y ninguno! También hoy esta pregunta se impone con fuerza: ¿Quién es el responsable de la sangre de estos hermanos y hermanas? ¡Ninguno! Todos respondemos igual: no he sido yo, yo no tengo nada que ver, serán otros, ciertamente yo no. Pero Dios nos pregunta a cada uno de nosotros: “¿Dónde está la sangre de tu hermano cuyo grito llega hasta mí?”.

Hoy nadie en el mundo se siente responsable de esto; hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna; hemos caído en la actitud hipócrita del sacerdote y del servidor del altar, de los que hablaba Jesús en la parábola del Buen Samaritano: vemos al hermano medio muerto al borde del camino, quizás pensamos “pobrecito”, y seguimos nuestro camino, no nos compete; y con eso nos quedamos tranquilos, nos sentimos en paz. La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia. En este mundo de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!... La globalización de la indiferencia nos hace “innominados”, responsables anónimos y sin rostro”.

Adán, ¿dónde estás?”, “¿Dónde está tu hermano?”, son las preguntas que Dios hace al principio de la humanidad y que dirige también a todos los hombres de nuestro tiempo, también a nosotros. Pero me gustaría que nos hiciésemos una tercera pregunta: “¿Quién de nosotros ha llorado por este hecho y por hechos como éste?”. ¿Quién ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas? ¿Quién ha llorado por esas personas que iban en la barca? ¿Por las madres jóvenes que llevaban a sus hijos? ¿Por estos hombres que deseaban algo para mantener a sus propias familias? Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, de “sufrir con”: ¡la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar! En el Evangelio hemos escuchado el grito, el llanto, el gran lamento: “Es Raquel que llora por sus hijos… porque ya no viven”. Herodes sembró muerte para defender su propio bienestar, su propia pompa de jabón. Y esto se sigue repitiendo… Pidamos al Señor que quite lo que haya quedado de Herodes en nuestro corazón; pidamos al Señor la gracia de llorar por nuestra indiferencia, de llorar por la crueldad que hay en el mundo, en nosotros, también en aquellos que en el anonimato toman decisiones socio-económicas que hacen posibles dramas como éste”.

Señor, en esta liturgia, que es una liturgia de penitencia, pedimos perdón por la indiferencia hacia tantos hermanos y hermanas, te pedimos, Padre, perdón por quien se ha acomodado y se ha cerrado en su propio bienestar que anestesia el corazón, te pedimos perdón por aquellos que con sus decisiones a nivel mundial han creado situaciones que llevan a estos dramas”.


I



NUESTRA MISIÓN ES ENCONTRAR AL SEÑOR QUE NOS CONSUELA E IR A CONSOLAR AL PUEBLO DE DIOS, DICE EL PAPA A LOS JÓVENES EN CAMINO VOCACIONAL

Ciudad del Vaticano, 7 de julio 2013 (VIS).-La alegría del consuelo, la Cruz y la oración han sido los puntos de referencia de la misión cristiana que el Papa Francisco ha propuesto a los jóvenes seminaristas, novicios y novicias de todo el mundo que han participado esta mañana en la santa misa celebrada en la basílica de San Pedro. Ofrecemos a continuación una amplia síntesis de la homilía pronunciada por el Santo Padre.

Ustedes son seminaristas, novicios y novicias, jóvenes en el camino vocacional, provenientes de todas las partes del mundo: ¡representan a la juventud de la Iglesia! Si la Iglesia es la Esposa de Cristo, en cierto sentido ustedes constituyen el momento del noviazgo, la primavera de la vocación, la estación del descubrimiento...en la que se ponen las bases para el futuro...Hoy la palabra de Dios nos habla de la misión...¿Cuáles son los puntos de referencia de la misión cristiana? Las lecturas que hemos escuchado nos sugieren tres: la alegría de la consolación, la cruz y la oración”.

