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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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domingo, 18 de enero de 2015

Francisco a los jóvenes de Filipinas: Sed íntegros y honestos, no tengáis miedo a amar

Ciudad del Vaticano, 18 enero 2015 (VIS).-Seis kilómetros recorrió el Papa esta mañana en coche para llegar a la Pontificia y Real Universidad Santo Tomás donde encontró a los líderes de las principales confesiones religiosas del país. La Universidad Santo Tomás, dirigida por los padres Dominicos, es el Ateneo más grande y antiguo de Asia. En él estudian unos cuarenta mil universitarios. Recientemente ha celebrado su 400 aniversario de fundación y goza del patrocinio de la Corona española desde 1680.

Al llegar, el Papa fue recibido por el canciller y el rector de la Universidad y saludó a los líderes religiosos. Poco después, se subió al papamóvil y recorrió los alrededores del Campus para saludar a los diez mil estudiantes que le esperaban. Desde allí se desplazó al campo deportivo, que tiene una capacidad para treinta mil personas, y encontró a una multitud de jóvenes a los que dirigió unas palabras espontaneas en español respondiendo a varias preguntas que le hicieron sobre ¿por qué sufren los niños?, ¿cómo se vive el verdadero amor? y ¿cómo contribuir profesionalmente a la compasión y a la misericordia sin caer en el materialismo?.

Antes, Francisco dedicó unos minutos para compartir con los presentes la triste noticia, sucedida ayer en Tacloban, del fallecimiento de la joven voluntaria Cristal. ''Tenía 27 años, -dijo- era joven como vosotros y trabajaba para una asociación... Quisiera que todos nosotros juntos recemos en silencio un minuto y después invoquemos a nuestra Madre del cielo… oremos también por sus padres''.

Seguidamente, publicamos el texto inicial.

''Queridos jóvenes amigos:

Me alegro de estar con vosotros esta mañana. Mi saludo afectuoso a cada uno, y mi agradecimiento a todos los que han hecho posible este encuentro. En mi visita a Filipinas, he querido reunirme especialmente con vosotros los jóvenes, para escucharos y hablar con vosotros. Quiero transmitiros el amor y las esperanzas que la Iglesia tiene puestas en vosotros. Y quiero animaros, como cristianos ciudadanos de este país, a que os entreguéis con pasión y sinceridad a la gran tarea de la renovación de vuestra sociedad y ayudéis a construir un mundo mejor.

Doy las gracias de modo especial a los jóvenes que me han dirigido las palabras de bienvenida. Hablando en nombre de todos, han expresado con claridad vuestras inquietudes y preocupaciones, vuestra fe y vuestras esperanzas. Han hablado de las dificultades y las expectativas de los jóvenes. Aunque no puedo responder detalladamente a cada una de estas cuestiones, sé que, junto con vuestros pastores, las consideraréis atentamente y haréis propuestas concretas de acción para vuestras vidas.

Me gustaría sugerir tres áreas clave en las que podéis hacer una importante contribución a la vida de vuestro país. En primer lugar, el desafío de la integridad. La palabra ''desafío'' puede entenderse de dos maneras. En primer lugar, puede entenderse negativamente, como la tentación de actuar en contra de vuestras convicciones morales, de lo que sabéis que es verdad, bueno y justo. Nuestra integridad puede ser amenazada por intereses egoístas, la codicia, la falta de honradez, o el deseo de utilizar a los demás.

La palabra ''desafío'' puede entenderse también en un sentido positivo. Se puede ver como una invitación a ser valientes, una llamada a dar testimonio profético de aquello en lo que crees y consideras sagrado. En este sentido, el reto de la integridad es algo a lo que tenéis que enfrentaros ahora, en este momento de vuestras vidas. No es algo que podáis diferir para cuando seáis mayores y tengáis más responsabilidades. También ahora tenéis el desafío de actuar con honestidad y equidad en vuestro trato con los demás, sean jóvenes o ancianos. ¡No huyáis de este desafío! Uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan los jóvenes es el de aprender a amar. Amar significa asumir un riesgo: el riesgo del rechazo, el riesgo de que se aprovechen de ti, o peor aún, de aprovecharse del otro. ¡No tengáis miedo de amar! Pero también en el amor mantened vuestra integridad. También en esto sed honestos y justos.

En la lectura que acabamos de escuchar, Pablo dice a Timoteo: ''Que nadie te menosprecie por tu juventud; sé, en cambio, un modelo para los creyentes en la palabra, la conducta, el amor, la fe y la pureza''. Estáis, pues, llamados a dar un buen ejemplo, un ejemplo de integridad. Naturalmente, al actuar así sufriréis la oposición, el rechazo, el desaliento, y hasta el ridículo. Pero vosotros habéis recibido un don que os permite estar por encima de esas dificultades. Es el don del Espíritu Santo. Si alimentáis este don con la oración diaria y sacáis fuerzas de vuestra participación en la Eucaristía, seréis capaces de alcanzar la grandeza moral a la que Jesús os llama. También seréis un punto de referencia para aquellos amigos vuestros que están luchando. Pienso especialmente en los jóvenes que se sienten tentados de perder la esperanza, de renunciar a sus altos ideales, de abandonar los estudios o de vivir al día en las calles.
Por lo tanto, es esencial que no perdáis vuestra integridad. No pongáis en riesgo vuestros ideales. No cedáis a las tentaciones contra la bondad, la santidad, el valor y la pureza. Aceptad el reto. Con Cristo seréis, de hecho ya los sois, los artífices de una nueva y más justa cultura filipina.

Una segunda área clave en la que estáis llamados a contribuir es la preocupación por el medio ambiente. Y esto no sólo porque vuestro país esté probablemente más afectado que otros por el cambio climático. Estáis llamados a cuidar de la creación, en cuanto ciudadanos responsables, pero también como seguidores de Cristo. El respeto por el medio ambiente es algo más que el simple uso de productos no contaminantes o el reciclaje de los usados. Éstos son aspectos importantes, pero no es suficiente. Tenemos que ver con los ojos de la fe la belleza del plan de salvación de Dios, el vínculo entre el medio natural y la dignidad de la persona humana. Hombres y mujeres están hechos a imagen y semejanza de Dios, y han recibido el dominio sobre la creación. Como administradores de la creación de Dios, estamos llamados a hacer de la tierra un hermoso jardín para la familia humana. Cuando destruimos nuestros bosques, devastamos nuestro suelo y contaminamos nuestros mares, traicionamos esa noble vocación.

Hace tres meses, vuestros obispos abordaron estas cuestiones en una Carta pastoral profética. Pidieron a todos que pensaran en la dimensión moral de nuestras actividades y estilo de vida, nuestro consumo y nuestro uso de los recursos del planeta. Os pido que lo apliquéis al contexto de vuestras propias vidas y vuestro compromiso con la construcción del reino de Cristo. Queridos jóvenes, el justo uso y gestión de los recursos de la tierra es una tarea urgente, y vosotros tenéis mucho que aportar. Vosotros sois el futuro de Filipinas. Interesaos por lo que le sucede a vuestra hermosa tierra.

Una última área en la que podéis contribuir es muy querida por todos nosotros: la ayuda a los pobres. Somos cristianos. Somos miembros de la familia de Dios. No importa lo mucho o lo poco que tengamos individualmente, cada uno de nosotros está llamado a acercarse y servir a nuestros hermanos y hermanas necesitados. Siempre hay alguien cerca de nosotros que tiene necesidades, ya sea materiales, emocionales o espirituales. El mayor regalo que le podemos dar es nuestra amistad, nuestro interés, nuestra ternura, nuestro amor por Jesús. Quien lo recibe lo tiene todo; quien lo da hace el mejor regalo.

Muchos de vosotros sabéis lo que es ser pobres. Pero muchos también habéis podido experimentar la bienaventuranza que Jesús prometió a los ''pobres de espíritu''. Quisiera dirigir una palabra de aliento y gratitud a todos los que habéis elegido seguir a nuestro Señor en su pobreza mediante la vocación al sacerdocio y a la vida religiosa. Con esa pobreza enriqueceréis a muchos. Os pido a todos, especialmente a los que podéis hacer y dar más: Por favor, ¡haced más! Por favor, ¡dad más! Qué distinto es todo cuando sois capaces de dar vuestro tiempo, vuestros talentos y recursos a la multitud de personas que luchan y que viven en la marginación. Hay una absoluta necesidad de este cambio, y por ello seréis abundantemente recompensados por el Señor. Porque, como él ha dicho: ''Tendrás un tesoro en el cielo''.

Hace veinte años, en este mismo lugar, san Juan Pablo II dijo que el mundo necesita ''un tipo nuevo de joven'', comprometido con los más altos ideales y con ganas de construir la civilización del amor. ¡Sed vosotros de esos jóvenes! ¡Que nunca perdáis vuestros ideales! Sed testigos gozosos del amor de Dios y de su maravilloso proyecto para nosotros, para este país y para el mundo en que vivimos. Por favor, rezad por mí. Que Dios os bendiga''.

Al finalizar el encuentro, el Papa regresó directamente a la nunciatura apostólica en Manila.

El Papa se reúne con el padre de la voluntaria que falleció en Tacloban

Ciudad del Vaticano, 18 enero 2015 (VIS).-''Nada más regresar a la nunciatura apostólica en Manila, sobre las 12 hora local, el Papa se reunió con el padre y un primo de la voluntaria que falleció ayer -según ha informado el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi, S.I.-. En el encuentro, que duró más de 20 minutos, estuvo presente también el cardenal Luis Antonio G. Tagle que hizo de intérprete. Sobre la mesa posicionaron dos bellas imágenes, una de la joven sola y otra junto a sus padres. El padre dijo que la noticia le entristeció pero que le consolaba la idea de que su hija hubiera sido capaz de preparar el encuentro de las personas con el Papa. Se intentó llamar a la madre de la joven que se encuentra en Hong Kong, pero no fue posible localizarla. Llegará mañana a Manila''.

