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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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domingo, 20 de abril de 2008

PAPA EN GROUND ZERO: ¡DIOS OTORGUE PAZ A MUNDO VIOLENTO!

CIUDAD DEL VATICANO, 20 ABR 2008 (VIS).-Esta mañana, a las 9,30 hora local, el Papa llegó a Ground Zero, como se denomina ahora el lugar ocupado hasta 2001 por el complejo comercial y administrativo World Trade Center.

  Durante el atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001 que causó 2.896 víctimas, dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas, los dos rascacielos más altos de Nueva York que formaban parte del complejo, destruyéndolas al igual que varios edificios anejos. En su lugar hay un enorme cráter profundo 80 metros y cercado (Ground Zero) donde hay plantada una cruz.

  En 2002 se proclamó un bando de concurso para la reconstrucción del World Trade Center, del que resultó vencedor el arquitecto Daniel Libensky. Hoy Ground Zero es una cantera y el final de los trabajos está previsto en 2012. El edificio central del nuevo complejo será la "Freedom Tower" (Torre de la Libertad), cuya altura, 1.776 pies (541metros), corresponde al año de la independencia americana.

  Benedicto XVI, acompañado por el cardenal Edward Egan, arzobispo de New York, entró en Ground Zero, donde le esperaban el alcalde de New York, Michael Bloomberg, los gobernadores de New York y New Jersey, respectivamente David A. Paterson y John Corzine, y veinticuatro personas en representación de las fuerzas que prestaron socorro durante el atentado del 11 de septiembre (bomberos y protección civil), diversos heridos y parientes de las víctimas.

  El Santo Padre se arrodilló para rezar unos minutos en silencio, encendió una vela por las víctimas del atentado y posteriormente pronunció la siguiente oración:

"¡Oh Dios de amor, compasión y salvación!
¡Míranos, gente de diferentes creencias y tradiciones,
reunidos hoy en este lugar,
escenario de violencia y dolor increíbles.

Te pedimos que por tu bondad
concedas la luz y la paz eternas
a todos los que murieron aquí:
a los que heroicamente acudieron los primeros,
nuestros bomberos, policías,
servicios de emergencia y las autoridades del puerto,
y a todos los hombres y mujeres inocentes
que fueron víctimas de esta tragedia
simplemente  porque vinieron aquí para cumplir con su deber
el 11 de septiembre de 2001.

Te pedimos que tengas compasión
y alivies las penas de aquellos que,
por estar presentes aquí ese día,
hoy están heridos o enfermos.
Alivia también el dolor de las familias que todavía sufren
y de todos los que han perdido a sus seres queridos en esta tragedia.
Dales fortaleza para seguir viviendo con valentía y esperanza.

También tenemos presentes
a cuantos murieron, resultaron heridos o sufrieron pérdidas
ese mismo día en el Pentágono y en Shanskville, Pennsylvania.
Nuestros corazones se unen a los suyos,
mientras nuestras oraciones abrazan su dolor y sufrimiento.

Dios de la paz, concede tu paz a nuestro violento mundo:
paz en los corazones de todos los hombres y mujeres
y paz entre las naciones de la tierra.
Lleva por tu senda del amor
a aquellos cuyas mentes y corazones
están nublados por el odio.

Dios de comprensión,
abrumados por la magnitud de esta tragedia,
buscamos tu luz y tu guía
cuando nos enfrentamos con hechos tan terribles como éste.
Haz que aquellos cuyas vidas fueron salvadas
vivan de manera que las vidas perdidas aquí
no lo hayan sido en vano.
Confórtanos y consuélanos,
fortalécenos en la esperanza,
y danos la sabiduría y el coraje
para trabajar incansablemente por un mundo
en el que la verdadera paz y el amor
reinen entre las naciones y en los corazones de todos".

  Finalizada la oración, el Papa saludó a los familiares de las víctimas y a algunos supervivientes, así como a los miembros de los equipos de rescate, e impartió la bendición a los presentes.

  Una vez acabada la ceremonia el Santo Padre se trasladó a la residencia papal, donde recibió el saludo del personal y los colaboradores de la Misión Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en New York.
PV-EE.UU./ORACION:GROUND ZERO/NUEVA YORK     VIS 20080420 (630)

JOVENES: ORACION PERSONAL, LITURGICA Y CARIDAD


CIUDAD DEL VATICANO, 19 ABR 2008 (VIS).-A las 16,30, el Papa se encontró con los jóvenes y seminaristas en el Seminario de San José de Nueva York.

  Después del saludo del cardenal Edward Egan, arzobispo de Nueva York, tres representantes de los 20.000 jóvenes presentes ofrecieron al Papa pan, arroz y maíz, como símbolo de la riqueza de sus diversas tradiciones. A continuación, varios chicos le cantaron el cumpleaños feliz en alemán.

  Al comienzo de su discurso, Benedicto XVI se refirió a las imágenes expuestas en este encuentro de "seis hombres y mujeres ordinarios que se superaron para llevar una vida extraordinaria": Santa Isabel Ana Seton, Santa Francisca Javier Cabrini, San Juan Neumann, la beata Kateri Tekakwitha, el venerable Pierre Toussaint y el padre Félix Varela. "Cada uno de ellos -dijo- respondió a la llamada de Dios y a una vida de caridad, y lo sirvió aquí en las calles y callejas o en los suburbios de Nueva York".

   "Y ¿qué ocurre hoy? ¿Quién da testimonio de la Buena Nueva de Jesús en las calles de Nueva York, en los suburbios agitados en la periferia de las grandes ciudades, en las zonas donde se reúnen los jóvenes buscando a alguien en quien confiar? Dios es nuestro origen y nuestra meta, y Jesús es el camino".

  Tras poner de relieve que como jóvenes americanos estaban siendo educados "con un sentido de generosidad, servicio y rectitud", el Santo Padre recordó que sus años de juventud "fueron arruinados por un régimen funesto que pensaba tener todas las respuestas; su influjo creció -filtrándose en las escuelas y los organismos civiles, así como en la política e incluso en la religión- antes de que pudiera percibirse claramente que era un monstruo. Declaró proscrito a Dios".

  El Papa invitó a los jóvenes a dar gracias a Dios porque a pesar de todo, "hoy muchos de su generación pueden gozar de las libertades que surgieron gracias a la expansión de la democracia y del respeto de los derechos humanos".

  "Sin embargo -continuó-, el poder destructivo permanece. Decir lo contrario sería engañarse a sí mismos. Pero éste jamás triunfará; ha sido derrotado". En la liturgia de la Vigilia pascual, "clamamos a Dios por nuestro mundo: "Disipa las tinieblas del corazón. Disipa las tinieblas del espíritu". Y se preguntó: "¿Qué pueden ser estas tinieblas? ¿Qué sucede cuando las personas, sobre todo las más vulnerables, encuentran el puño cerrado de la represión o de la manipulación en vez de la mano tendida de la esperanza?". En este contexto mencionó "a los afectados por el abuso de la droga y los estupefacientes, por la falta de casa o la pobreza, por el racismo, la violencia o la degradación, en particular muchachas y mujeres".

  El Papa señaló que "el segundo grupo de tinieblas -las que afectan al espíritu- a menudo no se percibe, y por eso es particularmente nocivo. La manipulación de la verdad distorsiona nuestra percepción de la realidad y enturbia nuestra imaginación y nuestras aspiraciones". Por eso, dijo, "hay que salvaguardar rigurosamente la importancia fundamental de la libertad", que "puede ser malentendida y usada mal, de manera que no lleva a la felicidad que todos esperamos, sino hacia un escenario oscuro de manipulación, en el que nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo se hace confusa o se ve incluso distorsionada por quienes ocultan sus propias intenciones".

  A menudo, continuó, "se reivindica la libertad sin hacer jamás referencia a la verdad de la persona humana" y "en lugar de la verdad -o mejor, de su ausencia- se ha difundido la idea de que, dando un valor indiscriminado a todo, se asegura la libertad y se libera la conciencia. A esto llamamos relativismo".

  "La verdad no es una imposición. Tampoco es un mero conjunto de reglas. Es el descubrimiento de Alguien que jamás nos traiciona; de Alguien del que siempre podemos fiarnos. (...) En definitiva, la verdad es una persona: Jesucristo. Ésta es la razón por la que la auténtica libertad no es optar por "desentenderse de". Es decidir "comprometerse con".

  Benedicto XVI invitó a los jóvenes a plantearse cómo ayudar a los demás "a caminar por el camino de la libertad que lleva a la satisfacción plena y a la felicidad duradera". "La luz de Cristo les invita a ser estrellas-guía para los otros, marchando por el camino de Cristo, que es camino de perdón, de reconciliación, de humildad, de gozo y de paz".

  El Papa consideró a continuación "cuatro aspectos esenciales del tesoro de nuestra fe: la oración personal y el silencio, la oración litúrgica, la práctica de la caridad y las vocaciones".

  "Lo más importante -aseguró- es que ustedes desarrollen su relación personal con Dios. Esta relación se manifiesta en la oración". Por otra parte, animó a no tener miedo "del silencio y del sosiego; escuchen a Dios, adórenlo en la Eucaristía. Permitan que su palabra modele su camino como crecimiento de la santidad".

  El Santo Padre recordó que "mediante la liturgia, "la obra de Jesús" entra continuamente en contacto con la historia; con nuestra vida, para modelarla. (...) Cada vez que se reúnen para la Santa Misa, cuando van a confesarse, cada vez que celebran uno de los sacramentos, Jesús está actuando".

