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El 'Vatican Information Service' (VIS) es un boletín informativo de la Oficina de Prensa Santa Sede. Transmite diariamente información sobre la actividad magisterial y pastoral del Santo Padre y de la Curia Romana... []

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martes, 12 de enero de 2016

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 12 de enero de 2016 (Vis).-El Santo Padre :

-Nombró al rev.do Euzébius Chinekezy Ogbonna Managwu como obispo de Port-Gentil (superficie 22.850, población 128.000, católicos 71.700, sacerdotes 11, religiosas 11) en Gabón. El obispo electo nació en 1959 en N'Djademena (Chad) y fue ordenado sacerdote en 1992. Es Licenciado en Teología Espiritual por el Teresianum de Roma. En su ministerio pastoral ha sido, entre otros, vicario parroquial, párroco, director espiritual de seminario y vicario episcopal de Libreville, cargo que desempeñaba actualmente.


-Dio el consenso al nombramiento, por parte del Sínodo de los obispos de la Iglesia arzobispal mayor Siro-Malabar, reunido en Mount Saint Thomas (Kerala, India), del rev.do Jose Pulickal como obispo auxiliar de la eparquía de Kanjirapally de los Siros Malabares (superficie 2.017 , población 1.365.900 , católicos 225.950 , sacerdotes 344 , religiosos 142, religiosas 1.945) en India. El obispo electo nació en Inchiyani (India) en 1964 y fue ordenado sacerdote en 1991. Es Doctor en Teología Biblica por el Dharmaram Institute de Bangalore. En su ministerio pastoral ha sido entre otros vicario de la catedral de Kanjirapally, director de catequesis, vicario y consultor eparquial y protosincelo responsable para el clero, cargo que desempeñaba actualmente.

lunes, 11 de enero de 2016

Al Cuerpo Diplomático: La Santa Sede no dejará nunca de trabajar para que la voz de la paz llegue hasta los extremos de la tierra


Ciudad del Vaticano, 11 de enero de 2016 (Vis).-Como es tradición al comienzo del nuevo año, el Santo Padre recibió en audiencia en la Sala Regia del Palacio Apostólico Vaticano, a los miembros del Cuerpo Diplomatico acreditado ante la Santa Sede para el intercambio de felicitaciones. El Papa recibió el saludo del nuevo decano del Cuerpo Diplomático, Armindo Fernandes do Espírito Santo Vieira, embajador de Angola y recordó, por su parte, a los diplomáticos fallecidos en el curso de 2015, los embajadores de Cuba, Rodney Alejandro López Clemente y de Liberia, Rudolf P. von Ballmoos. También saludó a los que participaban por primera vez en el encuentro constatando con agrado que en el último año se había incrementado el número de embajadores residentes en Roma. ''Es un signo importante -dijo- del interés con que la comunidad internacional sigue la actividad diplomática de la Santa Sede''.

Prueba de ese interés son también los acuerdos internacionales firmados o ratificados durante el año que acaba de terminar. En particular Francisco mencionó los acuerdos en materia fiscal firmados con Italia y con los Estados Unidos de América, ''que demuestran el creciente compromiso de la Santa Sede en favor de una mayor transparencia en materia económica. Igualmente importantes son los acuerdos de carácter general, orientados a regular los aspectos esenciales de la vida y de la actividad de la Iglesia en varios países, como el acuerdo firmado en Dili con la República Democrática de Timor Oriental''. También citó el intercambio de los instrumentos de ratificación del Acuerdo con Chad sobre el estatuto jurídico de la Iglesia católica en ese País, así como el Acuerdo firmado y ratificado con Palestina porque '' se trata de dos acuerdos que, junto con el Memorándum de Entendimiento entre la Secretaría de Estado y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Kuwait, demuestran, entre otras cosas, que la convivencia pacífica entre los creyentes de distintas religiones es posible, allí donde la libertad religiosa se reconoce, y se garantiza la posibilidad efectiva de colaborar en la edificación del bien común, en el respeto mutuo de la identidad cultural de cada uno''.

El Pontífice, subrayó en este sentido que ''toda experiencia religiosa auténticamente vivida promueve la paz'' y que ''el misterio de la Encarnación nos muestra el verdadero rostro de Dios, para quien el poder no significa fuerza y destrucción, sino amor; la justicia no significa venganza, sino misericordia''. De ahí que situara en esa perspectiva el Jubileo extraordinario de la Misericordia, inaugurado excepcionalmente en Bangui durante su viaje apostólico a Kenia, Uganda y República Centroafricana.

''En un país tan golpeado por el hambre, la pobreza y los conflictos, en el que la violencia fratricida de los últimos años ha dejado profundas heridas en las almas, desgarrando la comunidad nacional y generando pobreza material y moral -recordó- la apertura de la Puerta Santa de la Catedral de Bangui pretendía ser un signo de aliento para alzar la mirada, para retomar el camino y para volver a encontrar las razones para el diálogo. Allí donde se ha abusado del nombre de Dios para cometer injusticias, he querido reafirmar, junto con la comunidad musulmana de la República Centroafricana, que ''quien dice que cree en Dios ha de ser también un hombre o una mujer de paz'' , y, por lo tanto, de misericordia, porque nunca se puede matar en nombre de Dios. Sólo una forma ideológica y desviada de religión puede pensar que se hace justicia en nombre del Omnipotente masacrando deliberadamente a personas indefensas, como ocurrió en los sanguinarios atentados terroristas de los últimos meses en África, Europa y Oriente Medio''.

El Papa se detuvo a continuación sobre sus viajes apostólicos a lo largo del año pasado en los que la Misericordia fue el ''hilo conductor'', empezando por la visita a Sarajevo, ciudad profundamente golpeada por la guerra en los Balcanes y capital de un país, Bosnia y Herzegovina, que tiene un significado especial para Europa y para el mundo entero y que ''como encrucijada de culturas, naciones y religiones se está esforzando, con resultados positivos, en construir puentes nuevos, valorar lo que une y ver las diferencias como oportunidades de crecimiento en el respeto de todos''.

Después se refirió al viaje a Bolivia, Ecuador y Paraguay, donde encontró ''a pueblos que no se rinden ante las dificultades, y se enfrentan con valentía, determinación y espíritu de fraternidad a los muchos retos que los afligen, empezando por la pobreza generalizada y las desigualdades sociales''. Mientras que en el viaje a Cuba y a los Estados Unidos de América pudo ''abrazar a dos países que durante mucho tiempo han estado divididos, y que han decidido escribir una nueva página de la historia, emprendiendo un camino de acercamiento y reconciliación''.

En Filadelfia, con ocasión del Encuentro Mundial de las Familias, así como durante el viaje a Sri Lanka y Filipinas, y con el reciente Sínodo de los Obispos, recordó la importancia de la familia, que es la primera y más importante escuela de la misericordia. ''Por desgracia -observó- sabemos cuántos desafíos tiene que afrontar la familia en este tiempo en el que está ''amenazada por el creciente intento, por parte de algunos, de redefinir la institución misma del matrimonio, guiados por el relativismo, la cultura de lo efímero, la falta de apertura a la vida''. Hoy existe un miedo generalizado a la estabilidad que la familia reclama y quienes pagan las consecuencias son sobre todo los más jóvenes, a menudo frágiles y desorientados, y los ancianos que terminan siendo olvidados y abandonados''.

A continuación, el Papa, pidió a los embajadores que reflexionaran con él acerca los últimos de la sociedad, centrándose en ''la grave emergencia migratoria que estamos afrontando, para discernir sus causas, plantear soluciones, y vencer el miedo inevitable que acompaña un fenómeno tan consistente e imponente, que a lo largo del año 2015 ha afectado principalmente a Europa, pero también a diversas regiones de Asia, así como del norte y el centro de América.

''Toda la Biblia -afirmó- nos narra la historia de una humanidad en camino, porque el estar en camino es connatural al hombre. Su historia está hecha de tantas migraciones, a veces como fruto de su conciencia del derecho a una libre elección; otras, impuestas a menudo por las circunstancias externas. Desde el exilio del paraíso terrenal hasta Abrahán, en camino hacia la tierra prometida, desde la narración del Éxodo hasta la deportación en Babilonia, la Sagrada Escritura narra fatigas y sufrimientos, aspiraciones y esperanzas, que son comunes a los de cientos de miles de personas que, también en nuestros días, con la misma determinación de Moisés, se ponen en marcha para llegar a una tierra en la cual que destile ''leche y miel'' , donde poder vivir en libertad y en paz. Y así, también hoy como entonces, oímos el grito de Raquel que llora por sus hijos porque ya no están. Es la voz de los miles de personas que lloran huyendo de guerras espantosas, de persecuciones y de violaciones de los derechos humanos, o de la inestabilidad política o social, que hace imposible la vida en la propia patria. Es el grito de cuantos se ven obligados a huir para evitar las indescriptibles barbaries cometidas contra personas indefensas, como los niños y los discapacitados, o el martirio por el simple hecho de su fe religiosa''.