El primer elemento: la alegría de la consolación. El profeta Isaías se dirige a un pueblo que ha atravesado el periodo oscuro del exilio, ha sufrido una prueba muy dura; pero ahora, para Jerusalén, ha llegado el tiempo de la consolación; la tristeza y el miedo deben dejar paso a la alegría: ...¿Cuál es el motivo de esta invitación a la alegría? Porque el Señor hará derivar hacia la santa Ciudad y sus habitantes un "torrente" de consolación...un torrente de ternura materna: "Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán". Como la mamá pone al niño sobre sus rodillas y lo acaricia, así el Señor hará con nosotros y hace con nosotros. Éste es el torrente de ternura que nos da tanta consolación.... Todo cristiano, y sobre todo nosotros, estamos llamados a ser portadores de este mensaje de esperanza que da serenidad y alegría: la consolación de Dios, su ternura para con todos. Pero sólo podremos ser portadores si nosotros experimentamos antes la alegría de ser consolados por Él, de ser amados por Él. Esto es importante para que nuestra misión sea fecunda: sentir la consolación de Dios y transmitirla. A veces me he encontrado con personas consagradas que tienen miedo a la consolación de Dios, y… pobres, se atormentan, porque tienen miedo a esta ternura de Dios. Pero no tengan miedo...No tengan miedo de la consolación del Señor... Encontrar al Señor que nos consuela e ir a consolar al pueblo de Dios, ésta es la misión. La gente de hoy tiene necesidad ciertamente de palabras, pero sobre todo tiene necesidad de que demos testimonio de la misericordia, la ternura del Señor, que enardece el corazón, despierta la esperanza, atrae hacia el bien. ¡La alegría de llevar la consolación de Dios!”

El segundo punto de referencia de la misión es la cruz de Cristo. San Pablo, escribiendo a los Gálatas, dice: "Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo"... En su ministerio, Pablo ha experimentado el sufrimiento, la debilidad y la derrota, pero también la alegría y la consolación. He aquí el misterio pascual de Jesús: misterio de muerte y resurrección... En la hora de la oscuridad, en la hora de la prueba está ya presente y activa el alba de la luz y de la salvación. ¡El misterio pascual es el corazón palpitante de la misión de la Iglesia! Y si permanecemos dentro de este misterio, estamos a salvo tanto de una visión mundana y triunfalista de la misión, como del desánimo que puede nacer ante las pruebas y los fracasos. La fecundidad pastoral, la fecundidad del anuncio del Evangelio no procede ni del éxito ni del fracaso según los criterios de valoración humana, sino de conformarse con la lógica de la Cruz de Jesús, que es la lógica del salir de sí mismos y darse, la lógica del amor. Es la Cruz –siempre la Cruz con Cristo, porque a veces nos ofrecen la cruz sin Cristo: ésa no sirve...Y desde la Cruz, acto supremo de misericordia y de amor, renacemos como "criatura nueva".”

Finalmente, el tercer elemento: la oración. En el Evangelio hemos escuchado: "Rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies". Los obreros para la mies no son elegidos mediante campañas publicitarias o llamadas al servicio de la generosidad, sino que son "elegidos" y "mandados" por Dios. Él es quien elige, Él es quien manda... Él es quien encomienda la misión. Por eso es importante la oración. La Iglesia, nos ha repetido Benedicto XVI, no es nuestra, sino de Dios; ¡y cuántas veces nosotros, los consagrados, pensamos que es nuestra! La convertimos… en lo que se nos ocurre. Pero no es nuestra, es de Dios. El campo a cultivar es suyo. Así pues, la misión es sobre todo gracia. .. Y si el apóstol es fruto de la oración, encontrará en ella la luz y la fuerza de su acción”.

Queridos seminaristas, queridas novicias y queridos novicios, queridos jóvenes en el camino vocacional...Óiganlo bien: "la evangelización se hace de rodillas". ¡Sean siempre hombres y mujeres de oración! Sin la relación constante con Dios la misión se convierte en función. Pero, ¿en qué trabajas tú? ¿Eres sastre, cocinera, sacerdote, trabajas como sacerdote, trabajas como religiosa? No. No es un oficio, es otra cosa. El riesgo del activismo, de confiar demasiado en las estructuras, está siempre al acecho. Si miramos a Jesús, vemos que la víspera de cada decisión y acontecimiento importante, se recogía en oración intensa y prolongada. Cultivemos la dimensión contemplativa, incluso en la vorágine de los compromisos más urgentes y duros. Cuanto más les llame la misión a ir a las periferias existenciales, más unido ha de estar su corazón a Cristo, lleno de misericordia y de amor. ¡Aquí reside el secreto de la fecundidad pastoral, de la fecundidad de un discípulo del Señor!”.