Misa de conclusión en Manila: El niño Jesús, el gran protector de Filipinas

Ciudad del Vaticano, 18 enero 2015 (VIS).-Tras almorzar y reposar un par de horas, el Papa anticipó media hora su llegada al ''Quirino Grandstand-Rizal Park'', un estadio situado dentro de un gran parque de sesenta hectáreas y construido en ocasión de la ceremonia de proclamación de la Independencia de Filipinas y Estados Unidos, el 4 de julio de 1946. Lleva el nombre del héroe nacional José Rizal, poeta, escritor y revolucionario justiciado por los españoles en 1896 por rebelde. El lugar exacto de su ejecución está indicado con un monumento que representa el punto cero desde donde se miden las distancias de las carreteras de Luzón. En esta área se llevan a cabo las celebraciones nacionales y los grandes eventos civiles, religiosos y deportivos. Es el mismo lugar donde san Juan Pablo II celebró en 1995 la inmemorable Misa de conclusión de la X Jornada Mundial de la Juventud en la que participaron cuatro millones de fieles.

''Es una gran alegría para mí celebrar el domingo del Santo Niño con vosotros -ha dicho el Papa en su homilía-. La imagen del Santo Niño Jesús acompañó desde el principio la difusión del Evangelio en este país. Vestido como un rey, coronado y sosteniendo en sus manos el cetro, el globo y la cruz, nos recuerda continuamente la relación entre el Reino de Dios y el misterio de la infancia espiritual. Nos lo dice el Evangelio de hoy: ''Quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él''. El Santo Niño sigue anunciándonos que la luz de la gracia de Dios ha brillado sobre un mundo que habitaba en la oscuridad, trayendo la Buena Nueva de nuestra liberación de la esclavitud y guiándonos por los caminos de la paz, el derecho y la justicia. Nos recuerda también que estamos llamados a extender el Reino de Cristo por todo el mundo.

En estos días, durante mi visita, he escuchado la canción: ''Todos somos hijos de Dios''. Esto es lo que el Santo Niño nos dice. Nos recuerda nuestra identidad más profunda. Todos somos hijos de Dios, miembros de la familia de Dios. Hoy san Pablo nos ha dicho que hemos sido hechos hijos adoptivos de Dios, hermanos y hermanas en Cristo. Eso es lo que somos. Ésa es nuestra identidad. Hemos visto una hermosa expresión de esto cuando los filipinos se volcaron con nuestros hermanos y hermanas afectados por el tifón.

El Apóstol nos dice que gracias a la elección de Dios hemos sido abundamente bendecidos. Dios ''nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos''. Estas palabras tienen una resonancia especial en Filipinas, ya que es el principal país católico de Asia; esto ya es un don especial de Dios, una bendición. Pero es también una vocación. Los filipinos están llamados a ser grandes misioneros de la fe en Asia.

Dios nos ha escogido y bendecido con un propósito: ''Para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia''. Nos eligió a cada uno de nosotros para ser testigos de su verdad y su justicia en este mundo. Creó el mundo como un hermoso jardín y nos pidió que cuidáramos de él. Pero, con el pecado, el hombre desfiguró aquella belleza natural; destruyó también la unidad y la belleza de nuestra familia humana, dando lugar a estructuras sociales que perpetúan la pobreza, la falta de educación y la corrupción.

A veces, cuando vemos los problemas, las dificultades y las injusticias que nos rodean, sentimos la tentación de resignarnos. Parece como si las promesas del Evangelio no se fueran a cumplir; que fueran irreales. Pero la Biblia nos dice que la gran amenaza para el plan de Dios sobre nosotros es, y siempre ha sido, la mentira. El diablo es el padre de la mentira. A menudo esconde sus engaños bajo la apariencia de la sofisticación, de la fascinación por ser ''moderno'', ''como todo el mundo''. Nos distrae con el señuelo de placeres efímeros, de pasatiempos superficiales. Y así malgastamos los dones que Dios nos ha dado jugando con artilugios triviales; malgastamos nuestro dinero en el juego y la bebida; nos encerramos en nosotros mismos. Y no nos centramos en las cosas que realmente importan, de seguir siendo en el fondo hijos de Dios. Como nos enseña el Señor, los niños tienen su propia sabiduría, que no es la sabiduría del mundo. Por eso el mensaje del Santo Niño es tan importante. Nos habla al corazón de cada uno de nosotros. Nos recuerda nuestra identidad más profunda, que estamos llamados a ser la familia de Dios.

El Santo Niño nos recuerda también que hay que proteger esta identidad. El Niño Jesús es el protector de este gran país. Cuando vino al mundo, su propia vida estuvo amenazada por un rey corrupto. Jesús mismo tuvo que ser protegido. Tenía un protector en la tierra: san José. Tenía una familia humana, la Sagrada Familia de Nazaret. Así nos recuerda la importancia de proteger a nuestras familias, y las familias más amplias como son la Iglesia, familia de Dios, y el mundo, nuestra familia humana. Lamentablemente, en nuestros días, la familia con demasiada frecuencia necesita ser protegida de los ataques y programas insidiosos, contrarios a todo lo que consideramos verdadero y sagrado, a lo más hermoso y noble de nuestra cultura.

En el Evangelio, Jesús acoge a los niños, los abraza y bendice. También nosotros necesitamos proteger, guiar y alentar a nuestros jóvenes, ayudándolos a construir una sociedad digna de su gran patrimonio espiritual y cultural. En concreto, tenemos que ver a cada niño como un regalo que acoger, querer y proteger. Y tenemos que cuidar a nuestros jóvenes, no permitiendo que les roben la esperanza y queden condenados a vivir en la calle.

Un niño frágil, que necesitaba ser protegido, trajo la bondad, la misericordia y la justicia de Dios al mundo. Se enfrentó a la falta de honradez y la corrupción, que son herencia del pecado, y triunfó sobre ellos por el poder de su cruz. Ahora, al final de mi visita a Filipinas, os encomiendo a él, a Jesús que vino a nosotros niño. Que conceda a todo el amado pueblo de este país que trabaje unido, protegiéndose unos a otros, comenzando por vuestras familias y comunidades, para construir un mundo de justicia, integridad y paz. Que el Santo Niño siga bendiciendo a Filipinas y sostenga a los cristianos de esta gran nación en su vocación a ser testigos y misioneros de la alegría del Evangelio, en Asia y en el mundo entero.

Por favor, no olvidéis rezad por mí. Que Dios os bendiga''.

Al concluir la Eucaristía, el cardenal Luis Antonio G. Tagle ha agradecido al Papa su viaje con unas emotivas palabras y posteriormente, Francisco, se ha puesto el impermeable amarillo que utilizó ayer en la Misa en Tacloban y se ha subido en el papamóvil para recorrer la zona y despedirse, al ser ésta su última etapa del viaje apostólico, de la multitud de fieles que le saludaban a su paso. Finalmente se ha desplazado a la nunciatura apostólica donde ha cenado en privado y se ha retirado a descansar.

sábado, 17 de enero de 2015

Francisco llega a la isla que el tifón Yolanda devastó hace catorce meses


Ciudad del Vaticano, (VIS).- En su segundo día en Filipinas, el Papa dejó a primera hora de esta mañana la nunciatura apostólica en Manila y en coche se trasladó hasta la Villamor Air Base para dirigirse a Tacloban, en la isla de Leyte. El avión papal ha despegado cuarenta y cinco minutos antes de la hora prevista para anticipar su visita, a causa de una tormenta tropical que se estaba acercando a la costa. Hace catorce meses, un 8 de noviembre de 2013 por la mañana, esta zona fue arrasada por el tifón Yolanda que dejó a su paso más de diez mil muertos y devastó todas las estructuras incluido el aeropuerto de la ciudad en el que hoy aterrizó Francisco.

Tras una informal bienvenida del arzobispo John F. Du, de Palo y los alcaldes de Tocloban y Palo, el Papa se desplazó 600 metros en papamóvil hasta una pequeña explanada, con capacidad para quinientas mil personas, y donde se llevó a cabo la celebración eucarística a pesar del fuerte viento y la lluvia. Francisco improvisó la homilía que pronunció en español.

''En la primera Lectura, escuchamos que se dice que tenemos un gran sacerdote que es capaz de compadecerse de nuestras debilidades, que fue probado en todo como nosotros, excepto en el pecado. Jesús es como nosotros. Jesús vivió como nosotros.
Es igual a nosotros en todo. En todo, menos en el pecado, porque Él no era pecador. Pero para ser más igual a nosotros se vistió, asumió nuestros pecados. ¡Se hizo pecado! Y eso lo dice Pablo, que lo conocía muy bien. Y Jesús va delante nuestro siempre, y cuando nosotros pasamos por alguna cruz, Él ya pasó primero.

Y, si hoy todos nosotros nos reunimos aquí, 14 meses después que pasó el tifón Yolanda, es porque tenemos la seguridad de que no nos vamos a frustrar en la fe, porque Jesús pasó primero. En su pasión, Él asumió todos nuestros dolores y, – permítanme esta confidencia – cuando yo vi desde Roma esta catástrofe, sentí que tenía que estar aquí. Ese día, esos días, decidí hacer el viaje aquí. Quise venir para estar con ustedes. Un poco tarde, me dirán; es verdad, pero estoy.

Estoy para decirles que Jesús es el Señor, que Jesús no defrauda. Padre, – me puede decir uno de ustedes –, a mí me defraudó, porque perdí mi casa, perdí lo que tenía, estoy enfermo. Es verdad eso que me decís y yo respeto tus sentimientos; pero lo miro ahí clavado y desde ahí no nos defrauda. Él fue consagrado Señor en ese trono y ahí pasó por todas las calamidades que nosotros tenemos. ¡Jesús es el Señor! Y es Señor desde la cruz; ahí reinó. Por eso, Él es capaz de entendernos, como escuchamos en la primera Lectura: Se hizo en todo igual a nosotros. Por eso tenemos un Señor que es capaz de llorar con nosotros, que es capaz de acompañarnos en los momentos más difíciles de la vida.