  Refiriéndose a las "nuevas injusticias", derivadas de "la explotación del corazón y de la manipulación del espíritu; (...) la tierra misma gime bajo el peso de la avidez consumista y de la explotación irresponsable", exhortó a "responder con una acción social renovada que nazca del amor universal que no conoce límites".

  Benedicto XVI invitó a los chicos y chicas a agradecer a los padres, abuelos y padrinos "la posibilidad de recibir el don más grande de su vida: el bautismo", con el que "llegaron a ser hijos e hijas adoptivos del Padre. Fueron incorporados a Cristo".

  Dirigiéndose a 300 seminaristas procedentes de las diócesis de la East Coast (Costa Oriental), el Papa les dijo: "El Pueblo de Dios espera de ustedes que sean sacerdotes santos. (...) Les exhorto a profundizar su amistad con Jesús, el Buen Pastor. (...) Rechacen toda tentación de ostentación, hacer carrera o de vanidad".

  El Santo Padre resaltó la contribución generosa de las religiosas, religiosos y sacerdotes de las Congregaciones "a la misión de la Iglesia. (...) El maravilloso conjunto de carismas propios de cada Instituto religioso es un tesoro espiritual extraordinario. (...) Estoy seguro que, descubriendo los carismas que producen esta riqueza de sabiduría espiritual, algunos de ustedes, jóvenes, se sentirán atraídos por una vida de servicio apostólico o contemplativo"

  Tras hacer hincapié en que "Cristo es la esperanza que jamás defrauda", Benedicto XVI aseguró a los jóvenes que en la Iglesia "encontrarán el aliento y el apoyo para marchar por el camino del Señor. (...) Hoy son ustedes los discípulos de Cristo. Irradien su luz en esta gran ciudad y en otras".

  El Papa se despidió con un "hasta pronto", "hasta encontrarme de nuevo con ustedes en julio, para la Jornada Mundial de la Juventud en Sidney".
PV-EE.UU./JOVENES:SEMINARISTAS/NUEVA YORK        VIS 20080420 (1100)


LA FE AYUDA A VER LA VIDA COMO LA VE DIOS


CIUDAD DEL VATICANO, 19 ABR 2008 (VIS).-Después del almuerzo con los obispos de la archidiócesis de Nueva York, el Papa se trasladó en automóvil al Seminario de San José, donde fue recibido por el rector, monseñor Gerald T. Walsh.

  El Santo Padre se dirigió a la capilla, en la que estaban presentes 50 jóvenes discapacitados. Tras el saludo de uno de ellos en nombre del grupo, el Papa pronunció unas palabras.

   "Dios -dijo- les ha bendecido con el don de la vida, y con otros talentos y cualidades, por medio de las cuales pueden servirlo a Él y a la sociedad de diferentes modos. (...) A veces es un reto encontrar una razón a lo que parece solamente una dificultad que superar o un dolor que afrontar. No obstante, la fe nos ayuda a ampliar el horizonte más allá de nosotros mismos para ver la vida como Dios la ve. El amor incondicional de Dios, que alcanza a todo ser humano, otorga un significado y finalidad a cada vida humana".

  Benedicto XVI les animó a rezar a diario por el mundo y "también por los que todavía no han llegado a conocer a Jesús" y les pidió que pidieran también por él, que, "como saben -dijo-, acabo de cumplir un año más. El tiempo vuela".
PV-EE.UU./DISCAPACITADOS/NUEVA YORK                VIS 20080420 (230)


DESAFIO DE LA IGLESIA: COMUNICAR ALEGRIA QUE NACE DE LA FE

CIUDAD DEL VATICANO, 19 ABR 2008 (VIS).-Benedicto XVI celebró esta mañana a las 9,15 la Santa Misa en la neogótica catedral de Saint Patrick. A su llegada el Santo Padre fue recibido por el cardenal Edward Egan, arzobispo de New York, el rector de la catedral Robert T. Ritchie y el alcalde de esa ciudad Michael Bloomberg.

  La Santa Misa, por la Iglesia universal, que coincidió con el tercer aniversario de la elección al solio pontificio de Benedicto XVI, fue ofrecida por el clero y los religiosos y religiosas de las diócesis de la Costa Oriental (East Coast) de Estados Unidos, donde se encuentra New York.

  En su homilía, el Santo Padre recordó que "en este país la misión de la Iglesia ha conllevado siempre atraer a la gente "de todas las naciones de la tierra" hacia una unidad espiritual, enriqueciendo el Cuerpo de Cristo con la multiplicidad de sus dones. Al mismo tiempo que damos gracias por las bendiciones del pasado y consideramos los desafíos del futuro, queremos implorar de Dios la gracia de un nuevo Pentecostés para la Iglesia en América".

  "La Iglesia (...) -prosiguió- está llamada a proclamar el don de la vida, a proteger la vida y a promover una cultura de la vida. (...) La proclamación de la vida, de la vida abundante, debe ser el centro de la nueva evangelización. Pues la verdadera vida - nuestra salvación- se encuentra sólo en la reconciliación, en la libertad y en el amor, que son dones gratuitos de Dios".

  "Éste es el mensaje de esperanza que estamos llamados a anunciar y encarnar en un mundo en el que egocentrismo, avidez, violencia y cinismo parecen sofocar muy a menudo el crecimiento frágil de la gracia en el corazón de la gente", observó el Papa, y afirmó a continuación que "quizá hemos perdido de vista que en una sociedad en la que la Iglesia parece a muchos que es legalista e "institucional", nuestro desafío más urgente es comunicar la alegría que nace de la fe y de la experiencia del amor de Dios".

  Benedicto XVI se detuvo después en algunos aspectos de la catedral para relacionarlos con la misión del clero y los religiosos en la Iglesia.

  "El primer aspecto -dijo- se refiere a los ventanales con vidrieras, que "vistos desde fuera (...) parecen oscuros, recargados y hasta lúgubres. Pero cuando se entra en el templo, de improviso toman vida; al reflejar la luz que las atraviesa revelan todo su esplendor", y subrayó que la Iglesia estaba llamada a "atraer dentro de este misterio de luz a toda la gente".

  "No es un cometido fácil -aseguró -en un mundo que es propenso a mirar "desde fuera" a la Iglesia, igual que a aquellos ventanales: un mundo que siente profundamente una necesidad espiritual, pero que encuentra difícil "entrar en el" misterio de la Iglesia. También para algunos de nosotros, desde dentro, la luz de la fe puede amortiguarse por la rutina y el esplendor de la Iglesia puede ofuscarse por los pecados y las debilidades de sus miembros. La ofuscación puede originarse por los obstáculos encontrados en una sociedad que, a veces, parece haber olvidado a Dios e irritarse ante las exigencias más elementales de la moral cristiana"

  "Sin embargo, la palabra de Dios nos recuerda que, en la fe, vemos los cielos abiertos y la gracia del Espíritu Santo que ilumina a la Iglesia y que lleva una esperanza segura a nuestro mundo".

  Benedicto XVI habló después de la compleja estructura del templo, "cuyas proporciones precisas y armoniosas simbolizan la unidad de la creación de Dios. (...) Esta imagen, ¿no nos hace pensar quizá en la necesidad de ver todas las cosas con los ojos de la fe para, de este modo, poder comprenderlas en su perspectiva más auténtica, en la unidad del plan eterno de Dios? Esto requiere, como sabemos, una continua conversión y el esfuerzo de "renovarnos en el espíritu de nuestra mente para conseguir una mentalidad nueva y espiritual. (...)  Esta constante conversión "intelectual", ¿acaso no es tan necesaria como la conversión "moral" para nuestro crecimiento en la fe, para nuestro discernimiento de los signos de los tiempos y para nuestra aportación personal a la vida y misión de la Iglesia?".

   En este contexto, el Papa dijo que una de "las grandes desilusiones que siguieron al Concilio Vaticano II, con su exhortación a un mayor compromiso en la misión de la Iglesia para el mundo" fue "la experiencia de división entre diferentes grupos, distintas generaciones y diversos miembros de la misma familia religiosa". "¡Podemos avanzar sólo si fijamos juntos nuestra mirada en Cristo! -exclamó-. Con la luz de la fe descubriremos entonces la sabiduría y la fuerza necesarias para abrirnos hacia puntos de vista que no siempre coinciden del todo con nuestras ideas o nuestras suposiciones .(...) De este modo caminaremos juntos hacia la verdadera renovación espiritual que quería el Concilio, la única renovación que puede reforzar a la Iglesia en la santidad y en la unidad, indispensable para la proclamación eficaz del Evangelio en el mundo de hoy".

  "Aquí, en el contexto de nuestra necesidad de una perspectiva fundamentada en la fe, y de unidad y colaboración en el trabajo de edificación de la Iglesia, querría decir unas palabras sobre los abusos sexuales que han causado tantos sufrimientos. Ya he tenido ocasión de hablar de esto y del consiguiente daño para la comunidad de los fieles. Ahora deseo expresaros sencillamente, queridos sacerdotes y religiosos, mi cercanía espiritual, al mismo tiempo que tratáis de responder con esperanza cristiana a los continuos desafíos surgidos por esta situación. Me siento unido a vosotros rezando para que éste sea un tiempo de purificación para cada uno y para cada Iglesia y comunidad religiosa, y también un tiempo de sanación".

  "La unidad de una catedral gótica, es sabido, no es la unidad estática de un templo clásico, sino una unidad nacida de la tensión dinámica de diferentes fuerzas que empujan la arquitectura hacia arriba, orientándola hacia el cielo. Aquí podemos ver también un símbolo de la unidad de la Iglesia que es (...)  unidad de un cuerpo vivo compuesto por muchos elementos diferentes, cada uno con su propia función y su propia determinación".