Jesús manda a los suyos sin "talega, ni alforja, ni sandalias" . La difusión del Evangelio no está asegurada ni por el número de personas, ni por el prestigio de la institución, ni por la cantidad de recursos disponibles. Lo que cuenta es estar imbuidos del amor de Cristo, dejarse conducir por el Espíritu Santo, e injertar la propia vida en el árbol de la vida, que es la Cruz del Señor”.

Con gran confianza les pongo bajo la intercesión de María Santísima. Ella es la Madre que nos ayuda a tomar las decisiones definitivas con libertad, sin miedo. Que Ella les ayude a dar testimonio de la alegría de la consolación de Dios, sin tener miedo a la alegría; que Ella les ayude a conformarse con la lógica de amor de la Cruz, a crecer en una unión cada vez más intensa con el Señor en la oración. ¡Así su vida será rica y fecunda!”.

ANGELUS: JESÚS NO ES UN MISIONERO AISLADO

Ciudad del Vaticano, 7 de julio 2013 (VIS).-Después de celebrar la santa misa en la Jornada de los seminaristas, novicios, novicias y de cuantos están en camino vocacional, en el contexto del Año de la Fe, el Papa Francisco se ha asomado a mediodía a la ventana de su estudio para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

El Obispo de Roma ha pedido a todos los presentes que rezasen por los participantes en dicha Jornada “para que el amor por Cristo madure cada vez más en su vida y se conviertan en verdaderos misioneros del Reino de Dios” y a continuación ha pasado a comentar el evangelio de este domingo relacionándolo con la llamada a la vocación.

Jesús no es un misionero aislado -ha dicho- no quiere realizar solo su misión, sino que involucra a sus discípulos. Y hoy vemos que, además de los doce apóstoles, llama a otros setenta y dos, y los envía a las aldeas, de dos en dos, a anunciar que el Reino de Dios está cerca...Jesús no quiere obrar solo, ha venido a traer al mundo el amor de Dios y quiere difundirlo con el estilo de la comunión, con el estilo de la fraternidad. Por eso forma inmediatamente una comunidad de discípulos, que es una comunidad misionera y los entrena a la misión, a ir”.

Pero, atención: - ha advertido- la finalidad no es socializar, pasar el tiempo juntos, no; la finalidad es anunciar el Reino de Dios, ¡y esto es urgente! Y también hoy lo es, no hay tiempo que perder en chácharas, no hay que esperar el consenso de todos; hace falta ir y anunciar. A todos se lleva la paz de Cristo, y si no la acogen, se prosigue adelante. A los enfermos se les lleva la curación, porque Dios quiere curar al hombre de todo mal. ¡Cuántos misioneros hacen esto! Siembran vida, salud, consuelo en las periferias del mundo. ¡Qué hermoso ! No vivir para sí mismos... Sino vivir para ir a hacer el bien. Hay tantos jóvenes hoy en la plaza. Pensad en esto y preguntaos: ¿Jesús me llama a ir, a salir de mí, a hacer el bien?”

Ahora bien, si los Doce son los apóstoles, “y por tanto representan también a los obispos sus sucesores”, los otros setenta y dos “pueden representar a los demás ministros ordenados, a los presbíteros y diáconos; pero en sentido más amplio podemos pensar en los otros ministerios en la Iglesia, en los catequistas, en los fieles laicos que se dedican a las misiones parroquiales, en quien trabaja con los enfermos, con las diversas formas de necesidad y de marginación; pero siempre como misioneros del Evangelio, con la urgencia del Reino que está cerca. Todos deben ser misioneros. Todos pueden sentir esa llamada de Jesús e ir hacia adelante a anunciar el Reino”.