Tantos de ustedes han perdido todo. Yo no sé qué decirles. ¡Él sí sabe qué decirles! Tantos de ustedes han perdido parte de la familia. Solamente guardo silencio, los acompaño con mi corazón en silencio… Tantos de ustedes se han preguntado mirando a Cristo: ¿Por qué, Señor? Y, a cada uno, el Señor responde en el corazón, desde su corazón. Yo no tengo otras palabras que decirles. Miremos a Cristo: Él es el Señor, y Él nos comprende porque pasó por todas las pruebas que nos sobrevienen a nosotros.
Y junto a Él en la cruz estaba la Madre. Nosotros somos como ese chico que está allí abajo, que en los momentos de dolor, de pena, en los momentos que no entendemos nada, en los momentos que queremos rebelarnos, solamente nos viene tirar la mano y agarrarnos de su pollera, y decirle: “¡Mamá!”, como un chico que, cuando tiene miedo, dice: “¡Mamá!”. Es quizás la única palabra que puede expresar lo que sentimos en los momentos oscuros: ¡Madre!, ¡Mamá!

Hagamos juntos un momento de silencio, miremos al Señor. Él puede comprendernos porque pasó por todas las cosas. Y miremos a nuestra Madre y, como el chico que está abajo, agarrémonos de la pollera y con el corazón digámosle: “Madre”. En silencio, hagamos esta oración, cada uno dígale lo que siente…
No estamos solos, tenemos una Madre, tenemos a Jesús, nuestro hermano mayor. No estamos solos. Y también tenemos muchos hermanos que, en el momento de catástrofe, vinieron a ayudarnos. Y también nosotros nos sentimos más hermanos… que nos hemos ayudado unos a otros.

Esto es lo único que me sale decirles. Perdónenme si no tengo otras palabras. Pero tengan la seguridad de que Jesús no defrauda; tengan la seguridad que el amor y la ternura de nuestra Madre no defrauda. Y, agarrados a ella como hijos y con la fuerza que nos da Jesús nuestro hermano mayor, sigamos adelante. Y como hermanos, caminemos. Gracias''.



Al finalizar la celebración eucarística, el Papa tuvo que anticipar su partida de la isla tres horas antes de lo previsto a causa del mal tiempo y de la amenaza de un tifón con fuerza dos. Visitó una casa de pescadores devastada por el tifón de 2013 y rápidamente se desplazó a la residencia arzobispal que se encuentra en una colina. Antes, bendijo una casa financiada por ''Cor Unum'' para ancianos y huérfanos que se está construyendo en la ladera cercana a dicha colina. Comió rápidamente con 30 familiares de victimas del tifón Yolanda entre los que se encontraba algún seminarista, y velozmente se dirigió al Pope Francis Center for the Poor (Centro Papa Francisco para los pobres), y aunque no tuvo tiempo de entrar, bendijo las instalaciones desde el papamóvil. Desde allí, el Santo Padre se dirigió directamente a la Catedral de Palo en donde estaba previsto el encuentro con los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y familias de los sobrevivientes del tifón, a quienes explicó que a causa de las condiciones meteorológicas adversas no podía quedarse para celebrar el encuentro.

''Tenemos apenas el tiempo para llegar al avión, porque las previsiones dicen que el tiempo empeorará. Les pido disculpas por esto, me da pena, porque tenía escrito algunas cosas que quería decirles. Dejamos todo en manos de la Virgen, porque me tengo que ir".

Seguidamente se desplazó hasta el aeropuerto, siempre en papamóvil para poder saludar al máximo de personas posibles. Finalmente, el avión papal despegó hacia Manila y aterrizó en la Villamor Air Base a las 15 hora local. Desde allí el Papa se dirigió hacia la nunciatura apostólica saludando por el camino a los fieles que esperaban su regreso.




Otros Actos Pontificios

Ciudad del Vaticano, 17 enero 2015 (VIS).- El Santo Padre:

-Nombró al cardenal Orlando B. Quevedo, O.M.I., arzobispo de Cotabato (Filipinas), como su enviado especial para la celebración del 150 aniversario del descubrimiento de los ''cristianos escondidos en Japón'', que se celebrará en Nagasaki (Japón) del 14 al 17 de marzo de 2015.

-Nombró a monseñor Piotr Turzynski, como obispo auxiliar de Radom (superficie 8.000, población 920.200, católicos 913.100, sacerdotes 773, religiosos 614) en Polonia. El obispo electo nació en 1964 en Radom (Polonia) y fue ordenado sacerdote 1988. Es licenciado en Teología y Ciencias Patrísticas, y doctorado en Teología. Durante su ministerio pastoral ha sido, entre otros, vicario parroquial, director espiritual de seminario, vicerrector del Seminario Mayor de Radom, profesor de instituto, miembro del Consejo Presbiteral y director del Consejo diocesano para formación permanente del Clero y del Consejo para la vida consagrada.

Aviso

Ciudad del Vaticano, 17 enero 2015 (VIS).-Informamos a nuestros lectores que con motivo del viaje apostólico del Santo Padre a Sri Lanka y Filipinas, además del boletín de hoy sábado 17 de enero, el Vatican Information Service transmitirá también este domingo 18.

viernes, 16 de enero de 2015

El Papa habla con los periodistas en el vuelo hacia Manila

Ciudad del Vaticano, 15 enero 2015 (VIS).- Finalizada la primera parte del viaje apostólico, en el vuelo que lo conducía de Colombo a Manila, el Papa Francisco conversó durante 40 minutos con los periodistas que lo acompañaban en el avión respondiendo a sus preguntas sobre diversas cuestiones relativas no solamente a su viaje a Sri Lanka y Filipinas, sino también sobre los atentados ocurridos en París, la libertad religiosa y de expresión, la seguridad en los viajes papales y su nueva encíclica. De esta última dijo que posiblemente a finales de marzo estará terminada y que podrá salir en junio o julio.

Ofrecemos a continuación una síntesis de algunas de las respuestas del Papa.

Sobre los atentados suicidas y kamikazes que vivimos en la actualidad.

''Detrás de cada atentado suicida -dijo- hay un elemento de desequilibrio humano, no sé si mental, pero humano. Hay algo que no funciona en esa persona. No tiene el equilibrio del sentido de su vida y la de los otros. Estas personas ofrecen su vida, pero no la ofrecen bien. Hay mucha gente que trabaja, como por ejemplo los misioneros que dan la vida, pero para construir. Aquí se da la vida auto destruyéndose, para destruir''.

Sobre la seguridad en los viajes pontificios y las amenazas terroristas.

''La mejor manera de responder es la amabilidad. Ser amable y humilde... A mi me preocupan los fieles y sobre esto ya he hablado con la Seguridad vaticana... ¿Si tengo miedo? Tengo un defecto, una gran dosis de inconsciencia... pero se que se toman medidas de seguridad prudentes y seguras''.

Sobre la libertad religiosa y la libertad de expresión.

''Las dos son derechos fundamentales -destacó- … veamos París, hablemos claro. Cada uno tiene el derecho de practicar la propia religión, sin ofender, libremente... no se puede ofender, hacer una guerra, matar en nombre de la propia religión, en nombre de Dios. A nosotros lo que sucede ahora nos asombra. Pero siempre, pensemos a nuestra historia, cuantas guerras de religiones hemos tenido... También nosotros somos pecadores en esto. Pero no se puede matar en nombre de Dios. Es una aberración... Cada uno no solo tiene la libertad, el derecho sino también la obligación de decir lo que piensa para ayudar al bien común... pero sin ofender. Es verdad que no se puede reaccionar violentamente, pero si mi amigo insulta a mi madre ¡Se lleva un puñetazo!. Es normal, no se puede provocar, no se puede insultar la fe de los demás... Hay un limite, y en la libertad de expresión también hay limites''.

El Papa elogia la fuerza heroica de los filipinos frente a los desastres naturales

Ciudad del Vaticano, 16 enero 2015 (VIS).- A primera hora de la mañana, el Papa dejó la nunciatura apostólica en Manila y se desplazó al Palacio Presidencial. Allí, Francisco firmó el libro de oro y se dirigió a la ''Habitación de la Música'', donde fue recibido por Benigno Simeon Conjuangco Aquino III, presidente de la República de Filipinas y su familia. Cuarenta y cinco minutos más tarde, en el Rizal Ceremonial Hall, el Papa encontró a las autoridades y a los miembros del Cuerpo diplomático a los que dirigió unas palabras.

''De manera particular, esta visita quiere expresar mi cercanía a nuestros hermanos y hermanas que tuvieron que soportar el sufrimiento, la pérdida de seres queridos y la devastación causada por el tifón Yolanda. Al igual que tantas personas en todo el mundo, he admirado la fuerza heroica, la fe y la resistencia demostrada por muchos filipinos frente a éste y otros desastres naturales. Esas virtudes, enraizadas en la esperanza y la solidaridad inculcadas por la fe cristiana, dieron lugar a una manifestación de bondad y generosidad, sobre todo por parte de muchos jóvenes. En esos momentos de crisis nacional, un gran número de personas acudieron en ayuda de sus vecinos necesitados. Con gran sacrificio, dieron su tiempo y recursos, creando redes de ayuda mutua y trabajando por el bien común.

Este ejemplo de solidaridad en el trabajo de reconstrucción nos enseña una lección importante. Al igual que una familia, toda sociedad echa mano de sus recursos más profundos para hacer frente a los nuevos desafíos. En la actualidad, Filipinas, junto con muchos otros países de Asia, se enfrenta al reto de construir sobre bases sólidas una sociedad moderna, una sociedad respetuosa de los auténticos valores humanos, que tutele nuestra dignidad y los derechos humanos dados por Dios, y lista para enfrentar las nuevas y complejas cuestiones políticas y éticas. Como muchas voces en vuestro país han señalado, es más necesario ahora que nunca que los líderes políticos se distingan por su honestidad, integridad y compromiso con el bien común. De esta manera ayudarán a preservar los abundantes recursos naturales y humanos con que Dios ha bendecido este país. Y así serán capaces de gestionar los recursos morales necesarios para hacer frente a las exigencias del presente, y transmitir a las generaciones venideras una sociedad de auténtica justicia, solidaridad y paz.