''También hoy como entonces, escuchamos la voz de Jacob que dice a sus hijos: ''Bajad y comprad allí el grano para nosotros, a fin de que sobrevivamos y no muramos'' Es la voz de los que escapan de la miseria extrema, al no poder alimentar a sus familias ni tener acceso a la atención médica y a la educación, de la degradación, porque no tienen ninguna perspectiva de progreso, o de los cambios climáticos y las condiciones climáticas extremas. Todos saben que el hambre sigue siendo, desgraciadamente, una de las plagas más graves de nuestro mundo, con millones de niños que mueren cada año por su causa. Duele constatar, sin embargo, que a menudo estos emigrantes no entran en los sistemas internacionales de protección en virtud de los acuerdos internacionales''.

''¿Cómo no ver en todo esto el fruto de una ''cultura del descarte'' que pone en peligro a la persona humana, sacrificando a hombres y mujeres a los ídolos del beneficio y del consumismo? Es grave acostumbrarse a estas situaciones de pobreza y necesidad, al drama de tantas personas, y considerarlas como ''normales''... Nos hemos hecho insensibles a cualquier forma de despilfarro, comenzando por el de los alimentos, que es uno de los más vergonzosos, pues son muchas las personas y las familias que sufren hambre y desnutrición''.

En este sentido la Santa Sede espera que el Primer Vértice Humanitario Mundial, convocado por las Naciones Unidas pueda tener éxito en su intento de colocar a la persona humana y su dignidad en el centro de cualquier respuesta humanitaria. ''Se hace necesario un compromiso común que acabe decididamente con la cultura del descarte y de la ofensa a la vida humana, de modo que nadie se sienta descuidado u olvidado, y que no se sacrifiquen más vidas por falta de recursos y, sobre todo, de voluntad política''.

Pero también seguimos escuchando hoy ''la voz de Judas que sugiere vender a su propio hermano . Es la arrogancia de los poderosos que, con fines egoístas o cálculos estratégicos y políticos, instrumentalizan a los débiles y los reducen a objetos. Allí donde una migración regular es imposible, los emigrantes se ven obligados a dirigirse, ordinariamente, a quienes practican la trata o el contrabando de seres humanos, a pesar de que son, en gran parte, conscientes del peligro que corren de perder durante la travesía sus bienes, su dignidad e, incluso, la propia vida. En este sentido, renuevo una vez más el llamado a detener el tráfico de personas, que convierte a los seres humanos en mercancía, especialmente a los más débiles e indefensos. Permanecerán siempre indelebles en nuestra mente y en nuestro corazón las imágenes de los niños ahogados en el mar, víctimas de la falta de escrúpulos de los hombres y de la inclemencia de la naturaleza. Quien logra sobrevivir y llegar a un país que lo acoge, lleva permanentemente las profundas cicatrices provocadas por esas experiencias, además de las producidas por los horrores que acompañan siempre a las guerras y a las violencias''.

''Igual que en aquel tiempo, también hoy se oye repetir al Ángel: ''Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise'' . Es la voz que escuchan muchos de los emigrantes que jamás habrían dejado su propia patria si no se hubieran visto obligados a ello. Se cuentan entre ellos la multitud de cristianos que, cada vez más en masa, han tenido que abandonar durante los últimos años su propia tierra, en la que han vivido incluso desde los orígenes del cristianismo. Por último, también hoy escuchamos la voz del salmista que dice: ''Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sion''. Es el llanto de quienes regresarían de buena gana a sus propios países si encontraran adecuadas condiciones de seguridad y de subsistencia. También en este caso, pienso en los cristianos del Medio Oriente, deseosos de contribuir, como ciudadanos a pleno título, al bienestar espiritual y material de sus respectivas naciones.

''Gran parte de las causas que provocan la emigración se podían haber ya afrontado desde hace tiempo -advirtió el Pontífice- Así, se podría haber evitado o, al menos, mitigado sus consecuencias más crueles. Todavía ahora, y antes de que sea demasiado tarde, se puede hacer mucho para detener las tragedias y construir la paz. Para ello, habría que poner en discusión costumbres y prácticas consolidadas, empezando por los problemas relacionados con el comercio de armas, el abastecimiento de materias primas y de energía, la inversión, la política financiera y de ayuda al desarrollo, hasta la grave plaga de la corrupción. Somos conscientes de que, con relación al tema de la emigración, se necesitan establecer planes a medio y largo plazo que no se queden en la simple respuesta a una emergencia. Deben servir, por una parte, para ayudar realmente a la integración de los emigrantes en los países de acogida y, al mismo tiempo, favorecer el desarrollo de los países de proveniencia, con políticas solidarias, que no sometan las ayudas a estrategias y prácticas ideológicas ajenas o contrarias a las culturas de los pueblos a las que van dirigidas''.

El Papa sin olvidar la referencia a otras situaciones dramáticas, como la creada en la frontera entre México y los Estados Unidos de América, a la que se acercará el próximo mes cuando visite Ciudad Juárez, dedicó una especial reflexión a Europa. ''En efecto -dijo- durante el último año se ha visto afectada por un flujo masivo de prófugos, muchos de los cuales han encontrado la muerte en el tentativo de alcanzarla, que no tiene precedentes en la historia reciente, ni siquiera al final de la Segunda Guerra Mundial. Muchos emigrantes procedentes de Asía y África, ven a Europa como un referente por sus principios, como la igualdad ante la ley, y por los valores inscritos en la naturaleza misma de todo hombre, como la inviolabilidad de la dignidad y la igualdad de toda persona, el amor al prójimo sin distinción de origen y pertenencia, la libertad de conciencia y la solidaridad con sus semejantes''.

''Sin embargo, los desembarcos masivos en las costas del Viejo Continente parece que ponen en dificultad al sistema de acogida construido laboriosamente sobre las cenizas del segunda conflicto mundial, que sigue siendo un faro de humanidad al cual referirse. Ante la magnitud de los flujos y sus inevitables problemas asociados han surgido muchos interrogantes acerca de las posibilidades reales de acogida y adaptación de las personas, sobre el cambio en la estructura cultural y social de los países de acogida, así como sobre un nuevo diseño de algunos equilibrios geopolíticos regionales. Son igualmente relevantes los temores sobre la seguridad, exasperados sobremanera por la amenaza desbordante del terrorismo internacional. La actual ola migratoria parece minar la base del ''espíritu humanista'' que desde siempre Europa ha amado y defendido. Sin embargo, no podemos consentir que pierdan los valores y los principios de humanidad, de respeto por la dignidad de toda persona, de subsidiariedad y solidaridad recíproca, a pesar de que puedan ser, en ciertos momentos de la historia, una carga difícil de soportar. Deseo, por tanto, reiterar mi convicción de que Europa, inspirándose en su gran patrimonio cultural y religioso, tiene los instrumentos necesarios para defender la centralidad de la persona humana y encontrar un justo equilibrio entre el deber moral de tutelar los derechos de sus ciudadanos, por una parte, y, por otra, el de garantizar la asistencia y la acogida de los emigrantes''.

Al mismo tiempo, Francisco expresó su gratitud por todas las iniciativas que se han adoptado para facilitar una acogida digna de las personas como del Fondo Migrantes y Refugiados del Banco de Desarrollo del Consejo de Europa, así como por el compromiso de aquellos países que han mostrado una generosa disponibilidad a la ayuda. ''Me refiero sobre todo -señaló- a las Naciones vecinas a Siria, que han respondido inmediatamente con la asistenta y la acogida, especialmente el Líbano, donde los refugiados constituyen una cuarta parte de la población total, y Jordania, que no ha cerrado sus fronteras a pesar de que alberga a cientos de miles de refugiados. Del mismo modo, no hay que olvidar los esfuerzos de otros países que se encuentran en la primera línea, especialmente Turquía y Grecia. Deseo expresar un agradecimiento especial a Italia, cuyo firme compromiso ha salvado muchas vidas en el Mediterráneo y que, incluso en su territorio, se ocupa de un ingente número de refugiados. Espero que el tradicional sentido de hospitalidad y solidaridad que caracteriza al pueblo italiano no se debilite ante las inevitables dificultades del momento, sino que, a la luz de su tradición milenaria, sea capaz de acoger e integrar la aportación social, económica y cultural que los emigrantes pueden ofrecer''.

''Es importante que no se deje solas a las naciones que se encuentran en primera línea haciendo frente a la emergencia actual, y es igualmente indispensable que se inicie un diálogo franco y respetuoso entre todos los países implicados en el problema –de origen, tránsito o recepción– para que, con mayor audacia creativa, se busquen soluciones nuevas y sostenibles. En la coyuntura actual, en efecto, los Estados no pueden pretender buscar por su cuenta dichas soluciones, ya que las consecuencias de las opciones de cada uno repercuten inevitablemente sobre toda la Comunidad internacional. Se sabe que las migraciones constituirán un elemento determinante del futuro del mundo, mucho más de lo que ha sido hasta ahora, y de que las respuestas sólo vendrán como fruto de un trabajo común, que respete la dignidad humana y los derechos de las personas. La Agenda para el Desarrollo, que las Naciones Unidas ha adoptado en septiembre pasado para los próximos 15 años, aborda muchos de los problemas que llevan a la emigración, al igual que otros documentos de la Comunidad internacional sobre la gestión de la problemática migratoria, sólo responderán a las expectativas si saben colocar a la persona en el centro de las decisiones políticas, a todos los niveles, y ven a la humanidad como una sola familia y a los hombres como hermanos, respetando las reciprocas diferencias y las convicciones de conciencia''.