Dice el Evangelio que estos setenta y dos “volvieron de su misión llenos de alegría, porque habían experimentado el poder del Nombre de Cristo contra el mal...No debemos vanagloriarnos como si fuéramos nosotros los protagonistas: el protagonista es uno solo, el Señor, protagonista es la gracia del Señor.... Y nuestra alegría es sólo ésta: ser sus discípulos, ser sus amigos” ...No tengáis miedo de ser alegres... Esa alegría que nos da el Señor.... dejemos que Él entre en nuestra vida y nos invite a salir fuera de nosotros, a las periferias de la vida, a anunciar el Evangelio... ¡Alegría y valor!”

Después de rezar el Ángelus el Papa ha recordado que hace dos días se publicó su primera encíclica, “Lumen Fidei”, (La luz de la fe), comenzada por el Papa Benedicto XVI para el Año de la Fe y que seguía a las dedicadas a la caridad y a la esperanza. “Yo he recogido esta bella tarea y la he llevado a término - ha observado- La ofrezco con alegría a todo el Pueblo de Dios, a todos. Efectivamente todos, especialmente hoy, tenemos necesidad de ir a lo esencial de la fe cristiana, de profundizarla, y de confrontarla con las problemáticas actuales. Pero pienso que esta encíclica, al menos en algunas partes, puede ser útil también a quien está en búsqueda de Dios y del sentido de la vida. La pongo en las manos de María, imagen perfecta de la fe, para que pueda dar los frutos que el Señor quiera”.

A continuación ha saludado a los jóvenes de la diócesis de Roma que se preparan a ir a Río de Janeiro para participar en laJornada Mundial de la Juventud. “¡Queridos jóvenes, también yo me estoy preparando! Caminamos juntos hacia esta gran fiesta de la fe; que la Virgen nos acompañe y nos encontraremos allí”.

Por último se ha dirigido a las religiosas Rosminianas y a las Franciscanas Angelinas, reunidas en sendos capítulos generales y a los responsables de la Comunidad de San Egidio venidos de diversos países para un curso de formación.

AUDIENCIA AL PRESIDENTE DE TRINIDAD Y TOBAGO

Ciudad del Vaticano, 6 julio 2013 (VIS).-El presidente de la república de Trinidad y Tobago, Anthony Thomas Aquinas Carmona ha sido recibido esta mañana en audiencia por el Santo Padre y posteriormente se ha entrevistado con el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, a quien acompañaba el arzobispo Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados.

Durante las conversaciones, que se han desarrollado en una atmósfera de cordialidad, se ha tratado de la contribución que la Iglesia católica brinda a la población, sobre todo en los sectores de la educación, la salud y la asistencia a los más necesitados y vulnerables y se ha formulado el deseo de una colaboración provechosa tanto en la cercanía a los jóvenes como en la lucha contra la criminalidad y la violencia.

Por último se han abordado algunos temas de gran relieve, como la formación integral de la persona y la tutela de la familia.

EL CARDENAL VAN THUAN FUE UN TESTIGO DE LA ESPERANZA

Ciudad del Vaticano, 6 julio 2013 (VIS).-”Testigo de la esperanza”, han sido las palabras del Papa Francisco para definir al fallecido cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuan, que fue presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz y de cuyo proceso de beatificación se cierra ahora la fase diocesana.

El Santo Padre ha saludado esta mañana en el palacio apostólico vaticano a los participantes en la sesión de clausura de dicha fase así como al postulador de la causa de beatificación, Waldery Hilgeman, subrayando que “son muchas las personas que pueden atestiguar que han sido edificadas por el encuentro con el Siervo de Dios François-Xavier Nguyên Van Thuan en diversos momentos de su vida”.

La experiencia demuestra -ha observado- que su fama de santidad se ha difundido precisamente a través del testimonio de tantas personas que lo han encontrado y conservan en su corazón su sonrisa humilde y la grandeza de su ánimo. Muchos lo han conocido a través de sus escritos, sencillos y profundos, que demuestran su ánimo sacerdotal, profundamente unido a Aquel que lo había llamado a ser ministro de su misericordia y de su amor. Tantas personas han escrito dando cuenta de gracias y signos atribuidos a su intercesión. Demos gracias a Dios por este hijo de Oriente que ha concluido su camino terrenal al servicio del Sucesor de san Pedro”.