Para el logro de estos objetivos nacionales es esencial el imperativo moral de garantizar la justicia social y el respeto por la dignidad humana. La gran tradición bíblica prescribe a todos los pueblos el deber de escuchar la voz de los pobres y de romper las cadenas de la injusticia y la opresión que dan lugar a flagrantes e incluso escandolosas desigualdades sociales. La reforma de las estructuras sociales que perpetúan la pobreza y la exclusión de los pobres requiere en primer lugar la conversión de la mente y el corazón. Los Obispos de Filipinas han pedido que este año sea proclamado el «Año de los Pobres». Espero que esta profética convocatoria haga que en todos los ámbitos de la sociedad se rechace cualquier forma de corrupción que sustrae recursos a los pobres. Que impulse también un esfuerzo concertado para garantizar la inclusión de todo hombre, mujer y niño en la vida de la comunidad.

La familia, y sobre todo los jóvenes, desempeñan un papel fundamental en la renovación de la sociedad. Un momento destacado de mi visita será el encuentro con las familias y los jóvenes, aquí en Manila. Las familias tienen una misión indispensable en la sociedad. Es en la familia donde los niños aprenden valores sólidos, altos ideales y sincera preocupación por los demás. Pero al igual que todos los dones de Dios, la familia también puede ser desfigurada y destruida. Necesita nuestro apoyo. Sabemos lo difícil que es hoy para nuestras democracias preservar y defender valores humanos básicos como el respeto a la dignidad inviolable de toda persona humana, el respeto de los derechos de conciencia y de libertad religiosa, así como el derecho inalienable a la vida, desde la de los no nacidos hasta la de los ancianos y enfermos. Por esta razón, hay que ayudar y alentar a las familias y las comunidades locales en su tarea de transmitir a nuestros jóvenes los valores y la visión que permita lograr una cultura de la integridad: aquella que promueve la bondad, la veracidad, la fidelidad y la solidaridad como base firme y aglutinante moral para mantener unida a la sociedad.

Señor Presidente, distinguidas autoridades, queridos amigos:
Al comenzar mi visita a este país, no puedo dejar de mencionar el papel importante de Filipinas para fomentar el entendimiento y la cooperación entre los países de Asia, así como la contribución eficaz, y a menudo no reconocida, de los filipinos de la diáspora a la vida y el bienestar de las sociedades en las que viven. A la luz de la rica herencia cultural y religiosa, que enorgullece a su país, les dejo un desafío y una palabra de aliento. Que los valores espirituales más profundos del pueblo filipino sigan manifestándose en sus esfuerzos por proporcionar a sus conciudadanos un desarrollo humano integral. De esta forma, toda persona será capaz de realizar sus potencialidades, y así contribuir de manera sabia y eficaz al futuro de este país. Espero que las meritorias iniciativas para promover el diálogo y la cooperación entre los fieles de distintas religiones consigan su noble objetivo. De modo particular, confío en que el progreso que ha supuesto la consecución de la paz en el sur del País promueva soluciones justas que respeten los principios fundantes de la nación y los derechos inalienables de todos, incluidas las poblaciones indígenas y las minorías religiosas. ''.

Al finalizar, Francisco se dirigió en coche hacia la Catedral de Manila.

Francisco celebra la santa Misa en la Catedral de Manila

Ciudad del Vaticano, 16 enero 2015 (VIS).-El santo Padre recorrió en coche los cinco kilómetros que separan el Palacio Presidencial y la Catedral de Manila y poco antes de las once de la mañana, hora local, llegaba al recinto donde le esperaban un centenar de fieles. La Catedral de Manila, dedicada a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, es considerada ''la madre de todas las iglesias de Filipinas''. El edificio actual, que se remonta a los años cincuenta con el título de Basílica menor concedido por san Juan Pablo II, ha sido reconstruido ocho veces desde su construcción inicial en 1581 al ser destruido por un tifón, un incendio, varios terremotos y por los bombardeos durante la II Guerra Mundial. El coste total de los trabajos de reconstrucción se han obtenido gracias a las donaciones privadas de grandes empresas y de los fieles. Cerrada al culto desde 2012, se reabrió en abril de 2014 con una solemne celebración presidida por el cardenal Luis Antonio G. Tagle, arzobispo de Manila, y a la que acudieron los altos cargos del Estado incluido el Presidente de la República. Benigno Aquino III.

El Papa concelebró la santa Misa con los obispos de Filipinas ante la presencia de sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas de país. Esta fue la homilía que pronunció:

''¿Me amas?... Apacienta mis ovejas''. Las palabras de Jesús a Pedro en el Evangelio de hoy son las primeras que os dirijo, queridos hermanos obispos y sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y jóvenes. Estas palabras nos recuerdan algo esencial. Todo ministerio pastoral nace del amor... nace del amor. La vida consagrada es un signo del amor reconciliador de Cristo. Al igual que santa Teresa de Lisieux, cada uno de nosotros, en la diversidad de nuestras vocaciones, está llamado de alguna manera a ser el amor en el corazón de la Iglesia.

Os saludo a todos con gran afecto. Y os pido que hagáis llegar mi afecto a todos vuestros hermanos y hermanas ancianos y enfermos, y a todos aquellos que no han podido estar aquí con nosotros hoy. Ahora que la Iglesia en Filipinas mira hacia el quinto centenario de su evangelización, sentimos gratitud por el legado que han dejado tantos obispos, sacerdotes y religiosos de generaciones pasadas. Ellos trabajaron, no sólo para predicar el Evangelio y edificar la Iglesia en este país, sino también para forjar una sociedad animada por el mensaje del Evangelio de la caridad, el perdón y la solidaridad al servicio del bien común. Hoy vosotros continuáis esa obra de amor. Como ellos, estáis llamados a construir puentes, a apacentar las ovejas de Cristo, y preparar caminos nuevos para el Evangelio en Asia, en los albores de una nueva era.

''El amor de Cristo nos apremia''. En la primera lectura de hoy, san Pablo nos dice que el amor que estamos llamados a proclamar es un amor reconciliador, que brota del corazón del Salvador crucificado. Estamos llamados a ser ''embajadores de Cristo''. El nuestro es un ministerio de reconciliación. Proclamamos la Buena Nueva del amor infinito, de la misericordia y de la compasión de Dios. Proclamamos la alegría del Evangelio. Pues el Evangelio es la promesa de la gracia de Dios, la única que puede traer la plenitud y la salvación a nuestro mundo quebrantado. Es capaz de inspirar la construcción de un orden social verdaderamente justo y redimido.

Ser embajador de Cristo significa, en primer lugar, invitar a todos a un renovado encuentro personal con el Señor Jesús, nuestro encuentro personal con él. Esta invitación debe estar en el centro de vuestra conmemoración de la evangelización de Filipinas. Pero el Evangelio es también una llamada a la conversión, a examinar nuestra conciencia, como personas y como pueblo. Como los obispos de Filipinas han enseñado justamente, la Iglesia está llamada a reconocer y combatir las causas de la desigualdad y la injusticia, profundamente arraigadas, que deforman el rostro de la sociedad filipina, contradiciendo claramente las enseñanzas de Cristo. El Evangelio llama a cada cristiano a vivir una vida de honestidad, integridad e interés por el bien común. Pero también llama a las comunidades cristianas a crear ''ambientes de integridad'', redes de solidaridad que se extienden hasta abrazar y transformar la sociedad mediante su testimonio profético.

Los pobres. Los pobres están en el centro del Evangelio, son el corazón del Evangelio: si quitamos a los pobres del Evangelio no se comprenderá el mensaje completo de Jesucristo. Como embajadores de Cristo, nosotros, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, debemos ser los primeros en acoger en nuestros corazones su gracia reconciliadora. San Pablo explica con claridad lo que esto significa: rechazar perspectivas mundanas y ver todas las cosas de nuevo a la luz de Cristo; ser los primeros en examinar nuestras conciencias, reconocer nuestras faltas y pecados, y recorrer el camino de una conversión constante, de una conversión cotidiana. ¿Cómo podemos proclamar a los demás la novedad y el poder liberador de la Cruz, si nosotros mismos no dejamos que la Palabra de Dios sacuda nuestra complacencia, nuestro miedo al cambio, nuestros pequeños compromisos con los modos de este mundo, nuestra ''mundanidad espiritual''?

Para nosotros, sacerdotes y personas consagradas, la conversión a la novedad del Evangelio implica un encuentro diario con el Señor en la oración. Los santos nos enseñan que ésta es la fuente de todo celo apostólico. Para los religiosos, vivir la novedad del Evangelio significa también encontrar una y otra vez en la vida comunitaria y en los apostolados de la comunidad el incentivo de una unión cada vez más estrecha con el Señor en la caridad perfecta. Para todos nosotros, significa vivir de modo que se refleje en nuestras vidas la pobreza de Cristo, cuya existencia entera se centró en hacer la voluntad del Padre y en servir a los demás. Naturalmente, el gran peligro es el materialismo que puede deslizarse en nuestras vidas y comprometer el testimonio que ofrecemos. Sólo si somos pobres, sólo si somos pobres nosotros mismos, y eliminamos nuestra complacencia, seremos capaces de identificarnos con los últimos de nuestros hermanos y hermanas. Veremos las cosas desde una perspectiva nueva, y así responderemos con con honestidad e integridad al desafío de anunciar la radicalidad del Evangelio en una sociedad acostumbrada a la exclusión social, a la polarización y a la desigualdad escandalosa.

Quisiera decir unas palabras especialmente a los jóvenes sacerdotes, religiosos y seminaristas, aquí presentes. Os pido que compartáis la alegría y el entusiasmo de vuestro amor a Cristo y a la Iglesia con todos, y especialmente con los de vuestra edad. Que estéis cerca de los jóvenes, que pueden estar confundidos y desanimados, pero que siguen viendo a la Iglesia como compañera en el camino y fuente de esperanza. Estar cerca de aquellos que, viviendo en medio de una sociedad abrumada por la pobreza y la corrupción, están abatidos, tentados de darse por vencidos, de abandonar los estudios y vivir en la calle. Proclamar la belleza y la verdad del mensaje cristiano a una sociedad que está tentada por una visión confusa de la sexualidad, el matrimonio y la familia. Como sabéis, estas realidades sufren cada vez más el ataque de fuerzas poderosas que amenazan con desfigurar el plan de Dios sobre la creación y traicionan los verdaderos valores que han inspirado y plasmado todo lo mejor de vuestra cultura.