Para afrontar el tema de la emigración es importante ''que se preste atención a sus implicaciones culturales, empezando por las que están relacionadas con la propia confesión religiosa. El extremismo y el fundamentalismo se ven favorecidos, no sólo por una instrumentalización de la religión en función del poder, sino también por la falta de ideales y la pérdida de la identidad, incluso religiosa, que caracteriza dramáticamente al así llamado Occidente. De este vacío nace el miedo que empuja a ver al otro como un peligro y un enemigo, a encerrarse en sí mismo, enrocándose en sus planteamientos preconcebidos. El fenómeno migratorio, por tanto, plantea un importante desafío cultural, que no se puede dejar sin responder. La acogida puede ser una ocasión propicia para una nueva comprensión y apertura de mente, tanto para el que es acogido, y tiene el deber de respetar los valores, las tradiciones y las leyes de la comunidad que lo acoge, como para esta última, que está llamada a apreciar lo que cada emigrante puede aportar en beneficio de toda la comunidad. En este contexto, la Santa Sede renueva su compromiso en el campo ecuménico e interreligioso para establecer un diálogo sincero y leal que, valorando las peculiaridades y la identidad de cada uno, favorezca una convivencia armónica de todos los miembros de la sociedad''.

No dejó de mencionar el Papa los importantes acuerdos internacionales de 2015 que son un buen augurio para el futuro. En primer lugar,el llamado Acuerdo sobre el programa nuclear iraní y el acuerdo sobre el clima en la Conferencia de París ''que representa un logro significativo para toda la Comunidad internacional y que pone de manifiesto una fuerte conciencia colectiva acerca de la grave responsabilidad que todos, individuos y naciones, tenemos en la protección de la creación, y en la promoción de una ''cultura del cuidado que impregne toda la sociedad. Ahora es vital que los compromisos asumidos no sólo representen un buen propósito, sino que todos los Estados sientan la obligación real de poner en marcha las acciones necesarias para salvaguardar nuestra amada Tierra, para bien de toda la humanidad, especialmente de las generaciones futuras.

Asimismo subrayó que el año que acaba de comenzar se presenta lleno de desafíos y ya han aparecido en el horizonte muchas tensiones, como los graves contrastes que han surgido en la región del Golfo Pérsico, así como al preocupante ensayo militar realizado en la península coreana, y manifestó el deseo de que ''los antagonismos abran paso a la voz de la paz y de la buena voluntad en la búsqueda de acuerdos. En esa perspectiva -añadió- veo con agrado que no faltan gestos significativos y especialmente ilusionantes. Me refiero en particular al clima pacífico de convivencia en el que se han realizado las recientes elecciones en la República Centroafricana y que representa un signo positivo de la voluntad de proseguir el camino emprendido hacia una plena reconciliación nacional. Pienso, además, en las nuevas iniciativas que se han puesto en marcha en Chipre, para resolver una división que dura ya mucho tiempo, y a los esfuerzos del pueblo colombiano para superar los conflictos del pasado y lograr la tan ansiada paz. Todos miramos con esperanza los pasos importantes que la Comunidad internacional ha emprendido para encontrar una solución política y diplomática a la crisis en Siria, que ponga fin a un sufrimiento de la población que dura ya demasiado tiempo. Del mismo modo, llegan señales positivas de Libia, que permiten confiar en un renovado compromiso para erradicar la violencia y restaurar la unidad del país. Por otro lado, cada vez es más claro que sólo la acción política conjunta y acordada ayudará a contener la propagación del extremismo y del fundamentalismo, con sus implicaciones de carácter terrorista, que producen tantas víctimas en Siria y Libia, así como en otros países, como Irak y Yemen''.

''Espero que este Año Santo de la Misericordia sea también una ocasión para el diálogo y la reconciliación que ayude a la construcción del bien común en Burundi, la República Democrática del Congo y Sudán del Sur. Que sea, sobre todo, un momento propicio para poner definitivamente fin al conflicto en las regiones orientales de Ucrania. Es fundamental el apoyo que, desde muchos puntos de vista, la comunidad internacional, los estados y las organizaciones humanitarias pueden ofrecer al país para que supere la crisis actual. El reto principal que nos espera es, sin embargo, el de vencer la indiferencia para construir juntos la paz, que es un bien que hay perseguir siempre. Por desgracia, entre las muchas partes de nuestro querido mundo que la anhelan ardientemente está la Tierra que Dios ha preferido y elegido para mostrar a todos el rostro de su misericordia. Mi esperanza es que en este nuevo año se cierren las profundas heridas que dividen a israelíes y palestinos y se consiga la convivencia pacífica de dos pueblos que, en lo profundo de sus corazones –estoy seguro–, no desean otra cosa que la paz''.

El Papa concluyó su discurso reiterando que en ámbito diplomático la Santa Sede ''no dejará nunca de trabajar para que la voz de la paz llegue hasta los extremos de la tierra'' y renovó la plena disponibilidad de la Secretaría de Estado para colaborar con los embajadores en el fomento de un diálogo constante entre la Sede Apostólica y los países que representan, para el bien de toda la Comunidad internacional, ''con la certeza interior de que este año jubilar será una buena oportunidad para vencer, con el calor de la misericordia, don precioso de Dios que transforma el miedo en amor y nos hace artífices de paz, la fría indiferencia de tantos corazones. Con estos sentimientos -concluyó- renuevo a cada uno de ustedes, a sus familias, a sus países, mis más fervientes deseos de un año lleno de bendiciones''.

Los Estados que tienen actualmente relaciones diplomáticas con la Santa Sede son 180. a los que hay que añadir la Unión Europea, la Soberana Orden Militar de Malta así como la Misión Permanente del Estado de Palestina. Por lo que se refiere a las Organizaciones Internacionales la Santa Sede pasó a ser Observador en la Comunidad del Cariube (CARICOM) el pasado 4 de junio.


Las Cancillerías de embajada con sede en Roma, incluidas las de la Unión Europea y de la Soberana Orden Militar de Malta son 86; en el último año se han sumado las embajadas de Belice, de Burkina Faso y de Guinea Ecuatorial. También tienen sede en Roma la Misión del Estado de Palestina y las Oficinas de la Liga de los Estados Árabes, de la Organización Internacional para las Migraciones y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Bautizos en la Capilla Sixtina: Dejad a vuestros hijos en herencia la fe


Ciudad del Vaticano, 10 de enero de 2016 (Vis).- ''Dejad en herencia la fe'', han sido las palabras que el Papa ha dirigido esta mañana en la Capilla Sixtina a los padres y padrinos de los 26 niños ( 13 niños y 13 niñas) que ha bautizado en el curso de la Santa Misa celebrada en la Solemnidad del Bautismo de Nuestro Señor.

En su breve homilía el Santo Padre explicó a los presentes que María y José llevaron a Jesús al Templo cuarenta días después de su nacimiento para presentarlo a Dios, al igual que hoy los padres han llevado a sus hijos a recibir el Bautismo, a recibir la fe, como manifestaron respondiendo a la pregunta que se hace al inicio del rito. ''Así- dijo- la fe se transmite de una generación a otra, como una cadena en el curso del tiempo. Estos niños, estas niñas, pasados los años, ocuparán vuestro lugar con otro hijo -vuestros nietos- y pedirán lo mismo: la fe. La fe que da el Bautismo, la fe que el Espíritu Santo lleva hoy al corazón, al alma, a la vida de estos hijos vuestros''.

''Habéis pedido la fe- continuó- La Iglesia, cuando os entregue la vela encendida, os pedirá que guardéis la fe en estos niños. Y al final, no os olvidéis de que la herencia más grande que podréis dejar a vuestros hijos es la fe. Prestad atención para que no se pierda, para que crezca y dejadla en herencia. Esto es lo que hoy os deseo, en este día feliz: que seáis capaces de hacer crecer la fe en estos niños y que la herencia más grande que reciban de vosotros sea la fe''.

Al final, el Papa recordó que cuando los niños lloran porque tienen hambre hay que alimentarlos e invitó a las madres presentes en la Capilla Sixtina a darles de comer, allí, con absoluta libertad.



Ángelus: La importancia de festejar el día de nuestro bautismo


Ciudad del Vaticano, 10 enero 2016 (VIS).-Una vez finalizada la celebración eucarística en la Capilla Sixtina, el Santo Padre se asomó a la ventana de su estudio, en el Palacio Apostólico Vaticano, para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. Antes de la oración mariana, el Pontífice pidió a todos los presentes que rezasen por los 26 niños y niñas que acababa de bautizar y habló de cómo el Evangelio del día ''nos presenta a Jesús, en las aguas del río Jordán, al centro de una maravillosa revelación divina''. Mencionó las palabras del apóstol Lucas: ''Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se abrió el cielo y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección''.