  "Ciertamente, en la estructura de la Iglesia querida por Dios se ha de distinguir entre los dones jerárquicos y los carismáticos. Pero precisamente la variedad y riqueza de las gracias concedidas por el Espíritu nos invitan constantemente a discernir cómo estos dones tienen que ser insertados correctamente en el servicio de la misión de la Iglesia".

 "De acuerdo con las tradiciones más nobles de la Iglesia en este país -finalizó el Santo Padre-, sed también los primeros amigos del pobre, del prófugo, del extranjero, del enfermo y de todos los que sufren! ¡Actuad como faros de esperanza, irradiando la luz de Cristo en el mundo y animando a los jóvenes a descubrir la belleza de una vida entregada enteramente al Señor y a su Iglesia!".

  Al final de la celebración eucarística, el Santo Padre improvisó unas palabras relativas a su ministerio petrino:

  "En este momento no me queda más que agradecerles su amor a la Iglesia y a Nuestro Señor; agradecerles su amor al pobre Sucesor de San Pedro. Intentaré hacer todo lo posible para ser un digno sucesor de este gran Apóstol, el cual era también un hombre con sus defectos y sus pecados, pero que al final sigue siendo la roca de la Iglesia. Con toda mi pobreza espiritual, también yo puedo ser ahora, por gracia del Señor, el Sucesor de Pedro. Ciertamente las plegarias y el amor de ustedes son lo que me da la certeza de que el Señor me ayudará en mi ministerio. Les agradezco profundamente, pues, su amor, sus oraciones. En este momento, mi respuesta a todo lo que me han dado durante mi visita es la bendición que ahora les imparto al final de esta hermosa celebración".
PV-EE.UU./HOMILIA:RELIGIOSOS/NUEVA YORK           VIS 20080420 (1250)


sábado, 19 de abril de 2008

OTROS ACTOS PONTIFICIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 19 ABR 2008 (VIS).-El Santo Padre:

-Nombró a don Edward Hiiboro Kussala obispo de Tombura-Yambio (superficie 81.321, población 671.000, católicos 316.590, sacerdotes 27, religiosos 32) en Sudán. El obispo electo nació en 1964 en Source Yubu (Sudán), fue ordenado sacerdote en 1994 y actualmente era profesor de Teología Moral en el Seminario de San Pablo, en Jartum (Sudán). Sucede al obispo Joseph Abangite Gasi, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

-Nombró al obispo Peter J. Kairo, hasta ahora de Nakuru (Kenia), arzobispo de Nyeri (superficie 7.823, población 178.000, católicos 71.400, sacerdotes 80, religiosos 287) en Kenia.

-Nombró a monseñor Hubert Berenbrinker obispo auxiliar de Paderborn (superficie 14.754, población 4.900.000, católicos 1.694.853, sacerdotes 1.171, religiosos 2.093, diáconos permanentes 158) en Alemania. El obispo electo nació en 1950 en Verl (Alemania), fue ordenado sacerdote 1977 y actualmente era canónigo del Capítulo  Metropolitano de Paderborn.
NER:NEA/.../KUSSALA:KAIRO:BERENBRINKER        VIS 20080419 (200)


PROGRAMA DEL VIAJE PARA EL SABADO Y EL DOMINGO

CIUDAD DEL VATICANO, 19 ABR 2008 (VIS).-Hoy, tercer aniversario de su elección, Benedicto XVI celebra la Santa Misa a las 9,15 (15,15 de Roma) para sacerdotes, religiosos y religiosas, en la Catedral de San Patricio de Nueva York.

  A las 16,00, el Santo Padre se traslada al Seminario de San José, donde saludará brevemente a un grupo de jóvenes discapacitados. Posteriormente, en el campo deportivo que se encuentra detrás del seminario, tendrá un encuentro con jóvenes y seminaristas.

  Terminado el encuentro, el Papa regresará a la residencia en la que se aloja estos días, para cenar con el personal de la misión permanente de la Santa Sede ante la ONU.
 
  Mañana, domingo 20 de abril, último día de su viaje apostólico a Estados Unidos, el Papa visitará a las 9,30 Ground Zero, el lugar en el que se encontraban las dos torres gemelas, que el 11 de septiembre de 2001 fueron destruidas por dos aviones, causando 2.896 víctimas.

  A las 14,30, el Santo Padre celebrará misa en el Yankee Stadium de Nueva York, con capacidad para 60.000 personas. Desde 1923 es el estadio del equipo de béisbol de la ciudad, famoso por haber vencido el mayor número de campeonatos del mundo.

  Benedicto XVI se trasladará a las 19,30 al aeropuerto internacional John Fitzgerald Kennedy, donde a las 20,00 tendrá lugar la ceremonia de despedida.

  El avión papal está previsto que despegue a las 20,30 (2,30 de Roma) y tras ocho horas de vuelo, aterrizará en el aeropuerto romano de Ciampino a las 10,45.
PV-EE.UU./PROGRAMA SABADO:DOMINGO/NUEVA YORK    VIS 20080419 (270)


UN TESTIMONIO CLARO DE LAS RAZONES DE NUESTRA ESPERANZA

CIUDAD DEL VATICANO, 18 ABR 2008 (VIS).-A las 18,00, el Santo Padre participó en un encuentro ecuménico en la Iglesia de San José, en Nueva York. Asistieron al acto 250 representantes de 10 confesiones cristianas.

  Al comienzo de su discurso, el Santo Padre manifestó su aprecio por "la obra inestimable de todos los que están comprometidos en el ecumenismo" en Estados Unidos: el National Council of Churches, el Christian Churches Together, el Catholic Bishops's Secretariat for Ecumenical and Interreligious Affairs, y otros muchos. "La aportación ofrecida al movimiento ecuménico por los cristianos de los Estados Unidos -dijo- es notoria en todo el mundo".

  Como consecuencia de la globalización, existe "un sentido creciente de interrelación e interdependencia entre los pueblos, incluso cuando, hablando en términos geográficos y culturales, están distantes unos de otros. (...) Por otra parte, no se puede negar que los rápidos cambios que suceden en el mundo presentan también algunos signos desagradables de fragmentación y de repliegue en el individualismo".

  El Papa manifestó su preocupación por "la difusión de la ideología secularista, que socava e incluso rechaza la verdad trascendente. La misma posibilidad de una revelación divina, y por tanto de la fe cristiana, se ha puesto a menudo en discusión por tendencias de pensamiento muy difundidas en los ambientes universitarios, en los medios de comunicación y en la opinión pública. Por estas razones, es más necesario que nunca un testimonio fiel del Evangelio. Se pide a los cristianos que den razón de su esperanza con claridad".

  "Con mucha frecuencia los no cristianos, al ver la fragmentación de las comunidades cristianas, se quedan, con razón,  confundidos sobre el mensaje mismo del Evangelio. A veces las creencias y comportamientos cristianos fundamentales son modificados dentro de las comunidades por las llamadas "acciones proféticas", basadas en una hermenéutica no siempre en consonancia con la Escritura y la Tradición. Como consecuencia, las comunidades renuncian a actuar como un cuerpo unido, y prefieren en cambio actuar según el principio de "las opciones locales".

  Benedicto XVI señaló que "frente a estas dificultades, en primer lugar, debemos recordar que la unidad de la Iglesia deriva de la perfecta unidad de la Trinidad". Refiriéndose a los apóstoles, recordó que "la eficacia última de su predicación (...) dependía de la acción del Espíritu, que confirmaba su testimonio autorizado".

  "La fuerza del kerigma -continuó- no ha perdido nada de su dinamismo interior. Sin embargo, debemos preguntarnos si no se ha atenuado toda su fuerza por un enfoque relativista de la doctrina cristiana similar al que encontramos en las ideologías secularizadas, que, al sostener que solamente la ciencia es "objetiva", relegan completamente la religión a la esfera subjetiva del sentimiento del individuo".

  El Santo Padre afirmó que aunque "los descubrimientos científicos y sus realizaciones a través del ingenio humano ofrecen a la humanidad sin duda nuevas posibilidades de mejora, esto no significa, sin embargo, que lo que "puede ser conocido" ha de limitarse a lo que es verificable empíricamente, ni que la religión esté confinada al reino cambiante de la "experiencia personal".

  "La aceptación de esta línea errónea de pensamiento llevaría a los cristianos a la conclusión de que en la exposición de la fe cristiana no es necesario subrayar la verdad objetiva, porque no hay más que seguir la propia conciencia y escoger la comunidad que mejor concuerde con los propios gustos personales. El resultado de esto se puede observar en la continua proliferación de comunidades, que con frecuencia evitan estructuras institucionales y minimizan la importancia del contenido doctrinal para la vida cristiana".

  El Papa aseguró a los representantes de las distintas confesiones cristianas que "solamente "manteniéndose firmes" en la enseñanza segura lograremos responder a los retos que nos asaltan en un mundo que cambia. Sólo así daremos un testimonio firme de la verdad del Evangelio y de su enseñanza moral. Éste es el mensaje que el mundo espera oír de nosotros".

  "Igual que los primeros cristianos, tenemos la responsabilidad de dar un testimonio transparente de las "razones de nuestra esperanza", de manera que los ojos de todos los hombres de buena voluntad se abran para ver que Dios ha manifestado su rostro y nos ha permitido acceder a su vida divina a través de Jesucristo. ¡Sólo Él es nuestra esperanza!".