Confiemos a la intercesión de la Virgen María el proseguimiento de esta causa, como de todas las otras actualmente en curso. ¡Que la Virgen nos ayude a vivir cada vez más en nuestra vida la belleza y la alegría de la comunión con Cristo!, ha concluido.

AUDIENCIAS

Ciudad del Vaticano, 6 julio 2013 (VIS).-El Santo Padre ha recibido esta mañana en audiencia al cardenal Achille Silvestrini, Prefecto emérito de la Congregación para las Iglesias Orientales.

ACTOS PONTIFICIOS

Ciudad del Vaticano, 6 julio 2013 (VIS).-El Santo Padre ha nombrado al arzobispo George Kocherry como nuncio apostólico en Bangladesh. El arzobispo era hasta ahora nuncio apostólico en Zimbabwe.

viernes, 5 de julio de 2013

SÍNTESIS DE LA ENCÍCLICA "LUMEN FIDEI"

Ciudad del Vaticano, 5 julio 2013 (VIS).-Publicamos a continuación una amplia síntesis de la primera encíclica del Papa Francisco “Lumen Fidei”, publicada hoy, 5 de julio de 2013 y fechada el 29 de junio del mismo año.

Lumen fidei - La luz de la fe (LF) es la primera encíclica firmada por el Papa Francisco. Dividida en cuatro capítulos, una introducción y una conclusión, la Carta - explica el Papa - se suma a las encíclicas del Papa Benedicto XVI sobre la caridad y la esperanza y asume el "valioso trabajo" realizado por el Papa emérito, que ya había "prácticamente completado" la encíclica sobre la fe. A este "primera redacción" el Santo Padre Francisco agrega ahora "algunas aportaciones".

La introducción (No. 1-7) de la LF ilustra los motivos en que se basa el documento: En primer lugar, recuperar el carácter de luz propio de la fe, capaz de iluminar toda la existencia del hombre, de ayudarlo a distinguir el bien del mal, sobre todo en una época como la moderna, en la que el creer se opone al buscar y la fe es vista como una ilusión, un salto al vacío que impide la libertad del hombre. En segundo lugar, la LF - justo en el Año de la Fe, 50 años después del Concilio Vaticano II, un "Concilio sobre la Fe" - quiere reavivar la percepción de la amplitud de los horizontes que la fe abre para confesarla en la unidad y la integridad. La fe, de hecho, no es un presupuesto que hay que dar por descontado, sino un don de Dios que debe ser alimentado y fortalecido. "Quien cree ve", escribe el Papa, porque la luz de la fe viene de Dios y es capaz de iluminar toda la existencia del hombre: procede del pasado, de la memoria de la vida de Jesús, pero también viene del futuro porque nos abre vastos horizontes.

El primer capítulo (8-22): Hemos creído en el amor (1 Jn 4, 16). En referencia a la figura bíblica de Abraham, la fe en este capítulo se explica como "escucha" de la Palabra de Dios, "llamada" a salir del aislamiento de su propio yo , para abrirse a una nueva vida y "promesa" del futuro, que hace posible la continuidad de nuestro camino en el tiempo, uniéndose así fuertemente a la esperanza. La fe también se caracteriza por la "paternidad", porque el Dios que nos llama no es un Dios extraño, sino que es Dios Padre, la fuente de bondad que es el origen de todo y sostiene todo. En la historia de Israel, lo contrario de la fe es la idolatría, que dispersa al hombre en la multiplicidad de sus deseos y lo "desintegra en los múltiples instantes de su historia", negándole la espera del tiempo de la promesa. Por el contrario, la fe es confiarse al amor misericordioso de Dios, que siempre acoge y perdona, que endereza "lo torcido de nuestra historia", es disponibilidad a dejarse transformar una y otra vez por la llamada de Dios "es un don gratuito de Dios que exige la humildad y el valor de fiarse y confiarse, para poder ver el camino luminoso del encuentro entre Dios y los hombres, la historia de la salvación." (n. 14) Y aquí está la "paradoja" de la fe: el volverse constantemente al Señor hace que el hombre sea estable, y lo aleja de los ídolos.