''En este evento, testificado por los cuatro Evangelios, -continuó- tuvo lugar el pasaje del bautismo de Juan Bautista, basado en el símbolo del agua, al Bautismo de Jesús ''en el Espíritu Santo y en el fuego''. De hecho, el Espíritu Santo en el Bautismo cristiano es el artífice principal: es Él quien quema y destruye el pecado original, restituyendo al bautizado la belleza de la gracia divina; es Él quien nos libera del dominio de las tinieblas, es decir, del pecado y nos traslada al reino de la luz, es decir, del amor, de la verdad y de la paz. Esto es el reino de la luz''.

Francisco explicó que ''el Espíritu Santo, recibido por primera vez el día de nuestro Bautismo, nos abre el corazón a la Verdad, a toda la Verdad. El Espíritu empuja nuestra vida hacia el camino laborioso pero alegre de la caridad y de la solidaridad hacia nuestros hermanos. El Espíritu nos da la ternura del perdón divino y nos invade con la fuerza invencible de la misericordia del Padre. No olvidemos que el Espíritu Santo es una presencia viva y vivificante en quien lo recibe, reza con nosotros y nos llena de alegría espiritual''.

Asimismo invitó a todos a agradecer este don recibido y a buscar la fecha de bautismo porque ''es muy importante conocerla -dijo-. Es una fecha para festejar: es la fecha de nuestro renacimiento como hijos de Dios. Por esto, tarea para casa para esta semana: Ir a buscar la fecha de mi bautismo. Festejar ese día significa reafirmar nuestra adhesión a Jesús, con el compromiso de vivir como cristianos, miembros de la Iglesia y de una humanidad nueva, en la cual todos somos hermanos''.


Después de rezar el Ángelus, Francisco mandó una especial bendición ''a todos los niños que han sido bautizados recientemente, también a los jóvenes y adultos que han recibido desde hace poco los Sacramentos del inicio cristiano o que se están preparando. ¡La gracia de Cristo los acompañe siempre!''.

Celebraciones presididas por el Papa: Enero – Febrero 2016


Ciudad del Vaticano, 11 enero 2016 (VIS).- La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice ha hecho público el calendario de las celebraciones que presidirá el Santo Padre durante los meses de enero y febrero:

ENERO

-25, sábado: Solemnidad de la Conversión de San Pablo. A las 17.30 horas, en la basílica de San Pablo Extramuros, celebración de las Vísperas.

FEBRERO

-2, martes: Fiesta de la Presentación del Señor y XX Jornada Mundial de la Vida Consagrada. A las 17.30 horas, en la basílica de San Pedro, Santa Misa, Jubileo y clausura del año de la Vida Consagrada.

-10, Miércoles de Cenizas: A las 17 horas Santa Misa en la Basílica Vaticana, bendición e imposición de las cenizas. Envío de misioneros de la Misericordia.

-12, viernes: Viaje apostólico a México. (12-18)


-22, lunes: Solemnidad de la Cátedra de San Pedro. A las 10.30, en la basílica de San Pedro, Jubileo de la curia romana.

Audiencias


Ciudad del Vaticano, 9 de enero de 2016 (Vis).-El Santo Padre ha recibido en audiencia:

-Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos

-Cardenal Ritardo Ezzati Andrello, arzobispo de Santiago de Chile (Chile), Presidente della Conferenza Episcopal con Mons. Alejandro Goić Karmelić,obispo de Rancagua, y  Vicepresidente del mismo organismo.

-Padre Adolfo Nicolás Pachón, Prepósito General de la Compañía de Jesús (Gesuiti), con el Padre Mauro Jöhri, Ministro General de la Orden Franciscana de los Frailes Menores Capuchinos, Presidente de la Unión de los Superiores Generales (U.S.G.)


-Nicola Zingaretti, Presidente de la Región Lacio (Italia)

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 9 de enero de 2016 (Vis).-El Santo Padre nombró al reverendo Antonio Augusto de Oliveira Azevedo obispo auxiliar de Oporto (superficie 3.010, población 2.106.000, católicos 1.906.000, sacerdotes 423, religiosos 268, religiosas 624, diáconos permanentes 82) en Portugal. El obispo electo nació en 1962 en Sao Pedro de Avioso (Portugal) y fue ordenado sacerdote en 1986.En su ministerio pastoral ha sido entre otros vicario parroquial, capellán militar, párroco y administrador parroquial en Portugal. Después de sus estudios en la Universidad Gregoriana de Roma ha sido prefecto y miembro del equipo formativo del Seminario Mayor de Nuestra Señora de la Concepción y capellán de la Universidad Católica de Oporto. Desde 2012 es rector del mismo seminario , profesor de Teología en la Universidad Católica de Oporto, juez del Tribunal Eclesiástico y secretario del Consejo Presbiterial.

viernes, 8 de enero de 2016

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 8 de enero 2016 (VIS).-El Santo Padre ha nombrado:

-Revdo.Juan Carlos Elizalde Espinal como obispos de Vitoria (superficie 350, población 329.900, católicos 298.000, sacerdotes 291, religiosos y religiosas 738, diáconos permanentes 5) en España. El obispo electo nació en Mezkiritz, España, en 1960 y fue ordenado sacerdote en 1987. Es Licenciado en Teología Espiritual por la Pontificia Universidad de Comillas (Madrid). En su ministerio pastoral ha sido entre otros, capellán de la Universidad Politécnica de Madrid, director de residencias universitarias diocesanas, párroco, responsable de la Pastoral de la Universidad Pública de Navarra, vicario episcopal, profesor de Homilética, y canónico-prior de la Real Colegiata de Roncesvalles. Sucede al obispo Miguel José Asurmendi Aramendía S.D.B, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.


-Cardenal Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid (España), como miembro de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA).

jueves, 7 de enero de 2016

Solemnidad de la Epifanía del Señor: Sigamos la luz que Dios nos da


Ciudad del Vaticano, 6 enero 2015 (VIS).- ''Los Magos representan a los hombres de cualquier parte del mundo que son acogidos en la casa de Dios, delante de Jesús ya no hay distinción de raza, lengua o cultura''. Son las palabras del Santo Padre esta mañana en la homilía de la Santa Misa, en la solemnidad de la Epifanía, en la Basílica Vaticana. Publicamos a continuación el texto completo que el Papa ha pronunciado tras la lectura del Santo Evangelio y el anuncio del día de Pascua que este año se celebra el 27 de marzo.

''Las palabras que el profeta Isaías dirige a la ciudad santa de Jerusalén nos invitan a levantarnos, a salir; a salir de nuestras clausuras, a salir de nosotros mismos, y a reconocer el esplendor de la luz que ilumina nuestras vidas: ''¡Levántate y resplandece, porque llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!''. ''Tu luz'' es la gloria del Señor. La Iglesia no puede pretender brillar con luz propia, no puede. San Ambrosio nos lo recuerda con una hermosa expresión, aplicando a la Iglesia la imagen de la luna: ''La Iglesia es verdaderamente como la luna: no brilla con luz propia, sino con la luz de Cristo. Recibe su esplendor del Sol de justicia, para poder decir luego: ''Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí''. Cristo es la luz verdadera que brilla; y, en la medida en que la Iglesia está unida a él, en la medida en que se deja iluminar por él, ilumina también la vida de las personas y de los pueblos. Por eso, los santos Padres veían a la Iglesia como el ''mysterium lunae''.

Necesitamos de esta luz que viene de lo alto para responder con coherencia a la vocación que hemos recibido. Anunciar el Evangelio de Cristo no es una opción más entre otras posibles, ni tampoco una profesión. Para la Iglesia, ser misionera no significa hacer proselitismo; para la Iglesia, ser misionera equivale a manifestar su propia naturaleza: dejarse iluminar por Dios y reflejar su luz. Este es su servicio. No hay otro camino. La misión es su vocación: hacer resplandecer la luz de Cristo es su servicio. Muchas personas esperan de nosotros este compromiso misionero, porque necesitan a Cristo, necesitan conocer el rostro del Padre.

Los Magos, que aparecen en el Evangelio de Mateo, son una prueba viva de que las semillas de verdad están presentes en todas partes, porque son un don del Creador que llama a todos para que lo reconozcan como Padre bueno y fiel. Los Magos representan a los hombres de cualquier parte del mundo que son acogidos en la casa de Dios. Delante de Jesús ya no hay distinción de raza, lengua y cultura: en ese Niño, toda la humanidad encuentra su unidad. Y la Iglesia tiene la tarea de que se reconozca y venga a la luz con más claridad el deseo de Dios que anida en cada uno. Este es el servicio de la Iglesia, con la luz que ella refleja: hacer emerger el deseo de Dios que cada uno lleva en si. Como los Magos, también hoy muchas personas viven con el ''corazón inquieto'', haciéndose preguntas que no encuentran respuestas seguras, es la inquietud del Espíritu Santo que se mueve en los corazones. También ellos están en busca de la estrella que muestre el camino hacia Belén.