  Benedicto XVI pidió al final que este encuentro "sea un ejemplo de la importancia de la oración en el movimiento ecuménico; pues, sin oración, las estructuras, las instituciones y los programas ecuménicos quedarían despojados de su corazón y de su alma".
PV-EE.UU./ENCUENTRO ECUMENICO/NUEVA YORK            VIS 20080419 (760)


COMUNIDAD JUDIA: CONSTRUID PUENTES DE AMISTAD

CIUDAD DEL VATICANO, 18 ABR 2008 (VIS).-A las 17,20 el Santo Padre visitó la sinagoga de Park East, construida en 1889, uno de los lugares históricos de Nueva York, cuyos miembros se dedican a diversas actividades educativas y de asistencia. El rabino es el austriaco Arthur Schneier, superviviente del Holocausto y presidente de la fundación "Appeal of Conscience", que invita a hacer de la Cruz, la Media Luna y la Estrella de David, símbolos de paz, tolerancia y respeto mutuo.

  A su llegada, el Santo Padre dijo que quería expresar a la comunidad judía de Nueva York su "respeto y estima", y afirmó que "era conmovedor pensar que Jesús, de pequeño, escuchó las palabras de la Sagrada Escritura y rezó en un lugar como éste".

  Después de agradecer al rabino Schneier sus palabras de bienvenida, Benedicto XVI afirmó que sabía muy bien que la comunidad judía "ha ofrecido una contribución muy válida a la vida de la ciudad", e invitó a todos sus miembros a "seguir construyendo puentes de amistad con todos los grupos étnicos y religiosos cercanos".

  Benedicto XVI renovó sus mejores deseos de Pessah a la comunidad y les aseguró su oración "mientras rememoráis -dijo- los signos y prodigios que Dios obró para liberar a su pueblo elegido".
PV-EE.UU./ENCUENTRO SINAGOGA/NEW YORK           VIS 20080419 (220)


EL PAPA SALUDA AL PERSONAL DE LAS NACIONES UNIDAS

CIUDAD DEL VATICANO, 18 ABR 2008 (VIS).-Finalizado el encuentro con  el presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el Papa saludó a los funcionarios y al personal de ese organismo y les dirigió unas breves palabras.

  Benedicto XVI comparó el pequeño espacio de la ONU y la grandeza de su misión con la reducida dimensión del Estado de la Ciudad del Vaticano y la universalidad de la tarea de la Iglesia. Este parangón se extendió a los artistas del siglo XVI que pintaron los mapas del Palacio Apostólico y a los autores de las obras de arte del Palacio de Cristal.

  "Aquí vemos -dijo el Papa- imágenes de los efectos de la guerra y de la pobreza, se nos recuerda el deber de comprometernos por un mundo mejor y experimentamos alegría por la genuina variedad y exuberancia de la cultura humana, como se pone de manifiesto en la amplia gama de pueblos y naciones reunidos bajo la protección de la Comunidad Internacional".

  Benedicto XVI manifestó su aprecio y el de toda la Iglesia a los trabajadores de la ONU y recordó "de manera especial a tantos civiles y custodios de la paz (...) que han sacrificado sus vidas sobre el terreno por el bien de los pueblos a los que sirven", así como a "la gran multitud de los que dedican su vida a trabajos no siempre suficientemente reconocidos, y realizados con frecuencia en condiciones difíciles".

  El personal de la ONU, observó, "forma un microcosmos del mundo entero, en el que cada uno ofrece una aportación indispensable desde el punto de vista de su propio patrimonio cultural y religioso. Los ideales que han inspirado a los fundadores de esta institución deben expresarse, aquí y en cada una de las misiones de la Organización, en el respeto y la aceptación recíproca, que son características de una familia próspera".
PV-EE.UU./SALUDOS:PERSONAL ONU/NUEVA YORK      VIS 20080419 (320)


LOS DERECHOS HUMANOS TIENEN CARACTER UNIVERSAL

CIUDAD DEL VATICANO, 18 ABR 2008 (VIS).-El Papa visitó esta mañana la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, donde fue acogido por el secretario general, Ban Ki-moon y el presidente de la asamblea general, Srgjan Kerim en la entrada de la sede.

  Benedicto XVI es el tercer pontífice que se dirige a la asamblea general de las Naciones Unidas. Pablo VI pronunció un discurso el 4 de octubre de 1965 y Juan Pablo II lo hizo en dos ocasiones: el 2 de octubre de 1979 y el 5 de octubre de 1995.

  Después de un coloquio privado con el secretario general, el Santo Padre se encontró con los representantes de los 192 Estados miembros en el aula de la asamblea general.

  Ofrecemos a continuación párrafos del discurso del Papa:

  "A través de las Naciones Unidas, los Estados han establecido objetivos universales que, aunque no coincidan con el bien común total de la familia humana, representan sin duda una parte fundamental de este mismo bien. Los principios fundacionales de la Organización -el deseo de la paz, la búsqueda de la justicia, el respeto de la dignidad de la persona, la cooperación y la asistencia humanitaria- expresan las justas aspiraciones del espíritu humano y constituyen los ideales que deberían estar subyacentes en las relaciones internacionales (...) Las Naciones Unidas encarnan la aspiración a "un grado superior de ordenamiento internacional" inspirado y gobernado por el principio de subsidiaridad y, por tanto, capaz de responder a las demandas de la familia humana mediante reglas internacionales vinculantes y estructuras capaces de armonizar el desarrollo cotidiano de la vida de los pueblos. Esto es más necesario aún en un tiempo en el que experimentamos la manifiesta paradoja de un consenso multilateral que sigue padeciendo una crisis a causa de su subordinación a las decisiones de unos pocos, mientras que los problemas del mundo exigen intervenciones conjuntas por parte de la comunidad internacional".

  "Ciertamente, cuestiones de seguridad, los objetivos del desarrollo, la reducción de las desigualdades locales y globales, la protección del entorno, de los recursos y del clima, requieren que todos los responsables internacionales actúen conjuntamente y demuestren una disponibilidad para actuar de buena fe, respetando la ley y promoviendo la solidaridad con las regiones más débiles del planeta. Pienso particularmente en aquellos Países de África y de otras partes del mundo que permanecen al margen de un auténtico desarrollo integral, y corren por tanto el riesgo de experimentar sólo los efectos negativos de la globalización. En el contexto de las relaciones internacionales, es necesario reconocer el papel superior que desempeñan las reglas y las estructuras intrínsecamente ordenadas a promover el bien común y, por tanto, a defender la libertad humana. Dichas reglas no limitan la libertad. Por el contrario, la promueven cuando prohíben comportamientos y actos que van contra el bien común, obstaculizan su realización efectiva y, por tanto, comprometen la dignidad de toda persona humana".

  "Aquí, nuestro pensamiento se dirige al modo en que a veces se han aplicado los resultados de los descubrimientos de la investigación científica y tecnológica. No obstante los enormes beneficios que la humanidad puede recabar de ellos, algunos aspectos de dicha aplicación representan una clara violación del orden de la creación, hasta el punto en que no solamente se contradice el carácter sagrado de la vida, sino que la persona humana misma y la familia se ven despojadas de su identidad natural. Del mismo modo, la acción internacional dirigida a preservar el entorno y a proteger las diversas formas de vida sobre la tierra no ha de garantizar solamente un empleo racional de la tecnología y de la ciencia, sino que debe redescubrir también la auténtica imagen de la creación. Esto nunca requiere optar entre ciencia y ética: se trata más bien de adoptar un método científico que respete realmente los imperativos éticos".
 
  "El reconocimiento de la unidad de la familia humana y la atención a la dignidad innata de cada hombre y mujer adquiere hoy un nuevo énfasis con el principio de la responsabilidad de proteger (...) Todo Estado tiene el deber primario de proteger a la propia población de violaciones graves y continuas de los derechos humanos, como también de las consecuencias de las crisis humanitarias, ya sean provocadas por la naturaleza o por el hombre. Si los Estados no son capaces de garantizar esta protección, la comunidad internacional ha de intervenir con los medios jurídicos previstos por la Carta de las Naciones Unidas y por otros instrumentos internacionales. La acción de la comunidad internacional y de sus instituciones, dando por sentado el respeto de los principios que están a la base del orden internacional, no tiene por qué ser interpretada nunca como una imposición injustificada y una limitación de soberanía".

  "El principio de la "responsabilidad de proteger" fue considerado por el antiguo "ius gentium" como el fundamento de toda actuación de los gobernadores hacia los gobernados. (...) Hoy como entonces, este principio ha de hacer referencia a la idea de la persona como imagen del Creador, al deseo de una absoluta y esencial libertad. Como sabemos, la fundación de las Naciones Unidas coincidió con la profunda conmoción experimentada por la humanidad cuando se abandonó la referencia al sentido de la trascendencia y de la razón natural y, en consecuencia, se violaron gravemente la libertad y la dignidad del hombre. (...) Cuando se está ante nuevos e insistentes desafíos, es un error retroceder hacia un planteamiento pragmático, limitado a determinar "un terreno común" minimalista en los contenidos y débil en su efectividad.