La LF se detiene, después, en la figura de Jesús, el mediador que nos abre a una verdad más grande que nosotros, una manifestación del amor de Dios que es el fundamento de la fe "precisamente en la contemplación de la muerte de Jesús la fe se refuerza", porque Él revela su inquebrantable amor por el hombre. También en cuanto resucitado Cristo es "testigo fiable", "digno de fe”, a través del cual Dios actúa realmente en la historia y determina el destino final. Pero hay "otro aspecto decisivo" de la fe en Jesús: "La participación en su modo de ver". La fe, en efecto, no sólo mira a Jesús, sino que también ve desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos. Usando una analogía, el Papa explica que, como en la vida diaria, confiamos en "la gente que sabe las cosas mejor que nosotros" - el arquitecto, el farmacéutico, el abogado - también en la fe necesitamos a alguien que sea fiable y experto en "las cosas de Dios" y Jesús es "aquel que nos explica a Dios." Por esta razón, creemos a Jesús cuando aceptamos su Palabra, y creemos en Jesús cuando lo acogemos en nuestras vidas y nos confiamos a él. Su encarnación, de hecho, hace que la fe no nos separe de la realidad, sino que nos permite captar su significado más profundo. Gracias a la fe, el hombre se salva, porque se abre a un Amor que lo precede y lo transforma desde su interior. Y esta es la acción propia del Espíritu Santo: "El cristiano puede tener los ojos de Jesús, sus sentimientos, su condición filial, porque se le hace partícipe de su Amor, que es el Espíritu" (n. 21). Fuera de la presencia del Espíritu, es imposible confesar al Señor. Por lo tanto, "la existencia creyente se convierte en existencia eclesial", porque la fe se confiesa dentro del cuerpo de la Iglesia, como "comunión real de los creyentes." Los cristianos son "uno" sin perder su individualidad y en el servicio a los demás cada uno gana su propio ser. Por eso, "la fe no es algo privado, una concepción individualista, una opinión subjetiva", sino que nace de la escucha y está destinada a pronunciarse y a convertirse en anuncio.

El segundo capítulo (23-36): Si no creéis, no comprenderéis (Is 07, 09). El Papa demuestra la estrecha relación entre fe y verdad, la verdad fiable de Dios, su presencia fiel en la historia. "La fe, sin verdad, no salva - escribe el Papa – Se queda en una bella fábula, la proyección de nuestros deseos de felicidad." Y hoy, debido a la "crisis de verdad en que nos encontramos", es más necesario que nunca subrayar esta conexión, porque la cultura contemporánea tiende a aceptar solo la verdad tecnológica, lo que el hombre puede construir y medir con la ciencia y lo que es "verdad porque funciona", o las verdades del individuo, válidas solo para uno mismo y no al servicio del bien común. Hoy se mira con recelo la "verdad grande, la verdad que explica la vida personal y social en su conjunto", porque se la asocia erróneamente a las verdades exigidas por los regímenes totalitarios del siglo XX. Esto, sin embargo, implica el "gran olvido en nuestro mundo contemporáneo", que - en beneficio del relativismo y temiendo el fanatismo - olvida la pregunta sobre la verdad, sobre el origen de todo, la pregunta sobre Dios. La LF subraya el vínculo entre fe y amor, entendido no como "un sentimiento que va y viene", sino como el gran amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da nuevos ojos para ver la realidad. Si, pues, la fe está ligada a la verdad y al amor, entonces "amor y verdad no se pueden separar", porque sólo el verdadero amor resiste la prueba del tiempo y se convierte en fuente de conocimiento. Y puesto que el conocimiento de la fe nace del amor fiel de Dios, "verdad y fidelidad van juntos". La verdad que nos abre la fe es una verdad centrada en el encuentro con el Cristo encarnado, que, viniendo entre nosotros, nos ha tocado y nos ha dado su gracia, transformando nuestros corazones.