¡Cuántas estrellas hay en el cielo! Y, sin embargo, los Magos han seguido una distinta, nueva, mucho más brillante para ellos. Durante mucho tiempo, habían escrutado el gran libro del cielo buscando una respuesta a sus preguntas - tenían el corazón inquieto - y, al final, la luz apareció. Aquella estrella los cambió. Les hizo olvidar los intereses cotidianos, y se pusieron de prisa en camino. Prestaron atención a la voz que dentro de ellos los empujaba a seguir aquella luz - y la voz del Espíritu Santo, que obra en todas las personas -; y ella los guió hasta que en una pobre casa de Belén encontraron al Rey de los Judíos.


Todo esto encierra una enseñanza para nosotros. Hoy será bueno que nos repitamos la pregunta de los Magos: ''¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo''. Nos sentimos urgidos, sobre todo en un momento como el actual, a escrutar los signos que Dios nos ofrece, sabiendo que debemos esforzarnos para descifrarlos y comprender así su voluntad. Estamos llamados a ir a Belén para encontrar al Niño y a su Madre. Sigamos la luz que Dios nos da - pequeñita…; el himno del breviario poéticamente nos dice que los Magos ''lumen requirunt lumine'': aquella pequeña luz -,. la luz que proviene del rostro de Cristo, lleno de misericordia y fidelidad. Y, una vez que estemos ante él, adorémoslo con todo el corazón, y ofrezcámosle nuestros dones: nuestra libertad, nuestra inteligencia, nuestro amor. La verdadera sabiduría se esconde en el rostro de este Niño. Y es aquí, en la sencillez de Belén, donde encuentra su síntesis la vida de la Iglesia. Aquí está la fuente de esa luz que atrae a sí a todas las personas en el mundo y guía a los pueblos por el camino de la paz''.

Ángelus: La estrella es el Evangelio, y siguiéndola llegamos a Jesús


Ciudad del Vaticano, 6 enero 2015 (VIS).- A medio día y tras la celebración de la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, en la Solemnidad de la Epifanía del Señor, el Papa Francisco se asomó a la ventana de su estudio en el palacio apostólico para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro.

''En el Evangelio de hoy -ha dicho- el relato de los Magos, llegados desde Oriente a Belén para adorar al Mesías, confiere a la fiesta de la Epifanía un alcance de universalidad. Y éste es el alcance de la Iglesia, que desea que todos los pueblos de la tierra puedan encontrar a Jesús, y experimentar su amor misericordioso. Es éste el deseo de la Iglesia: encontrar la misericordia de Jesús, su amor. Cristo acaba de nacer, aún no sabe hablar y todas las gentes - representadas por los Magos - ya pueden encontrarlo, reconocerlo, adorarlo. Dicen los Magos: ''Vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo''.

''Estos Magos eran hombres prestigiosos, de regiones lejanas y culturas diversas, y se habían encaminado hacia la tierra de Israel para adorar al rey que había nacido. Desde siempre la Iglesia ha visto en ellos la imagen de la entera humanidad, y con la celebración de hoy, de la fiesta de la Epifanía casi quiere guiar respetuosamente a todo hombre y a toda mujer de este mundo hacia el Niño que ha nacido por la salvación de todos. En la noche de Navidad Jesús se ha manifestado a los pastores, hombres humildes y despreciados, algunos bandidos, dicen; fueron ellos los primeros que llevaron un poco de calor en aquella fría gruta de Belén. Ahora llegan los Magos de tierras lejanas, también ellos atraídos misteriosamente por aquel Niño. Los pastores y los Magos son muy diversos entre sí; pero una cosa los une: el cielo''.

''Los pastores y los Magos nos enseñan que para encontrar a Jesús es necesario saber levantar la mirada hacia el cielo, no estar replegados sobre sí mismos, en el propio egoísmo, sino tener el corazón y la mente abiertos al horizonte de Dios, que siempre nos sorprende, saber acoger sus mensajes y responder con prontitud y generosidad -ha continuado-. Los Magos, dice el Evangelio, al ver ''la estrella se llenaron de alegría''. También para nosotros hay una gran consolación al ver la estrella, o sea en el sentirnos guiados y no abandonados a nuestro destino. Y la estrella es el Evangelio, la Palabra del Señor, como dice el Salmo: ''Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz en mi camino''. Esta luz nos guía hacia Cristo. ¡Sin la escucha del Evangelio, no es posible encontrarlo!''.


''En efecto -ha añadido-, los Magos, siguiendo la estrella llegaron al lugar donde se encontraba Jesús. Y allí ''encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje''. La experiencia de los Magos nos exhorta a no contentarnos con la mediocridad, a no ''vivir al día'', sino a buscar el sentido de las cosas, a escrutar con pasión el gran misterio de la vida. Y nos enseña a no escandalizarnos de la pequeñez y de la pobreza, sino a reconocer la majestad en la humildad, y saber arrodillarnos frente a ella. Que la Virgen María, que acogió a los Magos en Belén -ha finalizado- nos ayude a levantar la mirada de nosotros mismos, a dejarnos guiar por la estrella del Evangelio para encontrar a Jesús, y a saber abajarnos para adorarlo. Así podremos llevar a los demás un rayo de su luz, y compartir con ellos la alegría del camino''.

Los hermanos cristianos de Oriente en el corazón del Papa


Ciudad del Vaticano, 6 enero 2015 (VIS).- Después del rezo de la oración mariana y de los habituales saludos a los numerosos fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, Francisco manifestó su ''cercanía espiritual'' a los hermanos cristianos de Oriente, ''muchos de los cuales celebran mañana el Nacimiento del Señor. A ellos llegue nuestro deseo de paz y de bien''.


''El Papa también recordó que hoy se celebra la ''Jornada Mundial de la Infancia Misionera''. ''Es la fiesta de los niños -dijo-, que con sus oraciones y sus sacrificios, ayudan a sus coetáneos más necesitados haciéndose misioneros y testigos de fraternidad y de solidaridad''. Al finalizar deseó una buena fiesta a todos.

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 7 enero 2016 (VIS).- El Santo Padre erigió el exarcado apostólico para los fieles Siro-católicos residentes en Canadá, con territorio desmembrado de la eparquía Our Lady of Deliverance of Newark de los Siro católicos en Estados Unidos de América, con sede en Montreal (Canadá), y nombró primer exarca apostólico al reverendo Antoine Nassif. El obispo electo nació en Beirut (Líbano) en 1969 y fue ordenado sacerdote en 1992. Durante su ministerio pastoral ha sido, entre otros, director de la escuela de Charfet, vice párroco de varias parroquias y rector de seminario.

El miércoles 6 de enero:

-Ha nombrado al obispo Luiz Gonzaga Fechio, hasta ahora auxiliar de Belo Horizonte (Brasil), como obispo de Amparo (superficie 2.084, población 381.500, católicos 314.000, sacerdotes 53, religiosos 123, diáconos permanentes 1) en Brasil.


-Ha nombrado al obispo Juarez Sousa da Silva, hasta ahora obispo de Oieras, como obispo de coadjuntor de Parnaíba (superficie 20.839, población 623.000, católicos 514.000, sacerdotes 48, religiosos 69) en Brasil.

martes, 5 de enero de 2016

Sobre la visita del Santo Padre al santuario de Greccio


Ciudad del Vaticano, 5 enero 2016 (VIS).- Padre Ciro Benedettini C.P., subdirector de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, informó ayer por la tarde sobre la visita del Santo Padre al santuario franciscano de Greccio (Italia).

A última hora de la mañana, el Papa Francisco se desplazó en automóvil a Rieti para visitar de forma privada al obispo Doménico Pompili. Más tarde, los dos se dirigieron al santuario de Greccio donde encontraron a un grupo de jóvenes participantes en el encuentro de la diócesis ''Jóvenes Greccio 2016''.

Al llegar al santuario, Francisco fue recibido por los frailes franciscanos y allí, ante el fresco que representa el primer pesebre realizado en Greccio por San Francisco de Asís, permaneció unos momentos en oración.


Antes de volver a Roma, saludó a la comunidad franciscana del santuario.

Aviso


Ciudad del Vaticano, 5 enero 2016 (VIS).- Mañana, solemnidad de la Epifanía del Señor, fiesta en el Vaticano, no habrá servicio. La transmisión se reanudará el jueves 7 de enero.

lunes, 4 de enero de 2016

Ángelus: Abrir las puertas de nuestro corazón a la Palabra de Jesús


Ciudad del Vaticano, 3 enero 2016 (VIS).- En el primer domingo del año y el segundo después de Navidad, Francisco se asomó a la ventana de su estudio en el palacio apostólico a medio día para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. ''El Verbo, o sea la Palabra creadora de Dios, se hizo carne y habitó entre nosotros -dijo hablando del prólogo del Evangelio de san Juan-. Esa Palabra, que reside en el cielo, es decir en la dimensión de Dios -continuó-, ha venido a la tierra a fin de que nosotros la escucháramos y pudiéramos conocer y tocar con las manos el amor del Padre. El Verbo de Dios es su mismo Hijo Unigénito, hecho hombre, lleno de amor y de fidelidad, es el mismo Jesús''.