  "La referencia a la dignidad humana, que es el fundamento y el objetivo de la responsabilidad de proteger, nos lleva al tema sobre el cual hemos sido invitados a centrarnos este año, en el que se cumple el 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (..) Los derechos humanos son presentados cada vez más como el lenguaje común y el sustrato ético de las relaciones internacionales. Al mismo tiempo, la universalidad, la indivisibilidad y la interdependencia de los derechos humanos sirven como garantía para la salvaguardia de la dignidad humana. Sin embargo, es evidente que los derechos reconocidos y enunciados en la Declaración se aplican a cada uno en virtud del origen común de la persona, la cual sigue siendo el punto más alto del designio creador de Dios para el mundo y la historia. Estos derechos se basan en la ley natural inscrita en el corazón del hombre y presente en las diferentes culturas y civilizaciones. Arrancar los derechos humanos de este contexto significaría restringir su ámbito y ceder a una concepción relativista, según la cual el sentido y la interpretación de los derechos podrían variar, negando su universalidad en nombre de los diferentes contextos culturales, políticos, sociales e incluso religiosos".

  "La vida de la comunidad, tanto en el ámbito interior como en el internacional, muestra claramente cómo el respeto de los derechos y las garantías que se derivan de ellos son las medidas del bien común que sirven para valorar la relación entre justicia e injusticia, desarrollo y pobreza, seguridad y conflicto (...). La Declaración Universal tiene el mérito de haber permitido confluir en un núcleo fundamental de valores y, por lo tanto, de derechos, a diferentes culturas, expresiones jurídicas y modelos institucionales. No obstante, hoy es preciso redoblar los esfuerzos ante las presiones para reinterpretar los fundamentos de la Declaración y comprometer con ello su íntima unidad, facilitando así su alejamiento de la protección de la dignidad humana para satisfacer meros intereses, con frecuencia particulares".

  "La experiencia nos enseña que a menudo la legalidad prevalece sobre la justicia cuando la insistencia sobre los derechos humanos los hace aparecer como resultado exclusivo de medidas legislativas o decisiones normativas tomadas por las diversas agencias de los que están en el poder. Cuando se presentan simplemente en términos de legalidad, los derechos corren el riesgo de convertirse en proposiciones frágiles, separadas de la dimensión ética y racional, que es su fundamento y su fin. Por el contrario, la Declaración Universal ha reforzado la convicción de que el respeto de los derechos humanos está enraizado principalmente en la justicia que no cambia, sobre la cual se basa también la fuerza vinculante de las proclamaciones internacionales. Este aspecto se ve frecuentemente desatendido cuando se intenta privar a los derechos de su verdadera función en nombre de una mísera perspectiva utilitarista. Puesto que los derechos y los consiguientes deberes provienen naturalmente de la interacción humana, es fácil olvidar que son el fruto de un sentido común de la justicia, basado principalmente sobre la solidaridad entre los miembros de la sociedad y, por tanto, válidos para todos los tiempos y todos los pueblos".

  "(...) Con el transcurrir de la historia surgen situaciones nuevas y se intenta conectarlas a nuevos derechos. El discernimiento, es decir, la capacidad de distinguir el bien del mal, se hace más esencial en el contexto de exigencias que conciernen a la vida misma y al comportamiento de las personas, de las comunidades y de los pueblos".

  "Así, el discernimiento muestra cómo el confiar de manera exclusiva a cada Estado, con sus leyes e instituciones, la responsabilidad última de conjugar las aspiraciones de personas, comunidades y pueblos enteros puede tener a veces consecuencias que excluyen la posibilidad de un orden social respetuoso de la dignidad y los derechos de la persona. Por otra parte, una visión de la vida enraizada firmemente en la dimensión religiosa puede ayudar a conseguir dichos fines, puesto que el reconocimiento del valor trascendente de todo hombre y toda mujer favorece la conversión del corazón, que lleva al compromiso de resistir a la violencia, al terrorismo y a la guerra, y de promover la justicia y la paz. Además, esto proporciona el contexto apropiado para ese diálogo interreligioso que las Naciones Unidas están llamadas a apoyar, del mismo modo que apoyan el diálogo en otros campos de la actividad humana".

  "Obviamente, los derechos humanos deben incluir el derecho a la libertad religiosa, entendido como expresión de una dimensión que es al mismo tiempo individual y comunitaria, una visión que manifiesta la unidad de la persona, aun distinguiendo claramente entre la dimensión de ciudadano y la de creyente (...) Es inconcebible, por tanto, que los creyentes tengan que suprimir una parte de sí mismos -su fe- para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos. Los derechos asociados con la religión necesitan protección sobre todo si se los considera en conflicto con la ideología secular predominante o con posiciones de una mayoría religiosa de naturaleza exclusiva. No se puede limitar la plena garantía de la libertad religiosa al libre ejercicio del culto, sino que se ha de tener en la debida consideración la dimensión pública de la religión y, por tanto, la posibilidad de que los creyentes contribuyan la construcción del orden social".

  "Mi presencia en esta Asamblea es una muestra de estima por las Naciones Unidas y es considerada como expresión de la esperanza en que la Organización sirva cada vez más como signo de unidad entre los Estados y como instrumento al servicio de toda la familia humana. Manifiesta también la voluntad de la Iglesia Católica de ofrecer su propia aportación a la construcción de relaciones internacionales en un modo en que se permita a cada persona y a cada pueblo percibir que son un elemento capaz de marcar la diferencia".

  "Las Naciones Unidas siguen siendo un lugar privilegiado en el que la Iglesia está comprometida a llevar su propia experiencia "en humanidad", desarrollada a lo largo de los siglos entre pueblos de toda raza y cultura, y a ponerla a disposición de todos los miembros de la comunidad internacional. Esta experiencia y actividad, orientadas a obtener la libertad para todo creyente, intentan aumentar también la protección que se ofrece a los derechos de la persona. Dichos derechos están basados y plasmados en la naturaleza trascendente de la persona, que permite a hombres y mujeres recorrer su camino de fe y su búsqueda de Dios en este mundo. El reconocimiento de esta dimensión debe ser reforzado si queremos fomentar la esperanza de la humanidad en un mundo mejor, y crear condiciones propicias para la paz, el desarrollo, la cooperación y la garantía de los derechos de las generaciones futuras".

  Terminado el discurso, el Santo Padre se encontró con el presidente de la asamblea general y posteriormente con el presidente del Consejo de Seguridad, que en el mes de abril es el embajador de Sudáfrica Dumisani Kumalo.

  Pinche aquí para leer el discurso completo
PV-EE.UU./DISCURSO ONU/NUEVA YORK                VIS 20080419 (2000)


viernes, 18 de abril de 2008

EL PAPA, CON UN GRUPO DE VICTIMAS DE ABUSOS SEXUALES

CIUDAD DEL VATICANO, 17 ABR 2008 (VIS).-La Oficina de Prensa de la Santa Sede comunicó hoy que el Papa se encontró esta tarde en la capilla de la nunciatura apostólica de Washington con un pequeño grupo de personas víctimas de abusos sexuales por parte de miembros del clero.

  "El grupo, acompañado por el cardenal Sean P. O'Malley, O.F.M. Cap., arzobispo de Boston, rezó junto al Santo Padre, quien después escuchó sus historias personales y les transmitió palabras de aliento y de esperanza".

  "El Papa les aseguró que rezaba por sus intenciones, por sus familias y por todas las víctimas de abusos sexuales".
OP/ENCUENTRO VICTIMAS ABUSOS/WASHINGTON            VIS 20080418 (120)


DESCUBRIR LA VERDAD: OBJETIVO DEL DIALOGO INTERRELIGIOSO


CIUDAD DEL VATICANO, 17 ABR 2008 (VIS).-Benedicto XVI se encontró hoy a las 18,30 (hora local) en el Centro Cultural Juan Pablo II con unos 200 representantes de cinco comunidades religiosas: judíos, musulmanes, hindúes, budistas y jainitas. El Centro nació en 1998 por iniciativa del entonces arzobispo de Washington, cardenal Joseph Adam Maida y fue inaugurado en 2001 en presencia de George W. Bush.  Es un lugar de encuentro, diálogo e investigación académica sobre las relaciones entre fe y cultura.

  "Este país tiene una larga historia de colaboración entre las diversas religiones en muchos sectores de la vida pública -dijo el Papa en su discurso-; (...) oraciones interreligiosas durante la fiesta nacional de Acción de Gracias, iniciativas comunes de actividades caritativas, una voz compartida sobre importantes temas públicos. Estos son algunos modos con los que los miembros de distintas religiones se encuentran para mejorar la comprensión recíproca y promover el bien común".

  El Santo Padre recordó que "los americanos han apreciado siempre la posibilidad de rendir culto libremente y en conformidad con su conciencia. (...) Hoy, jóvenes (...) de todas las religiones se sientan uno al lado del otro en todas las escuelas del país, aprendiendo unos con  otros y unos de otros. Esta diversidad plantea nuevos retos que imponen una reflexión profunda sobre los principios fundamentales de una sociedad demócrata".

  "¡Ojalá otros asegunden con valor vuestra experiencia dándose cuenta de que una sociedad unida puede ser el resultado de una pluralidad de pueblos (...) con la condición de que todos reconozcan la libertad religiosa como un derecho civil fundamental".

  "La tarea de defender la libertad religiosa no se puede nunca dar por acabada -observó el Papa-. (...) Tutelar la libertad religiosa dentro de las normas de la ley no garantiza que los pueblos, en particular, las minorías se vean libres de discriminaciones y prejuicios. Para ello es necesario un esfuerzo constante por parte de todos para asegurar que los ciudadanos tengan la oportunidad de practicar pacíficamente su culto y de transmitir a sus hijos su patrimonio religioso".