La cultura filipina, en efecto, ha sido modelada por la creatividad de la fe. Los filipinos son conocidos en todas partes por su amor a Dios, su ferviente piedad y su cálida devoción a Nuestra Señora y el rosario. Este gran patrimonio contiene un gran potencial misionero. Es la forma en la que vuestro pueblo ha inculturado el Evangelio y sigue viviendo su mensaje. En vuestros trabajos para preparar el quinto centenario, construid sobre esta sólida base.

Cristo murió por todos para que, muertos en él, ya no vivamos para nosotros mismos, sino para él. Queridos hermanos obispos, sacerdotes y religiosos: pido a María, Madre de la Iglesia, que os conceda un celo desbordante que os lleve a gastaros con generosidad en el servicio de nuestros hermanos y hermanas. Que de esta manera, el amor reconciliador de Cristo penetre cada vez más profundamente en el tejido de la sociedad filipina y, a través de él, hasta los confines de la tierra. Amén''.

Concluida la celebración eucarística, y antes de regresar a la nunciatura apostólica para almorzar y reposar unas horas, Francisco se ha desplazado a una casa de la Fundación Tulay ng Kabataan (TNK Foundation), situada en las proximidades de la Catedral, que acoge a niños de la calle. Allí ha encontrado durante veinte minutos a más de trescientos veinte críos que con cantos, abrazos, pequeños regalos y fotos han conmovido al Santo Padre.

A las familias: Sed conscientes de vuestra llamada a ser discípulos misioneros de Jesús

Ciudad del Vaticano, 16 enero 2015 (VIS).-Por la tarde, sobre las 17.00 hora local, el Papa se ha desplazado hasta el ''Mall of Asia Arena'' para llevar a cabo el encuentro con las familias, la tercera etapa en la capital filipina. Ha recorrido seis kilómetros, esta vez utilizando el papamóvil que le ha permitido ir saludando a la multitud de fieles que encontraba por el camino. El ''Mall of Asia Arena'' es el Palacio del deporte cubierto de la ciudad. Inaugurado en 2012 y con una capacidad para veinte mil personas, pertenece a la cadena de centros comerciales SM que ha retransmitido en directo el encuentro del Papa con las familias en todas las salas de cine que posee. Los cantos, testimonios, lecturas y ofrenda de flores al Santo Padre han sido los momentos culminantes del encuentro en el que Francisco ha dirigido unas palabras a los presentes.

''Estimadas familias,

Queridos amigos en Cristo

Muchas gracias por vuestra presencia aquí esta noche y por el testimonio de vuestro amor a Jesús y a su Iglesia. Agradezco a monseñor Reyes, Presidente de la Comisión Episcopal de Familia y Vida, sus palabras de bienvenida. Y, de una manera especial, doy las gracias a los que han presentado sus testimonios y han compartido su vida de fe con nosotros.

Las Escrituras rara vez hablan de san José, pero cuando lo hacen, a menudo lo encuentran descansando, mientras un ángel le revela la voluntad de Dios en sueños. En el pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar, nos encontramos con José que descansa no una vez sino dos veces. Esta noche me gustaría descansar en el Señor con todos vosotros, y reflexionar sobre el don de la familia.

A José le fue revelada la voluntad de Dios durante el descanso. En este momento de descanso en el Señor, cuando nos detenemos de nuestras muchas obligaciones y actividades diarias, Dios también nos habla. Él nos habla en la lectura que acabamos de escuchar, en nuestra oración y testimonio, y en el silencio de nuestro corazón. Reflexionemos sobre lo que el Señor nos quiere decir, especialmente en el Evangelio de esta tarde. Hay tres aspectos de este pasaje que me gustaría que considerásemos: descansar en el Señor, levantarse con Jesús y María, y ser una voz profética.

Descansar en el Señor. El descanso es necesario para la salud de nuestras mentes y cuerpos, aunque a menudo es muy difícil de lograr debido a las numerosas obligaciones que recaen sobre nosotros. Pero el descanso es también esencial para nuestra salud espiritual, para que podamos escuchar la voz de Dios y entender lo que él nos pide. José fue elegido por Dios para ser el padre putativo de Jesús y el esposo de María. Como cristianos, también vosotros estáis llamados, al igual que José, a construir un hogar para Jesús. Le preparáis un hogar en vuestros corazones, vuestras familias, vuestras parroquias y comunidades.

Para oír y aceptar la llamada de Dios, y preparar una casa para Jesús, debéis ser capaces de descansar en el Señor. Debéis dedicar tiempo cada día a la oración. Es posible que me digáis: Santo Padre, yo quiero orar, pero tengo mucho trabajo. Tengo que cuidar de mis hijos; además están las tareas del hogar; estoy muy cansado incluso para dormir bien. Y seguramente es así, pero si no oramos, no conoceremos la cosa más importante de todas: la voluntad de Dios sobre nosotros. Y a pesar de toda nuestra actividad y ajetreo, sin la oración, lograremos muy poco.

Descansar en la oración es especialmente importante para las familias. Donde primero aprendemos a orar es en la familia. Allí conseguimos conocer a Dios, crecer como hombres y mujeres de fe, vernos como miembros de la gran familia de Dios, la Iglesia. En la familia aprendemos a amar, a perdonar, a ser generosos y abiertos, no cerrados y egoístas. Aprendemos a ir más allá de nuestras propias necesidades, para encontrar a los demás y compartir nuestras vidas con ellos. Por eso es tan importante rezar en familia. Por eso las familias son tan importantes en el plan de Dios sobre la Iglesia.

Crecer con Jesús y María. Esos momentos preciosos de reposo, de descanso con el Señor en la oración, son momentos que quisiéramos tal vez prolongar. Pero, al igual que san José, una vez que hemos oído la voz de Dios, debemos despertar, levantarnos y actuar. La fe no nos aleja del mundo, sino que nos introduce más profundamente en él. Cada uno de nosotros tiene un papel especial que desempeñar en la preparación de la venida del reino de Dios a nuestro mundo.

Del mismo modo que el don de la sagrada Familia fue confiado a san José, así a nosotros se nos ha confiado el don de la familia y su lugar en el plan de Dios. El ángel del Señor le reveló a José los peligros que amenazaban a Jesús y María, obligándolos a huir a Egipto y luego a instalarse en Nazaret. Así también, en nuestro tiempo, Dios nos llama a reconocer los peligros que amenazan a nuestras familias para protegerlas de cualquier daño.

Las dificultades que hoy pesan sobre la vida familiar son muchas. Aquí, en las Filipinas, multitud de familias siguen sufriendo los efectos de los desastres naturales. La situación económica ha provocado la separación de las familias a causa de la migración y la búsqueda de empleo, y los problemas financieros gravan sobre muchos hogares. Si, por un lado, demasiadas personas viven en pobreza extrema, otras, en cambio, están atrapadas por el materialismo y un estilo de vida que destruye la vida familiar y las más elementales exigencias de la moral cristiana. La familia se ve también amenazada por el creciente intento, por parte de algunos, de redefinir la institución misma del matrimonio, guiados por el relativismo, la cultura de lo efímero, la falta de apertura a la vida.

Nuestro mundo necesita familias buenas y fuertes para superar estos peligros. Filipinas necesita familias santas y unidas para proteger la belleza y la verdad de la familia en el plan de Dios y para que sean un apoyo y ejemplo para otras familias. Toda amenaza para la familia es una amenaza para la propia sociedad. Como afirmaba a menudo san Juan Pablo II, el futuro de la humanidad pasa por la familia. Así pues, ¡proteged vuestras familias! Ved en ellas el mayor tesoro de vuestro país y sustentarlas siempre con la oración y la gracia de los sacramentos. Las familias siempre tendrán dificultades, así que no le añadáis otras. Más bien, sed ejemplo vivo de amor, de perdón y atención. Sed santuarios de respeto a la vida, proclamando la sacralidad de toda vida humana desde su concepción hasta la muerte natural. ¡Qué don para la sociedad si cada familia cristiana viviera plenamente su noble vocación! Levantaos con Jesús y María, y seguid el camino que el Señor traza para cada uno de vosotros.

Por último, el Evangelio que hemos escuchado nos recuerda nuestro deber cristiano de ser voces proféticas en medio de nuestra sociedad. José escuchó al ángel del Señor, y respondió a la llamada de Dios a cuidar de Jesús y María. De esta manera, cumplió su papel en el plan de Dios, y llegó a ser una bendición no sólo para la sagrada Familia, sino para toda la humanidad. Con María, José sirvió de modelo para el niño Jesús, mientras crecía en sabiduría, edad y gracia. Cuando las familias tienen hijos, los forman en la fe y en sanos valores, y les enseñan a colaborar en la sociedad, se convierten en una bendición para nuestro mundo. El amor de Dios se hace presente y operante a través de nuestro amor y de las buenas obras que hacemos. Extendemos el reino de Cristo en este mundo. Y al hacer esto, somos fieles a la misión profética que hemos recibido en el bautismo.

Durante este año, que vuestros obispos han establecido como el Año de los Pobres, os pediría, como familias, que fuerais especialmente conscientes de vuestra llamada a ser discípulos misioneros de Jesús. Esto significa estar dispuestos a salir de vuestras casas y atender a nuestros hermanos y hermanas más necesitados. Os pido además que os preocupéis de aquellos que no tienen familia, en particular de los ancianos y niños sin padres. No dejéis que se sientan nunca aislados, solos y abandonados; ayudadlos para que sepan que Dios no los olvida. Incluso si vosotros mismos sufrís la pobreza material, tenéis una abundancia de dones cuando dais a Cristo y a la comunidad de su Iglesia. No escondáis vuestra fe, no escondáis a Jesús, llevadlo al mundo y dad el testimonio de vuestra vida familiar.