Aquí el Papa abre una amplia reflexión sobre el "diálogo entre fe y razón", sobre la verdad en el mundo de hoy, donde a menudo viene reducida a la "autenticidad subjetiva", porque la verdad común da miedo, se identifica con la imposición intransigente de los totalitarismo. En cambio, si la verdad es la del amor de Dios, entonces no se impone con la violencia, no aplasta al individuo. Por esta razón, la fe no es intransigente, el creyente no es arrogante. Por el contrario, la verdad vuelve humildes y conduce a la convivencia y el respeto del otro. De ello se desprende que la fe lleva al diálogo en todos los ámbitos: en el campo de la ciencia, ya que despierta el sentido crítico y amplía los horizontes de la razón, invitándonos a mirar con asombro la Creación; en el encuentro interreligioso, en el que el cristianismo ofrece su contribución; en el diálogo con los no creyentes que no dejan de buscar, que "intentan vivir como si Dios existiese", porque "Dios es luminoso, y se deja encontrar por aquellos que lo buscan con sincero corazón". "Quién se pone en camino para practicar el bien - afirma el Papa - se acerca a Dios". Por último, la LF habla de la teología y afirma que es imposible sin la fe, porque Dios no es un mero "objeto", sino que es Sujeto que se hace conocer. La teología es participación del conocimiento que Dios tiene de sí mismo; se desprende que debe ponerse al servicio de la fe de los cristianos y que el Magisterio de la Iglesia no es un límite a la libertad teológica, sino un elemento constitutivo porque garantiza el contacto con la fuente original, con la Palabra de Cristo.

El tercer capítulo (37-49): Transmito lo que he recibido (1 Co 15, 03). Todo el capítulo se centra en la importancia de la evangelización: quien se ha abierto al amor de Dios, no puede retener este regalo para sí mismo, escribe el Papa: La luz de Jesús resplandece sobre el rostro de los cristianos y así se difunde, se transmite bajo la forma del contacto, como una llama que se enciende de la otra, y pasa de generación en generación, a través de la cadena ininterrumpida de testigos de la fe. Esto comporta el vínculo entre fe y memoria, porque el amor de Dios mantiene unidos todos los tiempos y nos hace contemporáneos a Jesús. Por otra parte, se hace "imposible creer cada uno por su cuenta", porque la fe no es "una opción individual", sino que abre el yo al "nosotros" y se da siempre "dentro de la comunión de la Iglesia". Por esta razón, "quien cree nunca está solo": porque descubre que los espacios de su "yo" se amplían y generan nuevas relaciones que enriquecen la vida.

Hay, sin embargo, un "medio particular" por el que la fe se puede transmitir: son los Sacramentos, en los que se comunica "una memoria encarnada." El Papa cita en primer lugar el Bautismo – tanto de niños como de adultos, en la forma del catecumenado - que nos recuerda que la fe no es obra del individuo aislado, un acto que se puede cumplir solos, sino que debe ser recibida, en comunión eclesial . "Nadie se bautiza a sí mismo", dice la LF. Además, como el niño que tiene que ser bautizado no puede profesar la fe él solo, sino que debe ser apoyado por los padres y por los padrinos, se sigue "la importancia de la sinergia entre la Iglesia y la familia en la transmisión de la fe." En segundo lugar, la Encíclica cita la Eucaristía, "precioso alimento para la fe", "acto de memoria, actualización del misterio" y que "conduce del mundo visible al invisible," enseñándonos a ver la profundidad de lo real. El Papa recuerda después la confesión de la fe, el Credo, en el que el creyente no sólo confiesa la fe, sino que se ve implicado en la verdad que confiesa; la oración, el Padre Nuestro, con el que el cristiano comienza a ver con los ojos de Cristo; el Decálogo, entendido no como "un conjunto de preceptos negativos", sino como "un conjunto de indicaciones concretas" para entrar en diálogo con Dios, "dejándose abrazar por su misericordia", "camino de la gratitud" hacia la plenitud de la comunión con Dios . Por último, el Papa subraya que la fe es una porque uno es "el Dios conocido y confesado", porque se dirige al único Señor, que nos da la "unidad de visión" y "es compartida por toda la Iglesia, que forma un solo cuerpo y un solo Espíritu". Dado, pues, que la fe es una sola, entonces tiene que ser confesada en toda su pureza e integridad, "la unidad de la fe es la unidad de la Iglesia"; quitar algo a la fe es quitar algo a la verdad de la comunión. Además, ya que la unidad de la fe es la de un organismo vivo, puede asimilar en sí todo lo que encuentra, demostrando ser universal, católica, capaz de iluminar y llevar a su mejor expresión todo el cosmos y toda la historia. Esta unidad está garantizada por la sucesión apostólica.