  Centrándose en el diálogo entre las religiones, el pontífice subrayó que "a medida que aumenta la comprensión mutua, nos damos cuenta de que compartimos una estima por los valores éticos al alcance de la razón humana que respetan todas las personas de buena voluntad. El mundo pide con insistencia un testimonio común de estos valores. Por eso invito a todas las personas religiosas a considerar el diálogo no sólo como un medio para reforzar la comprensión recíproca, sino también como un modo para servir de forma más amplia  a la sociedad".

  Benedicto XVI calificó como "loable" el creciente interés de muchos gobiernos por "patrocinar programas destinados a promover el diálogo interreligioso e intercultural", pero añadió que al mismo tiempo "la libertad religiosa, el diálogo interreligioso y la fe se proponen algo más que alcanzar un consenso para individuar (...) estrategias concretas para que la paz progrese. El objetivo más amplio del diálogo es descubrir la verdad".

  "Los líderes espirituales tienen el deber y (...) la competencia de poner en primer plano las preguntas más profundas de la conciencia, de despertar a la humanidad al misterio de la existencia humana, de dar cabida en un mundo frenético a la reflexión y la oración".

  "De cara a estos profundos interrogantes que tocan el origen y el destino del género humano -señaló el Papa- los cristianos proponen a Jesús de Nazaret. (...) El deseo ardiente de seguir sus huellas lleva a los cristianos a abrir sus mentes y sus corazones al diálogo".

  "Quizás en la tentativa de descubrir nuestros puntos comunes -observó- hemos olvidado la responsabilidad de discutir con calma y claridad de nuestras diferencias. Mientras unimos siempre mentes y corazones en búsqueda de la paz, debemos escuchar también con atención la voz de la verdad".
 
  "Así nuestro diálogo no se limitará a individuar un conjunto de valores comunes -concluyó- sino que nos impulsará a proseguir en la búsqueda de su fundamento. No tenemos nada que temer porque la verdad desvela la relación esencial entre el mundo y Dios. Podemos percatarnos de que la paz es "un don celestial" que nos llama a conformar la  historia humana al orden divino".

  Al final, el Santo Padre encontró en la Sala Nacional de Polonia a los representantes de la Comunidad Judía y les entregó un mensaje de felicitación con motivo de la festividad de la Pascua Judía que cae este año el 19 de abril.

  "En este momento de vuestra celebración más solemne -escribe el Papa-, me siento particularmente cercano, precisamente porque "Nostra aetate" hace una llamada a los cristianos para que recuerden siempre que la Iglesia "ha recibido la revelación del Antiguo Testamento por medio del pueblo con el que Dios, por su inefable misericordia, se dignó establecer la Antigua Alianza. (...) Al dirigirme a ustedes, deseo también yo reafirmar la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre las relaciones Católico-Judías y reiterar el compromiso de la Iglesia por el diálogo, que en los últimos cuarenta años ha cambiado y mejorado fundamentalmente nuestras relaciones".

  "Debido a ese aumento de confianza y amistad, cristianos y judíos -continúa- pueden alegrarse juntos en la profunda espiritualidad de la Pascua, un memorial de libertad y redención. Cada año, cuando nosotros escuchamos la historia de la Pascua, volvemos a esa bendita noche de liberación. Este tiempo santo del año debe ser una llamada a nuestras respectivas comunidades a buscar la justicia, la misericordia, la solidaridad con el extranjero en el territorio, con la viuda y el huérfano, como ordenó Moisés".

  "Esta vinculación nos permite a los cristianos celebrar junto a ustedes, aunque según nuestro modo propio, la Pascua de la muerte y resurrección de Cristo, que consideramos inseparable de lo que es propio de ustedes, pues Jesús mismo dijo: "La salvación viene de los judíos". Nuestra Pascua y su Pesah, aunque distintas y diferentes, nos une en nuestra esperanza común centrada en Dios y su misericordia".

  "Por consiguiente -concluye-, ruego con respeto y amistad a la comunidad judía que acepte mi saludo de Pesah, en un espíritu de apertura a las posibilidades reales de cooperación que vemos ante nosotros al contemplar las necesidades urgentes de nuestro mundo, y al percibir con compasión los sufrimientos por doquier de millones de nuestros hermanos y hermanas. Naturalmente, nuestra esperanza compartida de paz en el mundo comprende el Medio Oriente y la Tierra Santa en particular. Que la conmemoración de los dones de Dios, que judíos y cristianos celebran en este tiempo festivo, inspire a todos los responsables del futuro de esa región -donde han tenido lugar los acontecimientos que rodean la revelación de Dios- renovados esfuerzos y, sobre todo, nuevas actitudes y una nueva purificación de los corazones".
PV-EE.UU./DISCURSO INTERRELIGIOSO/WASHINGTON       VIS 20080418 (1100)


LA EDUCACION, PARTE INTEGRANTE DE LA MISION DE LA IGLESIA

CIUDAD DEL VATICANO, 17 ABR 2008 (VIS).-A las 17.00 (23 de Roma), el Papa se encontró con el mundo universitario católico en la Universidad Católica de Washington. Asistieron al acto 235 rectores de universidades y colleges católicos, 195 responsables diocesanos para la enseñanza y representantes de profesores y estudiantes católicos, unas 600 personas en total.

   "La tarea educativa -dijo el Santo Padre en su discurso- es parte integrante de la misión de la Iglesia de proclamar la Buena Nueva".

  Benedicto XVI subrayó que "los nobles objetivos de la formación académica y de la educación, fundados en la unidad de la verdad y en el servicio a la persona y a la comunidad, son un poderoso instrumento de esperanza contra los conflictos personales, la confusión moral y la fragmentación del conocimiento".

  El Papa afirmó que era oportuno "reflexionar sobre lo que es específico de nuestras instituciones católicas" y preguntarse "cómo pueden contribuir al bien de la sociedad a través de la misión primaria de la Iglesia, que es evangelizar".

  Tras poner de relieve que "la identidad de una universidad o de una escuela católica no es simplemente una cuestión de número de estudiantes católicos", el Santo Padre afirmó que "es una cuestión de convicción -creemos realmente que el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. (...) ¿Aceptamos -preguntó- la verdad que Cristo revela? En nuestras universidades y escuelas, ¿la fe es "tangible"?".

  "La "crisis de verdad" contemporánea -continuó- está enraizada en una "crisis de fe". Solo mediante la fe podemos dar libremente nuestro asenso al testimonio de Dios y reconocerlo como el trascendente garante de la verdad que revela. (...) La libertad no es optar por no hacer algo; es la facultad de optar por una participación en el mismo Ser, de modo que la auténtica libertad no se puede alcanzar alejándose de Dios".

  El pontífice señaló que la misión de la Iglesia de evangelizar "la involucra en la lucha que sostiene la humanidad para alcanzar la verdad. Al expresar la verdad revelada sirve a todos los miembros de la sociedad, purificando la razón, asegurando que permanece abierta a la consideración de las verdades últimas".

  "Los educadores cristianos pueden liberar con confianza a los jóvenes de los límites del positivismo y despertar en ellos la receptividad por la verdad, por Dios y por su bondad. De este modo, ayudaréis también a formar su conciencia, que enriquecida por la fe, abre un camino seguro hacia la paz interior y el respeto por los demás".

  El Papa recordó que "cuando no se reconoce nada como definitivo por encima del individuo, el criterio último de juicio es el yo y la satisfacción de los deseos inmediatos del individuo".

  Tras dar las gracias a las autoridades académicas por su "empeño y generosidad" y por sus "aportaciones desinteresadas", que "sirven tanto al país como a la Iglesia", Benedicto XVI recordó que "todo llamamiento al principio de la libertad académica para justificar posiciones que contradicen la fe y la enseñanza de la Iglesia supondría un obstáculo o incluso traicionaría la identidad y la misión de la universidad, una misión que constituye el centro de  del "munus docendi" de la Iglesia y que no es autónoma o independiente de ella".

  "Los profesores y administradores, tanto en las universidades como en las escuelas -añadió- tienen el deber y el privilegio de asegurar que los estudiantes reciban una instrucción en la doctrina y en la práctica católica. Esto exige que el testimonio público al modo de ser de Cristo, como enseña el Evangelio y es propuesto por el magisterio de la Iglesia, modele todos los aspectos de la vida institucional tanto dentro como fuera de las aulas de las escuelas. Alejarse de esta visión debilita la identidad católica y, lejos de hacer progresar la libertad, conduce inevitablemente a la confusión tanto moral como intelectual y espiritual".

  El Santo Padre animó a los profesores de catequesis -tanto religiosos como laicos- en su tarea y afirmó que "la educación religiosa es un estimulante apostolado y existen muchos signos de un deseo entre los jóvenes de conocer mejor la fe y de practicarla con determinación". A los religiosos y religiosas y a los sacerdotes les exhorto a no abandonar "el apostolado escolar; es más -concluyó- renovad vuestro empeño en las escuelas, especialmente en las que se encuentran en las zonas más pobres".
PV-EE.UU./MUNDO UNIVERSITARIO/WASHINGTON            VIS 20080418 (730)


CATOLICOS: OFRECED RAZON CONVINCENTE DE LA ESPERANZA

CIUDAD DEL VATICANO, 17 ABR 2008 (VIS).-Esta mañana a las 9,30 el Papa llegó en automóvil al "Nationals Park Stadium" de Washington, el estadio de baseball más moderno de Estados Unidos, que tiene una cabida de 45.000 personas. El Santo Padre fue recibido por el arzobispo de Washington, Donald William Wuerl, el alcalde Adrian M. Fenty y el propietario del estadio y de su equipo Theodore Lerner.