El Papa explicó que el Evangelista ''no esconde el carácter dramático de la Encarnación del Hijo de Dios, subrayando que al don de amor de Dios se contrapone la no acogida por parte de los hombres. La Palabra es la luz, y sin embargo los hombres han preferido las tinieblas; la Palabra vino entre los suyos, pero ellos no la han acogido. Le han cerrado la puerta en la cara al Hijo de Dios. Es el misterio del mal que asecha también nuestra vida y que requiere por nuestra parte vigilancia y atención para que no prevalezca. El Libro del Génesis dice una bella frase que nos hace comprender esto: dice que el mal está agazapado a la puerta. Ay de nosotros si lo dejamos entrar; sería él entonces el que cerraría nuestra puerta a quien quiera. En cambio, estamos llamados a abrir de par en par la puerta de nuestro corazón a la Palabra de Dios, a Jesús, para llegar a ser así sus hijos''.


Con estas palabras recordó que una vez más la Iglesia propone esta invitación que acoge la Palabra de salvación, este misterio de la luz. ''Si acogemos a Jesús, creceremos en el conocimiento y en el amor del Señor y aprenderemos a ser misericordiosos como Él -dijo-. Especialmente en este Año Santo de la Misericordia, hagamos de modo que el Evangelio sea cada vez más carne en nuestra vida. Acercarse al Evangelio, meditarlo y encarnarlo en la vida cotidiana es la mejor manera para conocer a Jesús y llevarlo a los demás. Ésta es la vocación y la alegría de todo bautizado: indicar y donar a los demás a Jesús; pero para hacer esto debemos conocerlo y tenerlo dentro de nosotros, como Señor de nuestra vida. Y Él nos defiende del mal, del diablo, que siempre está agazapado ante nuestra puerta, ante nuestro corazón, y quiere entrar. Antes de finalizar, animó a todos a encomendarse a María que es ''precisamente en el pesebre donde contemplamos en estos días su dulce imagen de Madre de Jesús y Madre nuestra''.

En los momentos alegres o tristes, confiemos en el Señor


Ciudad del Vaticano, 3 enero 2016 (VIS).- Al finalizar el rezo mariano, el Papa saludó a los peregrinos presentes y renovó a todos su deseo de paz y de bien en el Señor. ''¡En los momentos alegres y en aquellos tristes -añadió-, confiemos en Él, que es nuestra misericordia y nuestra esperanza!.


Recordó también el compromiso que asumimos el primer día del año, Jornada de la Paz: Vence la indiferencia y conquista la paz. ''Con la gracia de Dios -dijo-, podremos ponerlo en práctica'' y mencionó asimismo el consejo que muchas veces nos ha dado de llevar un pequeño Evangelio en el bolsillo y leer todos los días un párrafo ''para conocer mejor a Jesús, para abrir nuestro corazón a Jesús, y así podemos hacerlo conocer mejor a los demás''. 

Francisco abre la Puerta Santa de Santa María la Mayor


Ciudad del Vaticano, 2 enero 2016 (VIS).- El viernes por la tarde, a las 17.00 horas, El Papa Francisco se desplazó a la Basílica de Santa María la Mayor donde abrió la Puerta Santa tras celebrar la Santa Misa.

Publicamos a continuación la homilía pronunciada por el Santo Padre.

''Con este saludo nos dirigimos a la Virgen María en la Basílica romana dedicada a ella con el título de Madre de Dios. Es el comienzo de un antiguo himno, que cantaremos al final de esta santa Eucaristía, de autor desconocido y que ha llegado hasta nosotros como una oración que brota espontáneamente del corazón de los creyentes: ''Dios te salve, Madre de misericordia, Madre de Dios y Madre del perdón, Madre de la esperanza y Madre de la gracia, Madre llena de santa alegría''. En estas pocas palabras se sintetiza la fe de generaciones de personas que, con sus ojos fijos en el icono de la Virgen, piden su intercesión y su consuelo.

Hoy más que nunca resulta muy apropiado que invoquemos a la Virgen María, sobre todo como Madre de la Misericordia. La Puerta Santa que hemos abierto es de hecho una puerta de la Misericordia. Quien atraviesa ese umbral está llamado a sumergirse en el amor misericordioso del Padre, con plena confianza y sin miedo alguno; y puede recomenzar desde esta Basílica con la certeza de que tendrá a su lado la compañía de María. Ella es Madre de la misericordia, porque ha engendrado en su seno el Rostro mismo de la misericordia divina, Jesús, el Emmanuel, el Esperado de todos los pueblos, el ''Príncipe de la Paz''. El Hijo de Dios, que se hizo carne para nuestra salvación, nos ha dado a su Madre, que se hace peregrina con nosotros para no dejarnos nunca solos en el camino de nuestra vida, sobre todo en los momentos de incertidumbre y de dolor.

María es Madre de Dios que perdona, que da el perdón, y por eso podemos decir que es Madre del perdón. Esta palabra -''perdón''- tan poco comprendida por la mentalidad mundana, indica sin embargo el fruto propio y original de la fe cristiana. El que no sabe perdonar no ha conocido todavía la plenitud del amor. Y sólo quien ama de verdad es capaz de llegar a perdonar, olvidando la ofensa recibida. A los pies de la cruz, María vio a su Hijo ofrecerse totalmente a sí mismo y así dar testimonio de lo que significa amar como Dios ama. En aquel momento escuchó a Jesús pronunciar palabras que probablemente nacían de lo que ella misma le había enseñado desde niño: ''Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen''. En aquel momento, María se convirtió para todos nosotros en Madre del perdón. Ella misma, siguiendo el ejemplo de Jesús y con su gracia, fue capaz de perdonar a los que estaban matando a su Hijo inocente.

Para nosotros, María se convierte en un icono de cómo la Iglesia debe extender el perdón a cuantos lo piden. La Madre del perdón enseña a la Iglesia que el perdón ofrecido en el Gólgota no conoce límites. No lo puede detener la ley con sus argucias, ni los saberes de este mundo con sus disquisiciones. El perdón de la Iglesia debe tener la misma amplitud que el de Jesús en la Cruz, y el de María a sus pies. No hay alternativa. Y por eso el Espíritu Santo ha hecho que los Apóstoles sean instrumentos eficaces de perdón, para que todo lo que nos ha conseguido la muerte de Jesús pueda llegar a todos los hombres, en cualquier momento y lugar.

El himno mariano, por último, continúa diciendo: ''Madre de la esperanza y Madre de la gracia, Madre llena de santa alegría''. La esperanza, la gracia y la santa alegría son hermanas: todas son don de Cristo, es más, son otros nombres suyos, escritos, por así decir, en su carne. El regalo que María nos hace al darnos a Jesucristo es el del perdón que renueva la vida, que le permite cumplir de nuevo la voluntad de Dios, y que la llena de auténtica felicidad. Esta gracia abre el corazón para mirar el futuro con la alegría de quien espera. Es la enseñanza que proviene del Salmo: ''Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. Devuélveme la alegría de tu salvación''. La fuerza del perdón es el auténtico antídoto contra la tristeza provocada por el rencor y por la venganza. El perdón nos abre a la alegría y a la serenidad porque libera el alma de los pensamientos de muerte, mientras el rencor y la venganza perturban la mente y desgarran el corazón quitándole el reposo y la paz.

Atravesemos, por tanto, la Puerta Santa de la Misericordia con la certeza de que la Virgen Madre nos acompaña, la Santa Madre de Dios, que intercede por nosotros. Dejémonos acompañar por ella para redescubrir la belleza del encuentro con su Hijo Jesús. Abramos de par en par nuestro corazón a la alegría del perdón, conscientes de ver restituida la esperanza cierta, para hacer de nuestra existencia cotidiana un humilde instrumento del amor de Dios.


Y con amor de hijos aclamémosla con las mismas palabras pronunciadas por el pueblo de Éfeso, en tiempos del histórico Concilio: ''Santa Madre de Dios''.

Ángelus: Enemiga de la paz no es sólo la guerra sino también la indiferencia


Ciudad del Vaticano, 1 enero 2016 (VIS).- Al finalizar la celebración eucarística el Papa Francisco se ha asomado a la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano para rezar el Ángelus junto a los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro. Antes del rezo mariano, el Papa deseo un feliz año y pidió al Señor que nos conceda la paz al celebrar la Jornada Mundial de la Paz.

''Sabemos -ha dicho- que con el año nuevo no cambiará todo, y que tantos problemas de ayer permanecerán también mañana. Entonces quisiera dirigir un deseo sostenido de una esperanza real, que traigo de la Liturgia de hoy... Os deseo que el Señor ponga su mirada sobre vosotros y que puodais alegraros, sabiendo que cada día su rostro misericordioso, más brillante que el sol, resplandece sobre vosotros y ¡no se oculta nunca! Descubrir el rostro de Dios hace nueva la vida. Porque es un Padre enamorado del hombre, que no se cansa nunca de recomenzar del inicio con nosotros para reencontrarnos. El Señor tiene una paciencia con nosotros, no se cansa nunca de recomenzar desde el inicio cada vez que nosotros caemos. Pero no promete cambios mágicos, Él no usa la varita mágica. Ama cambiar la realidad desde dentro, con paciencia y amor; pide entrar en nuestra vida con delicadeza, como la lluvia en la tierra, para llevar fruto. Y siempre nos espera y nos mira con ternura. Cada mañana, al despertar, podemos decir: ''Hoy el Señor hace resplandecer su rostro sobre mí''. Hermosa oración que es una realidad''.