El capítulo cuarto (n. 50-60): Dios prepara una ciudad para ellos (Hb 11, 16) Este capítulo explica la relación entre la fe y el bien común, lo que conduce a la formación de un lugar donde el hombre puede vivir junto con los demás. La fe, que nace del amor de Dios, hace fuertes los lazos entre los hombres y se pone al servicio concreto de la justicia, el derecho y la paz. Es por esto que no nos aleja del mundo y no es ajena al compromiso concreto del hombre contemporáneo. Por el contrario, sin el amor fiable de Dios, la unidad entre todos los hombres estaría basada únicamente en la utilidad, el interés o el miedo. La fe, en cambio, capta el fundamento último de las relaciones humanas, su destino definitivo en Dios, y las pone al servicio del bien común. La fe "es un bien para todos, un bien común", no sirve únicamente para construir el más allá, sino que ayuda a edificar nuestras sociedades, para que avancen hacia el futuro con esperanza.

La encíclica se centra, después, en los ámbitos iluminados por la fe: en primer lugar, la familia fundada en el matrimonio, entendido como unión estable de un hombre y una mujer. Nace del reconocimiento y de la aceptación de la bondad de la diferenciación sexual y, fundada sobre el amor en Cristo, promete "un amor para siempre" y reconoce el amor creador que lleva a generar hijos. Después los jóvenes: aquí el Papa cita las Jornadas Mundiales de la Juventud, en las que los jóvenes muestran "la alegría de la fe" y el compromiso de vivirla de un modo firme y generoso. "Los jóvenes aspiran a una vida grande - escribe el Papa -. El encuentro con Cristo da una esperanza sólida que no defrauda. La fe no es un refugio para personas pusilánimes, sino que ensancha la vida". Y en todas las relaciones sociales: haciéndonos hijos de Dios, de hecho, la fe da un nuevo significado a la fraternidad universal entre los hombres, que no es mera igualdad, sino la experiencia de la paternidad de Dios, comprensión de la dignidad única de la persona singular. Otra área es la de la naturaleza: la fe nos ayuda a respetarla, a "buscar modelos de desarrollo que no se basen únicamente en la utilidad y el provecho, sino que consideren la creación como un don"; nos enseña a encontrar las formas justas de gobierno, en las que la autoridad viene de Dios y está al servicio del bien común; nos ofrece la posibilidad del perdón que lleva a superar los conflictos. "Cuando la fe se apaga, se corre el riesgo de que los fundamentos de la vida se debiliten con ella", escribe el Papa, y si hiciéramos desaparecer la fe en Dios de nuestras ciudades, se debilitaría la confianza entre nosotros y quedaríamos unidos sólo por el miedo. Por esta razón no debemos avergonzarnos de confesar públicamente a Dios, porque la fe ilumina la vida social. Otro ámbito iluminado por la fe es el del sufrimiento y la muerte: el cristiano sabe que el sufrimiento no puede ser eliminado, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no nos abandona, y ser así "etapa de crecimiento en la fe y el amor". Al hombre que sufre, Dios no le da un racionamiento que explique todo, sino que le responde con una presencia que acompaña, que abre un un resquicio de luz en la oscuridad. En este sentido, la fe está unida a la esperanza. Y aquí el Papa hace un llamamiento: "No nos dejemos robar la esperanza, no permitamos que la banalicen con soluciones y propuestas inmediatas que obstruyen el camino."

Conclusión (N º 58-60): Bienaventurada la que ha creído (Lc 1, 45) Al final de la LF, el Papa nos invita a mirar a María, "icono perfecto" de la fe, porque, como Madre de Jesús, ha concebido "fe y alegría." A Ella se alza la oración del Papa para que ayude la fe del hombre, nos recuerde que aquellos que creen nunca están solos, y que nos enseñe a mirar con los ojos de Jesús.
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