   Benedicto XVI recorrió el estadio en papamóvil antes de trasladarse a la sacristía. A las 10,00 inició la Santa Misa dedicada a los fieles de la archidiócesis de Washington.

  El Santo Padre recordó el aniversario de la división, por obra de Pío VII, de la diócesis de Baltimore y la instauración de las diócesis de Boston, Bardstown, ahora Louisville, Nueva York y Filadelfia, y afirmó que dos siglos después de esa fecha "la Iglesia en América tiene buenos motivos para alabar la capacidad de las generaciones pasadas de aglutinar grupos de inmigrantes muy diferentes en la unidad de la fe católica y en el esfuerzo común por difundir el Evangelio".

  Benedicto XVI pidió a continuación que ese aniversario, al igual que su visita fueran para todos los católicos "una ocasión para reafirmar su unidad en la fe apostólica, para ofrecer a sus contemporáneos una razón convincente de la esperanza que los inspira y para renovar su celo misionero al servicio de la difusión del Reino de Dios".

  "El mundo necesita el testimonio -dijo el Santo Padre-. Quién puede negar que el momento actual (...) es un tiempo lleno de grandes promesas, pues vemos cómo la familia humana se acomuna de diversos modos, haciéndose cada vez más interdependiente" pero al mismo tiempo "percibimos signos evidentes de un quebrantamiento preocupante de los fundamentos mismos de la sociedad: (...) aumento de la violencia, debilitamiento del sentido moral, vulgaridad en las relaciones sociales y creciente olvido de Dios".

  "La fidelidad y el valor con que la Iglesia en este país logrará afrontar los retos de una cultura cada vez más secularizada y materialista dependerá en gran parte de vuestra fidelidad personal al transmitir el tesoro de nuestra fe católica. (...) Los desafíos que se nos presentan exigen una instrucción amplia y sana en la verdad de la fe. Pero requieren cultivar también un modo de pensar, una "cultura" intelectual que sea auténticamente católica, que confía en la armonía profunda entre fe y razón, y dispuesta a llevar la riqueza de la visión de la fe en contacto con las cuestiones urgentes que conciernen el futuro de la sociedad americana".

  Recordando que su visita a Estados Unidos quería ser un testimonio de "Cristo esperanza nuestra"", el Papa afirmó que los americanos "han sido siempre un pueblo de esperanza" cuyos antepasados llegaron allí con "la expectativa de encontrar una nueva libertad y nuevas oportunidades" y de crear "una nueva nación sobre nuevos fundamentos".

  "Ciertamente -observó- ésta no ha sido la experiencia de todos los habitantes de este país; baste pensar en las injusticias sufridas por las poblaciones americanas nativas y de los que fueron traídos de África por la fuerza como esclavos. Pero la esperanza, la esperanza en el futuro, forma parte hondamente del carácter americano. Y la virtud cristiana de la esperanza (...) ha caracterizado también y sigue caracterizando la vida de la comunidad católica en este país".

  "En el contexto de esta esperanza nacida del amor y de la fidelidad de Dios reconozco el dolor que ha sufrido la Iglesia en América como consecuencia del abuso sexual de menores. Ninguna palabra mía podría describir el dolor y el daño producido por dicho abuso. Es importante que se preste una cordial atención pastoral a los que han sufrido. Tampoco puedo expresar adecuadamente el daño que se ha hecho dentro de la comunidad de la Iglesia. Ya se han hecho grandes esfuerzos para afrontar de manera honesta y justa esta trágica situación y para asegurar que los niños -a los que nuestro Señor ama entrañablemente y que son nuestro tesoro más grande- puedan crecer en un ambiente seguro. Estos esfuerzos para proteger a los niños han de continuar".

  Benedicto XVI pidió a los presentes que hicieran cuanto fuera posible "para promover la recuperación y la reconciliación, y para ayudar a los que han sido dañados" y que  "estimen a sus sacerdotes y los reafirmen en el excelente trabajo que hacen"".

  "Mediante el poder invencible de la gracia de Cristo, confiado a frágiles ministros humanos -observó el Santo Padre- la Iglesia renace continuamente y se nos da a cada uno de nosotros la esperanza de un nuevo comienzo. Confiemos en el poder del Espíritu de inspirar conversión, curar cada herida, superar toda división y suscitar vida y libertades nuevas", dijo el Papa subrayando que estos dones se encuentran sobre todo en el sacramento de la Penitencia.

  "La fuerza libertadora de este Sacramento (...) necesita ser redescubierta y hecha  propia por cada católico. En gran parte la renovación de la Iglesia en América depende de la renovación de la regla de la penitencia y del crecimiento en la santidad".

  "En esperanza fuimos salvados", exclamó el Santo Padre, exhortando a los fieles a seguir siendo fermento de esperanza evangélica en la sociedad americana" y mediante "el testimonio de la fe" a indicar "el camino hacia ese horizonte inmenso de esperanza que Dios está abriendo también hoy a su Iglesia, más aún, a toda la humanidad: la visión de un mundo reconciliado y renovado en Jesucristo".

  Al final, el Papa se dirigió a los miembros de la comunidad hispanohablante. "La Iglesia en Estados Unidos, acogiendo en su seno a tantos de sus hijos emigrantes -dijo- ha ido creciendo gracias también al testimonio de los fieles de lengua española. (...) No se dejen vencer por el pesimismo, la inercia o los problemas. (...) El Señor les llama a seguir contribuyendo al futuro de la Iglesia en este país y a la difusión del Evangelio".

  Acabada la Santa Misa, el Papa bendijo la primera piedra del altar de la escuela católica "Juan Pablo el Grande" de la diócesis de Arlington y la primera piedra de la nueva capilla del Colegio Santo Tomás de Aquino en Santa Paula (California)
PV-EE.UU./HOMILIA:ESPERANZA/WASHINGTON           VIS 20080418 (900)


OTROS ACTOS PONTIFICIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 18 ABR 2008 (VIS).-El Santo Padre nombró:

-Monseñor Julio Parrilla Díaz obispo de Loja (superficie 11.476, población 575.000, católicos 533.000, sacerdotes 163, religiosos 386, diáconos permanentes 2) en Ecuador. El obispo electo nació en 1946 en Orense (España), hizo la profesión religiosa en el movimiento ADSIS, fue ordenado sacerdote en 1975 y actualmente era párroco de La Inmaculada de Iñaquito, en Quito (Ecuador).

-Don Roger Victor Rakotondrajao obispo coadjutor de Mahajanga (superficie 71.900,   población 1.049.000, católicos 200.000, sacerdotes 45, religiosos 193) en Madagascar. El obispo electo nació en 1960 y fue ordenado sacerdote en 1990.
NER:NEC/.../PARRILLA:RAKOTONDRAJAO                VIS 20080418 (100)


SÁBADO Y DOMINGO: SERVICIOS ESPECIALES SOBRE EL VIAJE PAPAL

CIUDAD DEL VATICANO, 18 ABR 2008 (VIS).-Con motivo del discurso del Papa ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (hoy viernes a las 16,45 hora de Roma) y de la visita a Ground Zero (el domingo a las 15,30 de Roma), el VIS ofrecerá dos servicios especiales sobre estos eventos el sábado 19 y el domingo 20.
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DISCURSO EN LA ONU, VISITA A SINAGOGA, ENCUENTRO ECUMENICO

CIUDAD DEL VATICANO, 18 ABR 2008 (VIS).-El Santo Padre celebró misa en privado esta mañana en la capilla de la nunciatura apostólica de Washington y posteriormente se despidió del personal.

  A las 8,45 hora local (14,45 de Roma), tomó el avión rumbo a Nueva York, donde aterrizará una hora más tarde en el aeropuerto internacional John Fitzgerald Kennedy. Desde allí se trasladará a la sede de la Organización de las Naciones Unidas, donde a las 10,45 hora local (16,45 de Roma), pronunciará un discurso ante la Asamblea General.

  La Asamblea General está formada por 192 Estados miembros; el presidente de la LXII asamblea general es el embajador de la ex República Yugoslava de Macedonia, Srgjan Kerim (hasta el 24 de mayo de 2008). El secretario general de la ONU es el coreano Ban Ki-moon, que fue elegido para este cargo en octubre de 2006.

  Después de almorzar en la residencia del observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, a las 17,20 (23,20 de Roma), el Papa visitará la "Park East Synagogue" de Nueva York y posteriormente participará en un encuentro ecuménico en la Iglesia de St. Joseph.
PV-EE.UU./ONU:ENCUENTRO ECUMENICO/NUEVA YORK      VIS 20080418 (200)


jueves, 17 de abril de 2008

OTROS ACTOS PONTIFICIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 17 ABR 2008 (VIS).-El Santo Padre nombró al arzobispo Slawoj Leszek Glodz, hasta ahora obispo de Warszawa-Praga (Polonia), arzobispo metropolitano de Gdansk (superficie 2.509, población 979.972, católicos 918.319, sacerdotes 722, religiosos 767) en Polonia. Sucede al arzobispo Tadeusz Goclowski, C.M., cuya renuncia al gobierno pastoral de esta archidiócesis fue aceptada por límite de edad.
NER/.../GLODZ                                    VIS 20080417 (60)

MISA, ENCUENTRO MUNDO UNIVERSITARIO Y OTRAS RELIGIONES

CIUDAD DEL VATICANO, 17 ABR 2008 (VIS).-Benedicto XVI celebra misa esta mañana a las 10,00 (16,00 de Roma) en el "Nationals Park Stadium" de Washington, el estadio de béisbol más moderno de Estados Unidos, con capacidad para 45.000 personas.