Queridos amigos en Cristo, sabed que yo rezo siempre por vosotros. Rezo para que el Señor siga haciendo más profundo vuestro amor por él, y que este amor se manifieste en vuestro amor por los demás y por la Iglesia. No dejéis de rezar a menudo y que vuestra oración dé frutos en todo el mundo, de modo que todos conozcan a Jesucristo y su amor misericordioso. Por favor, rezad también por mí, porque necesito verdaderamente vuestras oraciones y siempre cuento con ellas''.

Al términe del encuentro, el Papa ha regresado en coche a la nunciatura apostólica en Manila. Una vez allí, Francisco cenó en privado y se retiró a descansar.

Concluye la reunión de los Presidentes de las Comisiones Doctrinales

Ciudad del Vaticano, 16 enero 2015 (VIS).-Se ha llevado a cabo, del 13 hasta 15 de enero, una reunión de los Superiores de la Congregación para la Doctrina de la Fe con los presidentes o representantes de las Comisiones Doctrinales de las Conferencias Episcopales europeas celebrada en el Centro San Adalberto en Esztergom, Hungría. Participaron entre otros el cardenal Gerhard L. Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el arzobispo Luis F. Ladaria S.I., secretario del mismo dicasterio, y representantes de las diversas comisiones doctrinales.

La reunión comenzó con la lectura de una carta del Papa Francisco dirigida a los participantes en la que subraya que la oportuna iniciativa "tiene como objetivo mejorar los Episcopados locales, y en particular las Comisiones Doctrinales, en su responsabilidad por la unidad y la integridad de la fe así como su transmisión a las generaciones más jóvenes". Refiriéndose a la Exhortación apostólica Evangelii gaudium, el Papa expresa en la carta su deseo de que dicho encuentro "ayude a satisfacer colegialmente algunos problemas doctrinales y pastorales que se presentan hoy en el continente europeo, con el fin de despertar en los fieles un nuevo impulso misionero y una mayor apertura a la dimensión trascendente de la vida, sin el cual Europa corre el riesgo de perder ese espíritu humanista que ama y defiende".

Durante los tres días de encuentro, en un ambiente de gran cordialidad y espíritu de colegialidad afectiva y efectiva, se trataron algunas cuestiones relacionadas con la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y con el anuncio del Evangelio como tarea primordial de la Iglesia en Europa. Se plantearon interrogantes sobre la teoría de género, la antropología cristiana y la libertad religiosa, y se abordaron varias cuestiones prácticas relacionadas con la nueva evangelización, el sacramento de la penitencia y el funcionamiento de una Comisión Doctrinal. Toda una oportunidad para fortalecer la colaboración entre las Comisiones Doctrinales de las Conferencias Episcopales de los países europeos y la Congregación para la Doctrina de la Fe, con el fin de hacer frente más eficazmente a los desafíos doctrinales que cada vez están más presentes hoy en el continente europeo.

Otros Actos Pontificios

Ciudad del Vaticano, 16 enero 2015 (VIS).-El Santo Padre:

-Nombró al reverendo José María Baliña, como obispo auxiliar de Buenos Aires (superficie 203, población 2.944.000, católicos 2.696.000, sacerdotes 782, religiosos 1.951, diáconos permanentes 10) en Argentina. El obispo electo nació en 1959 en Buenos Aires (Argentina) y fue ordenado sacerdote en 1989. Durante su ministerio pastoral ha sido, ente otros, vicario parroquial y párroco de varias parroquias, miembro del Consejo Presbiteral de la arquidiócesis de Buenos Aires y vicepresidente de la Asociación Eclesial San Pedro.

-Nombró Administrador Apostólico sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis de la eparquía de Nuestra Señora del Paraíso de los Greco-melkitas en México, al obispo Nicholas James Samra, de Newton, de los Greco-melquitas.

jueves, 15 de enero de 2015

Francisco ya está en Manila

Ciudad del Vaticano, 15 enero 2015 (VIS).-Esta mañana, a primera hora, el Papa dejó la nunciatura apostólica de Colombo para dirigirse en coche hasta el aeropuerto. De camino hizo una parada en la capilla dedicada a Nuestra Señora de Lanka del Instituto Cultural Benedicto XVI, en Bolawalana, para rezar en privado durante unos minutos. Allí fue recibido por el padre Mahamale Quintus Fernando, rector de dicho instituto y unos doscientos cincuenta trabajadores que colaboraron en 2011 en la construcción del centro. En el interior de la capilla le esperaban 10 padres jesuitas de la comunidad cercana del instituto, un coro y y algunos pescadores de la zona.

La capilla de Nuestra Señora de Lanka, se remonta a 1911 e inicialmente estaba dedicada a Nuestra Señora de Lourdes. Cuando comenzó la II Guerra Mundial, el cardenal Jean-Marie Masson O.M.I., arzobispo de Colombo, hizo una voto a la Virgen: Si el país no sufría los horrores de la guerra, construiría en el lugar de la capilla un santuario con el nombre de Nuesta Señora de Lanka. Las obras terminaron en 1974 y en febrero de ese mismo año se consagró con el título de Basílica Menor, concedido por Pablo VI. Por otro lado, el Instituto Cultural Benedicto XVI fue una iniciativa que comenzó el cardenal Malcolm Ranjith, arzobispo de Colombo en 2011, para colaborar con las autoridades y otras agencias del país en la reconstrucción de la nación tras los treinta años vividos de guerra civil.

Desde allí, Francisco, retomó su viaje hacia el aeropuerto donde le esperaban para despedirlo Maithripala Sirisena, Presidente de la República, algunas autoridades civiles y un grupo de fieles.

A las nueve, hora local, el avión del Papa despegaba de Colombo con dirección a la capital filipina. Tras seis oras y cuarto de viaje aterrizó en la Villamor Air Base de Manila donde fue recibido por los representantes de las autoridades religiosas y civiles, entre ellas el nuncio apostólico en ese país, el arzobispo Giuseppe Pinto, y el presidente del país Benigno Aquino III.

Nada más bajar del avión dos niños ofrecieron flores al Pontífice entre besos y abrazos, más de un centenar de adolescentes cantaban y bailaban al son de un ''bienvenido Papa Francisco'', y un grupo numeroso de niños más pequeños con vestidos blancos y lazos amarillos realizaron una alegre coreografía. Al salir de la base aérea, el Santo Padre se subió en un papamóvil descubierto y recorrió los nueve kilómetros que separan la base aérea de la nunciatura apostólica en Manila saludando a la multitud de fieles que encontraba a su paso. Una vez en la nunciatura apostólica, Francisco cenó en privado y se retiró a descansar.

Acuerdo entre la Santa Sede y Serbia

Ciudad del Vaticano, 15 enero 2015 (VIS).-Ha entrado en vigor, el 12 de enero de 2015 con el consentimiento de ambas partes, el acuerdo entre la Santa Sede y la República de Serbia sobre la colaboración en la enseñanza superior que confirma los principios y define las disposiciones entre ambas partes en el ámbito de la enseñanza superior, firmado el pasado 27 de junio de 2014 en Belgrado.

Otros Actos Pontificios

Ciudad del Vaticano, 15 enero 2015 (VIS).-El Santo Padre:

-Dio el asenso a la elección efectuada canónicamente por el Sínodo de los Obispos de la Iglesia Caldea del reverendo Basel Yaldo como obispo auxiliar de la Metropolia Patriarcal de Babilonia de los Caldeos en Irak. El obispo electo nació en 1970 en Telkaif (Irak) y fue ordenado sacerdote en 2002. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma. Ha sido vicerector de seminario, profesor de Teología Dogmática y vicepárroco.

-Nombró al arzobispo Amel Shamon Nona como obispo de la eparquía de Saint Thomas the Apostle of Sydney de los Caldeos en Australia. El obispo electo nació en 1967 en Alqosh (Irak) y fue ordenado sacerdote en 1991. Ha sido vicario, párroco y profesor de Antropología. Sucede al obispo Djibrail Kassab.

-Nombró al corepiscopo Emmanuel Challita, del clero de la eparquía de Saint Thomas the Apostle of Detroit de los Caldeos en E.E.U.U. como obispo de la eparquía de Mar Addai de los Caldeos en Toronto, Canadá. El obispo electo nació en 1956 en Fishkabour-Zakho (Irak) y fue ordenado sacerdote en 1984. Ha sido vicepárroco y párroco.

miércoles, 14 de enero de 2015

500.000 personas en la canonización de José Vaz, primer santo de Sri Lanka


Ciudad del Vaticano, 14 enero 2015 (VIS).-El Santo Padre se desplazó esta mañana de la nunciatura apostólica de Colombo al ''Galle Face Green''. Se trata de un parque urbano, en el corazón del barrio financiero de Colombo con una extensión de cinco hectáreas sobre el litoral del Océano Índico . Hace veinte años, un 15 de enero de 1995, san Juan Pablo II celebró en ese mismo lugar una santa Misa y proclamó beato a Joseph Vaz. Nada más llegar, Francisco cambió de coche, subiéndose al papamóvil para saludar a la multitud de fieles reunidos, más de medio millón de personas. Antes de acceder a la sacristía, el alcalde de la ciudad de Colombo saludó al Pontífice y le hizo entrega de las llaves de la ciudad.

A las 8.30, hora local , comenzó la Misa para la canonización del beato José Vaz, primer santo de Sri Lanka que nació en 1651 en Goa (India). Era hijo de Cristóvão Vaz y Maria de Miranda, devotos católicos, Su padre perteneció a una prominente familia Naik Goud Saraswat Brahmin de Sancoale, y José fue bautizado en el octavo día en la iglesia parroquial de San Juan Bautista. Aprendió portugués y latín y posteriormente siguió el camino sacerdotal en el Oratorio de san Felipe Neri. En 1686 al saber que en la Isla de Ceilán, la actual Sri Lanka, en aquella época bajo el dominio de los calvinistas holandeses, no había sacerdotes católicos, viajó allí en veste de obrero, pero no consiguió evitar la vigilancia holandesa y fue encarcelado. En 1696 fue puesto en libertad y obtuvo el permiso de predicar el Evangelio en el reino de Kandy y clandestinamente en los territorios controlados por los holandeses. Tradujo con otro hermano oratoriano los más importantes textos cristianos en la lengua de Ceilán. Murió en 1711.