Francsco recordó que hoy celebramos la Jornada Mundial de la Paz, “Vence la indiferencia y conquista la paz” y ha dicho que la paz, que Dios Padre desea sembrar en el mundo, ''debe ser cultivada por nosotros. No sólo, debe ser también ''conquistada''. Esto implica una verdadera lucha, una lucha espiritual que tiene lugar en nuestro corazón. Porque enemiga de la paz no es sólo la guerra, sino también la indiferencia, que hace pensar sólo a sí mismos para crear muros, sospechas, miedos y cerrazones. Estas cosas son enemigas de la paz. Tenemos, gracias a Dios, tantas informaciones; pero a veces estamos tan sumergidos de noticias que nos distraemos de la realidad, del hermano y de la hermana que necesitan de nosotros. Comencemos a abrir el corazón, despertando la atención hacia el prójimo, a quien es más cercano. Este es el camino para la conquista de la paz''.


Para ello el Papa ha pedido ayuda a la Reina de la Paz, la Madre de Dios, de quien hoy celebramos la solemnidad. Ha explicado que Ella ''guarda las alegrías y desata los nudos de nuestra vida, llevándolos al Señor... Encomendemos a la Madre el año nuevo -ha finalizado-, para que crezcan la paz y la misericordia''.  

Francisco: Estamos llamados a sumergirnos en el océano de la misericordia


Ciudad del Vaticano, 1 enero 2016 (VIS).- Este viernes, solemnidad de Santa María Madre de Dios y octava de Navidad, el Santo Padre ha presidido la Misa en la Basílica Vaticana. Concelebraron cardenales, obispos y sacerdotes, y participaron los Pueri Cantores que concluyen su XL Congreso Internacional. Hoy también se celebra la XLIX Jornada Mundial de la Paz, cuyo tema es "Vence la indiferencia y conquista la paz".

Ofrecemos a continuación la homilía pronunciada por el Papa Francisco:

''Hemos escuchado las palabras del apóstol Pablo: ''Cuando llegó la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer''. ¿Qué significa el que Jesús nazca en la ''plenitud de los tiempos''? Si nos fijamos únicamente en el momento histórico, podemos quedarnos pronto defraudados. Roma dominaba con su potencia militar gran parte del mundo conocido. El emperador Augusto había llegado al poder después de haber combatido cinco guerras civiles. También Israel había sido conquistado por el Imperio Romano y el pueblo elegido carecía de libertad. Para los contemporáneos de Jesús, por tanto, ese no era en modo alguno el mejor momento. La plenitud de los tiempos no se define desde una perspectiva geopolítica.

Se necesita, pues, otra interpretación, que entienda la plenitud desde el punto de vista de Dios. Para la humanidad, la plenitud de los tiempos tiene lugar en el momento en el que Dios establece que ha llegado la hora de cumplir la promesa que había hecho. Por tanto, no es la historia la que decide el nacimiento de Cristo; es más bien su venida en el mundo la que permite a la historia alcanzar su plenitud. Por esta razón, el nacimiento del Hijo de Dios señala el comienzo de una nueva era en la que se cumple la antigua promesa. Como escribe el autor de la Carta a los Hebreos: ''En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa''. La plenitud de los tiempos es, pues, la presencia en nuestra historia del mismo Dios en persona. Ahora podemos ver su gloria que resplandece en la pobreza de un establo, y ser animados y sostenidos por su Verbo que se ha hecho ''pequeño'' en un niño. Gracias a él, nuestro tiempo encuentra su plenitud.

Sin embargo, este misterio contrasta siempre con la dramática experiencia histórica. Cada día, aunque deseamos vernos sostenidos por los signos de la presencia de Dios, nos encontramos con signos opuestos, negativos, que nos hacen creer que está ausente. La plenitud de los tiempos parece desmoronarse ante la multitud de formas de injusticia y de violencia que hieren cada día a la humanidad. A veces nos preguntamos: ¿Cómo es posible que perdure la opresión del hombre contra el hombre, que la arrogancia del más fuerte continúe humillando al más débil, arrinconándolo en los márgenes más miserables de nuestro mundo? ¿Hasta cuándo la maldad humana seguirá sembrando la tierra de violencia y odio, que provocan tantas víctimas inocentes? ¿Cómo puede ser este un tiempo de plenitud, si ante nuestros ojos muchos hombres, mujeres y niños siguen huyendo de la guerra, del hambre, de la persecución, dispuestos a arriesgar su vida con tal de que se respeten sus derechos fundamentales? Un río de miseria, alimentado por el pecado, parece contradecir la plenitud de los tiempos realizada por Cristo.

Y, sin embargo, este río en crecida nada puede contra el océano de misericordia que inunda nuestro mundo. Todos estamos llamados a sumergirnos en este océano, a dejarnos regenerar para vencer la indiferencia que impide la solidaridad y salir de la falsa neutralidad que obstaculiza el compartir. La gracia de Cristo, que lleva a su cumplimiento la esperanza de la salvación, nos empuja a cooperar con él en la construcción de un mundo más justo y fraterno, en el que todas las personas y todas las criaturas puedan vivir en paz, en la armonía de la creación originaria de Dios.

Al comienzo de un nuevo año, la Iglesia nos hace contemplar la Maternidad de María como icono de la paz. La promesa antigua se cumple en su persona. Ella ha creído en las palabras del ángel, ha concebido al Hijo, se ha convertido en la Madre del Señor. A través de ella, a través de su ''sí'', ha llegado la plenitud de los tiempos. El Evangelio que hemos escuchado dice: ''Conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón''. Ella se nos presenta como un vaso siempre rebosante de la memoria de Jesús, Sede de la Sabiduría, al que podemos acudir para saber interpretar coherentemente su enseñanza. Hoy nos ofrece la posibilidad de captar el sentido de los acontecimientos que nos afectan a nosotros personalmente, a nuestras familias, a nuestros países y al mundo entero. Donde no puede llegar la razón de los filósofos ni los acuerdos de la política, llega la fuerza de la fe que lleva la gracia del Evangelio de Cristo, y que siempre es capaz de abrir nuevos caminos a la razón y a los acuerdos.

Bienaventurada eres tú, María, porque has dado al mundo al Hijo de Dios; pero todavía más dichosa por haber creído en él. Llena de fe has concebido a Jesús antes en tu corazón que en tu seno, para hacerte Madre de todos los creyentes. Derrama sobre nosotros tu bendición en este día consagrado a ti; muéstranos el rostro de tu Hijo Jesús, que derrama sobre todo el mundo su misericordia y su paz''.



'Te Deum': El bien vence siempre


Ciudad del Vaticano, 31 diciembre 2015 (VIS).- El Santo Padre presidió el jueves a las 17.00, en la Basílica Vaticana, las primeras Vísperas de la Solemnidad de Santa María Madre de Dios. Siguieron la exposición del Santísimo Sacramento, el canto del tradicional himno 'Te Deum' en acción de gracias por la conclusión del año civil, y la bendición eucarística. Al finalizar, Francisco salió a pié para bendecir el pesebre de la Plaza de San Pedro.

''Recorrer los días del año transcurrido -ha dicho el Papa-, puede ser como un recuerdo de hechos y eventos que llevan a momentos de alegría y de dolor, o como buscando comprender si hemos percibido la presencia de Dios que todo renueva y sostiene con su ayuda. Estamos llamados a verificar los acontecimientos del mundo que se realizaron según la voluntad de Dios, o si han escuchado principalmente los proyectos de los hombres, a menudo cargados de intereses privados, de insaciable sed de poder y de violencia gratuita''.

''Y, sin embargo, -ha continuado- hoy nuestros ojos tienen necesidad de focalizar en modo particular los signos que Dios nos ha concedido, para tocar con mano la fuerza de su amor misericordioso. No podemos olvidar que muchos días han sido marcados por la violencia, por la muerte, por el sufrimiento increíble de tantos inocentes, de refugiados forzados a dejar su patria, de hombres, mujeres y niños sin casa estable, alimento y sustento. Y sin embargo, cuántos grandes gestos de bondad, de amor y de solidaridad han llenado las jornadas de este año, ¡que no han sido noticias en los telediarios! Estos signos de amor no pueden y no deben ser obscurecidos por la prepotencia del mal. El bien vence siempre, también si en cualquier momento puede aparecer más débil o escondido''.