  A las 17,00 (23 de Roma) se encontrará en la Universidad Católica de Washington con el mundo universitario católico. Posteriormente, en el "Pope John Paul II Cultural Centre", que comprende un centro de estudios sobre el magisterio del pontífice polaco y de la Iglesia católica, una muestra permanente sobre Karol Wojtyla y exposiciones de obras de arte del Vaticano, se reunirá con representantes judíos, musulmanes, hindúes, budistas y jainistas. En la "Polish National Room" saludará brevemente a los representantes de la comunidad judía, a quienes entregará un mensaje con ocasión de la fiesta de la Pascua judía, que inicia el sábado 19 de abril.

  Terminado este acto, el Papa regresará a la nunciatura apostólica de Washington, donde cenará y pernoctará.
PV-EE.UU./UNIVERSIDAD:RELIGIONES/WASHINGTON    VIS 20080417 (170)


ENCUENTRO CON LOS OBISPOS: VIVIR CENTRADOS EN CRISTO


CIUDAD DEL VATICANO, 16 ABR 2008 (VIS).-A las 17,45 (23,45 de Roma), el Papa presidió la celebración de las Vísperas con los obispos de Estados Unidos en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción de Washington.

  Al comienzo de la homilía, el Santo Padre destacó "la gran vitalidad y creatividad" del pueblo americano, así como su generosidad por los pobres y necesitados, que se manifiesta también en "las distintas formas de asistencia humanitaria de los católicos a través de las Caritas católicas y de otras agencias".

  Tras poner de relieve que "América también es una tierra de gran fe", cuyos habitantes se distinguen por el "fervor religioso", Benedicto XVI subrayó que "no dudan en introducir en los discursos públicos argumentos morales". Por otra parte, "el respeto por la libertad religiosa está profundamente arraigado en la conciencia americana".

  El Papa señaló que "la gente necesita que se le recuerde cuál es el fin último de su vida. (...) Sin Dios, (...) nuestras vidas están realmente vacías. (...) La meta de toda nuestra actividad pastoral y catequética, el objeto de nuestra predicación, el centro mismo de nuestro ministerio sacramental ha de ser ayudar a las personas a establecer y alimentar semejante relación vital con "Jesucristo nuestra esperanza".

  En un tiempo en el que "el progreso de las ciencias médicas lleva nueva esperanza a muchos, pueden darse desafíos éticos impensables anteriormente. Esto hace que sea más importante que nunca asegurar una sólida formación en las enseñanzas morales de la Iglesia para aquellos católicos que trabajan en el ámbito de la salud". En este contexto, aseguró a los obispos: "Vuestra voz tiene mucho que ofrecer a la discusión sobre las cuestiones sociales y morales de la actualidad. (...) Es vuestro deber procurar que la formación moral ofrecida a cada nivel de la vida eclesial refleje la auténtica enseñanza del Evangelio de la vida".

  El Santo Padre subrayó que "un tema de profunda preocupación es la situación de la familia dentro de la sociedad". En este sentido afirmó que "el divorcio y la infidelidad están aumentando, y muchos jóvenes hombres y mujeres deciden retrasar la boda o incluso evitarla completamente". Por otra parte, hay "una alarmante disminución de bodas católicas en Estados Unidos, junto con un aumento de convivencias en las que está ausente la recíproca entrega de los esposos a la manera de Cristo, mediante el sello de una promesa pública de vivir las exigencias de un compromiso indisoluble para toda la vida".

  "Es vuestro deber proclamar con fuerza los argumentos de fe y de razón que hablan del instituto del matrimonio, entendido como compromiso para la vida entre un hombre y una mujer, abierto a la transmisión de la vida. Este mensaje debería resonar ante las personas de hoy, ya que es esencialmente un "sí" incondicional y sin reservas a la vida, un "sí" al amor y un "sí" a las aspiraciones del corazón de nuestra común humanidad, a la vez que nos esforzamos en realizar nuestro profundo deseo de intimidad con los demás y con el Señor".

  El Papa afirmó que "uno de los signos contrarios al Evangelio de la vida" es "el abuso sexual de los menores" por parte del clero. "Habéis recibido de Dios una responsabilidad como pastores de vendar las heridas causadas por cada violación de la confianza, favorecer la curación, promover la reconciliación y acercaros con afectuosa preocupación a cuantos han sido tan seriamente dañados".

  "Hay que recordar que mientras la inmensa mayoría de los sacerdotes y religiosos en América realiza una excelente labor por llevar el mensaje liberador del Evangelio a las personas confiadas a sus cuidados pastorales, es de vital importancia que los sujetos vulnerables estén siempre protegidos de cuantos pudieran causarles heridas".

  El Santo Padre puso de relieve que los niños "tienen derecho de ser educados en los auténticos valores morales basados en la dignidad de la persona humana. (...) Debemos reafirmar con urgencia los valores que sostienen la sociedad,  a fin de ofrecer a jóvenes y adultos una sólida formación moral. (...) Ciertamente, cada miembro de la sociedad puede contribuir a esta renovación moral y sacar beneficio de ello.

  Refiriéndose a los sacerdotes, el Papa subrayó que "también ellos necesitan la guía y la cercanía" de los obispos "durante este tiempo difícil. (...) En este momento una parte vital de vuestra tarea es reforzar las relaciones con vuestros sacerdotes, especialmente en aquellos casos en que ha surgido tensión entre sacerdotes y obispos como consecuencia de la crisis. Es importante que sigáis demostrándoles vuestra preocupación, vuestro apoyo y vuestra guía con el ejemplo".

  "Tenemos que redescubrir la alegría de vivir una existencia centrada en Cristo, cultivando las virtudes y sumergiéndonos en la oración. (...) El tiempo pasado en la oración nunca es desperdiciado, por muy importantes que sean los deberes que nos apremian por todas partes".

  Durante el encuentro de esta tarde tres obispos plantearon unas preguntas al Papa.

  La primera pregunta fue cómo valoraba el Santo Padre los retos del secularismo y el relativismo y se le pidieron al mismo tiempo sugerencias para afrontarlos desde el punto de vista pastoral.

  "Tal vez, el tipo de secularismo de América -respondió- plantea un problema particular: mientras permite creer en Dios y respeta el papel público de la religión y de las Iglesias, reduce sutilmente sin embargo la creencia religiosa al mínimo común denominador. La fe se transforma en aceptación pasiva de que ciertas cosas "allí fuera" son verdaderas, pero sin relevancia práctica para la vida cotidiana. El resultado es una separación creciente entre la fe y la vida: (...) Esto se ve agravado por un planteamiento individualista y ecléctico de la fe y la religión: alejándose de la perspectiva católica de "pensar con la Iglesia", cada uno cree tener derecho de seleccionar y escoger".

  "Estoy convencido de que lo que necesitamos es un mayor sentido de la relación intrínseca entre el Evangelio y la ley natural por una parte y, por otra, la consecución del auténtico bien humano, como se encarna en la ley civil y en las decisiones morales personales. En una sociedad que tiene justamente en alta consideración la libertad personal (...) el Evangelio debe ser predicado y enseñado como modo de vida integral, que ofrece una respuesta atrayente y veraz, intelectual y prácticamente, a los problemas humanos reales. (...) Creo que la Iglesia en América tiene ante sí en este preciso momento de su historia el reto de encontrar una visión católica de la realidad y presentarla a una sociedad que ofrece todo tipo de recetas para la autorrealización humana de manera atrayente y con fantasía".

  La segunda pregunta fue sobre el proceso silencioso de abandono de la práctica religiosa por parte de los católicos, a veces explícitamente, pero más a menudo de forma gradual, alejándose de la identificación con la Iglesia.

  "En las sociedades occidentales se hace cada vez más difícil hablar de manera sensata de "salvación" -observó el Papa-. Sin embargo, la salvación -la liberación de la realidad del mal y el don de una vida nueva y libre en Cristo- está en el corazón mismo del Evangelio. Hemos de redescubrir, como ya he dicho, modos nuevos y atractivos para proclamar este mensaje. (...) En la liturgia de la Iglesia, y sobre todo en el sacramento de la Eucaristía, es donde se manifiestan estas realidades de manera más poderosa y se viven en la existencia de los creyentes; quizá tenemos todavía mucho que hacer para realizar la visión del Concilio sobre la liturgia como ejercicio del sacerdocio común y como impulso para un apostolado fructuoso en el mundo".

  Por último, respondiendo a una pregunta sobre el declive de las vocaciones, Benedicto XVI recordó que "la capacidad de suscitar vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa es un signo seguro de la salud de una Iglesia local", y reafirmó la necesidad de la oración. "No hablo solamente -dijo- de la oración por las vocaciones. La oración misma, nacida en las familias católicas, fomentada por programas de formación cristiana, reforzada por la gracia de los sacramentos, es el medio principal por el que llegamos a conocer la voluntad de Dios para nuestra vida"

  Antes de despedirse, el Papa mencionó "el inmenso sufrimiento padecido por el pueblo de Dios en la archidiócesis de Nueva Orleans como consecuencia del huracán Katrina, así como su valor ante el reto de los trabajos de reconstrucción". El Santo Padre regaló un cáliz al arzobispo de esta sede, monseñor Alfred Hughes, "como signo -dijo- de mi solidaridad y oración con los fieles de la archidiócesis".
PV-EE.UU./VISPERAS:OBISPOS/WASHINGTON                VIS 20080417 (1400)


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