Recordando en la homilía, su figura, el Papa dijo :''Al igual que muchos misioneros en la historia de la Iglesia, él respondió al mandato del Señor resucitado de hacer discípulos de todas las naciones. Con sus palabras, pero más aún, con el ejemplo de su vida, ha llevado al pueblo de este país a la fe que nos hace partícipes de ''la herencia de los santos''. En san José Vaz vemos un signo expléndido de la bondad y el amor de Dios para con el pueblo de Sri Lanka. Pero vemos también en él un estímulo para perseverar en el camino del Evangelio, para crecer en santidad, y para dar testimonio del mensaje evangélico de la reconciliación al que dedicó su vida''.

San José Vaz ''sigue siendo un modelo y un maestro por muchas razones, pero me gustaría centrarme en tres. En primer lugar, fue un sacerdote ejemplar. Hoy aquí, hay muchos sacerdotes y religiosos, hombres y mujeres que, al igual que José Vaz, están consagrados al servicio de Dios y del prójimo. Os animo a encontrar en san José Vaz una guía segura. Él nos enseña a salir a las periferias, para que Jesucristo sea conocido y amado en todas partes. Él es también un ejemplo de sufrimiento paciente a causa del Evangelio, de obediencia a los superiores, de solicitud amorosa para la Iglesia de Dios. Como nosotros, vivió en un período de transformación rápida y profunda; los católicos eran una minoría, y a menudo divididos entre sí; externamente sufrían hostilidad ocasional, incluso persecución. Sin embargo, y debido a que estaba constantemente unido al Señor crucificado en la oración, llegó a ser para todas las personas un icono viviente del amor misericordioso y reconciliador de Dios''.

El nuevo santo, continuó Francisco ''nos muestra la importancia de ir más allá de las divisiones religiosas en el servicio de la paz. Su amor indiviso a Dios lo abrió al amor del prójimo; sirvió a los necesitados, quienquiera que fueran y dondequiera que estuvieran. Su ejemplo sigue siendo hoy una fuente de inspiración para la Iglesia en Sri Lanka, que sirve con agrado y generosidad a todos los miembros de la sociedad. No hace distinción de raza, credo, tribu, condición social o religión, en el servicio que ofrece a través de sus escuelas, hospitales, clínicas, y muchas otras obras de caridad. Lo único que pide a cambio es libertad para llevar a cabo su misión. La libertad religiosa es un derecho humano fundamental. Toda persona debe ser libre, individualmente o en unión con otros, para buscar la verdad, y para expresar abiertamente sus convicciones religiosas, libre de intimidaciones y coacciones externas. Como la vida de san Joseph Vaz nos enseña, el verdadero culto a Dios no lleva a la discriminación, al odio y la violencia, sino al respeto de la sacralidad de la vida, al respeto de la dignidad y la libertad de los demás, y al compromiso amoroso por todos''.

Por último, san José Vaz nos da ''un ejemplo de celo misionero. A pesar de que llegó a Ceilán para ayudar y apoyar a la comunidad católica, en su caridad evangélica llegó a todos. Dejando atrás su hogar, su familia, la comodidad de su entorno familiar, respondió a la llamada a salir, a hablar de Cristo dondequiera que fuera. San Joseph Vaz sabía cómo presentar la verdad y la belleza del Evangelio en un contexto multireligioso, con respeto, dedicación, perseverancia y humildad. Éste es también hoy el camino para los que siguen a Jesús. Estamos llamados a salir con el mismo celo, el mismo ardor, de san Joseph Vaz, pero también con su sensibilidad, su respeto por los demás, su deseo de compartir con ellos esa palabra de gracia, que tiene el poder de edificarles. Estamos llamados a ser discípulos misioneros.

''Pido al Señor que los cristianos de este país -concluyó Francisco- consiguiendo el ejemplo de san José Vaz, se mantengan firmes en la fe y contribuyan cada vez más a la paz, la justicia y la reconciliación en la sociedad de Sri Lanka. Esto es lo que el Señor quiere de vosotros. Esto es lo que san José Vaz os enseña. Esto es lo que la Iglesia necesita de vosotros. Os encomiendo a todos a la intercesión del nuevo santo, para que, en unión con la Iglesia extendida por todo el mundo, podáis cantar un canto nuevo al Señor y proclamar su gloria a todos los confines de la tierra. Porque grande es el Señor, y muy digno de alabanza. Amén''.

Al finalizar la celebración eucarística el Papa entregó al cardenal Albert Malcolm Ranjith Patabendige Don, arzobispo de Colombo, una reproducción del ''Sannas'',el decreto grabado en una tablilla de cobre, por el que el rey Keerthi Sri Rajasinghe de Kandy, autorizaba en 1694 al Padre Juan Sylveira de la Orden de San Felipe Neri y a sus compañeros a predicar el evangelio y construir iglesias en su reino y a los ceilandeses que lo deseasen a convertirse al cristianismo. El decreto original fue regalado por el entonces arzobispo de Colombo, Christopher Bonjero, OMI al papa León XIII. Por su parte, los fieles de Sri Lanka regalaron a Francisco 70.000 dólares para la caridad papal.





En el santuario de Madhu: María acompañe a tamiles y cingaleses a reconstruir la unidad perdida


Ciudad del Vaticano, 14 enero 2015 (VIS).-El santuario de Nuestra Señora de Madhu, a 250 kilómetros de Colombo y al que el Papa se desplazó en helicóptero fue la segunda etapa del viaje de Francisco a Sri Lanka este miércoles. El santuario se encuentra en el norte de la isla, habitada prevalentemente por población Tamil, y su historia abarca más de cuatro siglos. En 1544 algunos cristianos escapados a la masacre ordenada en Mannar por el rey de Jaffna que temía la expansión de la influencia portuguesa se refugian en la jungla y construyen un rudimental lugar de oración colocando la imagen que ahora se encuentra en el santuario. En 1583, de nuevo huyendo de Mannar, otros cristianos comienzan a construir iglesias en las zonas cercanas; una de ellas en Mantai que es la primera casa de la imagen de Nuestra Señora de Madhu. Después de las persecuciones de los holandeses, desembarcados en Ceilán en 1656, treinta familias católicas que buscaban refugio de aldea en aldea llevando consigo la imagen se establecen en Maruthamadhu, el lugar donde surge actualmente el santuario. Se unirán más tarde a ellos otros católicos de origen portugués a los que se debe la construcción de la primera pequeña iglesia dedicada a Nuestra Señora de Madhu.

La fama de la Virgen de Madhu, protectora contra las serpientes, se difunde por toda la isla y con la llegada de san José Vaz en 1687 el catolicismo vuelve a florecer y Madhu en 1706 se convierte en centro misionero. La construcción del edificio actual comienza en 1872 , el legado pontificio corona la imagen en 1924 en nombre de Pío XI y la iglesia se consagra en 1944. El santuario mariano es lugar de oración muy respetado y frecuentado por fieles católicos y de otras religiones, a pesar de lo cual fue escenario de combates entre los tamiles y las fuerzas del gobierno. Los obispos de Sri Lanka han conseguido que Madhu sea una zona desmilitarizada garantizando la seguridad de los peregrinos y de los numerosos prófugos que se refugiaron allí para escapar de la guerra. Desde 1990, las 160 hectáreas de terreno que rodean el santuario han acogido a miles de desplazados de guerra, convirtiéndose en un verdadero y propio campo de refugiados, reconocido por las partes en lucha. En abril de 2008 el santuario fue entregado de nuevo a la diócesis de Mannar y reabierto al culto en diciembre de 2010.

Más de 500.000 personas esperaban al Papa para rezar juntos a la Virgen por la consolidación de la paz alcanzada en 2009 al final de un conflicto que se prolongó durante más de tres décadas. Estaban presentes familias tamiles y cingalesas sometidas a duras pruebas por las hostilidades.

''Estamos en la casa de nuestra Madre -dijo Francisco- Aquí ella nos da la bienvenida. En este santuario de Nuestra Señora de Madhu, todo peregrino se puede sentir en su casa, porque aquí María nos lleva a la presencia de su Hijo Jesús. Aquí vienen los habitantes de Sri Lanka, tamiles y cingaleses por igual, como miembros de una sola familia. Encomiendan a María sus alegrías y tristezas, sus esperanzas y necesidades. Aquí, en su casa, se sienten seguros. Saben que Dios está muy cerca; sienten su amor; conocen su ternura y misericordia, la tierna misericordia de Dios''.

''Se encuentran hoy aquí familias que han sufrido mucho en el largo conflicto que rasgó el corazón de Sri Lanka. Muchas personas, tanto del norte como del sur, fueron asesinadas en la terrible violencia y derramamiento de sangre de aquellos años. Los habitantes de Sri Lanka no pueden olvidar los trágicos acontecimientos ocurridos en este mismo lugar, o el triste día en que la venerada imagen de María, que data de la llegada de los primeros cristianos a Sri Lanka, fue arrancada de su santuario''.

''Pero la Virgen permanece siempre con vosotros. Ella es la madre de todo hogar, de toda familia herida, de todos los que están tratando de volver a una existencia pacífica. Hoy le damos las gracias por haber protegido a la población de Sri Lanka de tantos peligros pasados y presentes. María nunca olvida a sus hijos en esta isla resplandeciente. Al igual que nunca se apartó del lado de su Hijo en la cruz, así nunca se aparta de sus hijos que sufren en Sri Lanka''.

''Hoy queremos dar las gracias a la Virgen por su presencia. Ante tanto odio, violencia y destrucción, queremos darle las gracias porque sigue llevándonos a Jesús, el único que tiene el poder para curar las heridas abiertas y devolver la paz a los corazones desgarrados. Pero también queremos pedirle que implore para nosotros la gracia de la misericordia de Dios. Pedimos también la gracia de reparar por nuestros pecados y por todo el mal que esta tierra ha conocido''.