''Nuestra ciudad de Roma no es extraña a esta condición del mundo entero. Quisiera -ha añadido- que llegase a todos sus habitantes la invitación sincera para ir más allá de las dificultades del momento presente. Que el compromiso por recuperar los valores fundamentales del servicio, honestidad y solidaridad permita superar las graves incertidumbres que han dominado la escena de este año, y que son síntomas de escaso sentido de dedicación al bien común. Que no falte nunca la aportación positiva del testimonio cristiano para permitir a Roma según su historia, y con la materna protección de María Salus Populi Romani, de ser intérprete privilegiada de fe, de acogida, de fraternidad y de paz''.

A los Pueri Cantores: ''No nos olvidemos de los santos escondidos''


Ciudad del Vaticano, 31 diciembre 2015 (VIS).- Esta mañana el Santo Padre ha encontrado en el Aula Pablo VI a los participantes en el XL Congreso Internacional promovido por la Federación Internacional de los Pueri Cantores, que se celebra en Roma del 28 de diciembre al 1 de enero. Durante el encuentro, los jóvenes coristas han tenido la oportunidad de hacerle varias preguntas al Papa que ha manifestado su amor por el canto pero ha explicado de manera divertida que no sabe cantar. Francisco ha compartido anécdotas de su infancia con los jóvenes y ha destacado que el canto educa el alma y hace bien al alma. ''La vida cristiana es un camino -ha dicho-, pero no un camino triste sino un camino alegre. Y por esto canta. Canta y camina... y así tu alma gozará más de la alegría del Evangelio''.

Otra pregunta ha sido si Él no se enfadaba nunca y cuál eran los buenos propósitos para el año nuevo, a lo que Francisco ha respondido con una parábola. ''Una vez un chico se acercó a Jesús y le dijo: Jesús, maestro bueno. Y Jesús le miró y le dijo: No, sólo Dios es bueno. ¿Y nosotros?, ¿Somos malos? No, mitad y mitad, tenemos un poco de todo. Nosotros tenemos esa herida del pecado original que nos lleva a no ser tan buenos siempre. Pero recordad que sólo Dios es bueno, y si tu quieres encontrar bondad, ve al Señor, Él es todo bondad, todo amor, todo misericordia''. Francisco con estas palabras ha recordado a los muchos santos que están escondidos en la vida cotidiana, personas buenas que se acercan al Señor, pero también ha hablado de esas muchas otras personas que pasan su vida siempre enfadados. ''Enfadarse -ha añadido- es una cosa que hace daño no solo a la otra persona, sino también a ti mismo, te envenena a ti mismo. Hay gente, que seguro conoceréis, que tienen el alma amarga, siempre con amarguras, que viven enfadados. ¡Parece que todas las mañanas se lavan los dientes con vinagre!... esto es una enfermedad''. Asimismo, sobre sus buenos propósitos ha destacado el rezar más para ''conducir al pueblo de Dios sobre todo con la oración que es el primer servicio'' y ha pedido a los presentes que ellos también rezasen más ''porque la Iglesia va hacia delante con la oración de los santos. ¡Rezad por la Iglesia!''.


Durante el encuentro también han preguntado al Papa si el mundo va a continuar siempre así, lleno de historias tristes y dramáticas. ''El mundo puede mejorar -ha declarado- Pero hay una cosa de la que no gusta hablar, pero que se debe hablar: en el mundo hay una lucha entre el bien y el mal, dicen los filósofos, la lucha entre el diablo y Dios... la Biblia dice que esto continuará hasta el final... y todos nosotros tenemos dentro un campo de batalla. Una lucha entre el bien y el mal''. Asimismo el Papa ha añadido que en el mundo hay muchas cosa buenas pero que no se publicitan, que no salen por ejemplo en la televisión. ''Hay -ha dicho- una atracción hacia el mal: parece que gusta más ver las cosas malas que las cosas bonitas y grandes. El diablo pone de su parte, esto es verdad, pero también Dios pone de su parte. Hay mucha gente santa... ¡No nos dejemos engañar! En el mundo hay cosas malas, malas, y esto es el trabajo del diablo contra Dios; pero hay muchas cosas santas, cosas grandes que son obra de Dios. Hay santos escondidos. No olvidemos esta palabra, los santos escondidos que nosotros no vemos''.

Entra en vigor el acuerdo entre la Santa Sede y Palestina


Ciudad del Vaticano, 2 enero 2016 (VIS).- Ha entrado en vigor el acuerdo entre la Santa Sede y el Estado de Palestina, firmado el 26 de junio de 2015. Los dos estados han notificado mutuamente la finalización de los procedimientos necesarios para su entrada en vigor, en conformidad con el artículo 30 de dicho Acuerdo.


El acuerdo, que consta de un preámbulo y de 32 artículos, aborda los aspectos esenciales de la vida y la actividad de la Iglesia en el Estado de Palestina, reafirmando al mismo tiempo el apoyo a una solución negociada y pacífica de la situación en la región. 

Actos Pontificios


Ciudad del Vaticano, 4 enero 2016 (VIS).- El Santo Padre:

-Ha nombrado al reverendo Célestin-Marie Gaoua como obispo de la diócesis de Sokodé (superficie 12.610, población 1.300.000, católicos 153.000, sacerdotes 66, religiosos 135) en Togo. El obispo electo nació en Wahala (Togo) en 1957 y ha sido ordenado sacerdote en 1986. Durante su ministerio pastoral ha sido, entre otros, rector de seminario, vicario, misionero, párroco de varias parroquias y administrador parroquial. En la actualidad era rector del seminario mayor filosófico en Tchitchao (Togo). Sucede al obispo Ambroise Kotamba Djoliba, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

-Ha nombrado al reverendo William Ernesto Iraheta Rivera como obispo de Santiago de María (superficie 2.866, población 563.000, católicos 449.700, sacerdotes 85, religiosos 88) en El Salvador. El obispo electo nació en Jayaque (El Salvador) en 1962, y fue ordenado sacerdote en 1988. Ha estudiado Matemáticas, Ciencias, Filosofía y Teología. Durante su ministerio pastoral ha sido, entre otros, párroco de varias parroquias, vice párroco, director de centro escolástico, moderador de la curia archidiocesana, director de Cáritas, delegado episcopal. En la actualidad era párroco de la parroquia San Marcos. Sucede al obispo Rodrigo Orlando Cabrera Cuéllar, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

-Eregió la nueva eparquía de St. Mary Queen of Peace, de Estados Unidos de América y Canadá de los Siro-Malankareses.


-Nombró al obispo Thomas Mar Eusebios Naickamparambil, como primer obispo eparquial de St. Mary Queen of Peace, de Estados Unidos de América y Canadá de los Siro-Malankareses.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Audiencia General: ''Aprendamos observando la vida de los niños''


Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2015 (VIS).- Esta mañana, Francisco ha dedicado la catequesis de la última Audiencia general del año a la devoción tanto difundida del niño Jesús en estas fechas. Una tradición, que como ha explicado, se remonta a san Francisco de Asís, ''que mantiene vivo en nuestros corazones el misterio de Dios que se hace hombre''. Además ha mencionado a santa Teresita del niño Jesús que ''ha sabido vivir y testimoniar esa infancia espiritual que se asimila sólo meditando, en la escuela de la Virgen María, la humildad de Dios que por nosotros se ha hecho pequeño''.

''Durante un tiempo, en la Persona divina-humana de Cristo, Dios ha sido niño, y esto debe tener un significado especial para nuestra fe -ha dicho-. Es verdad que su muerte en la cruz y su resurrección son la máxima expresión de su amor redentor, pero no olvidemos que toda su vida terrena es una enseñanza. En Navidad, recordamos su infancia -ha continuado-. Para crecer en la fe necesitamos contemplar más a menudo al Niño Jesús... Sabemos poco de Él como niño, pero podemos aprender mucho si observamos la vida de los niños''.

''Descubrimos, sobre todo, que los niños quieren nuestra atención -ha dicho-. ¿Por qué?, porque ¿son orgullosos? ¡No! Porque necesitan sentirse protegidos. Es necesario también para nosotros poner al centro de nuestra vida a Jesús y saber que, aunque pueda parecer paradójico, tenemos la responsabilidad de protegerlo... y de hacerle sonreír para demostrarle nuestro amor y nuestra alegría, porque Él está entre nosotros. Su sonrisa es la señal del amor que nos da la certeza de ser amados''.


Francisco ha destacado que los niños aman jugar, y ha comentado que jugar con un niño, sin embrago, significa abandonar nuestra lógica para entrar en la suya. ''Si queremos que se divierta -ha destacado- tenemos que saber qué es lo que le gusta, y no ser egoístas y hacer las cosas que nos gustan a nosotros. Es una enseñanza para nosotros. Ante Jesús estamos llamados a abandonar nuestra pretensión de autonomía, y esto es la clave del problema: nuestra pretensión de autonomía, para acoger en cambio la verdadera forma de libertad, que consiste en conocer a quien tenemos ante nosotros y servirle. Él, niño, es el Hijo de Dios que viene a salvarnos. Ha venido a nosotros para mostrarnos el rostro del Padre lleno de amor y de misericordia. Así que, apretemos entre nuestros brazos al Niño Jesús y pongámonos a su servicio: Él es fuente de amor y de serenidad''. 
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