''No es fácil hacer esto -reconoció el Santo Padre- Sin embargo, cuando llegamos a entender, a la luz de la Cruz, el mal que somos capaces de hacer, y del que incluso formamos parte, podremos experimentar el auténtico remordimiento y el verdadero arrepentimiento. Sólo entonces podremos recibir la gracia de acercarnos unos a otros, con una verdadera contrición, dando y recibiendo el perdón verdadero. En esta difícil tarea de perdonar y tener paz, María siempre está presente para animarnos, para guiarnos, para mostrarnos el camino. De la misma manera que perdonó a los verdugos de su Hijo al pie de la cruz, y luego recibió su cuerpo exánime entre sus manos, así ahora quiere guiar al pueblo de Sri Lanka a una mayor reconciliación, para que el bálsamo del perdón y la misericordia de Dios proporcione una verdadera curación para todos''.

''Por último, queremos pedir a María Madre que acompañe con su intercesión los esfuerzos de ambas comunidades de Sri Lanka, tamiles y cingaleses, por reconstruir la unidad que se había perdido. Al igual que su imagen volvió a su santuario de Madhu después de la guerra, pedimos al Señor que todos sus hijos e hijas de Sri Lanka puedan volver ahora a la casa de Dios con un renovado espíritu de reconciliación y comunión''.

''Queridos hermanos y hermanas, me siento feliz de estar con vosotros en la casa de María. Oremos unos por otros. Sobre todo, pidamos que este santuario sea siempre una casa de oración y un remanso de paz. Que, por intercesión de Nuestra Señora de Madhu, todos los hombres encuentren aquí el ánimo y la fuerza para construir un futuro de reconciliación, justicia y paz para todos los hijos de esta querida tierra. Amén''.

Después de rezar el Padre Nuestra y de bendecir a la asamblea con la imagen de Nuestra Señora, el Papa aclamado nuevamente por la multitud recorrió en papamóvil el kilómetro y medio que lo separaba del helipuerto de Madhu desde donde regresó a Colombo.



Telegrama del Papa al Presidente de la República Italiana


Ciudad del Vaticano, 14 enero 2015 (VIS).-El Papa Francisco ha enviado un telegrama -desde Sri Lanka- al Presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, que hoy dimite del cargo que ostentaba desde el 15 de mayo de 2006. Undécimo Presidente de la República Italiana y único reelegido dos veces, Napolitano efectuó la primera visita oficial al extranjero de su segundo mandato al Vaticano para saludar al Papa Francisco el 8 de junio de 2013. Sigue el telegrama:

''Al tener noticia de su dimisión de la función de Jefe del Estado, cuando efectúo mi viaje apostólico a Sri Lanka y Filipinas, le manifiesto mi cercanía espiritual y quiero expresarle mi sincera estima y vivo aprecio por su generoso y ejemplar servicio a la nación italiana desempeñado con autoridad, fidelidad y entrega incansable al bien común. Su acción, iluminada y sabia, ha contribuido a fortalecer en la población los ideales de solidaridad, de unidad y de concordia, especialmente en el contexto europeo y nacional caracterizado por no pocas dificultades. Invoco sobre Usted, sobre su consorte y sus seres queridos la asistencia divina y le aseguro un recuerdo constante en mis oraciones''.


Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 14 enero 2015 (VIS).-El Santo Padre nombró a monseñor Joseph G. Hanefeldt como obispo de Grand Island (superficie 108.000, población 316.000, católicos 55.800, sacerdotes 61, religiosos 56, diáconos permanentes 7) en Estados Unidos. El obispo electo nació en 1958 en Creighton (EE.UU) y fue ordenado sacerdote en 1984. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia Gregoriana y Diplomado en Teología Sacramental por el Pontificio Ateneo de San Anselmo. En su ministerio pastoral ha sido entre otros, vicario parroquial, director de la oficina archidiocesana de la actividad pro-vida de Omaha, moderador del consejo archidiocesano de las mujeres católicas, párroco, director espiritual y director de formación espiritual en el Colegio Pontificio Norteamericano. En la actualidad era párroco de Cristo Rey en Omaha (EE.UU). Sucede al obispo William J. Dendinger cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

martes, 13 de enero de 2015

Comienza el viaje apostólico de Francisco en Sri Lanka

Ciudad del Vaticano, 13 de enero 2015 (VIS).- El Papa Francisco ha comenzado esta mañana su visita a Sri Lanka y Filipinas. Se trata del séptimo viaje apostólico del pontífice que, como san Juan Pablo II, engloba en una única visita los dos países asiáticos con el mayor número de católicos. La visita a Sri Lanka dura dos días y prevé un encuentro interreligioso, la canonización de Joseph Vaz y la oración mariana en el santuario de Nuestra Señora de Madhu. La visita a Filipinas dura tres días en los cuales el Papa encontrará entre otros a las víctimas del tifón Yolanda. El último día del viaje del Santo Padre coincide con la festividad del Santo Niño de Cebu, en Filipinas, cuyo santuario es meta de una peregrinación multitudinaria.

El Papa que salió del aeropuerto romano de Fiumicino ayer lunes a las 18.50, llegó a Colombo, capital de Sri Lanka, a las 9.00 de esta mañana, hora local, después de casi 14 horas de vuelo, y fue recibido por los representantes de las autoridades religiosas y civiles, entre ellas el nuncio apostólico en ese país, el arzobispo Pierre Nguyên Van Tot, y el presidente del país Maithripala Sirisena. Dos niñas le ofrecieron una guirnalda de flores y fue acogido por los cantos de un coro y los saludos de cerca de dos mil niños.

En el mismo aeropuerto se llevó a cabo la ceremonia de bienvenida y tras el discurso del presidente, el Papa dirigió unas palabras a los presentes.

''Mi visita a Sri Lanka -dijo- es fundamentalmente pastoral. Como Pastor universal de la Iglesia católica, he venido para conocer, animar y rezar con los fieles católicos de esta isla. Un momento culminante de esta visita será la canonización del beato José Vaz, cuyo ejemplo de caridad cristiana y respeto a todas las personas, independientemente de su raza o religión, sigue siendo una fuente de inspiración y enseñanza en la actualidad. Pero mi visita también quiere expresar el amor y preocupación de la Iglesia por todos los ciudadanos de Sri Lanka, y confirmar el deseo de la comunidad católica de participar activamente en la vida de esta sociedad.

Una tragedia constante en nuestro mundo es que tantas comunidades estén en guerra entre sí. La incapacidad para conciliar diferencias y desacuerdos, ya sean antiguos o nuevos, ha dado lugar a tensiones étnicas y religiosas, acompañadas con frecuencia por brotes de violencia. Durante muchos años, Sri Lanka ha conocido los horrores de la contienda civil, y ahora trata de consolidar la paz y curar las heridas de esos años. No es tarea fácil superar el amargo legado de injusticias, hostilidad y desconfianza que dejó el conflicto. Esto sólo se puede conseguir venciendo el mal con el bien y mediante el cultivo de las virtudes que favorecen la reconciliación, la solidaridad y la paz. El proceso de recuperación debe incluir también la búsqueda de la verdad, no con el fin de abrir viejas heridas, sino más bien como un medio necesario para promover la justicia, la recuperación y la unidad.

Queridos amigos, estoy convencido de que los creyentes de las diversas tradiciones religiosas tienen un papel esencial en el delicado proceso de reconciliación y reconstrucción que se está llevando a cabo en este país. Para que el proceso tenga éxito, todos los miembros de la sociedad deben trabajar juntos; todos han de tener voz. Todos han de sentirse libres de expresar sus inquietudes, sus necesidades, sus aspiraciones y sus temores. Pero lo más importante es que todos deben estar dispuestos a aceptarse mutuamente, a respetar las legítimas diferencias y a aprender a vivir como una única familia. Siempre que las personas se escuchan unos a otros con humildad y franqueza, sus valores y aspiraciones comunes se hacen más evidentes. La diversidad ya no se ve como una amenaza, sino como una fuente de enriquecimiento. El camino hacia la justicia, la reconciliación y la armonía social se ve con más claridad aún.

''En este sentido -concluyó el pontífice- con la gran obra de reconstrucción debe abarcar no sólo la mejora de las infraestructuras y la satisfacción de las necesidades materiales, sino también, y más importante aún, la promoción de la dignidad humana, el respeto de los derechos humanos y la plena inclusión de cada miembro de la sociedad. Tengo la esperanza de que los líderes políticos, religiosos y culturales de Sri Lanka, considerando el bien y el efecto positivo de cada una de sus palabras y actuaciones, contribuirán de manera duradera al progreso material y espiritual del pueblo de Sri Lanka. Señor Presidente, queridos amigos, les doy las gracias una vez más por su acogida. Que estos días que pasaremos juntos sean días de amistad, diálogo y solidaridad. Invoco la abundancia de las bendiciones de Dios sobre Sri Lanka, la Perla del Océano Índico, y rezo para que su belleza resplandezca en la prosperidad y la paz de todos sus habitantes''.

Finalizado el discurso el Santo Padre recorrió en papamóvil los veintiocho kilómetros que separan el aeropuerto de la nunciatura apostólica en Colombo. La duración del trayecto, debido a la inmensa multitud de fieles que aclamaba al Papa a su paso, fue más larga de lo previsto y por ese motivo Francisco anuló la visita prevista al arzobispado para encontrarse con los veinte obispos de la Conferencia Episcopal de Sri Lanka a los que había encontrado hace poco en el Vaticano. Como enviado del Santo Padre fue el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado.

Una vez en la nunciatura apostólica, Francisco almorzó en privado y desde allí se trasladó en automóvil a la Residencia Presidencial de Colombo para efectuar una visita de cortesía al Presidente Maithripala Sirisena con quien mantuvo un coloquio privado. Después el presidente acompañó al pontífice al salón donde tuvo lugar la presentación de las autoridades y dignatarios y una breve ceremonia para la emisión filatélica conmemorativa del viaje.
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